Aviso legal: Aceptamos, como no podía ser de otra forma (Richard sigue sonriendo), que los derechos sobre los personajes y la obra son de sus legítimos titulares, todo ello conforme a la ley.


Capítulo X Peut-on changer réellement? ¿Se puede cambiar realmente?

Ginny entró en la tienda y repasó el local con una mirada en círculo. Estaban su hermano y Potter discutiendo algo lejos, pero unas voces la llevaron en dirección opuesta. Cerca de los estantes de lencería Parvati Patil y su íntima Lavender Brown charlaban animadamente. La pelirroja fingió mirar los modelos sin especial atención intentando captar algo de la conversación de las dos jóvenes.

- ¿Has podido hacer algo con Harry? - Preguntó Lavender con una sonrisa que Ginny encontraba horriblemente boba.

- Oh, Lav, no lo sé... Lo he intentado todo, sabes -, se quejaba la morena.

- ¿De verdad? -

- ¡Si, hago lo que me habías dicho, le sonrío continuamente, alabo su juego... ¿Te das cuenta Lavender? con lo poco que me gusta el Quidditch -.

Lavender asintió compadecida.

- Nada, parece que no le interesa -, continuó decepcionada.

- ¡Los chicos a veces se vuelven idiotas cuando se trata de seducción, Patty! - Insistió la rubia.

- Seguro que tienes razón... -

Callaron unos instantes, supuestamente concentradas en sus pensamientos.

- He intentado ligármelo incluso en el almuerzo y le he puesto la mano en el muslo "casualmente" y... - continuó Patil.

Al oir eso, Ginny casi se ahoga. Llegó incluso toser de forma discreta, conteniéndose pero la morena interrumpió la frase para lanzar una mirada alarmada a su alrededor, alarmada.

- ¿Te pasa algo malo? - Le pidió Brown sorprendida.

- Me pareció oir...- Continuo en voz algo más baja. - Y si esa víbora (1) ... de Ginny Weasley no se hubiera metido por medio habría podido...

Y ese fue el momento escogido por Ginny "Víbora" Weasley para acercarse y Parvati tuvo que callarse. Miró apurada a su amiga y, de común acuerdo volvieron a sus compras.

- ¡Mira eso! - Exclamó de repente Parvati con una sonrisa radiante mostrando a su amiga un conjunto de ropa interior en encaje rojo.

Bajó el tono, pero no lo suficiente para que Ginny no pudiera oírla, y añadió.

- ¿Te parece que si me lo pongo, llegaría a ganarme a Harry? -

Siguieron charlando de forma incomprensible.

- ¿Psst Patil, de verdad una mosquita muerta más lisa que una tabla (2) se atrevería a ponerse esto? - Le soltó esa andanada en su tono mas despectivo, fingiendo echar una ojeada al conjunto.

Las dos Gryffindor se volvieron con un gesto idéntico y Patil soltó la ropa con un gesto de mal genio y replicó furiosa:

- ¡Tienes razón, ese truco sólo lo emplean las busconas (3)! -

- Exacto, como ésas que calientan a los tíos en la mesa -, lanzó Ginny con un mohín de fingido disgusto.(4)

Parvati quedó con la boca abierta y balbuceó explicaciones incomprensibles que nadie le había pedido, con las mejillas tan encendidas que no le hacían falta cerillas.

La pelirroja sentía un maligno placer en atormentar a la Gryffindor. No le quitaría lo que era suyo. Por ejemplo a Potter. Y Patil iba a tener que pagar. Potter no era suyo, vale. Sólo habían pasado juntos la noche anterior, pero era suficiente para entender como era, ¿o no? No estaba celosa, de ningún modo. Si a Potter no le gustaban las chicas como Patil, tenía que ayudarle a librarse de ella. Y después que no vinieran a decirle que no era amable y que no se preocupaba por los demás...

"Y las vacas vuelan, Ginny. Déjate de mentiras." admitió al final. Estaba celosa y tenía deseos de despedazar a Parvati Patil con sus propias manos. Ya mismo, en esa jodida boutique. Pero como buena Slytherin, mejor la astucia y hundirle la moral.

- ¿Parece que te he encontrado el punto sensible? - .

- No sé de qué estás hablando, Weasley -, contestó furiosa Patil.

Pero su cólera le provocaba más. La pelirroja le sonrió burlona.

- ¡Deja de sonreírme de esa forma! - Chilló la morena.

Enrojeció todavía mas, pero esta vez no era vergüenza, era odio.

