Bueno ustedes ya lo saben, pero es necesario recordarlo. Los personajes en esta historia no me pertenecen, son del magnífico cerebro de Stepahnie Meyer, algunos son de mi humilde cerebro.

Lamento la tardanza, gracias por esperarme. Nos leemos en la nota abajo.

BPOV

Después de que logramos salir del hospital y llegar a la casa sentí mucha más tranquilidad. Pase la noche más relajante de mi vida, no hubieron sueños, porque estaba en los brazos de quien los provocaba. Al despertar en la mañana me encontré con una hermosa sonrisa. Desayunamos juntos con la familia y como a la 1:00 pm de la tarde le indique a Edward que tenía que ir a mi apartamento a cambiarme de ropa, para luego ir al trabajo. El me pidió que de una vez recogiera ropa para quedarme en la casa con él y yo accedí.

Llego el momento de irme, me despedí y note como su mirada se volvía triste, le prometí que llamaría tan pronto tuviera un momento libre. Me subí al auto con Quil y este me llevo a mi apartamento y luego al hospital. Me sentía extraña al estar lejos de él, pero tenía que cumplir con mi trabajo. Al llegar al hospital fui abordada por la prensa, pero como pude me esquive de ellos. La tarde fue bastante movida, solo pude llamar a Edward una vez y por muy pocos minutos, ya que en eso llego una emergencia.

Al dar las 11:00 pm agradecí poder salir de allí, me avisaron que la prensa aun estaba frente al hospital, por lo que me toco escaparme por la sala de emergencia, donde Quil me esperaba en un auto diferente. Nos dirigimos directo a la casa, al llegar me encontré con Carlisle y Esme en la sala de estar. Ambos me saludaron, ella me pregunto si había senado, le indique que me había comido algo en el hospital. Luego de una corta conversación, donde me comentaron sobre como Edward había pasado el día, me dirigí a la habitación. Al entrar lo encontré dormido, me acerque y roce sus labios con los míos, pero cuando me iba a separar para ir al baño, el me aguanto y me beso. Aquel era un beso lleno de necesidad, la misma necesidad que yo sentía por él.

No recuerdo cuanto tiempo estuvimos así, pero si no fuera porque nos faltaba el aire, creo que no nos hubiéramos separado. Nos quedamos con nuestras frentes unidas sonriendo en lo que nuestra respiración volvía a ser normal. Sus ojos tenían un brillos especial que me estaba enloqueciendo, me recordé que no debía dejarme llevar por el deseo, por lo que cambie la vista.

—Perdón por despertarte— le dije en voz baja

—No te disculpes, estaba ansioso porque llegaras. Te extrañe demasiado—

—Yo también te extrañe el hospital se siente diferente sin ti. Varias veces caminando por el fui a parar a la habitación que tu estabas. — confesé algo apenada.

La verdad es que la primera vez que fui ahí, se me había olvidado que ya el no estaba. Cuando abrí la puerta me congele al ver la cama y la habitación vacía. Luego recordé que el ya estaba en la casa. Quien me viera diría que yo estaba loca.

—Ummm, entonces si te hice falta— dijo el sacándome del recuerdo, mientras una sonrisa se dibujaba en su rostro.

—Claro que si. Perdón por no haberte llamado después, es que estuvo bastante movido. Al parecer el mundo conspiro en mi contra hoy. — hice un puchero y el rio con fuerza olvidándose de sus costillas, por lo que rápido llevo sus manos a ellas.

—Con calma mi vida, todavía no están totalmente recuperadas—

—No me lo recuerdes, que en este momento es lo único que me impide hacerte el amor, hasta que no nos queden fuerzas— sentí como mi cara se puso roja.

—Cada vez falta menos. —pase mi mano por su rostro y el la tomo con la suyas llevándola a sus labios para besarla. Aquel simple detalle aumento mi deseo, pero respire profundo para calmarme.

—Lo se y también se que esto nos esta enloqueciendo. Dios Bella tenerte tan cerca por fin y que no podamos llevar nuestros sueños a la realidad realmente es una tortura. —

—Vida, no estas ayudando— dije como un lamento. —Creo que mejor me voy a dar un baño—

—Te recomendaría uno de agua fría, pero yo lo intente y no me apago. Y la imagen de Em tampoco, así que ya no se que mas intentar. Si tienes alguna idea avísame. Aunque yo si puedo ayudarte con el tuyo — una sonrisa picara se dibujo en su rostro y me guiño un ojo.

