Lamento haber tardado en continuar el fic. Pero desde Enero de este año estuve escribiendo fics de manera semanal (5 meses), y llegó un momento en que mi cerebro se cansó y necesité tomarme un par de semanas de descanso para encontrar mas inspiración :c
Recuerden, si les gusta el fic, favor de dejar comentarios, así sabré lo que les gusta y lo que no ;D
Después de que Viktor conociera a Toshiya y Mari Katsuki, quienes regresaron de su trabajo en el viñedo al atardecer, y que se presentara ante ellos como el novio de su hijo y hermano; Viktor y la familia Katsuki se reunieron en el comedor para compartir una agradable, aunque al principio un poco tensa, comida familiar, la cual el peliplateado había ayudado a Hiroko a prepararla mientras que Yuuri había estado limpiando su antigua habitación para que estuviera lista a la hora de dormir.
"Así que, Viktor..." Dijo Toshiya después de sorber un poco té. "¿Cuáles son tus intenciones con mi muchacho?"
"Casarme con él, por supuesto." Contestó el peliplateado como si fuera muy obvio, y Yuuri casi se atraganta con la comida mientras que Mari rió por su atrevimiento, y eso de alguna manera rompió con la poca tensión que quedaba. Aunque claro, Viktor no podía decirles que de hecho ya estaban casados, al menos desde el punto de vista de los dragones. Así que enseguida agregó. "Y me gustaría tener su bendición para eso." Dijo, y mostró su sonrisa en forma de corazón.
"¡Oh, qué directo! ¿No es un encanto, Toshiya?" Dijo Hiroko también riendo, y el hombre asintió con la cabeza, al parecer complacido por su respuesta.
"Ya veo. Por lo que Yuuri nos ha dicho en sus cartas, ustedes mantienen una relación estable desde hace meses, por lo que una boda sería el más evidente y apropiado siguiente paso en su relación. Así que sí, por supuesto que tienen nuestra bendición."
"Gracias." Dijeron Yuuri y Viktor a la vez, pero cada uno con diferente tono. Mientras que Yuuri dio un suspiro de alivio, Viktor se echó sobre él para abrazarlo mientras era invadido por la felicidad.
"¿Y para cuándo es la boda, eh?" Preguntó su hermana mientras servía más té a todos en la mesa.
"No tenemos fecha aún." Replicó Yuuri. "Estamos ahorrando dinero para comprar una casa y los anillos, sin mencionar el costo de la ceremonia..."
"Yuuri, cariño. Cualquier cosa que necesiten, para eso está tu familia." Le aseguró Hiroko con una sonrisa. "Pero, cuéntennos , ¿cómo se conocieron? Sé que ya lo mencionaste en tus cartas, pero queremos oírlo de ustedes."
El dragón blanco pudo percibir a su pareja tensarse, así que decidió tomar la palabra. Ya habían practicado ese discurso un par de veces antes, además, siendo que Viktor tenía de casi doscientos años de edad, no sería la primera vez que tendría que inventarse una historia para explicar su procedencia, puesto que su apariencia humana cambiaba con suma lentitud.
Incluso una vez se tuvo que hacer pasar por su propio 'hijo' porque un humano anciano reconoció su apariencia. Yuuri se rió mucho cuando le contó esa anécdota.
"Sucedió hace unos meses, cuando iba de camino hacia mi nuevo trabajo en la posada de mi amiga Mila, fui atacado por ladrones de carreteras y me dejaron muy mal herido. Pero Yuuri pasaba por allí y se detuvo a ayudarme." Rodeó la cintura de Yuuri y lo atrajo más hacia sí. "Si Yuuri no me hubiese ayudado seguro que habría muerto desangrado. ¡Él es mi salvador! Claro que al principio solo estaba muy agradecido con él, pero al pasar algo de tiempo juntos nos enamoramos, ¡y estoy ansioso porque nos casemos!"
"Awww. Yuuri, estoy tan orgullosa de ti por ayudar a un extraño." Dijo su madre dando un suspiro risueño. "Y gracias a eso, tú y Viktor se conocieron. ¡Hacen una pareja tan linda!"
"Gra-gracias..." Dijo Yuuri, ruborizado, y Viktor lo besó en la sien antes de soltarlo para descruzar y estirar las piernas.
