Xiaolin Showdown/Chronicles
Alternative Universe (AU)
Quedan 3 capítulos y el final, tal vez (aún no lo decido), para que esto termine.
Descargo de responsabilidad: Estos personajes no me pertenecen son propiedad de Christy Hui. Esta historia es sólo para el entretenimiento, sin fines de lucro.
Capítulo 9
Primera Noche
Era muy temprano por la madrugada, horas antes de que el día despuntara con el alba, cuando ambos caballeros salieron hacia rumbo desconocido para todos excepto dos almas y un espíritu convicto. La jornada al completo los entretuvo fuera del pueblo, la ciudad y los caminos transitados con regularidad hasta que cayendo la tarde ambos tuvieron la necesidad de solicitar habitación en una posada del camino. El joven Young dio un pago doble para no presentar sus nombres y el sacerdote ofreció una indulgencia plenaria si conseguía ofrecerles una habitación con dos camas separadas. El dueño del negocio acepto todo con mucho agrado, creyendo la historia de que ambos hombres estaban en una misión eclesiástica y les permitió pasar, procurándoles además una cena caliente.
-Cualesquiera piensa que tenemos unas intenciones nobles y desprendidas hacia el resto de los hombres.
-Tal vez porque la visión de un sacerdote tan bien parecido como yo, acompañado de un caballero tan nombre como tú, crea confianza inmediata en nuestros hermanos. –Respondió Jack con una sonrisa sin dejar de desabotonar su sotana para meterse a la cama.-
Chase no comentó nada más y siguió su ejemplo, desvistiéndose para pasar la noche. El día había sido agotador para ambos y aunque los dos deseaban comentar sus descubrimientos sabían que el reposo era necesario. Jack tomó la cama que estaba al lado izquierdo según la dirección de la puerta y luego de santiguarse y desearle buenas noches el clérigo se envolvió en las sábanas, con la frente pegada a la pared de la habitación.
Spicer estaba preocupado y no sin buenas razones; durante la cabalgata del día, a pesar de sí mismo y el dolor que le causaba, le pidió que desistieran de continuar con sus relaciones carnales. Sintiéndose humillado y avergonzado de sí mismo le explico con detalle que, si continuaban realizando esas actividades, los sentimientos que ya tenía por él seguirían aumentando y que él, Jack, no podía ni quería sufrir otro corazón roto. Ya había tenido suficientes para una eternidad al completo. Al principio el joven Young reclamó e intento convencerlo pero cuando el sacerdote menciono las desilusiones amorosas el caballero lo dejo estar, optando por permanecer en silencio en ese tema y por ende, durante casi todo el camino ambos apenas intercambiaron palabras... Jack, detestando el silencio, comenzó a rezar entre dientes, pidiendo el perdón de ambos por sus pecados y recordándose que debía buscar la reconciliación apenas llegara de vuelta a la Villa.
El sacerdote abrió los ojos con sorpresa al sentir un cuerpo empujarlo para recostarse a su lado. Unas manos tibias lo envolvieron de la cintura y lo unieron al cuerpo desnudo que estaba detrás de él. Jack se mantuvo quieto, pensando y esperando cualquier reacción de parte de Chase. Si él aún no quería pasar la noche solo podía comprenderlo y lo dejaría pasar, después de todo, la luna llena estaba a un par de días y el heredero había manifestado malestares que nunca había sentido antes. Momentos después labios recorrieron su cuello, provocándole un escalofrió que casi lo hace saltar.
-Chase.
-Jack... –El clérigo suspiro y se dio la vuelta con esfuerzo debido a lo pequeña que era la cama.-
-Chase por favor. Fui honesto y claro contigo, no me hagas esto, te lo ruego. –Pero el joven Young lo ignoró en favor de acariciar su espalda y volver a depositar besos en su cuello, pasando también a sus hombros.- Chase, piedad, te suplico piedad... –El pelinegro se detuvo y Jack suspiro difícilmente, su aliento cortándose por las emociones que bullían en su pecho.- No me hagas pasar por esto, te lo suplico, no quiero esto de nuevo... Además, mañana hay demasiadas cosas que hacer, debemos separarnos para cubrir más terreno. Piensa en ti Chase, en tu maldición, y no me hagas pasar por algo como esto una vez más.
