Hola a todos!! Antes que nada quiero en verdad disculparme por todas mis tardanzas! Todo fue a raíz de la lap.. Se perdió el trabajo, fue un rollo recuperarlos, después de más del tiempo requerido la tuve de nuevo, pero ahora era la escuela el impedimento, juro que traté pero había días.. Jajaja, bueno el que quiera saber el chisme completo dígame en un review que lo quiere saber he!
Sé que me he pasado de lanza.. No le he puesto atención al fic, pero porfa no lo dejen de leer! Prometo dedicarme a él ahora que estoy libre de esas cosas escolares.. Y bueno.. Ojalá les guste mucho… Y ruego no hayan perdido la secuencia, sino muero!! XD
Los quiere..
FikaMoo

Muchas gracias a todos los que me han dado su apoyo… Les deseo el mejor año de sus vidas y que hayan pasado una navidad muy coketa XD!!


Capítulo 10. Jugadas caprichosas

Cual bulto, la mujer se dejó yacer en el suelo, al escucharse aquél ruido hueco, todos los de afuera voltearon apresuradamente..

--Kagome!!.-exclamó Miroku al verla en el suelo.- Alguien!! Ayuda!! Mi hermana!!

Sango se quedó de hielo, no había notado la presencia de la mujer hasta ese momento, se acercó con absoluta prisa hacia su próxima cuñada, mientras se agachaba para acomodarle la cabeza.. Al momento de agacharse alcanzó a divisar unos papeles en el escritorio..

Algunos minutos después Miroku pudo recostar a su hermana en el sillón que adornaba la oficina, tratando de actuar de acuerdo al rol de hermano mayor..

--Kagome! Hermana!.- exclamaba más aliviado al verla despertar.- Me has dado un susto de muerte!

--Emm..-exclamaba quedamente la mujer.- Mi..roku.. ¿Qué.. pasó?

--Creo te desmayaste de nuevo!.- exclamaba de nueva cuenta.- Ya te fuiste a checar con el doctor? Esto no es normal, primero en la boda de Inuyasha y ahora..

--Estoy bien Miroku.-decía la mujer con algo de esfuerzo tratando de reincorporarse.- Solamente.. fue un desmayo..

--Kagome!.- la regañaba preocupado.- Insisto en que deberías..

--Tranquilo Miroku.- acallaba la mujer con calma.- Me iré a descansar a mi casa..

--De ninguna manera!.-aleteaba nervioso.- Le llamaré a mi cuñado..

--No!.- por primera vez la mujer reaccionaba enérgica ante la respuesta de su hermano

Miroku y Sango se quedaron mirándola atónitos..

--Ehh…-balbuceó la mujer, calmó el tono.- La cuestión es.. que.. No quiero preocuparlo!

Miroku frunció el ceño no muy convencido.- Kagome.. ¿estás segura de lo que estás diciendo?

--Absolutamente.-acotó levantándose con fingida energía del sillón.- Todo bien hermano, mientras levantaba su bolso de un perchero, con cuidado tomó un pequeño bonche de papeles del escritorio, los metió a la bolsa y se dirigió a su hermano.- Perdón por mi reacción de hace rato, pero Sesshoumaru ha estado un poco estresado con los contratos que está por firmar, y… Bueno ya me he checado con el doctor y dice que es una anemia

--¿Anemia?.- preguntó sorprendido.- Aliméntate mejor hermana!.- acotó su hermano.- Siendo así, ve entonces a casa y yo me encargo de lo de hoy..

--Sí Miroku.- respondió la mujer.- Nos vemos mañana.- volteó la mirada a la novia de su hermano.- Cuídate Sango

Ambos asentían mientras la veían salir por la oficina..

--Pff! De veras que Kagome es rara no Sango?


Kagome iba manejando rumbo a su casa, en verdad que las cosas eran raras.. Kikyou embarazada? No.. Debía ser una broma, siempre desconfiaba de Inuyasha, quizá Sango la vio y quiso jugarle chueco, como era amiga de Kikyou.. Mejor.. Ir por unos víveres que faltaban de su casa y pensaba en otras cosas.. Ya más tarde le llamaría a Inuyasha y le explicaría lo sucedido..
Sango ni tarde ni perezosa tan pronto se separó de Miroku apresuró la llamada..

--Bueno?.- se escuchaba una voz medio chillona

--Kikyou!.- exclamó la mujer al escucharla.- Hay noticias!

