"¿Existir es solo estar presente o ser parte del todo?"-BrunoAscar, Preguntas sobre la existencia (obviamente).

Sean bienvenidos a otra desorbitante, sensual y pervertida narración de mano de su servidor.

Bueno no se me ha dicho nada sobre la idea que presenté en el capítulo anterior así que lo tomaré como un "No", en fin divagaciones mías, sigan por favor:

ACUERDO BENEFICIOSO

La sencillez con que todo se dio sobrepasó las expectativas de la autora de tan magnífica orquesta, era joven, una joven señorita de tan solo catorce años y en cinco días acabó con once de los doce asesinos que enviaron para probarla, su vida dura y cruel desde el principio le había arrebatado la mayoría de sus emociones, cuando fue informada de que esta "Clase Negra" sería el último reto que enfrentaría para tener acceso a todos los recursos de su clan lo tuvo claro, ganaría y lo haría rápido no dudaría ni un segundo en deshacerse de todo aquel que interfiriera en su ascenso, fue sencillo no tuvieron oportunidad su habilidad "Primer" le concedió una rauda victoria, Meichi Yuri se llama la poderosa y joven mujer que sin esfuerzo liquidó a once sicarios profesionales pero su recompensa no podía ser reclamada hasta que se encargara de la última asesina que aún vivía.

Era la madrugada del sexto día, en la noche del quinto ya había matado a cuatro mientras dormían, dos más se levantaron y tuvo que pelear, inclusive en el mano a mano era un prodigio al igual que en el uso de sus poderes mentales jamás hubiera perdido, tras esa batalla tomó un baño, se vistió con un uniforme limpio de Myojo y con su arma entró en la habitación donde yacía su última víctima.

Yuri sonreía muy complacida solo el movimiento de su dedo y se acabaría, pero era muy anticlimático y aburrido terminar de ese modo, así que desde el principio pensó esta última noche, el primero en morir había sido el compañero de cuarto de quien dejo para el final, su sonrisa se incrementó al recordar como había seducido a ese pobre diablo, clavado una aguja en el occipital, procedió a cortarle la cabeza, esa noche la arrojó a los pies de la muchacha de cabello celeste cuando esta y los otros estaban en una reunión, Yuri sabía que cuando la despertara la vería llorar y suplicar piedad, y no la escucharía, solo pensarlo la alegraba.

-Si piensas matarme podrías hacerlo ya, has estado ahí por diez minutos- expresa la mujer en la cama.

Meichi perdió su sonrisa y la reemplazó con una mueca de incredulidad, no sonaba asustada, algo fallaba en su magnífico plan, ¿que era? Infundir miedo seguramente -Mírame, quiero que veas la mirada de tu verdugo.

-Encenderé la luz en ese caso- profiere la peliceleste sentándose en el borde de la cama para alcanzar la lámpara, usaba una blusa celeste y un short gris bien ceñido a sus curvas -Bien, ¿vas a disparar ahora?

Yuri observa confundida esa mirada dorada que en calma se hallaba -Esto no es lo que imaginé para esta noche- resopla la castaña.

-¿Qué esperabas?- inquiere con una sonrisa de diversión.

-No lo sé, gritos, lágrimas, alaridos aunque sea, maté a tu compañero- indica bajando su arma.

-No lo conocía, ese pobre desgraciado no duró ni doce horas- replica, Suzu piensa un momento y dice -¿Qué tal si me rindo? También probaría tu superioridad, además no tengo miedo de morir pero si esperaba vivir siquiera otro medio siglo.

-Quizás, no, no lo siento como una conclusión... ¿Otro medio siglo?- expresa confusa, debió haber sido un error de comunicación, la oyó mal, eso era.

-Oh, olvídalo no es algo que te afecte.

-Síndrome de Higlander, ¿eh?- pronuncia interesada.

Ahora Suzu se vio sorprendida una muchacha tan joven no debería tener conocimiento sobre tan rara condición -Vaya que eres lista, pero no hablemos del tema que no viene a colación, ¿qué piensas sobre mi propuesta?

-Pienso que está bien, aunque algo falta, no lo encuentro satisfactorio- comenta Yuri al regresar a sus pensamientos debía replantearse todo, "¿Qué hago con ella? ¿La torturo y luego mato?", observa a la mujer que le sonreía despreocupada se gozaba por su indecisión, "Tal vez, no tengo porque hacerle caso, bueno también hay otras formas de hacerla gritar", esta idea repentina se incrustó en su encéfalo y al mirar el rostro encantador, la mirada cálida y la grácil figura femenina se decide, "Sería una buena forma de humillarla y terminaré esta clase negra con una nota alta, Yuri eres brillante", Meichi sonríe con picardía al decir -No puedo aceptar tu rendición así tan fácil- se sube a la cama, gatea de forma seductora con pistola en mano hasta la peliceleste que se notaba nerviosa -Quería oír tus gritos esta noche y pienso hacerlo de un modo u otro.