-No podemos alejarnos así sin más Jack. Yo sé que tú también lo sientes; el deseo te abrasa y te come por dentro. Sé que tú también pasas los días enteros pensando en mi cuerpo unido al tuyo, mis manos recorriendo tu piel, mis besos reclamando tu boca, mordiendo y marcándote... –Jack jadeo cuando Chase mordió su pecho y entonces sujeto su nuca, enterrando los dedos en su cabello para alejarlo de él con brusquedad.-
-Sí. Yo también lo deseo. Pero mientras para ti solo es pasión acumulada y deseo carnal para mí es algo más ¿No lo entiendes? Estoy enamorándome de ti Chase. Amor. Hay afecto y cariño hacia ti en mi pecho, no solamente esta hambre insaciable de perderme en ti... –El pelirrojo suspiro con pesar.- Una sola noche. La última. Mañana por la mañana, si en tus pensamientos sabes que no puedes regresarme este amor, entonces te irás al alba, antes de que yo despierte. No puedo soportar un día más contigo sabiendo que mi afecto hacia ti seguirá aumentando a cada instante ¿Lo comprendes?
-¿No puedes detenerlo Jack? ¿No hay forma de que yo pueda evitar que sigas enamorándote de mi? –Le pregunto el heredero sin verlo, tomando su mano para besarla.-
-Ojala supiera la forma, así no tendría que renunciar a tus labios... ¿Nuestra despedida entonces? –Le pregunto en un murmullo y Chase asintió, regresando a su posición para tomar su boca en un beso cálido y hambriento.-
Por el poco espacio en la cama el heredero se colocó encima de él, besando su boca y su piel con un ritmo más lento del que acostumbran, tal vez para alargar el último de los momentos que pasarían así. Jack lo acariciaba con reverencia, pasando sus manos por su cuello, su espalda, hombros y pecho según el cuerpo sobre él le permitía tocar. El pelirrojo mimo su cabello con ternura, dejándole escuchar los gemidos quedos y jadeos que sabía que lo envenenaban. Llamas inmóviles se encendieron alrededor de la cama, flotando alrededor de ambos para permitirles verse en las tinieblas y Jack no supo jamás si las había invocado él o Chase que ahora lo miraba con sus ojos dorados salvajes, arrodillado al final de la cama, clavando su mirada en sus ojos mientras besaba sus pies.
-Mi cuerpo entero arde cuando me miras así. –Suspiro Spicer y el pelinegro sonrió, lamiendo uno de sus dedos antes de regresar a besar su pecho y seguir así hasta tomar su boca una vez más.-
-Mi alma arde también al verte así. –Le respondió con voz grave en medio de los besos.- Arriba Jack. -Confundido el pelirrojo obedeció y momentos después casi tuvo que recoger su mandíbula del suelo porque Chase le pidió (le ordenó en realidad pero su autoridad se desestimaba por su sonrojo brillante) que fuera él quien lo tomara esa noche.- No me hagas arrepentirme. –Agregó finalmente al colocarse boca abajo.-
-Oh, difícilmente. Será inolvidable para ti, lo juro por mi condenación...
Jack continúo adorando su cuerpo, besándolo con fervor y acariciando su espalda y su cuello, pasando por sus piernas y acariciando su cadera. Una sonrisa complacida se formó en su rostro al ver la piel erizarse luego de que pasara su lengua por su espalda baja, mordiendo la carne firme de su cadera sin dejar de acariciar su trasero. Por alguna razón Chase estaba demasiado firme bajo su tacto pero el pelirrojo lo dejo pasar, creyendo que estaba ansioso por él como las últimas ocasiones. Siguiendo con sus caricias y después de que el mismo heredero le entregara el vial con aceite, Jack intento acariciar su entrada, haciendo que el pelinegro diera un respingo forzado.
-Estás demasiado tenso Chase.
-No. Estoy bien. Continua. –Fue la respuesta dura que recibió y Jack se incorporó, mirándolo con el ceño fruncido.- ¿Qué?
-Tuviste una mala experiencia en esto. –Chase se mantuvo en terco silencio y el clérigo suspiro para sí mismo.- Chase... –Al darse cuenta de que no iba a obtener nada de él Jack negó con la cabeza y se levantó de la cama, haciendo que el pelinegro se girara a verlo con la duda nublando sus ojos.- Date la vuelta.
-¿Qué? –Repitió de nuevo.-
-Que te des la vuelta. Tírate boca arriba hombre, ponte cómodo y cállate.
-No te atrevas Spicer. No dejaré...
-Chase se razonable. Haz lo que te pido, lo disfrutaras enormemente.
Más por obligación el heredero obedeció y una vez boca arriba Jack regresó a la cama, acomodándose en medio de sus piernas para comenzar a lamer su pene.
-Jack...
-Shh... Sé lo que estoy haciendo, confía en mí por una vez. –Le pidió.- Pásame la almohada anda, y levanta tu cadera.
