Una almohada caia en la cara de Amu cada vez que la lanzaba al aire.

Siempre aterrizaba en su cara. No parecía que tuviera ganas de hacer algo.

Tenía los pies y los brazos extendidos por toda la cama mientras dejaba ver una cara desanimada.

-"Tres meses"-pensaba para sí misma mientras se daba vuelta u observaba la habitación de su nuevo dormitorio. Había decidido remodelarlo apenas había entrado de nuevo a la escuela.

Tres meses habían pasado desde que Miki, el último huevo que se adentró en ella desapareciera junto con las demás. Estaba muy triste. Ella las había encerrado y jamás volverían. Jamás.

Ahora estaba sola, tanto en sentido metafórico como físico. No solo no tenía a sus Charas que la habían acompañado desde que era una niña y que siempre se divertían con ella. Cada vez que se acordaba, se le oprimía el pecho. También estaba sola en el sentido en que no había visto a nadie en mucho tiempo. Casi no salía más que para ir a clases y regresaba sin si quiera saludar a sus amigos o compañeros de clases.

Tampoco había visto ni a Ikuto. Ya tenía una semana. Él iba a recoger a Utau en el aeropuerto ya que ese día regresaba de Tokio.

A Tadase no lo había visto desde que se había ido a Tokio y de allí ya no supo nada más de él en presencia física. Aunque si le hablaba de vez en cuando y le informaba cómo iba. Al parecer igual ya Kiseki no estaba con él, y según sus llamadas y contactos, ya ningún Shugo Chara que hubiese conocido de pequeña de los Guardianes de su generación estaba existente.

Se dio vuelta en la cama para tener más espacio, pero no noto de que ya después no había más cama por lo que cayó con un enorme golpe.

-¡DUELE!

Cayó de frente. Su cara estaba hinchada por el golpe y además sentía que su cuerpo pesaba más.

Algo le cayó en la cabeza tan fuertemente. Ahora le había surgido un chichón mientras derramaba lágrimas de dolor. Era su celular.

Apenas se lo quito de la cara comenzó a sonar. Ésta ya se mostraba demasiado tensa, ahora con ese frustrante ruido del telefono se había arruinado lo que restaba del día.

-¡¿Qué?!-grito contestanto la llamada.

-¿Ocurre algo, Amu?-pregunto de repente Tadase desde el otro lado de la llamada.

-¡No, no pasa nada! Es solo que me caí de la cama-respondió Amu reconociendo la voz de Tadase.

-Ah bueno menos mal… yo…-se quedó callado por un momento mientras pensaba-¿te caíste de la cama? ¿Cómo paso eso?

-Eso no es importante,-lanzo una risita tonta- bueno ¿de qué querías hablarme?-se colocó bien el teléfono en la oreja mientras se reincorporaba del suelo y se apoyaba contra la cama.

-Tsukasa me ha informado que avise a todos que quiere vernos en el jardín real. Es necesario que todos vayamos. ¿Quieres que vaya por ti?

-Ah…no. Está bien. Ya iré por mi cuenta, no te molestes. Necesito arreglar algunas cosas por aquí.

-De acuerdo, nos vemos. Recuerda: es necesario que vayas.

-Sí, sí-hablo ella con completa calma-, nos vemos después.

Tadase colgó.

Amu lanzo el teléfono a la cama. Seguía enojado con él por golpearle en la cara. Se levantó del piso y bajo al comedor a tener una rápida merienda.

-¿Se supone que debo preguntar?-era el rostro irónico de Nagihiko mientras le surgía una gota en la cabeza al igual que a Rima.

Ambos desconocían la razón por la que Kairi llevaba de espaldas a Yaya mientras esta parecía estar aferrada como un koala de su madre.

-Disque se rompió el tobillo-respondió Kairi. No le afectaba el peso extra en su espalda de Yaya, aunque en cierta manera si era un poco extraño.

-Tú y yo sabemos perfectamente de que estaba mintiendo, ¿entonces por qué lo haces?-pregunto la voz mimosa de Yaya mientras se aferraba más.

-No sé-menciono sonrojado.- Es lindo cargarte…supongo…

Las gotas en Rima y Nagihiko aumentaron de tamaño mientras luego a Rima se le ocurrió una idea.

-Cárgame-le menciono a Nagihiko extendiendo sus brazos. Más que un favor parecía una orden.

La levanto mientras la colocaba en su espalda y cargaba con su peso. Rima no satisfecha saco un látigo (quién sabe de dónde lo saco) y comenzó a tratarlo como su mula de carga para que fuese más rápido. Todos quienes veían esa escena le surgían unas enormes gotas en la cabeza.

Utau y a Kukai igual observaban la escena. Les hizo parecer más gracioso que esa vez que ambos se emborracharon mientras cantaban en un karaoke dándoles incomodidad a los más jóvenes.