-Claro, suena divertido- profiere Suzu sonriente aunque nerviosa.

Yuri queda estupefacta, esa no era la reacción que esperaba -¿Eres lesbiana?

-Bisexual en realidad, ¿por qué pones esa cara? Esta idea es tuya- menciona Shutou también confundida ahora.

Yuri con serenidad expresa -No es como esperaba que reaccionaras.

-Bueno, si me permites decírtelo eres una señorita muy hermosa y conmigo tendrás una noche que no olvidarás- comenta con una mirada lujuriosa.

Yuri siente estremecer su cuerpo -¿En serio soy hermosa?

Suzu se aproxima a ella y cuando sus labios están a pocos centímetros le dice -Como tú hay pocas- une sus labios, para Yuri era todo nuevo, la delicadeza de ese beso, lo dulce de su sabor, su cabeza se perdía en esa sensación -Ya no necesitas esto, ¿verdad?- profiere Suzu en un susurro al mostrarle la pistola en su rostro.

"Puta madre, me dejé engañar, maldita Suzu y sus besos que saben a cielo, pero que imbécil, es mi fin", Yuri frunce el ceño y exclama -Dispara ya.

Suzu bota el arma en el piso y ante la confusión de Yuri menciona -Pensé que íbamos a disfrutarnos, yo no rompo mi palabra, ¿por qué no empezamos ya?- Shutou se recuesta con sus piernas abiertas esperando el avance de Yuri.

-¿No te entiendo?- expresa la castaña exaltada, esa postura tan insinuante de Suzu no le permitió seguir dubitativa -Pero no me importa en este momento- con lentitud fue a por los labios de esa mujer, oh esos besos, el mundo se le movía cuando entraba en contacto con esos labios, le era difícil mantener un contacto prolongado pues su falta de experiencia la hacían errar al seguirle el paso a Suzu, quería sentir el tacto de un cuerpo femenino y ya no podía esperar, deslizó su mano por debajo de la blusa y con prisa subió hasta sentir un seno desnudo, suave, tibio ante su tacto, tan blando que no resistió el deseo de apretujarlo entre sus dedos.

-¡Auh!- Suzu empuja a la castaña -¿Qué te pasa? No es así como se hace.

-¿Ah? Lo siento, no era mi intención lastimarte- masculla preocupada -Oh esto sí ha sido un cambio de 180 grados al escenario inicial- expresa sorprendida.

Shutou pensativa inquiere -¿Eres virgen?

Yuri apretó la mandíbula sin saber cómo contestar.

-Sí lo eres, no habías besado antes tampoco, ¿cierto?

Meichi fue descubierta al completo de nada le servía ya mentir -No.

-Fui tu primer beso y ahora seré quién tome tu inocencia, vaya me siento halagada- recita emocionada.

-Tú no tienes remordimiento al tener relaciones sexuales con una menor- profiere de manera afirmativa.

-Linda, desde hace sesenta años que me veo como una adolescente, estas en el rango de edad que puedo conseguir- responde con una dulce sonrisa -Ahora, ya que eres inexperta, ¿qué tal si yo voy arriba y te enseño como se hace? De ese modo podrás saber que hacer la próxima vez que te encuentres en una situación similar.

-Sí, por favor- pronuncia Yuri algo tímida, con las mejillas rojas por la vergüenza de ser dominada mental y sexualmente por esa mujer, sin duda que la experiencia siempre consigue ventaja en el terreno que sea.

-¡Kawai! Luces tan linda así sonrojada, veamos si podemos intensificar ese tono.

-¿Qué? ¡Umhhm!- Yuri no tuvo tiempo de sentirse más avergonzada pues esos besos la sacaban de la órbita terrestre, arrancando el aire de sus pulmones, ni se percató que su espalda estaba sobre la cama y que Suzu tomó todo el control.

-Ese uniforme te queda tan bien, lo mejor será que no te lo quitemos, al menos no las primeras rondas- expresa la peliceleste.

-¿Primeras rondas?

