Buenos días, quería primero antes de nada daros las gracias por estar ahí, por vuestros comentarios que me hacen seguir y cualquier muestra de que estáis disfrutando de este fic. Por otro lado, iba a cambiar ya a tres capítulos semanales como os dije que empezaría a hacer, pero como esta semana es mi cumple voy a hacer una excepción y habrá cuatro capítulos semanales. Espero que os siga gustando y gracias de verdad por animarme cada día a seguir.

Los personajes no me pertenecen…

Capítulo 10

POV RICK

Estoy sentado con dolores por todo el cuerpo y sintiéndome fatal por todo lo que ha pasado, aunque en realidad no he hecho nada malo. Veo a Kate dar vueltas de un lado para otro nerviosa, enfadada y siento que todo es por mi culpa, que si no hubiera venido no hubiera pasado nada. Pero la realidad es que no tenía alternativa, o venía o moría.

De repente veo como Jim entra por la puerta, más dolido que enfadado y Kate enseguida le intercepta en la puerta pero él consigue llegar hasta mí.

-¿Cómo estás?

-Bien, son solo unos rasguños-digo intentando quitarle hierro al asunto.

-¿Unos rasguños? -dice Kate enfadada-tiene al menos un par de costillas fracturadas y el labio roto. Eso no son rasguños. Lo habrás despedido ¿no?

-Ahora no Kate.

-Papa.

-Te he dicho que ahora no-dijo zanjando la conversación aunque Kate no estaba por la labor. Jim siguió centrándose en mi-Quédate el tiempo que necesites para curarte.

-No hace…

-Si hace falta, el que necesites-dijo serio y yo asentí, tras ver mi asentimiento lo vi girarse y desaparecer. O al menos lo intento porque casi antes de llegar a la siguiente habitación Kate ya lo había vuelto a interceptar. No quise oír la conversación, pero con las voces que daban era imposible no hacerlo.

-Papa…

-Kate, ahora no.

-¿Lo has echado? Solo necesito saber eso.

-No, no lo hecho.

-Pero… ¿Cómo qué no?-dijo Kate levantando aún más la voz.

-Es como un hijo para mí. Ha cometido un error y lo sabe. Le he dado unos días libres para que recapacite, después volverá.

-Me parece increíble lo que le puedes llegar a permitir.

-Contigo hago lo mismo.

-Yo no voy pegando a nadie-dice Kate enfadada y a partir de ahí no oigo nada más, supongo que han dado por acabada la conversación.

Me levantó de la silla cansado de estar ahí sin hacer nada aunque solo el movimiento de levantarme hace que sienta un dolor horrible. Me incorporo como puedo y me acerco hacia la cómoda que tengo en enfrente. Ahí hay un montón de fotos de Kate cuando era más joven junto a sus padres. Aún no he podido ver a su madre pero es igual de hermosa que la hija. De repente siento un resquemor y esas imágenes me recuerdan a mi pequeña. A las pocas fotos que traje conmigo, y ha si alguna vez podré volver a hacerme una foto junto a ella. Siento como las lágrimas invaden mis ojos sin poder evitarlo. Las echo de menos necesito tanto de ellas que esto me está matando, que la falsa se está haciendo realidad.

De repente escucho pasos justo detrás de mí y me limpio las lágrimas corriendo mientras vuelvo a colocar de nuevo la foto sobre la repisa al lado de las otras. Y en ese instante vuelvo a escuchar su voz, aunque ahora es más de preocupación que de enfado.

-¿Qué haces levantado?

-Estaba cansado de estar sentado-digo cuando me giro y veo como me mira a los ojos. Siento un leve escozor en ellos y aun puedo sentir la humedad en ellos, supongo que se estará dando cuenta de que he llorado, pero si se ha dado cuenta no dice nada.

-¿Cómo tienes el hielo?-dice acercándose y comprobándolo ella misma-Voy a ir a cambiártelo.

-Kate…-digo agarrándola por la mano deteniéndola, de repente me he dado cuenta que necesito escucharlas y no puedo aguantarme las ganas aunque sé que está mal.

-Dime.

-¿Puedo usar el teléfono?

-Claro-dice llevándome a una salita donde se encuentra el teléfono-ahora vuelvo con el hielo-dice dedicándome una sonrisa antes de desaparecer de mi vista.

Tengo miedo por una parte, pero por otro lado necesito oír su voz. He calculado y ahora mismo la peque tiene colegio y Kyra estará trabajando. Solo necesito que salte el buzón de voz y escuchar sus voces, es lo único que necesito.

Marcó el número de casa como tantas otras veces hice mientras estaba infiltrado para algún artículo. Siento como los dedos me tiemblan mientras marco y de repente los sonidos de los tonos de llamadas llegan a mi oído. Uno, dos, tres, cuatro y espero un tono más para poder oír sus voces cuando de repente.

-¿Si? ¿Quién es?-escucho a Kyra al otro lado del teléfono y siento como mi corazón va a mil por horas. Me quedo sin palabras aunque no puedo decir nada, no pueden saber que estoy vivo. Siento como mis ojos vuelven a llenarse de lágrimas mientras vuelvo a escuchar preguntar quién es antes de que escuche el pitido de final de llamada. Siento como los dedos me tiemblan aún más cuando coloco el auricular en su sitio. Siento que todo esto me ha hecho más daño que bien, pero ahora necesito aún más saber que están bien, porque… ¿Qué hace Kyra en casa? ¿No debería estar trabajando? Mi cabeza se hace mil preguntas y necesito respuestas. Así que vuelvo a coger el auricular y vuelvo a marcar otro número que se me de memoria.