- ¿Qué pasa? ¿Cómo si todos no supieran que corres detrás de él? De verdad que no entiendo que podría encontrar en una tarambana de tu categoría pero hay gente para todo...-

No pudo terminar porque Parvati había levantado su varita y chillado un hechizo. Un rayo violeta le pasó justo a su lado. Tuvo que agacharse para evitarlo. Sacó también su varita. Ni Slytherin, ni astucia, ni moral. ¿Quería jugar a eso? "¡Te vas a enterar para lo que sirve una calificación de Excelente en DCAO en los TIMOS !"

Se levantó y se desafiaron con la mirada. Brown las contemplaba, aterrorizada, sin saber que hacer. Tuvo al menos el buen sentido de echarse a un lado cuando la pelirroja lanzó un "Stupefy" que no alcanzó a Patil por poco.

- ¡Parad! - Gritó desesperada.

Ginny esquivaba con dificultad los sortilegios que Patil le lanzaba sin parar. Esperaba su ocasión. Se preparó a levantar su varita cuando Patil le tiró la suya y se echó encima de ella con un grito de rabia. Intentó tirarle del pelo pero la otra le asestó un violento rodillazo en el vientre y la morena se desmoronó de costado sofocada de dolor. La pelirroja recogió su varita y apuntaba a la Gryffindor cuando alguien gritó:

- ¡LAPCIUS! -

Se vió propulsada a través del cristal del escaparate. Éste saltó en pedazos mientras Ginny lo atravesaba aterrizando en la calle. Se incorporó con dificultad y comprobó que era Lavender que le había lanzado ese maleficio, después de terminar sus lamentaciones.

- ¿Dos contra una? Os creía más legales, me habéis decepcionado, chicas, de verdad -. Dijo Ginny, socarrona, levantándose sobre los codos para recuperar el aliento.

Le dolía horriblemente la espalda, "jodidas Gryffindor" pensó mientras se ponía en pie. Vio llegar corriendo a su hermano y Potter. Miraban a las dos chicas en el suelo, el escaparate destruido y Ginny al otro lado que intentaba penosamente levantarse.

- ¿Pero que está pasando aquí? - Exclamó Ron, afectado ante la absurda escena.

- Esas dos payasas de compañeras tuyas que han querido dejarme K.O. - Le respondió su hermana.

- ¡Payasa lo serás tú! - Gritó Lavender con su horrible voz chillona.

- ¡Patéticas, dais pena! -, comentó la pelirroja.

Ron corrió a ayudar a su novia a levantarse. Y Potter... En otras circunstancias, Ginny se habría echado a reír ante la cara que ponía. Parecía no saber que hacer, preso de un debate interno. Pareció volver en sí cuando Ron tomó a Parvati por el brazo porque ésta quería echarse de nuevo sobre Ginny. Había que admitir que era dura de pelar.

- Vale, Patil, no estás en Gryffindor de casualidad -, rió con sarcasmo la pelirroja levantando su propia varita. - Ya han acabado las bromas. ¡Verás lo que sabemos hacer las Slytherin! -

- ¡Detente! - Aulló Potter saltando sobre Ginny para no dejarla levantarse y agarrando su muñeca para que no pudiera mover la varita.

Humm... la mano de Potter sobre ella... Miró sus muñecas y le miró a los ojos. Los tenía magníficos. Verde intenso. Tenía la impresión que podían sondearla y desnudarla por completo. Y en sus ojos, tuvo la certeza que él no olvidaría nunca esa noche que habían pasado juntos. Se mordió los labios y bajó los ojos, turbada.

- Si estuviéramos solos, te saltaba encima, Harry... - confesó con un susurro que dudaba si lo había entendido.

Pero por el color de las mejillas del Gryffindor demostraba que si. Levantó los ojos y cruzaron la mirada. Ella se moría de ganas de besarlo apasionadamente ahora. Era tan guapo. Era también la primera vez que le llamaba por su nombre... Pero antes de que pudiera hacer nada alguien gritó...

- ¡VENTUS! -

Un remolino se dirigió a Ginny y la lanzó todavía mas lejos, de frente. Intentó recomponerse y palpó alrededor de ella buscando su varita caída. Cuando tocó el extremo de la madera, la empuñó y lanzó:

- ¡OPPUGNO! -

Media docena de pájaros salieron de su varita, arremetieron a Parvati y la atacaron salvajemente con sus afilados picos. Sonrió débilmente mientras intentaba incorporarse. Pero sus piernas se negaban a sostenerla y titubeó unos segundos antes de derrumbarse en los brazos de Harry que había venido a ayudarla al notar su confusión. Era absolutamente adorable.