--¿Qué noticias?.- exclamó la mujer cambiando repentinamente el tono

--Kagome! Está embarazada!

--¿Qué?.- exclamaba incrédula.- ¿Cómo¿Cuándo supiste?

--No puedo explicar todo por teléfono.- acotó la mujer temerosa de que Miroku pudiera regresar pronto.- Lo que sí te puedo decir, es que me consta que lo está, yo misma vi unos papeles en su escritorio que lo confirman!

Una mueca frívola salió de los labios de la mujer.- Bien Sango, muy bien. Le dijiste a Kagome que estaba embarazada?

--Hubo un revuelo en la oficina precisamente por aquello de Kagome, que me fue imposible decirle a ella; pero Miroku sí sabe, seguramente y en cualquier momento.. él le dirá a ella..

--Hay algo más que quieras agregar?.- acotó la mujer.- ¿Estás segura de que el hijo de Kagome es de Sesshoumaru?

Por unos instantes Sango dudó, al evocar en su memoria aquél collar de diamantinos que se encontró ese día en el baño abandonado el día de la boda de Inuyasha y Kikyou; Kikyou ciertamente era su amiga, pero Miroku...- Emm…Nada Kikyou, sólo eso, cualquier cosa te llamo.- vio por la ventana del coche a Miroku acercarse.- Ahora debo irme, nos vemos.

Sin decir ya nada colgó.

--¿Con quién hablabas Sango?.- preguntó el hombre al posarse en el asiento del auto

--Con.. Kikyou.- acotó como si sintiera culpabilidad al decirlo

--¿Qué te cuenta?.- respondió al parecer sin darse cuenta de el estado de ánimo de Sango

--Mmm nada..-replicó un poco abrupta.- Solamente, llamaba para saludar..


--Inuyasha mi amor!.- rompió una voz un tanto chillona y sombría en la habitación

--Hola Kikyou.- acotó un Inuyasha menos emocionado, al verse sorprendido en el estudio de su casa

--No sabía que regresarías a casa tan temprano!.- respondía su esposa con curiosidad, mientras se llevaba la antena del celular a la boca para mordisquearla

Inuyasha frunció el ceño, miró por unos instantes a su ahora esposa; ¿Tan frívola era que cargaba con el celular a donde quiera que fuese?; pensando en voz alta le dijo.- No sabía que aún con pijama cargaras con tu celular…-esperó unos segundos.-..querida

Kikyou torció una muequilla en una sonrisa fingida.- Pero querido! Aún es muy temprano, aún no me tocaba despertar! Y lo del celular..

--Siendo la dueña absoluta de Onisama & Co. Ciertamente deberías de levantarte un poco más temprano.- la interrumpió sin dejar de buscar papeles en el escritorio

Kikyou tragó saliva, día a día, los sarcasmos eran los mismos, las ironías más pesadas, y su matrimonio un fracaso obviado desde el momento en que se culminó; no sabía como amaba a alguien que la tratara de esa manera.. Sin embargo, al recordar que en algún momento aquél hombre que contemplaba era algo totalmente opuesto a lo que se encontraba todos los días, renacía la esperanza de no dejar las cosas así y luchar..

--Mmm.- exhaló.- Como sabrás.. hoy tenemos una cena muy importante tú y yo, aquí en la casa, contraté un chef exclusivo de grandes magnates y bueno.. Estoy segura de que será inolvidable..

Inuyasha dejó de hacer lo que hacía, la miró fijamente.- ¿Ha pasado algo.. importante?

Kikyou trató de no sonreír demasiado, sabía que cualquier paso en falso lo haría sospechar, se apresuró.- Es importante querido, por favor no llegues tarde

Inuyasha bajó la mirada, Kikyou siempre le trataba bien, y él siempre respondía de maneras hoscas y poco agradables, la culpa lo invadió, fue su decisión casarse, nadie lo obligó.- Claro.. Kikyou, prometo no llegar demorado.- tomó aire, intentó cambiar de tema, miró a su alrededor rápidamente intentando buscar de qué hablar.- Ah sí.. Me decías de tu celular..

--Ah claro!.- acotó la mujer que ya casi lo había olvidado.- Kagome está embarazada amor!.- acotó un poco fría, esperando ver las reacciones de su marido

Inuyasha tragó saliva.. No supo qué decir o qué hacer, trató de mantenerse neutral.- Mmm me da.. mucha felicidad por mi hermano..

