A Veces, El Que Más sufre, Es El Que Más Te Ama.

Basado en Transformers: More Than Meet The Eyes:

— o —

El Cybertroniano de un color rojo suave dominante en su proto forma, se había recluido, aislado en su habitación, llevaba varios días en aquel estado deplorable. No podía quitarse las imágenes de la cabeza, las pesadillas, tenía miedo de recargar. No quería olvidarlo, pero realmente comenzaba a creer, ingenuamente, que era la mejor forma de quitarse un dolor tan asfixiante. Había recuerdos fragmentados, pero tan brillantes, arduos como cristales expuestos al sol, y tan hirientes como cristales filosos, y algunos recuerdos, irradiaban hermosamente como estos.

Se habían conocido hace un tiempo, aprendido juntos, trabajando de igual forma, aprendiendo a avanzar mutuamente, anticipar sus acciones, deducirlas a la hora de interactuar en su oficio; porque hacer un buen trabajo médico en grupo se trata de eso, entender y memorizar la forma de actuar del otro para poder lograr una más fácil y rápida respuesta a lo que se enfrenta en el momento, ya sea reparación, operación, mejora, etc. Saber lo que pensaba, lo que necesitaba, para poder brindar ayuda en una situación de riesgo, crítica de un paciente. Así se tenía que trabajar, rápido, que la interacción y acción con tu compañero sea inmediata. Así lo ponía Ratchet:

Trabaja rápido y no seas estorbo, o tu presencia será lo más inútil en el momento.

Claro que, no era más que incitar a los personajes para dar todo su potencial, ninguno de los médicos que conocía era un estorbo, ya que con el simple pensamiento de querer ayudar, se brindaba una arma feroz y aguerrida; la esperanza. Pero, por otro lado, ese concepto a la vez no existía dentro de la bahía médica, ya que también existían médicos no apasionados y empáticos.

No era el caso de Ambulon, ni Firt Aid, uno más novato que el otro, pero igualmente con disposición afectiva y trabajadora. Y con una inteligencia de anticipar movimientos y órdenes a la hora de ejercer su profesión, un excelente trabajo en conjunto, también al seguir aprendiendo del oficio. Hasta ese momento surgían muy bien, pero no siempre se es de los mejores colores, la vida puede quitarte las cosas tan fácil como te las dio.

[...]

—Ambulon, First Aid —Llamó el médico más experto dentro de la sala.

—¿Qué sucede? —Fue el más joven quien volteó y preguntó, mientras que Ambulon observó en silencio.

—Terminé de archivar lo que faltaba, es tarde, terminen pronto y descansen —Decía mientras guardaba algunos utensilios y datt-pads.

—Claro, descansa —Despidió First Aid.

—Descansa —Escrachó la voz más robusta de Ambulon.

Ratchet dio una última mirada a ambos bots y se dirigió a la salida en paso normal. Sólo se escuchaban las pisadas, en sí, realmente era tarde, había un silencio total en la Lost Light. Ambos bots separados en una esquina, Ambulon se mostraba paciente a terminar rápido su trabajo, pero por otro lado, First Aid había perdido orientación en lo que hacía. Puesto que, se encontraba viendo la lista de pacientes que habían entrado últimamente a la bahía médica, debía de separar en los que ya no necesitaban volver y los que necesitaban otra visita futura, viendo el historial y diagnóstico de cada uno. Pero su mano no sabía a qué lugar dirigirse, pues su mente sólo se inclinaba a hablarle al otro recluta médico, ciertamente el silencio mecía su concentración.

Había algo que lo desconcertaba, estando tan cerca de él, y solos en aquella cerrada estadía. Ambulon le alborotaba la chispa, le hacía tener ciertas fantasías, algunas no tan inocentes. Lo admiraba, su desempeño, su agilidad, lo que era como persona, dispuesto a ayudar, y su carácter más abrumador le hacía sentir cosquilleos al escuchar la voz gruesa que le acompañaba, además de una mirada decidida y relajada. Su aura misteriosa le atraía de una forma muy peculiar. Pero una cosa le incomodaba, y apenaba; Ambulon sabía de estos sentimientos, no de su boca, más bien por cierto bot que no tenía sutileza suficiente al decir algunas cosas:

" —Ratchet, First Aid se niega a trabajar conmigo. La situación es irritable, si no acepta algo tan básico como eso, no sirve aquí —Lo dijo molesto, realmente no era que lo quería fuera de su rango, pero si no consolidan una buena forma de aportar juntos, el trabajo se haría mayoritariamente más complicado.

—Ah, ¿Sí? ¿Y por qué será? —Habló mordaz (En este caso tiene ironía aguda y malintencionada).

—¿Yo que voy a saber? —Se dispuso a responder en un tono defensivo, por el anterior usado por Ratchet.

—Vienes a hablarme a mí, antes que preguntarle a él el motivo —Dejó pesadamente una herramienta sobre la mesa.

—Cuando lo intenté me observó y no dijo nada, y se quemó con el soplete... Para luego decir que iba a verificar la quemadura al metal, y me gritó: "¡Nada personal!" , mientras se alejaba —Explicó amotinador (Actitud de oposición frente a autoridad).

—"Nada personal" ¡Ja! —Burló a lo que había escuchado, mientras se cruzó de brazos para ver la respuesta que daría el más joven.

—¿De qué te burlas? No veo lo gracioso, vine aquí para aportar, y aprender de un anciano burlesco, quién me pone a trabajar con un incompetente que no me quiere cerca, y no sé la razón. Además de que supuestamente esto era trabajo en conjunto, pero no me ayudan a una solución, y me ponen problemas innecesarios. Gracias, muchas gracias de verdad —Iba a seguir, pero vio el rostro del mayor desfigurándose ante su juicio apresurado.

—Le gustas, zoquete."

[...]

Ambulon había intentado ser paciente con la situación, con First Aid, lo había logrado, realmente no fue algo molesto, no era difícil tratar con aquel bot. Tenía disposición a actuar rápido, algo que le era muy útil, y ciertamente el autobot más joven no era alguien al que quería tenerlo lejos, era muy servicial. Intentó olvidar lo que había salido de la boca de Ratchet, para que no hubiera alguna tensión al estar cerca, y pareciera que en todo momento era así, pero a veces no le era muy difícil percibir un ligero desequilibrio anímico en el menor en algunas situaciones, se exaltaba muy fácil, o nerviosismo se denotaba en la menera de hacer las cosas, y sobre todo: A pesar de tener visor, evitaba verle al rostro.

First Aid incluso había pensado en darle parte de su energon íntimo en un frasco (El energon íntimo, es la sustancia que se encuentra rodeando la chispa, se puede extraer, hay un "ritual" en donde se extre una porción, lo que se hace especialmente para regalar como ofrenda a quien amas, quieres demasiado. Este líquido termina acabándose, si se extrae en repetidas ocasiones, de ahí que se prioriza entregar un poco a quién realmente se ama como pareja, estando seguro de que se estará junto a ella durante un lapso de tiempo muy largo. Esto se dio a entender en uno de los números de MTMTE). así para demostrar que el sentimiento era algo existente totalmente. Pero era tímido, ¿Y si era rechazado? Además de que, bien sabía que Ambulon manejaba la información de que le tenía aprecio, y algo más, pero este no mostraba interés. No tuvo iniciativa de preguntar si era real, aunque lo sabía, o de intentar algo, lo dejó pasar, cosa que al más joven le dolía. Dirigió sus manos a un compartimento entre su armadura, de ahí sacó delicadamente un frasco, sí, contenía energon íntimo de sí. Se había dado el tiempo solitariamente de extraer, tal vez, tontamente lo había pensado, dárselo a él, pero el miedo lo inundaba.

Estaban solos, no había nadie más cerca, tal vez era el momento de tener agallas y dar a conocer por cuenta propia, había que jugársela, hacer mérito. Pero de tan sólo pensarlo, sus servos comenzaron a temblar, no pudo evitar mostrar una sonrisa nerviosa bajo su mascarilla, mientras agachaba su cabeza. Pero la voz gruesa lo sacó de sus pensamientos, incluso asutándolo.

—¿Ya terminaste, First Aid? Me falta poco, viendo que serás el último en salir de aquí, no olvides activar las alarmas y cerrar bien —Avisó sin verle.

—S-sí, no te preocupes —¡Claro que debía de preocuparse! La oportunidad se despojaba de sus manos.

Y eso lo puso aún más nervioso, sabía que Ambulon estaba al pendiente de él, queriendo saber si hacía las cosas a su modo, si necesitaba ayuda, si se le olvidaba algo, incluso si estaba bien. No quería pensar el que Ambulon creía que no podía hacer las cosas, que no era independiente. Ingenuamente se mentía que lo hacía porque había un interés, tal vez. Los retorcijones en su abdomen no lo hacían pensar con claridad, el pensarle y sonreír de la nada, taparse el rostro avergonzado al imaginar situaciones con él, aún así estando sólo, reír bajo su mascarilla por las veces en que se mostraba abierto a hablar de lo que sea. Verle cuando él estaba de espaldas, incluso sentirse bien por no poder enfocar su atención en otra cosa, costaba sacárselo de la cabeza.

[...]

