Multiverso.

One-shot.

Una Jueza verdadera.

Au: Storyshift

Basado en el comic conocido como "The sadness end" hecho por: "TheTimeLimit".

.


.

Flashback:

Nappstablook: oh... y Frisk... -el espectro musical se notaba desanimado, pronto llegaría su momento de partir transformándose nuevamente en Boogie la flor, pero aún así había disfrutado enormemente la compañía del castaño estos minutos aquí, tras romper la barrera- ten cuidado en el mundo exterior... ¿ok?, aún con todo lo que piensan los monstruos, no es tan grandioso como aquí -él lo sabía bien, ¿cómo no hacerlo si su prima y él murieron en la villa mil años atras?, aún con todo ese tiempo transcurrido, un humano siempre sería un humano- Hay un montón de Boogies allí fuera... y no todo puede resolverse siendo amable -por primera vez, el humano consiguió divisar la expresión seria en el rostro del espectro, Napps no era alguien de ser serio gracias a lo poco que sabía de él, esto significaba que era importantísimo- Frisk... no asesines, y no seas asesinado. Eso es lo mejor que puedes hacer allí fuera, porque una vez afuera... -cabizbajo, miró a la tumba de flores, más específicamente a donde Mettaton estaba enterrada.

"No hay segundas oportunidades"

Fin Flashback.

.


.

Frisk: ¡d-deja de molestarme Rara! -exclamó el portador del rasgo carmesí, él y su amiga habían salido hacía no mucho del hogar donde vivían su padre y él para poder charlar un rato, todo el mundo podía notar que algo estaba naciendo entre Frisk y Chara Dreemurr, una especie de conexión que muy en el futuro, desembocaría posiblemente en una relación.

Claro, eso no quitaba el sentido del humor un poco pesado en la fémina de capucha verde limón, que segundos atrás molestó al embajador nuevamente con el hecho de que siempre tenía sus ojos cerrados, haciéndole parecer una especie de "asiático", sumado al color obscurecido de su piel, no tardó en preguntarle si tenía -obviamente en broma- antepasados africanos.

Chara: ¿por qué lloras espejito?, ¡es una broma, vamos no te me alborotes!~ -canturreó dándole un golpe ligero y suave en el hombro, era feliz... Frisk la hacía feliz, no temía decir que estaba enamorada de él, le gustaba bastante pese a que tenían unos cuantos años de diferencia, Frisk pronto cumpliría once años y ella ya tenía dieciséis, pero le importaba un carajo si su cercanía llegaba a ser mal vista por los demás, lo amaba con todo su corazón... por eso no permitiría que nadie le tocase un pelo, siempre... siempre le protegería, siempre estaría a su lado.

"¡LADRÓOOON!"

Gritó una voz femenina a lo lejos, casi al mismo tiempo un hombre pasó corriendo al lado de la pareja, Chara por instinto cogió a Frisk entre sus brazos, resguardándole del peligro posible, Papyrus la mataría si algo fuese a sucederle, y ella tampoco sería capaz de perdonarse si era incapaz de proteger a quien amaba.

Su mirada -cargada de hostilidad- no tardó en dirigirse a aquel hombre que huía de la justicia, los humanos realmente eran criaturas despreciables, nada como el dulce, dulce e inocente Frisk, él era un tesoro, un ángel caído del cielo, hubiese seguido alagándole de no ser porque aquel de suéter negruzco se removió entre sus brazos, apartándose de ella.

Frisk: ¡Tenemos que hacer algo! -estaba lleno de impotencia, no tardó en jalar tres veces su manga derecha, indicando con el brazo libre la dirección en la que huía aquel asaltante, esto era algo imposible de permitirse en frente de él, odiaba las injusticias, pero Chara -quien era obviamente más poderosa- tenía mayores posibilidades de detener a aquel tipo.

Chara: lo siento Mirror, no es mi problema -respondió alzando los hombros, ¿qué tenía que ver ella en un simple atraco?, era irrelevante, por ella que robase medio mundo si anhelaba, no tenía en absoluto relación a su vida, por otra parte, Frisk estaba lleno de incredulidad ante lo que estaba oyendo, ¿cómo podía ser así de floja, ser incapaz de preocuparse?, no podía permitirlo, debía hacer algo. ¡Cualquier cosa con tal de impedirlo!