--Claro que sí querido.- trataba de no sonar tan hipócrita.- Luego les llamamos para saber más detalles

Inuyasha estaba parado como estatua, tratando de articular sus manos a su cabeza¿Kagome embarazada¿Era una broma acaso¿Sí¿No?; él mismo se interrumpió en sus pensamientos.- Bueno Kikyou.. Debo irme, solamente vine de rápido a recoger unos papeles; estaré aquí a las 8¿está bien?

--Claro amor.- se acercó lenta y lo besó de manera suave apoyando su mano en su pecho.- Verás como hoy todo cambiará..

Inuyasha no estaba acostumbrado a esos cambios tan abruptos de serena a caprichosa de su esposa, no obstante sin decir más sonrió tenuemente y salió por la puerta del estudio

Kikyou sabía que la noticia le había impactado, pero con eso las cosas estaban hechas, con un hijo de Sesshoumaru y Kagome¿en dónde cabría él? Y con la futura noticia de que ella iba a ser madre, definitivamente las cosas serían totalmente diferentes..-se decía.- Absolutamente Inuyasha me amará de nuevo..


Kagome cargaba los abarrotes por los que había partido, pensando en todo el camino qué debería de hacer acerca de todo lo ocurrido en el transcurso del día.. ¿Habría escuchado bien? Claro que sí.- acotaba para ella misma.- Sango corrió a decirle a Miroku lo del embarazo de Kikyou. ¿Qué hago? Será cierto? Será otra intriga por parte de Kikyou? Le prometí a Inuyasha que iba a confiar en él.. Llegando a casa, le llamaré por teléfono, y le diré que necesito verlo

En ello iba pensando mientras subía las escaleras junto con sus compras, lento…

De pronto.. Una naranja rodó por el suelo, uno de sus bultos se había caído..

--¿Qué haces aquí?

--Vine por una explicación..


--Sr. Taisho.- decía una mujer irrumpiendo en una oficina trayendo consigo unos cuantos fólderes.- Le traigo los informes de las últimas exportaciones, pagarés, importaciones, contratos..-mientras hojeaba un fólder checando que todo lo que decía estaba bien ordenado en aquél montón de papeles, mientras cerraba la puerta sin mucho cuidado
Sesshoumaru sin percatarse siquiera que alguien había entrado, contemplaba parado hacia su estante con la mirada perdida; ante la escabrosa entrada de la secretaria su más rápido movimiento fue voltear de manera hosca y rápida..

Por aquél descuido chocó accidentalmente con Kagura y todos los bien ordenados documentos quedaron regados en el suelo..

La mujer abrió los ojos con absoluta sorpresa.. Aquéllos papeles.. ordenarlos sería un infierno.. Volteó a ver fijamente al autor de aquél desperfecto

--Kagura.- acotó un poco apenado el hombre.- Yo..

La secretaria, ciertamente estaba molesta, sus descuidos habían propiciado que su trabajo de semanas en segundos quedara hecho a nada.. Se agachó de prisa a recoger los papeles, no quería que el enojo le ganara e injuriar al jefe..

Apenado, el hombre se agachó a la par para ayudarle, comenzó a juntar papeles como si fuese su trabajo..

--Sr. Sesshoumaru.- acotó la mujer menos molesta.- No..-se alejó un poco de él, estaba demasiado cercana a su rostro..-No.. se preocupe, yo lo recojo y lo reordeno..

Sesshoumaru por segundos se quedó de hielo.. Era la primera vez en ya hacía tiempo que tenía tan cercana a una mujer, los hombres, como cualquier animal de naturaleza instintiva, tienen necesidades.. El no satisfacerlas conlleva explotar cuando menos lo crees..

El hombre sabía que amaba a Kagome, lo sabía porque.. Pensaba en ella muchas veces al día, le gustaba su manera de ser.. Pero.. últimamente, las cosas habían dado giros inesperados, y él.. después de todo era hombre..

Sin decir nada más el exaltado hombre, la tomó suavemente de la mejilla y la besó de forma desapacible, su falta de contacto lo llevaba al límite..

Los papeles se esparcieron aún más por el suelo.. incluso se doblaron unos al momento..