Se llevaba los servos al procesador, el no poder sacarlo, su imagen de sus pensamientos se sentía horrible. Rasguñó la pintura, dejando tiras descoloridas, marcas del poco cuidado que tuvo al hacer roce con sus dígitos. Sus lagrimales se activaban, una aleación de distintos componentes de su cuerpo se acumulaba para ejercer una abertura a su dolor, desahogo, pero cada gota que caía era incomparable al mar de sufrimiento que atormentaba. ¿Por qué no sólo podía sacarlo y olvidar lo que vio? ¿Lo que sucedió? Era estado traumático, pero demasiado bloqueado para darse cuenta por sí mismo.

Tenía medicamentos, ¿Cuántos se había tomado ya? No había contado la cantidad, intentaba con distintas sustancias que actuaran para reprimir, pero no surgía mucho efecto. ¿Tal vez otra dosis? ¿Descansar? ¿Intentar bloquear archivos en su procesador? Necesitaba de alguien más para hacerlo, pero, ¿Quien iba a ayudar con eso? Intentó ir a acudir, pero extrañamente no podía ponerse de pie. Además de que intentó teclear y escribir en sus aparatos para mandar mensaje a alguien, a Chromedome para que ayudara con la limpieza psicológica, pero no podía, sus servos eran inservibles, temblaban de una manera aterradora, no podía comunicar a nadie, y, en su estado, llamar por comunicador no se le había ocurrido.

[...]

Observaba el pequeño frasco con el contenido, ¿Y si se lo daba en ese instante? El mayor iba a retirarse, arriesgarse a hacerlo, tal vez era la mejor opción, se dio ánimos, tenía posibilidades de ser aceptado igual a que lo contrario, no iba a implorar, sólo quería que las cosas a dieran como tenía que ser. Ladeando su procesador, vio ahí a la figura de pie y dando espalda, que le provocaba lo desconcertado, en silencio y preocupado en lo que hacía. Volteó su cuerpo, apretando con su puño el frasco, tomando aires para continuar, dio pasos sigilosos a la otra posición, sí, estaba totalmente nervioso. El sonido de su metal moviéndose, era lo único que su umbral auditivo alcanzaba, mientras más cerca estaba, más mortífero se escuchaba el sonido de su propia chispa golpeando las paredes que la contenían, queriendo escapar de su cuerpo. Apretó su mandíbula bajo su mascarilla, su pass ya había sido detenido, y estaba detrás del contrario, con un pequeño toque o aclaración de voz eran suficientes para denotar su presencia cercana.

Abrió su boca para decir algo, pero en ese instante, el mayor estiró su espalda, ya que estaba encorvada para ver de cerca lo que hacía sobre la mesa. Rápidamente se tragó las palabras y la tensión se apoderó, ahora lo único que quería era alejarse, el movimiento repentino, pero natural del otro médico lo había espantado. Comenzó lentamente a pasos hacia atrás, intentando no hacer un ruido que expusiera su cercanía, mientras más se alejaba, los pasos se hacían más rápidos y desesperados, algo que no trajo buenas consecuencias; al caminar de espaldas, y con la velocidad que había ganado, urgido, chocó con una de las mesas de la bahía con la parte baja de su espalda. Esclachó un sonido que retumbó rápidamente por la habitación, haciendo desaparecer el silencio por un ruido brusco y estruendoso; había sido el peso de la mesa raspando con el suelo. Además de los múltiples cristales rompiéndose al afrontar el suelo, y el líquido derramándose por distintos caminos que se habían formado.

La histeria apoderó, lo que menos quería era provocar un desastre, se llevó las manos a la cabeza mientras escuchaba las estructuras romperse, y su autoestima fragmentándose. La figura de Ambulon se volteó sobresaltado por la sorpresa inesperada y abrumadora. Seguido de un rostro desesperado e inquietado por la situación.

—¡First Aid! ¡¿Qué desastre has provocado?! —Obviamente lo había pensado, vio al menor sujetandose la cabeza y tal vez con la vista desorbitada, como si no pudo detener el problema.

-Yo... -Intentó calmarse, fue un pequelo accidente, podía arreglarlo.

—¡Trabajé todo el día en las muestras!

O tal vez no.

Nunca lo había escuchado tan alterado, solía ser callado y reservado, pero su voz alzándose eran cuchillas que le traspasaban sin piedad. No había peor cosa que a quién decandaba (A quien alababa) le gruitara, y no por un pleito emocional. El mundo se cerraba sobre él, la voz lo atrapaba en una burbuja desconsolada. Quería irse del lugar, y no sabía que respuesta darle a lo provocado por su estupidez.

—Lo siento, no quería arruinar todo esto, no quería molestarte, fue un accidente —Intentó explicar, histérico.

—¿Cómo pudiste provocar todo esto? ¿A qué estabas jugando? Mira —Llamó irritado—, si querías experimentar o hacer tonterías, hazlo de tu lado la próxima vez, porque no creo aguantar otra tontería.

—¿Qué...? —Estaba algo impresionado. ¿A qué se refería con "de su lado"? Y no hacía tonterías, trabajaba como todos los demás, había sido un accidente, pero tal vez tenía razón, fue una tontería, siempre había sido una tontería intentar hacerse aparecer como una figura importante a su visión—. Este es un espacio de todos, donde se comparte, que yo sepa, no hay sectores asignados a cada uno, ¡Porque somos un equipo!

—Entonces, procura cuidar el trabajo de los demás, y no arruinar, si es en conjunto, funciona así: Uno hace su parte, y los demás tienen cuidado y ayudan si es posible —Se veía la mirada sería penetrándole—. Ahora sal de aquí para limpiar.

—¡Tú no eres quién para darme órdenes! Entiendo que estés enfadado, pero también trabajo aquí —Se defendió ofendido.

—Mejor hubieras tomado algo para limpiar, ¿No crees?

—Pero es que... ¡Tú me conversaste y me tienes aquí hablando contigo! —Se agachó para recoger de los recipientes rotos.

—Deja de recoger, es innecesario no se salvó nada, hay que barrer todo —Habló radical (En este caso con su tono afectando aún más la situación).

—¿Quieres dejar de hablarme así? —Eso había sonado abatido.

Resultaba que la situación lo estaba enloqueciendo, a parte de la incomodidad, vergüenza, pena que le causaba haber dañado el esfuerzo que había ocupado el otro médico en su trabajo. Ya se había disculpado, ¿Qué más podía hacer? Estaba completamente derrotado, toda emoción aguerrida para defenderse, se había nublado, puesto que las palabras duras, el tono hiriente era acosador a sus sentimientos.

[...]

El hermoso tono, dulce y palabras suaves lo ahogaban en un mar de recuerdos ensangrentados, ya no eran felices, era estrepitosamente tristes, cortantes. Se afligía al no poder quitarlos, juraba que llegaban a sus receptores de audio una y otra vez, le quitaban razonamiento, sumergiendo en una locura cegada a la realidad, su mundo giraba en su habitación y su miserable condición. Quería escapar, ir tras él.

El reloj se había detenido desde que eso ocurrió, ¿Cuanto tiempo había pasado ya? Era algo que no se encontraba en sus respuestas. Ahora no había nada que lo aferrara a él, era una batalla a la cual aún no estaba preparado. Su mirada no alcanzaba a donde se encontraba él ahora, amarrarse, correr, seguirlo, volver a ver su presencia, pero a esas alturas ya era algo inevitable. Quería estar en una estación del tiempo de olvido, sólo esperaba su regreso para celebrar su soledad.

Angustiado, sentía que aún lo tenía encadenado a sí, un trastorno por su mal sentir, viendo un gentío que lo observaba, pero no era más que si mismo lamentándose.

[...]

—Sólo tienes que bregar (Trabajar, luchar contra dificultades) —Indicó.

—Lo sé, Ambulon, deja de hablarme así —Ahora era él quien se irritaba también.

Ambulon observó desconforme ante la respuesta que dio, había sonado algo insolente.

—Por Primus, First Aid, te quejas de las observaciones que los demás te dan para que mejores, debes... —Fue interrumpido por algo que no esperaba, que no imaginaria que sucedería.

—¡¿Quieres dejar de gritarme?! —Dejó su cuerpo caer sobre sus rodillas, agachando la mirada.

Ambulon pensó detenidamente.

—Eres el único que está gritando aquí —Lo observó confundido, no se esperaba que el menor mostrara emociones tan a flote, y adolorido.

First Aid volvió a sentirse avergonzado, tenía razón, nadie más que él llevaba gritando hace varios nano-clics. Sus ópticos comenzaron a humectarse por los lagrimales, nada había salido como lo quería, absolutamente nada. Ambulon no gritaba, pero su voz gruesa era bastante intimidante en esa situación, que lo llevo a creer eso.

—Cómo, dime cómo no voy replicar, si sólo me recalcas lo miserable de mi desempeño y errores. Me esfuerzo, por si no te habías dado cuenta, una victoria cuenta más que muchas derrotas, pero ni eso me dan —Perdía fuerza en cada palabra, sin embargo, intentó sin descanso parecer firme, pero su frágil estado era notorio por imagen corporal y voz.

No era eso, tal vez parecía. Ambulon estaba totalmente encantado en lo que el menor podía hacer, sólo quería que mejorara rápido en su ámbito de oficio, y ahora que lo pensaba y observaba, después de escucharlo tan decepcionado, volviendo a sus propios pasos, se había comportado como un maldito arrogante, gruñón y egoísta, a la hora de tomar en cuenta todos sus logros. Se arrepentía al recordar que el menor siempre le observaba con una sonrisa bajo su máscara protectora, eso lo podría jurar, ya que siempre se mostraba alegre al estar cerca de él. Pero ahora que daba vueltas a esos momentos, y tomando en cuenta las intenciones que ya sabía del menor hacia él, ¿No habrán sido coqueteo? Muy inocentes si lo pensaba, pero, ¿Qué mejor forma de llamar la atención de una persona que siendo agradable y acogedora?

