Una semana... Había transcurrido una semana desde la última vez que pudo ver a Piers, estaba muy preocupado, demasiado.
Chris estaba temeroso de que hubiese ocurrido algo, cualquier posibilidad pasaba por su cerebro, cada una peor que la anterior. Jill intentó calmarlo al verlo un manojo de nervios en su oficina: el aroma volaba de forma descontrolada, era aplastante y transmitía todo lo que el alfa pensaba.
-Chris, si tanto te preocupa ve a buscarlo- fueron sus palabras exactas.
Por muy estúpido que pudiera sonar no se le había ocurrido ir a buscarlo antes.
La rubia vio su expresion, delatando lo que estaba pensando en ese momento, Jill rodó los ojos, estaba perpleja por la ineptitud del hombre.
-"¿En todo este tiempo no pensaste en ir a buscarlo?"-
Chris se encogió de hombros avergonzado.
El tenía conocimiento de la naturaleza omega de su teniente, en un inicio decidió darle tiempo al tiempo pues era obvio que debía volver tras el celo... Pero al pasar los días y ver que esto no llegaba a ocurrir entró en pánico y ese mismo pánico hizo que olvidará por completo la solución más obvia.
-Y..yo tuve trabajo que hacer y... Creí que eventualmente estaría aquí pronto- se justificó con ella lo mejor que pudo.
-Eres increíble, Chris- la alfa suspiró, tenía ganas de darle un buen golpe en la cabeza a la masa de músculos frente a ella.
-Será mejor que vayas en este momento, ya no tienes que darte el lujo de perder más tiempo valioso-
El viaje al departamento del chico fue un fastidio para el capitán Redfield pues los omegas que servían para la BSAA habitaban en los extremos de la base como medida de precaución ante los reclutas alfas. Los dormitorios dentro de la base solo podían ser ocupados por alfas y betas, e igualmente estos últimos también pueden vivir con los omegas al no presentar un peligro para ellos. Chris podía entender muy bien la problemática,si el fuese un omega preferiría estar lejos de la base en situaciones así.
Tocó el timbre, esperando que el joven de cabellos miel lo recibiera con un aspecto cansado o enfermo... Pero nada sucedió.
-Piers, soy yo- se anunció esperando así una respuesta.
De nuevo nada.
Tocó una vez más, en esta ocasión golpeando la puerta con sus nudillos.
-Piers, vengo a ver cómo estás- alzó la voz con la esperanza de ser escuchado.
Detrás de la puerta no se escuchaba ningún ruido, nada que indicara que alguien habitaba el lugar. Chris empezaba a desesperarse, las preguntas saltaban por su mente, rebotando y volviendo como boomerang. El secuestro entonces se volvió una posibilidad tangible, haciendo que el alfa forzara la puerta y entrara así como así en busca del omega.
Recorrió la estancia con la mirada: el pequeño sofá y la mesita de café estaban hechos vuelta, la cocina era un caos con tan solo ver el piso y las manchas de agua sobre este.
-¿Piers?- preguntó al aire, notando un leve olor a maple.
Era un aroma agradable, tan lejano pero a la vez envolvente que te invitaba a seguirlo. Chris lo reconoció enseguida, era la esencia de Piers.
-Aroma a desayuno- bromeo de forma irónica sin que se diera cuenta.
Siguiendo el rastro dulce llegó hasta una puerta, que supuso era la de la habitación del muchacho.
-Piers, se que estas ahí, puedo olerte- golpeo la puerta esperando escuchar cualquier cosa.
-grrr...- escucho un quejido, seguido de lo que parecía ser un gruñido o ronroneo; Chris no estaba seguro.
-¿Piers?- pregunto, dudando al percatarse de como el aroma parecía haberse expandido fuera de la habitación -¿Esta ahí, soldado?-
La puerta entonces se abrió de golpe y con esta, una marea empalagosa inundo todo el sitio, obligando a Chris a cubrirse la nariz por el impacto. La dulce esencia se había convertido en algo asfixiante, las feromonas omega eran demasiado para el y si no perdía el control seguramente el olor de Piers lo noquearia al ser tan fuerte.
_Ca... capi...tan...- la voz temblorosa del omega llamo su atención.
