10
El rencor de Trixie:

—Princesa Twilight, la encontramos — informó uno de los guardias entrando a la biblioteca de la alicornio morada. — Estaba en un bar cercano al área de Apple-Loosa. Ni siquiera ofreció resistencia.

—Bien, tráiganmela — pidió Twilight.

El guardia se cuadró y desapareció tras una puerta, para regresar unos minutos luego, acompañado de otro quien llevaba esposada y con un seguro anti mágico en el cuerno a una unicornio azul con crin celeste platinado, Trixie. La unicornio azul había cambiado mucho desde la última vez que se habían visto, aquel fatídico día después de su boda, en donde tuvo que separarse para siempre de Rex Salazar; su melena estaba mucho más larga y ésta caía sobre uno de sus ojos dándole un aspecto más siniestro, también se había puesto herraduras negras adornadas con grandes púas las cuales se decía usaba como herramienta extra a la hora de sus capturas y que las llevaba a todos lados. Por último sus ojos, estos tenían un brillo extraño resultado de la mezcla de ira, odio y tristeza. Trixie miró a Twilight con desprecio mientras se dejaba traer. Era tal como el guardia había informado, no ofrecía ninguna resistencia. Sólo se dejaba llevar.

—Déjennos — pidió Twilight.

Los guardias se cuadraron y se fueron dejando sola a Trixie con las seis amigas. Trixie no dijo nada, sólo miraba a Twilight desafiante. Por su parte Twilight usó su magia para liberarla de sus esposas y su seguro. Trixie no dijo nada, se limitó a fulminar a todas con la mirada.

—Si las miradas mataran... — dijo Twilight tratando de cortar la tensión.

—Ahórratelo Sparkle. Ninguna de ustedes son mis amigas, eso ya me lo demostraron hace tiempo. Ahora enciérrenme o déjenme tranquila porque tengo un trabajito con tu hermano Shining Armor y si no me metes en una celda voy a entregar a ese imbécil a los Changelling que me ofrecen una muy buena suma por él.

Las seis amigas se miraron entre sí pero más bien preocupadas, no molestas.

—Trixie, comprendo que lo que te hicieron fue algo horrible pero no justifica que te hayas hecho enemiga de la corona — dijo Twilight. — Tienes suerte que mis guardias te hayan encontrado antes que los guardias del Sol, los de la Luna o los de Cristal. Si sigues aceptando trabajos de parte de los enemigos de Equestria no tendremos más remedio que...

—¿Exiliarme? ¿O mejor aún, ejecutarme? — Dijo Trixie avanzando amenazadoramente a Twilight. — ¿No entiendes que prefiero eso a tener que vivir así? Tu maestra siempre dice que hay que buscar la armonía, la paz... que la magia de la amistad transforme tu corazón de un modo u otro. Pero no lo demuestra, de lo contrario no me hubiera hecho separarme de él. Rex...

—Trixie... — dijo Twilight acercándose a ella con ternura.

El cuerno de Trixie brilló con todo su poder y pronto la alicornio se vio atrapada en una poderosa aura mágica mientras su atacante rechinaba los dientes y soltaba poderosos relámpagos contra Twilight, quien con el mínimo esfuerzo se soltó del agarre de Trixie y aterrizó frente a ella con calma.

Trixie gritó y atacó a Twilight con sus herraduras con púas pero Twilight fue más rápida y la eludió fácilmente haciendo que el arma se quedara clavada en el suelo. Trixie se zafó la herradura y volvió a cargar contra Twilight ciega por el dolor que sentía...

Twilight ni siquiera hizo el esfuerzo por esquivarla esta vez ni sus amigas para detener a Trixie. Un ligero corte apareció en su mejilla y cayó de espaldas mientras Trixie la sujetaba del cuello con su casco libre y levantaba el de la herradura amenazadoramente sobre ella.

—Trixie, sabes bien que soy un alicornio y no podrás matarme con tan poca cosa y sólo lograrás que te encierren de por vida. Piensa en tu familia, tus amigos, tu casa...

