Capítulo 10: Humedad
Levantarse temprano en un sábado de una semana que estuvo llena de actividades no era buen plan. Prefería seguir en su cama, la cual ya estaría helada de tanto movimiento por parte de él. Pero era mejor estar en una fría cama durmiendo y soñando algo sin sentido, o sufrir una pesadilla a causa de una sobrecarga de sentimientos negativos. Pero lo último no era el caso de Eren, así que se quedaba con el frío y los sueños. Aunque, en verdad, le daba igual si era una cama o no. Él sólo quería un sitio para dormir.
Envidiaba a Stalker, quien debía estar durmiendo en la orilla de la cama de Levi, libre de preocupaciones. Mientras que, Eren, como buen humano sin opción, tenía que estar acompañando a Levi en su complicada compra. ¿Cómo podía tardar tanto en elegir pintura? Sólo iba a cambiar el color de su habitación y todas iban a cumplir con el objetivo, así que, ¿por qué tanto problema si era al agua o no?
Eren deseaba hacer callar al vendedor, luego a Levi y aceptar lo que fuera. Llevaban casi veinte minutos en el mismo local, escuchando una aburrida charla —para Eren— sobre cuál era la mejor opción a la hora de pintar. Y había que dejar en claro que Levi rechazaba opción tras opción. "El color es muy claro", "es muy opaco", "se ensucia muy rápido", "muy caro".
Eren, aburrido, salió a esperar al aire libre. Muy pocas veces se percataba de lo diferente que se veía todo en las mañanas, porque con ojos cerrados todo es oscuro o demasiado bizarro para recordar. Nadie podía reclamar porque dormía tanto, ya que el último año de estudios era el peor y más agotador de todos.
Y, cansado o no, tenía tiempo para estar con Levi. Aunque, últimamente, Eren se limitaba a quedarse cerca y quejarse sobre su día.
Estiró sus extremidades, en un intento de sacar la pereza que había en él.
Su mente divagaba en diferentes puntos. El primero estaba ocupado por Levi. A pesar de que ya llevaba un tiempo conociéndose, Eren seguía sintiendo que no sabía mucho sobre él. Comparado a todo lo que Levi sabía sobre Eren, se notaba la diferencia. A lo mejor debía revisar en profundidad su cuenta en Facebook, pero sabiendo que Levi ni siquiera le contaba de su vida en persona, menos hablaría de ella en una red social.
—No te quedes dormido despierto —la voz de Levi lo sacó de su distracción—. La caída al suelo te dolerá bastante y no quiero sangre cerca de mí.
—No sé nada sobre ti —Eren confesó—. Quiero saber más. Tú sabes casi todo sobre mí.
—Lo sé porque no paras de hablar.
—Sería encantador si hablaras más, también.
Antes de que Levi pudiera responder, su celular sonó. Se demoró sus segundos en contestar, porque no lo encontraba. Y, al aceptar la llamada, se alejó a hablar, dejando a un intrigado Eren esperando, otra vez.
Cualquiera pensaría que Eren deseaba tener de amigo a algún miembro de la CIA o del gobierno ruso para tener un modo de interceptar la llamada, y así escuchar cada palabra dicha. Después de todo, irse lejos de una persona para hablar por teléfono, se interpretaba como si algo se estuviera ocultando, además si se le sumaba que Levi no era una persona que ocultara lo que hacía, Eren tenía motivos para sospechar, pero nada de eso pasaba. No tenía sospechas, ni celos, ni ganas de ser amigos de los espías del mundo. Aunque no negaba que ser un agente espía como Sam Fisher sonaba tentador. Infiltrarse hasta en la base más secreta en el fin del mundo, con todo jugando en contra y un montón de personas disparándote era algo a lo que Eren estaba dispuesto si es que, alguna vez, le decían que todo el argumento de Splinter Cell era real.
Levi se acercó hasta él, todavía con la llamada en proceso.