Echo un vistazo dentro de la habitación, notando con algo de horror el desorden que había dentro hasta que su vista encontro el cuerpo desnudo y tembloroso del de ojos olivas, a tan solo unos metros de el.
-¡Demonios, Piers! ¿Estás bien? Me tenías preocupado-
Se había puesto de rodillas para poder levantarlo, su situacion se veía bastante deplorable. Sentía el pegajoso sudor del cuerpo del chico, podía ver sus ojos verdes totalmente idos, apenas con una pizca de cordura en su ser.
-Capi... Tan?- preguntó cómo pudo, sentía la boca seca.
-Si Piers, soy yo- afirmó al notar como el chico parecía aferrarse a él con fuerza.
-yo... No quería... Vayase- murmuraba inseguro, sentía sus pupilas dilatarse y de nuevo una corriente de calor combinada con electricidad bajando por su columna.
-Piers, has estado aquí una semana. Simplemente no puedo dejarte-
-Enserio, capitán no es momento de que se ponga firme ahora... Debe irse ante de- un pequeño jadeo se escapo de sus labios en medio de la situacion, como un preambulo de lo que iba a ocurrir
El omega preocupado lo alejaba como podía, sabía que una nueva ola de celo se aproximaba dentro de él y tener el aroma del alfa tan cerca suyo solo empeoraba todo.
-¿Antes de que?- preguntó al notar como el muchacho se tensaba en su pecho, tratando de safarse de el.
-¿Es que acaso no lo percibe?- le costo mucho formular la oración, sentía como su auto control se iba como agua.
-¿Que cosa? Acaso tu aún...-
Fue tarde, el lobo dentro del teniente salio a relucir, hambriento y posesivo empujo a Chris, inmovilizándolo usando su peso para acorralarle contra el piso. El alfa lo miro entonces de forma mas detallada, la mirada del muchacho había cambiado por completo, juraría que incluso brillaba.
-...sigues en celo...- trago saliva, sintiéndose intimidado por la actitud que había tomado de forma repentina el de ojos verdes.
Se había subido sobre el, aprovechando la posición en la que estaban; el desnudo cuerpo, poseído por los instintos del mas joven lo hacían moverse de forma erótica sobre la ingle de su superior. Chris no hizo nada para detenerlo, el mirarlo sobre el, con esa tenacidad y hambre era tan hipnotizante.
-"Esto esta mal... muy mal"- pensaba, buscando salir del trance que las caderas del omega le habían puesto.
Pero era inútil, sin siquiera notarlo el miembro del hombre despertaba, y con el también lo hacia el oso que habitaba en su ser.
-Capitán... - Piers gemía ansioso al sentir la creciente erección entre sus glúteos, estaba desesperado por mas, quería mas.
-P...por favor, no sigas... - el mayor tartamudeaba nervioso, su rostro bronceado se iba tiñiendo de rojo por la vergüenza y la misma excitación.
Jamas se imagino ver a su teniente en una pose tan provocativa, su alfa interno luchaba para tomar el control de su fuerza de voluntad.
-Nivans, es enserio... si sigue con esto no podre contenerme- su voz se iba haciendo mas grave, sonidos en forma de gruñidos salían desde el fondo de su garganta, acompañados de jadeos.
-Entonces no lo haga, alfa... no se contenga por favor- en un momento a otro la mano del omega había liberado el miembro completamente erecto de su superior, atrapándolo entre sus manos calientes, a causa de la fiebre del celo.
El vaivén del cuerpo joven mas la estimulación de su sexo terminaron por vencerlo.
-Entonces... no obedecerás las ordenes de tu capitán...- y en un giro de acontecimientos, Chris terminó por voltear la situación.
Tomó entre sus manos callosas la cintura del chico y giró sobre el, cambiando las posiciones quedando el arriba acorralando al omega contra el frió suelo de madera.
-Que omega tan osado- sonrio de lado mostrando sus dientes
La reacción sorprendida del omega no se hizo esperar, pero mas que asustarle fue algo agradable para el, su excitación crecía mas con tan solo verse dominado por el hombre dueño de sus fantasías, su entrada escurría lubricante y el alfa lo notaba.
