Just like Romeo and Juliet
By: A n D s I
Capítulo 9
"The paradise"
-¡Yama…!
-Ya te dije que no…- indiferente, cerrando la puerta del cuarto con llave.
Y es que tenía que hacerlo… era una costumbre encerrarla con llave al salir, pues no podía arriesgarse por un tonto capricho de ella al no querer quedar como perro encadenado.
Las veces en que el rubio salía encerraba a Tachikawa dentro de su cuarto, al igual que TODAS las puertas, tardando máximo una hora contando el tiempo de ida y de regreso con la facilidad de su apreciada moto. Esas habían sido las reglas al permitirle a la chica poder salir de su habitación, y ella como "buena secuestrada" las cumple… pero uno tiene un límite, ¿Saben? Y éste era que el cuarto, donde ahora la castaña dormía, en los días calurosos se calentaba tanto como si el volcán Vesuvius estuviera bajo de él. Aparte que esa estúpida ventana era imposible de abrir luego del ingenioso mecanismo que le montó Yamato para evitar un escape con sábanas amarradas…
No era grandote, pero tampoco una miniatura… pero en días como este uno siente claustrofobia no poder salir a donde la ventilación natural se daba en el apartamento. Si creía que la iba a dejar en serio encerrada en un baño turco entonces por lo menos debía luchar con todas sus fuerzas, y con sus fuerzas me refiero a las insoportables quejas que se les daba muy bien a la castaña.
-¡¿Acaso no te das cuenta el calor que hace?! ¡No puedes dejarme encerrada dentro de este horno en un día como éste!- pataleando, gritándole a la puerta como si pudiera ver a través de ella.
-Que ya te dije que no.
-Y con esa es la décima vez… ¡Y con ésta es la décima vez que te digo que no puedes dejarme aquí!- dándole una patada a la puerta, espantando un poco al rubio.
-Carajo… ¿Qué no recuerdas las reglas? Seré idiota dejarte a la intemperie…
-¡Pero te prometo que no voy a escapar!- insistente –Ni siquiera sé donde pamplinas estoy, y no tengo la suficiente fuerza para tirar una puerta ni la suficiente valentía para lanzarme por una ventana…
-Que fastidiosa eres.
-¡No puedes dejarme aquí con este calor!- cruzando los brazos –imagínate si me derrito… ¡O si me da un patatús! Tu superior se enojará por dejarme morir de sed y con quemaduras de tercer y cuarto grado…
El rubio rió en silencio por el comentario… tanto por la forma de hablar de la chica y por lo exagerada que llegaba a ser.
Mimi, por su parte, estaba casi que lloraba, ¡Demonios, no podía dejarla encerrada! En momentos así debía llegar a extremos como dramatizar un simple día caluroso… podría decirse que su actitud a veces se tornaba infantil, actuando como una niña de quizás 10 años bastante malcriada, pero recordemos algo importante… es la hija del presidente, vive en el Palacio Imperial de Japón y siempre, pero siempre, obtuvo todo lo que a querido. Tiene sus razones válidas para refunfuñar con un puchero hasta alcanzar lo que quiere.
¡Pero esta vez se estaba poniendo difícil! Y no es para exagerar pero…
¡HACÍA MUCHO CALOR!
-…tú no tienes idea de lo delicada que es mi piel, ¡Ten un poco de consideración!- sin respuesta -¡Te daré 5 segundos para que la abras! 1, 2, 3… 4… y…
El sonido de la puerta de la entrada interrumpió el conteo de la castaña… al parecer el joven se había ido dejándola encerrada sin meditar los comentarios de ella siquiera.
Bajó su mirada, dejando el tema del calor a un lado… ¿Por qué se ilusionó al creer que podía confiar en ella? Es obvio que no, a pesar del tiempo que han compartido juntos, entre ellos solo había una forzada relación que nada más llevaba el nombre "Convivencia". Yamato la verdad era un ser misterioso que le costaba abrirse, sabía pocas cosas de él… ¿Su familia? ¿Por qué era cómplice de su secuestro? ¿Quién, realmente, era Yamato…? Tantas dudas inundaban su cerebro y sabía que nunca podría hallar las respuestas… o al menos no todavía, pues aunque poco sabía de él –solo su gusto en música y que odiaba cocinar- ya habían construido cierta confianza en cuanto a la forma de tratarse. Pero solo eso… deseando poder ser algo más para él, aún cuando esos sentimientos encontrados hagan sonar ruidosas alarmas de alerta dentro de ella.
Se sentó en el suelo recostando su espalda contra la puerta, mirando distante una flor que había tomado el chico de quien sabe donde y se la dio con la excusa para decorar su cuarto… desconociendo que Mimi al recibir aquel tallo mal cortado con pequeños pétalos blancos casi siente su alma paralizarse mientras su corazón saltaba de la emoción. Él hacía esas cosas, cosas que parecen simples y pequeñas cuando en realidad es todo lo contrario… aquel día que le tendió la mano confortándola, aquel día que le pidió que bailase con él, aquel día que respiró su aroma varonil y abrazó su cuerpo…
Aquel no fue un simple día, fue el causante de que ahora no podía estar al lado de Yamato sin sentir su corazón galopar como caballo salvaje.
-¡Idiota!- levantándose rápidamente y dándole una fuerte patada a la puerta, volviendo intentar para abrirla…
Y para su sorpresa, lo logró.
_-_
Cerró la puerta de su apartamento con llave para luego darse la vuelta y empezar a bajar las escaleras viejas y sucias del antiguo edificio.
Y cada escalón que tocaba era como si cada uno le dijera "Regresa", obligando que su necesidad de ir al mercado le quitara el hambre que tenía.
Pero tenía que ir… en serio no había nada para comer, aparte hoy le entraron unas ganas de probar la famosa Omelette de la que tanto habló la castaña, que hasta un Chef amigo de su padre había probado y que según quedó gustoso, ¡Y vaya…! Lograr que un famoso chef francés quede contento con un plato casero es porque en serio quedó bueno… ¡Además se lo había prometido al perder el partido de cartas de ayer!
Iba por el penúltimo piso cuando en eso se detiene… reconociendo algo.
¿Cuántos días? ¿Cuántas semanas? Dos meses calculó… y ahora que se daba cuenta era demasiado poco para todo lo que han compartido, para lo que se han demostrado mutuamente olvidando en algunos momentos la verdadera realidad de su convivencia. Su relación no era perfecta, más bien eran los perfectos polos opuestos… pero de alguna u otra forma eso los complementaba, e incluso llegar al punto de sentir cierta dependencia del uno por el otro, como si ahora fuera difícil imaginar sus vidas separadas. ¿Podría ser posible eso? ¿Llegar a sentir tanto por una persona... que es completamente una zona prohibida?