La cabeza de Kagura se llenó de blanco¿qué significaba aquello? Era la continuación de aquélla plática acerca de los problemas sexuales de su jefe? No importaba, aquél hombre le gustaba, y le gustaba mucho.. Ésta sin duda, era la catapulta a muchas situaciones que le favorecerían mucho..

Tomó con confianza el rostro de aquél hombre, lo besó apasionada, deslizó sus largos dedos por toda su platinada cabellera hasta que llegaron a su cuello y allí se quedaron fijos por algunos instantes, mientras él desenfrenadamente comenzó a deslizar su mano por la pierna de la muchacha, hasta llegar a la altura de su pequeña falda con la que siempre iba a trabajar.. Estaba a punto de comenzar a tocarla más a fondo cuando él mismo recordó todas las cosas que hacía unos momentos parecía haber olvidado…

--Kagura..-exhaló al momento de separarse de manera brusca, mientras posaba fugazmente ambas manos sobre los hombros de la mujer.- Esto.. No es correcto.. Yo.. estoy casado..

La mujer supo que lo poco que creía haber ganado, se le estaba yendo como agua por una coladera.. Tenía que actuar, rápido y en ese momento, de lo contrario iba a quedarse solamente con una disculpa de su jefe y sin posibilidad alguna de llegar a ser algo más que una simple secretaria

--Señor.-acotó rígida tratando de parecer impasible por lo ocurrido.- Yo.. Lamento mucho que haya pasado todo esto..-bajó la mirada, y Sesshoumaru quitó sus manos de sus hombros; al instante comenzó a recoger papeles frenéticamente, hasta que los tuvo todos en un solo brazo, se levantó rápido y dispuesta a irse

Sesshoumaru sorprendido, se levantó a la par de la mujer, sin decir nada más que contemplarla atónito ante su facilidad de hacer como que nada estaba pasando..

Kagura se desvió de su camino a la puerta, se acercó al escritorio de su jefe, y con una mano sosteniendo los papeles claramente hechos desorden, sacó de su saco un llavero y lo posó en aquella mesa cuidadosamente..

El hombre la miró con extrañeza¿qué significaba todo aquello?

La mujer sin esperar respuesta alguna, acotó.- Jefe.. Si quiere puede despedirme por el atrevimiento, solamente que.. Aquí le dejo las llaves de mi casa.. Por cualquier cosa que se le llegue a ofrecer.- ésta última frase la acentuó de manera inicua

Sin decir nada, se alejó del escritorio y salió por la puerta..

El hombre se quedó de hielo, se acercó con cautela al escritorio, como si fuese un pecado siquiera el pensar en ello, miró el llavero, una pequeña pluma blanca junto con dos pequeñas rosquillas color jade en miniatura, acompañados claramente de dos llaves..

Ciertamente, no sabía que hacer..

.-

Al salir de aquella oficina Kagura supo que se había jugado su única y última carta, ya que lo que había hecho, era arma de doble filo, por una parte el verse tan atrevida podría no solo ocasionarle un despido, sino que el jefe de lo enojado que estuviera llamaría a toda compañía u empresa existente para que no le contrataran.. O quizá.- acotó mientras se dirigía a su escritorio.- Vaya a visitarme un día de estos.. Y.. por fin, deje de ser una mísera secretaria.. Qué suerte que hoy en la mañana no guardé las llaves en mi bolso, sino en mi saco.. Ya usaré las que tengo escondidas en la maceta de mi edificio para entrar..


Los ojos amielados de la mujer se tornaron como dos pequeñas lunas llenas perfectas de tanta sorpresa..

--Inuyasha..-acotó después de preguntarle de manera algo fría, el porqué de su visita

El hombre tenía ambos brazos cruzados, con la cabeza levemente gacha, su mirada denotaba todo, menos un Inuyasha que días atrás le había dicho que la amaba, se veía molesto..

--Se cayó tu despensa.- respondió sin siquiera moverse de donde estaba parado.- Parece que te sorprendió que viniera a visitarte.- agregó aún más irónico.- ¿Habrá algo que te de miedo contarme o que me entere?

Aquellas palabras le sonaron groseras a la mujer.- ¿Qué le pasa? Por qué me dice esas preguntas que suenan tan indirectas y con afán de lastimar?, agregó.- Inuyasha.. Creo debemos hablar..