"¡Entonces yo iré!"

Dicho y hecho; empezó a correr con determinación hacia el ladrón, su cabeza ya formulaba un plan con el cual mantener sujeto a aquel tarado: sujetaría su pierna, haría hasta lo imposible para mantenerlo retenido en algún lugar, haciendo que se concentrase en quitárselo de encima y allí podría llegar la policía a arrestarlo.

Sin embargo, el pobre salvador de los monstruos no fue capaz de prever algún plan de contramedida contra un arma de fuego: aquel humano de cabello negro se dio la vuelta para confrontarlo, con un revolver entre sus dedos apuntado directo hacia su pecho, su mirada llena de frustración por ser detenido reflejaba claro sus intenciones: iba dispararle.

El mundo pareció desaparecer, en aquellos instantes solo eran el niño y aquel adulto, por primera vez en mucho tiempo Frisk sintió verdadero temor recorrerle la columna vertebral, sus parpados se separaron dejándole ver pupilas color miel, con lágrimas debido a que sabía lo que tocaba ahora... su final.

BANG

SPLASH

La bala penetró en su torso, directamente en su pecho, desde atrás... Chara Dreemurr abrió los ojos estupefacta, mientras lágrimas se acumulaban en sus orbes carmesíes, ira comenzó a recorrer su pecho opacando a la tristeza, su ojo izquierdo empezó a secretar un miasma negro acompañado de una flama rojiza.

Chara: n-no... ¡t-TÚ! -su furia era grande, su mano derecha se baño con magia pues estaba dispuesta a utilizarla contra él, iba a desintegrarlo, hacerle pasar el infierno en vida por haberse siquiera atrevido a herir a su lindo, tierno, dulce e inocente Mirro-

"¡CHARA!"

Pero su grito desesperado la detuvo de seguir para matar a ese miserable, pronto la llama de ira en ella se apagó, siendo reemplazada por preocupación mezclada con tristeza de verle herido, había fallado en protegerle, había salido lastimado sin que ella pudiese haberle protegido... todo por ser una maldita floja sin remedio.

TAFP

Su cuerpo cayó pesadamente sobre ella, fue entonces cuando observó con horror como sangre salía del interior de su boca, sus ojos finalmente abiertos estaban perdiendo brillo, al igual que sus parpados cada vez estaban más cerca de cerrarse... pánico comenzó a inundar su sistema, mientras el peor de los escenarios sucedía justo entre sus brazos.

Frisk estaba muriendo.

Chara: M-Mirrorcito... e-espejito... ¿q-qué sucede? -pero se negaba a aceptarlo, aún cuando lágrimas comenzaron a acumularse en sus rubíes, aún cuando su corazón latía desenfrenadamente debido al dolor de perder a su media naranja, no podía ser real, todo esto tenía que ser una pesadilla.

Frisk: Chara... yo... no puedo... reiniciar -murmuró perdiendo las fuerzas, él también comenzó a llorar de manera abierta pues sentía como aún cuando quería luchar, estas abandonaban su cuerpo, impidiéndole seguir en esta vida, su voluntad se perdía siendo reemplazada por deseos de dormirse.

La vida comenzó a escapársele entre gotas rojas que caían por su mentón.

Chara: ¡e-espera, t-tus ítems, úsalos! -rogó con su mundo cayéndose a pedazos, esto realmente no podía estar pasando, su amado niño... su tierno compañerito, su igual: su "espejito" estaba cayéndose a pedazos ahora que un mal nacido lo había roto utilizando una bala. Nunca pensó que llegaría este día.

Su piel comenzó a perder aquel color tostado, empezando a ser remplazado por un tono algo opaco, el calor natural empezaba a perderse, devorado por un frío verdaderamente atroz e inhumano, la parca ya casi terminaba de llevárselo, pero no se iría sin antes pedirle perdón... por todo lo que había hecho.