- No vale la pena que intentes levantarse -, le dijo. - No puedes andar -.

Quiso replicarle pero él no escuchaba, ocupado en mirar a su alrededor. Ella también se giró un poco y vio a varios alumnos que se habían acercado y que habían asistido al final del duelo. Sus amigos incluyendo...

Entonces Hermione se acercó a ella y miró con desprecio a Potter.

- ¿Qué ha pasado? - Preguntó con sequedad.

- Se han batido en duelo -, respondió el prefecto-jefe.

- Aunque no te lo creas, me he dado cuenta, Potter. ¿Y por qué se han batido? - Preguntó con frialdad.

- No sé nada. Después de todo es tu compañera -, replicó el moreno en el mismo tono.

Ella lo examinó unos segundos antes de responder:

- Si, y por supuesto que ahora nos ocuparemos de ella -.

Se volvió a los demás Slytherin.

- Nott, ayuda a Ginny, volvemos al castillo -, ordenó con voz autoritaria.

Éste se acercó y recogió a Ginny de los brazos del Gryffindor para tomarla en los suyos. Hermione dió media vuelta para dejar Hogsmeade, seguida de los suyos. La pelirroja miró por última vez a Harry que estaba volviendo la cabeza porque la gerente de la tienda acudía chillando a todo el mundo. Tenía motivos. Su boutique había quedado de pena: estantes destruidos, el suelo sembrado de vestidos de cualquier manera, el polvo que lo recubría todo y el escaparate... mejor dicho, la ausencia de escaparate. Habían causado una verdadera masacre. Harry sospechaba la razón del conflicto. Parvati había intentado mostrarle un poquito de encanto y la más joven de los Weasley no lo había sabido apreciar.


Ginny tenía fuertes dolores de cabeza. Para empezar había tenido que soportar las broncas de la profesora McGonagall (la había "premiado" con una nueva serie de castigos) Hermione la había reprendido con firmeza y había calificado su comportamiento como poco inteligente. Pero sabía que lo que había molestado de verdad a Hermione no era su duelo con Patil sino haberle mentido sobre los motivos del enfrentamiento. Si, porque Ginny estaba segura que Hermione no se había creído ni una palabra... la conocía demasiado bien para tragarse una excusa tan burda como "Había cogido un conjunto que yo quería."

La mayoría de Slytherin la habían felicitado cordialmente por como había dejado a Patil. La pobre seguía renqueante con la cara todavía vendada. Las mordeduras y arañazos de los pájaros la habían dejado menos bonita que antes. Parvati lo estaba pagando amargamente y le bastaba. Pero el problema era Potter. Desde ese día, la había ignorado completamente y cuando sus mirabas se cruzaban se las devolvía cargadas de reproches. Simpático, de verdad. El tipo era definitivamente un modelo de amabilidad. No había tenido tiempo de recordarlo porque sus deberes le tomaban un tiempo bárbaro y Draco hacía entrenar al máximo al equipo, decidido a llevarse el partido contra Gryffindor que estaba próximo, por cierto.

Ginny sufría algunas secuelas del duelo con Patil y su espalda le causaba ciertos dolores que no se mejoraban entrenando. Eso inquietaba, y mucho, a los jugadores de Slytherin que contaban con su cazadora vedette para anotar los tantos en el siguiente partido... Su capitán se había vuelto especialmente latoso porque la forzaba a una alimentación equilibrada y sobornaba a sus compañeros para impedir que hiciera esfuerzos en sus clases de DCAO. La irritación se convirtió en paroxismo cuando Draco había venido una tarde a la sala común en compañía de Vladimir (que extrañamente tenía un aspecto particularmente encantador) y le había propuesto que el chico de sexto le diera unos masajes para que no tuviera mas dolores. Roja de rabia, Ginny le había replicado que podía meterse enseguida los masajes por donde estaba pensando (Vladimir perdió de repente su sonrisa) y que si continuaba con sus artimañas, no iría a jugar y podía buscar un nuevo cazador. El argumento calmó inmediatamente al novio de Hermione que dejó enseguida de atosigarla.