El destello de su mirada se oscureció… sintiendo repentinamente un vacío en su pecho al imaginarse como arrebataban de su mundo a la mujer de la cual se había enamorado. Enamorado. Estaba enamorado… y con todo su ser, pero no podía permitir que esos sentimientos afloraran en estos momentos, ¡En esta vida! Había una gran barrera entre ambos, una peligrosa barrera que incluía sus apellidos… Los Tachikawa y los Ishida nunca, pero nunca, podrán compartir algo más que la sangre derramada en el suelo.
Un pinchazo oprimió su pecho… odiándose hasta el hueso por haberse enamorado de ella.
Siguió bajando los escalones, decidido que al salir del edificio olvidará y borrará cualquier sentimiento vagabundo en él. Era por su bien, nada bueno saldrá de este estúpido movimiento de hormonas… su padre mandará a buscarla, terminará con éxito su misión, la seguridad de Tk y de su madre será escrita y seguirá con su vida como si nunca hubiese visto aquella mirada color miel. Pan comido. No puede ser tan difícil…
Llegó al depósito donde estaba su moto, cumpliendo con la rutina de las veces que va a salir… abandonando el edificio.
Abandonando el edificio físicamente, pero mentalmente… no podía hacerlo.
-_-_-__-_-_-
-…Jum…
Suspiró entristecida, observando a través de una de las ventanas de la mansión.
Veamos… ¿Cuántos días llevaba sin salir? Había perdido la cuenta, eran muchos, demasiados considerando el tiempo que llevaba su querida amiga secuestrada. Cada noche que llegaba era cada noche que rezaba por la salud de Mimi, implorando en lágrimas que la misión de aquel hombre canoso aún no se lleve a cabo y así poder salvarla antes de que sea demasiado tarde.
Pero… ¿Cómo podría salvarla? Prácticamente era prisionera, es más, ¡Estaba secuestrada! Por el propio gobierno japonés…
Que democracia.
-Joven Inoue…
Una mujer con su uniforme de servicio interrumpió los pensamientos de la pelimorada, entrando a la sala donde justamente había limpiado las ventanas.
-…tienes una llamada.
-¿Eh? ¿Quién llamaría?- extrañada -…gracias.
Caminó por los pasillos hasta llegar a un cuarto donde los sirvientes se vestían para los días de trabajos y libres… encontrándola vacía y con todos los casilleros aún llenos debido a las nuevas reglas de la mansión. Se acercó a un teléfono sobre una pequeña mesa, el cual nada más recibe llamadas de emergencia…
-¿Sí…?
- -¿Yolei…?- una voz masculina desconcertó a la joven -Es Joe…
-¡…!- sorprendida -¿Joven Kido?
- -El mismo…- pausa –no he podido ir por ti porque no dejan entrar a nadie…
-ni dejan salir a nadie…- dice decepcionada -¡Tenemos que hacer algo antes de que sea tarde!
- -pensé en adelantarme en la búsqueda de Mimi… me dijiste que sabías donde estaba.
Inoue miró a los lados dudosa, cerciorándose de que no había nadie más a su alrededor.
-Joven Kido, escúcheme bien…- por intuición, también subió sigilosamente la mirada hacia el techo, encontrándose con una de las tantas cámaras usadas para vigilar la mansión.
La estaban vigilando.
-Maldición…- pensó preocupada, para luego hablar en susurro añorando no ser escuchada -…tienes que contactar a Yamato.
-¿Yamato qué?- confundido.
-...- tragando -…Yamato Ishi…
Tu… Tu… Tu…
-¡…!- confusa -¿Joven Kido…? ¡¿Jou?!
Yolei colgó el teléfono paralizada, le costaba creerlo pero la llamada había sido cortada, y no necesariamente por un problema eléctrico…
Sintió un escalofrío pasar por su espina dorsal al reconocer que la estaban espiando, y que si cortaron su llamada justo en esa parte era porque escucharon todo, estaba más que claro que ellos sabían que Yolei podría ser un riesgo para su misión, lo cual desconcertaba a la pelimorada ya que si ellos sabían… ¿Entonces por qué no le han hecho nada hasta ahora?
Pareciera como si… esperaran algo.
-Pero… ¿Qué?- esta vez caminando hacia fuera del sitio disimuladamente.
-_-_-__-_-_-
Dejó las compras en el suelo para poder abrir la puerta, insertando una de las llaves en la manilla y escuchar el familiar sonido de que el seguro ya se encontraba apartado.
Le tomó quizás como 4 o 5 horas en su ida al mercado… el tráfico se había puesto verdaderamente insoportable. Además pareciera como si hubiesen publicado por la TV alguna propaganda de descuento del sitio a que iba, ¡Había demasiada gente! Hasta tuvo que pelear por una caja de cereales con un pequeño niño… a la final el chiquitín salió victorioso pero eso fue porque estaba la amargada de su madre cerca, sino hubiese ganado el último Speedy Loops que tanto adora el rubio.
-Tonto niño…- dijo molesto recordando la pequeña lengua que le sacó tras ganar la batalla infantil.
Tardó mucho, incluso ya había caído la noche… y Yamato tuvo que manejar su moto en exceso de velocidad por tener la cabeza en el apartamento, y de lo estúpido que había sido no cerrar la puerta de su habitación con llave al darle lástima como la castaña casi se arrodillaba al suelo en ruego.
Algo en su pecho le alertaba que había sido una mala idea… pues ella tenía oportunidades para escapar, oportunidades que antes el rubio no le ofrecía… haciendo que ahora su corazón sufriera taquicardia por temor a que la castaña pudo haber aprovechado alguna de esas oportunidades.
Abrió la puerta y metió con rapidez las compras… llamando por su nombre a la chica que al parecer aún estaba encerrada en la habitación. No recibió respuesta, desconcertando al rubio que al cerrar su apartamento y de ubicar todas las compras en cierto desorden en la cocina, caminó hacia el cuarto, tocando ligeramente la puerta aún sin recibir respuesta.
-¿Mimi…?- repitió, abriéndola.
Entró con cautela, detallando la habitación oscura. Buscó con la mirada alguna pista de la joven, algún cuerpo arrinconado en una esquina refunfuñando o alguna cabellera castaña dispersada en la cama… pero no vio nada, abriendo por completo la puerta y confirmando que no estaba ciego, simplemente ella no estaba.
