Gracias por seguir aquí, y bienvenido a las personas que se siguen uniendo. Espero que os guste, saludos.
Capítulo: 10
Jane cumplió con lo que dijo, se marchó a su casa. Después de recapacitar con calma, se dio cuenta de que no podía mezclar el trabajo con los temas personales y mucho menos si son familiares como en este caso. Avisó que se tomaría el día libre pero al cabo de hora y media volvió a la comisaria, las vidas de las victimas le preocupaban mucho más que su enfado con su teniente Cavanaugh.
-Le debo una disculpa y por eso estoy aquí teniente. Mi comportamiento no ha sido profesional y mucho menos respetuoso. Pero necesito realizar el trabajo para el que estoy más preparada.
-Acepto sus disculpas detective Rizzoli. Y le recuerdo que también está preparada para realizar misiones en cubierta.
-Lo sé, y no pretendo que las cosas se hagan como yo quiera. Solo digo que si todos queremos realizar nuestro trabajo como es debido, tenemos que ser realistas y hacer lo que mejor se nos da. ¿Qué hago yo en una misión encubierta? en mi opinión, nada.
-No siempre va a poder ir detrás de asesinos, su deber también es estar de lleno en cualquier otra misión.
-Le soy sincera, me da exactamente igual si `cuatro cacos´ de la droga logran pasar la frontera llenos de mercancía ilegal. Lo que realmente me quita el sueño es dejar a un asesino libre para que pueda arrebatarle la vida a las víctimas que nosotros intentamos ayudar, eso es lo que me preocupa. Por eso es por lo que me hice detective, quiero salvar vidas, no dinero negro...
Cavanaugh guardó silencio, Jane volvía a sorprenderlo una vez más. En su opinión, aquella mujer era una de las pocas personas que se volcaba en el trabajo de esa forma tan apasionada.
-Es por eso por lo que usted está aquí y hoy vuelve a darme una lección. Estoy orgulloso de usted y del trabajo que realizar jugándose la vida por los demás, esta comisaria puede sentirse igual de usted detective Rizzoli. Ahora vuelva con su equipo, buscare a otro detective para la misión en cubierta.
-Gracias teniente, un placer trabajar para esta comisaria.- Dijo con una amplia sonrisa. -Con permiso.
-¡Cuidado, cuidado!- Alertó Frankie desde el otro lado.
-¡Mier...!- Exclamó Maura al comprobar que la iba a descubrir. Se quitó rápido pero en mitad del intento...
-¡Qué diablos! ¿¡Se puede saber que estás haciendo Maura!?- Se cruzó de brazos mirándola, justo la había pillado cuando despegaba su oreja de la puerta.
-¿Yo? Nada...- Miraba unos papeles para fingir que los leía aun que era absurdo, ya le había descubierto escuchando tras la puerta.
-¿Nada? Pues yo diría que tu oreja estaba pegada a la puerta...- Miró a su hermano. -¿No tienes interrogatorios que hacer?- Enarcó una ceja desafiándolo con la mirada.
-Sí, por supuesto- En realidad no tenía nada que hacer, pero no iba a quedarse a escuchar la bronca de su hermana. -Bye.- Se fue lo más rápido que pudo.
-¡Frankie ven aquí!- Pronunció Maura entre dientes y sin éxito.
-¿Y tú qué? ¿No tienes otras cosas que hacer? Quizás escuchar detrás de las puertas es más importante que buscar huellas en los cadáveres- Se sentó en la silla de su escritorio dándole la espalda.
-En realidad no estaba escuchando detrás de la puerta, tan solo recogía una hoja que se me había caído justo al lado- Dijo seriamente para sonar creíble.
-Cuida lo que dices, la urticaria en tu cuello no queda del todo bien- Dijo de espaldas a ella dibujando una sonrisa.
-Ya te he dicho que no estaba escuchado nada detrás de esa puerta, pero...aunque cueste creerlo, en ocasiones eres bastante tierna.
-Ya lo sabía, nunca como las golosinas en forma de animales, me dan pena...- Dijo casi orgullosa de ella misma.
