Nuestra vida destinada

Resumen: Un destino marcado desde el pasado. Su encuentro nunca debió de haberse cumplido y un rubio llorara la perdida de su amor y hará sufrir a aquellos que debería mantener alegres ¿Pero es que nadie podía entender que ellos dos no podían estar juntos?

Categoría: Harry Potter

Personaje: Draco Malfoy, Harry Potter, James Potter, Lucius Malfoy

Géneros: Drama, Romance, Tragedia.

Clasificación: NC-17

Advertencias: AU=Universos Alternos, Incesto/Twincest, Lemon, Mpreg=Embarazo Masculino, Muerte de un personaje.

Capitulo: 10/24

Completa:

Disclaimers: Los personajes de este fic no me perteneces, los utilizo sólo por mera diversión.

10º Capítulos: Síntomas raros

Hermione miraba a su amigo de reojo. Algo raro le estaba pasando, no sabía desde cuando, pero ciertamente era después de haber asistido a la mansión Malfoy hace dos meses. Dormía demasiado, algo que nunca se permitía. Harry acostumbraba a dormir un par de horas más de lo normal y eso había acarreado que hasta la profesara Sprout lo recriminara, ya que había herrado al cortar unas plantas y logró lo que nunca nadie había logrado. Hacer enojar a Neville Longbottom. El chico le había gritado que había lastimado terriblemente a esas "hermosas" plantas y que por lo mismo este año no daría un fruto muy importante, cosa con lo que coincidió el profesor Snape. Sí. Severus Snape había estado de acuerdo con lo que había dicho Longbottom, ya que esa planta era una de las que más utilizaba en sus pociones.

Además de eso, el hecho de que Draco lo tratara como si se fuera una preciada joya ya le estaba molestando, no por que estuviera celosa, si no que era por que estaba segura de que lo hacía para molestar a Ron y al final era ella la que terminaba peleando con su pareja por que se enfrentaba al rubio.

Harry por su lado estaba más nervioso que nunca. Sabía que algo raro estaba pasando con él. El hecho de estar expulsando más magia de la que era necesaria, era un plus para que los profesores estuvieran al pendiente de lo que le pasara.

Además había tenido que aguantar una pelea bastante fuerte con Draco. El problema había sido la segunda prueba. Tenía que estar en el agua por un tiempo de una hora, cosa que puso a su pareja, prácticamente histérico y le había exigido que abandonara la prueba, pero él le dijo que no lo haría y por lo mismo se pelearon. Todo eso quedó en el pasado cuando Harry superó la prueba y salvó a su amigo y Draco lo mimó durante toda la noche.

Ahora estaba a unos días de la última prueba y por fin todo esto terminaría. Aunque algo en su interior le decía que tenía que tener más cuidado del que había estado teniendo desde que el torneo había empezado.

— ¿En que piensas?

Harry miró a su pareja y apoyó su cabeza sobre su pecho desnudo. Eran cerca de las tres de la mañana y habían dormido pocas horas por hacer el amor desde que se habían encerrado en la habitación del rubio, ayudados por la capa de invisibilidad.

—Sólo quiero que todo termine.

Draco acariciaba su espalda y caderas. Se habían hecho adictos el uno por el otro. Pocas noches podían estar sin unir sus cuerpos en una exquisita danza de pasión y lujuria.

—He visto a Moddy más raro de lo que normalmente es.

— ¿Cómo?

—Me estuvo enseñando unos hechizos muy raros y no paró de presionarme hasta que los conseguí.

—Quizás ese loco quiera que los ocupes para la última prueba.

—Puede ser, pero aun así… —su boca fue sellada por un beso de su pareja.

—No te preocupes por eso, Harry.

El oji verde contempló el rostro libre de imperfecciones de su amante y acarició su mejilla. Algo raro sentía, como si no lo volviera a ver. Alejó ese pensamiento inmediatamente. No dejaría que nada empañara las deliciosas horas que pasaban juntos, hasta que el alba los encontrara abrazados y él se tuviera que ir a su habitación, antes de que sus compañeros de habitación lo descubran.

Harry entró en su habitación, tratando de no hacer el más mínimo ruido, pero todo eso quedó en el olvido cuando sintió que toda la habitación daba vueltas a su alrededor. Se sostuvo de una de las cabeceras que estaba a su alcance, siendo la de Ron, lo que despertó al pelirrojo por el fuerte movimiento.

— ¿Estas bien, hermano?

Harry no le respondió, por que sintió unas horribles ganas de vomitar, que lo impulsaron a correr al baño y aferrarse al retrete para poder devolver hasta las lágrimas.

Ron entró al baño para ayudarlo.

¿Qué demonios te pasó?

—No lo sé. Creo que algo que comí anoche me cayó mal.

Fue ayudado por su amigo para poder llegar hasta su cama y se recostó en ella, sin correr las frazadas.

— ¿Puedo preguntarte algo?

—Sí.

— ¿Donde demonios estabas, que llegaste a estas horas y obviamente no dormiste aquí?

Harry lo miró con una ceja enarcada. Era increíble lo despistado que era su amigo. Tomando en cuenta que no había dormido en su habitación en todo el año escolar.

—Bien, me quedé con "él" —obviamente no dijo el nombre de su pareja, no sabía si sus amigos estaban durmiendo o no y prefería que no se enteraran de su relación por el momento.

— ¿Y que se supone que hacen? —Bien, esa pregunta había sido completamente absurda —Mejor no me digas.

—De hecho no te lo iba a decir.

Harry miró con diversión como las mejillas de su amigo se coloraban por la vergüenza.

Nada diferente pasó ese día, por lo menos nada que fuese demasiado notorio, ya que nadie se fijó que Harry comiera el doble de lo que comía normalmente ya que al tener a Ron sentado al lado era normal ver su lado de la mesa llena de comida. Obviamente no podría pasar desapercibido para todo el mundo.

Draco miraba desde su mesa y no había dejado de lado el que estuviera comiendo, incluso más que Weasley.

— ¿Qué miras Draco?

La pregunta vino desde el moreno que estaba sentado a su lado.

—No miró nada, Blaise, además, lo que haga o deje de hacer es completamente asunto mío.

—Wow, que carácter.

Se paró y fue a la salida. No es que Blaise le cayera mal, pero era uno de los posibles chicos que estaban de lado de Voldemort y no le apetecía que ese presuntuoso se enterara de su relación con Harry.

Llegó a su habitación y al entrar se encontró con quien mas quería ver en ese momento.

— ¿Que haces aquí, amor?

—Quería verte y no me apetecía salir a Hogsmeade hoy.

Draco caminó hasta la cama y se acostó junto a su pareja. Definitivamente era muchísimo mejor pasar la tarde con su novio ahí, que en el pueblo, rodeado de ojos curiosos.

Continuará….