—Se me ocurre algo, veamos si funciona. Cierra tus ojos. Imagínate que estas asi mismo en la cama esperando. La puerta del baño se abre y frente a ti con una batita en seda sale Tanya. —

—Ahh, por Dios amor, tu pareces que quieres matar al pobre Eddi. Si no vuelve a funcionar será tu responsabilidad ya te lo había advertido. — parecía un niñito haciendo una rabieta.

—Tranquilo amor, yo me hago cargo de que el funcione perfectamente— le dije suavemente al oído. Me separe rápido y corrí al baño, pero lo escuche bufar.

La verdad es que el baño no me ayudo mucho. Al sentir el agua caliente recorrer mi cuerpo, me lo imaginaba a el. Abrí el agua fría unos segundos y di por terminado mi baño. Todo mi cuerpo temblaba de frio, me coloque la ropa de dormir y salí. El estaba aun recostado y tenía los ojos cerrados.

—¿Te funciono? — una sonrisa se dibujo en su rostro

—¿El que? — pregunte inocentemente.

—El agua fría. — abrió los ojos y se me quedo viendo mientras yo temblaba, parada a los pies de la cama.

—Ehhh— una fuerte carcajada se escapo de el

—Me lo imagine. Ven, aquí esta más calientito. — corrió las sabanas y palmeo la cama a su lado. No lo pensé dos veces y me arrastre hasta su lado. El me envolvió en sus brazos y tiro las sabanas sobre mi.

—Gracias—

—No hagas eso te me vas a enfermar y aunque para nada me molestaría cuidarte y consentirte, se que eres muy responsable y no querrás dejar a tus pacientes. —

— Ok. Pero tienes razón, es muy difícil. — el estar cerca de el, entre sus brazos, aumentaba aquel fuego que me estaba consumiendo.

Lo sentí besar mi cabeza y cometí el error de mirarlo. Me perdí en sus ojos, sus manos fueron acariciando mi piel y dejando en ella una sensación de fuego, nuestros rostros se acercaron uniéndonos en un beso, que comenzó con un suave roce y de pronto nos estábamos devorando. El trato de girarse y esto le causo dolor, aunque trato de disimularlo, pero en ese momento la doctora en mi despertó y me separe.

— Esto es horrible. — Su cara era de frustración. Pase mis manos por ella y le sonreí.

—Te recompensare—

—Mi ángel, creo que eso debería decírtelo yo, pero me gusta como suena en tus labios— su facciones se suavizaron. —¿Amor a que hora trabajas mañana? —

— Me toca la guardia nocturna. — le dije bajito

—Ohh. — su cara se volvió triste

—¿Qué pasa amor? —

—Yo quiero volver al hospital—

— ¿Y eso? —

—Es que ahí te veía en cualquier momento, no se como voy hacer para dormir sin ti—

—Pareces un bebe. Esta será mi última guardia a menos que haya alguna emergencia. Por primera vez en mi vida me pesan los horarios de mi trabajo, por eso estuve hablando con mi jefe, el siempre me peleaba por la forma tan desordenada en que manejaba mi tiempo. Así que de ahora en adelante solo trabajare en un horario fijo, amenos que ocurra algo y además le dejare las guardias nocturnas a otros, es hora de que yo también pueda dormir y disfrutar. —

—Me parece bien que hallas decidido arreglar lo de tus horas en el trabajo, pero me parece que eso debías hacerlo desde antes. Ahora si me preocupa que tu durante todo este tiempo estuvieras tan metida en tu trabajo y no te dedicaras tiempo para ti. —

—Mira quien lo dice. Según me comentaron unos pajaritos tu eres igual o peor que yo. —

—Ok. Me rindo. Me descubriste, pero de esta aprendí. La vida es muy corta y se puede acabar en cualquier momento, así que yo también tome la decisión de administrar mejor mí tiempo. Quiero pasar más tiempo con la gente que amo. —

—Pues al parecer esta experiencia nos ha dado muchas lecciones. —

—Estoy de acuerdo contigo y además añadámosle que por esta "experiencia" nos encontramos y estamos juntos. Eso no lo cambiaria por nada. — todo lo que paso en los días anteriores había sido recompensado con el simple hecho de estar entre sus brazos y saberme amada.