Estar sentado en el piso hacía que su pierna izquierda doliera un poco, inclusive estando ya sanada. Viktor no entendía del todo por qué el pueblo natal de Yuuri era tan diferente al cual vivían, del por qué las casas tenían puertas corredizas o se sentaban en el piso junto a una mesa tan corta, pero el moreno le había explicado que era debido a que sus ancestros se trataba de extranjeros y que las personas de su pueblo continuaron con sus tradiciones.
"Viktor, ¿y ya conociste a Minako-senpai?" Inquirió Mari, quien era la única de la familia que no parecía muy entusiasmada con su presencia, aunque curiosamente no percibía malicia de ella. Seguramente la muchacha pretendía ponerlo nervioso, o algo así fue lo que Phichit le advirtió que podía suceder; que alguien de la familia de Yuuri posiblemente intentaría ponerlo a prueba.
"¡Oh, sí! ¡Minako es una gran mujer! El día que Yuuri me la presentó, ella me hizo pasar un mal rato haciéndome miles de preguntas." Rió. "Fue aterrador. Pero pude darme cuenta que se preocupa por Yuuri y que puedo contar con ella para que lo cuide por mí cuando está en su trabajo."
"Viktor y Minako-senpai son compañeros de copas." Agregó el moreno con un suspiro cansado, y eso de alguna manera hizo que su hermana riera.
Yuuri aún recordaba el fatídico día en que accidentalmente Viktor le confesó a Minako que era un dragón, por suerte, ambos estaban tan intoxicados con el vino y la cerveza que la mujer se lo tomó a broma y rió hasta quedarse dormida.
"¡Sí! Minako siempre me cuenta historias de cuando Yuuri era pequeño." Dijo, y volvió a abrazarlo. "¡Oh, Yuuri, cómo me hubiese encantado conocerte en esa época!" El escriba por un momento pensó que sus padres se sentirían incómodos por tantas muestras de afecto, pero parecían más bien complacidos.
"Vicchan." Le habló Hiroko, y no pasó desapercibido para nadie el cambio de nombre. "¿Cuándo podremos conocer a tus padres?"
"Mamá. Viktor es huérfano..."
"¡Oh, Vicchan! Lamento oír eso..." Dijo la mujer llevándose las manos a la boca, apenada.
"No, está bien, mamá Hiroko. Estoy seguro que mis padres están felices en el Paraíso." Contestó sonriente. No recordaba mucho a sus padres, pero sabía que de alguna manera los extrañaba.
"¿Paraíso?" Repitió Toshiya con el cejo fruncido, pero después sonrió cordialmente. "Ya veo. Me alegra que pensar en el Paraíso sea un consuelo para ti. Aunque nosotros preferimos creer en la Reencarnación."
"¿Reencarnación?" Inquirió el peliplateado, y miró a Yuuri con rostro confundido.
"Se refiere a cuando una persona que murió regresa a la vida pero renaciendo en el cuerpo de otra." Explicó Yuuri con un dedo alzado, justo como lo hacía cuando le daba lecciones de lectura y Viktor supo que debía poner especial atención. "Pero claro, es sólo una teoría, al igual que el Paraíso..." Dijo encogiéndose de hombros.
"Pero es la teoría a la que a nuestra familia nos gusta pensar que es la correcta." Completó Hiroko con una sonrisa amable.
"¡Suena muy interesante!" Dijo Viktor con admiración, sorprendido por tal concepto. "Quizás después de morir, Yuuri y yo nos volvamos a encontrar en otra vida." Besó a Yuuri en la mejilla y éste se ruborizó para después sonreírle. "Pero por ahora, me gustaría saber su opinión sobre si puedo recibir el apellido Katsuki cuando nos casemos. Si es que eso no es problema para ustedes, papá y mamá."
"Oh, ¡eso sería estupendo!" Dijo Hiroko sonriendo, y Toshiya asintió con la cabeza. "Por supuesto. Nos encantará tenerte en la familia, y que lleves nuestro apellido será todo un honor para nosotros."
La reunión continuó con Yuuri contándole a su familia sobre su trabajo de escriba, y Viktor contándoles sobre las funciones que desempeñaba en la posada de Mila. Entonces la familia Nishigori apareció.
"¡Yuuri, mira! ¡Son tres personitas iguales!" Exclamó Viktor con sorpresa al ver a las hijas de Yuuko.