Hablando de Hermione... sus relaciones con ella habían cambiado completamente. Aparentemente, todo estaba como antes, hablaban siempre juntas, tomaban sus comidas juntas, pero sólo era en la superficie. Se habían vuelto, de cierta manera, distantes. Desconfiaban cada una de la otra y a veces había malestar entre ellas. Hermione todavía no tenía la prueba de que Ginny veía a Potter a sus espaldas y la pelirroja no hacía el menor esfuerzo para desmentirlo, lo que alteraba a la prefecta-jefe. Hermione quería que entre ellas todo volviera a ser como antes, cuando se lo contaban absolutamente todo y se consideraban como hermanas. Lo deseaba tanto que había terminado por proponerle un plan a Draco. Pero en ese momento, no podía saber que al final, todo se volvería contra ella y pagaría su mezquindad con intereses.

Al final, Ginny había decidido ir a ver a Potter. Durante la semana anterior al partido, se había presentado a su puerta un poco ansiosa, el colmo para ella ¡Qué podía decirle! ¡Había perdido el control por las palabras de Patil pero no podría admitirlo nunca, cuestión de orgullo! Con un largo suspiro, llamó suavemente a la puerta. A los pocos segundos, le abrió y cuando vio que era ella se apartó para dejarla entrar sin decir una palabra. "¡Por lo menos no le había cerrado la puerta en las narices!" Después que entró y se tomo tu tiempo para cerrar, queriendo retrasar el momento en que tendrían que hablarse, ella se volvió hacia el y vio que que la miraba intensamente, sin pestañear. Esperaba que ella hablara primero.

- Esto, yo... - empezó con voz extrañamente ronca.

La cara seria del chico no la ayudaba precisamente. Terminó por bajar los ojos y continuar.

- He venido porque... en fin... porque me has ignorado y quiero saber por qué -, dijo muy rápido enrojeciendo un poco.

Se sentía idiota al correr detrás de un chico que la ignoraba sin misericordia.

- ¿Por qué? - Preguntó con ironía. - ¿Por qué? ¿Es todo lo que tienes que decirme después de dejar casi desfigurada a una chica de mi clase? -

Ella levantó la cara asombrada y plantó sus ojos en los del Gryffindor.

- ¿Crees que ella no hizo nada de verdad? ¿Por qué todos creen que es una perfecta chiquita inocente? ¡Es el hada buena y yo la bruja malvada! ¿Es así, o no? - Replicó encolerizada la pelirroja.

- ¡Yo no he dicho esto! - Contestó levantando también la voz.

- ¿Y por qué tengo que justificarme, mierda? ¡Esa bestia se me tiró encima como una mujer de las cavernas! ¿Tenía que esperar y dejarme golpear o hacer algo? ¡No me conoces! -

- ¿Entonces por qué has dicho a todo el que ha querido escucharte que os habéis peleado por unos trapitos que las dos queríais? ¡Mientes y lo sabes bien! -

- ¡Aaah! ¿Y por qué nos batimos, según tu experta opinión, Potter? - Preguntó Ginny desdeñosa.

- ¡Porque estabas celosa! - Declaró el moreno con el mismo tono.

La chica se quedó con la boca abierta y los ojos desorbitados.

- ¿Celosa yo? - Repitió con voz apagada.

- ¡Lo has entendido muy bien! ¿Pero como podía saber ella cuanto me gustas? - Le preguntó.

Pareció darse cuenta de lo que acababa de decir y se mordió los labios. Ginny lo encontró especialmente guapo en ese gesto, pero no era momento de pensar en esas cosas... Sacudió la cabeza.

- No era eso... quiero decir... bueno... ¡me había insultado! -

El que sacudió entonces la cabeza fue Harry.

- ¿Qué estás buscando, Potter? -

El chico levantó las cejas, sin entender la pregunta. Ella continuó:

- ¿Me dirás que prefieres a esa atontada que ha aprobado sus TIMOS de pura lástima?

- ¿Crees de verdad que ése es el motivo? - Interrogó secamente.

- ¡De acuerdo, Potter, bromeaba! ¡Lo admito, estaba celosa! - Exclamó furiosa.

Pareció sorprendido por la confesión y para suavizar la situación, la pelirroja contraatacó:

- ¿Te gustó de verdad? -

Él se rascó sus caóticos cabellos antes de responder:

- Sí... y yo, ¿te gustó a tí? -

- Si, demasiado... - murmuró con una sonrisa resignada.

Al ver su mirada, añadió, no sin vacilar.

- Quiero decir, bueno... que estoy muy a gusto contigo, y... esto no lo había nunca sentido por un chico... quiero decir antes, es... raro para mí -.

Se miraron y sonrieron con gesto torpe.