No estaba, ¡No estaba!
-¡Mimi!- histérico, sintiendo un leve infarto en su pecho solo al pensar que en serio se había escapado. Todo cuidado que puso sobre su misión ahora era en vano por sentir lástima en dejarla encerrada… su padre se enteraría y lo torturaría de mil maneras por haber cometido semejante error, vería como su hermano es asesinado ante sus ojos y por último vería la maldita sonrisa satisfactoria de su padre diciéndole que así eran las cosas en los Ishida…
Pero la realidad, por más increíble que suene, eso era lo que menos le importaba…
Mimi se había escapado… y jamás volvería a verla.
-¿Qué te pasa…?
La voz femenina lo sorprendió, haciéndolo voltear y encontrarse con aquella hermosa castaña parada en la puerta, con una toalla amarrada a su cuerpo escondiendo su desnudez y con sus cabellos húmedos que eran recogidos por sus manos.
-¿D-Donde… estabas?
-Duchándome… y con este calor era obvio que no me iba a quedar sin bañarme- dándole poca importancia al asunto, entrando a la habitación asegurando su toalla –hazme el favor y sal que me tengo que cambiar.
-…- no se movió.
-¡Oye, dije que salieras…!- nada –si piensas que con esa carita me convencerás, olvídalo… créeme que estoy muy molesta contigo, ¡¿Cómo se te ocurre no decirme que la dejaste abierta?! ¡¿Qué pasa si no me hubiese percatado?!- colocando sus manos en su cadera, una famosa pose de un buen regaño -¡En serio eres un desconsiderado!
El rubio dio unos pasos hacia ella quedando justo en frente, con su mirada gacha… Mimi al notar la cercanía no pudo evitar sentir nervios, pero debía mantener su compostura imponente, estaba muy molesta para poner atención a sus sentimientos.
-Oye, Yama… ¡Te estoy hablando!- cruzando los brazos -¡¿Qué no puedes tener un poco de cortesía y responderme?!- no dijo palabra alguna, impacientando a la chica -¡AGH! ¡Odio cuando te pones así…! ¡ERES UN…!
Pero no pudo terminar de hablar… sentir repentinamente los brazos del chico rodeando su cuerpo hizo callar sus palabras.
Mimi quedó petrificada, aquel sorpresivo calor corporal que aprisionaba su cuerpo hizo que su tensión arterial aumentara, dilatando sus pupilas y contrayendo todos y cada uno de sus músculos. No la apretaba, pero por más que intentaba no podía respirar, sentir a su fuerte y cálido rubio abrazándola era razón suficiente como para morir en ese preciso instante… nunca antes se había sentido tan nerviosa, y podría asegurar que hasta la adrenalina estaba haciendo de las suyas gracias a las malditas glándulas suprarrenales.
-¿Por qué… no escapaste?
-…- aún sorprendida con la actitud del chico, y a la vez con ella misma, en serio… ¿Por qué no escapaste, Mimi?- porque te prometí… que no lo haría.
Yamato, quien tenía su barbilla enterrada en el hombro de la castaña, la apretó al igual que sus ojos, sintiendo su cuerpo al fin recuperar la calma tras el susto de creer lo peor. Podría decirse que ella es demasiado inocente, ilusa o estúpida al no aprovechar escapar cuando podía hacerlo… pero no quiso pensar en eso, ahora su mente estaba en completa armonía al sentir que ella fue fiel a su palabra, y que ahora podía estar aunque sea un día más a su lado.
-Pensé… que te habías ido.
Movió sus labios rosas queriendo preguntarle porque pensó aquello, ¿Irse? ¿A dónde? Estaba en medio de la nada, en un lugar que desconoce por completo… aparte ella le prometió que no se iría, y eso se debe principalmente a que ella… no quería irse.
Quería escapar de su secuestro, más no de él.
-Tranquilo…- fue lo único que alcanzó decir.
Yamato fue quien sintió su sistema circulatorio volverse loco, y díganle gracias a la espalda desnuda que ahora atraía la atención del chico.
Se separó levemente, un poco sonrojado reconociendo que la castaña que tenía ante él estaba en paños menores, m-e-n-o-r-e-s… ¿Saben lo que significa eso? Les puedo asegurar que no incitará pensamientos inocentes. Agarró con cierta pesadez los hombros de la ojimiel, teniendo el control de su distancia que fue aumentada hasta quedar ambos rostros frente a frente.
Ella lo miró confusa, Yamato estaba diferente… algo le pasaba, su mirada reflejaba algo que ella desconocía, algo que no podía leer como mayormente hacía.
-¿Qué te sucede…?
-…- desviando la mirada, apenado.
-Matt…- preocupada -¿Qué te sucede?
-Nada…- derecho, tratando de optar por su personalidad fría pero decidida.
-Sí te pasa algo…
-No me pasa nada.
-No me mientas, sé que te sucede algo…
-Te dije que…
-¡…No me mientas!
Miró impactado la actitud que había tomado la joven, especialmente al reconocer como se asomaban unas lágrimas por el rabo de sus ojos castaños.
-¿Por qué vas a llorar?
-¡Porque no me gusta que estés así!- Mimi se acercó al Ishida incomodándolo en gran parte. La castaña se había acercado demasiado a él, incluso tomó su rostro delicadamente con sus manos obligándola a que la vea.
Obligando que Yamato librara una batalla en su interior.
-Últimamente pones esa mirada, y cuando lo haces sé que te pasa algo… ¿Por qué es? ¿Te pasó algo con Sora?- quiso morder su lengua pero no hizo falta, el chico negó con la cabeza -¿Algo que hice?- tampoco -¿Tiene que ver con mi secuestro…?
-…
-¿Ya… me vendrán a buscar?- sus palabras sonaron sencillas pero el nudo que tenía en su garganta al decirlas era verdaderamente doloroso. No podía estar preocupándose por ello, era obvio que eso iba a pasar… ahora le preocupaba era la misteriosa actitud que a veces tomaba él, confundiéndola de mil maneras ya que no sabía como tratar con el lado frío de su secuestrador –estoy lista, sea lo que sea que me pase no me interesa, cumpliste tu parte y ahora viene la mía, en serio yo…
-No es eso…
-¿…?- extrañada -¿Entonces…?
Un poco más…
-Matt…
-…
-¡Matt…!- sin paciencia -¡¿Qué es entonces?!
-¡¡Yo soy el que aún no está listo, maldita sea…!!
