DAENERYS

El agua estaba caliente, demasiado caliente según le dijo Missandei, pero a Daenerys Targaryen le gustaba el calor, le hacía sentirse limpia. Si cerraba los ojos Dany era capaz de oír el ajetreo fuera de la tienda, soldados yendo y viniendo, las hogueras chisporroteando... Le resultaba difícil relajarse cuando habían hombres muriendo por ella.

Me cuesta relajarme mientras mis hombres mueren por mí- dijo Dany- Cuéntame cosas sobre ti Missandei, ¿cuántos idiomas hablas?-

Hablo 19 idiomas majestad- Respondió la niña.

¿19 idiomas?- contestó Dany sorprendida-

Su majestad aprendió donthraki en tan sólo un año- dijo Missandei con aire humilde- Y su alto valiryo aún más perfecto, es el idioma perfecto para componer poesía. Una vez, cuando aún vivía en Naath, un afamado poeta de mi pueblo me dijo...

Dany cerró los ojos. Le gustaba escuchar la voz de Missandei. A pesar de lo traumático de su vida, la niña rezumaba alegría, le gustaba hablar y contarle anécdotas de su pueblo, de los hermanos que tuvo... Aunque esa noche a Dany no le resultó fácil conciliar el sueño, temía por el devenir del combate. Un ruido le sacó de sus pensamientos.

¿Quien va?- Preguntó Dany

No grites, o morirá- Dijo un hombre que portaba una arrmadura de inmaculado. Amenazaba a Missandei con un cuchillo mientras le tapaba la boca.

¿Quien sois?- Preguntó de nuevo Daenerys, sin mostrar temor- Soltadla y no os haré daño-

El hombre se quitó el casco y soltó a Missandei. A Daenerys no le costó identificarlo. Era Daario Naharis, uno de los capitanes de los Cuervos de la Tormenta.

¿Qué habéis venido a hacer aquí, os han enviado para matarme?- Intervino Daenerys.

Así es- Contestó Daario con una sonrisa- Pero no...

No le dio tiempo a terminar la frase, la cortina de la puerta se abrió y Jaime Lannister entró en la tienda con la espada en la mano. Daenerys no pudo sino soltar un suspiro de alivio.

Disculpadme Majestad- Dijo Daario mientras desenvainaba su arakh- En cuanto mate a este hombre seguiremos con la conversación.

Llevo todo el día esperando encontrarme con uno de vosotros para mataros- Jaime sonrió- Al fin podré hacerlo-

Daario no medió más palabra, se avalanzó sobre Jaime blandiendo su hoja en un golpe descendente que habría partido por la mitad al caballero, pero Jaime se apartó agilmente. Apenas había esquivado el primer golpe Daario lanzó otro, y esta vez la espada de Jaime salió al encuentro del arakh de Daario. El acero cantó contra el acero. Los golpes siguieron cayendo duros, rápidos, de izquierda a derecha, de arriba a abajo, pero Jaime los detuvo todos. Dany se fijó en la cara de Jaime, el cual no dejaba de sonreír. -Está jugando con él- Pensó Daenerys. Cuando Jaime detuvo el último de los golpes del mercenario se dispuso a atacar. El caballero hizo una finta hacia la izquierda con su hoja y rápidamente la lanzó hacia la derecha, con una velocidad que Daenerys no había visto nunca, impactando en el hombro del mercenario. Daario retrocedió con la mano en su hombro. Jaime no le dio tiempo a recuperarse, y con un golpe descendente atravesó al hombre desde el cuello hasta casi el esternón.

La sangre brotó como un torrente oscuro. Sus rodillas se doblaron con lentitud y Daario Naharis se dejó caer muerto al suelo. En cuanto Missandei vio caer al mercenario corrió a por una túnica para cubrir a la reina. -Ha estado a punto de matarame- pensó Dany.