- ¿Eso quiere decir que seguimos? - Le pidió Ginny.

- Si, seguimos ... - respondió él enrojeciendo de forma que ella encontró encantadora.

Se le acercó y le tocó el brazo con una sonrisa. Él la veía todavía mas encantadora cuando no hacía de Ginny Weasley la seductora. Constató que, sin darse cuenta, estaba cambiando un poco su carácter y se parecía más a sus hermanos...

La abrazó largamente, sin decir nada, sólo para notar el calor de su cuerpo sobre él y cuando le propuso quedarse esa noche, ella asintió con un gesto.


- ¿Seguro que es una buena idea? - Preguntó Draco con inseguridad ante una Hermione que parecía más decidida que nunca.

- Draco, cariño, ¿hace casi siete años que nos conocemos, verdad? - Le sonrió la morena.

El rubio meneó la cabeza no viendo claro donde quería llegar.

- Bien. ¿Y hace un tiempo que salimos juntos, hein?-

- Si, pero...-

- ¿He tenido nunca una idea que no haya sido buena? - Le cortó mirándole como a un crío al que le están diciendo que dos y dos son cuatro.

- No, pero...-

- Es lo mejor. Sabes lo que quiero a Ginny y que hago todo esto por ella. Algun día me lo agradecerá...- continuó Hermione con confianza.

- No estoy tan seguro -, murmuró en voz baja el prefecto.

Pero Hermione estaba demasiado concentrada para oir lo que le decía. Esperó con paciencia que "regresara". Entonces ella dijo:

- Adelante. Ahora que todo está dispuesto, tienes que ocuparte de Patil, no debería ser demasiado difícil porque yo me encargaré del resto -.

- Hermione, eres la prefecta-jefe...- intentó Draco para disuadirla.

Y también la mejor amiga de Ginny. Haz sólo lo que te he pedido que hagas y después podrás darme lecciones -, respondió fríamente con una mirada severa.

- ¿Y si sale mal? -

- No pasará, soy demasiado lista -.


Aunque del lado de la pareja estrella de los Slytherin las cosas no iban muy bien, Ginny nunca había sido tan feliz. Estaba enganchada de Potter, definitivamente. Se había convertido casi en una droga para ella. Sus labios, su olor, sus manos en su cuerpo y no podía pensar en otra cosa. A veces pensaba que era otra chica estando con él. Al fin ya no la consideraban una "mala pécora que calienta a los tíos" según decía Parvati Patil, que después de su dolorosa réplica había pasado a ignorarla (actitud comprensible y correspondida)

¡Incluso había vuelto a escribir a sus familiares! No lo hacía desde hacía años (menos a final de año, cuando escribía una carta inocente para toda su familia) y ellos habían estado encantados! Sobre todo su madre, que le había contestado al día siguiente ofreciéndose a enviarle un catálogo de ropa en vista al baile de Halloween que se acercaba volando. Pero de momento, el centro de las conversaciones era el partido de Quidditch. La víspera, Ginny encontró a Harry en su habitación y le anunció con su mejor sonrisa.

- Siento tener que decirte que vais a perder el partido -, dijo con arrogancia sentándose sobre sus rodillas.

- ¿De veras? - Le pidió el moreno. - Me sorprendería mucho...-

- ¿Y eso? -

- Bueno, es que hace seis años seguidos que os masacramos y no veo porque no va a ser diferente esta vez-, declaró el Gryffindor tomándola por el talle y depositando pequeños besos en el cuello de la pelirroja.

Ella le empujó, forzándolo a echarse sobre el lecho y se sentó a horcajadas sobre él.

- Creo que podrías llevarte una sorpresa -, dijo enigmática.

- ¿Una nueva táctica de juego? - Preguntó el joven, visiblemente interesado.

- ¿Me crees tan idiota como para contártela? - La chica pareció indignarse.

No respondió en seguida pero se rió ante la cara ofendida de Ginny, que le dió un cachete en el hombro.

- ¡Aaay, esto duele! - Protestó escandalizado.

La atrajó hacia él y la abrazó con fuerza cuando ella levantaba la mano para sacudirle de nuevo.

- Me encanta tu lado violento -, comentó.

La chica levantó los ojos y le besó de nuevo, poniendo mas ardor en la caricia.

- Pero me gusta mucho más este otro...-

- Creo que no podré quedarme esta noche -. Dijo Ginny semi-incorporandose.

- Lástima, tengo que moderarme para el partido. ¿Nos vemos después, para recompensar mi victoria?- Propuso con una sonrisa irónica.