—Yo tampoco cambiaria esto por nada. — fue lo único que pude decir

—Amor yo se que las cosas entre nosotros no serán tan fáciles por nuestras carreras, pero quiero que sepas que tu estas por arriba de todo. Quiero que la comunicación entre nosotros sea la mejor, así no habrán malos entendidos. Ya sabes que la prensa suele inventar o agrandar las cosas, por eso cualquier cosa que quieras saber solo me lo dices y yo prometo responderte con toda sinceridad. —

—Prometo que antes de que me de un ataque de celos o rabia por cualquier noticia, lo hablare contigo. Edward confió en que siempre me dirás la verdad, prefiero saber las cosas por horribles que parezcan, que estar ignorante y con dudas. De mi parte pasara lo mismo y cualquier cosa me la puedes preguntar te responderé con la misma sinceridad. Creo que la comunicación y la sinceridad además del amor serán las mejores bases para nuestra relación. —

—Me parece perfecto, además para que la mesa no se nos valla a caer pongamos como cuarta pata esta pasión que sentimos. — lo ultimo lo dijo con una sonrisa picara.

—Ok, me parece perfecto, pero mejor no comencemos hablar de esa parte, porque ya conocemos las consecuencias. — bromee

—Así es, mejor nos dormimos debes estar cansada. —

—Antes de dormirme se me olvidaba algo ¿Cómo te has sentido? —

—Uff, la Dra. Swan regreso. —

—¡Edward! —

—Ok Dra. le informo que me he sentido bien, no me ha dolido la cabeza, mi visión a estado bien y no he tenido mareos, en cuanto a las costillas ya no molestan tanto, he podido hacer casi todo solo, aunque como usted dijo sin abusar. ¿Algo más? —

—No. La información subministrada me es suficiente por el momento. Ya mañana te revisare con más calma. —

—Bueno pues entonces ahora a descansar. Te amo mi ángel—

—Yo también, mi niño rebelde. —

—Ya duérmete doctora lunática. — Ambos reímos, me acomode mejor entre sus brazos y me dormí.

EPOV

Ya hoy se cumplían dos semanas de que estaba en casa, como Bella me había dicho ahora tenia un horario fijo y solo una vez había tenido que salir en la noche por una emergencia. A la semana de estar aquí mis hermanos y sus parejas regresaron a casa, ya que tenían que trabajar. La casa se había vuelto algo silenciosa, ya me había acostumbrado a las bromas de mi hermano y a la energía de Alice. Además que el ambiente familiar era incomparable.

Claire estaba manejando todo sobre mis vacaciones forzosas, eso significaba muchas presentaciones pospuestas y cancelar mi asistencia en varios eventos. También hacia las entrevistas vía telefónica y algunas por internet. Muchas cadenas de televisión querían que me presentara, pero mis doctores me tenían atado a casa, o eso se les decía, ya que yo con gusto me quedaba mientras Bella estuviera a mi lado. La prensa aun no descubría donde estaba ya que se había regado el rumor de que me había ido a mi pueblo de origen. Ya podía valerme por mi mismo, pero aun así mi padre decía que necesitaba este tiempo para que mi cerebro se recuperara por completo. Los primeros días no tuve ningún tipo de molestia por los medicamentos, pero según los fueron reduciendo de vez en cuando me daba dolor de cabeza, para mis doctores era normal, así que no me preocupe.

Las costillas ya estaban casi 100 % recuperadas, por lo que hoy me encontraba preparando una sorpresa para mi novia. Ella estaba trabajando así que eso me facilito las cosas, además contaba con la ayuda de mis cómplices. Ángela consiguió la llaves del apartamento y se las entrego a Claire, así comenzó la operación "se acabo la espera" nombrada así por Ángela, Claire, Quil y mis padres "Demasiadas personas enteradas y envueltas". Al entrar ahí reafirme mi teoría, su apartamento estaba decorado con buen gusto pero sencillo. No había nada ostentoso ahí, pero el ambiente era agradable. Estaba impregnado con su aroma, entre en su habitación y temblé, ya había visto aquel lugar en mis sueños, así que me quedo bien claro lo que quería hacer. Le indique a mis cómplices femeninas lo que necesitaba y me dispuse a preparar todo.