Mientras me pasan con él siento como mi corazón va a mil por horas. Sé que estoy haciendo algo irracional que no debería hacerlo por mi seguridad pero necesito saber que están bien, y si él está cumpliendo sus palabras tiene que saberlo. Cuando por fin me avisan de que me pasan con él, siento como poco a poco mis ganas se vienen abajo pero llegado hasta aquí debo de seguir.

-¿Diga?

-Soy…-tomo fuerza para seguir-Espo, soy Rick.

-¿Rick?-pregunta sin caer y cuando ve que doy por respuesta la callada se convence de que no está alucinando-Pero qué coño haces. ¿Sabes que ahora mismo te estas poniendo en peligro?

-Javier-digo llamándole por su nombre de pila para que vea lo urgente que es para mí-necesito saber de ellas. Necesito saber que están bien.

-Lo están.

-Prométemelo.

-Lo sobrellevan ¿vale? No es fácil perder a un ser querido. Pero están bien, están juntas y luchan por seguir adelante. Lo principal Rick, están a salvo.

-Bien… ¿Estás con ellas?

-Cada vez que puedo. Además sigo dejando un coche patrulla en su puerta. No sé hasta cuando podré pero mientras pueda lo haré.

-Gracias…en cuanto a lo otro. ¿Cómo va la búsqueda del pez gordo?

-Va lenta. No tenemos por dónde tirar Rick. Seguramente tras enterarse de tu muerte habrá huido fuera de la ciudad, incluso puede que fuera del país. Es imposible cogerlo hasta que no dé un paso adelante. Ya sabes lo que costo cogerlo la primera vez.

-Lo me digas-digo con tono de enfadado que enseguida intento quitar, él no tiene la culpa-sigue intentándolo. Y cuídalas-digo justo antes de colgar sintiendo como de nuevo las lágrimas caían por mi cara. Cuando me giro me encuentro con Kate justo en la puerta, y me pregunto cuanto lleva allí y si habrá escuchado algo. Al ver su cara, sé que algo a escuchado pero no sé cuánto.

-Perdón, venía a traerte la bolsa de hielo-dice entregándomela.

-Gracias-digo sonriendo mientras la miro para ver su puedo sacarle algo en su mirada de lo que ha escuchado pero evitar mi mirada y eso me pone aún más nervioso-Kate yo…

-Tengo que irme. Tenemos mucho trabajo que hacer. Te dejo con Roy-dice mirando detrás de mí, cuando me giro allí está mirándonos a los dos sin entender. Cuando se va Kate Roy me ayuda a sentarme y él se sienta al lado.

-¿Qué ha pasado?

-Nada-le miento, y mirando las fotos de nuevo no puedo evitar hacerle una pregunta-¿Desde cuándo vive aquí?

-¿Quién Kate?-pregunta y yo asiento-desde los tres años. Sus padres vivían en la ciudad con ella. Johanna su madre, contrajo una enfermedad que le impedía estar en la ciudad, necesitaba del aire libre. Vinieron a vivir con los padres de ella. Grandes tipos, yo empecé a trabajar aquí para ellos. Kate tenía tres años cuando vino.

-¿No ha vuelto a salir de aquí?-le pregunté porque en parte no entendía cómo podía vivir aquí pudiendo vivir fuera y ser lo que quisiera porque era una gran mujer.

-Claro que ha salido. Estuvo fuera en la universidad durante los años de preparación. Es veterinaria, se encarga de los animales de la finca y de otras fincas de los alrededores e incluso la llaman de otros pueblos, es muy buena.

-¿Y a pesar de eso volvió?

-Esto es su vida. Dice que no puede vivir sin estas montañas, sin el aire fresco, sin los caballos, sin su familia. Ella es así. Es tenaz, fuerte, inteligente, hermosa y cabezota, muy cabezota-dice riéndose y yo asiento porque por lo poco que la conozco ya me he dado cuenta de ello-esto es su vida, y no lo dejaría por nada en el mundo. Ella tuvo la oportunidad que otros muchos chicos de aquí no pueden tener. Se pudo permitir unos estudios, salir fuera, viajar. Lo aprovechó, aprovecho cada momento y eso la hace ser una de las mejores veterinarias de la zona y la más joven. Pero todo el tiempo que estuvo fuera no le hizo cambiar de idea. En cuanto acabó, estuvo un tiempo viajando, conociendo mundo, intentando ver que era lo que otros le veían a la ciudad, pero después de mucho buscar volvió y para quedarse. No había encontrado nada que le hiciera cambiar de opinión de cuál era su hogar.

-Eso le hace grande.

-Es muy grande-dijo asintiendo con fuerza con la cabeza y vi cómo se emocionaba, sin duda la quería como si fuera una hija y estaba orgulloso de ella. Ojala yo algún día pudiera decirle a mi hija lo que la quiero y lo orgulloso que estoy de ella. Ojala pueda ser más pronto que tarde.

CONTINUARÁ…

Gracias a todos por estar un día más ahí. Mañana más y mejor, o eso espero.

XXOO

Twitter: tamyalways