-¿Que es esto? ¿Te has excitado con tan solo verme en acción? No creí que fueras tan promiscuo- le susurro en el oído, paseando sus dedos por los glúteos firmes a causa de los entrenamientos.
Chris sentía la humedad alrededor de la entrada del muchacho, Piers solo gemía como respuesta, en su estado podría tener un orgasmo con tan solo escuchar a ese alfa hablándole como lo hacia ahora.
-¿Quieres que te folle ya?- enterró uno de sus dígitos dentro, penetrando fuerte, profundo, sacando sonidos tan deliciosos del joven omega bajo suyo.
-Hmm... ahhh, por favor, alfa... hazlo- era tan solo una probada de lo que quería, se sentía tan bien pero no era suficiente.
Movía en círculos, estimulándole, su otra mano recorría el rostro del chico, pasando sus dígitos por las facciones ajenas, deteniéndose en sus labios de donde se originaban aquellos sonidos eróticos que le enloquecían.
-Solo mírate, tu rostro es tan obsceno cuando hago esto- era agresivo, arremetía fuerte contra el interior del chico, sacando mas y mas gemidos de sus carnosos labios
-Mas... mas...-
Chris introdujo otro dedo dentro suyo, haciéndole gemir mas fuerte, la esencia dulce del teniente se entremezclaba con el repentino aroma alfa que desprendía el de ojos azules.
-Alfa... ahh... ah... tan grande..- sentía como se abrían y cerraban dentro de el, dilatándole para lo que ansiaba con tanta insistencia.
-No comas ansias, pequeño omega... deja que me divierta primero- relamía sus labios sintiéndose succionado por la estrecha entrada.
Chapoteos, el lubricante resbalándose por las piernas, todo era tan excitante para ambos, y de un momento a otro el capitán Redfield ya no pudo resistir, sacó sus dedos del interior apretado y lo sustituyó con su pene palpitante. De los labios bajo hasta su pecho, acariciando y frotando contra sus pezones, pinchandolos algunas veces, estirandoles otras, torturandolo, haciendo que suplicara.
-Ya tuviste suficiente castigo, es momento de darte lo que quieres-
Saco sus dedos del interior del omega, este protesto por la sensacion de vacio dentro de el, luego sin aviso previo, lo introdujo de golpe, haciendo gritar al chico en una mezcla entre el placer y el dolor, disfrutando al máximo de las repentinas embestidas en su interior.
-Ahh, ahhh, ¡alfa! ¡Se siente tan bien, me encanta!- se podia distinguir entre los balbuceos y gemidos que propiciaba.
Para Chris el oír las suplicas del menor era un verdadero concierto, en conjunto con los gemidos ahogados, sintiéndose alagado por el mas chico.
-¿Te gusta que haga esto contigo? Eres un pequeño masoquista, cachorrito- sus fuertes dedos se encajaban entre las caderas, dejando marcas notorias.
Se inclinó para lamer su cuello, acariciando con su lengua el área sensible.
-Eres tan apetecible- gruñía en la curvatura, raspando con la barba crecida, el menor se removia a causa del cosquilleo.
Bajaba hasta sus pectorales y se detenía en los pezones, lamiendo y chupándolos, luego volvía al lóbulo de la oreja y mordía suavemente, pero hambriento.
-Hmmm hmmm... ahhh, ah alfa, tan dentro... me romperas- hablaba incoherencias estando al borde del extasis
Chris lo atrajo mas hacia sus caderas, subiendo una de sus piernas hasta su pecho musculado, llegando mas profundo en su interior, alcanzando el punto dulce del chico. Piers aulló placentero como reacción, Chris rió satisfecho, yendo mas profundo, mas duro, siendo mas agresivo.
-Ahh, Piers, eres tan bueno para mí... tu interior me esta apretando- el aroma del alfa iba en aumento, mezclándose de forma deliciosa con el aroma del omega y el ambiente.
Todo era tan caliente, eléctrico, lleno de lujuria y pasión animal sin sentimientos aun a pesar de los sentimientos de Piers por Chris, pero el celo no se guía tanto por el amor... Los labios del alfa entonces se unieron con los del omega, quien cerro mas los ojos para disfrutar la sensación.