Y el corazón ganó la ardua batalla contra el autocontrol.
Aquella frase dibujó una incógnita en el rostro de la castaña, quien ya había apartado sus manos del rostro del Ishida para unirlas a su pecho creyendo que así era la única forma para detener los latidos de su corazón… de un corazón que había entendido a la primera el comentario, más los nervios de Mimi no le permitían comprender del todo que significaban sus palabras.
-¿Qué… quisiste decir con eso…?
Y por arte de magia, y de aquella personalidad atrevida/impulsiva que poseía el joven Ishida, la distancia que había disminuido la castaña entre ellos terminó por ser un simple centímetro que separaba ahora sus labios.
El sonrojo hizo una obra más llamativa que las de Picasso en el rostro de Mimi, ya no había forma de detener el ritmo acelerado de su corazón.
-Ma…tt…
-Si de verdad quieres que te responda esa pregunta…- pasando su mano por detrás del cuello de la chica mientras que con la otra aferraba su cintura hacia él, facilitando sus planes -…entonces no me detengas.
-¿…?
Un segundo, una mirada… un beso.
Un simple beso.
La duda no tuvo la rapidez necesaria para ser nombrada… ahora unos labios se habían unido con los de ella, terminando de entender a que se refería el rubio en su mente mientras se dejaba llevar en aquella sorpresiva muestra de tacto. Las manos ásperas sostenían su cuello por detrás mientras su angosta cintura era apretada hacia el cuerpo fornido de él, lo sentía… sentía su vientre plano y formado, y unos acelerados latidos que apreciaba al responder poco a poco al beso, con el dichoso deseo de pasar sus delicadas manos por la ancha espalda del rubio y apretarlo hacia ella, accediendo al placer que le causaban sus carnosos y hambrientos labios.
Yamato preparó su virgen mejilla mentalmente, esperando con cierta paciencia un golpe merecido… pero no llega, no llega… y no llegará, y eso lo podía confirmar al sentir como las manos de la castaña acariciaban su espalda, para luego enterrar sus dedos demostrando posesión, demostrándole que iba a pasar todo menos un merecido golpe en su mejilla. Sonrió, o al menos dentro de él, imaginar, vivir que la mujer de sus fantasías estaba respondiendo lo hizo estremecer… a la mierda la misión, a la mierda las estúpidas reglas de su padre.... no se iba a detener ahora.
Ni nunca.
El beso poco a poco fue aumentando de ritmo, esta vez pasando a un nuevo nivel que lo solemos llamar "French Kiss"… siendo empezado por el rubio mientras que para Mimi era por completo un mundo nuevo. ¿Un beso con lengua? ¿Qué clase de persona poco higiénica inventó esto? Su rostro sorprendido era muestra de que nunca había visto o sentido algo parecido, pero Yamato, por lo que podía demostrar, era bastante experimentado en el tema… introduciendo su lengua dentro de su boca sin pedir permiso, sin avisar. Simplemente entró, y aquello era el inicio del deseo, del verdadero deseo.
Yamato con precaución caminó guiando los pies de la castaña unos pasos; uno, dos, tres, cuatro… y luego sintió algo suave y grande, acostando el delgado cuerpo de la chica -quien respondió muy bien a la brillante idea- para quedar sobre ella, finalmente acostados en su totalidad en la antigua cama del rubio y actual de Mimi. En ningún momento el deseo cesó, el beso francés terminó por transformarse en toda Europa, obligando que el simple sonido de dos bocas fusionándose pasara a ser débiles gemidos que cada vez eran más perturbadores para él… al sentir como la joven mordía sus labios queriendo aumentar la intensidad del momento no podía evitar que algo palpitara en él.
Y créanme, no se trataba de su corazón.
Repentinamente, Matt se separó de ella… siendo perseguido por los labios rosas que al reconocer que era imposible alcanzarlo se abrieron sus ojos color miel. ¿Qué había pasado? Lo miró un tanto sorprendida y confusa, siendo el sonrojo de su rostro mucho más relevante ya que sus mejillas le ardían de sobremanera. Mimi nunca antes había sentido algo parecido, sus latidos iban a mil por segundo y todo su cuerpo estaba tenso, ¡Tan tenso! ¿Y las cosquillas? Algo revoloteaba dentro de su estómago, y una extraña sensación sentía allá abajo… en "ese" lugar, en su "Lugar Sagrado", ¿Por qué? ¿Qué le sucedía? Se sentía confundida, no lograba entender realmente lo que estaba ocurriendo pero de lo que sí sabía era que le gustaba, y que en serio NO podía parar, y si el creía que iba a detenerse justo ahora estaba muy equivocado… sea a donde sea lleve esto, quería experimentar el inicio, el recorrido y el final.
-¿Qué… pasa?
Respirando acelerada, mientras mordía sus labios con su rostro plenamente sonrojado.
-No… puedo.
Mimi abrió de par en par sus ojos.
-¿Qué no puedes…?
-Si sigo querré otra cosa más que besarte…- también sonrojado, desviando la mirada.
Otra cosa más que besarla… y Mimi –pues con la edad que tiene ya sabía como se hacen los bebés- comprendió a la perfección el significado de ese "Más", multiplicando todas esas nuevas sensaciones en ella contando el rojizo colorido de su rostro.
-Lo lamento…- apenado, cristalizando su mirada. Estuvo a punto de alejarse pero los brazos de la castaña más bien aumentaron la cercanía, pegándolo aún más a su cuerpo –Mimi…
-No te detengas…- sonrojada –quiero… que sigas.
-Pero…
-Por favor…
Sería imposible decirle que no.
Se acercó lentamente a sus labios, retomando lo que antes había empezado como un "simple" beso, intensificando por cada segundo el ritmo. Sentía sed, sentía sed por besar más… empezó a besar su cuello provocando que el aliento del rubio despertara en Mimi cientos de circuitos, bajando lentamente hasta su clavícula y luego llegar hasta una tela que resultaba ser una gran muralla China, necesitaba proclamar su territorio, y aquella tela azul no iba a detenerlo. Tras mirar la expresión de placer de la castaña, decidió despejar la zona con sus manos, dejando al descubierto lo que llamaría el más bello paisaje…
Estas chicas que tenía ante él superaban cualquier maravilla propuesta por el mundo.