—Lo siento, no era mi intención romper tu autoestima, quería que te superaras, y ya sé que no fue de la mejor forma —Se agachó para levantarlo de su posición, llevando su servo al hombro para intentar hacerle sentir acompañado.

A lo que First Aid se contrajo, el hablar del otro sonaba relajado, con un toque afectivo. Sin embargo, se dispuso a no levantar la mirada, ahora sentía un enredo de conexiones en su cerebro, emociones, temores, pensamientos, y Ambulon. Ya no entendía correctamente las intenciones del otro. ¿Se había preocupado y quería consolarlo?

—Puedes arrancarme la Spark del pecho. Pero no quería que redugeras a un murmullo lo que tenía que decir —Ciertamente, lo había hecho, Ambulon equiparaba todo su sentir. Pero no significaba que podía callarlo, realmente quería decirlo con sus palabras, pero la actitud que tomó el médico mayor provocó un giro en la trama, aunque todo había partido por el error del menor en el accidente.

—First Aid —Nombró, no había entendido lo que dijo—, ¿Qué intentas decir?

—¡Tsk! Nada, olvidalo, voy a limpiar esto —Comenzó a amontonar los cristales a un lado con su servo. Todo esto, a ánimos muy bajos, sus pómulos se alertaban para no dejar salir la mezcla de líquidos en los lagrimales.

—Voy a ayudarte —El tono había cambiado radicalmente, el meaculpa comenzó a golpetear su razonamiento, percibió un dolor en él: su silencio, negación a mirarlo.

Ambos, en silencio, comenzaron a recoger las fragmentaciones, Ambulon lo hacía más rápido, pero First Aid era más lento, iba a pedirle que fuera a descansar, creyó que estaba cansado. Abrió su boca para dar el comunicado, pero su vista se interesó a un color resaltante, en una de las manos tenía el típico color del energon, pero este brillaba un poco más, pensó que se había lastimado de alguna forma. Dirigió su mano por la curiosidad, tomando desprevenido al menor, de forma que no pudo evitar que Ambulon tomara el frasco con su energon íntimo, iba a replicar, pero sin saber qué decir, dirigió su servo rápidamente y de forma eufórica para quitar el recipiente, a lo que Ambulon estiró aún más su extremidad para que no la alcanzase.

—¡Dame eso! —Gritó inquieto, pero al ver que Ambulon hizo un quite para no devolverlo, se echó hacia atrás nervioso.

—¿Y esto? —Preguntó observando mejor el objeto, intentando recordar si había sido algo de su trabajo que logró salvarse a la caída.

—¡Dámelo! ¡Es mío! —Nuevamente estiró su servo, ahora mostrándose imponente.

—¿Tuyo? —Dijo sin prestarle atención, ahora que lo veía bien, no era nada con lo que haya trabajado. Pero viendo el diseño delicado del frasco, adornos esculturales al igual que en la tapa, supo de qué se trataba. Simplemente quedó sin palabras—. ¿First... Aid?

Y el nombrado apretó su mandíbula mientras cerraba sus ópticos con fuerza, realmente dolía, realmente no quería que hubiera ocurrido así. Sólo se dispuso a guardar silencio, esperando la vergüenza y juicio que se apoximaba por parte del contrario. Ahora se apuñalaba a sí mismo por haber dicho que el contenido era suyo.

—¿Para quién es esto? —Y ahí estaba otra vez, el tono grueso que retumba en sus audios. Preguntando atacante, así lo sentía.

— Para nadie, no importa, sólo dámelo. ¡Dámelo ya! —Gritó al ver que Ambulon hacía receptores sordos y no hacía lo que pedía.

—¿Tienes a alguien importante en tu vida? —Estaba la interrogante, por lo sabido anteriormente, creía que iba dirigido a él, pero que el menor evitaba decirlo.

—¡Eso no te importa! ¡Te digo que me lo des!

—Quiero saber de quién es, dímelo ya —Nuevamente estiró su brazo para que no lo alcanzara—. Aquí, ahora, me hace pensar que era para este momento, ¿Acaso es para mí, First Aid?

Y eso fue chocante, no entendía cómo podía hablar tan directamente sin molestias en la glosa. De cierta manera, llegaba a ser hiriente al no tener cuidado, provocaba heridas al orgullo, en sus emociones, en lo que había creído. Y el silencio abrumó, tenía miedo de hablar, no quería escuchar más quejas, no quería oír lo incompetente y estúpido de lo que había intentado hacer, de lo vergonzoso que pudo verse, y es que estaba así totalmente, no quería mostrarse tan débil, intimidado. Pero simplemente la situación era delicada.

—Pido que respondas, ¿Acaso es para mí? —Volvió a preguntar, pero con un tono más sutil, empático.

Si no fuera por fuerza de voluntad que acumulaba en el momento, haciéndose recordar que no había hecho nada malo, solamente su Spark acontecía una atracción sentimental, y también pensando en que era una buena persona, actuando y respondiendo a lo que sentía. Incluso no quería pestañear, debido a que soltaría fluidos que en esos momentos lubricaban de más sus ópticos.

—Pensaba darte eso, ahora se me presentó la oportunidad, cuando me acerqué, recurrí a alejarme, no quería molestarte y, no era mi momento. Cuando iba a volver a mi lugar, pasé a llevar la mesa y... —Se había detenido, su voz se quebrajaba en cada palabra que se veía forzada a sonar monótona, pero sus ópticos ya habían comenzado a desbordar lubricante, daba gracias a que su forma tenía mascarilla y visor que cubriera su rostro.

Y sintió el rígido nudo en su garganta, era evidente el brusco movimiento que sus emociones hacían para salir a flote. Una pincelada de dolor sintió, sí, sus propios sentimientos, emociones comenzaron a actuar como garras rasgando el equilibrado sentir que tenía hace unos momentos. Comenzó a pensar, y comenzaba a creer que no merecía aquel tormento que no se imaginaba. Pero se sintió extrañado, sus propias emociones habían sido obsoletas, olvidadas por un largo tiempo, hace mucho que no se daba la idea de querer a alguien más de lo comúnmente cercano. Y el menor estaba en ese estado fragil por su culpa, fácilmente se pudo haber llegado a un acuerdo pacífico, sin imporar el resultado, decisión que hubieran tomado ambos a la situación. Pero todo había dado un vuelco hiriente directamente, se sentía culpable, haría cualquier cosa por hacerlo sentir bien. No se puede pisotear la moral, la palabra, dañar los sentimientos de alguien que tan amablemente y sensible los ofreció, escogiendo entre tantos. Abriendo algo tan puro y fuerte, que en un ambiente aguerrido no prosperaba. Alguien dispuesto condicionar nada, más que un mutuo interés y protección, aún siendo testigo de tener que estar obligado a defenderse del entorno mortífero. Alguien dispuesto a no disparar; sino a hablar. Una alma, una antorcha que ayudaba a seguir un camino cegado y oscurecido por la batalla de otros; y lo vio, aliviándose, y sonrió.

Y el menor levantó la mirada, con temor, y eso lo emputecía, porque él amaba a Ambulon, había llegado demasiado lejos al observarlo, aprendiendo, idolatrándolo. Un maldito amor que dañaba, tan fresco, que helaba todo otro sentimiento. Pero el miedo ahí estaba, hacia Ambulon, estaba aterrado, de que lo creyera un arrastrado, un acontecimiento errado; un estorbo del cual burlarse por su fantasía tan desagradable. Tenía miedo de que se riera: y lo hacía.

—Ambulon... —Murmuró, paralizado al verlo.

Y seguía viendo, con una sonrisa cálida, extraña, si se pensaba, anomalía en su rostro trivial. Pero encantadora. Y soltó una risilla mientras le seguía observando, no lo había escuchado reír así antes.

—Ambulon —Volvió a nombrar, defensivo, ¿Acaso se burlaba? Era lo que temía, y de ser así, lo peor y atosigante que pudo haber hecho fue fijarse en alguien tan cruel e inconsecuente.

—¿Qué? —Preguntó sin borrar aquella sonrisa.

Se le quedo viendo, estaba confundido, esa expresión le nublaba la razón, no podía descifrar, y tampoco el tono de voz. Después de unos segundos, volviendo en sí por la pregunta inquietante, alzó la voz para marcar ua presencia que no había sido vencida aún, no ante alguien como él; que creía en ese momento.

—¡Dámelo ya! —Nuevamente se lanzó a intentar quitar el objeto que le pertenecía. Y otra vez fue denegado.

—Pero, si esto es mío —Había sonado fatuo.

Y nuevamente las palabras no pudieron salir de la boca, era como si se la tapara con el servo y apretara fuertemente. ¿Que había querido decir con eso? Ya no sabía si caer en su juego desgraciado, que sería cada vez más una bazofia existencial, producto de la burla con la que el otro atacaba. Y la rabia surgió, consigo mismo, hacia el otro, por la situación:

—¡¿Tan malo fue fijarme en ti?! ¡Fue mi error! ¡Estoy seguro de que no volveré a sentir algo por alguien tan egocéntrico! ¡Soy alguien! ¡No me veas como una basura a un lado de ti! —Gritó desesperado, no tenía como defenderse ante algo como eso, ante alguien así—. ¡Dámelo te digo! —Se lanzó con fuerza, decidido a traerlo de vuelta consigo, pero el movimiento voluntario de Ambulon, echándose hacia atrás, para que el menor quedara apoyado en su pecho y abdomen al perder el equilibrio, lo hizo entrar en un nerviosismo y vergüenza abismal.