El joven, sin poder contenerse se acercó a la recién caída despensa y comenzó a juntar las cosas en la bolsa, mientras respondía.- Yo más bien creo no necesitamos hablar, sino que me expliques unos cuantos puntos

Kagome se quedó de hielo¿qué sucedía? No comprendía nada en absoluto, no le había ocultado nada, lo de su embarazo, ella lo había reservado para él, ni siquiera su propio marido lo sabía, de hecho nadie lo sabía.. ¿A qué venía todo aquello?

--¿A qué te refieres?.- preguntó un tanto dudosa

El joven como si hubiera sido ofendido en lo más hondo del orgullo, se acercó a la puerta donde la había estado esperando.- Abre.- dijo imperante.- No podemos aclarar nada afuera

La mujer ni siquiera le contestó.. Aquella situación se tornaba densa, además de que Sesshoumaru estaba a nada de llegar..

--Preferiría.- respondió.- Que hablásemos en otro lugar, Sesshoumaru está a nada de llegar y yo.. Bueno.. él..

--No estoy haciendo nada indebido.- respondió el hombre un poco frío.- De todas formas, también vine a verlo a él

La mujer se estremeció con ese comentario¿a Sesshoumaru? Verlo? Qué propósito tiene aquello? Las preguntas se multiplicaban exponenciales en su cabeza; más se contuvo, no quería que Inuyasha siguiera siendo así de rudo con ella, prefirió no hacer más preguntas de las necesarias..

Tomó aire, como si con aquello tomara el coraje necesario para enfrentar aquello, se acercó a la puerta.- Entra.- dijo en el mismo tono que él le había dicho que abriera

Sin responder, el joven entró cuando ella pasó..Posó la bolsa en el comedor bien forjado de caoba y apoyó la mano en una de las sillas.- Seré directo Kagome.- decía tratando de no sonar más enojado de lo que ya estaba.- Me mentiste, aunque sabías lo que yo sentía, no pienso reprochártelo más.. Mi hermano no merece que siga siéndole infiel con su esposa.. Pero, que no te tomaras la molestia de decirme, eso.. me molesta.- tomó aire y dijo en tono más fuerte.- Y me molesta mucho..!

Kagome no cabía en sí de asombro, sin esperar mucho, explotó.- ¿De qué demonios hablas Inuyasha? Mentirte? Estás loco! Cómo te atreves a venir a gritarme a mi casa y decirme semejantes estupideces!!

-- Y todavía preguntas!.- exclamó eufórico.- Me mentiste diciéndome que me amabas y que por consiguiente no te acostarías con Sesshoumaru, y qué me encuentro! Que estás embazada¿Acaso eso te suena a que guardaste una promesa de fidelidad?

La mujer estalló, sin duda alguna la confianza que ella le había otorgado, él ni siquiera le dio beneficio de duda..-Uchh!! Eres un..!!.- trataba de no sobre-esforzarse.- ¿Cómo te atreves? Realmente cómo te atreves a reclamar una cosa así sin quiera atreverte a dudar y solamente juzgarme como tu buena costumbre!! Eres un infeliz de primera categoría! Además de que a ti nadie te está reclamando que tu esposa está embarazada y no creo que haya sido el espíritu santo!

Inuyasha se quedó perplejo, tomó de los hombros a la mujer cambiando por completo su mirada, que ahora de confusión y turbación absoluta.- ¿Qué Kikyou embarazada? De qué demonios estás hablando!? A qué juegas Kagome!

--Más bien a qué juegas tú! .- exclamó enfurecida.- Prometes algo que claramente no puedes cumplir, y todavía te atreves a reclamarme! Suéltame!.- exclamó mientras se safaba brusca de las manos de aquél joven, al momento de hacerlo la bolsa que se hallaba a un lado de ellos en la misma mesa de comedor cayó sin deslizar fuera de su interior más que un sobre y su cartera..

Inuyasha viró rápidamente la mirada al suelo, allí estaba la prueba más clara de todas.. Tomó el sobre junto con el papel..

Levantó la mirada al terminar de leerlo.- Kagome.. En serio.. Por qué me hiciste eso..

La mujer volteó la mirada tratando de contener el llanto, pensaba decirle la verdad de todo aquello; ¿pero entonces qué? Se acabaría la desconfianza entre ellos. No.. Y aunque así fuera, la cosa era que.. Si Kikyou estaba preñada, eso no era de ignorarse.. Pero quería decirle.. la verdad..

--Inuyasha yo..