BPOV

Ya iban dos semanas que prácticamente vivía con Edward, también iban dos semanas de duchas frías, pensamiento mata pasiones y otras cosas. Día con día el iba mejorando, cosa que aunque no lo admitiera me asustaba. Estaba segura que tan pronto el estuviera completamente bien volvería a su vida normal, lo que traducido seria que se iría a viajar y nos veríamos muy poco, además su residencia principal era en Los Ángeles, California, o sea a horas de mi. No sabría si podría soportar la distancia ya que en estos días me había acostumbrado a su presencia a pasar tiempo juntos, cenar con la familia o dormir abrazados, ¿que pasaría cuando tuviéramos que volver a la realidad? "Vive tu amor, es hora de que también te dediques tiempo para disfrutar y amar." Aquellas palabras de Ángela volvieron a sonar en mi cabeza. Decidido, viviría esto día a día y enfrentaría lo que llegara en su momento.

Me calme y entre a mi trabajo, me extraño cuando me avisaron que alguien me esperaba. Me dirigí hacia mi oficina y allí estaba un hombre de aproximadamente 35 años.

—Buenos días, ¿En que le puedo ayudar?—

—Buenos días doctora Swan, mi nombre es Félix y espero que nos podamos ayudar mutuamente. — aquel hombre no me inspiraba confianza, pero no debía mostrarme nerviosa.

—Bueno Félix, siéntese y dígame que lo trae aquí tan temprano. —

—Buenos Dra. la verdad es que vine aquí por Edward Cullen, se que usted fue quien lo atendió, además de que según la ex novia de este, usted es su pareja actual. También se que la familia Cullen la tiene como uno de sus miembros. —

—¿Y en que se supone que lo voy ayudar? Al parecer usted sabe todo de mí. —

—Bueno Dra. estoy interesado en obtener la historia primero que nadie, le ofrezco una buena cantidad si usted me cuenta los detalles o aun mejor si logra que el mismo Edward nos de una entrevista exclusiva. —

—¿Sabe? Si no me equivoco eso debería tratarlo con su personal o con el, pero yo no veo porque viene a mi. Escogió mal, yo no soy la persona indiada.—

—Como le dije a usted la nombraron como su actual pareja, además que nadie sabe donde esta el exactamente, pero estoy seguro que usted si lo sabe. Así que prefiero irme por lo mas seguro. —

—Mire señor, como le dije se equivoco de persona, busque hacer contacto con el o con su manager, yo no lo puedo ayudar. — esta vez le hable seria y con seguridad, de mi no obtendría nada.

—Bueno Dra. entonces me despido, pero le digo que yo obtendré lo que quiero como sea. Que tenga buen día. — Sentí una leve amenaza en aquellas palabras, no sabia que hacer por lo que llame a Claire y a Quil, ellos me dijeron que lo solucionarían y les pedí que por el momento no le dijeran nada a Edward. No quería que el se preocupara por nada todavía. Comencé con mis rondas y el día paso bastante tranquilo.

Cuando se acercaba la hora de salir volví a llamar a Quil, este me dijo que manejara hasta mi apartamento y que cuando llegara ahí, subiera y lo llamara. De ahí el me diría lo siguiente que haríamos. Llego mi hora de irme y seguí sus instrucciones, en el camino me di cuenta que alguien me seguía, mantuve la calma hasta llegar al edificio donde vivía.

Mientras subía en el ascensor comencé a buscar mis llaves, pero no las encontraba. Llegue a mi piso y camine hasta mi puerta mientras seguía buscando en mi bolso, sin dar con ellas. Saque mi celular para llamar nuevamente a Quil, pero cuando levante la vista me encontré con una nota en mi puerta.

"Entra, la puerta esta abierta. Adentro te espera una sorpresa"

Reconocí aquella letra como la de Edward y no pude evitar sonreír. Abrí la puerta y camine dentro. Llame pero nadie me respondió. Comencé a buscarlo por todos lado pero no lo encontré, por ultimo revise el baño, para mi sorpresa la bañera (tina) estaba preparada. Había pétalos dentro del agua y sobre la espuma, también había algunas velas aromáticas encendidas.