- ¿O la mía? -

- Deliras, muñeca -, se burló con un pelín de insolencia.

Ella le miró fijamente unos instantes.

- Cuando te pones tan arrogante, va a aguantarte tu...- le remarcó.

- Todo es por tu culpa, eres una mala influencia sobre mí.

Se sonrieron y se besaron apasionadamente una vez más. Ella salió de la habitación haciéndole un sugerente guiño. Él miró como salía y volvió a tumbarse sobre la cama suspirando. ¿Quien habría creido que Ginny Weasley podía ser tan natural algún dia? Si alguien se lo hubiera dicho solo unas semanas antes, se le habría reído en la cara. Y ahora... decidió acostarse para recuperar fuerzas suficientes para el encuentro del día siguiente.

Por la mañana entró en el Gran Salón bastante seguro de si mismo. La mayoría de alumnos le aplaudieron, mientras los Slytherin le abucheaban. Nada nuevo. Saludó con la mano a los compañeros cuando detrás de él, alguien le golpeó en la cabeza.

- ¡Aparta, Potter, estás bloqueando el paso! - Exclamó Hermione antes de marchar a su mesa.

Se masajeó detrás de la cabeza, dolorido. También se dirigió a su mesa para sentarse al lado de Ron que había bajado con Lavender Brown y le envió un saludo distante. El pelirrojo estaba como todas las mañanas de partido, estresado. Estaba muy pálido y no seguía las indicaciones de la rubia que le sugería que comiera bien antes del partido. Al tomar el café, Harry echó una ojeada furtiva a la mesa de los Slytherin. En ese mismo momento Ginny, que discutía con un compañero de su año levantó los ojos hacia él. Con una media sonrisa, él le guiñó un ojo y cuando ella volvió a bajar la cabeza con una sonrisa notó que Hermione Granger le estaba vigilando, con sus penetrantes ojos oscuros. Desvió la mirada confiando que no le hubiera visto aunque estaba seguro de que sí.

Después de su desayuno bien completo, Harry se levantó y ordenó a su equipo que se reunieran. En los vestuarios del estadio dio las últimas recomendaciones a sus jugadores.

- ... Y sobre todo no entréis en su juego. Hacelo lo mejor que sepáis y recordad, quiero cenar carne de serpiente al final del partido, ¿entendido? (5) - Remató con una sonrisa mientras oía la voz del comentarista anunciar a los jugadores de Slytherin.

Los jugadores asintieron y estallaron en risas. Después Harry abrió la puerta de los vestuarios que fueron inmediatamente iluminados por el sol haciendo también descubrir a los alumnos desplegados por las gradas. El capitán levantó los ojos y vio al equipo rival, ya en el aire, en línea perfecta.

- ¡Y ahora, el equipo de Gryffindor! - Gritó la voz del locutor. Harry la reconoció como la de Zacharias Smith, de Hufflepuff.

Anunció cada uno de los jugadores y Harry montó su escoba y ascendió cuando Smith gritó:

- Y su buscador estrella, ¡Haaaaaaarryyy Poooooootteeeerrrr ! -

- ¡Capitanes, a su sitio! - Aulló el árbitro, el profeso Bibine.

Harry se acercó junto con Draco Malfoy. Le tendió la mano y Malfoy la apretó brevemente.

- ¡Jugadores, a su sitio! - Chilló Bibine abriendo la caja con las pelotas.

Al abrirla, las dos bludger, de aspecto despiadado, salieron y empezaron a atacar a los jugadores. Harry esperaba la snitcht y fue completamente superado. Había previsto seguirla pero otra cosa le impresionó. De hecho en el preciso momento en que la quaffle había sido liberada, no se había dado cuenta de que medio segundo mas tarde un tornado verde se había abalanzado sobre ella. Y en algunos segundos, el capitán se quedó aturdido cuando Smith anunció.

- ¡Si! ¡Ha marcado al primer disparo! ¡Por Ginny Weasley!¡Sorprendente de veras!¡10-0 a favor de Slytherin! -

"¿Pero qué estaba contando? ¡No era posible! ¿Cómo había podido marcar tan rápido?" Echó una mirada asustada a la pelirroja que sonreía a los radiantes abrazos de sus compañeros. ¡Nunca habéa visto eso!