—Ahora que Celestia me quitó a Rex no tengo nada que perder — dijo Trixie con un brillo asesino en sus ojos sin aflojar su poderoso agarre. Ella no era una alicornio pero en definitiva tenía lo suyo — ¿Familia? Fue para quitármelos de encima que me hice maga ambulante. ¿Amigos? Él era mi mejor amigo, el primer amigo sincero que tuve desde que inicié mi vida de cazadora de recompensas... ¿Mi casa? ¿Mis ahorros? Puedo vivir sin ello, de hecho, así estuve viviendo por mucho tiempo antes de encontrar el Amuleto del Alicornio. ¿No lo entiendes? No puedes amenazarme con nada porque no tengo nada por qué vivir.

—Todo este tiempo has estado pidiendo a gritos que te ejecuten, ¿verdad? — Dijo Twilight con pesar. — Tu comportamiento criminal, el retar directamente a los soldados de la Guardia del Sol aceptando tratos con los enemigos de Equestria. Todo este tiempo has estado buscando tu muerte...

Trixie tembló ligeramente y atacó con el espolón de su herradura... que se clavó en el suelo. Soltó a Twilight y comenzó a llorar amargamente. Nunca antes habían visto a Trixie llorar, ni siquiera aquella noche. Era algo desgarrador, ella era la mismísima representación de la amargura.

—Ya tranquilízate terroncito de azúcar — dijo Applejack en tono conciliador mientras abrazaba a Trixie, — nada de lo que haya pasado amerita que pongas fin a tu vida...

Trixie apretó los dientes y antes que se diera cuenta, Applejack salió disparada contra la pared mientras la temible cazadora de recompensas preparaba su siguiente ataque.

—¿Ahora lo sientes verdad? — Dijo con tono de odio. — Ninguna de ustedes seis dijo nada para detener a la maldita de Celestia. Ninguna de ustedes seis me apoyó en aquel momento, cuando esos intrusos del otro mundo dejaban fuera de combate a Rex para regresarlo a su mundo por la fuerza. Es más, ustedes fueron los que me detuvieron en el momento en que corrí a ayudar a Rex.

Flashback:

Ya llevaban un buen tiempo peleando con esos extraños. A pesar que no tenían facultades mágicas o de vuelo, todos eran dignos oponentes gracias a los aparatos del demonio que traían. Armas que disparaban relámpagos contra ellos (el que era un mono peleaba tanto con manos como con pies). Todos ellos tenían un aparente interés en Rex, quien hacía lo que podía por defenderse con sus poderes mutantes del ataque.

—¡Rex vuelve con nosotros! Tú eres la esperanza de la humanidad — dijo un poni de verde, algo rechoncho y con facciones parecidas a las de Rex. — Por favor hermano...

—Yo no tengo ningún hermano — dijo Rex muy seriamente. — No recuerdo haberlo tenido nunca; pero al verte siento que te conozco. Tú eres alguien de mi pasado, alguien a quien no deseaba volver a ver. ¡LÁRGATE Y DÉJAME TRANQUILO!

—Parece que tendremos que forzarte Rex — dijo el poni gris sacando dos grandes espadas de su traje y arremetiendo contra Rex.

Rex reaccionó rápido y activó su Big-Fat-Sword para repeler el ataque del hombre. Trixie corrió a ayudar a Rex pero una poni blanca con una crin negra atada en un moño se interpuso en su camino con el arma preparada, era obvio para Holiday que esa unicornio tenía algo que ver con que Rex no regresara con ellos. Trixie se teletransportó para quitarse de encima a la poni y siguió corriendo. El mono trató de interceptarla pero ella hizo aparecer fuegos artificiales que lo confundieron por un tiempo; tiempo que Trixie aprovechó para atraparlo con una cuerda mágica y luego arremetió contra el poni gris con gafas.

—¡Cuidado, Seis! — Gritó la poni de blanco.

Seis entonces se volvió a Trixie, quien lo atacó con un poderoso rayo de magia, un rayo que Seis eludió con gran habilidad. Maga y agente especial se miraron a los ojos dispuestos a seguir el duelo cuando un golpe seco detrás de ellos llamó su atención. Rex había caído de rodillas y se llevó los cascos delanteros a la cabeza.