—Hoy me toca a mí consentirte— su voz sonó detrás de mi como una dulce melodía. Me gire encontrándome con aquellas hermosas esmeraldas que hoy tenían un brillo especial.

Me sentía como una adolecente regida por las hormonas, así que no me frene y literalmente me tire a sus brazos. Comenzamos a besarnos con ansiedad, todo lo que había pensado durante la mañana y el incidente con periodista pasaron a un segundo plano aunque me hicieron sentir una necesidad incontrolable de llevar a la realidad nuestros sueños.

Edward metió las manos por el borde de mi sweater y lo fue subiendo, rosando mi piel a su paso, se separo un poco y lo saco por mi cabeza. Lleve mis manos a los botones de su camisa, pero el me detuvo.

—En este momento se trata de ti. Déjame mimarte. — bajo sus manos hasta el borde de mi pantalón llegando hasta el cierre y también se deshizo de el, dejándome solo en ropa interior. Me sentía un poco extraña, pero al ver como sus ojos se oscurecían por la pasión me sentí poderosa.

EPOV

Había preparado todo para sorprender a mi Bella. La escuche llegar la vi caminar buscándome, pero me mantuve en silencio hasta que entro en el baño. Me pare detrás de ella, por lo que se podía ver que estaba sorprendida.

—Hoy me toca a mí consentirte— le dije. Ella se giro y nuestras miradas se encontraron, mi corazón latía descontroladamente, por momento me parecía que estaba en otro de mis sueños. Ella se lanzo a mis brazos y yo con gusto la recibí uniéndonos en un beso en el que había pasión, ansiedad, deseo y hasta necesidad.

Según fui quitándole la ropa iba rozando su piel haciéndome sentir pequeñas descargas de energía que me recorrían todo el cuerpo, hasta casi llevarme a perder el control. Ella trato de quitarme la camisa pero la detuve en este momento primero quería consentirla y mimarla. Ella venia de su trabajo así que debía estar cansada, tal vez hasta estresada, por eso le prepare aquel baño. Esto no solo era el momento de entregarnos, yo quería que fuera un momento especial y demostrarle la vida que quería que lleváramos juntos.

Al dejarla solo en su ropa interior mi deseo por ella se acrecentó, tuve que aferrarme a la poca cordura que me quedaba para no tomarla en ese momento. La mire ahí tan hermosa y delicada, con su respiración un poco acelerada y un leve rubor en sus mejillas, que le daban un aire de inocencia, me acerque a sus labios y la bese con suavidad, mientras deslizaba mis manos por su espalda llegando hasta el cierre de su sostén y lo solté.

Me volví a separa un poco y ella bajo sus manos dejando que la prenda se deslizara por ellos, sentí como mi garganta se seco, pero respire profundo para volver a tener el control. Ella me miro coqueta y sonrió. Baje mis manos hasta su cintura y las seguí deslizando hacia abajo llevándome con esto la ultima prenda que la cubría. Frente a mi estaba la mujer mas hermosa que había visto, su cuerpo invitaba a perderse en el. Me volví apoderar de sus labios, la levante en mis brazos como un bebe, la lleve a la bañera y la coloque con delicadeza en el agua.

— Ya regreso— Salí de el baño y fui directo a la cocina, tome un baso de agua y comencé a respirar profundo para poder calmarme.

Regrese al baño y ella estaba con los ojos cerrados, me arrodille a un lado, tome una esponja de baño y comencé a pasarla por su cuerpo. Ella abrió sus ojos algo sorprendida.

—Si me sigues tratando así me vas a malacostumbrar. —

—Umm entonces esa será mi meta. — me rodo los ojos y me tuve que reír. Seguí pasando la esponja por su piel hasta que me pidió que parara de torturarla.

—Por favor no sigas, me estas enloqueciendo. — su voz era un susurro.

—¿Quieres salir ya? —

—Creo que si— metí la mano por debajo de ella, lo que hizo que se le escapara un gritito, pero solo estaba quitando el tampón de la bañera, para que se vaciara. Luego le di la mano y la ayude a levantarse. Ella me indico que quería echarse agua de la ducha, así que me aleje un poco.