-No me refiero a eso. Ahora entiendo lo importante que es para ti trabajar en casos de asesinatos y secuestros, en lugar de ir detrás de mafiosos de droga...- Le acarició el hombro, como de costumbre cuando le demostraba afecto. -Siento como te trate en el ascensor, creí que te ponías así por el tema de tu madre pero después de escucharte hablar con Cavanaugh entendí que te enfadaste por el cambio de planes en la comisaria.
-¿Ves como si estabas escuchando?
-Te he perdido perdón, ¿¡no escuchas cuando te hablo!?- Frunció el ceño quitando la mano de su hombro.
-Los amigos no tienen que pedir perdón cuando intentan ayudar.- A su manera, Jane le estaba diciendo: "gracias por la bronca del ascensor."
-De acuerdo, entonces quiero que sepas que me alegra ver que has recapacitado y has vuelto, eres más útil aquí que enfadada en tu casa.
-Es mi trabajo, intento hacerlo bien.
-No solo intentas hacerlo bien. Jamás he conocido a una persona como tú. Te importa mucho realizar bien tu trabajo para que no existan mas victimas mortales...Pones toda tu pasión detrás de cada caso aunque en ocasiones te pueda costar la vida. Eso no solo te convierte en la gran detective que eres, como persona te hace grandiosa.
-Aunque este molesta contigo, puedo decirte que tienes razón, me importan mucho todas las victimas a las que no podemos ayudar.- Jane guardó silencio.
-No tienes motivos para estar molesta conmigo ya que antes hice lo mejor para ti. En realidad soy yo la que debería estar molesta contigo, pero lo dejo a un lado para decirte que estoy feliz de haber encontrado a una persona como tú. Agradezco haber entrado en tu vida.
Jane giró su silla y subió su mirada para encontrase con la de ella. Lo que acababa de escuchar la sorprendió bastante, no sabía que Maura sentía cosas tan bonitas hacia ella.
-Maura...- Se puso en pie frente a ella. -Jamás pensé que alguien como tu pudiese decir eso de mi...Soy yo la que esta agradecida a la vida por ver que una persona tan extraordinaria como tú deje que sea yo la que entre en tu vida y quedarme para siempre.
-Está prohibido emocionar a alguien en horas de trabajo...- Sonrió. -Te quiero.
-Yo también te quiero- Se dieron un cariñoso y emotivo abrazo. Los parpados de ambas parpadeaban con rapidez intentando lograr que las lágrimas no corriesen por sus mejillas. Ambas tenían ganas de algo más que ese cariñoso abrazo, pero estaban en la comisaria y ninguna de las dos quiso arriesgarse con un beso o un gesto más cariñoso que el de dos amigas.
Unas horas más tarde, en la morgue.
-Ya me han contado que al terminar tu caso colaboraste con el teniente en el caso de la droga.
-¿Te lo han contado o lo has cotilleado?
-¡Jane! Solo escuche una sola conversación… ¡Vale! lo he cotilleado con tu hermano, pero no te salgas del tema.
-Sí. Esta mañana mi comportamiento no fue el ideal y decidí sacar tiempo para colaborar con él. No quiero que lo personal intervenga en el trabajo- Observaba el cadáver.
-Has hecho bien Jane- Le ofreció dos plásticos que contenían pruebas. -¿Te suena de algo?
-¿La misma tela hallada en el taxi?- Se dio cuenta que alguien agitaba la mano a lo lejos. -¿Mamá? disculpa un segundo Maura.- Caminó hasta la entrada, su madre ya había abierto la puerta. -No puedes estar aquí.
-Hija, tenemos que hablar.- Esperaba dentro, a un metro de la puerta.
-¿Tiene que ser ahora? estoy trabajando. - su madre insistió.
-No te preocupes Jane- Tapó al único cadáver que había. -Hablar aquí, esta sala no se utilizara hasta dentro de rato y yo tengo trabajo en el laboratorio.- Se retiró por la puerta que comunicaba la morgue y el laboratorio.
