"Steven Universe", pertenece a Rebecca Sugar y Cartoon Network, hago esto sin ningún fin de lucro.
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Día 10 del reto "15 días de fanfics"
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Normal Day
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Oneshot de todo lo que paso en tu día+ fantasíapara "Gisela Ovlle"
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La alarma de el celular empezó a sonar con el sonido particular de un gallo que había instalado, ya sé, ¿Quién quiere despertar con el sonido de un gallo?, pero era el único que tono de alarma que lograba despertarme a esa hora de la madrugada, eran las 6:30 a.m. Gruñí solo de ver el reloj en la pantalla de mi aparato celular, puse el tono de espera y cerré mis ojos, era demasiado temprano, ni siquiera había amanecido, si el sol aún no se despertaba me negaba a hacerlo yo misma.
Pero claro como me había pasado más de una vez, en lugar de pulsar el botón para espera había presionado el botón para apagarla, así que me había despertado hasta las 7:45 a.m. lo que significaba que tenía lavarme la cara, ponerme el uniforme, desayunar y correr a la escuela todo en 15 minutos, si volvía a llegar tarde y el prefecto me veía de nuevo me volvería a dejar en el portón de entrada, lo que no era tan malo porque mi primera clase era Ingles, ¿Quién puede concentrarse en aprender un nuevo idioma tan temprano en la mañana?, ¿Por qué no podían poner mejor deportes?, así al menos con una media hora de deporte, todos tendríamos nuestro corazón latiendo a prisa y es seguro que estaríamos despiertos, pero ¡NO!, teníamos que aprender una larga lista de verbos en gerundio, con solo un vaso de leche y una galleta en mi estomago, ¡No era de Dios, en serio que no lo era!
Por suerte llegue justo a tiempo. El prefecto estaba a punto de cerrar el portón cuando me vio llegar sin aliento y quizá había despertado con el pie derecho, porque solo me puso una de sus famosas miradas de reprimenda y me dejo pasar.
Llegue solo 5 minutos tarde a mi primer clase y como siempre cuando no llegaba a tiempo el profesor me obligaba a preguntar si podía pasar en ingles: "May I come in?". De mala gana me dejo pasar, solo fui a mi pupitre al final del salón y deje que la clase siguiera.
Podría decirles que puse atención a toda mi clase, que la carrera desde mi casa había hecho que mi corazón bombeara lo bastante para llevar sangre fresca y llena de oxigeno a todo mi organismo, lista para estudiar, pero les estaría mintiendo, no es que yo sea una mala estudiante, pero solo faltaba una semana para las vacaciones de invierno, hasta los profesores sentían las fiestas cerca y no le ponían la misma energía a su clase, la mitad de ellos preferían ponernos alguna película y dar los temas por visto, ¿Si ellos no se esforzaban, como podían pedirnos a nosotros que lo hiciéramos?
Finalmente la clase terminaba, pero como no, nos dejaron tarea, abrí mi mochila para sacar mi libreta de apuntes, oh si, había olvidado que el viernes pasado había puesto una araña de plástico muy realista – en serio, era una de esas tarántulas peludas, estaba genial — en medio de mi estuche de lápices, casi estaba esperando que Jessica, viniera a sacarme los lápices de colorear sin permiso como siempre, su grito al toparse con la araña seguro sería épico.
Llegó la hora del descanso, y al parecer hoy las cosas solo se negaban a salirme bien, clases aburridas, el grito de Jessica había sido tan épico que me habían llamado con la directora y ahora mismo me acaba de acordar que mamá no me había puesto nada para el almuerzo, lo mejor que podía hacer era meterme en el salón sentarme del pupitre y por ejemplo alejarme de los perros.
Así que entre al salón vacio y enseguida lo note, había un libro que no conocía en mi pupitre. Un libro de pastas azules que estaba segura que no era mío.
Sentándome en mi lugar leí el titulo "La guerra de cristal" no es que yo sea muy buena en historia, pero sabía que había guerra de las rosas, de los pasteles incluso había escuchado algo llamado la guerra del cerdo, pero ¿De cristal? Abrí el libro y…
El sonido de las espadas chocando unas con otras, gruñidos de las personas que peleaban cuerpo a cuerpo. Una maza paso volando sobre mi cabeza, me agache rápido para esquivarla y levante mi propia espada y la enterré contra la persona que me había atacado. Oh por dios que había hecho, la espada había atravesado limpiamente el pecho de una criatura de color rojo frente a mí, ¡había matado a alguien! Pero cuando estaba esperando que saliera un chorro de sangre lo único que paso es que esta criatura exploto en una nube de humo brillante. Una piedra color rojizo cayó al piso.
— Bien Calci – una mujer delgada que sostenía una espada de esgrima se acerco a mí y encerró la piedra en una burbuja color azul – reponte, esto aún no termina.
La alarma del final del descanso me trajo a la realidad, solté el libro aterrada, este fue a parar al piso ¿Qué había sido eso? Mis compañeros empezaron a entrar al salón para la siguiente clase.
— ¿Estás bien Gisela? – mi mejor amiga se me acercó preocupada.
— Si – dije y me agache a recoger el libro – perdón es que estaba leyendo y me asustó la alarma.
La clase estaba por empezar así que se fue a su butaca. Solía meterse en la lectura, pero nunca así, había sentido como había atravesado a esa criatura con su espada, estaba segura, era una locura, pero sabía que lo había sentido.
Mire al profesor de arte que como otros había apagado las luces y puesto una película sobre la vida de Vivaldi. Abrí el libro de nuevo.
— No pueden ganar, ¿Por qué no solo se rinden?
— Nunca – dije empujando con su arma hasta que aquella criatura enorme color naranja tiro su escudo quedando descubierto mi espada corto a través de su cuello y de nuevo la niebla blanca y brillante me rodeaba, pero esta vez atrape la piedra con un brillante color naranja y vetas marrones – una menos – la lance contra otra gema que peleaba a mi lado delgada y ágil hizo una pirueta para atrapar la roca y ponerla en una burbuja.
En medio del fragor de la batalla pude darme cuenta de quienes eran mis aliadas y quienes rivales, éramos muchas menos pero estábamos dando una muy buena pelea y claro teníamos a Rose Quartz de nuestro lado, ella era tan poderosa que por cada una que nosotros lográbamos neutralizar ella lo había hecho con cinco. Era nuestra inspiración y nuestra líder.
La batalla siguió hasta que alguien en el ejército de los rivales cantó la retirada. Las que seguíamos en pie celebramos felices, otra de misa liadas brinco feliz sobre mi festejando, yo no pude si no festejar con ella.
Un momento después nuestra líder estaba cerca de mi con una amplia sonrisa.
— Lo has hecho muy bien Calci, estoy feliz de que estés de nuestra parte.
— Gracias Rose Quartz.
Puso una de sus manos en mi hombro en señal de aprobación y no pude evitar sentirme feliz.
— ¡Gisela!
Brinque de nuevo asustada, mi mejor amiga Brenda estaba de nuevo a mi lado, el salón estaba vacío.
— ¿Qué pasa?
— Las clases ya terminaron estaban como ida, es que no escuchaste la alarma.
— Creo que estaba demasiado distraída – dijo con una sonrisa nerviosa.
— En serio, tú sí que te metes en los libros.
Recogí mis cosas, incluyendo aquel misterioso libro que parecía introducirme a otro mundo y fui rumbo a casa contando los minutos para poder regresar a la historia.
Fin.