Pudo haber sido el primer comentario, con respecto a la falta de confianza que ambos sabían que le tenía, pero Young hizo lo que le pidió y envolvió sus dedos en la cabellera color fuego. Jack se concentró en satisfacerlo oralmente y una vez comenzó a escuchar los gruñidos bajos su dedo aceitoso empezó a tantear su ano, acariciándolo sin intentar introducirlo, ayudándole a acostumbrarse a la sensación. Su otra mano acarició los testículos y el pelirrojo tuvo que bajar una pierna al piso para ponerse más cómodo cuando el dedo entró tentativamente, penetrándolo con delicadeza.
Jack estaba seguro de que su espalda dolería por semanas gracias a esa posición pero no quería que Chase siguiese cargando esa mala memoria en sus recuerdos, sea cuales fuera esa memoria tan desagradable.
Finalmente, gracias a su paciencia y a lo bueno que era con su boca, el primer dedo ingreso completamente y Spicer se relajó porque aún escuchaba los jadeos de su amante. Su otra mano subió a acariciar su estómago y uno de sus pezones, trabajo en aflojar su garganta y agrego el segundo dedo al tiempo que llevaba el pene más adentro. El gemido ahogado de Chase fue su recompensa y comenzó a abrir sus dedos como si fuesen tijeras, alejándose de su miembro erecto para mirarlo a la cara.
-¿Estás mejor? –Chase bajo el brazo que tenía sobre su frente para responderle. Su frente estaba perlada con sudor y su rostro sonrojado, hizo una afirmación con la cabeza y le pidió un beso, movimiento que Jack aprovecho para ingresar un tercer dedo.-
-Eres más astuto de lo que creí. –Murmuro con placer contra sus labios y el pelirrojo sonrió.-
-Si es para complacerte puedo ser el más astuto o el más imbécil, dependiendo de lo que se requiera de mi... Ahora, respira profundo y relájate. Y no te muevas, quédate como estas. –Agregó al final cuando el heredero hizo la seña de querer moverse.-
Tragando, Jack se acomodó de nuevo entre sus piernas después de sacar sus dedos y colocó aceite en sus dos manos, usando una para lubricarse y la otra para masturbar a su amante que lo miraba con calma, con su brazo descansando sobre su frente todavía. El pelirrojo le preguntó si estaba listo y el heredero asintió con la cabeza, sin dejar de mirarlo y con un aura tranquila a su alrededor. Spicer lo ayudo a levantar un poco más sus piernas y colocó la punta en su entrada, comenzando a empujarse lentamente. Chase mordió su labio inferior y un momento después Jack estaba sobre él, besándolo. Continúo penetrándolo con paciencia, inclinándose a besar su boca, su rostro y a jadear en sus oídos como sabía que le gustaba para ayudarlo a soportar la incomodidad hasta que después de un gran esfuerzo de ambos, consiguió entrar por completo.
-¿Chase? –El pelinegro negó con la cabeza y el sacerdote siguió acariciándolo hasta que lo escucho suspirar largamente y quitó el brazo de su frente.-
-Gracias Jack. Por todo. –El pelirrojo le regaló una sonrisa cálida y mimo su rostro con dulzura.- Puedes llamarme con nombres de amor si quieres, no me molestaran esta noche. –Jack se rio entre dientes.-
-Mi noble caballero sin armadura ¿Cómo podría yo obligarte a escuchar semejantes, "cursilerías"? Por ponerlo en tus palabras.
-Comprendo. Lo merezco... Recita poesía para mí entonces Jack. Dime algo que salga de tu pecho. –El pelirrojo lo pensó un momento y luego se recostó sobre él, hablando en su oído sin que una de sus manos dejara de acariciar su rostro.-
-Las manos de mi cariño te están bordando una capa, con agremán de alhelíes y con esclavina de agua. Cuando fuiste novio mío, por la primavera blanca, los cascos de tu caballo, cuatro sollozos de plata. La luna es un pozo chico, las flores no valen nada, lo que valen son tus brazos cuando de noche me abrazan, lo que valen son tus brazos, cuando de noche me abrazan... *
-Esa es poesía que sí comprendo. –Murmuro el heredero y Jack se incorporó para darle un beso.- ¿Novio mío?
-Te he dicho que me estoy enamorando.
-¿Cómo una señorita que recién fue presentada a la sociedad?
-No te burles de mis sentimientos. Deberías, al contrario, sentirte dichoso por provocar semejantes emociones en otro caballero, no solo en las damas. –Chase resopló.- Sigue así, te arrepentirás. –Lo amenazó con diversión y buscó acomodarse de nuevo.- ¿Me permitirás venirme dentro de ti?
-Sí.
Jack apenas se retiró para dar la primera embestida, escrutando la expresión de su amante pero al no ver incomodidad en sus facciones se animó aún más y para la siguiente salió casi por completo para volver a enterrarse en él.