Su mirada se quedó fija en como su pecho subía y bajaba continuamente por su acelerada respiración, contemplando aunque sea por un milisegundo lo que por mucho tiempo había deseado… no eran grandes, ni pequeñas, estaban perfectamente proporcionadas al cuerpo de la castaña, siguiendo su mirada para encontrarse con un desnudo y plano abdomen hasta llegar a aquella parte… aquel mundo que ansiaba con todo su ser poder conocer. Conocer, al fin, el verdadero paraíso.
Allí estaba ella, bajo de él, desnuda, completamente entregada, a solo pocos minutos de experimentar la mejor noche de su vida y de todas sus reencarnaciones.
-Matt…
El rubio subió la mirada encontrándose con una avergonzada castaña que poco a poco se cohibía.
-¿Sucede algo…?
-…- afirmando con la cabeza.
-¿Quieres que me detenga?- esta vez gesto negativo.
-Yo…- pausa –nunca antes había hecho esto.
-¿Te refieres a…?
-Ujum…- con timidez.
…
Juraba que no podía creerlo.
La sorpresa se denotó enormemente en Yamato… ¿Virgen? ¡¿Virgen?! Nunca pasó algo así por su mente, ¿Qué se supone que debe hacer ahora? Nunca antes lo había hecho con una virgen, y por lo que tiene entendido es completamente diferente a hacerlo con una prostituta. Matt de repente empezó a sentirse un poco intimidado por la confesión de la castaña, sintiendo que con cualquier roce podría lastimarla, la sentía tan frágil, como una copita de cristal… y de cierta forma eso le gustaba, le gustaba inmensamente que él sea el primero y el único en darle una maravillosa primera vez.
Esta también iba a ser su primera vez… porque nunca antes lo había hecho con la persona de la que estaba enamorado.
-En serio, si quieres parar no hay prob…
Era más fácil decirle que cerrara la boca de una vez por todas, pero las manos de la castaña se adelantaron a los hechos empezando a desabotonar la camisa negra que llevaba el rubio puesta. La vista templada por la sorpresa provocó un poco de confianza en Mimi, ver como se pone al hacer algo que él no espera le gusta. Desabotonó el último botón, dejando al descubierto la perfecta anatomía de un hombre guapo y formado como Yamato Ishida. Cuadros, cuadros, y cuadros… Nunca pensó que la geometría fuera hermosa. ¿Por qué siempre lo más perfecto debe estar escondido? Subió su mirada encontrándose con unos brillantes zafiros, y con una sonrisa satisfactoria. Demonios, pilló la baba.
-Si quieres puedes tocarlos…
-No abuses del poder.
-Abuso del placer…- respondió astuto, acercando su rostro hacia el de ella –y admite que quieres tocarlos.
-Idiota.
Yamato invadió su boca con otro exquisito y salvaje beso, mil veces más potente que todos los anteriores juntos. Las manos de la castaña ahora se esparcían en acaricias por todo su cuerpo, despejando la camisa tirándola sabrá Dios en donde, respondiendo con gemidos como era tocada por todo el cuerpo por el rubio que estaba sobre ella. Al haber tocado toda su espalda y sus gloriosos pectorales, le entró la insistencia en la sangre al querer despejar también los Jeans que raspaban sus piernas… ¡Maldición, ella estaba toda desnuda y él no! No era justo que él llevara la delantera… por lo que sin previo aviso y sin queja, siguió con el molesto pantalón… desabotonar, bajar cierre; tocar.
Tocar algo que… era mejor haberlo no hecho.
-Que… grande.
El rubio rió al ver la expresión de la ojimiel, quien miraba espantada la extremidad que se desempeñaba entre las piernas del chico. Vamos… ¿Qué esperaba? Matt al notar que las cosas estaban llegando muy lejos, se separó por un momento de la chica, sacando de un lugar secreto –bajo del colchón de su cama. Por lo menos no era de una poco original caja de zapatos, ¿No?- un pequeño estuchito de aluminio que parecía contener algo en su interior. El objeto desconcertó a Tachikawa… quien al ver como Yamato ahora tenía en sus manos una especie de goma con lubricante aprendió qué era un condón, y para qué servía un condón.
Recuerden, chicas… la protección es lo primero.
-Estás a tiempo…- repitió, reconociendo que el gracioso terror no se desprendía de la mirada de ella.
-¿Me… dolerá?
-No lo sé…- pensativo –pero si te duele, me detendré.
-¿Lo prometes?
-Lo prometo.
Y tras esto… Yamato se acomodó entre las piernas de la castaña, por fin sintiendo la ola de nervios invadirlo volviendo un poco torpes sus movimientos. Sus respiraciones se habían acelerado aún sin haber empezado, sus corazones daban saltos olímpicos y sus estómagos habían criado un enjambre de abejas en vez de unas inofensivas mariposas. ¡Estaban tan nerviosos, TAN NERVIOSOS! A pesar de que tenía bastante tiempo en "esto", Matt sentía como si también fuera su primera vez… en serio quería hacerlo bien, no quería decepcionarla, quería darle la mejor noche de su vida.
Ubicó su extremidad en el sitio ideal… para luego dar un único y necesario movimiento para poder llevar al cabo la siguiente parte del proceso.
Una parte que incluía una dolorosa y desafiante barrera que debía ser tumbada, que debía ser atravesada… y que ni Yamato ni Mimi tenían idea de que existía. Se sintieron frustrados al sentir la mitad del placer, ansiando con todas sus fuerzas que sea lo que sea que esté obstaculizando el camino debía ser derribado, provocando que el rubio ejerciera más fuerza y que la castaña enterrara sus uñas en la espalda del chico al sentir como aquello poco a poco le dolía. Queriendo retorcerse de dolor pero a la vez aguantando con todas sus fuerzas porque sabía que valdría la pena.
Gritó…
Gritó al sentir como esa barrera fue atravesada en un segundo, mientras que el dolor aún era presente… él también había soltado un alarido. Demonios, no sabía que dolería. Al suavizar sus parpados por haberlos apretado, recordó que él no había sido el único en reflejar dolor. Abrió sus ojos atemorizado, detallando como la castaña recién se recuperaba de aquella sensación, poco a poco suavizando su rostro y así reflejar en su mirada un incandescente brillo…
-¿Estás…?
-No pares.
Un inesperado movimiento hizo estremecer al rubio, la castaña se había meneado tímidamente haciendo que todo su ser destellara cortos circuitos que hacía ver la electricidad como lo más mágico del mundo. Todos los electrones hacían fiesta en su sistema circulatorio, despertando miles de cosquillas que tensaban y a la vez aflojaban cada uno de sus músculos… esto era increíble, esto era imposible. Un mundo nuevo se pintaba ante Yamato y éste estaba entusiasmado por permanecer en él, creyendo por primera vez en la palabra felicidad, en la dicha, en la maravilla de entregarse a esa persona.
