— Mamá, ¿Por qué papá no esta aquí? —Una niña de 8 años preguntaba a su madre
— Ah, bueno, él está en una misión, pronto vendrá — Sakura arropó a la niña— No te preocupes cariño...
— ¡Siempre dices eso!—
Sakura observó su mohin y le acarició la cabeza — Ese gesto, es idéntico al de tu papá —
— ¡Mooooou! — La niña se sonrojó y le sonrió a su madre.
—–—
— Ya es demasiado tarde papá. Te esperamos por años. Ella, ella ya no pudo soportarlo. —
Aquella niña ya había crecido, a sus 16 años, sus piernas largas, cabello negro azabache hasta la cintura y con el sharingan demostrando tener 3 "comas", le indicaban a Sasuke que se había perdido demasiado de ella.
— Lo sé, lo siento. — Sasuke respondió con la mirada baja. Su cabello recogido en una pequeña coleta hacía recordar a su fallecido hermano Itachi. La sombra de su barba le hacia aparentar mas edad de la que tenía.
— ¿Es todo lo que tienes que decir?
— No se que puedo decirte, Sarada. Es obvio que mi ausencia les afectó a ambas y ante ello sólo puedo asumir mi culpa.
— Ella va a morir...
Sasuke no respondió.
—–—
— ¿Papá? — La pelinegra susurró...
Sasuke se encontraba sentado debajo de un árbol de cerezos sosteniendo uno de los pétalos rosas de las flores que morían al caer.
— Sakura... — El azabache alcanzó a decir mientras una lágrima se escapaba de sus ojos mezclada con la sangre que también emanaba de ellos.
— ¿Papá? — La voz de la chica que se acercaba se quebró. — Papá, no me dejes. No podría soportar que te fueras de nuevo, mucho menos de esta manera. Te necesito...
Sasuke no respondió
— Sarada, responde cariño — La voz de una mujer se escuchaba a lo lejos.
— Seguramente aún no se recupera lo suficiente, dejemos que descanse un poco más — Una voz masculina replicó
—"Esas voces..". — Sarada escuchaba sin poder responder.
— Creo que tienes razón, anata. Pero aún así, quisiera quedarme un poco mas con ella.
— Entiendo, yo ... — La voz masculina se escuchó apenada.
— Quieres quedarte también, ¿Verdad? — Una risita resonó en el cómodo silencio. — Ven... — ordenó
Sarada sintió el peso de dos personas a cada lado de ella y poco a poco fue abriendo los ojos...
— ¿Mamá? — La garganta le ardió
— ¡Ah! Sarada, cariño, ¿Te sientes mejor? — Una preocupada Sakura se acomodó a la derecha de la niña y le tocó su frente — La temperatura ha bajado. Es un alivio, ¿Verdad anata?
Los ojos de la niña automáticamente viajaron a su izquierda, adaptándose a la luz de su habitación, parpadeó varias veces; allí se encontraba su padre.
Sasuke le sonrió — Es bueno que ya estés mejor, Sarada.
La niña comenzó a llorar de inmediato, un sentimiento de nostalgia la invadió y sin importarle, abrazó a su padre. — ¡Estás aquí, por fín, y mi mamá también! — Sasuke se sorprendió ante este acto y comprendió de inmediato. Con su brazo izquierdo incompleto, la apretó contra si.
— ¿Sarada? ¿Que ocurre cariño? — Sakura le preguntó a la niña mientras le acariciaba la espalda
La niña respiró y poco a poco se fue soltando de su padre. — Yo, lo siento, yo no quise, sólo fue una pesadilla— Declaró
— No es necesario que lo menciones Sarada.— Sasuke trató de ayudarla y la menor de los Uchiha se sonrojó
— Cariño, estamos aquí, contigo, siempre — Sakura se acercó al par, besó la cabeza de la niña y acarició la mano derecha de Sasuke— No lo olvides nunca, ¿Esta bien?
— Si mamá— Sarada sonrió y se secó las lagrimas.
— Te traeré algo de comer cariño. A ti también Sasuke-kun, estuviste toda la noche en vela.
Sarada al oír esto se sorprendió y Sasuke se sonrojó. La matriarca de los Uchiha se retiró sonriendo
— No necesitas mencionarlo papá — La menor sonrió al decirle a su padre las mismas palabras que hacia un momento el había utilizado.
— Sarada. No quise entrometerme en tu mente. Tu activaste el sharingan, me transmitiste lo que habías soñado. —
Sarada se sonrojó y desvió la mirada.
— Es así como sentías que tu futuro sería, ¿Cierto?
— Si, pero nunca pensé que mamá...
— No te negaré que hubiera sido una posibilidad de entre miles. Sin embargo, todos pueden forjar su futuro, elegir entre luz y obscuridad y también mantener un equilibro entre ambas posibilidades.
Sarada observó atentamente a su padre mientras hablaba
— Cada acción tiene una reacción, hasta la mas mínima. No lo olvides nunca. En mi vida fui obligado a tomar decisiones desde muy pequeño, algunas de ellas no fueron buenas pero me formaron en la persona que vez ahora. Tu madre lo sabe y aún así me aceptó. Tú eres, como ya te he dicho, el fruto de ello. Eres nuestra luz, nuestro equilibrio. Nunca te dejaremos. Es válido tener miedo pero, también puedes comentárnoslo. Siempre estaremos para ti.
Sarada sintió que un peso desaparecía de sus hombros.
— Gracias papá — Le dijo y se abalanzó de nuevo a abrazarlo.
Fuera de la habitación, Sakura derramaba un par de lagrimas de felicidad. Había escuchado todo.