A Utau se le iluminaron los ojos, pero Kukai ya estaba a un kilómetro de distancia. Ella lo fue persiguiendo.

-Bien, chicos. Todos tomen un lugar que la junta dará comienzo-hablo Tsukasa mientras daba una palmada y señalaba varias sillas que él con mucho cuidado había acomodado. -Los he reunido para que conozcan a unas personas que encontré hace unas semanas mientras estaba de viaje por Tokio. Al parecer, como Tadase se había ido ya muchas semanas antes es obvio que no los pudo ver. Per descuiden, la historia es corta. Me los encontré vagando cerca de las afueras. Casi no estaban bien vestidos y aparte no habían comido. Apenas los vi los reconocí y me los traje.

-¿Ahora recoges indigentes, Tsukasa?-hablo una sarcástica Amu mientras entraba y se sentaba en un asiento al lado de Yaya.

-¡Ah, Joker! Justo eras la que nos faltabas. Bien, es hora de que salgan. Pueden salir-exclamo él mientras hacía una seña con la mano. Unas figuras salían de la biblioteca secreta.

Tsukasa espero a que todos estos personajes saliesen. Les había comprado ropa y quizás esa era una razón por la que tardaban un poco en reconocerles. Pero la verdad estaba demasiado fácil saber quiénes eran.

Todos parecían ser estudiantes de preparatoria. Se veían como de unos 16 años.

Una muchacha, para ser ya grande movía la cabeza para todos lados como si estuviera loca mientras se comía una paleta bastante grande que le cubría la boca. La saboreaba tan desesperadamente como si su vida dependiera de ella. Ni un momento se separaba de ella. Otro estaba malhumorado mientras lanzaba un suspiro. Una chica estaba peleando con un chico que a lo mejor era su hermano ya que compartían algunos rasgos, ya que le reclamaba que se quitase los auriculares y se involucrase en la escena.

Ni con estas características supieron quiénes eran. Amu no parecía reconocerlos para nada, hizo esfuerzos pero no recordaba conocer a nadie que fuese de preparatoria excepción de su compañera de dormitorio, Emi, que estaba cursando su primer año de preparatoria.

Aunque ella no era la única, los demás negaban conocerlos.

-Esfuércense-animó Tsukasa-estoy seguro de que los conocen.-Quizás los ha visto en la calle estos días ya que apenas la escuela comenzó empezaron asistir. ¿Cómo es posible que no los reconozcan?-exclamo él casi riendo.

-¿Conoces a alguien de ahí, Tadase?-pregunto confusa Amu que aún seguía sin reconocerlos.

Él negó.

-¡Yaya sí sabe!-exclamo llena de júbilo.

Los chicos se alegraron. Yaya los hacía sacar de ese ridículo de no reconocer personas que según Tsukasa ya conocían. Esperaron a que Yaya diese su respuesta.

-¡Son fans de Yaya! ¡Oh, sí!

Mientras Yaya se aclamaba a los chicos les surgió una enorme gota en la cabeza.

Al parecer nadie los conocía.

-¡Ya dinos de que se trata!-mascullo Rima que ya parecía irritada.

-A mí me parece que ya los había visto antes-musito Utau mientras intentaba frotarse las sienes para pensar.

-¿Hotori?-pregunto Tsukasa a Tadase como para decirle "¿ya sabes?"

-No sé si realmente conozco a alguno de ellos, de casualidad ¿los hemos visto antes?-pregunto tontamente.

A un chico le surgió una enorme vena en la cabeza mientras se levantaba de la silla en donde estaba sentado.

-¡Por Dios, Tadase! ¡Más ciego no puedes ser!

Tadase sintió una extraña nostalgia mientras decía para sus adentros que no podía ser cierto. Conocía esa voz y la reconocería en cualquier lugar.

Se acercó al chico con el rostro sorprendido sin creerlo aun.

-¿K-Kiseki?-titubeo.

-¡Aleluya!-exclamo esté-¡Hasta que lo averiguan!

-¡Kiseki!-exclamo Tadase mientras se abalanzaba lleno de regocijo al chico que antes había sido su Chara.

Los demás estaban estupefactos. No podía creerlo.

-¡Chicas!-exclamo Amu mientras abrazaba a un grupo de cuatro chicas. Las lágrimas corrían por sus mejillas. Era na noticia sin lugar a dudas más hermosa que había recibido hasta ahora. Sus Charas ahora eran humanas, lo que significaba que jamás desaparecerían ni tendrían problemas si ella dudaba. Ellas ahora tenían una nueva vida. Eso la llenaba de alegría.
-¡No puedo creerlo!-todos comenzaron a reunirse mientras reconocían a todas sus antiguas Charas. Era una escena en serio conmovedora.