No paso mucho tiempo para que ambos estuviesen jadeando, disfrutando del acto carnal que realizaban. El joven Young se había arrodillado en la cama finalmente, apoyando sus manos para ayudarse a empujar su cuerpo contra la cadera del pelirrojo que lo embestía con fuerza y lo masturbaba también, intentando darle el mayor placer posible. Chase termino sonriendo al escuchar en Jack los mismos sonidos que le provocaba cuando era él quien lo tomaba y se animó a ayudarle a ir más adentro, gimiendo su nombre para recompensarlo también.
Habría pasado mucho tiempo, pensó Jack, porque no duraron demasiado cuando Chase mascullo que estaba cerca. Internamente el pelirrojo sonrió con felicidad porque él tampoco iba a durar demasiado, no después de sentir el cálido y estrecho interior de su amante abrazarlo con la misma necesidad que él sentía de llenarlo. El pelirrojo salió de su cuerpo por completo para enterrarse con fuerza, de golpe, haciendo que sus testículos chocaran contra el trasero del heredero una, otra vez y de nuevo hasta que escucho un gruñido y las paredes tibias y candentes se cerraron en torno a su erección, apretándolo como si quisieran exprimirlo y el líquido caliente escurrió por su mano, anunciándole que su amante había alcanzado el orgasmo y provocando que en una embestida más él siguiera el mismo camino, corriéndose en su interior.
Jack se desplomó contra la pared, pegando la frente contra el muro, jadeando por aire y gimiendo quedamente. Habría dado su alma de nuevo si hubieran conseguido un lugar privado donde pudiese gritar su placer como deseaba hacerlo.
-¿Estás bien? –Le pregunto Chase luego de un momento y el pelirrojo negó; su garganta estaba seca y aún le faltaba el aire.-
-Esta vez fui yo el que se mareo... ¿Tenemos agua? –Un vaso fue colocado contra sus labios y el pelirrojo tragó como si recién hubiera llegado del desierto.- Gracias.
El joven Young beso su frente y sus labios antes de obligarlo a recostarse sobre él en la minúscula cama. Soñoliento, Jack pensó en que debía aprovechar el último vestigio del calor del otro cuerpo porque después de esto jamás, nunca más, volvería a involucrarse con alguien. Lo juraba por su amada prima.
El sonido del piar de los pájaros tras la ventana cerrada lo despertaron de golpe, asustado por la falta de costumbre; en la villa no había muchos animales... Con un gruñido incomodo el sacerdote se incorporó, sentándose en la cama y frotándose el rostro para terminar de despertarse. La falta que le hacía un buen té a esa hora... Un té y un sándwich también. Era temprano pero su estómago ya reclamaba alimentos. Tal vez deberían bajar y pedir algo para desayunar antes de salir rumbo a...
Jack levantó su rostro de golpe y su corazón cayó al piso al darse cuenta...
Estaba solo.
Chase se había ido.
Un nudo de sentimientos se cerró en torno a su garganta y el pelirrojo sujeto su frente, decidido a no dejarse vencer. No iba a dejarse caer por esto... Apretando la mandíbula para darse fuerza se levantó para ponerse los pantalones y la camisa. Encontró su sotana sobre la mesa con la plancha caliente a un lado de esta. Chase no se había ido hacía mucho tiempo, pensó destrozado, porque el carbón dentro de la plancha seguía caliente.
A punto de alisar su hábito una lágrima cayó sobre la tela y Jack levantó la cabeza, no podía... No podía... Más gotas siguieron a la primera y el sacerdote apoyo una mano sobre la mesa, sollozando, mientras la otra intentaba inútilmente limpiar el llanto que no cesaba.
Él se lo había pedido sí, pero eso no significaba que no sufriera. Dolía, y dolía mucho. Tener su corazón de esa forma... Pensó que debía alejarse antes de empeorar las cosas pero no se había dado cuenta de que ya era demasiado darte; ya se había enamorado y ahora su corazón, su alma, se destrozaban ante el abismo que lo separaba de su amado.
Jack hipo y se limpió el rostro, tragándose los sentimientos que había en su pecho y que ahora debían seguir ocultos en su corazón. Sollozó un poco más, intentando sobreponerse a la asfixia que sentía en su garganta, de modo que cuando la puerta se abrió el clérigo no pudo escuchar otro sonido que no fueran sus propios gimoteos.