Seis, ese nombre le sonaba. Seis, Seis, Seis...

Entonces grito con todas sus fueras mientras que una poderosa luz blanca salía de sus ojos y su cuerpo se cubría con las máquinas que poco a poco perdían el control.

—REX — Gritaron todos al unísono.

Rex entonces volvió a la normalidad y se levantó poco a poco. Sus ojos reflejaban una poderosa ira.

—Recuerdo todo — dijo pesadamente. — Sí, a Providencia, a Caballero Blanco, Caballero Negro, Abismo, a todos ustedes. Y sí tenía razón. Tengo mis razones para quererlos a todos fuera de mi vida. Déjenme tranquilo, ya hice mi vida aquí. ¡DÉJENME TRANQUILO!

Una vez más activó sus Smack-Hands y atacó a Seis, quien por la impresión no pudo reaccionar a tiempo y el golpe lo mandó lejos. Trixie hizo aparecer grandes raíces de la tierra que rápidamente lo inmovilizaron y le quitaron sus espadas.

—Cuidado Trixie. Lo llaman Seis porque es el sexto hombre más poderoso de mi mundo.

—¿Ha luchado contra la magia antes?

—De donde vengo no existe la magia — aseguró Rex.

—Todo lo que quería saber — dijo Trixie inmovilizando a Seis en un aura mágica dejándolo por completo a la merced de Trixie; quien lo arrojó hacia arriba.

Rex entonces saltó y le dio una poderosa patada con sus piernas mecánicas que arrojó a Seis de regreso al suelo, dejando un considerable cráter.

—¡Rex ya basta! — Gritó la poni de blanco. — Tú no perteneces aquí, perteneces a nuestro mundo en donde tienes una responsabilidad. Rex, tú eres nuestra esperanza.

—No Holiday, no pienso ir a ningún lado — declaró Rex preparando sus Smack-Hands. — Nadie entendía realmente cómo me sentía, sólo Brecha. Ella me mandó a este mundo porque estaba harto de todo. Ya era bastante malo tener encima a Van Kleiss, pero ahora también a Caballero Negro... ¡Y luego traicionado por mi propio hermano!

—Rex, deja de comportarte como un niño — dijo el poni gris con la barba de triángulo y las gafas ya rotas. — Alguien con tu gran poder debe llevar una gran responsabilidad...

—¿Te parece que yo pedí todo esto, Seis? ¿Alguna vez pedí convertirme en un EVO? No, yo era un chico normal al que metieron por la fuerza a esta locura — Gritó Rex enfurecido. — Yo soy feliz aquí con Trixie, con mi nueva vida. ¿Por qué no pueden dejarme tranquilo y ya?

—Rex, esto va mucho más allá de ti — dijo César.

—Olvídalo César. Todos ustedes no entienden que no puedo más, quiero una vida normal. Y si no normal, por lo menos seguir mi vida con Trixie. Si en verdad les importo algo, lárguense y olvídense de mí. Es lo único que pido...

Trixie tomó el casco de Rex y juntos se prepararon para seguir su lucha. Era obvio que Rex estaba dolido y que había recomenzado lejos de todos; el problema era que él era la única esperanza de la humanidad y no podían permitirse perderlo así como así.

César no tuvo más remedio que llamar a los refuerzos.

—No quería llegar a esto Rex — dijo el científico.

La nave de Negro apareció de repente. Rex miró a Trixie, esto sería mucho más difícil de lo que pensaban; sobre todo porque ahora que recuperó sus recuerdos, Rex sabía qué significaba enfrentarse a Caballero Negro.

Trixie no dijo nada, sólo tomó una pluma y apareció un pergamino al que luego puso un hechizo y lo envió.

En Ponyville Twilight y las demás estaban tranquilas en la biblioteca en donde se concentraban en pasar un buen rato juntas y ya... cuando Spike eructó la carta.

—¿Qué es Spike? — Preguntó Twilight. — ¿Un mensaje de la Princesa?

Spike la abrió.

—No... es de Trixie.