Frisk: no... tengo -contestó con su vista volviéndose borrosa, ya no resistía más las ganas, aún llorando debido a la impotencia de dejarlos solos a todos, decidió rendirse- lo... siento -dijo apenas audible, despidiéndose de ella, de sus amigos, de su papá... de todos.

CRACK

Su alma salió de su pecho, flotando unos segundos al aire libre, agrietándose hasta que fue dividida en dos partes, y posteriormente quebrada en múltiples pedazos rojizos, que desaparecieron en la nada al tocar el suelo.

Chara: ... ¿Frisk? -sonrió, al mismo tiempo que las líneas saladas comenzaban a caer por su rostro, similar a cataratas, entrando en un estado de negación empezó a mover su cabeza de izquierda a derecha en un gesto similar al estado emocional por el que pasaba, sus lágrimas comenzaron a caer en el rostro infantil- ¡abre tus ojos, maldición!, ¿n-no vas a Reiniciar todavía? Re... Reinicia... ¡POR FAVOR REINICIA! -rogó emitiendo un chirrido desesperado, pronto el tono de voz quebrado que traía fue reemplazado por uno de desesperación- h-hey Mirror... no es tu culpa, lo admito. s-solo... tenemos que hacerlo todo otra vez -odiaba los reinicios, porque los veía como una forma de huir a las consecuencias... pero no quería vivir en un mundo donde Frisk estuviese muerto, aún si era hipócrita de parte suya, era algo sin relevancia- ya te estás tomando tu tiempo, ¿sabes?... -pero era inútil, todo seguía exactamente igual, el mundo no se partía en pedazos para rearmarse en Snowdin otra vez, la superficie seguía estando aquí, y Frisk continuaba desangrándose entre sus manos- ¡¿POR QUÉ TODO SIGUE IGUAL?!, ¡REINICIAREINICIAREINICIAREINICIAREINICIA! -pronto comenzó a gritar sin precedentes, no podía creer que esto estuviese pasándole, ella amaba a Frisk, le prometió a Papyrus protegerlo, se prometió a ella misma amarlo y cuidarlo hasta el final de los días... y nuevamente, había roto sus promesas.

Aquellos gritos pronto se transformaron en llantos, su garganta le dolía, pero no se comparaba en nada al dolor en su pobre corazón, hubiese continuado por bastante tiempo en aquel estado de no ser por una mano cayendo sobre su hombro, tirándolo levemente, la hija del staff real se dio la vuelta, observando a un hombre rubio de suéter azul.

"¡Soy un doctor, déjeme sanar al chico mientras llega la ambulancia!"

... ¿Qué había dicho?, ¿cómo se atrevía siquiera a querer pensar que su pobre niño, su pobre Frisky... su mirrorcito, estaba vivo?, ¿acaso no sabía que cuando un alma se rompía, no había vuelta atrás?, su espejito estaba muerto, no volvería a caminar, brincar y saltar nunca más... no volvería a decirle "Rara" nunca más.

"Señorita... por favor"

No había nada que perder... aún si sabía que jamás volvería a verle vivo, quería creer en aquella mentira solo un poco... conforme se quedaba sola, sus ojos bajaron hasta terminar observando la sangre en sus palmas, despertando recuerdos dolorosos que creía haber olvidado.

Visiones sobre un pasillo dorado envuelto en penumbras, un pequeño niño cubierto de polvo, y ella ignorando sus gritos, sus lágrimas, las súplicas por algo de piedad, siendo brutal, siendo brusca, siendo sanguinaria, quebrando huesos al impactarle contra paredes y techo, usarlo como tiro al blanco con cuchillos o desintegrarlo...

Era doloroso... pero más doloroso le resultaba saber, que Frisk esta vez no volvería... y todo había sido culpa suya.

.


.

Casi una semana había pasado para que el juicio se llevase a cabo, una realmente atroz pues a todos los monstruos les había hecho falta la presencia de su héroe: Asriel perdió a su mejor amigo, Papyrus perdió a otro hijo... Sans a su sobrinito, Undyne a la estrella de su show y Toriel y Asgore a aquel que logró salvar su relación, a un miembro de su familia.