Y Ambulon, haciendo receptores sordos a las quejas y barbaridades dirigidas a su persona, sonrió ante el berrinche, porque así lo consideraba, aquí no lo estaba observando en menos. ¿Qué no se puede sonreír ante los pequeños momentos emotivos? Observó, atrevido al rostro oculto que se encontraba paralizado sobre su cuerpo.

—Energon íntimo, ¿Eh? —Observó el frasco, alzándolo a la vista de ambos, sonriendo mientras veía el contenido, a lo que el menor hizo rechinar su dentadura ante lo que consideraba burla—, que hermoso detalle, ¿Qué haré? ¿Beberlo? ¿Guardarlo? ¿Vertirlo en mi cuerpo? ¿Te imaginas eso? Wow, caminar con escencia de First Aid, atraería la atención de cuerpos sedientos e insatisfechos con tu olor —Mordió su labio inferior a propósito, a la vista del otro médico, quien seguía sin palabras y nisiquiera atinaba a salirse de la posición embarazosa.

Eso había sonado completamente fuera de normas, de la faceta común, provocativamente fuera del vocabulario usual que Ambulon usaba. Ahora la sonrisa lasciva de su rostro no desaparecía con nada, mientras que First Aid se sumergía en una fosa que lo degeneraba, ¿Qué era lo que estaba pasado? Para él era uno de los misterios existenciales.

—Deja de burlarte, yo tengo sentimientos —Suplicó abatido, el furor (Agitación violenta del ánimo) sobreargaba cualquier depósito en su estructura interna encargada de seleccionar y separar emociones. Estaba agotado, comenzaba a dar la lucha perdida, no se podía hablar con alguien así. Por lo que, devastado, iba a levantarse, olvidado de una vez por todas lo sucedido, y el tacto tan cercano que lograba ahora, que antes lo creía el nirvana; ahora no era más que un juicio equivocado.

—Pero, First Aid, lo conseguiste. Bien jugado —La mirada traviesa, ya era imposible que saliese de su rostro.

—¿Q-qué? —Preguntó torpemente, sus receptores de sentidos se vieron bloqueados por la abrumante situación confusa, el cerebro en su estructura interna ya no podía asemejar emociones o separarlas; su mente estaba vacía, nada podía resolver.

—Ahora me tienes, First Aid. Estoy aquí para Ti —Comenzaba a rodearlo con su servo, apretando contra sí desde su espalda.

—N-no J-juegues —Rogó abatido, siendo cercenado por el llamativo, pero burdo vocabulario que el médico mayor estaba usando. Se asqueaba, pero más de sí mismo por haberse fijado en alguien como él, comenzaba a tener una furia con respecto eso, había perdido tanto tiempo, luchado por algo que creía inalcanzable, pero ahora: Uno de los hijos del sadismo.

—¿Tengo que repetirlo? First Aid, acepto tu obsequio. Sé que es repentino y rápido, para mi también es inesperado. Dejemos atrás las diferencias y hagamos una visión mutua —Había abierto más sus piernas, mientras que, con su servo libre, se daba soporte y equilibrio desde el suelo, así haciendo una posición más alocada para ambos, mientras que lo empujaba y apretaba contra su propio cuerpo—. Sé que es rápido, espontáneo, yo también estoy algo impresionado. Pero, a veces las decisiones se reducen sólo a un momento.

Eran golpes directos a la chispa, no malos, funcionaban como reanimación a lo que momentos antes le había sucedido. Estaba completamente helado, pero no era problema, nada que Ambulon no pudiera calentar. Ciertamente la distancia era nula, lo que le provocaba estar boquiabierto, realmente había desaparecido de sus discos lo que pensaba anteriormente del mayor, se había camuflado en una enorme verguenza y poca lucidez en su razonamiento.

¡Grande Primus, que le dio la vida! ¡Oh, por Vector Sigma, que le permitió sus emociones!

[...]

Despiadado Primus, que lo hace afrontar esa maldita vida. Maldito Vector Sigma, que tan vil y cruel forma de sentir dolor le dio.

Se sentía como el desgarrador servo del mismo Unicron, apretaba asfixiantemente a su chispa, y de forma sadica rasgaba, fragmentándola, pulverizado, haciendo de los hermosos recuerdos la peor tortura, desagradable acontecer en su frágil mente y Spark.

Deseaba que terminase, incluso irse con él; que su servo lo jalara y llevará consigo; Cumpliendo la promesa de no dejarlo ir.

Pensaba ingenuamente que en algún punto lograría sanar lo debilitado que estaba, pero para eso se necesitaban más chispas, y para aquél cybertroniano desolado en la oscuridad y cuatro paredes, en ese entonces; no estaban.

[...]

Ambulon iba a actuar, pero vio cierto estado paranoico del menor, este estaba temblando, lo que le asustó un poco, creyó que se adentraba en un lapso ansioso o catatonico (La catatonía es un síndrome psicomotor, uno de los síntomas es el movimiento corporal de más y rapidez en gestos). Chasqueó su glosa, esperaba que no fuera algo así, pero realmente creía otra cosa.

—¿First Aid?

—¿Tú... Estás diciendo que me das una oportunidad? —Para decirlo intentó olvidar que estaba a la nada de distancia.

El mayor soltó otra risilla, no había sido alucinación, había sonado hermosa y era una victoria para First Aid, podría decirse que votó agua de arcoiris desde su boca, mientras sus ojos se desorvitaban.

—Mejor déjame ver quién se oculta detrás de esto —Había dejado de atraer el cuerpo del contrario para golpetear la mascarilla—, quítate la mascarilla y el visor. Por favor, claro —Sonrío lascivo.

First Aid comenzó a pensar, ¿Y si no le gustaba lo que veía? Ciertamente lo ponía nervioso, nunca antes le había mostrado su rostro. Se alejó un poco, tomando espacio para quitar ambas cosas con uno de sus servos, antes de un suspiro pugnoso por afrontar una indescifrable reacción del otro para cuando viera. Sus servos se movieron delicadamente, mientras que los ópticos de ambulon esperaban ansiosos por identificar cada parte y interpretar su imagen. Fue una proesa, acción valiente por parte del menor, eran cosas que le avergonzaban, pero rápidamente tomó la decisión de lanzarse.

Cerró sus ópticos, para cuando comenzó a quitar los objetos. Lo primero que liberó fueron sus labios, una boca en donde se veía su inquietud, asustadisa, pero incitadora a moldearla, morder y probar. Los ópticos de Ambulon destellaron al observar, se veía un blanco apetecible, y sorprendido, relamió sus propios labios, sediento. Lo segundo en liberarse, fueron sus ópticos, para cuando sacó el visor, estos estaban cerrados, abriéndose después lentamente para acostumbrar la luz que llegaba de una forma más condensada. Dos faros de un celeste apaciguado, resaltantes que daban una mirada tierna, como un niño viendo nuevos orisontes dentro de su corta vida; pero veía a Ambulon, que era la más lejana meta, pero ahora la había superado.

—De haberme mostrado esto, no habría sido necesario darme tu oferta de energon íntimo —Habló enderezando su espalda, acercándose al menor, sugetándolo de la cintura, mientras que este estaba arrodillado entre sus piernas.

—No juegues —Dijo tímido, intentando ocultar su rostro.

Pasó de pensarle en secreto a tenerlo a poca distancia, cerca, desprotegido de su presencia. Ahora no sabía que hacer, pero no quería quedar como un bot con pánico escénico, quería demostrar que sus sentimientos eran contingentes, fuertes, que le llevarían a tomar decisiones más allá de su asimilar. Por lo que tomó fuerzas para lanzarse a besarlo, lo tomó por ambas mejillas, siendo el que daba la fuerza en él. Ambos cayeron en el momento, Ambulon se fue de espaldas hasta quedar acostado, mientras que sonría en el acto por la sorpresa árida por saciar más, pero humeda a la vez. Los servos con los que ceñía, apretaba la cintura del menor, los dirigió a sus glúteos en un movimiento vivaz, volviendo a ajustar el agarre, elevando la cadera, obligando a First Aid arquear su espalda, mientras se apoyaba con sus rodillas.

Y en sus labios había otra historia, un beso recíproco (Que se daba igual a ambos), flamuroso, atosigador, buscaban llenar la boca del otro. Ambulon se vio sorprendido, no creía que el menor fuera tan ardiente, precipitado para ofrecer semejante caricia, lo que le enloqueció. Pero por otro lado, First Aid daba su mayor esfuerzo para no disgustar a su amado. Por más que su forma de besar fuera algo torpe, lograba seguir el ritmo a temperatura que ambos comenzaban a expulsar. Sus dentaduras eran armas de defensa, aunque Ambulon la usaba para atacar, comenzó a morder los labios lícitos que le eran ahora.

—Nh... Mh —Se quejaba al sentir los dientes apretándose. Por lo que Ambulon sólo disfrutaba de los quejidos pequeños.