"Sí." Yuuri rió. "¿Nunca habías visto trillizas?"
"¡Había visto gemelos, pero no trillizas!"
"Yuuri, ¿él es tu novio?" Preguntó una de las niñas.
"¡Es muy guapo! ¿Se van a casar pronto?" Preguntó otra.
"¿Adoptarán bebés cuando se casen?" Preguntó la última.
"Ah...nosotros no...eh..."
"¿Acaso ya han hablado sobre tener su propia familia?" Inquirió Toshiya, y Hiroko los miró con atención.
"Sí, pero Yuuri dice que aún somos muy jóvenes como para encargarnos de nuestros propios hijos." Respondió Viktor encogiéndose de hombros.
"¿Están seguros?" Preguntó Yuuko con rostro preocupado. "Yuuri-chan, ya tienes veinticuatro años y Viktor veintisiete. Deberían adoptar lo más pronto posible. Tener niños en su vida hará que su relación se fortalezca."
"Yuuko, agradezco tu preocupación... Pero...um..." Yuuri quiso replicar que ese no era asunto suyo, pero no quiso sonar grosero. Yuuko sólo era un año mayor que él y ya estaba estancada con tres hijas. Yuuri respetaba su decisión de ser madre tan joven, pero sabía que él no necesitaba eso en su vida. Aún no se sentía listo para tener hijos, y sabía que Viktor tampoco estaba muy interesado en esa idea.
"Te lo agradecemos, pero estamos bien por ahora." Intervino Viktor con una sonrisa amable. "Ni siquiera nos hemos casado aún, así que no tenemos prisa." Dijo un poco renuente (¡pues realmente estaban casados!), y mirando con un poco de envidia a los anillos que adornaban los dedos anulares de los Nishigori y los padres de Yuuri. "Además, así no tengo que compartir a mi Yuuri con nadie más." Yuuri le sonrió agradecido por el apoyo.
"Sí, a mí me parece bien." Dijo Mari. "Es la vida de ellos. Nosotros no tenemos por qué meternos."
"Oh, bueno... A Toshiya y a mí nos encantaría tener nietos lo más pronto posible, pero está bien si quieren ir a su ritmo." Dijo Hiroko asintiendo con la cabeza, comprensiva.
"Hey, Viktor, ¿tú también estás obsesionado con los dragones?" Inquirió Takeshi, el esposo de Yuuko, en tono de mofa, quien era evidente que intentaba avergonzar a su amigo. Pero Viktor lo sorprendió con su respuesta.
"¡Por supuesto! Si algo tenemos más en común Yuuri y yo es nuestro amor hacia los dragones." Respondió intentando no sonar molesto. Al principio de su relación creía que Yuuri había comenzando a investigar sobre dragones por haberlo encontrado herido y que eso despertó su curiosidad, mas un tiempo después se enteró que Yuuri en realidad siempre había estado interesado en ellos, que de hecho no tenía muchos amigos porque los otros niños solían burlarse de él por estar siempre leyendo novelas y cuentos sobre dragones (y Takeshi era uno de esos niños).
"Vaya, tal para cual..." Dijo el hombre riendo y Yuuko le dio un codazo para después hablar ella.
"En ese caso, tal vez les interesaría escuchar las narraciones del bardo."
"¿Un bardo?" Repitió Yuuri, sintiendo curiosidad.
"Sí. Desde hace un par de días un bardo ha estado rondando por el pueblo y contando leyendas sobre dragones." Dijo animada. Por lo que Yuuri le había contado a Viktor, Yuuko, además de Mari, era la única persona con la que podía conversar sobre su tema favorito sin sentirse intimidado.
"¡Ayer nos contó una leyenda sobre un humano que encontró a un dragón herido en un bosque!" Dijo una de las trillizas.
"¡Y lo curó y lo salvó de morir!" Dijo otra.
"¡Si les gustan los dragones, deberían tener una cita mañana y escuchar sus historias! ¡Será muy romántico!" Dijo la tercera y las otras dos asintieron.
"No es una mala idea, ¿verdad, Yuuri?" Inquirió Viktor guiñándole un ojo y Yuuri rió. Era evidente para ambos que la leyenda se refería a ellos, y que el bardo que la contaba debía tratarse del dragón granate, uno de los dragones que estuvo cuidando al peliplateado cuando estaba herido.
La comida continuó sin incidentes y la cena también.