Las manos de Suzu se deslizaron por las medias largas y negras, por debajo de la falda hasta las caderas donde encontró una tibia tela, con suavidad la retiró aumentando la temperatura de Yuri, unas bragas blancas con líneas horizontales color turquesa -Vaya, Kawai, esto es muy juvenil 3- silba la peliceleste mientras las huele con excitación -Un aroma impoluto- susurra al dejarlas de lado y admirar el fuerte color carmesí en el rostro de su compañera.

-¿Eso es normal?

-Solo si quieres que tu pareja se moje sin tocarla- le sonríe.

-¿Mojarse?

-Sí- Suzu mete su mano por la falda y toca la tierna flor que ya presentaba un tibio rocío en sus pétalos -¿Lo sientes? Aquí están tus jugos ya fluyendo.

-¡Aaah! ¡Sí! ¡Ya lo siento!

-Sí lo noto, prueba tu sabor- Suzu lleva sus dedos empañados con el jugo virginal a la boca de Yuri intoxicando su cuerpo con la dulce hidromiel.

Yuri siente flotar su cuerpo y vibrar todas sus células -Suzu, sé mi sensei del sexo- murmulla con la respiración agitada y la mirada perdida.

Shutou encantada con esa cara le responde -Muy bien, lección uno, juego previo, ya estamos algo avanzadas en ese apartado pero hay un par de cosas más que debes experimentar.

Le quitó el calzado, sus manos subieron por las medias negras de algodón hasta los muslos donde la piel estaba descubierta, la sensación de las suaves yemas y el sutil toque de las uñas raspando su epidermis provocaba una excitación descomunal en la castaña que no sabía que decir para que acabara su suplicio.

-Esa cara que pones no me recuerda nada a la chica ruda que acabó con once asesinos 3- silba la peliceleste, procede a besar con lentitud las piernas cambiando aleatoriamente el lugar donde pasaría sus labio y lengua.

-¡Aaah! ¡Aah! Esto...no es igual a...matar personas...esto es más...placentero- jadea la castaña con un rostro por completo de tono escarlata.

-Estás en lo correcto- Suzu deja los jugosos muslos de lado y comienza abrir los botones superiores del uniforme, dejando solo el espacio para que el busto pudiera liberarse -¿Estás aprendiendo?

-Sí, sensei- Meichi frota sus piernas con las de Suzu lentamente.

-Sí, aprendes rápido- profiere al colocar un beso cálido en la mejilla, continua desabotonando la blusa dejando intacto el lazo rojo del uniforme-Ahora aquí es donde fallaste- los senos de Yuri eran del tamaño correcto para una copa C, el sujetador tenía un lazo y sus colores eran idénticos a los de las bragas, Suzu con sutileza levanta las copas dejando los senos en medio del sostén y la blusa, esa piel sensible y sabrosa temblaba por el frío, una porción sensible de carne se alza en ambas colinas indicando la cima -Los senos son sensibles debes ser buena con ellos- indica con su respiración sobre los pezones.

-Muéstrame- susurra con su cuerpo acalorado, sus pechos al descubierto sintiendo un frío estremecedor solo permanecían expectativos a la llegada del calor.

Suzu coloca sus palmas tibias sobre la blanda piel -Con gusto- con las yemas toca los pezones frotando con suavidad -Un cuerpo tan delicado y hermoso como lo es el de una mujer debe ser tratado con gentileza- aprieta gentilmente toda la masa de los pechos y los lame.

-¡Aah! ¡Ooh! ¡Mmmh!- gime Meichi envolviendo sus piernas alrededor de Suzu buscando aliviar la presión en el resto de su cuerpo.

Shutou chupa los pezones y dibuja sus contornos con la lengua arrancando más gemidos de Yuri, empuja su pelvis hacia adelante y atrás moviendo todo el cuerpo de la castaña de manera rítmica, su velocidad aumenta en sus golpes de cadera y las caricias a los senos, lentamente desgasta las fuerzas de su compañera pero lo logra.

Meichi siente un cosquilleo creciente en su vientre y senos, la temperatura aumenta en su piel, le falta aire y su cabeza siente mareo -¡Aaa! ¡Me siento rara! ¡Oouh! ¡Ououh! ¡Sugoi! ¡Sugoi! ¡Eeeek! ¡Eek!- su espalda se encorva, sus jugos fluyen por la entrepierna y su corazón acelerado lleno de júbilo no dejaba de palpitar descontrolado.