Ambas glosas estimuladas, sus bocas saltaban líquido, tan sólo en pensar al otro, estas se llenaban y mezclaban con la contraria. Ambos alientos haciendo una majestuosa climatización. Y los servos de Ambulon comenzaron un recorrido sin retorno, sin dirección, una exploración traviesa, sentir cada forma, inclinación, desformación y textura que el cuerpo tenía. Sentir los servos ansiosos y enloquecidos, moviéndose con glamour, diciendo que ya era un impase (Sin salida), porque de sus brazos ya nadie podría quitarlo, espiando, siendo uno de los protagonistas en la necesidad de expresar lo que en su cuerpo comenzaba a acontecer.

Había sido la sentencia que First Aid se dio, al besarlo, tan sólo logró avivar la llama fugaz que buscaba escape en el cuerpo del mayor, le estaba ganando, unas ganas enormes de olvidarse un poco de todo lo demás, centrarse en quién le había cambiado por completo el rumbo de sus planes para esta noche. Y comenzó a preguntarse, ¿Llegar a algo más? Iba a intentarlo, subir los ánimos del menor, excitarlo para que accediera, o incluso que pidiera también, era una total contingencia (Con posibilidad se que ocurra o no), pero al caso, provocaría tomar una de los rumbos.

Entre el beso que aún seguía erradicándose, Ambulon movió nuevamente sus servos, haciendo presión en la zona lumbar, acariciando la curvatura que se hacía en la espalda por arquearla, era una zona sensible, el tacto se tomaba como una molestia cosquilleante que provocaba tensarse, apretaba, encajaba sus dígitos, a lo que el menor daba suspiros profundos que inundaban la boca más feroz.

—Nh... Ambulon —Soltó en una pequeña contracción.

—First Aid —Rápidamente volvió a buscar su boca, profanándola por completo, alcanzado un punto extravagante. Y maliciosamente, pero sin buscar dañar, comenzó a utilizar sus conocimientos de oficio para buscar la aceptación de un cóito con su pequeño médico.

Bajó sus servos en un movimiento lento, pero provocativo hasta por sobre los glúteos, posicionando en la separación de ambas piernas, en donde comenzó a apretar y jalar en direcciones opuestas, por lo que el menor exhaló sorprendido al darse cuenta que su zona trasera estaba siendo removida, la rotación de las extremidades estaba siendo forzada. Observó al rostro de Ambulon, nervioso, no comprendía la razón de ello, pero rápidamente perdió el interés por otro beso que el mayor le incitó a formular. Ambulon sonreía mientras seguía jugando con la zona bucal, veía a First Aid tan pequeño, tierno y extrovertido, simpático, afectuoso, se le hacía tan llamativo. Las piernas del menor comenzaron a temblar levemente, el movimiento avivaba su fragilidad para ser pronto cargado y prepararse a un desgaste físico.

De un jalón repentino, ya se encontraba debajo de ambulon, después de una rotación poco clara que sufrió para quedar en aquel lugar. La sonrisa no desaparecía del rostro del mayor, quién inmovilizó los brazos del menor por sobre su cabeza. Después de plasmar un corto, pero alocado y peligroso beso en sus labios y cavidad, bajó dejando un camino con su lengua hasta su cuello, en donde el portador de ser el manipulado mordió sus labios propios fuertemente para calmar un alarido con ganas de salir por sentir una boca poco tranquila en el lugar. Era como un depredador atacando uno de los puntos vitales para dejar sin aliento. Fue gratificante percibir con sus labios la vibración que cruzaba la garganta por la voz silenciada. No dudó en morder, besar, languetear, depredar levemente para ayudarles a salir. Era un salamero (Alguien que que interactúa de una forma, pero por la espalda tiene otras intenciones), quería demostrarle que realmente estaba interesado en acogerlo en su vida, pero por otro lado, la pulsión sexual ya había comenzado, y llevar a cabo liberar esa carga, estaba en sus intenciones. Era alguien que se había contenido por mucho tiempo, y ahora tenía oportunidad con alguien especial, ¿Quién, siendo amante del placer, no lo intenta? Y First Aid, ciertamente tenía su conciencia en otro ciberespacio. O la delirante sensación que atacaba su cuello era uno de los placeres del paraíso, o una tortura violenta.

Dejando la zona afectada descansar un momento, para darle un respiro oportuno al menor, depositó besos traviesos mientras bajaba a su abdomen, el menor se encorvaba en cada uno, intentando apaciguar la pesada llegada de temperatura que obligaba a tomar medidas internas para contrarrestar. Estiraba sus brazos, como si intentará alcanzar algo para sujetarse de algo por el movimiento que Había en sus sistemas. Había dejado líquido que pintaba la amarmadura, pequeños canales y marcas de su presencia ahí. Después de disfrutar de su abdomen, comenzó a bajar aún más, a lo que First Aid se alertó.

—¡Ambulon! —Habló más fuerte, dando a entender la razón.

Esperó un segundo quejido que no llegó, tal vez porque el menor no sabía reaccionar ante eso. Y antes de tocar el chapado de su entre pierna, soltó un abundante siseo por el desconcierto, ansiedad y desesperación a esa escena tan intimidante a que la boca tocara la zona, provocando un futuro ardor despiadado; pero fue salvado por el mismo que iba a cometer el acto.

—First Aid —Llamó alzado solamente la visión, aún amenazando la zona con la cercanía de su boca. Habló con una voz agitada, parecida al tono de alguien conteniendo ira, pero sólo era la excitación que alcanzaba a contagiar hasta la punta de sus digitos. Después de observar unos segundos, subió para quedar frente a frente—. ¿Quieres hacerlo conmigo?

La pregunta intencionalmente directa, arrasó con la seguridad que tenía en ese momento. Hace unos minutos sufría desconsolado, pero ahora tenía la posibilidad de llegar a una intimidad mayor con quien fantaseó por mucho tiempo. Ciertamente estaba totalmente nervioso, pero la situación estaba para dar más. Suspiró asustado, a lo que Ambulon tomó una de las mejillas con su servo.

—Sólo quiero satisfacer a ambos —Volvió a sonreír, esta vez más cálido.

Y sus ópticos se vieron encandilados a semejante preciosura, realmente encontraba hermoso a ese cybertroniano; Ambulon lo complementaba. Devolvió la sonrisa, pero luego tapó su rostro con sus servos, cubriendo sus ópticos, pero el levantamieto de ambos extremos de su boca seguía intacto. Sí, nervioso totalmente, pero feliz.

—No seas tan duro —Le fue imposible reír.

—Hasta que aguante tu voz —Rio lascivo, después yendo a atacar su boca, formulando un beso divertido con risas de por medio.

Ambulon se quitó se encima, parandose correctamente, extendido su servo para levantar al menor. Fue la seguridad demostrada en el apretón. Cuando ambos estaban de pie, volvieron a acercarse mientras reían, no podían parar de sentirse vitales y de alejarse. Se podía reducir toda una vida una mirada sincera.

—Pequeño médico, Espera un momento —Lo alzó desde sus muslos, mientras el menor lo abrazó por el cuello para ayudar con su peso. Y en un beso de disturbio de la normalidad mientras caminaban, lo dejó sentado en una de las mesas, en la más desocupada.

—¿Qué pasa? —Preguntó confundido al ver que se alejaba.

—Nada malo —Respondió despreocupado mientras cerraba la compuerta y se dirigía a una de las repisas, sacando algo pequeño, para luego volver donde el menor.

—¿Qué es eso?

—Un poco de la aleación en la que estuviemos trabajando —Respondió observando el frasco.

—¿El energon bajo en grados?

—Si, no es tan necesario, así que no será problema usarlo para ti.

—¿Y el energon que te di?

—Aquí —Mostró su otro servo—. Yo sabré que uso darle —Sonrió atrevido, para luego guardarlo en un compartimiento de su pecho.

Y después de un entretiempo, Ambulon volvió su rostro a una expresión de degustandor. Tenía una sazón poco piadosa. Abrió las piernas del menor, mientras este tragó fluido bucal, apoyándose con ambos servos más atrás de su cuerpo a un lado de la mesa. Mordió su labio inferior, intentando calmar sus nervios, pero estos se alzaron al no esperar que el mayor se arrodillaba en el suelo, quedando a la altura de su entrepierna.

—Aquí es cuando te despojas de lo lógico —Sonrío con la óptica apagada, para luego mirar al menor, ansioso.

Y se dio cuenta de lo que sucedía, no pudo evitar apretar sus puños, preparándose para lo que se avecinaba, estaba siendo acechado por un peligro que arraigaba a hacerle forzar su voz, llevar su cuerpos otros extremos, abrir una locura psicodélica que podía vivirla con quién sería el provocador principal.

Y acercó su rostro a la zona más delicada que un cuerpo podía tener en ámbitos de umbral, el menor nuevamente siseó por la desesperación de saber que se iba a hacer un descontrol en el lugar. Ambulon plasmó su rostro, abrazado al menor por su cintura, así haciendo fuerza para lograr un abrazo a esa altura.

—¡Ambulon! —Expulsó sorprendido e inquieto, intentó no hacer mayores altercados por aquélla pequeña acción.

Volvía a sisear, provocado por inhalar aire mientras apretaba la dentadura. Ambulon comenzó a molestar la zona dando diminutos besos, leves roces que hacía con sus labios, a lo que el menor intentaba contener la ansiedad que le provocaba. Y haciendo receptores sordos a lo que el menor anteriormente había dicho, sonrió inevitablemente al darle vueltas a lo que ocurría; Estaba a punto de realializarle un trabajo bastante agradable, además de que era algo a lo que dedicaría su completa actitud. First Aid intentaba mantener su cuerpo estable, no mover tanto sus piernas y cadera, pero tener la cabeza de su superior entre extremidades inferiores lo atosigaba.