Observó a sus jugadores y comprobó que estaban tan sorprendidos como él, en particular Ron. Todavía tenía la boca abierta. ¡La quaffle le había pasado justo al lado y había hecho la estatua (6) ! Retomaron el partido y fueron totalmente superados por la técnica de los Slytherin. Al revés que en años anteriores, esta vez habían abandonado sus tácticas brutales y trapaceras y los sucesivos tiros que Ginny Weasley marcaba empezaban a inquietar a Harry. Cuando el marcador señalaba 50-0, llamó a sus jugadores y les gritó:

- Ya esta bien que nos metan tantos tiros... - empezó.

- ¡Pero Harry, son más fuertes que antes! - Contestó Demelza, eclipsada por las proezas de la pelirroja de los verdes.

- ¡Lo sé, pero sabemos que somos mejores que ellos! ¡Demostremos lo que somos capaces de hacer! -

Empezó a dar instrucciones y el juego se reinició. Pero cuando Ginny Weasley marcó otra vez mas, perdió la paciencia y le chilló de mala manera a Ron:

- ¡RON! SÉ QUE JUEGA BIEN, PERO NO TE QUEDES CLAVADO, POR MERLIN! -

No escuchó la respuesta de su amigo y se concentró en buscar la snitch. Afortunadamente, su equipo empezó a despertar y remontó el resultado hasta un 90-60 todavía a favor de los Slytherin. Buscó de reojo a Malfoy, al otro lado del campo. Esquivó una bludger enviada por Blaise Zabini y pudo ver como las serpientes marcaban otro mas.

- Bueno -, comentó Smith sarcástico. - Veo que Ginny Weasley tiene otros talentos aparte del deporte en dormitorio... ¡Aaaaay!! -

McGonagall le había asestado un capón sobre la cabeza, con mirada amenazante.

- Perdone profesora, pero sólo era una broma y además estoy alabando su juego... Esperad, ¿qué pasa? ¡Parece que los buscadores han visto la snitch!-

En efecto Harry había descubierto la minúscula pelotita dorada y se precipitó hacia abajo. Con Malfoy a su costado. El Slytherin intentó desviar la trayectoria del Gryffindor con su propia escoba. Aceleraron al mismo tiempo y Harry, alegrándose por sus reflejos innatos, bajó la cabeza a tiempo de evitar una nueva bludger enviada en su dirección. Lamentablemente, Malfoy no tuvo tanta suerte y le golpeó ferozmente en el hombro, haciéndole perder altura y sobretodo, velocidad. Conteniendo la risa, Harry continuó su carrera. Estaba sólo a unos cincuenta ridículos centímetros... Alargó la mano para atraparla pero una ráfaga de cabellos rojos se cruzó ante él, obligándole a frenar y sobretodo, a perder de vista la snitch. Descorazonado, constató que era Ginny que se había plantado ante él y que ahora subía.

- ¡SUCIA TRAMPOSA! - Aulló, furioso.

- ¡POTTER! ¡FALTA DE FAIRPLAY! ¡PENALTY! - Rugió Bibine, justo detrás de él.

Agachó la cabeza y, impotente, tuvo que ver a Ginny plantarse ante los postes y marcar otra vez con una facilidad espantosa.

- ¡Bonita jugada defensiva de Ginny Weasley contra el buscador, hay que reconocerlo! El marcador está 110 a 60 a favor de Slytherin -.

El juego continuo durante casi una hora y los Gryffindor consiguieron recuperarse en el marcador (estaban abajo de 10 puntos) cuando volvió a detectar la snitch. No cometería el mismo error. Comprobó la situación de la pelirroja que, con la quaffle bajo el brazo se lanzaba hacía los postes defendidos por su hermano y la de Malfoy, demasiado lejos para poder alcanzarle. Se lanzó a la persecución de la pelota y sin ninguna dificultad la atrapó con un grito de victoria. La mayoría de espectadores se levantó y gritó su nombre mientras Smith anunciaba:

- ¡Potter ha capturado la snitch! ¡Gryffindor gana el partido: 400 a 240! -

Todos los jugadores se echaron sobre su capitán para abrazarlo, gritando con alegría.

Ginny miró la marea roja y dorada alejarse llevándose a su capitán, locos de alegría. Decepcionada, descendió a tierra con los otros, en silencio. Draco, todavía más hastiado que los otros arrojó su escoba de mala manera y se fue a los vestuarios. Con un suspiro, ella bajó de su escoba y vió a Hermione dirigirse al vestuario de jugadores para ir a ver a Draco. La siguió y después de haber abierto los chorros de agua de la ducha, cerró los ojos, gozando el contacto del agua caliente con su cuerpo. Los demás se tomaban el quidditch demasiado a pecho. Para ella era sólo una diversión, sin montar ninguna historia sobre ello. No la molestaba realmente haber perdido porque sabía que había jugado muy bien, y eso era lo principal. Salió del vestuario saludando brevemente a los compañeros y volvió para cambiarse a su dormitorio. Tuvo cuidado de cerrar bien su túnica de bruja (7) y salió de la sala común.