Las manos enguantadas de Chara decayeron sobre las de su compañero de bromas, Skeleton devolvió la mirada permitiéndole ver claramente su estado: marcas de lágrimas desde sus cuencas hasta la mandíbula indicando noches llorando, similar a ella... pero aún así, aquel contacto visual bastó para tranquilizarlo.

Chara: no te preocupes Paps, pagará -aseguró intentando darle algo de confianza, Chara no tenía fe en la humanidad, pero sabía que las pruebas presentes y eran claras: aquel asesino mató a su Mirrorcito, e iría directo a la cárcel donde podría pudrirse eternamente.

El esqueleto de baja estatura dejó caer sus manos en los hombros del menor, apegándole al respaldo pues era momento de adoptar una postura acorde a lo que sucedería ahora mismo, con un fuerte "¡Dejen entrar al acusado!" el ladrón de negra cabellera pasó por esas enormes puertas de madera, siendo arrastrado por dos oficiales de policía.

Ambos humanos se vieron fijamente, reconociéndose instantáneamente, una pequeña risilla escapó de entre los labios del criminal, eso hizo juego con el rostro jocoso que traía, de igual forma la hija mayor del matrimonio Dreemurr tenía un rostro de furia e de odio.

"Señoras y señores, dejemos que este juicio empiece"

Aún cuando las ganas por asesinarle eran inmensas, sabía que nada podía hacer... por ahora, Chara Dreemurr debía mantenerse sentada, tranquila y confiar por primera -también única- vez en que la humanidad y sus sistemas judiciales harían lo correcto, por el bien de todos los monstruos y los humanos.

Por el bien de la memoria de Frisk.

"Su señoría... mi cliente está siendo acusado por un crimen del cual escasea evidencia física para vincularlo con la escena del crimen. Solo está bajo arresto únicamente bajo las sospechas de homicidio armado, pero no tienen nada para probar que lo hizo o que esté relacionado a la escena del crimen"

Habló la defensa con un tono de voz tranquilo, creíble... mientras el acusado se hallaba sentado a un lado suyo con un rostro impasible, pero por dentro estaba muriéndose de la risa, este juicio estaba ganado prácticamente pues se había asegurado de deshacerse totalmente de las pruebas, por lo tanto era un triunfo asegurado.

"Incontables testigos le vieron correr cerca de la escena, no olvidemos también a la humana de nombre Chara que presenció todo. el acusado sacó un arma y disparó a la víctima, después de eso huyó hasta ser atrapado por la policía debido a ser cierto que había robado"

Pero el abogado no se rendía, de igual forma atacó con toda la evidencia que tenía, a sus ojos aquel hombre era totalmente indefendible, era claro que había matado a Frisk Skeleton, no solo asesinato sino también cometió infanticidio, ¿cómo esa mujer podía estar pensando en poner las manos al fuego por él?

"Tenía rastros de pólvora en sus dedos, además del bolso, negó ser el asesino cuando fue únicamente sospechado de robo, ¡Claramente él es culpable!"

Pero perdió la compostura desgraciadamente, reduciendo drásticamente su credibilidad ante los ojos del resto, aquella oportunidad no podía ser desaprovechada por la fiscal, era una en un millón, por lo que con un porte elegante, se decidió por aplastar de una vez al insolente de su rival.

"No hay motivo, ni arma homicida, ni tampoco evidencia. Por si fuera poco, tu testigo más fuerte resulta que es un monstruo"

La de orbes carmesíes abrió los ojos, para luego devolverles la mirada a sus familiares, ella legalmente era hija adoptada de Asgore y Toriel desde hace casi once años, más de una década viviendo en el subsuelo fue lo suficiente como para que ella ya no sea considerada "humana" sino una monstruo.

"Hay mucha verdad en ello. hay evidencia de que el acusado robó y estaba cerca de la escena: pero sin un arma homicida, sin más testigos o más evidencia que solo sospechas sin fundamentos, no veo motivo alguno por lo cual condenarlo por asesinato. Sin embargo será sentenciado a hacer trabajo comunitario por robar"

Con cada palabra que dio el juez, los monstruos ganaron rostros de horror y espanto, de igual forma el pelinegro devolvió la mirada al grupo con una sonrisa socarrona, las cuencas de Papyrus estaban tan abiertas como cuando usaba sus ojos saltones, pero en esta ocasión era diferente... estaban llenas con dolor paternal.