--Amor!.- se escuchaba el cierre de una puerta que parecía ser la de la entrada, allí estaba Sesshoumaru, entrando a su casa y presenciando una escena que no creyó que vería de nuevo..

--Hermano.. –acotó sorprendido y a la vez algo extrañado. Él no los visitaba muy a menudo, por no decir nunca..

--Hola hermano! .- exclamó en tono fingido de buen estado de humor

--¿Ha pasado algo en la oficina?.- preguntó Sesshoumaru sumamente desconfiado.- Hoy no regresaste a la oficina, dijiste que solamente irías por unos papeles a tu casa..

--Oh!.- exclamó tratando de improvisar que había estado esperando a Kagome todo ese tiempo.- Lo que pasa es que Kikyou.. Me entretuvo con unas cosas…-volteó la mirada.- Pero hermano! Yo venía a felicitarte!

--¿Felicitarme?.- preguntó sorprendido

--Claro!.- Inuyasha extendió los brazos en señal de que iba a abrazarle.- Por tu hijo en camino!

Sesshoumaru no cupo en sí de asombro.. Volteó a ver a Kagome que con fingida sonrisa se acercaba a su marido

--Inuyasha!.- exclamó en tono juguetón.- No alcancé a decirte que mi marido no sabía!.- se acercó más a Sesshoumaru.- Sí amor, es que mi cuñado acaba de llegar..

Ambos hermanos estaban perplejos ante la declaración, Inuyasha no sabía que su hermano desconocía aquello¿Cómo se había enterado Kikyou entonces?

Sesshoumaru por su parte esbozaba una sincera sonrisa al escuchar aquello, aunque muchas cosas no encajaban del todo, mientras su esposa se acercaba a abrazarle..

--Sí amor, deja te cuento.- agregó la mujer sabiendo que por la cabeza de su marido estaban surgiendo miles de dudas, dado a que su hermano sabía antes que él mismo.- Lo que pasa es que hoy mismo me enteré de mis análisis, cometí la imprudencia de decirle a mi hermano, supongo que Miroku le dijo a Inuyasha en una de esas conversaciones que son casuales, y..! Mi cuñado –enfatizó esa palabra- vino a felicitarnos! Lo malo es que no sabía que no sabías amor!

--Ah!.- exclamó Sesshoumaru olvidando todas las dudas pasadas.- Claro muñeca –Inuyasha frunció el ceño al escucharle decir 'muñeca', le traía tantos recuerdos..- Sesshoumaru se volteó a ver a su hermano.- Qué hermosa sorpresa me han dado tú y Kagome, hermano.. Gracias..

Por unos momentos la culpa invadió a Inuyasha, su hermano dándole gracias, cuando todo ese tiempo que estuvo esperando a Kagome no hizo más que injuriarle.- De qué hermano.- acotó.- Ahora debo irme, sólo pasé a felicitarlos, Kikyou hubiera querido venir, pero se puso un poco enferma, dado a que nosotros –enfatizó igual que Kagome 'cuñado'- también estamos esperando

--¿En verdad?.- exclamó el hombre contento.- Me da mucho gusto que les esté yendo tan bien..

--Claro hermano.- acotó Inuyasha un poco más serio.- Así tenía que ser.- exclamó mientras volteaba a ver a Kagome que le sostenía la mirada.- Ahora debo irme

--Iremos a visitarlos pronto.- exclamó el hombre ya recobrando su tono de siempre

Inuyasha no hizo más que asentir mientras salía del departamento, mirando con aquéllos ojos color ámbar a esa mujer, de la que le dolía tanto estar enamorado..


Aquella noche Kagome le platicó a Sesshoumaru el transcurso de ese día, cómo había ido por los resultados, que le había llamado a su hermano, que no estaba en la oficina, así que seguramente estaba con Inuyasha y por eso se enteró.. Su ida al supermercado por unas cosas, y su 'idea' de llevarlo a cenar para decirle..

--Mañana iremos a donde tú quieras preciosa.- acotaba el hombre emocionado, casi olvidando el incidente de ese día

--Claro amor, claro..-exclamaba un poco menos emocionada que su marido.- Bueno.. creo que es hora de descansar.. Tengo.. que empezar a arreglar muchas cosas mañana..
Sesshoumaru no la dejó voltearse del lado contrario al que estaba él.-Amor..-la tocó levemente

Kagome cerró los ojos más a modo de súplica que nada, no quería, aunque no fuese por Inuyasha necesariamente.. Bueno, la verdad sí era por él.. Le había prometido..