Vi como el agua se deslizaba por su cuerpo y sentí envidia de esta. Nuevamente tuve que salir del baño para controlarme. Escuche cuando termino, por lo que volví a entrar, tome una toalla y me acerque para secar su piel. Me concentre en cumplir con mi tarea. Cuando termine la envolví en la toalla y la lleve a su habitación. Le indique que se vistiera que yo iba a poner la mesa para cenar. Aunque la verdad era que me estaba saliendo porque ya no tenia mas fuerzas para resistirme a ella.

BPOV

El baño había sido toda una experiencia entre relajante y excitante. Fue casi una tortura cuando el rozaba mi piel, le pedí que parara que me estaba enloqueciendo. Me pregunto que si quería salirme y le dije que si pero, me sorprendí cuando metió la mano la bañera por debajo de mi cuerpo, por lo que se me escapo un chillido. Saco la mano y me mostro el tapón del agua. Luego me ayudo a pararme, le dije que quería echarme agua de la ducha, esto para quitarme los restos de jabón. El se alejo un poco, pero de momento salió de el baño por segunda vez, no había que ser adivina para saber que lo hacia para controlarse.

Cuando termine el regreso con una toalla, se acerco y comenzó a secar mi piel, un silencio dominaba el ambiente. En otro momento me hubiera reído al ver lo concentrado que estaba, pero lo único que deseaba era que se olvidara de todo aquello y me hiciera el amor. "No le puedes arruinar lo que preparo" me dije a mi misma. Luego me envolvió en la toalla y me llevo hasta la habitación, salió de allí diciéndome que iría a preparar la mesa para cenar.

Busque entre mis ropa lo que me pondría, escogí un traje negro que por su estilo no me permitía llevar sostén, este se amarraba al cuello dejando toda mi espalda descubierta. La parte de la falda era suelta y llegaba dos manos mas debajo de mi trasero. Debajo me coloque una diminuta tanga de encajes negras, me recogí la parte de arriba de el cabello dejado la parte de abajo suelto al natura, al igual que algunos mechones cerca de mi cara. Me puse un poco de gloss (Brillo) en mis labios y por ultimo me coloque unas sandalias altas de taco fino. Me mire en el espejo y me sorprendí yo misma de mi apariencia, eran escasas las veces que me había vestido de esa manera, pero este momento era especial y quería mostrar algo mas que la acostumbrada Dra. Swan. Salí de la habitación y escuche ruidos provenientes del comedor, al entrar me encontré con la mesa preparada de manera delicada. Todo estaba hermoso. Edward se giro al sentirme y por la expresión de su rostro le gustaba mi apariencia.

—Amor, parece que estas buscando matarme. Estas… hermosa. — se acerco y me tomo de la cintura

—Gracias— su contacto borro de mi mente cualquier otra cosa. Lleve mis manos a su cuello y el me apretó mas contra su cuerpo, paso sus labios por mi cuello marcando un camino de besos hasta llegar a mi boca. Creo que en ese preciso instante la cordura salió corriendo de aquel lugar…

Hasta aquí llegamos hoy. Ya se que me he tardado muchísimo en continuar, pero después de que se me borrara dos veces el cap. me desanime y me frustre. Como sea ya lo reescribí. No me quieran matar por dejarles en ese momento, me sentí con ganas de hacer travesuras. Les amo y lo saben. Creo que pronto les traeré el próximo cap. así que no se me agiten.

Quiero agradecerles de corazón a quienes aun me siguen leyendo, perdónenme por el tiempo que me he tardado, en este momento no tengo internet y estoy aprovechando que estoy en la casa de mi tía para dejarles este cap. Como ya lo dije en mi otra historia, no voy a abandonar mis historias, espero resolver lo del internet pronto, pero les aseguro que continuare y también contestare sus rr aunque me tarde un poco. Recuerden que sus rr son el combustible que me ayuda a continuar. Nos leemos pronto.

Cold Kisses and Bear Hugs

Con Cariño:

Bertlin

P.D. A mis Mosqueteras, chicas las extraño y las quiero un mundo. Esta mosquetera aun sigue viva y luchando. No se me ha olvidados que tenemos proyectos pendientes.