-Esperaba que siguieras dormido hasta que terminara de planchar su sotana. –Dijo una voz a su espalda y Jack se dio la vuelta, intentando limpiar su rostro de las lágrimas. Chase se congeló al verlo y dejo la bandeja con alimentos en la cómoda que estaba al lado de la puerta, caminando un par de pasos hasta avanzar al centro de la habitación. Durante un largo rato ninguno dijo nada hasta que el pelirrojo se rompió y se lanzó a sus pies, arrodillándose para abrazarlo del torso y seguir llorando en su estómago.- Jack... Sólo fui a buscar nuestro desayuno... –Le dijo el heredero, peinando su cabello rojo y el clérigo siguió llorando, sofocado contra sus ropas porque eso debía significar algo más. Todo su ser deseaba que significase algo más.-
-No te fuiste... –Balbuceo sin separarse de él y el heredero continuo acariciando su cabello.-
-No. No me iré. –Respondió finalmente y lo separó de sí mismo, arrodillándose frente a él para sujetar su rostro.- Te ves espantoso llorando Jack. Eres una vergüenza. –Murmuro y limpió su cara con su pañuelo.- No puedo decir que te veas mejor pero...
-Te quedaste. Conmigo ¿Por qué? –En su mente no había explicación alguna para eso. Nadie se había quedado antes ¿Por qué él sí? ¿Por qué Chase se quedaba?-
-Digamos que, siendo honesto conmigo mismo descubrí que, no eras el único que desarrollaba sentimientos... –Para Spicer la declaración fue más fuerte de lo que pudo soportar y se sentó sobre sus piernas, mirándolo sin poderlo creer.- No me mires de esa manera. Levántate ahora y ve a desayunar, tenemos muchas cosas que hacer hoy como para que pierdas el tiempo aquí sentado, mirándome con esa expresión tan mentecata.
El pelinegro lo levantó y se acercó a la mesa para terminar de alisar su hábito, sin dirigirle una palabra más hasta que termino. Jack por su parte comió a duras penas porque el nudo que había sentido con anterioridad se había transmutado en una nube de mariposas que revoloteaban por su pecho y estómago. El joven Young le echo la sotana encima y luego de un desayuno en silencio ambos abandonaron la posada.
Hubiese sido agradable hablar algo respecto a la decisión que Chase había tomado, a parecer de Jack, pero el heredero se mantenía en un silencio tenaz y él estaba demasiado sorprendido por el hecho de que aún estuviera ahí, cabalgando a su lado, como para insistir en algo que no fuera pellizcar su brazo para asegurarse de que estaba despierto.
-No creí que pudiera hacerte llorar. –A unas horas de llegar al cruce de caminos donde debían separarse Chase detuvo su caballo y miro hacia el bosque, sin girar su rostro mientras le hablaba. El sacerdote tuvo que regresar para poder estar cerca de él y miro fijamente el cabello claro de su caballo.-
-Yo no deseaba que me vieras así. Es solo que, al despertar y no verte... Fue terrible para mí. Lo lamento demasiado Chase, te mentí. Te dije que me estaba enamorando pero la verdad es que, para el momento en el que te conté esa mentira yo ya te amaba.
El caballo relinchó nervioso cuando las manos del heredero lo tomaron de sus ropas y lo acercaron a él para besarlo de lleno en los labios, reclamando su boca con fiereza.
-¿Me amas? ¿Aunque yo sea un monstruo, Spicer? ¿Aunque este condenado?
-Te amo. Aunque ambos seamos unos monstruos y unos condenados.
Cuando avanzaron hacia el cruce sin embargo ninguno dijo nada. Jack movió las riendas para ir hacia la derecha y Chase lo siguió.
La verdad fuera dicha era una sensación agradable; El no cargar nada con demasiadas palabras que pudiesen arruinar algo más. Su decisión de permanecer juntos los entretuvo más de lo previsto y era cerca del ocaso cuando ambos regresaron a la villa, con los caballos cargando varios paquetes de los encargos que habían hecho durante dos jornadas. Entraron a la Iglesia sin más y dejaron la carga sobre la mesa en la bodega que fungía como centro de operaciones y Chase se quedó con Vlad, revisando las últimas partes del plan mientras esperaban a Ashley. Jack por su parte pasó a la capilla a buscar a Dojo. Lo encontró dándole consejo a una mujer joven recién desposada y cuando el otro sacerdote le hizo una seña se acercó también, escuchando sus problemas y ofreciéndole recomendaciones entre las que se encontraban el que enviara a su esposo con alguno de ellos para que tuvieran una conversación con él. La joven esposa salió de mejor humor del templo y el pelirrojo suspiro, llamando la atención del otro.
-¿Le ocurre algo Jack? -El clérigo asintió, confesándole que debía hacer uno del sacramento de la reconciliación.- Ven hijo mío. Acompáñame pues. –Jack no le permitió hacer nada más que solo sentarse para un momento después arrodillarse frente a él, mirando hacia el suelo.-
-Ave María purísima.