—Toma —Levi sostenía su celular hacia él.
Eren lo tomó, dudoso.
—¿Qué…?
—Habla, obviamente. Demonios, lo que te queda de cerebro sigue durmiendo.
La llamada podía esperar un poco, porque primero tenía que sentir los labios de Levi aunque fuera un reducido momento. Sabía que Levi detestaba cuando Eren respondía con cariño sus malos comentarios sobre él. Y también sabía que Levi no lo decía con intención de dejarlo como un idiota.
—Deberías despertarme.
—Contesta —masculló Levi.
Contestó. No tenía ni la menor idea de con quién hablaba o qué debía decir. Ni siquiera sabía por qué tenía que contestar; podía negarse si quería.
—¿Hola?
—¡Tú debes ser Eren! —la voz era de mujer y juvenil. No debía ser mucho mayor que Eren— Por fin me han dejado hablar contigo. ¡Debía saber quién era la persona que logra tener la atención de Levi!
Su respuesta fue una risa. Por algún motivo, se sentía intimidado por ella. Quizá era su alegre y alta voz, típica de mujeres que eran unas peligrosas en películas. O sólo era el hecho de que ella sabía de él y, por su parte, él no sabía nada de ella.
—Lo siento si te asusto. Levi suele recordarme que no debo ser tan animada a la hora de hablar. Pero él no entiende que, a diferencia de él, no tengo problemas en dejar fluir lo que siento. Oh, pero a lo que iba, me presentaré, soy Isabel. Lo más cercano que Levi tendrá a una hermana menor no deseada. No necesitas presentarte, ya sé todo sobre ti y lo que has hecho. No sabes cuánto me reí cuando Levi me contó sobre ti tocándolo y como descubrió que era tu fondo de pantalla.
Eren, sin ninguna gracia, sonrió. Era una sonrisa de '¿le has dicho eso?' hacia Levi, el cual estaba a su lado, intentando oír lo que Isabel decía. Se encogió de hombros, sin mostrar ninguna señal de que se arrepentía de contar todo lo embarazoso que Eren había hecho.
—Ah, te contó... Son cosas que pasan, ya sabes.
—No te preocupes. Yo también tengo historias vergonzosas, aunque no es nada para preocuparse...
Isabel siguió hablando y, a su vez, Eren intentaba seguir escuchando atento, pero iba perdiendo el sentido de la conversación a medida que los minutos seguían pasando.
—… Y entonces fue cuando dije que debía conocerte —Isabel terminó
—Ah, entiendo —Eren no había procesado ni la mitad de todo lo dicho. Ella hablaba muy rápido por la emoción. Se preguntó si así sonaba él cuando recién conoció a Levi. Si era así, debía encontrar el modo de hacer que Levi olvidara.
—Llevo casi veinte minutos según la pantalla. Me despido, ¡eres de mi agrado! Hasta ahora. Daña a Levi y me encargaré de que nadie encuentre tu cuerpo —el cambio de alegre a seria y segura espantó un poco a Eren—. Hasta en otra ocasión.
La llamada se terminó y, todavía con su sonrisa falsa, devolvió el celular. Tenía claro lo que Isabel pensaba de él a causa de Levi.
Esperaba que, al volver a la casa del mayor, Stalker haya dejado pelos en toda la ropa de Levi. Se lo merecía.
—Espera, —Eren miró a Levi desde abajo hacia arriba— no has comprado.
—Su servicio es horrible. No compraré en un basurero como este.
Sí, Eren esperaba que Stalker haya hecho lo suyo, porque Levi lo había levantado temprano de su preciada cama en vano.
En el viaje de regreso, Eren se rindió ante el sueño y escogió el hombro de Levi como su almohada, por lo que, al llegar, seguía adormilado.
Levi comprendía la situación de Eren. No estaba en un estado zombie porque no estaba acostumbrado a despertar temprano o por flojera, pero aun así le irritaba verlo así.