"Será puesto en libertad entonces, ¡caso cerrado!, pueden irse"

BAMP BAMP

El martillo de madera chocó dos veces, indicando que todo llegó a su fin, Chara apretó los puños al mismo tiempo que hacía sus dientes rechinar, lágrimas empezaban a acumularse en sus ojos... estos malditos humanos racistas, aquellos malditos sistemas totalmente inútiles y estúpidos...

Papyrus: ¡Tú mataste a mi hijo! -acusó firmemente el maestro escolar, encarando a aquel que destrozó el alma de su pequeño amante a los puzzles, lo sabía, había criado durante muy poco tiempo a Chara cuando cayó al subsuelo, peor ello sabía que no era una mentirosa.

Sin embargo, no hubo ni una respuesta ante tal acusación por parte del hombre, que en su lugar solo le dedicó una mirada de superioridad, como si fuese un rey tranquilizando a una cucaracha.

Johnatan: Oh, lo siento. Pero no se preocupe señor... -una sonrisa sádica y extremadamente enfermiza apreció en el rostro del asesino, quien estaba deleitándose con las lágrimas que caían libremente por el esquelético rostro- ¡conozco una escuela que tiene esqueletos muy buenos para adoptar!

Eso fue todo.

ZACK

Un cuchillo carmesí de enorme tamaño fue arrojado hacia la pierna del ladrón, que fue ensartado en la pared, para evitar que se cayese al suelo -y multiplicar el dolor- varias versiones pequeñas emergieron de esta: clavándose por todo su cuerpo, provocándole dolor pero aún manteniéndolo vivo.

Chara: snif... snif... te haré... ¡arder en el infierno! -juró la joven de mejillas rosadas, quien tenía el brazo alzado y cubierto por un manto rojo, había sido ella quien atacó al infame miserable, aún para sorpresa de quienes iban retirándose del salón, en ese momento parecía que solo estaban ellos dos solos.

Desde atrás suyo emergieron dos cabezas de cabra enormes, los inventos de su padre estaban listos para ejecutar un disparo fatal, ¿cómo no hizo esto antes?, ¿cómo pudo siquiera confiar en que la humanidad haría lo correcto?, los humanos eran horribles, asquerosos, inmundos, injustos, asesinos, destructores... nada como los monstruos o su Mirror.

Una risa emergió por la boca del moribundo, que desangrándose, devolvió una mirada de maldad auténtica: no se arrepentía en lo absoluto de haber matado al mocoso hacía unos días, y el saber cuánto dolor les estaba causando a todos ahora mismo no podía sino llenarlo de gozo y alegría.

Johnatan: ¡supongo que tu novio y yo nos veremos allí! -se despidió con alegría, él tenía un legado: era alguien, aquel que destruyó al héroe de todos los monstruos, aquel que extinguió su estrella fugaz, aquel que rompió el corazón de la jueza del subsuelo.

Por otro lado, el ojo izquierdo de Dreemurr observó el pecho del pobre bastardo que iba a matar, sorprendiéndose al descubrir que el rasgo predominante en aquel corazón tan malvado era nada más y nada menos que Justicia... heh, que buen chiste, realmente bueno.

Chara: (¿tu alma es justicia?) -inaudible para todos, su voz mental habló con ella misma, observando aquel acontecimiento con gracia, mientras las bocas se abrían, acumulaban magia y se preparaban para disparar- (Que irónico).

CHACK

Y con un chasquido de dedos, la jueza del subsuelo dejó su martillo caer sobre los malvados.

¡BOGAAAAAAAAAAHHH!

Con un grito agonizante, el cuerpo del convicto fue desintegrado hasta sus células, incluyendo el alma dorada que justo como la de su pareja, se partió en pedazos, desapareciendo en el olvido.

Al final... ella era la única jueza.

Pero ahora... estaba sola.

Fin.