"Yuuri..." Le susurró Viktor al oído cuando ya estaban solos y en el futón de su habitación, abrazándolo de manera que sus cuerpos se rosaban uno al otro.
"Viktor, aquí no... La paredes de la casa de mis padres son aún más delgada que las de la posada." Susurró intentando empujarlo, pero el peliplateado lo abrazó con más fuerza.
"Pero, Yuuri." Se quejó, hundiendo su nariz en su cuello para oler su dulce aroma. "Hace mucho que no nos apareamos, desde que no visitamos nuestra cueva..."
"Se dice 'intimar'. Los humanos no nos 'apareamos'. No sé cuántas veces te lo tengo que decir..." Le regañó, pero a Viktor no le importó y metió las manos bajo su pijama. "¡Vi-Viktor!"
"Yuuri. Por favor. Necesito sentirme dentro de ti... o quizás prefieras tú estar dentro de mí." Murmuró con tono sugestivo, primero besando sus mejillas, barbilla, hasta bajar a su cuello, y el moreno se ruborizó.
"Uh... N-no deberíamos... No es correcto hace esto tipo de cosas en una casa que no es nuestra..."
"Bueno, esta es la casa de tus padres, y esta sigue siendo tu habitación, así que..." A pesar de no traer sus gafas puestas , Yuuri pudo percibir su sonrisa triunfante.
"En eso tienes razón... Es-está bien. Pero sé silencioso, ¿de acuerdo? Y tendrás que ayudarme a lavar las sábanas." Viktor asintió con la cabeza y Yuuri lo besó en los labios.
-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-
A la mañana siguiente, tras recibir una mirada acusatoria por parte de su hermana que pronto se volvió en una risa burlona durante el desayuno, y después de que él y Viktor ayudaran a su madre con la lavandería, un avergonzado Yuuri tomó a su novio de la mano y lo sacó de la casa para mostrarle su pueblo natal.
Yuuri llevó a Viktor a ver los campos de cultivo, los viñedos de su familia, y los lugares donde solía jugar cuando era niño. Y claro, no faltaron humanas coquetas que intentaron llamar la atención del peliplateado, pero el dragón siempre tenía su mirada puesta únicamente en su (futuro) esposo.
"Entonces..., ¿qué piensas de mi familia?" Inquirió con timidez mientras caminaban cerca de arboles frutales, aún tomados de la mano.
"Son adorables, justo como tú." Contestó Viktor con honestidad. "Y huelen igual de bien que tú. Pero obviamente tu aroma es el que más me gusta."
"Oh, gracias." Rió, sintiéndose halagado. Según le había explicado el peliplateado antes, el aroma de un individuo era el reflejo de su personalidad. Y Yuuri sabía que Viktor adoraba olerlo.
"Y si nos dieron su bendición, ¿significa que también les agradé, verdad?"
"Por supuesto. Te dije que mis padres te amarían. Y creo que mi madre te ama más. El hecho de que te haya pedido que le ayudes a cocinar tazón de cerdo esta noche es una buena prueba de ello."
"¿Y qué hay de ti, Yuuri?" Inquirió el dragón deteniéndose. Y soltó su mano, pero sólo para atrapar su cintura entre sus brazos y hacer que sus rostros se encontraran de manera que sus narices se rozaban y sus ojos se miraban mutuamente. "¿Tú me amas?"
"Yo..." Yuuri lo miró con sus ojos marrones bien abiertos a causa del movimiento tan atrevido, pudiendo sentir la intensidad de los ojos azules que lo observaban sin pestañear, sumando que había algunos pocos lugareños caminando cerca de ellos y que estaba seguro que algunos se volvieron a verlos con curiosidad. Pero si había algo que hiciera que Yuuri pudiera superar su timidez, aunque fuese por un sólo segundo, era el hecho de poder hacer a Viktor feliz. "Sa-sabes que sí. Te amo..." Replicó, y enseguida escondió su rostro completamente rojo en el cuello de su novio.
"Awww, Yuuri. ¡Eres tan adorable! Yo también te amo." Viktor sonrió complacido y besó su cabello. Luego de un par de minutos en esa posición, se separaron, no sin antes compartir un rápido beso en los labios.
