Todavía mi piel resentía aquella intrusión de Kamijo, en aquel vaivén que me llevaba al cielo pero a la vez quemaba como el fuego, haciendo que repudiara mis instintos, repudiar este cuerpo que lo recibía tan fácilmente y como no hacerlo, si era un demonio lujurioso hijo de LIlith era de suponerse que sabría artimañas para hacer caer el cuerpo en el pecado del placer, al sentir luz labios en mi piel, luego pasarse a mi cuello y traspasar aquella piel, entendí la verdad detrás de aquella lujuria, como a las demás chicas, yo era su presa y de esa manera terminaría, bebería mi sangre, con ello morirá, quizás mi última voluntad estaba hecha después de haber visto a mi familia muerta lo único que deseaba era mi propia muerte.
Recuerdo aquellas palabras que tanto odiaba "si tanto deseas la muerte esta solo vendrá a quitarte lo que más quieres" a la vez que el dolor pulsaba en mi cuello, escuchando como absorbía con desdén perdiendo mis sentidos uno a uno, mis manos no podían moverse, estaba a su merced desde hace tiempo atrás " Aquello que aman la vida morirán pronto, aquellas que la aborrecen vivirán por siempre" mi vista se estaba nublando por completo, la oscuridad me estaba consumiendo, solo el dolor, el olor metálico y aquel sonido de mi propia sangre goteando era lo único que se percibía poco a poco, mis labios se sintieron húmedos, sentía la garganta quemarse, tenía mucha sed y aquellas pequeñas gotas parecían zacearlo, pero quería más "¿Acaso así se siente morir?" decía en mi mente mientras bebía aquellas gotas de sangre, sentía que mi cuerpo se rehabilitaba por sí solo, aquel néctar color carmesí me daba más vida, con ello mi cuerpo dio un dolor electrizante sin dejar de beber aquella sangre.
Vamos Honey, con ello serás siempre mía, solo tú y yo por la eternidad – la voz ronca y sensual de Kamijo se hacía escuchar por todo el cuarto.
Sin poner atención a sus palabras, lamí su cuello con desdén, mis colmillos crecieron poco fue la impresión, la sed era mayor, una sed que quemaba mi garganta, una sed que me mataba por dentro, bebí su sangre mientras sentí sus manos alrededor de mi cintura, poco me importo su agarre, mientras bebía aquel dulce néctar carmesí, sentir otras estocadas, eso hacia hervir mi sangre más, hacerme deseosa de más sangre debida a la excitación de ambos,
Mis manos se abrazaron detrás de su espalda blanquecina, su cabello dorado brillaba más ante la intensidad de la luz de la luna llena, los gemidos eran presentes por ambos, el hecho de beberle la sangre era la excitación más grande debida a la necesidad de esta, caí rendida en sus brazos, había vuelto a nacer, algo que no deseaba en lo absoluto, mis ojos se voltearon , la vista se cerró, había llegado a un orgasmo total y con ella mi vista se nublo para no saber nada más, todo esto era debido al frenesís de nuestro cuerpo al volver a nacer.
Por fin despiertas Honey – estaba sentado en el borde de la cama, sin tener lo de arriba puesto, solo aquellos pantalones mientras yo yacía desnuda a su merced - ¿dormiste bien? - su sonrisa denotaba satisfacción, se relamió los labios, y se acostó encima de mi - aun quiero más - sus ojos denotaban deseo, no comprendía la situación, solo recordaba aquel deseo de seguir bebiendo, rápidamente me tome de su cuello, deseaba beber más, deseaba clavar mis colmillos en aquel cuello blóquensenos "¿colmillos?" me aleje de él rápidamente, abrí mi boca y toque mis colmillos.
¿Qué me ha pasado? – voltee a verle asustada.
Has vuelto a nacer honey- su sonrisa era grande y divertida ante aquel juego.
Mi sed regresaba y con ello el deseo de enterrarle mis colmillos sin importar nada más, volví a tomarle del cuello acerque mi boca a aquella parte, le me tomo entre sus brazos y me volvió a tumbar a la cama, poniéndose encima de mí.