-Gracias Maura- Miró a su madre, la puerta estaba cerrada. -¿Ha pasado algo?
-Jane, no quiero que pienses que soy una indecente o algo peor al relacionarme con un hombre...
-¡Mamá! ¿¡Pero que estás diciendo!?- Le agarró un instante la barbilla y la miró directamente a los ojos. -Escúchame muy bien, jamás pensaría así de ti. Eres mi madre y quiero que seas feliz con el hombre que tú decías. A mí sólo me queda aceptarlo y respetarlo.
-Gracias hija, esto es importante para mi.- Le acarició la cara.
-No tienes que darme las gracias. Además, quiero pedirte disculpas por mi comportamiento y por molestarme contigo cuando te vi con Cavanaugh. Me metí en tú vida sin tener derecho.
Se sorprendió, su hija no solía ser tan comprensible.
-¡Pero hija! Eso sólo puede decirlo alguien como Maura... ¿Ella ha tenido mucho que ver para que me pidas disculpas y seas tan comprensiva?- Sonrió.
-Un poco...bueno en realidad fue idea de ella pedirte una disculpa, pero te la he pedido porque realmente la siento. Si no, no lo aria.
-Lo se cariño. Y no sólo acepto tú disculpa, también la agradezco. Te quiero Jane.
-Y yo a ti.- ambas se fundieron en un abrazo.
En el laboratorio había un botón que pulsándolo te comunicaba directamente con la morgue, Maura no dudó en dejarlo encendido para escuchar, no quiso ser cotilla pero adoraba a Jane cuando esta era cariñosa. Cuando ambas estaban abrazándose decidió intervenir por el altavoz.
-¡Me encanta cuando os demostráis amor!- Maura las contemplaba detrás del cristal con una amplia sonrisa dando pequeñas palmadas. Su comportamiento era inocente, jamás quiso ser chismosa.
-¡Maura!- Giró la cabeza para mirarla tras el cristal. -¿¡Puedes decirme que puñetas te pasa hoy!? Esta es la segunda vez que escuchas mis conversaciones privadas- Caminó hasta la puerta del laboratorio sin dejar de mirarla.
Maura cerró inmediatamente con llave la puerta para que no entrase.
-Lo siento Jane...nunca eres cariñosa con tus seres queridos, solo aprovecho el momento cuando eres amable- Le explicó tras la puerta de cristal.
-¿¡En serio!? ¡Abre!- Intentó inútilmente abrir la puerta.
-No volveré a hacerlo- Cruzó los dedos de ambas manos detrás de su espalda. -Lo prometo- Le dedicó su mejor sonrisa.
-¡Jane Clemen...!
-¡Detente mamá!- La fulminó con la mirada interrumpiéndola. -No digas ni una palabra más- Volvió a mirar a Maura. -Tú y yo ya hablaremos, en algún momento tendrás que salir de aquí- Le acusó con el dedo y se dio media vuelta para salir de allí con su madre, ambas tenían que seguir trabajando.
-Doctora Isles, ¿tiene un minuto?- Dijo interrumpiendo la charla que Maura y otro forense estaban teniendo.
Dejó lo que estaba haciendo y la siguió. -"¿Doctora Isles?" Solo me llamas así cuando pasa algo malo...
-Tu madre está aquí- Por "madre" Jane, y todo el mundo que conocía a Maura, se estaban referian a su madre adoptiva, la señora Constance Isles.
-¿¡Que!?- Un escalofrió recorrió su cuerpo paralizándola por segundos. -Jamás ha venido a mi trabajo, ¿¡qué ha pasado Jane!?- Cada segundo que pasaba, más nerviosa se ponía.
-Creo que se trata de Hope Martín.
-¿Hope Martín, mi madre biológica?- Ahora entendía menos que hace un minuto. -No estoy entendiendo nada Jane.
-Tu madre ha venido y ha preguntado por ti. Cuando le hemos dicho que estabas trabajando nos ha dicho que se trataba de Hope Martín y entonces te he venido a buscar, no sé nada más.