Rápidamente se dirigió a los apartamentos de los prefectos-jefes y vió con sorpresa que el tablero no estaba cerrado. Se acercó lentamente y sin entrar echó una ojeada al interior para comprobar que Hermione no estaba allí. Pero lo que vió hizo dar la vuelta a su corazón. Potter y Patil enlazados en un sofa besándose fogosamente. En ese instante un odio innombrable inundó a Ginny Weasley. No pudo controlarse mas y empujó el tablero completamente y sacó su varita.

FIN DEL CAPÍTULO DÉCIMO.


(1) "Grognasse" quiere decir "zafia, tosca..." pero he preferido "víbora". Después de todo es una Slytherin. Los lectores tienen la palabra.

(2) "más lisa que una tabla" traduce "comme une table à pain doublé" literalmente "como una tabla de cortar el pan doblada" aludiendo a la falta de ... de la flaca Patil.

(3) "busconas" traduce "roulures" que también podría ser "trotonas".

(4) El intercambio de golpes verbales es el siguiente: - Patil: Oui, c'est vrai que ce genre de truc c'est plutôt pour les roulures comme toi ! (¡Si, es verdad que estos trucos los utilizan las trotonas como tú! Ginny: Comme moi ? Ce n'est sûrement pas moi qui chauffe les mecs à table (¿Cómo yo? Seguramente no soy yo la que calienta a los tíos en la mesa) Los lectores tienen la palabra para elegir entre la literal o la "made in Geros"

(5) Quizá es una broma que se hace a sí mismo y estaba pensando en la carne de una serpiente en concreto.

(6) Esta expresión y alguna otra son muy "futboleras".

(7) Richard sospecha que debajo había un conjunto tan precioso como el de Patil... y le parece que no lo sabremos nunca.


RESPUESTAS A LOS/AS VALIENTES REVIEWERS

Oscarlos: Traduzco que "Te pasaste macho" significa que te ha gustado el capítulo y la historia. En todo caso la que se "pasó" fue la autora. En donde me paso de verdad es en "Tendencias autodestructivas" (perdón por la publicidad) Ron está de vacaciones. Au révoir.

Belenchiss: Je savais que la témptation était trop irrésistible... Cómico, lo que se dice cómico... Seguro que a alguno/a se tomará muy en serio el capítulo 12 . El portal es el que he utilizado para algunas dudas. Pas de quoi.

DesiWeasley: A bastantes os ha encantado ese romántico principio. (A Richard le pasaba lo mismo y por eso, entre otras tonterías de nada, lo trincó la policía japonesa) Respecto a tus hipótesis... Cero de tres. Merci par ton review. Au révoir!

Pottershop: Si analizas mis historias 1.- El Vulture Squadron, personaje colectivo de mi primer fic, son el equipo "de las islas" (del Mediterráneo). 2,- En mi segundo fic salen Charly (Moyà) Rafa (Nadal) Giorgio (Lorenzo) Rudy (Fernández)... todos ellos "de las islas". 3,- Es éste menciono a Ibagaza (casualmente también del equipo de "las islas") Vas captando ... ¿Por qué Mallorca en "Antes de morir"? A Hermione la odiarás mucho más en los dos capítulos siguientes. Prepara poción relajante. Au révoir, Joanne. P.D. Gracias por la publicidad del sitio en que nací y vivo (que algunos insisten en enterrar de cemento)

Zafiro Potter: De verdad que Audrey es de lo más retorcido... y nos hunde en la miseria cuando todo parecía ir tan encarrilado... ¿Qué crees que ha pasado? No vale preguntarle a Belenchiss. Puedes entrar en el fic francés o esperar algunos días más al siguiente capítulo. Pas de quoi.

André: Las gracias son para Black Lagoon, nuestra compañera de Lyon (Francia) Tu le llamas debilidad, pero hay más palabras para describirlo. XDD. Biz.

El capítulo IX ha supuesto 900 visitas.

Espero que en vuestros futuros reviws planteéis vuestras hipótesis de lo que va a pasar... Todas son falsas menos una.

Buenas noches y buena suerte

Richard.