Suzu se regodea en el placer que desprendía el rostro de la castaña -Magnífico, ¿no? Un orgasmo sin penetración solo se consigue con tocar magistralmente las zonas erógenas, es improbable que un hombre pueda hacer eso pues sobreestiman su miembro pero especialmente porque nadie ha tenido tanto tiempo como yo para perfeccionar este talento.

-Motto. Motto. Kudasai. Motto- suplica Yuri apenas logrando que las palabras salgan de su boca.

-Oh, mi dulce niña, el éxtasis de la fornicación ha tomado posesión de tu cerebro- recita la peliceleste mientras se quita la blusa para dejar su busto al aprecio de la castaña -Es increíble lo que un impulso electro-químico producido por el estímulo a una zona irrigada por vasos sanguíneos y nervios provoca en el cerebro, un ataque de placer por un torrente de dopamina que sobrepasa la capacidad de los centros neurálgicos del placer. Ahora tú, demuestra que aprendiste- posiciona su busto al alcance de la boca de Yuri, desliza una mano por el vientre y debajo de la falda alcanzado el clítoris.

-¡Aah! ¡Kemochi!- clama Meichi, con dificultades llega al busto de Suzu que era un par centímetros más grande que el suyo, lame la punta y esta se endurece en su lengua, el gozo en cada pulgada de su ser la enloquecía, no pudo tener mejor suerte que esa mujer experimentada fuera su primera vez era una gloriosa iniciación en el mundo sexual de los adultos.

Suzu ya sentía la diferencia, Yuri le acariciaba sus senos con suavidad y del mismo modo los chupaba, en su organismo las hormonas del placer comenzaban a ser secretadas en grandes cantidades dentro de su torrente sanguíneo, para ella era hora del gran final -Hora del sexo tal como es definido, bueno algo parecido 3- silba la peliceleste, se incorpora para retirarse su short y bragas al mismo tiempo, un vello lampiño de tenue color celeste recubre el monte púbico y por debajo un clítoris rojo y palpitante se asomaba impaciente.

-No sabía que un clítoris alcanzara ese tamaño- murmulla Yuri.

-Crece con la edad- menciona la peliceleste -No temas, una vez juntemos nuestras vulvas solo las frotaremos 3- canta Suzu con gran alegría.

Separa las piernas de Yuri y en la posición de las tijeras une sus vulvas y clítoris erectos que al toparse ya sacudieron los cuerpos del par, juntas dieron inicio a la danza íntima que ambas bailaron instintivamente.

- ¡Oooh! ¡KEMOCHI!- grita Meichi que usaba todos los músculos que le respondían para seguir el ritmo alucinante de Shutou.

-¡Kami-sama! ¡Arigato!- clama Suzu mirando al cielo por su ventana, regresa su vista a la joven señorita que le regalaba sus gemidos y placer desbordado.

Yuri ya no poseía control sobre sus músculos y mucho menos sus cuerdas vocales, cada pulgada de su ser le cosquillea y arde hasta enloquecerla, su clítoris quemaba e irradia esa placentera sensación a todas partes, la vulva de Suzu que chocaba contra la suya con ese ritmo precioso la debilitaba hasta el punto del desmayo, unos roces fantásticos que ya no pudo soportar y todo su ser tembló en un gozo magnífico -¡KYYYAAAA! ¡SUGOI! ¡Aaah!

Shutou también vio su cuerpo ceder ante el placer y sacudirse con fuerza al éxtasis desolador -¡KEMOCHIII! ¡SUGOIII! ¡Oouho!- Suzu se dejó caer sobre su compañera, su pecho batallaba para conseguir aire, su mente agitada no cabía en su regodeo.

El par de cuerpos permanecieron varios minutos compartiendo su calor en un abrazo íntimo al igual que recuperaban sus fuerzas, su piel pegajosa por el sudor las fusionaba en una palpitante masa llena de lujuria.

-Bien, linda, esto será todo, aprendidos los conceptos básicos solo debes practicar- enuncia Suzu que reposaba su cabeza en el pecho de la castaña.

Yuri mirando al techo expresa -Ya no volveremos a vernos, ¿verdad?

-Es lo más probable- musita la peliceleste.

-Entonces enséñame unas horas más.

Veintiún años después...

-Problemas en Rusia, ¿verdad?- profiere Suzu que llegaba a la oficina de Yuri.

-Sí. ¿Quién te lo dijo?- menciona Meichi mientras leía un grueso libro negro.

Suzu se sienta y con una sonrisa comenta -Nadie. Otoya hizo mención de un par de extranjeras- Suzu coloca una carpeta sobre el escritorio -Sabía que todavía existía esa pequeña empatía que me mostraste hace tanto.