--Vamos muñeca.- exclamó tocando la mejilla de la mujer suavemente.- Mi amor, no lo hemos hecho.. Desde que concebimos a este bebé creo.- deslizó su mano a su vientre

La mujer se sentía aprisionada entre la mentira y la falta de deseo, no sabía que más inventar para evitar aquello.. De pronto.. Contestó.-Yo..

--Por favor..-suplicó el otro, mientras se encimaba cuidadosamente en ella, para no permitirle muchos movimientos.- Anda princesa, sé que me deseas..

--No la verdad no.- dijo para sí, mientras exclamaba un poco quisquillosa.- Amor.. No es que no quiera.. Pero..-de pronto se le ocurrió una idea.- En mi familia, nunca se ha acostumbrado a que si la mujer está encinta tenga relaciones con su marido, porque creemos que le hacemos daño al bebé..

Sesshoumaru abrió los ojos llenos de asombro.- Pero.. ¿De qué hablas Kagome?.- decía con serio escepticismo.- Sabes que esas son tonterías muy antañas!

--No sé Sesshoumaru!.- respondió enérgica.- Es una tradición en mi familia! No puedo ir en contra de eso!

--No Kagome!.- se levantó hosco de la cama.- Primero no querías porque te sentías 'indispuesta' y ahora por el bebé? De qué se trata? Estás poniéndome excusas o algo por el estilo?

--No es eso!.- exclamó como si no fuera cierto.- Simplemente es la verdad!! Quizá fue por el embarazo que me empecé a sentir extraña y demás, y ahora es esto de que no me siento cómoda teniendo relaciones estando embarazada! Sólo eso!

--No te creo nada!.- estalló el muy paciente hombre, sin decir más se levantó de la cama y se acercó fugaz al closet, buscó rápidamente.. Sacó unos jeans y una chamarra larga, se los puso aún más rápido de lo que los sacó..

--¿A dónde vas?!.- replicó enojada la mujer

--Al país de nunca jamás!.- exclamó sarcástico.- Te respondo con las mismas que te atreves a decirme tú!

Sin esperarse a ningún otro tipo de reclamo el hombre azotó la puerta del cuarto y salió de su apartamento..

La mujer dejó salir su ya guardada lágrima desde la tarde.. ¿Por qué hago esto? Exclamó la mujer sin poder comprender porqué no podía acostarse con alguien más.. Es por su culpa!.- decía sin dejar de sollozar.- Por qué.. Por qué..

De pronto.. Un leve dolor se hizo presente en su vientre..

--Au..- jadeó un poco.- Me duele.. No por favor..-suplicaba.- No mi bebé..


Sesshoumaru iba manejando como loco por toda la ciudad, las calles parecían ser iguales y los semáforos eran más que simples luces que no tomaba en cuenta.. Cuando de pronto, recordó

.-FlashBack.-
--Tsuyu, está bien.- acotó.- Puedes dejarnos a la nueva secretaria y a mí
--Con permiso señor.- respondió respetuosa y salió
--Veamos.. Te llamas Kagura¿cierto?.- decía Sesshoumaru revisando el currículum de su nueva asistente
--Así es señor
--Hablas Inglés, alemán y un poco de mandarín¿cierto?
--Sí señor
--¿Es actual tu dirección: Mangekyou #47?
--Así es
--La experiencia que tienes en el campo..
.-Fin FlashBack.-

Las cosas.. Parecían estar ofreciéndosele en bandeja de plata.. Bajó la velocidad del coche y volteando al asiento del copiloto vio su portafolio.. Se frenó en una calle y al abrirlo se distinguió tenuemente un brillo de dos perlillas color jade y una pluma bastante peculiar..


Capítulo 11. Mentiras

--¿Es hijo es mío verdad?.- aseguró Kouga

--Estás diciendo tonterías!.- exclamó la mujer anonadada

--¿No has tenido relaciones con tu marido o sí?

.-.-.-

Sonó un ruido de un celular..

--¿Diga?

--¿Sesshoumaru? Estoy en la ciudad.. ¿Te acuerdas de mí?

.-.-.-

--Miroku! Por qué me traicionaste!.- exclamaba enojada a más no poder.- Tendré que hacer algo para no sentirme así! Le voy a decir a Kikyou lo del collar de Kagome!