Otro movimiento, otro gemido… aquella chica en serio no quería que él parara. El Ishida respondió al instante la orden de ella, repitiendo esta vez con más experiencia el mismo movimiento, entrando y saliendo gloriosamente, mientras que todo su ser parecía estar flotando en la inmensidad. La besó, besó su cuello, besó su clavícula, sus hombros, sus cabellos… saboreó las rosas que lo tenían desquiciado desde hace tiempo, saboreó la suerte, saboreó la alegría. Saboreó la acidez de su media naranja, y lamió con sumo placer todo lo que siempre ha querido. Aún antes de conocerla, aún antes de nacer… ella es y será y fue lo que el siempre había querido. Y diablos, podría asegurar que sabía MUY bien.
Mimi con cada movimiento arqueaba su espalda, todo su cuerpo estaba expresando las sensaciones que se enterraban en lo más profundo de ella. Jamás había sentido algo así, incluso jamás se imaginó que se podía sentir así, ¿Por qué siempre las cosas buenas tardan por llegar? Otro movimiento, más brusco que los otros… gimió más fuerte de placer al sentirlo a él dentro de ella, entrando y saliendo cada vez con más continuidad y cada vez con más fuerza. Gimió una vez más, luego fueron más ruidosos hasta llegar a parecer alaridos, provocando heridas serias en la espalda del rubio y apretando con todas sus fuerzas el cuerpo de él hacia ella. Anhelaba que él fuera rústico, queriendo que aumentara el ritmo y la brusquedad de sus movimientos. Quería gritar, ¡Gritar y gritar! Quería entregársele en cuerpo y en alma por la toda eternidad, sintiéndose suya, ¡Era suya! Estaba segura que nadie más le haría sentir como lo hacía él… su profundo cielo, su mar azul, sus dos zafiros destellantes que siempre la hipnotizarían sin palabras.
Poco a poco… ambos sintiendo algo extraño y divino, que la única forma de sentirlo en su totalidad es acudir a la potencia, a la intensidad.
Tuvieron que parar de besarse pues el ritmo de los movimientos eran demasiado rápidos y rústicos como para hacerlo. Ambos mirándose poseídos por el silencio y los ruidos de placer que escapaban de sus secos labios. Yamato ejercía más fuerza al entrar en ella, saliendo y entrando rápido para no desperdiciar ni un minuto. Algo se acercaba… algo muy grande se acercaba, y al parecer su cuerpo era completamente indiferente a él pues no podía parar por más que le gustaría hacerlo. Los gemidos de la castaña resaltaban la piel de gallina, le encantaba escucharla… le fascinaba creer y saber que ella lo estaba disfrutando, y por lo que podía apreciar, ella también sentía que se acercaba algo.
Ahora eran ambos que gritaban de deseo a la misma velocidad de cada movimiento, yendo al mismo paso…
Se acerca.
Mimi rasguñó como propia gata la ancha espalda del rubio.
Yamato intentaba con todas sus fuerzas alcanzar junto con la castaña el límite del placer.
Casi…
Ella aguantó la respiración.
Él sintió como todos sus músculos se tensaron.
Y…
-¡A…AA…AHH!
Llegó.
Un mutuo y coordinado gemido desgarró las gargantas de los jóvenes, ambos cuerpos arqueándose… sin poder oírse pues un completo silencio pareció adueñarse de la habitación. El tiempo se detuvo. La noche dejó de ser noche y la vida al fin logró llamarse vida. Orgasmo, éxtasis… la cima del mundo, podrían jurar que hasta sus almas se separaron de sus cuerpos por una décima de segundo. Lo último que vio el rubio en su plena conciencia fue el hermoso rostro de una castaña que le daba el mejor momento de su vida, lo último que vio Mimi en plena conciencia fue como el iris de Yamato tomaba todos los tonos más maravillosos del color azul.
La vida es bella, es color azul, y huele a rosas.
Matt, tras disfrutar junto con la castaña los segundos más largos y más cortos del climax, se tendió sobre ella mientras su cuerpo por sí mismo busca la calma y la tranquilidad. Su mente estaba en blanco, y necesitaba que esté en blanco… recién había pasado por miles de colores en una sobredosis de sensaciones. Yamato estaba en las nubes, ¡En la galaxia! En las mil y un estrellas que en ese momento titilaban sobre ellos. Por su mente no pasó –aunque no hacía falta porque era la verdad- que ese fue el mejor sexo que había tenido, que nunca antes había alcanzado un orgasmo tan intenso y tan desenfrenado como el que acababa de sentir, que la mujer que tenía bajo de él debía ser totalmente suya, y que, finalmente, era feliz; feliz por encontrar a esa persona a la cual entregarse en todos los sentidos, física, mentalmente. Emocionalmente.
The Paradise.
Mimi, quien poco a poco recuperaba el aliento perdido, ahora miraba fijamente aquel techo con diferentes ojos. Antes al verlo lloraba, antes al verlo odiaba, ahora al verlo sentía armonía, como si fuera el techo del hogar más apreciado para ella. Y lo era… era el techo del hombre que tenía arriba de él, que respiraba forzadamente y que aún estaba dentro de su cuerpo. El hombre que ahora era su primer amor, su primer beso, y su primera vez… ¡Yamato era su primero en todo! Era aquel chico que le daba sentido a la luz del día, al llanto de un bebé recién nacido, al atardecer disfrutado por una pareja. Le daba sentido a cada sonrisa y a cada lágrima derramada. Dio gracias a Dios por haber sido sostenida por sus brazos salvándola de caer en aquel pozo, de haber sido salvada de aquella oscura cueva y de…
¿Estar secuestrada por él…?
Repentinamente el brillo de sus ojos cambió, recordando que a pesar de estar perdidamente enamorada de él, no valía la pena.
-¿…?- sintió algo extraño, como si ahora estuviera definitivamente conectado a ella y pudiera sentir todo lo que la castaña siente. Y lo que sintió fue que algo extraño le pasaba… subiendo la mirada y encontrándose con unas diminutas pero difamantes lágrimas que resbalaban desde sus ojos hasta mojar la sábana del colchón –Mimi…
Ella ni se inmutó a verlo. No podía… Díganme, ¿Cómo podrían ver a la persona que aman y a la vez es el cómplice de su secuestro?