Alteza- Dijo Jaime arrodillándose- No debí permitir que se os acercasen tanto. Cuando íbamos a entrar en el campamento de los Cuervos de la Tormenta vi que uno de ellos salía del campamento y me temí lo peor-

Yo tampoco debí permitir que se me acercase- Dany respiró profundamente para recobrar el aliento- Pero vos me habéis salvado la vida, si no llegáis a acudir podría haberme matado. Missandei, avisad para que vengan a recoger el cadáver.

Daenerys pidió a Jaime que cogiese asiento. Le entregó una copa de vino especiado y se sirvió otra para ella. Cuando le miró a los ojos Dany recordó todas esas noches que soñaba con esas noches en las que Drogo la tenía entre sus brazos, solo que el rostro de su Sol y sus estrellas se había transformado en el de Jaime.

Jamás había visto a alguien manejar así la espada-

Tampoco creo que hayáis visto luchar nunca a un verdadero caballero de Poniente

Eso no es del todo cierto- Contestó Dany- Ser Jorah me salvó de un Dorthraki hace tiempo-

Ser Jorah no es un verdadero caballero- Dijo Jaime con el rostro serio- os traicionó-

Ya lo sé, solo es que...-Se sintió un poco tonta. Siempre se sentía un poco tonta cuando estaba con Jaime. ¿Qué pensará de mí? Pensó- ¿Cómo iba el ataque cuando vistéis a Daario?-

No llegué a entrar en combate- Respondió Jaime- Pero no debéis preocuparos, el plan estaba bien trazado...

Justo cuando terminó de hablar la puerta volvió a abrirse y entró Ser Barristan. Estaba cubierto de sangre y de polvo. El anciano caballero hincó la rodilla. Alteza, la victoria es nuestra. Los cuervos de la tormenta y los hombres de Yunkai se han dispersado, y los segundos hijos estaban demasiado borrachos para entablar batalla. Sus pérdidas son incontables. Hemos hecho mas de mil prisioneros y sólo hemos perdido una docena o incluso menos de hombres.

- Poneos en pie Ser Barristan- Dijo Dany- Qué es del Bastardo del Titán, ¿ha caido?

Sí alteza. Como ordenásteis. Yo mismo lo he matado-

Muy bien. Dos capitanes mercenarios muertos en una noche- Dany trató de contener su sonrisa mientras miraba como se llevaban el cuerpo de Daario Naharis.

A la mañana siguiente partieron hacia Yunkai para tomar la ciudad. Altos muros la rodeaban. Tenía las típicas pirámides de las ciudades esclavistas pero, lo que más llamó la atención de Dany era la arpía que había en la puerta. Jaime, Ser Barristan y Gusano Gris dispusieron a sus soldados organizando el asedio, mientras que sus doncellas levantaron la tienda, y Dany se quedó dentro de esta, a esperar.

La mañana del tercer día se abrieron la puerta y dejaron salir la larga hilera de esclavos que había en su interior. Según iban pasando Missandei les iba diciendo que su libertad era gracias a la reina Daenerys de la Tormenta.

¡Mhysa!- Gritó un hombre

¡Mhysa! ¡Mhysa!- Gritó una pequeña niña

¿Que están diciendo?- Preguntó Dany a Missandei

Lo que dicen significa madre en su lengua- Contestó Missandei

Dany subió a su caballo y se acercó a ellos, para recibirlos. los esclavos liberados rodearon a Daenerys repitiendo el grito. Unos trataban de tocarla, otros se arrodillaban a sus pies. Dany pasaba entre ellos riendo. Entonces fue cuando pudo escuchar el sonido de la victoria.

Picó espuelas para encaramarse a la colina, junto a Jaime. Bajó del caballo para ponerse a su altura y juntos miraron como miles de esclavos seguían saliendo de la ciudad. Daenerys vio como Jaime sonreía- Creo que ya sé lo que piensa de mí- Pensó. Y ella sonrió también.