-Sin pecado concebida. El señor este en tu corazón para que te puedas arrepentir y confesar humildemente tus pecados. –Dojo se relajó en su posición, esperando y el pelirrojo se estremeció ligeramente; confesión o no, le era difícil aceptar que había cometido un error.-
-Pido perdón a Dios de los pecados que he cometido... –susurro con dificultad pero Dojo permaneció en silencio, animándolo a continuar.- Me acuso pues, de haber retozado con un varón, rompiendo mi voto y pecando ante sus ojos... En más de cuatro ocasiones durante esta ultima semana...
-¿Cuatro veces? –El tono de sorpresa en la voz del otro sacerdote lo hizo levantar el rostro, encontrándose con la cara de Dojo.- ¿Cuatro? ¡Por eso llegabas tarde todos los días! ¡Y yo aquí pensando que te hacía daño la comida de la casa Young! –Jack soltó una risita sin poderlo evitar, relajándose finalmente a pesar de que su corazón seguía golpeando su pecho con fuerza.- Continua.
-He mentido un par de veces. Pero eso no es una gran sorpresa. Lo que sí puedo decir es que han sido para ayudar a los demás.
-No exime la mentira. Mucho menos cuando dejas que un viejo como yo se levante a las cinco de la mañana a barrer la sacristía porque tu estas por ahí, divirtiéndote. –Dojo le sonrió finalmente, confundiéndolo.- Pero tú no estás arrepentido ¿Verdad Jack? –Spicer negó con la cabeza.- ¿Tienes sentimientos por el joven Young?
-Yo, él no...
-Jack. –Lo interrumpió Dojo.- Lo sé. No es necesario negarlo. No es demasiado obvio tampoco pero tu expresión te delata... Puedo saberlo porque es la misma expresión que he visto en mi mismo los últimos veinte años. –El pelirrojo abrió la boca con sorpresa, observándolo anonadado.- No te lo había preguntado por miedo a tu reacción pero ahora, dime por favor ¿Cómo esta monseñor Fung?
Y de pronto, ante la pregunta de su compañero, algo hizo encajo en la mente de Jack.
-Él esta... Su salud es estable por el momento... Cuando vine hacia acá él estaba saludable...
-¿Su color de piel se veía sano?
-Sí. Sus ojos tienen el mismo brillo de siempre, sobre todo cuando te reprende por quedarte dormido hasta entrada la mañana... -Dojo sonrió con ensoñación ante su comentario y el pelirrojo se quedó quieto, pensando.- Cuando me encomendó venir aquí yo pregunte por el cura de esta parroquia y él dijo que, que usted necesitaba "regresar a la civilización de inmediato" y sin embargo, también dijo que me asistiría en lo que le pidiese, que no lo dejaría marchar hasta que yo terminara con mis investigaciones...
-Sí... Llevo seis años aquí y durante ese tiempo hemos intentado lograr una forma de estar juntos nuevamente. Él sugirió que pidiese mi cambio a la abadía, alegando mi edad y yo hice eso exactamente... Fui aceptado dos meses antes de su llegada pero debido a todos estos problemas... –Dojo hizo un movimiento con su mano.- Tenía que quedarme aquí un poco más.
-Entonces... –La mente de Jack empezó a trabajar a toda prisa.- Después de veinte años juntos, los últimos seis los ha pasado aquí...
-Ahora comprendes mi pesar. Yo difícilmente puedo condenarte. Pero te sugiero, si tus sentimientos son correspondidos, que realicen el ritual de 'Adelphopoiesis', así tendrás pues la bendición del Padre.
-Es demasiado pronto todavía.
-Es mi sugerencia. Fuera de eso, te encomiendo a no volver a pecar.
-Y eso es demasiado restringente.
-No es culpa mía que decidieses abrazar el celibato... –Dojo le dio una sonrisita y Jack resopló porque tenía razón; el mismo había hecho el nudo que ahora se estaba llevando al cuello para ahorcarse con el.- ¿Tienes algo más que confesar?
-No. –Dojo coloco ambas manos en su cabeza.-
-Yo te absuelvo de tus pecados en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo... Dile al joven Young que sería una buena idea que buscara una confesión. Conmigo.
Para cuando regreso a la bodega Chase era el único que lo esperaba y por su expresión, no parecía feliz con él por alguna razón. A pesar de que su confiable voz interna le grito que no hiciera ningún comentario Jack le preguntó qué era lo que ocurría.
