Los personajes de esta historia son propiedad de Stephenie Meyer
CUIDA MI VIDA
"El despertar"
Edward POV:
Sentí como su cuerpo se desplomaba en mis brazos y exhalaba una gran bocanada de aire. Ella no se movía, no había hecho ningún esfuerzo de deshacerse de mi abrazo, pero vi que tenía sus ojos abiertos, con la mirada perdida en la ventana.
La angustia me estaba matando, no podía aguantar más sin saber cómo se sentía y lo que estaba pasando por su cabeza. Con una de mis manos acaricié su mejilla y cogiendo su mentón, giré su cara para que me mirara. Fue entonces, cuando nuestras miradas se encontraron, y quedé conectado a un par de ojos color borgoña.
Podían haber pasado años o tal vez sólo unos segundos, no lo sabía. Lo único que me importaba, es que tenía al amor de mi vida entre mis brazos. Así nos quedamos por un tiempo indefinido, viéndonos reflejados en los ojos del otro. Aunque el color de sus ojos había cambiado, seguían siendo igual de expresivos, podías ver lo que sentía. Cuando me miró, fue como si el tiempo no hubiera pasado, pude ver en sus ojos, el mismo amor que sentía por mí hace cinco años. Eso me llenó de una inmensa alegría, pensé que aún podría tener una esperanza.
No pude aguantar más la necesidad de tocarla, necesitaba acariciarla y con la mano con la que aun tenía sujeto su mentón, le pasé mis dedos desde la sien hasta la mejilla, y así varias veces. Pude ver como los ojos se le cerraban y una ligera sonrisa de satisfacción empezaba a adornar su rostro, mientras ella inclinaba su cabeza para acercarla más a mi mano, no pude evitar sonreír ante este gesto, ella al igual que yo, necesitaba nuestro contacto.
Aún no habíamos hablado, no habíamos dicho nada, pero pensé que sería mejor demostrarle lo que siento por ella, con hechos y no con palabras, por eso fui acercándome, pero como no quería asustarla, en vez de unir nuestros labios, posé los míos en su mejilla, pero entonces noté como su cuerpo se tensaba y de repente abrió los ojos como platos y su sonrisa desapareció, se levantó tan deprisa de mi regazo que me encontré con los brazos vacíos.
Se movía tan deprisa como cualquiera de nosotros, e incluso ella pareció sorprendida por eso cuando se detuvo al otro extremo de la habitación. Se dio la vuelta hacia mí y apoyó su espalda y las palmas de las manos contra la pared, al lado de la puerta. Se la veía muy asustada, parece que mientras tuvo su atención fija en mí, no se percató de que sus sentidos estaban ahora más desarrollados, pero al alejarse todos esos nuevos detalles la habían golpeado, dejándola aturdida y asustada.
Desde que saltó de mis brazos, sentí como si me faltara una parte de mí, me quedé de rodillas encima de la cama, extendiendo una de mis manos hacia ella, suplicante.
-Bella mi amor, mírame.- por fin su vista se fijó en mí.- Bella, se que estás desconcertada, todo esto es nuevo para ti. Pero te prometo que te acostumbrarás. –hice una pausa, ella seguía mirándome fijamente, pero no había pronunciado ni una sola palabra.- Bella, ¿recuerdas lo que te pasó?, tu abogado vino a buscarnos, leímos tu carta, y fuimos a Seattle.- ella frunció el ceño, era evidente que estaba haciendo un esfuerzo por recordar.- Cuando llegamos allí el médico nos dijo que estabas en coma, por eso te trajimos aquí, y después de que naciera Elizabeth…- no pude terminar la frase porque vi como una expresión de pánico surcaba su rostro, sus manos inmediatamente volaron a su vientre mientras bajaba la vista hacia su estomago.
-Tranquila Bella.- le dije bajándome de la cama, y acercándome a ella lentamente, con las manos levantadas, a pesar de ser mi Bella, era una neófita y no sabía cómo podía reaccionar. – Elizabeth está bien, está con Esme y con Rosalie.