-¡Pero cómo!-pregunto Amu sin aun creerlo mientras tenía lágrimas en sus ojos. No parecía real, ¿acaso era un sueño?

-Al parecer todo fue gracias al Embrión-exclamo Dia mientras aún seguía aferrada junto con las demás de Amu.

-¿Encontraron el Embrión?-se asombraron todos.

-Kiseki fue quien lo hizo-menciono Miki con un guiño en el ojo.

-¿En serio?-pregunto Tadase aun sin creerlo-Pensé que pedirías dominar el mundo como siempre lo habías dicho.

-Bueno, no se puede dominar el mundo sin plebeyos-se mostró indiferente mientras trataba de zafarse de Tadase que se negaba a dejar de abrazarlo.

Todos sonrieron.

-¿Y dónde está Ikuto-nya?-pregunto la voz de Yoru que al parecer no encontraba a Ikuto.

-¿Eh? ¿No está aquí?-pregunto Amu extrañada. Se dirigió a Utau- ¿no que te había ido a buscar?

-Así fue. Pero después que me dejo aquí salió y no me dijo adonde iría. Aunque he de suponer que no tardara mucho.

-¡Que mala suerte-nya! ¡Me deja olvidado! ¡Cuando vuelva le provocare un infarto de seguro-nya!

-Eso dalo por hecho-menciono la voz de Utau mientras aún seguía aferrada de Eru e Iru. Iru estaba tranquila, pero Eru no para de llorar por verse de nuevo reunida con su querida Utau.

Después de tantos abrazos y reencuentros, Ran recordó que aún tenía un pendiente.

La chica de cabellos rosados y ojos del mismo color observaron a Tadase mientras esta, poco a poco comenzaba a sonrojarse.

-¿Ran?-pregunto Tadase al ver a la hermosa y joven adolescente que lucía una linda falda de color rosa con una blusa de tirantes del mismo color y una diadema con un adorno de un enorme corazón rojo en la parte derecha de su cabeza-¿Eres tú?

Ésta metió la mano en el bolsillo de su falda mientras sacaba un pasador. Temari lo había arreglado y ahora lucia mucho más hermoso.

-¿El pasador de Amu?-pregunto Tadase mientras Amu observaba el pasador de corazón. Lucia algo diferente.

Esta asintió penosamente.

-Sí. Te lo entrego a ti. Es tu decisión saber a quién se lo das.

Tadase esbozo una sonrisa. Le coloco el pasador en el cabello a Ran mientras le daba un nuevo aspecto a su peinado.

-Te lo entrego a ti ahora. Creo que ahora si podremos estar juntos tú y yo.

Tanto él como Ran se sonrosaron.

El resto mostro caras divertidas ante semejante escena. Pepe y Yaya cantaban algo que parecía una canción de bodas.

Amu por otra parte estaba con cara de "¡¿Qué?!" mientras estaba sonrojada.

Tadase estaba perplejo pero luego sonrió. Sin que Ran se lo esperara, éste la abrazo.

Ran se sonrojo mientras se alegraba. Todo había salido a la perfección y ahora era feliz.

Amu lloraba sin consuelo mientras Dia mostraba una risa nerviosa mientras le sobaba la cabeza.

-Vamos, Amu. ¿Por qué lloras?

-Finalmente una de mis pequeñas encontró el amor con quien antes era mi novio-trato de disimular una sonrisa, aunque en fondo, como cualquier madre ante sus hijas estaría orgullosa que una de sus pequeñas estaba con alguien que la cuidaría toda su vida.

-¡Rayos!-mascullo Rima fríamente-Estos jóvenes hoy en día-menciono un poco burlona.

-Hablando así pareces una anciana-le replico Kairi mientras estaba serio junto con Musashi que igual veía con extraño la escena.

-¡Mejor cállate porque tarde o temprano nos espera el altar!-exclamo Yaya.

Kairi solo trago saliva mientras esperaba de que por lo menos Yaya no se pusiera un vestido de novia con tema de patos.

-No me lo recuerdes.

-¡Hay tanto amor, tanto amor! ¡Eru lo siente!-exclamo ésta mientras le surgía su halo indicando el amor al brillar.

-¿No que decías que iba a ser Tadase con Amu?-le reclamo Miki.

-¡Mejor cállate porque siento que la persona con quien quedaras está cerca de ti! ¡Y esta vez estoy cien por ciento segura!

Miki se sorprendió un poco mientras volteaba a ver para todos lados. No había casi nadie especial cerca de ella. Dudo si Eru le había dicho la verdad.

Eru le señalo donde tenía que voltear. Solamente vio a Dia con Kiseki que hablaban tranquilamente.

-A lo mejor es...

-¡Ikuto!-exclamo Amu al ver que su novio llegaba y esta se le abalanzaba encima.

Rápidamente Tsukasa lo puso al tanto.