—¿Acaso nos mandó una postal de su luna de miel? Qué considerado de su parte — observó Rarity.

Spike negó con la cabeza.

—De hecho está en problemas y pide ayuda. ¿Creen que...?

Twilight le quitó la carta a Spike y tras leerla, asintió.

—Debemos ir a ayudarla. Chicas, sé que es molesta y que ha cometido errores pero...

—Cuenta conmigo Twilight — dijo Applejack. — Esa poni ha demostrado cambiar mucho desde que nos encontramos en Canterlot el otro día. Por mí que la ayudemos.

—¿Pero si está en problemas por culpa de ya sabes, su trabajo? — Preguntó Fluttershy. — Tal vez hagamos algo ilegal...

—No, ella especifica aquí que son otro tipo de problemas — dijo Twilight. — Pero luego nos ocuparemos de eso, ahora tenemos que irnos e irnos ahora. ¡Todas péguense a mí! esto será incómodo pero llegaremos a Santa Mare ahora mismo.

Obedecieron. Pronto la biblioteca desapareció y se encontraban en medio de aquel popular destino turístico para parejas recién casadas. Pero no parecía el mismo lugar del que habían escuchado hablar. De hecho aparecieron en medio de una de las peleas más duras que alguna vez hayan visto en donde Trixie y Rex hacían lo que podían contra las múltiples fuerzas que los estaban atacando, pero entre las habilidades de Seis y Bobo, los robots de Caballero Negro y las armas de Holiday y César, no había nada que hacer. Estaban acorralados y perdidos.

—Ríndete Rex — dijo Caballero Negro desde su nave. — No puedes ganar esto, tú volverás con nosotros a donde realmente perteneces.

—No, ¡NO! — Gritó Rex y siguió luchando, usando su Big Fat Sword para barrer del camino a los robots de Negro mientras que el campo de fuerza de Trixie lo protegía de los disparos de César y Holiday. — Jamás me harás volver Negro. Si Holiday y Seis no pueden convencerme mucho menos tú y César. NO VOLVERÉ A ESA VIDA ¿ENTIENDEN?

No había que escuchar más, pronto las amigas corrieron a ayudar a los dos cazadores de recompensas pero algo no salió como lo esperaban. Dos grandes sombras de alicornios aparecieron en el firmamento y se plantaron en medio de la batalla haciendo que esta parara de inmediato.

—Princesas — gritó Twilight.

—Hola Twilight Sparkle, es extraño verte en esta situación — dijo Celestia mirando a a su alumna y luego fijándose en Caballero Negro. — Exijo saber qué está sucediendo. La única razón por la que accedí a que buscaran aquí a su efectivo era porque me prometieron que no serían ningún peligro para mis pequeños ponis. Y sin embargo los encuentro aquí destrozando una de mis playas. Esto viola nuestro acuerdo y me veré forzada a hacer algo a menos que paren inmediatamente.

—¿Usted accedió a que ellos vinieran por mí? — Preguntó Rex. — Típico... ya decía yo que no me podía dejar ir así de fácil ese día en la prisión. Pues lo lamento Princesa, pero no tengo intenciones de volver. Lo único que agradezco de esta visita es que me hayan hecho recuperar mi pasado, pero sólo para comprobar que no quiero volver a ver a ninguno de ellos jamás. Tal vez a Bobo pero el resto para mí están muertos.

Activó sus hachas mecánicas.

—Y es mi última palabra.

—Deja este sinsentido de una buena vez hermanito — dijo César. — Tu lugar está con nosotros en casa, no en esta tierra colorida. Ahora baja tus armas y ven con nosotros pacíficamente.

—No veo por qué tiene que volver con ustedes si él mismo ha dicho que prefiere quedarse en Equestria — dijo Luna firmemente. — Si autorizamos esta misión de rescate en nuestras tierras es porque pensamos que volver eran las intenciones de Rex Salazar, pero si es cierto que ha recuperado su memoria y no quiere volver no podemos forzarlo a nada.

—Luna tiene razón — dijo la Princesa Celestia. — Esta es la decisión de Rex Salazar y de nadie más.