En ese momento se oyeron unos toques en la puerta, Bella giró ligeramente en esa dirección mientras se agachaba y se colocaba en posición de ataque, un siseo salió de entre sus dientes. Jamás imaginé verla así, el lado más lógico de mi mente me hacía sentir culpable de verla en esa situación, tan agresiva y que sintiera la necesidad de defenderse de nosotros; pero mi lado más animal me dijo que se veía condenadamente sexy.
La puerta se abrió ligeramente y Emmett manteniendo una mano aún en el pomo y la otra en el marco de la puerta, asomó la cabeza, con una enorme sonrisa en su rostro.
-¿Podemos entrar? ¿O nos vas a morder Bella?- dijo él mirando a Bella, no había dejado de sonreír en ningún momento, y se le marcaban los hoyuelos que le hacían parecer aún más niño.
Fijé mi atención en Bella, ella seguía agazapada, pero ya no gruñía y su postura había empezado a relajarse, no apartó en ningún momento la vista de Emmett. Poco a poco, se fue incorporando, y cuando estuvo derecha, una sonrisa apareció en su rostro, esa señal fue la única que necesitó mi hermano para dar dos zancadas y acortar la distancia que les separaba. Sin pedir permiso, le dio uno de sus famosos abrazos de oso, al principio ella se quedó quieta, pero cuando le devolvió el abrazo, pude ver como la enorme sonrisa de mi hermano se iba borrando y empezaba a fruncir el ceño, hasta que su rostro se convirtió en una mueca de dolor y abrió la boca para proferir un exagerado "aaaucchh".
Bella le soltó inmediatamente, y con los ojos desorbitados se alejó asustada. En ese momento Alice, Jasper y Carlisle entraron a la habitación y al igual que yo se estaban carcajeando. Emmett con el ceño fruncido, se sobaba los costados donde Bella le había abrazado.
-Tenemos que hacer un pulso tu y yo, eh!- le dijo mi hermano, apuntándola con un dedo como si la estuviera regañando, para después dedicarle una gran sonrisa, cuando Bella se dio cuenta de que estaba bromeando y de que no estaba enfadado, se relajó y fijó su vista en los demás. Su mirada conectó con la de Alice, y cuando mi hermana iba a dar un paso hacia adelante para acercarse a ella, Jasper se lo impidió extendiendo un brazo delante de ella y empujándola detrás de su espalda, como si quisiera protegerla.
-Cuidado Alice, es una neófita…- dijo sin apartar la vista de Bella. Alice puso los ojos en blanco y soltó un bufido, mientras salía de detrás de Jasper.
-Sólo es Bella, Jasper. Tranquilo…- dijo palmeándole el hombro. Entonces se giró hacia Bella, y abriendo los brazos, se fue acercando a ella.- Suave, eh! Que si has podido hacer que Emmett se quejara, a mi me puedes romper- dijo haciéndole un guiño y dedicándole una sonrisa.
Se fueron acercando y cuando estuvieron una frente a la otra, se abrazaron, o más bien se podría decir que Alice la abrazó y Bella simplemente la rodeó con los brazos, porque era bastante evidente que Bella intentaba no apretarla mucho. Por fin se separaron, sonriéndose la una a la otra.
-Te he echado mucho de menos.- le decía Alice mientras daba saltitos emocionada delante de ella.
-¿Cómo te encuentras Bella?- le preguntó mi padre, colocándose detrás de Alice.
Bella se encogió de hombros, pero no dijo nada. Desde que despertó no había pronunciado una sola palabra.
-Debes de tener sed, ¿verdad?, ¿notas como te arde la garganta?- la interrogó Carlisle.
Ella se llevó la mano a la garganta y con el ceño fruncido, como si se hubiera dado cuenta en ese momento de su sed, asintió.
-De acuerdo, ahora llegó el momento de ir a cazar, cuando hayas saciado la sed, podremos hablar y podrás preguntar lo que quieras, ¿de acuerdo?- Bella volvió a asentir.
Me acerqué a ella con la intención de cogerle la mano, y que fuéramos los dos solos a cazar. Pero cuando ella se percató de mi acercamiento, se alejó; esto me dolió más de lo que podía expresar. Entonces ella miró a Alice, y pude ver cómo le rogaba con la mirada; ella no quería estar conmigo. Alice comprendió al instante lo que Bella le estaba pidiendo, y se acercó más a ella para cogerle la mano.
