Por culpa de alguien, no podré conectarme durante un tiempo, al menos no tanto, así que paciencia, porfa please! A

10. Sin palabras

No sabía si esa Luka del espejo, era una mala pasada de mi imaginación o si estaba lo suficientemente loca como para imaginarme reflejos antiguos que me aconsejaban y me animaban.

De cualquier manera, tenía que volver, después de todo lo que ha pasado tenía que disculparme con todos por preocuparles, porque seguramente me han estado buscando y se han preocupado.

Por otro lado, esta Gakupo. No puedo fallarme a mi misma y dejar que mi estúpido orgullo me venza y vaya en contra de mis sentimientos.

Me quite el vestido y me volvía poner mi ropa de antes, aunque no iba a dejar ese precioso vestido en un teatro abandonado, así que me lo llevaría a casa.

Volví a forcejear con la puerta para que se abriera. Sin duda era muy vieja.

-¡Auch!-se quejó alguien que se había dado con la puerta del teatro.

Enseguida salí y volví a cerrar la puerta para encontrarme con Kaito que estaba tirado en el suelo agarrándose la nariz.

-¡Kaito! ¡Lo siento mucho! –dije mientras me agachaba a su lado.

Se frotó la nariz y me miró.

-L-Luka, te llevamos buscando desde hace un buen rato... ¡¿Qué te has hecho en el pelo? –dijo con una voz nasal.

-Lo siento... Me lo teñí para huir...-bajé la mirada.

Se levantó del suelo y yo con él.

-Luka... ¿Qué quieres hacer?-me preguntó al ver mi cara triste mientras me sobaba el pelo.

-No puedo seguir huyendo... volveré a casa y pediré disculpas...-murmuré arrepentida.

Empezó a reír y me acaricio la cabeza.

-Nee no pongas esa cara que me pongo a llorar...-dijo de broma.

Eso me hizo reír un poco.

-No me acostumbro al color este... prefería el rosa...-dijo poniendo morritos.

-Tranquilo, es tinte... se quitará en unas cuantas semanas... –le dije empezando a caminar.

-No es justo, ahora se me hace raro verte con el pelo morado y corto...-dijo riendo.

La charla con Kaito me relajó, él era capaz de tranquilizarte por muy nerviosa que estuvieras, era un cielo. Como Luki.

-¡Oh! ¡¿Y Luki?-espeté al recordarle.

-¿Luki? Esta como loco buscándote por todos lados, hasta llamó a la policía, pero menos mal que Meiko le obligó a quedarse en casa, bueno, le encerró en la sala aislada del estudio de grabación... ¡Ja ja ja ja! Espero que no me rompa nada-dijo.

-La que he montado... estúpido orgullo...-suspiré.

-Vamos, tranquilízate, no es bueno ponerse así, pronto se arreglará todo-me dijo sonriendo.

-Si, tienes razón...-respiré profundamente y expiré del mismo modo.

-Lo que máximo que puede pasar es que Meiko te encierre con Gumi en alguna habitación, junto con Gakupo... entonces sí habría peleas...-dijo no muy seguro.

-¡No pienso pelear con nadie! No digas esas cosas como si fuera una buscapleitos...-espeté molesta.

-No eres una buscapleitos y no lo decía por ti, es Gumi, te ha estado tocando las narices y bueno...-murmuró.

-En eso tienes razón...-afirmé.

Pronto llegamos a nuestra casa, Kaito me miró como para preguntarme si estaba preparada para enfrentarme a una buena bronca, no quería ser cobarde, así que asentí levemente.

Kaito abrió la puerta y en cuanto me asomé todos los que estaban en el salón me miraron atónitos.

Miku estaba derramando lágrimas y con un clínex en la mano más apretado que yo que sé.

Meiko iba de un lado a otro con el teléfono en mano pero se paró cuando oyó la puerta.

Haku estaba sentada en el sofá moviendo la pierna de arriba abajo como si tuviera una especie de tic.

Len intentaba calmar a Rin que se veía en su cara lo muy preocupada que estaba.

Neru estaba como siempre, mandando mensajes por teléfono.

Gakupo estaba mirando un vaso de agua que había en la mesa fijamente, suponía que había vuelto después de nuestra charla, seguro que pensó que no quería volver a verle.

Gumi estaba apoyada a la pared con la mirada perdida.

-¡Mirad que gatito más mono me he encontrado en la calle!-exclamó Kaito para levantarles el ánimo.

Me miraron fijamente intentando descifrar quien se escondía debajo de un pelo morado con puntas rosas y Miku, Meiko, Len, Rin y Haku corrieron a abrazarme tan pronto como lo descubrieron.

-¡Luka!-exclamaron.