No tan rápido honey, todo tiene un precio, aunque te amé, no puedo darte mi sangre sin nada a cambio – sus ojos brillaban llenos de lujuria.
No – lo aleje con mis manos.
¿Segura? tendrás que buscar tu alimento sola - la mirada de Kamijo era desafiante.
¿Qué tengo que hacer? Yo lo buscare sola – dije desafiante.
¿Sabes lo que conlleva eso? – me miro gracioso.
¿Qué? – conteste secamente.
¿Qué es lo que bebiste de mí? – me miro con gran diversión, debido a mi silencio contesto – Sangre - sus ojos se clavaron en mi - si deseas aquello, deberás beberlos de animales o humanos, tendrás que matarles o hacerles daño – su mirada tenía un brillo de satisfacción al ver mis muecas de desagrado.
Está bien, no lo haré, no lo buscare por mí misma – me negaba a dañar a otro ser vivo, poco bastaba que yo comía la poca carne que necesitaba mi cuerpo y ahora tendría que matarlos para saciar una sed incontrolable, pudiera irme y hacerlo con los animales, pero aquello iba contra mis principios.
¿Entonces honey? – se relamía los labios.
No la necesito, no, no beberé sangre – me negué ante ello.
Sentirás la sed, la sed es más fuerte que la voluntad honey, apenas has nacido, lo entenderás pronto, si no destruyes a otro ser vivo, vendrás a mí y me lo pedirás con tal fervor que te haré mía con tanta pasión – se reía ante mi cara.
Se fue del cuarto decepcionado, aquella sed era inaudita, pude durar un día al sentir como mi garganta se quemaba rápidamente, al siguiente día era lo mismo, no había bebido ni una gota y sentía mi cuerpo pesado, el tercer día era inaguantable, corte mis propios brazos, pero al beberlo, al sentir como salía mi sangre, en lugar de calmar la sed, lo hacía desearlo, mas, paso un día más, no podía con aquello, tenía que ir, entre la búsqueda al salir del cuarto, el sonido de un gato me llamo la atención, deseaba enterrarle mis colmillos, pero ante ello me detuve, no deseaba lastimar a ningún otro ser vivo, el gato salió huyendo del miedo, regresando a mi habitación, encontrando a Kamijo sentado en mi cama.
Te lo dije, no podrás contenerte – se acercó a mí, tocando mi rostro sudoroso por la desesperación – solo pídelo, solo dilo – me miraba con tal lujuria, mientras se lamia los labios una y otra vez.
Hazme, hazme tuya - conteste desesperada, era el momento, deseaba poder saciar aquella sed, aquella sed insaciable para mí.
Ni dos veces lo dije, sus labios enfrente de mi intimidad, la ropa había salido con tal rapidez sin recordar cómo había llegado a esa vergonzosa situación, sus lengua explorando mi intimidad, con ello sentía tales sensaciones llenas de lujuria y pasión, Kamijo por su parte seguía en su labor, llegando el primer orgasmo a mi ser, desesperándome debido a que deseaba beber su sangre lo más rápido posible, se detuvo a besarme los labios, con ella un poco de sangre dejo salir, se separó rápido al sentir la mordida en sus labios.
No tan rápido Honey – se posiciono en frente mío, sentía su virilidad en mi entrada, entre pequeños gemidos de el al rozar con mi clítoris provocando los míos – dilo - me miro deseoso – dilo – me exigió ante mi silencio al notar mi mirada llena de temor y recelo, combinada con odio y repulsión – ¿acaso no lo deseas? - grito ante ello, sabía perfectamente bien de lo que hablaba, está desesperada por clavarle mis colmillos.
Hazme tuya – grite de tal manera que se notaba mi desesperación, su miembro entro en mí, comenzando la danza de placer, entre vaivenes lentos y rápidos, mientras en un beso, el sabor dulce de la sangre, aquel sabor que ante me era repugnante y ahora me era necesario, bebía con intensidad, llegando a los orgasmos, de esa manera volviéndome su esclava y el mi verdugo.