Trixie y Rex se tomaron de los cascos esperanzadas, pero eso estaba lejos de terminar.

—Yo no quería llegar a esto — dijo Holiday activando un pequeño control que traía consigo.

De la nave de César apareció una pequeña proyección. Era una especie de esfera metálica con varios cilindros naciendo de ella dándole un aspecto extraño. Holiday suspiró.

—Estas máquinas se llaman Nanites, pequeños robots del tamaño de una célula creados originalmente para curar todas las enfermedades del mundo. Desgraciadamente un accidente acabó con el proyecto repentinamente.

Aparecieron varias imágenes de lo que fue el antiguo laboratorio de Abismo.

—Y los Nanites se esparcieron por todo el mundo — siguió Holiday. — En la actualidad todos los seres vivientes de nuestro mundo tenemos una gran cantidad de Nanites inactivos en nuestros sistemas, pero corremos el riesgo que se activen en cualquier momento. Y cuando esto sucede, ocurren cosas malas...

En la proyección apareció una persona transformándose en una especie de mutante deforme que atacaba a sus semejantes, seguida de otras imágenes de otros seres mutados algunos racionales otros no, pero siempre transformándose en algo horrible.

—Estas mutaciones tienen por nombre EVOS — dijo César. — Todos con grandes habilidades que los hace potencialmente peligrosos para todos a nuestro alrededor. Y no hay cura alguna. O al menos no había, pues en la actualidad hemos dado con una cura, sólo una...

—¡NO! — Gritó Rex al comprender qué iban a mostrar a continuación.

Era un video de él, de Rex, curando a la criatura con su habilidad de controlar a los Nanites.

—Rex es la única esperanza de la humanidad — dijo César. — Odio tener que poner tal responsabilidad sobre los hombros de mi hermanito pero así son las cosas. Lo siento de verdad, Rex...

—No, no pueden hacerme volver — dijo Rex. — Yo no pedí esto... OJALÁ MAMÁ Y PAPÁ ME HUBIERAN DEJADO MORIR EN LUGAR DE CONVERTIRME EN ESTA... ESTA COSA...

—Rex Salazar comprendo que no te agrade todo lo que sucede en tu mundo — dijo Celestia por fin. — Pero si es verdad en que eres la única esperanza que hay del otro lado; me temo que no puedo dejarte huir de tus responsabilidades. Rex, tu lugar es del otro lado, no con nosotros...

—¡NO! — Gritaron a la vez Trixie y Rex.

—La decisión está tomada — dijo Luna. — Lo lamento... por ambos.

Los soldados de Negro derribaron a Rex mientras que César usaba una máquina para arrastrarlo de regreso a la nave. Trixie gritó y trató de atacar pero fue detenida por la magia de Twilight. Ella no quería hacerlo, quería que Trixie fuera feliz pero la Princesa Celestia se lo había ordenado y no había opción. De todos modos Trixie era bastante fuerte y se libró del agarre mágico; pero Twilight aumentó la fuerza de su cuerno y sus amigas ayudaron a detener a Trixie. Finalmente Rex quiso hacer algo más pero Holiday puso una especie de aparato en su frente con la cual hizo que se durmiera de inmediato.

—Tal como prometimos, regresaremos por donde vinimos — dijo César. — Y para asegurarnos que nada de esto ocurra de nuevo y que no haya dolor por parte de mi hermano, usaremos nuestra tecnología para borrar todo rastro de estos meses que estuvo atrapado en este mundo. Nada pasó.

Trixie gritó pero no era posible hacer nada; ya que por un gesto de Celestia, la dejaron inconsciente. Todo acabó, no había nada que hacer.

—Twiligth Sparkle, sé que debo pedirte demasiado pero por el bien de esta joven... borra de su mente a ese joven también. El dolor que sentirá será insoportable, más porque no hay más remedio que hacer así las cosas. Lo lamento en verdad.

Dicho esto, las Princesas volvieron a Canterlot dejando a las seis amigas con Trixie, quien seguía inconsciente.