-Ya no puedo... yo voy a... - se separó de los labios ajenos, gritaba entrecortado el de cabellos miel con los ojos llorosos, la boca hecha agua, y su cara sonrosada
-Hazlo, quiero ver esa linda carita tuya llorando de placer- gruñó, llendo mas rapido y mas profundo en él.
-¡CHRIS!- exclamando su nombre termino por derramarse, arqueando su espalda al sentir la corriente de placer recorriendo su cuerpo, estremeciéndose, rompiéndose en la euforia del orgasmo.
-Buen chico... te recompensaré muy bien- gruño desde lo mas profundo de su garganta
-Anudame alfa, deje que tenga a sus crías- chillaba sintiendo como el miembro del hombre palpitaba y se inflamaba dentro suyo.
Embestía cada vez mas errático, jadeaba y gruñía en respuesta, todo iba mas rápido, mas profundo, mas húmedo, los gritos del chico bajo su cuerpo eran algo incomparable, quería marcarlo, debía marcarlo.
-¡Recíbelo todo!- sentencio, enterrándose una ultima vez, explotando en éxtasis, dándolo todo en un rugido fuerte.
Piers sintió como se iba llenando, la calidez del esperma de su capitán recorriendo sus entrañas, la dureza del nudo recién hecho... era perfecto, justo lo que habia pensado que sería.
Entreabrio sus ojos con dificultad, su cuerpo se sentía mas ligero que hace unos dias, se dio cuenta que estaba en su cama y estaba completamente desnudo. Miro su cuerpo y notó unas cuantas marcas moradas en este... eran chupetones.
-¡¿Pero que?!- estaba confundido, "¿que habia pasado?" "¿de donde salieron?"
Recordo que había entrado en celo y había ido a casa, pero solo eso. Se levanto de golpe y notó algo mas, su espalda baja dolía, sus piernas temblaban y sentía como algo espeso salía de su interior.
-Oh no... no no no no- llevo una de sus manos hacia sus glúteos para tomar la pegajosa sustancia, la miró comprobando lo que sospechaba que era -no no no no... ¿quien? ¿como?-
Tocó su cuello, palpando el sitio donde debía haber una marca de mordida, estaba asustado y desesperado.
-Descuida, no te mordi- se escucho una voz familiar a sus espaldas.
Se tensó, tenía miedo de voltear "no era posible... esa voz", trago en seco y miro de reojo, confirmando así de quien se trataba.
-Ca...capitán Redfield-
-Buen día a ti también- saludó como si nada hubiese sucedido... ¡¿pero como era posible?!
-Por que...- fue lo único que salió de sus labios
Escucho los pasos acercándose y luego como se detenían a una distancia prudente.
-Me preocupaste... a todos... te fuiste durante mucho tiempo- hizo una pausa, tomo aire y continuó- ... vine a ver que todo estuviera en orden, te encontré en el suelo de tu habitación aún en estado de celo-
-Entonces...-
-...lo siento- se disculpó el de ojos azul grisaceo.
Piers finalmente tomó valor para girarse y enfrentarse a su realidad, encontrándose entonces con su capitán, completamente arrepentido y preocupado por el.
Se formó un silencio incómodo alrededor de los dos individuos... ninguno supo que decir en ese momento, era tan curioso el como habían pasado las cosas.
-Los supresores fallaron- habló por inercia el de ojos oliva
-No pense... que fueras así durante tu celo- habló sin pensar
El omega arqueó una ceja y Chris se dio cuenta de su error.
-Quiero decir... yo... olvida lo que dije-
-No suele pasarme eso...- negó con la cabeza y luego rió -...nunca debíste verme así-
-Me gusta cuando eres honesto- cerró la distancia entre ellos quedando frente a frente, luego, rodeó el desnudo cuerpo del omega -tu cuerpo fue bastante sincero conmigo...-
-Chris...-
-Si vuelve a pasar... dejame estar ahí- escondió su rostro en su cuello, aspirando hondo el aroma del menor
Se quedó estoico unos segundos, procesando lo que acababa de escuchar.
-Claro- rodeó con sus brazos al hombre, correspondiendo el abrazo de este...
Ese mismo día volvieron a sucumbir por sus deseos
.
.
.