Aún se mantenía firme, sólo hasta que Ambulon volvió a apretar su rostro contra la zona pelvica del médico más joven. A lo que rápidamente reaccionó con tensar sus piernas, sentía el calor proveniente de la boca del contrario chocar contra la tapa de sus sistemas, contagiándose el calor que ambas zonas comenzaban a emitir. Acción que el mayor hacia a propósito para molestar aquella parte, inhalando y exhalando aire desde sus interiores para al momento de compartir la temperatura, calentaba la contraria, la tapa del chapado que cubría sus sistemas íntimos se calentaba por la cercanía y acción, después de unos momentos sintiendo la climatización totalmente tormentoza. First Aid comenzaba a removerse, el calor alzado en su zona ya le molestaba, intentaba subirse un poco más en la mesa, alejarse del rostro, pero Ambulon lo abrazaba e inmovilizaba. El bot mayor había sido ingenioso, bien sabía que si no se calentaban los sistemas por dentro, ayudar desde el exterior era funcional de igual forma, obviamente no sucedía naturalmente como sería en alguien que se comienza a excitar, pero estimula los receptores de temperatura en lugar, provocando que el energon fluya con mayor dispersión y acumulación. Se provocaba una dilatación en las vías más exteriores y una contracción en las interiores, dejando atrapada una cantidad de fluido necesaria para que el cable tenga la necesidad de ser expulsado, al igual que el líquido acumulado, por que desalojar la presión era tan esperada y era un factor que daba satisfacción al momento en que ocurría.

—Ambulon —Esta vez habló quejumbroso, la temperatura elevada molestaba enormemente, sentía un infierno vivaz.

—Libera a mini First Aid y podemos llegar a un acuerdo para encargarme de tu problema de calor —Habló sin levantar el rostro, estaba sólo preocupado de apurar el proceso, mientras hacía caer hilos de fluido bucal en la tapa, haciendo un afrodisíaco tormento.

Después de unos segundos, energon caía por los bordes de la tapa de chapado que encerraba el cable, Ambulon no dudo lamer unas gotas traviesas que se habían escabullido por la separación de la armadura, pero dejaría el resto. Al sentir la glosa irrumpiendo en la zona que comenzaba a decaer ante las caricias estimulantes, se hacía más sensible a los toques. Aquel tacto no ayudó, la glosa también estaba a temperatura elevada, funcionó para derrotar la osadía del menor y hacerlo ceder en el esconder su cable.

Ahí estaba, avergonzado, pero lo dejó a vista, mayoritariamente rojo con unas partes blancas que adornaban a medida que este se engrosaba, con diminutos toques amarillos, su extremidad combinaba pacíficamente con la gama de colores que traía su estructura en general. Se mostraba erecto, sensible, había comenzado a expulsar una pequeña cantidad de lubricante por la punta. Ambulon, después de observar simulando alzar una ceja mientras sonreía coqueto, First Aid tan sólo atinó a dar una mueca desesperada al ver la situación que pronto enfrentaría. Suspiró con su garganta contraída cuando Ambulon acercó su boca al cable. Dirigió sus manos a tomarlo, levantado por la base de la cabeza, sopló a la punta de este, por lo que First Aid escondió su cuello, el viento que azotó era frío, cualquier movimiento y tacto era considerado como invasión externa en su umbral, estaba totalmente sensible. Comenzó a mover su cabeza de lado a lado, tocando a penas con sus labios la punta del cable, haciendo la tensión en el ambiente se volcara a una inquietud. Nuevamente lo paranoico estaba presente en el menor, tenía su miembro topando con el rostro de su Spark amada; una locura. Ambulon depositó un beso pequeño, manchando sus labios con el lubricante que emanaba, los lamió, observando al rostro del menor, quien sólo observaba fatigado todo lo que hacía, además de las reacciones corporales que tenía ante los movimientos del otro. Abrió su boca extensamente, colocado la cabeza del cable entre sus dientes, observando travieso nuevamente.

—Ambulon, ¿Q-qué...? —Murmuró sin saber qué hacer, lo único en que pensaba era que el contrario en cualquier momento apretaría su mandíbula.

—¿Ah? —Murmuró sonriente, después comenzo a expulsar, exhalar aire caliente que salía de recién haber bombeado. Acogiendo e igualando la temperatura de su boca y cable ageno.

—Nh... No hagas eso —Pidió volviendo a esconder su cuello y cerrando su óptica.

Puede que aquéllas situaciones le hayan provocado ciertas elevaciones en su renglón, recta mostrando el nivel de cuánto su cuerpo había sentido los disturbios. Pero se disparó considerablemente cuando el cable fue entrometido con cuidado en la cabidad bucal, acción que el mismo Ambulon hizo. Sintió la calidez infaltable en un oral, un clima caliente que abordaba todo el cable a medida que avanzaba, dando una burbuja espesa en ello. Mientras que el mayor sintió de igual forma meter el miembro, estaba ardiendo y palpitante. Rodeó el cable con su glosa, ayudando para no lastimar con su dentadura. First Aid comenzó soltar leves quejidos mientas el mayor movía su glosa, intentaba cerrar sus piernas, pero el que Ambulon estuviera ahí, lo impedía.

—Nh... Ah —Expulsaba pacíficamente, hasta el momento, se producía un relajo en su zona, la presión seguía, pero el liviano roce y cavidad húmeda, acogía de una forma templada y dulce, pero el ardor que continuaba, amumentaba conforme los segundos avanzaban y Ambulon tomaba otro ritmo.

Comenzó un vaivén delicado, acolchando la entrada y salida del cable con la glosa propia, el volumen de la voz del menor aumentaba, y esta no se podía silenciar aunque cerrara su boca o estrujara su laringe. Su espalda estaba más rígida, era la forma en que intentaba mantenerse firme ante las oleadas quisquillosas que se formaban desde la cabeza de su cable, y a su vez se extendían a la parte del abdomen, pasando la zona pelvica. Ambulon apresuró la rapidez continúa que llevaba, mientras que al mismo tiempo apretaba más su boca. First Aid Intentaba dilatar su vía por donde su voz fluía, así para lograr que los alaridos cada vez menos controlados no sonaran tan gangosos y afligidos, pero para su desaprobación, esa era la forma en que se manifestaba el alucinante bombeo de energía.

—¡Ah! ¡A-Ambulon! —Gritó al sentir su cable encajando con la garganta del nombrado.

—Vamos, First Aid, no seas avaro con tu cuerpo. Déjame probar —Dijo después de quitar el miembro de su boca. Mirado travieso a los ópticos del mas joven, se veía exaltado.

Hace un tiempo, First Aid recreaba en su mente un momento así con Ambulon, podía avegonzarze de tan sólo imaginarlo, pero ahora que lo vivía, era incomparable, el sentirlo, verlo a él, percibiendo su aura titubeante, pero si comenzaba a darle vueltas al comportamiento, sentía que algo no andaba bien. Ambulon solía ser distante, pero a pesar de que se le haya declarado, todo estaba ocurriendo muy rápido, a pesar de que todo parecía ser perfecto, percibía cierto disgusto en Ambulon que ocultaba en una mirada pícara. Esto le daba un ancla que le impedía seguir con seguridad, nuevamente tendría que darse fuerzas y atreverse a preguntar.

Ambulon rodeó el miembro con uno de sus servos, sugetando de la base para luego volver a meterlo en su boca, esta vez guiando directamente a su garganta.

—¡Aah! —Comenzó a juntar sus piernas, pero el servo libre de Ambulon se dirigió a una de ellas, empujando para abrir paso a su zona afectada deliberadamente.

Una situación que se volvía cada vez más gozativicial, adulterada, producto de que ambos ponían de su parte. Ambulon comenzó a succionar el miembro, llevando la mayoría de la presión que se encontraba en la extensión, hacia la punta. El sonido del chupeteo desenfrenado razonaba en sus receptores, haciendo imaginar lo deliberada de la situación calurosa y fenomenalmente afrodicia. First Aid se echó hacia adelante, necesitaba mover alguna parte de su cuerpo para aflojarse. Abrazó a Ambulon por la espalda y nuca, sosteniéndose, para su suerte, no estaba de pie, estos perdían fuerza y daban pequelos temblores. Su cable se encontraba rodeado de saliva, mojado, húmedo, caliente, y la succión seguía siendo una delirante situación.

—Ah, ¡Aghr! Mhh... ¡A-Ambulon! ¿Acaso t-tú, ngh... haces esto, obligado? ¡Nh! —Lo había preguntado, estaba asustado por la respuesta, creía que eso ya lo había pasado, pero el desconcierto volvió a abrumar por la actitud que creía no totalmente sincera.

Ambulon dejó de lamer al escuchar aquella pregunta, sacó cuidadosamente el miembro de su boca, quedando con procesador agachado mientras pensaba. De cierta forma, también fue un respiro necesario y merecido para el menor, su cuerpo se tranquilizó después de una intensidad prolongada.