De vuelta al presente:

—¿Y bien? — Preguntó Trixie con odio en su mirada. — ¿Qué vas a hacer, Sparkle? ¿Encerrarme o dejarme libre para que le entregue tu hermanito a Chrysalis? Tú me dices porque no tengo todo el día.

—Trixie, sé que fue injusto contigo todo esto. Contigo y con Rex pero no es razón para que te comportes así — dijo Twilight. — Piensa en...

—¡Piensa que Twilight pudo borrar tu memoria para que no sintieras dolor pero decidió que lo mejor era que te quedara el recuerdo de tu primer amor! — Dijo Fluttershy. — Por favor Trixie, no tiene por qué terminar así...

—Ojalá lo hubieras hecho Twiligth Sparkle — dijo Trixie. — Te odio. Pero no tanto como odio a Celestia en estos momentos; aunque sí, te odio.

—La razón para que te trajimos aquí es porque hay una forma de ayudarte — dijo Applejack levantándose a pesar del ataque que recibió de Trixie. — No podemos traer de regreso a Rex Salazar, pero podemos enviarte a ti con Rex Salazar.

Trixie entonces levantó una ceja.

—Por una vez no estoy de acuerdo en cómo mi maestra hizo las cosas — explicó Twilight. — Y hay una forma de regresarte con tu poni especial pero para que funcione tienes que confiar en nosotras y renunciar a la captura de mi hermano. ¿Crees que puedes?

Trixie las miró indiferente.

—Bien.

Twilight, algo más aliviada, levitó hacia Trixie un libro que sacó de los archivos de Canterlot.

—El primer y único volumen de Star Swirl que trata el asunto del viaje interdimensional — dijo Twilight. — Es un hechizo complicado pero creo que puede ayudarte con tu problema.

—Puede que no te recuerde al principio, pero si pudo recuperar sus recuerdos esa vez podrá hacerlo de nuevo — dijo confiadamente Fluttershy. — Yo creo en Rex y estoy segura que tú creerás en él.

—Pero si te mando no hay vuelta atrás — dijo Twilight. — Tendrás que vivir allá el resto de tus días, como una humana.

—Me da igual — dijo Trixie. — Mándame al otro lado si puedes.

Entonces Twilight lo iba a hacer cuando una de las libreras se cayó al suelo violentamente.

—Este, perdón por eso, sólo lo arreglo y te envío allá — dijo Twilight poniendo cascos al a obra mientras las demás le ayudaban a poner los libros en su lugar.

Trixie no dijo nada, sólo examinó el libro de transporte cuidadosamente y luego se lo dio a Twilight una vez terminaran todas.

—¿Ya? — Dijo ella.

—Ya — respondió Twilight usando su magia para enviar a Trixie lejos, que desapareció en un haz de luz.

...

Trixie se levantó y examinó sus alrededores. Era una ciudad, podía notar eso pero era mucho más grande e industrializada que cualquier otra ciudad de Equestria que conociera. Grandes edificios, automóviles moviéndose por sí mismos. Todo era tan extraño. Y entonces se vio ella misma.

Su peinado permanecía igual, al igual que su color de su cabello y sus ojos, pero era una humana al igual que el resto que vivía en ese lugar. Traía puestos unos jeans artísticamente desgarrados y una blusa morada sin mangas. Sus herraduras se habían transformado en pulseras y botas a juego. Probó un hechizo de levitación básico en un basurero cercano, canalizando su magia a través de sus dedos en vez de su cuerno.

Funcionó.

Sonriendo examinó la página que arrancó del libro de Twilight Sparkle, la que traía el conjuro de regreso.

—Esto no ha terminado, Rex.


Me tardé y todo pero no quedaba satisfecho con la secuencia de combate, honestamente estoy algo oxidado en Generador Rex y no me ha dado ganas de ver la serie en internet. En todo caso aquí está el cap, centrándome más en el dolor de Trixie y en su misión de rescate. Espero les haya gustado y como siento que ya me tardé demasiado espero tener el desenlace entre esta semana y principios de la siguiente.

Por cierto, primero dios rompo mi récord de reviews recibidas en una historia de MLP, qué bien.

Ahora sí: Chao; nos leemos!