—Ven conmigo —Levi agarró a Eren por la mano y lo obligó a levantarse de la silla en donde se había sentado al llegar—. Me preocupa que te vuelvas zombie y no tenga como matarte.
Llevó a Eren hasta el baño. Soltó su mano para acercarse hasta la ducha, abrió la llave para dar el agua y probó la temperatura. Estaba perfecta para despertar. Indicó con su mano que se acercara hasta él. Eren, confiando en las intenciones de Levi, se acercó pera arrepentirse.
El agua fría cayó sobre su nuca y corrió por su espalda cuando Levi, a la fuerza, hizo que la mitad de Eren quedara bajo el agua.
Distintas groserías escaparon de la boca de Eren. Al alejarse del agua, ya muy despierto, dijo:
—¡Puta, maldición, Levi! —Eren tocó su ropa mojada— No me refería a esto cuando dije que me despertaras. No quiero un resfriado.
—Estás mojando el suelo, se ensuciará con los zapatos.
—¿Estás siendo serio? —Eren mantenía su ceño fruncido—. No le pasará nada al piso.
—Sácate la ropa mojada —Levi dio el agua caliente—. Mejor desnúdate.
Sintió el agua más cálida sobre sus dedos en el momento de probar la temperatura. Con respecto a él, Levi no era de ducharse con el agua demasiado caliente, pero tenía en duda si Eren era igual. Miró sobre su hombro, para encontrar que Eren seguía parado detrás de él, todavía enfadado por la brusca manera en que fue despertado.
—¿Qué estás esperando? Entra —siguió en su lugar—. Eren, si estás esperando a que salga, me dará risa. No sería la primera vez que te vea sin ropa.
—Entra a la ducha conmigo.
—Tú no dejas pasar ninguna oportunidad, ¿verdad?
La ropa que cubría el torso de Eren tocó el suelo. Quitó sus zapatos y desabrochó el botón de su pantalón oscuro, luego bajó el cierre. Todo bajo la atenta mirada de Levi.
Al estar listo, entró a la ducha.
—¿Vas a unirte o te quedarás mirando? —Eren echó su cabeza hacia atrás, dejando que el agua cayera sobre su rostro.
Era mucho mejor que la sorpresa del agua fría. Y, si Levi decidía unirse, sería mucho mejor.
A los minutos tenía a Levi junto a él. Pasó un brazo por detrás de su cuello, atrayéndolo hacia él para un beso. Las manos de Levi, en cambio, recorrieron las caderas de Eren, sintiendo la húmeda piel bajo sus dedos.
El agua, de a poco, pasaba a segundo plano. No era un inconveniente para ellos, así que poca atención recibía. Pero con los labios de Eren no era lo mismo. Levi no quería dejar ir por mucho tiempo los labios de Eren. No conocía con exactitud en qué momento había hecho recíproco el sentimiento, y no le importaba en lo más mínimo. Su mente divagaba en pensamientos sobre qué haría con Eren si tuviera la oportunidad. Mientras más lo pensaba, estaba seguro de que las puertas del "Paraíso" se cerraron para él desde el primer momento en qué besó a Eren.
Los labios de Eren presionaron contra su cuello, dejando una ligera marca, la cual no se demoraría en desaparecer.
Levi se apoyó contra la pared, buscando apoyo para no dejarse caer. Sentía el efecto que todo los movimientos de Eren causaban. Quería dejar la maldita ducha e irse a la cama, con Eren. Pero se había prometido a sí mismo que no dejaría que Eren fuera el del primer paso. Él llegaría primero a Eren, él le enseñaría cómo funcionaba. Un extraño tipo de dieciocho años no iba a dominarlo tan fácilmente.
Para el siguiente capítulo les prometo que viene algo mejor.
~Si no saben quién es el Isabel, les recomiendo leer el manga spin-off A choice with no regrets o la Visual Novel del mismo nombre.
Rin.