El mayor apoyó si rostro a un lado del miembro, ¿Sintiendo su temperatura? ¿Tramaba alguna otra forma de darle gozo? ¿Simplemente estaba jugando? Pero nuevamente buscó el cable, esta ves usaba sus labios y lengua, depositaba algo parecido a chupetones en la longitud de este, cuando llegó a la punta, tan sólo volvió a abrazar al menor, presionando su rostro contra el miembro. El médico menor se tensó, pero intentó soltar sus piernas nuevamente ante los pequeños estímulos que afrontaba. Los brazos del mayor rodeaban su cintura, nuevamente sintió la respiración calurosa golpeando su miembro, Ambulon exhalaba e inhalaba forzosamente para inundar aún más. No tomando en consideración la pregunta anteriormente hecha, siguió disfrutando de lo que hacía en el lugar, inhalaba aire por la vía del receptor olfativo, apegando al cable, quedando descansado ahí, incitando al menor, embriagándose con el olor atrayente que expulsaba, queriendo sentir e interpretar cada detalle. Olfateando tan sólo por gusto propio, tan dulce, dándose a sí una descarga reanimadora a sus impulsos. Mientras que con un sercvo abría más las piernas, el otro lo dirigió a la espalda baja, haciendo fuerza para jalar, atraer y hundir más su rostro en la zona frágil y ajena.

—A-Ambulon... —Volvió a llamar, soportando el infierno que yacía por culpa del rostro.

No se esperaba que Ambulon subiera buscando su boca, accedió instantáneamente, pero entristecido por no recibir repuesta, sus labios se cerraban más por la intolerancia que surgía por la intranquilidad que provocaba la situación. Un servo de Ambulon se dirigió a tomar el frasco que había tomado del estante. No tuvo problemas en abrirlo mientras besaba al menor con movimientos oscilantes y alocados, quien intentaba dar lo mismo, pensando que sus toques eran puros. Metió los dígitos en el frasco, utilizando un movimiento de garra para extraer parte del gelatinoso líquido. Dirigió su servo por debajo del cable, golpeteando la tapa del segundo conducto, dejando en el lugar escurrir parte del líquido. First Aid, sin más preámbulo, después de todo, ya habían comenzado, y ambos estaban ansiosos. Pero, aún tenía una estaca de preocupación. A penas la tapa fue quitada, dando paso a su vía, Ambulon movió tres dígitos descordinados en la entrada, provocando cosquillas molestas. Tomó el franco y lo volteó completo en el cable, haciendo a First Aid exaltarse por la indescifrable acción. El contenido chorreó desde la longitud hasta abordar la entrada también, dio algo de refresco a la zona afectada, el menos suspiró algo aliviado. Pero no duró mucho, Ambulon ocupó la oportunidad y entrometió con una facilidad tres dígitos con ayuda del lubricante; el cual era exagerado. Comenzó a moverlos en un mismo tiempo, dando curvas y acoplándose a la forma de la entrada. El menor apretó su mandíbula, dando una mueca molesta, al menos el roce no era áspero. Se sujetó con fuerza a ambos extremos de su cuerpo, echando hacia atrás su torso mientras observaba lo que hacía el mayor. Los quejidos leves se hicieron aparecer cuando el movimiento cambió, los tres dígitos se separaban al mismo tiempo, haciendo fuerza para expandir la zona. Su puerto ductil (Propiedad que presentan algunos materiales, como las aleaciones metálicas o materiales asfálticos, los cuales bajo la acción de una fuerza, pueden deformarse plásticamente de manera sostenible sin romperse, en otras palabras; flexible) permitía a los dígitos dar movimientos más desordenados, pero eso era así hasta ese momento. Al cabo de un rato, nuevamente los quejidos eran imposible de contener, pero no eran exagerados. Pero tener la mano de Ambulon jugueteando en su zona más íntima, no tenía precio, totalmente fantástico.

—Ambulon —Llamó cuando tuvo oportunidad de que no hubiera una degeneración en su voz—, no me has respondido. Ah...

No iba a afirmar que el mayor se había cansado de oír su voz, pero cuando habló, quitó al instante los dígitos, ahora colocando las servos en los interiores de sus muslos, acariciando el calmado color blanco e impulsivo rojo. Así para abrir nuevamente sus

piernas y darse paso. Sintió que recordar lo que había preguntado, lo impulsó a una precipitada acción, lo que volvió a acojonarle.

—Ambulon... —Habló insistente y cedido a la intriga.

Ambulon tomó su cable y posiciono su punta entre los extremos de las paredes del puerto dilatado. Después de dejarlo en una posición adecuada, dirigió sus servos para afirmarse de las caderas del menor, preparándose. First Aid se encogió hacia adentro, echando sus caderas hacia más adelante del extremo de la mesa, así para facilitar el paso, dejando todo su peso en hombros y servos.

—No, First Aid —Acercó su rostro al de él, mirando sus ópticos, hermosos orbes radiantes, saltones, pero galácticos—. Sólo estoy sorprendido, llegaste de esta forma en un momento en donde batallaba una situación personal. Tuve un respiro, y no fue por medicina o visitas al psicólogo, fue por ti.

—Ambulon... —Habló bajo un encanto, su mirada, sus ópticos anaranjados tan asfixiantes, portales amistosos para lograr ver las intenciones de su spark, mostrarle un mundo personal, del cual ahora podía compartir muchas cosas. Ópticos amigables, pero con mirada letal—. ¡Aah-ah...! ¡Nhh-mhha! —Soltó un alargado pugido entrecortado, su boca se abrió a su máximo punto, acción involuntaria, producto del mortífero grosor que tenía el cable del anaranjado. No tuvo tiempo siquiera para observarlo, pero se daba idea instantánea de que era una extensión totalmente dotada. Sólo podía afirmarse de los hombros de él, cerrando su vista, dando tensión a todo su cuerpo, intentando cerrar sus piernas, pero la presencia dominante entre ellas, se veía difícil de hacer ceder.

Su cable se apretaba conforme más avanzaba, la circunferencia le daba un agarre duro, pero estimulante a su presión. Parte del líquido salía obligado por los extremos, producto de la fuerza con la que se ajustaban las zonas participes en el acto sexual.

—¡A-Ambulon! Me... ¡Duele! —No podía abrir sus ópticos, sentía el pellizco fatal que sufría su entrada. Apretaba los hombros del mayor, soportando el titubeante dolor. Había echado su procesador pesadamente hacia atrás.

—Lo sé —Respondió dando suspiros continuos, también aguantando el apretón que su miembro sufría—. Relájate, afloja, vamos.

—Eso quiero, pero... ¡Ahgr! —No podía creer que de sus ópticos se expulsaba lubricante, intentó abrirlos levemente, llevando su procesador nuevamente hacia adelante, encontrándose con la mirada fugaz de Ambulon, no sólo por el color sensual, sino por la forma de observar en sí.

Lo besó nuevamente, una contienda entre ambas bocas, por más que una predominaba y la otra tan sólo seguía los movimientos, para los dos era extravagante. El dolor que sentían, vergüenza, un encuentro nuevo e intimo que formaban, tan sólo hacían fortalecer el lazo afectivo que ya se había establecido. First Aid mordió los labios del mayor cuando este comenzó a devolver su cable, este sólo aguanto el dolor en un gruñido, mientras seguía retrocediendo. Esperó unos segundos, había comenzado a tantear (Calcular), en este caso, cuánto abarcó la primera penetración, había sido hasta el fondo, el lubricante estaba ayudando bastante. Por lo que comenzar un trabajo más esforzado era posible.

—¡Nya! ¡Mhg! —Había soltado un alarido más agudo en el segundo movimiento de abrir sus paredes. Sentía la tensión en el lugar, su estructura estirándose obligada, resistiendo la fuerza externa más allá de su control.

First Aid sacó su lengua, jadeando, intentando agarrar fuerza para mantenerse firme, fue como regalar una presa frente al depredador. No dudó en acercarse y tomarla entre sus dientes, travieso, sonrió mientras lo hacía. El menor tenía la mirada perdida, su cuerpo se había confundido, por un lado percibía la estructura metiéndose y dando una sensación húmeda y extrañamete cosquilleante, mientras que por su boca, percibía un leve dolor.

—Mhh... —Soltó la lengua del menor para continuar con un beso apasionado.

—¡Ngh! ¡Nh! —Gemía en la boca de otro, en medio de una riña entre sus glosas.

El vaivén era más apurado, pero cuidadoso, el menor abrazó a Ambulon por el cuello, rodeando con fuerza, ocultando su rostro en el pecho, intentando sellar su boca parlanchina. Ambulon sólo disfrutaba de tomarlo de las caderas y dar un movimiento oscilante con su propio cuerpo, había apurado el roce flamante que producía. First Aid intentaba rodearlo con sus piernas, pero estas perdían fuerza en cada choque. El sonido del golpeteo continuo se escuchaba en toda la habitación, metal con metal; sólo anunciaba la fuerza de empuje, un movimiento vivaz. Las embestidas se había hecho, versátiles, más facilitadas por el lubricante antes puesto y el del mismo puerto que dejaba emanar para defensa, además de que el dolor había bajado, y el roce gozoso hacía a First Aid intentar mantenerse cuerdo ante la pendencia (Pelea, contienda) euforica que se producía entre sus piernas y totalmente dentro de sí, porque así era; el miembro bailaba a sus interiores, rotundo, ardiente, descontrolado, dislocando la firmeza que existía antes de comenzar.

—¡Aaah! ¡Aghr! —Pugidos delirantes, producto de los letales movimiento súbitos. Su voz deliberaba a toda voz, el que intentara controlarla, sólo la hacía sonar más afrodisíaca

—¡Grrh! Mhh... —Gruñía a aliento caluroso. Daba embestidas inclinadas para que el roce fuera más duro.