-Has hecho bien, mi madre nunca vendría aquí si no se trata de algo serio.- La siguió hasta la sala donde la estaba esperando.
-Hija, lo siento. No atendías mis llamadas.
-No te preocupes. ¿Qué ha pasado, estas bien?- Agarró sus manos mirándola a los ojos.
-Sí estoy bien, tranquila. No vengo por mí, estoy aquí por Hope...- Con los pulgares acariciaba las manos de su hija.
-Si necesitas algo sabes dónde encontrarme. Con permiso.- Jane abandonó la sala cerrando la puerta. Esta conversación era privada a ella.
-¿Qué pasa con Hope?- Su rostro indicaba la preocupación que sentía en estos momentos. Ya se habían visto en alguna ocasión pero no tenía relación buena ni mala con Hope, simplemente no existía dicha relación entre ambas.
-Lo siento cariño, le han disparado hasta cinco veces. Una de las balas ha llegado a su corazón...No se cómo se han enterado, pero han llamado a casa preguntando por ti. Saben que eres su hija biológica y necesitan urgentemente un donante de sangre, tu sangre…. Su vida corre peligro, ha perdido mucha sangre.- La abrazó.
Maura sintió como su corazón se paraba por un instante. No tenían ningún afecto por su madre biológica pero esta situación era complicada. Esa mujer se estaba muriendo y quizás solo ella podría salvarla donando sangre.
-Ella tiene otra hija- Dijo terminando el abrazo para mirarle a los ojos. -¿Dónde está ella?
-No lo sé, pero los médicos han dicho que es menor de edad, no puede ser donante.
-¿Sabes qué? Tengo mucho trabajo...debería estar en la morgue, las últimas pruebas no dejan claro que ha podido ser la causa de la muerte...- Maura solía comportarse así cuando la situación se le escapaba de las manos. Aquella notica era superior a ella.
-¿Que estás diciendo Maura? Espera un momento hija.- Se levantó y le agarró del brazo. -Tranquilízate, no te estoy pidiendo que hagas absolutamente nada por esa señora. Tan solo me he visto en la obligación de comunicarte la noticia. Se cuáles son tus sentimientos hacia ella, nulos, pero solo tenía que cumplir con mi deber, informarte de lo que está pasando. Cálmate por favor.- Le abrazó acariciándole la espalda.
-Hola Maura, ¿cómo estás?- Se detuvo frente a ella. Maura trabajaba sin parar en uno de los cadáveres.
-Estoy intentado saber el motivo de sus hemorragias, esto no pinta nada bien- No la miró debido a que estaba trabajando con una maquina sobre una de las heridas de la víctima.
-He venido aquí para hablar contigo y no de trabajo...- Le ofrecía una taza de té.
-¿De que estas hablando Jane?- Levantó un instante su mirada observando el té. -No, gracias.- Volvió a dirigir su mirada al cadáver.
-Vamos Maura, tu eres la que me ha enseñado a darme cuenta de que no es malo mostrar los sentimientos...Tenemos quince minutos libres.
-No hay nada de qué hablar, no pasa nada. Mi madre ha venido y ya he hablado con ella, eso es todo.- Aceptó el té y lo dejo sobre una de las mesas.
-De eso hace una hora y no has abierto la boca al respecto. Hope se debate entre la vida y la muerte y tú dices que "no pasa nada."- No le quitaba la mirada de encima. -Lo que ahora mismo estas sintiendo está a salvo conmigo, lo sabes.
Dejó de malas formas el material que estaba utilizando para la autopsia y se llevó ambas manos a la cara. No pudo evitar un profundo suspiro, la situación no era fácil.
-¡Es que no sé lo que voy a hacer Jane! Me estoy escondiendo en el trabajo para no pensar y para convencerme de que no tengo que tomar ninguna decisión. No sé si quiero hacer cómo si la conversación con mi madre no hubiese existido, o pararme a pensar en la realidad, una vida en juego...
Jane acarició su hombro.