-Han hablado de mí en tu confesión. -Al menos cinco excusas distintas pasaron por su mente pero al final el sacerdote solo pudo mirarlo con desdén.-
-¿Te has atrevido a escuchar algo tan privado como una confesión de un sacerdote? ¿Sabes que ese es un pecado y una falta moral indescriptiblemente grave para un caballero como tú? –Pero el joven Young no parpadeo ante la acusación, cosa que Jack, tristemente, sabía que ocurriría.- Es mí confesión, no te he delatado en lo absoluto. Y si lo escuchaste todo con tu oído de demonio entonces sabes que me han sugerido invitarte a reconciliarte también. –El sacerdote tomo su capa de viaje y se la echo encima a una silla, dejándola lista para cuando la necesitara.-
-¿Qué es el ritual de Adelphopoiesis? –Chase preguntó de improviso y el clérigo se congelo en su sitio. No había esperado esa clase de pregunta.-
-Es, una ceremonia protocolar que data del comienzo de la era cristiana... –Le respondió Jack lentamente y el heredero camino a su lado para mirarlo con atención.-
-¿En qué consiste?
-No tiene ningún caso que lo sepas. Es un ritual que esta por desaparecer de cualquier modo y...
-Jack. –La mención de su nombre, con esa entonación, lo calló de golpe.-
-Por favor. No tiene sentido.
-¿Por qué es "demasiado pronto todavía"? –Insistió el joven Young.-
-No hagas más preguntas, no voy a responderla.
-¿Qué es lo que tiene que ver ese rito con nosotros? –Exigió saber Chase con voz dura.- ¿Es una manera de extinguir la maldición? ¿Por qué estás ocultándome cosas que...?
-¡Es un ritual de matrimonio! –Jack le respondió en un grito, cansado de las acusaciones que el otro siempre parecía estar haciéndole.- Adelphopoiesis consiste en unir a dos personas del mismo sexo, particularmente varones, en una relación ante los ojos de Dios. Su traducción más exacta en términos vulgares es "unión de hermanos" y he dicho que no porque, obviamente, no la necesitamos. Si es increíblemente difícil que confíes en mí para darte siquiera la hora de manera correcta entonces jamás se hará un ritual semejante entre nosotros. –El pelirrojo lo empujo a un lado para alejarse de él.- Honestamente, ahora puedo ver que la única razón por la que te quedaste es porque querías más sexo... Jugar con los sentimientos de alguien así, para buscar una satisfacción tan baja y ruin... –Murmuro mientras caminaba hacia la puerta.- No mereces de ninguna forma el amor que tengo hacia ti señor Young. –Declaró finalmente, saliendo de la habitación con el pecho hecho un puño y sin mirar atrás.-
El joven heredero permaneció en un silencio terco mientras la señorita Amesbury y el cazador Vlad lo aseguraban a la silla de metal en el calabozo bajo el palacio de gobierno. Luego de todas las sospechas y demás intrigas que Pedrosa había hecho en su contra los cuatro decidieron que, para tranquilidad del jefe de policía, el joven Young se quedaría encerrado ahí la primera noche de luna llena del mes.
-¿Dónde está el pequeño Jack? –La señorita Amesbury llevaba más de treinta minutos quejándose pero Chase seguía encerrado en su mutismo, sin dejar escapar ningún sonido siquiera cuando Vlad lo ato con demasiada fuerza a la silla.- Esta sudando señor Young ¿Se siente bien?
-No te preocupes, eso le pasa cada vez que va a transformarse. –Jack respondió con un asentimiento de cabeza el saludo del caballero rubio y dejo en la mesa el arma de fuego que cargaba en su mano.- Todo esta listo. Wuya asegura que la bestia original dejara su escondite esta noche y Pedrosa esta fuera junto con un grupo armado, esperando por ustedes.
Ashley y Vlad se despidieron, asegurándole que Ashley regresaría en unas pocas horas para tomar su lugar y cuidar del señor Young. El sacerdote les dio una sonrisa y la bendición para despedirlos. Una vez que salieron saco su pañuelo y se acercó al heredero para despejar su rostro, apartando su cabello y secando su rostro de sudor.
-Regresaste... –Chase lo miraba como si fuera una sorpresa para él que estuviese en la misma habitación y el sacerdote lo miro, alzando una ceja.-
-Por supuesto que regrese. Tenemos un plan a desarrollar, no podía abandonarlos.