-Mimi…- preocupado, buscando la mirada de ella que aún no le quería corresponder –Mimi, ¿Qué te sucede?
-Ya… quiero que vengan por mí- soltó secamente, atravesando como estaca el alma del rubio –llámalos.
Decidida, sintiendo como todo se quemaba dentro de ella.
-¿Por qué… dices eso?
-Quiero irme- las lágrimas crecieron -¡Quiero irme!
-Mimi, cálmate…- aún sobre ella para evitar que se alejara, agarrando su rostro –mírame.
-Déjame…
-¡Mimi, mírame!
-¡LLAMALOS PARA QUE VENGAN POR MÍ!
-¡NO TE IRÁS A NINGUNA PARTE!- apretando rústicamente su rostro -¡MIMI, MÍRAME!
La ojimiel obedeció al chico, aún sin parar de llorar.
-No te irás a ninguna parte…- sincero, en un tono suave –no dejaré que te lleven a ningún lado.
-Pero… tú…
-Sí, ellos me exigieron tenerte encerrada hasta que decidan que hacer contigo… pero yo no voy a dejar que ellos vengan por ti.
-…- estremecida, aquellas palabras era muchísimo más dichosas que un Te Amo -¿Y que pasará si los desobedeces?
-Nada- mintió –estaré bien. Prometo que de esta casa saldrás como sea menos en manos de ellos.
-Matt…- posando delicadamente su mano sobre la de él, que ya había transformado el agarre de su rostro por una acaricia.
-Y si quieres irte…- pausa, era necesaria –puedes hacerlo.
-No quiero irme…- sonriendo –no quiero alejarme de ti.
Si antes había dicho que la vida es bella…
-¿Lo prometes?- imitando la promesa anterior, provocando una sonrisa en la castaña.
-Lo prometo…- volviéndolo a besar, mientras sus cuerpos compartían el deseo de volver a repetir lo recién experimentado.
…entonces, ahora era perfecta.
Por ahora.
-_-_-_-_-_-
El hombre apagó el tabaco sin finalizar, para luego guardarlo en su caja con el resto mientras que aún se disipaba el humo que había botado por la boca.
El aura de esa habitación era verdaderamente tétrica, y la verdad que la tensión que a diferencia del humo no tenía la tendencia a disiparse con facilidad, reflejaba con claridad que el encuentro de esos dos hombres no era ni ameno ni nostálgico, entre ellos solo habían sucios negocios que resolver, negocios que implicaban sangre de inocentes y dinero bajo fines corruptos. Entre ellos solo había un turbio pasado…
Y aunque el agua vuelva a la normalidad tras ser acosada por turbias hondas, la piedra sigue en el fondo.
-Que sorpresa…
-Teníamos tiempo sin vernos, Ishida.
El rubio hizo una seña con la mano para que sus hombres salieran de la habitación dejándolos solos.
-¿Cuánto tiempo…?- acomodándose en su silla, con cierta molestia tras recibir la inesperada visita -¿11… 12 años?
-12… Parece como si fuera ayer- optando por una personalidad superior a la de él, mientras ocupaba un sofá sin despejar su sonrisa confiada.
El hombre rubio recordó con desagrado los momentos compartidos con ese hombre, recordando aquella personalidad que muchas veces lo ha perturbado pero nunca pudo hacer algo al respecto.
Y eso que era el capo de los capo.
-Mi visita era predecible, como están las cosas no debería sorprenderte que esté aquí- su voz áspera y mayor combinaba con su apariencia, con su cabello canoso y con su vestimenta formal –creo que ya debes de saber a que vine.
-Puede… pero últimamente has sido impredecible- serio –has llevado las cosas bastante diferentes esta vez, Jhonn…
-Tú sabes como soy… toda obra de teatro debe tener un memorable final. Palabras de tu padre…- pausa –lamentable su fallecimiento.
-Su asesinato.
Firme, su rostro había cambiado.
-Vaya, vaya… ¿Aún te carcome, Ishida?- burlándose –pensaba que ya habías olvidado las diferencias con Tachikawa.
-Eso jamás… no descansaré hasta que ese hombre muera.
-Es increíble de cómo pasó de ser tu mejor amigo a tu peor enemigo…
-Calla…- cortante.
-¡Jajaja! ¿Te molesta recordar los buenos tiempos? Cada vez que sus padres se reunían para discutir sobre el país ustedes se ponían a jugar en el jardín…- mirando con una falsa nostalgia la habitación, detallando lo que antes no había visto –pero bueno, ver a tu padre en sus últimos segundos en la agonía es suficiente para odiar a Tachikawa.
-¡CALLA!- levantándose histérico, provocando una sonrisa victoriosa en el hombre canoso -…hablas con mucha autoridad aún cuando eres el limpia restos de ese asesino.
-Soy la persona más confiada para el presidente, tiene sus ventajas ser su limpia restos.
-Ya no sé a donde quieres llegar con tus planes sucios…
-Ya te lo dije, Ishida…- parándose –quiero que saques a los Tachikawa del gobierno.
-¿Por qué…? Nunca me has dicho específicamente porque lo quieres muerto.
-¿Quién dijo que lo quiero muerto?- ríe –solo quiero que sufra un poco, es todo… o sino no hubiese hecho que secuestraran a su hija, ¿No?
-¡Eres un insolente! ¡Ya te dije que no prestaré a mis hombres para caprichos tuyos!- golpeando el escritorio -¡Permití lo de la dama de honor porque me prometiste que el se ofrecería a cambio de ella…!
-No hagas drama que ni siquiera la mataste…- tornándose serio –simplemente hubo un error de cálculos. Créeme que esta vez será distinto…
-¿En serio? ¿Cómo estoy seguro de eso?
-Tachikawa haría lo que fuera por su hija… así tenga que ir a la boca del lobo- acomodándose la corbata –arreglaré un encuentro entre ustedes, te daré el privilegio de matarlo con tus propias manos.
-Más te vale que tus palabras sean ciertas, Jhonn… tú sabes muy bien que no toleraré otro de tus juegos.
-Lo sé, lo sé…- encogiendo los hombros con una sonrisa burlona, mirando su reloj –solo espera mi aviso.
El hombre canoso se levanta del sofá dirigiéndose a la salida, siendo perseguido por la mirada penetrante del rubio.
-Ah, se me olvidaba…- en la puerta –deshazte de la chica… no quiero que quede rastro de ella.
-To be continue…-
Comentarios de la autora:
. . . . .