Unas horas más tarde, al ponerse el sol a mitad del cielo, mientras caminaban por la plaza del pueblo y Viktor se maravillaba por la estructura asiática de los edificios, en la que los techos de los hogares eran adornados por sobresalientes cuernos, y cada ciertos pasos había estanques llenos de peces de colores, y las ventanas de muchas de las casas enmarcadas con flores; escucharon los acordes serenos de un laúd.
El peliplateado reconoció el sonido y jaló a Yuuri de la mano para guiarlo hacia donde provenía la melodía, encontrándose bajo el techo de un quiosco de madera a un muchacho de piel morena, cabello castaño y rostro amigable, quien era el que tocaba el instrumento, y era rodeado por un grupo de niños sentados alrededor suyo y escuchando atentos el final de su narración.
Mientras la pareja escuchaba también la historia, Viktor rodeó a Yuuri de la cintura y apoyó su mejilla izquierda sobre su cabeza, y el moreno lo tomó de las manos, y sus mejillas se pintaron de rojo cuando los niños gritaron con sorpresa al escuchar las declamaciones del bardo sobre cómo el 'valiente humano y su dragón volaron hacia el atardecer' (Yuuri imaginó que aquello último fue para acentuar el dramatismo, y porque obviamente no podría decirle a sus receptores sobre la transmutación).
Los niños aplaudieron alegres tras terminar la historia y comenzaron a dispersarse para regresar a jugar. Y el bardo se giró hacia Viktor y Yuuri con una sonrisa.
"¡Viktor! Qué alegría volver a verte después de tanto tiempo." El castaño se quito la boina e hizo una reverencia inclinando el torso. Después se dirigió al moreno. "Me llamo Leo. Soy un bardo que gusta ir de pueblo en pueblo a contar historias que merecen la pena ser escuchas. Y tú, mi amigo, me imagino que eres el protagonista de mi historia, ¿cierto?" Dijo, y el escriba se ruborizó más de lo que ya estaba. "Es un placer al fin conocerte."
"¡Sí! ¡Él es mi Yuuri!" Contestó el peliplateado con orgullo, sin haber dejado de abrazar a su pareja.
"S-sí. Me llamo Yuuri Katsuki. Y es también para mí un placer conocerte." Replicó inclinando un poco la cabeza y sonrió. "Viktor me contó que tú y... otros lo estuvieron cuidando durante el tiempo que estuvo herido. Y por eso te estoy muy agradecido."
"No, Yuuri. Quien debería darte las gracias somos nosotros." Leo se llevó la boina la pecho e hizo otra reverencia. "Salvaste a uno de nosotros sin intención de recibir algo a cambio." Entonces volvió a ponérsela. "Gracias a eso, muchos de nosotros se sienten un poco más protegidos y no temen tanto a otras personas. Renovaste su esperanza de que existan más personas amables en el mundo. Yuuri, eres toda una celebridad en la Capital. Estoy seguro que muchos de nosotros estarán encantados de conocerte."
"¿En-en serio?" Sorprendido. "Vaya... Y yo que creía que Chris estaba exagerando..."
"En un par de días iremos a la Capital." Comentó el peliplateado.
"Oh, en ese caso...Umm..." La sonrisa de Leo se apagó un poco. "Creo que debo advertirles algo no muy grato."
"¿Sucede algo malo?" Inquirió Viktor frunciendo el ceño.
"No, no precisamente malo, pero..." Miró a su alrededor. Seguían a mitad de la plaza del pueblo y mucha gente paseaba cerca, así que bajó la voz. "A pesar de todo, existen dragones que realmente no confían en humanos, por obvias razones... Así que, Yuuri, no te sientas mal si hay dragones que no te reciben de buena manera. Pero no te preocupes, a diferencia de los humanos, nosotros no atacamos sin provocación. Sin ofender."
"No, está bien. Lo entiendo. Gracias por decirnos." Yuuri sonrió débilmente. Quizás él podría ser algo inocentón, pero no era despistado. Desde que se enteró sobre la existencia de dragones escondidos, supo que habría quienes odiaran o le tuvieran miedo a los humanos, Viktor era uno de ellos, aunque éste cada vez más se sentía menos cohibido entre humanos desde que sus heridas sanaron; así que para Yuuri no fue tanta una revelación sino más bien una confirmación.