-Veintiún años, cuatro meses, siete días y 8 horas aproximadamente- recita la castaña.

-Vaya, ¿tanto lo recuerdas?

Yuri detiene su labor y dice -¿Cómo podría olvidarlo?- sonríe con superioridad -No solo fue el día que mi martirio terminó, fue el día en que me convertí en mujer en todos los aspectos y la mejor noche de mi vida.

-Suena como si aún hubieran sentimientos ahí- profiere con serenidad.

-En su mayoría gratitud, Suzu.

-Yo debería estar agradecida, esa joven estaba decidida a mostrar su valía y yo era su último trofeo- indica observando como Meichi ahora le prestaba toda su atención -Fuiste generosa esa noche, había esperanza para un futuro mejor pero también miedo e indecisión, no sabías si realmente querías el mundo que te ofrecían- Suzu se detiene, Yuri cierra el libro y se reclina en su asiento -No lo aceptaste, seguiste su juego pero nunca fuiste uno de ellos; eso solía creer, no es verdad, te dejaste envolver por su oscuridad y sus métodos se volvieron los tuyos.

-¿Qué pretendes Suzu?

-Pretendo decirte que ya no eres la chica llena de esperanza y guardaba aprecio por sus semejantes...- Shutou se interrumpe al ver a Yuri levantarse, la imita y se encuentra de pie

Yuri la toma de la mano y le acaricia la mejilla –Suzu, no soy una loca megalómana que amasa poder para ver arder el mundo, en cuanto esto acabe el mérito no recaerá en mí, una figura inspiradora y majestuosa será la indicada para mostrar la cara del nuevo mundo que forjaremos porque yo soy parte del viejo mundo, por eso Sumireko será perfecta.

-¿Y por qué lo haces? ¿Por qué toda la violencia? ¿Y el dolor que causaremos?- inquiere con sutileza.

-Será necesario, una revolución solo se forja con sangre y sacrificio, no soy un monstruo, soy la única capaz de llevar todo a su fin- indica con seguridad, deposita un suave beso en la frente.

-No quieres un fin, quieres continuidad, injertaste mi código genético en el tuyo, ahora eres inmortal y no existe ser en la faz de la tierra que pueda enfrentarte- replica la peliceleste.

Meichi se aparta y regresa a su escritorio –La verdad es que soy cobarde Suzu, me asusta morir, me atemoriza no presenciar lo que mi esfuerzo conseguirá, me da pavor pensar que todo lo que logre se pierda o pervierta, pienso asegurar la continuidad de ese mundo, aunque ello implique vivir eternamente en la sombra de la historia.

-Es lo más sincero que puede salir de ti, pero no dices toda la verdad, la soledad también te aterra, le hiciste lo mismo a Nio pero no porque la ames y quieras vivir por siempre a su lado, no, solo quieres a una seguidora incondicional que cumpla cada uno de tus caprichos- espeta con indignación.

Yuri se detiene, voltea con una mirada suave –No, te equivocas, la quiero, su presencia me trae paz y su cuerpo refresca mi espíritu.

-Que tus actos imiten tus palabras, no la hagas sufrir y por el amor de Kami-sama, que tus promesas sean perennes- proclama Suzu con dureza.

-Nunca me dejas olvidar que eres mayor, Suzu, buscas impartir sabiduría pero olvidas que ya aprendí todo lo que tenías para enseñarme.

-Es verdad, aprendiste todo pero de igual modo lo degeneraste, tal como tú deseas que no pase con lo que planeas perpetuar- clama, ya no tenía nada más que decir por lo que decidió salir.

-¡Suzu!- llama la castaña sin mirarla, logrando que esta se detuviera –Tal vez tengas razón- menciona en calma –Gracias por no permitirme olvidar mi camino.

-Alguien debe hacerlo, la dulce niña a la que le enseñé el amor sigue ahí dentro y no quiero que se pierda.

Yuri con un fuerte suspiro expresa –No lo hará mientras estés ahí para traerla.

-No busco estar siempre Yuri.

-Lo sé, pero gracias- indica al regresar a su asiento.

Suzu regresa su mirada a ella -¿Por qué exactamente?

-Por recordarme que soy humana.

Shutou esboza una sonrisa mientras se retira –Es un placer.

Gracias por leer, que la vida les regale más de lo que os este quitando, en serio, jajajaja, ya saben camaradas, comentarios, improperios, etc, por favor, saludos y abrazos desde Ecuador.

¡Larga vida al YURI!