No podía con todos pero estaban llorando de felicidad.

-Ya esta... Venga... por favor, no lloréis-les pedí en susurros por lo que me abrazaron aún más fuerte.

-¡Luka Megurine! ¡¿Dónde demonios has estado? ¡Llevamos 6 horas preocupados!-exclamó Meiko.

-¡¿Luka? ¡¿Qué te hiciste en el pelo?-exclamaron los gemelos.

-¡Estábamos muy preocupados por ti, no vuelvas a hacerlo!-me regañó Miku.

-Nunca, nunca más... –sollozó Haku.

Menos mal que Kaito me las quitó de encima, él hizo que se sentaran en el sofá.

-Antes de nada, Luka os quiere decir algo...-les explicó Kaito.

Me miraron curiosas por lo que tuvieran que decir, sus expresiones cambiaron, unas eran positivas y otras fruncían el ceño esperando que alguna noticia mala saliera de mi boca.

Me puse en medio del salón mirándoles muy nerviosa.

-L-Lo siento... Siento todo este numerito, he comprendido que soy una orgullosa y que no debería escapar de todo lo malo...-dije apenada.

Se miraron los unos a los otros.

-Deberías también decírselo a Luki, él se preocupó más que todos nosotros...-dijo Haku con una sonrisa.

¡Luki! ¡Por poco me olvido de él! En cuanto me lo nombraron fui corriendo a la sala aislada del estudio de grabación.

Casi me estampo contra la puerta de cristal. Ahí dentro estaba él, sentado en el suelo con la cabeza entre las rodillas.

Aporreé la puerta para llamar su atención, él levantó la cabeza y al verme abrió muchísimo los ojos dejando que se vieran perfectamente sus preciosos ojos azules, iguales que los míos.

Se levantó tan deprisa que casi se tropieza, se estampó contra la puerta de cristal y posó sus manos en el cristal casi llorando, yo hice lo mismo para ponerlas en paralelo.

Kaito vino enseguida a abrirle y en cuanto lo hizo me abrazó.

No le importaba que me haya teñido el pelo.

No le importaba que me lo hubiera cortado.

Solo le importaba verme sana y salva entre sus brazos, estar 6 horas desaparecida no es mucho, pero ahora que sabía que tenía una hermana, no sería tan tonto como para perderla de nuevo. En realidad, le debo mucho.

-Lo siento, Luki...-dije contra su pecho.

Me acarició la cabeza con cuidado.

-Estuve muy preocupado por ti, no lo vuelvas a hacer... Nunca... por favor... –restregó su cara a mi cabeza sin parar de abrazarme.

-Lo siento, fui demasiado orgullosa... Ahora no tengo porqué huir más...-sonreí y le seguí abrazando.

Soltó una risita y me abrazó aun más fuerte antes de llevarme al salón con los demás.

Estaba sumamente contenta... Pero había algo que aún debía solucionar. Y esa cosa era Gakupo Kamui.

Me miraba fijamente aún estando en el sofá.

-Te queda bien ese peinado pero no me acostumbro al color... –dijo entre risas Haku.

-Así eras de estudiante ¿no? Si no fuera por el color, te quedaría bien y podrías ir como una colegiala-dijo Miku.

-Y harías fotos eróticas vestidas de colegiala...-musitó Meiko.

-¡ESO NO!-gritamos Luki y yo.

-Era broma...-dijo Meiko poniendo morritos.

-L-Luka... ¿podemos hablar?-me preguntó de repente Gakupo mientras se acercaba a mí.

Entorné un poco los ojos.

-Gakupo si tienes algo que decirle a Luka, ¡dilo delante de todos!-dijo Gumi molesta.

Él le miró de reojo un poco avergonzado, me agarró de los hombros y me miró fijamente a los ojos.

-Luka ¿Tú me amas?-me preguntó de repente.

Todos nos miraron atónitos.

-¿Qué?-fue lo único que pronuncié.

-Que si me amas...-volvió a repetirme.

¿Cómo demonios se le ocurre preguntarme eso delante de todos?

¡Todos! ¡Parece que no piensa!

Clavaba sus ojos azules en los míos y sentí que me sonrojaba.

¿No podía decírmelo en otro momento? ¡¿O ser más romántico?ç

¡¿Quiere humillarme? ¡Agh! Si ahora le digo que si, me avergonzaré y me iré corriendo nuevamente.

Piensa detenidamente lo que harás, Luka... Piénsatelo bien.

-...Gakupo...-dije lentamente.

Tragó saliva.

-¿Sí?-dijo frunciendo el ceño cada vez más curioso.

-Búscalo en Google-le dije seriamente mientras me zafaba de su agarre y me iba a la azotea.