"Si alguien intenta hacerle daño a mi Yuuri, tendrá que pasar sobre mí primero. Y no me importa si se trata de un humano o un dragón." Dijo el peliplateado de pronto y con tanta fiereza que Yuuri pudo ver cómo sus ojos azules, usualmente apacibles, se llenaron de furia y sentir su cuerpo temblar de rabia. Yuuri nunca lo había visto actuar de esa manera, y eso inmediatamente lo preocupó. Incluso Leo retrocedió un poco.
"Viktor. Estaremos bien." Tomó al peliplateado de las mejillas y juntó sus frentes, haciendo que su mirada molesta se centrará en la suya para que su mente se despejara de pensamientos oscuros, aunque no estaba seguro de si eso funcionaría. "Confío en que cuidarás de mí justo como yo cuido de ti." Dijo, y besó su nariz, lo que hizo que Viktor se ruborizara y se tranquilizara lo suficiente para sonreírle de vuelta.
"Por supuesto, Yuuri. Jamás dejaré que nadie te haga daño." Dijo regresando a su personalidad juguetona, y restregando su mejilla contra la de Yuuri. Leo rió ante la escena tan adorable.
"Bueno. Pues si actúan así de amorosos todo el tiempo, estoy seguro que nadie se atreverá a molestarlos con tal de no interrumpirlos."
"¡Oh! En ese caso, debo ser extra de amoroso con mi Yuuri para que todos sepan que no deben meterse con nosotros." Lo abrazó con más fuerza y besó su mejilla varias veces seguidas, haciendo que Yuuri sintiera cosquillas.
"Oh, no. Por favor, no lo alientes." Dijo el moreno en broma y los tres rieron.
"Bien. Fue un verdadero placer haberme encontrado con ustedes. El hecho de poder ver a mis protagonistas tan enamorados y unidos hará que pueda contar su historia con más pasión." Dijo con una pequeña sonrisa cómplice, y tanto Viktor como Yuuri se ruborizaron. "Por desgracia, debo marcharme ahora si quiero llegar al siguiente pueblo antes del amanecer." Leo hizo una última reverencia antes de comenzar a caminar. "Envíen mis saludos a Yakov y a los otros de mi parte."
"¡De acuerdo! ¡Adiós!" Dijo Viktor, y ambos se despidieron un agitando una mano.
"¿Yakov es el hombre que cuidó de ti cuando vivías en la Capital, cierto?" Inquirió Yuuri mientras caminaban de regreso a su casa.
"Sí. Él y Lilia cuidaban de huérfanos como yo. Pero desde que Lilia murió, ahora Yakov el que se encarga de ellos y Georgi lo asiste. Como dijo Leo, no hay muchos de nosotros que confíen en humanos, pero Yakov tiene la confianza de muchos porque les enseñaba sobre la cultura humana y les consigue trabajos normales. Chris y Mila también vivieron con él. Y ahora Yurio está bajo su cuidado."
"Oh, cierto. ¿Trabajaste como recaudador de impuestos durante un tiempo, no? Al menos eso fue lo que Mila me dijo."
"¡Oh, es verdad! Lo había olvidado por completo." Dijo con un dedo en la barbilla, intentando recordar. "Recuerdo que me pareció algo aburrido y sólo lo hice unos meses, además de que Yakov siempre me estaba regañando por hacer las cosas mal." Rió. "Entonces decidí que prefería vivir por mi cuenta y regresé a mi nido. Y me alegra haber tomado esa decisión, pues sino no te habría conocido." Viktor se detuvo, tomó a Yuuri de las mejillas y lo besó en los labios, haciendo que el moreno se ganara las miradas envidiosas de varias chicas que los miraban con atención (y de las que obviamente el peliplateado ya se había percatado).
"¡Viktor!" Exclamó cuando se separaron, con la cara totalmente roja. A Yuuri realmente le apenaba cuando su novio actuaba demasiado amoroso en público. "¡¿Lo-lo hiciste a propósito, cierto?!"
"Por supuesto." Respondió mostrando su sonrisa de corazón, y lo tomó de la mano para continuar caminando. "No bromeaba cuando dije que sería más amoroso para que todos sepan que eres solamente mío, ¿lo sabías?"
"Sí. Eso me temía..." Yuuri rodó los ojos, fingiendo molestia, pero una pequeña sonrisa traicionaba su boca.
Sugerencias, quejas, mentadas de madre, regalitos, cartas de amor, pedidas de matrimonio; dejen reviews!