-///-
-yo sonrojada-
xD
Por primera vez en mi vida no sé como empezar los c/a… Es que estoy… bueno… ¿Apenada?
Carajo, ¡Es mi primer Lemmon! -.-
Tengo que confesarles que este capítulo sufrió algunos que otros colapsos creativos, ¡No me daba la cabeza! Incluso temí por mi Fic creyendo que se me había agotado la inspiración, pero de un momento a otro ¡PUF! Fue como si me cayera encima una lluvia de ideas, ¡Les juro que no paraba! Varias veces mi padres me criticaron con la famosa frase "Se te pondrán los ojos cuadrados", ¡Que se me pongan cuadrados, triangulares, como sea! Pero yo no me freno… -.-
A ver… Empecemos con Yolei. La pobre, la impotencia que debe sentir nuestra querida pelimorada debe ser trágica. U.u
¿Jou? Jou… Enamorado de la persona equivocada. Él hará más presencia en los siguientes capítulos, y creo que será esencial para lo que planeo… Quisiera dar adelantos pero eso quiere decir que les corte la sorpresa, y no les puedo hacer eso, no no xD Nuevamente, ¡Ya veremos!
Mmm… dejemos lo que sigue de último –mientras que me preparo mentalmente que decirles xD-.
Ishida y Tachikawa… ¿Amigos de pequeños? ¡Sí, señor! Quería ser más detallista con su vieja amistad, pero no quería alargar más de lo que ya lo está aparte que no creo que sea tan necesario esa parte de sus vidas. Aquí viene el lado bueno de leer los c/a xD …ellos solían jugar como si fueran caballeros usando algunos palos del jardín del Palacio, eran muy unidos y se llamaban mutuamente como hermanos. Duró muchos años esa amistad hasta que, bueno, llegó la disputa política entre los representantes del gobierno japonés. Más adelante sabrán como pasó en realidad, por ahora solo sepan que era buenos amigos de infancia.
Se puso tensa la cosa… ¿No? Creo que los dejé algo cortados con "…que no quede rastro de ella".
Speedy Loops, cereal de pequeños aritos sabor a miel MUY BUENO, ¡Era buenísimo! Y es "Era" porque la venta de ese cereal es una leyenda aquí en Venezuela u.u ¡ERA MI FAVORITO T.T! La actitud de Yamato… en la parte "¿Quieres tocarlos?" ¡Es tan…! Entiendo a Mimi el porque le dijo Idiota, provoca… ¬_¬ y la parte en la cual descubre el tamañ-o-t-e… Sin comentarios xD
¿No falta más nada? Veo que no… u.u -suspira- vamos entonces con…
Esa parte. ¬///¬
¡Que inexperta me sentí en el tema! En realidad nunca en la vida me imaginé a mí, moi, escribiendo un lemmon. ¡¿Pueden creerlo?! Me gusta llegar a la picardía, a la insistencia a "algo", pero jamás me creí capaz en llegar a ese nivel. Lo disfruté –no piensen mal ¬///¬-, lo disfruté en el sentido de que era algo nuevo para mí, y que tenía en mis manos la oportunidad de escribir el momento más íntimo entre la pareja protagonista. Tenía el poder de crear esa magia. ESE momento. Y me sentí en serio muy afortunada por tener esa oportunidad… solo espero –en serioxD- que no haya quedado como un chiste, aunque si reconozco que no fui tan explicita –creo…-, y me gustó. No quiero sobrepasar los límites, ¿Saben? Más que sexo quería que ellos hicieran el amor, que se entregaran más en alma que en cuerpo, y que el placer en vez de ser placer sea magia. Sea conejos y sombreros mágicos. No sé como lograron percibirlo ustedes, pero yo por lo menos percibí ese momento como belleza.
Y como… "Yamato Ishida vuelve locas mis hormonas".
Prosigo con el asunto. Tengo mucho que aclarar xD
Este capítulo fue contradictorio, pues Matt sufrió un gran trastorno bipolar en cuanto a sus sentimientos. Casi que lo pongo a quitar pétalo por pétalo alguna margarita pensando "La amo, no la amo", pero es que tenía que crear ese desastre emocional en él. Creo que a la final esta bastante claro que terminó por elegir su corazón… olvidando que no podía tocar la mercancía de su padre, que si traicionaba a los Ishida le podría costar la vida a él, la de su hermano y su madre, y que, información extra, el resultado de ese camino terminaría mil veces más trágico que el anteriormente propuesto.
Aviso: El final se acerca.
¡En fin! Sí es mi primer Lemmon, y depende de lo que ustedes me digan será el primero o el último. ¡De verdad ansío que les haya gustado! Espero que mi fatal tardanza en actualizar no los haya aburrido, y si es así, ¡GOMEN! Pero por alguna que otra circunstancia no se me daba el chance –Razón A, vacaciones exigidas por mis padres y por mi fatigado cuerpo. Razón B, mi país está pasando por una crisis eléctrica que nos quitan la luz en ciertas horas volviendo loca a mi computadora, no sé cuanto tiempo tardará, pero espero que no mucho ya que la situación está grave, las represas se están vaciando complicando muchas familias. Razón C, dos historias necesitan igual cantidad de inspiración y creatividad. Un día me inspiro con IH, y otro con JLRJ. ¡Parezco una pelotita de Ping Pong! xD-, esas son la razones las cuales me parecen válidas. Repito, ¡PERDONEN LA TARDANZA! u.u
Bueno, me alargue mucho… xD y creo que eso es porque estoy nerviosa, damn it! -.- Espero que hayan disfrutado este capítulo… ¡Trataré no tardar tanto, I promise! :D Doy gracias a todos por molestarse en leer mi Fic y a GoSsiPpRinCeSs90 que a estado bastante pendiente, ¡DISCULPAME!
Agradezco principalmente a:
Mavi-neko
Melisa
Hana Echizen
Sweetcarmeen
Sakura Tachikawa
Adrit126
GoSsiPpRinCeSs90
Again, ¡Gracias a todos! Apenas tenga la oportunidad los responderé por mi perfil, esta vez no me pasaré de irresponsable al no cumplir con mi palabra… Y… No, no dibujé Lemmon, ¡NO puedo dibujarlo! xD creo que aún soy un poco infantil de cabeza y por eso me cohíbo al tema de "eso", sorry! pero apenas pase un momento memorable, ¡Será publicado por mi blog! ¿Dirección? En mi perfil está… ¡Feliz semana! :D
Ps: Les deseo fuerza y apoyo a nuestros hermanos Chilenos.
Atte.
A n D s I