-¿Fue por eso que volviste? –Jack estuvo a punto de abrir la boca con sorpresa, escuchar al joven heredero hablándole con ese tono de voz tan... ¿Herido? ¿Esperanzado?-
-Ciertamente que no. Yo no puedo alejarme de ti. Maldito sea este corazón que me traiciona, no importa lo mucho que lo intente, no puedo imaginar pasar un día lejos de ti. –Admitió resignado y termino de secar su rostro.-
-Jack... –El clérigo se acercó a la mesa y tomo una jarra para servirse un poco de agua y llevársela de regreso.- Jack. Quiero hacerlo. –El pelirrojo soltó una risa cansada y le acerco el vaso para que bebiera.-
-Es evidente. Estamos en una situación de vida o muerte y tú quieres hacerlo. Es obvio. –El heredero negó con la cabeza cuando dejo de beber y lo miro directo a los ojos.-
-No eso. Aunque sería inquietantemente excitante sin duda, habiendo tantas cadenas y estando yo imposibilitado a moverme... –Jack alzó una ceja de nuevo.- Me refiero al ritual. Quiero hacerlo Jack.
-¿Qué ritual? –Le preguntó confundido, regresando el vaso a la mesa.-
-Adelphopoiesis. Quiero casarme contigo o como sea que lo llamen. –El pelirrojo se dio la vuelta con rapidez y lo observo en silencio un instante para luego soltar una risa triste.-
-Eres imposible.
-Hablo en serio.
-No. No lo haces.
-En verdad. Créeme.
-¿Por qué debería? Tú no confías en mí para otra cosa que no sea satisfacer tus necesidades carnales. El mencionar esto, oh Chase, te creí capaz de muchas cosas pero de esta mentira...
-¡No es una mentira! –Las cadenas sonaron violentamente cuando el pelinegro se sacudió en la silla.- Yo... Sé que he fallado como un caballero pero, Jack, el ver tu expresión molesta cuando te provoco... No sabes lo que me enloquece verte enfadado conmigo para luego ver tu sonrisa, intentando seguir disgustado y sin lograrlo... Tus besos salvajes, tus uñas enterrándose en mi piel... No hay nadie más, nadie que pueda comprender lo que nuestro rudo placer nos provoca. Me provoca. Te deseo para mí y nadie más. Nadie Jack. Ni siquiera Dios podrá tenerte, solo yo... Bésame. Ahora. Deseo tus labios, bésame, bésame...
Las cadenas crujieron cuando Spicer se acercó a él en un par de largas zancadas y lo tomo del rostro para besarlo con desesperación. Un gemido gutural salió de sus gargantas y ambos gruñeron en sus bocas, mordiendo y lamiendo sus labios.
-Jack. Jack. –Chase suspiro con urgencia su nombre y el pelirrojo continuo besándolo, ansioso, acariciando su nuca y su cuello.- Eres mío. Solo mío. Dímelo, por favor, quiero escucharte decírmelo.
-Lo soy. Soy tuyo, solo tuyo Chase.
-¿No hay nadie más? ¿Ni siquiera Dios podrá tenerte?
-Nadie. Tuyo y solo tuyo. –Un largo beso hambriento fue el que les arrebato los últimos minutos del día y apenas el sol se ocultó en el horizonte el joven Young lo supo, separándose del clérigo.-
-Vete. Está comenzando. –Jack asintió con la cabeza.-
-Te amo Chase Young. -Y le dio un último beso en los labios para recoger el arma y salir de la habitación, cerrando la puerta del calabozo.-
Ni los gruñidos de incomodidad y dolor que el pelinegro dejo escapar en su transformación ni la apariencia dolorosa de la transformación de hombre a monstruo pudieron evitar que Jack lo mirara con fijeza, negándose a abandonar a su amante siquiera un momento, ni un parpadeo. El lagarto que tomo el lugar de Chase se sacudió con impotencia, intentando liberarse pero esta vez habían usado más cadenas y conjuros paganos que, combinados con los cristianos, fortalecían la prisión.
-¿Chase? ¿Chase, puedes escucharme? –El monstruo siguió gruñendo y Jack suspiro con tristeza, recargándose en la pared de roca sólida para esperar.-
Las horas siguieron lentas y pausadas. Ashley llego a la hora prometida pero el pelirrojo se quedó con ella, dormitando de pie contra la pared y despertándose cada treinta minutos, asegurándose de que el heredero seguía atrapado y gruñendo con rabia.
La mañana despunto fría y tranquila, sin ningún incidente y para cuando Pedrosa bajo a revisarlo Chase estaba sentado en una esquina del calabozo, agotado por completo y listo para descansar el resto del día en su propia habitación.
*Zorongo. Federico García Lorca.
Lorca no es contemporáneo a esta historia pero tome una licencia literaria, en favor de un poco de romance.
Gracias por su review a:
-Freaku
-Vampire Dark Rogue Wind
-N. Z. A.
-Chiara Polairix Edelstein
-PaulaXDB