—Con permiso —Habló una voz totalmente ajena a los que principalmente estaban en la sala.

Ambos se quedaron paralizados, fue un golpe a la concentración y seguridad qu había llegado mutuamente. En First Aid el pánico de apoderó completamente, su chispa había dejado de palpitar por unos segundos, además de sentir el miedo saliendo de ella, para cubrir cada rincón de su cuerpo.

—Sólo quiero esto —Whirl sacó una de las herramientas sobre una de las mesas más al rincón, detrás de ellos—. Les cerraré la compuerta con más seguridad, adiós —Seguido, se escucharon los pasos y la compuerta cerrarse.

Otros segundos de tensión, sólo hasta que uno interrumpió:

—¡AAAAAAAHH! —Fue un grito del menor—. ¡Les dirá a todos!

—Cero que Cyclonus pasará un mal rato, como sea, no es nuestro problema. Tenemos otras prioridades. —El movimiento de caderas y piernas prosigue, llenando a ambos en una lujuria embriagante.

—Ahh... ¡Ah! —Iba a hablar sobre lo sucedido, pero nuevamente fue sacado de su realidad con el cosquilleo atosigante y condensado.

Rápidamente se olvidó a lo acontecido, bueno, lo que sucedía en el presente era mucho mejor. La presión en el abdomen de First Aid se hacía intensa, le provocaba espasmos, y el que Ambulon haya rodeado su cable y agitado mientras movía por toda la longitud. Al cabo de unos segundos, apretaba y masajeaba la cabeza, zona tremendamente más sensible, eso le daba quejidos ahogados y tensiones en su cuerpo que duraban menos de un segundo.

—¡Nh! ¡A-Ambulon! ¡Espe...!

—Lo sé, aghr. Sólo... —Mordió su labio inferior, percibía la inquietud en el cuerpo del pequeño médico.

—A-Ambulon, te amo. ¡Nh! ¡T-te amo! —Lo abrazó con más fuerza, el líquido íntimo era expulsado a cantidad, el camino de la vía estaba siendo llenado, hasta sentir las estrellas sobre los pies. Frotaba su cuerpo contra el del mayor, provocando una fricción por el metal contra metal, sacando chispas alimentadoras de la hoguera lujuriosa, impregnándose de su olor, camuflándose, fusionándose con su aura.

—Enséñame a dedicarte esas palabras, First Aid. Dejame aprender... —Palabras ceñidas por transparencia, sinceras.

El líquido tibio de color celeste fluorescente manchó el abdomen de Ambulon, haciendo juego opuesto con el anaranjado de la pintura que su forma tenía. Chorreaba, se escuchaban las gotas chocar contra el suelo, pruebas del disturbio que ocurría en la sala. Movimiento tenaz era el que el mayor seguía haciendo con su cuerpo, un verdadero semental profanando hasta sus emociones. El cable se direccionaba revalzando cualquier cosa que se opusiera a su entrada, la misma fuerza que hacía First Aid en su zona, tensarla y contraerla, no era gran problema. El energon que se acumulaba en la separación del metal, cobertura del cable, escapaba cuando el miembro retrocedía. El mismísimo sonido del puerto siendo invadido con fuerza, ruido gelatinoso que evidenciaba la acción.

La energía bajaba, más tarde en Ambulon que en First Aid, ya que el menor también había sido estimulado con anterioridad. La masa ansiosa se acumulada, crecía frenéticamente, al igual que una ambición por querer llenar por primera vez a su pequeño médico. Comenzó a gruñir con más fuerza, se relamía los labios por imaginar como se sentiría, mientras que por otro lado, First Aid tan sólo concentraba su fuerza en tolerar la fuerza y rapidez del miembro abriendo paso, además de la fricción lujuriosa, gozosa que tan bien satisfacía a su excitación. Rodeó al menor con uno de sus brazos, haciendo la cercanía nula, apretando contra su cuerpo, sintiendo su chispa latir apurada, ya que era estimulada con tan sólo tener al mayor en frente. Para Ambulon, ahora su máxima expresión estaba con él, podía comenzar una vida, obra juntos, y ahora mismo, Ambulon podía dar las primeras pinceladas:

—¡Agrr! —Gruñó con su dentadura expuesta y ceño fruncido. El fluido salió disparado, consigo una sensación tan exquisita, disipándose en el interior del menor, quien sacó su lengua cuando el líquido caliente entintó sus paredes. Su saliva caía por la comisura de sus labios. Agitado, el clímax de había logrado, ahora llegando al final. Momento de un respiro a ambos, merecido, y satisfechos.

[...]

—¡First Aid! ¡Contéstame, First Aid! —Era Ratchet llamándolo por comunicador—. ¡¿Dónde estas?! No me abren la compuerta de tu habitación, no te has presentado en la bahía y nadie te ha visto.

—Yo estoy bien, Ratchet, muy bien —Su voz frágil y quebrajada dio un obvio estado.

—¿Dónde estás?

—En mi habitación...

—Voy para allá —Dijo firme.

—N-no, no quiero a nadie aquí. A... nadie... —Ratchet logró escuchar el fuerte llanto iniciado, lo que realmente lo sacó de su firme estar.

—Espero no verme forzado a abrir la compuerta —Cortó al termino.

Y tan sólo unos segundos, la compuerta era golpeada, con la voz de Ratchet detrás pidiendo abrirla, cada vez con menos paciencia. Aunque haya querido abrirla, no podía levantarse del suelo.

[...]

Ya no iba a cuestionarlo, First Aid le había fundido los circuitos con aquélla sensualidad que mostró hace unos momentos. Cansados, pero felizmente acompañados por el otro, descansaron después de que Ambulon retirase su cable, uno más avergonzado que el otro, puesto que el menor no tenía total certeza de si lo había hecho bien para su apreciada chispa, cuando realmente le había provocado un loco deseo. Ambulon juntó ambas frentes, observándose fijamente, nuevamente juntando alientos.

—Enséñame...

[...]

Caía en una zanja, la cual cerraba la salida mientras más profundo iba. Era una canción penosa que se repetía en su cabeza una y otra vez. Alejarse, donde miraba, imaginaba su rostro, pero manchado del energon que no pudo salvar.

Hemorragia.

Disparo.

Hemorragia.

Lamento.

Disparo.

Hemorragia.

Lamento.

Disparo.

Soledad.

Hemorragia.

Lamento.

Disparo.

Soledad.

Seguirlo, al lugar en donde estuviese.

La misma imagen. El cybertroniano denominado como Pharma metiendo a Ambulon en un problema del cual no era protagonista. Su cierra cortándolo verticalmente, el energon que alguna vez lo llenó, desbordaba su cuerpo. Él quería ayudar a salvar la chispa que sentía palpitar tan cercana, pero Ratchet lo impidió, ¿Por qué? Debía de intentarlo, juró darlo todo por él. Incluso llegó a un pleito, en donde se desahogo con palabras, enjuiciando el comportamiento que encontraba malo en las órdenes de Ratchet, pero este tempranamente expuso la razón desgarradora; Ambulon ya había fallecido.

Vio la oportunidad de tomar el arma y disparar en contra del desgraciado que tomó la vida de su conjux Endura. Y lo hizo con rabia en el movimiento de su dígito, pero mientras más se aclaró lo que había hecho, había quitado la vida del que quitó la de su Spark complementaria. La tiró a un lado, se llevó los servos a la cabeza desesperado, él recuperaba vidas, no las quitaba; y Pharma había fallecido porque First Aid se ensució las manos. Había devuelto de la misma manera, pero para cuando se dio cuenta, cometer aquello no le iba a traer a Ambulon de vuelta. Ahora sufría dos perdidas. Una: La de su amado. Dos: Una que quitó por impulsó, lo que rompió todo por lo que luchó en su oficio.

—¡First Aid! —Había entrado.

Tan sólo percibió por la luz que se adentró a la habitación, el susto lo obligó a ponerse de pie, vio como Ratchet paso de tener una expresión fastidiosa a una angustiada cuando lo observó y dio cuenta de su condición.

—No me mires así... —Cayó de rodillas, tapándose el rostro.

—¡First Aid! Basta... Tranquilo, superarás esto —Socorrió, afectivamente atinó a abrazarlo con mucha fuerza, colocándose a su altura en el suelo.

《A veces, el que más sufre, es el que más te ama.》

—Lo extraño...

— o —

Nota de autor: Oneshot de 11718 palabras, espero hayan disfrutado. En lo personal me encantó el escrito. Algo me pasa que ya no puedo hacer escritos cortos, por lo cual también cambié la forma de actualizar. Bueno, quería dar un aviso, que estaré poniendo en todos mis fics. Un método para actualizar, consiste en: si no se llega a un total de votos, no se va a actualizar. Lo máximo que ha llegado aquí es 17 votos, así que será la meta, yo seguiré escribiendo, pero mientras no se llegue, no habrá actualización. ¿Por qué hago esto? Simple, mi tiempo esta del perro, además que estoy dando bastante de mi tiempo y pasión (? En cuanto a cantidad. Además de que estoy activa en el fandom de Undertale y también hice un fic para ellos. Tengo que repartir el tiempo, y bueno, es para no sentirme comprometida yo tampoco. Esto es un trabajo en grupo, o simplemente no funciona.

Eso es todo, amigos (?