-Maura, no estas obligada a ofrecerte voluntaria como donante, pero te conozco perfectamente, no eres una persona rencorosa. Tan solo piensa lo que quieres hacer o lo que arias de corazón. Nadie puede juzgarte por la decisión que finalmente elijas, ¿de acuerdo?- Maura asintió con la cabeza por sus palabras, aun no sabía que iba a hacer. -Ven...- La abrazó dándole todo su apoyo, como siempre.
-Agradezco tu comprensión, llevo una hora luchando para no pensar en nada sobre esa señora.- Aquel abrazó era lo que necesitaba en ese preciso momento.
-Puedo imaginar todas las dudas que están pasando por tu mente y te entiendo- La miró a los ojos. -Sé que esto es bastante complicado, solo quiero que sepas que si llegado el momento todavía no sabes lo que vas a hacer y necesitas una opción como vía de escape, yo estoy aquí. Me ofrezco para donarle sangre a Hope siendo así tu opción.
-Gracias Jane- Se abrazó a ella encontrando consuelo.
Unas horas más tarde el teléfono sonó por tercera vez. Maura sabía que era del hospital y después de pensarlo, finalmente atendió la llamada.
-Sí, soy Maura Isles.
-Le llamamos del hospital, la señora Hope Martín debe ser operada por tercera vez. Hemos encontrado un donante de sangre para su primera operación, pero ahora necesitamos más sangre y no encontramos a gente compatible. Tenemos constancia de que usted es hija del paciente y eso nos lleva a pedirle ayuda, usted posiblemente sea compatible...
Pasaron quince minutos y Maura llegaba al hospital. Después de hacerse unas pruebas de compatibilidad pudo donar la sangre que necesitaban. Le pidieron que esperase media hora en la sala de espera debido a la cantidad de sangre que le habían sacado y ver como reaccionaba su cuerpo.
-No he podido venir antes ¿Como estas, ya te han sacado sangre?- Jane se sentó a su lado dándole un cariñoso beso en la mejilla.
-Sí, pero ahora tengo que esperar media hora. Ya les he dicho que soy médico forense, se perfectamente cómo actuar si mi cuerpo presenta efectos secundarios debido a la extracción de sangre...
-No seas cabezota Maura, si te desmayas no creo que seas muy capaz de actuar, básicamente porque estarás sin conocimiento...
-Deja tu ironía para otro momento listilla.
-Gracias por el cumplido, es un alago si viene de alguien como tu.- Sonrió en forma de burla. -Ahora en serio, ¿cómo te encuentras?
-Bien.
-¿La has visto ya?
-No, por supuesto que no. Los médicos me han dado la oportunidad de verla pero les he dicho que no.
-De acuerdo. ¿Necesitas hablar?
-No, gracias. También gracias por estar aquí, es importante para mí- Acarició su muslo en forma de agradecimiento.
-Siempre estaré a tu lado cuando lo necesites.
-Bien, pues ahora te necesito, en realidad necesito un café- Le guiño el ojo.
-De acuerdo, te traeré un té.
-Un café.
-Un té- insistió. -No puedes tomar café en estos momentos.
-Ok, recuérdame esa frase cuando sea yo la única persona en el mundo que pueda ofrecerte un café...
-Estaré encantada doctora Isles- Sonrió levantándose. -Voy a por tu rico café con sabor a té.
-Gracias.- Contemplo con una sonrisa como Jane desaparecía a lo lejos del pasillo.
Pocos minutos más tarde, un grupo de enfermeros y médicos empujaban una camilla por el pasillo.
-Varón, treinta y cinco años aproximadamente. Accidente laboral. Presenta síntomas de arritmia, hepatopatía... ¡Mierda! su pulso no es bueno, más rápido por favor.
-¿Casey?- Pudo verlo de lejos pero no estaba segura. Maura se puso en pie estorbando el paso para mirar al herido que traían en la camilla y comprobar que sí era él. -¿¡Que le ha pasado a ese chico!?- Le impactó su estado, las sabanas estaban empapadas en sangre.