-Yo te acompaño Bella.- dijo con una de sus características sonrisas. Aunque su rostro estaba sonriente por tener a Bella con ella, pude leer en su mente, que me pedía que tuviera paciencia, que todo se arreglaría. Yo no estaba tan seguro de eso.
-Yo también voy!- gritó Emmett.- Vamos a por un oso, Bella!- rugió él emocionado.
Pude ver como el rostro de Bella, se transformaba en una mueca de miedo. Supongo que se imaginaba a ella misma enfrentándose a una bestia de ese tamaño.
-Eh! ¡No te asustes hermanita! ¡Piensa que ahora eres tan fuerte como nosotros! ¡Yo te enseñaré!- eso pareció relajarla, porque le dedico una tímida sonrisa y asintió débilmente.
Emmett la cogió de la otra mano, y la guiaron hacia la salida sin que ella opusiera resistencia. Jasper fue tras ellos, como era de esperar no iba a dejar sola a Alice. Tenía la esperanza de que Bella me pediría que la acompañara, pero ni siquiera me dirigió una mirada cuando salieron por la puerta.
Me quedé desolado viendo el espacio que ella había ocupado unos momentos antes, sabía que mis hermanos no permitirían que le pasara nada, y que la traerían de vuelta, pero aún así, quería ser yo quien la acompañara.
Retrocedí como pude y me senté en la cama, apoyé los codos en mis rodillas y enterré la cabeza entre mis manos. Me sentía desesperado, una angustia increíble empezó a apoderarse de mi cuerpo, sentía que me ahogaba, aunque eso no fuera posible. Por primera vez, empecé a plantearme seriamente, que tal vez ella no me perdonaría, que me repudiaría por lo que le había hecho. Y eso me provocaba un dolor atroz.
Sentí un movimiento a mi lado y como la cama se hundía cuando Carlisle se sentó y me palmeó el hombro, ni siquiera me había dado cuenta de que había empezado a sollozar sin lágrimas. Así nos quedamos un rato en silencio, el intentando consolarme.
-Tienes que tener paciencia hijo… No podías esperar que ella corriera a tus brazos nada más verte.- le miré dándole a entender que eso era exactamente los que había deseado con todo mi alma. El suspiró con resignación.- Edward. La dejaste, le hiciste creer que no la amabas. ¿No crees que es normal que ella se muestre desconfiada?
-Supongo que sí. Pero me duele. Me hace tanta falta… He vivido sin ella, y sé que la necesito para estar completo. – Carlisle asintió comprensivo, él entendía lo que sentía, porque era incapaz de imaginar una vida sin Esme.
-Pues ya sabes lo que tienes que hacer, ¿no?- le miré interrogante sin comprender a que se estaba refiriendo. El negó divertido, mientras ponía los ojos en blanco.- Haz que vuelva a confiar en ti. Conquístala Edward!
Sonreí cuando comprendí lo que quería decirme, y empecé a imaginar todo lo que tendría que hacer. Aunque tardara toda la eternidad, conseguiría que Bella me perdonara.
Me quedé metido en mis pensamientos, y oí de fondo como sonaba el teléfono de Carlisle y él contestó. Era Esme, que quería saber cómo había ido todo, y que tal se lo había tomado Bella. Oí como se lamentaba con Carlisle por la reacción que tuvo Bella ante mí. Estaban discutiendo si sería prudente llevar a la niña a la casa, o esperar un poco más para saber si ella estaba perfectamente controlada. Decidieron que sería mejor esperar a que Bella volviera de cazar, para que pudiéramos ver si estaba preparada para enfrentarse a conocer a su muy humana hija.
Y así pasaron varias horas, yo cada vez estaba más impaciente. Por fin oí los pensamientos de mis hermanos acercándose a la casa. Todos ellos, incluso Jasper, venían muy contentos, se podía decir que incluso emocionados por la caza. Primero percibí sus pensamientos, pero al cabo de unos minutos pude oír sus risas.
Bajé con Carlisle para esperarlos junto a la puerta. Cuando entraron, mis ojos buscaron desesperado a Bella, pude distinguir su cabellera castaña y la encontré medio escondida detrás de Emmett. Fue cuando intenté verla más claramente, cuando me fijé en que Emmett estaba sin camisa.
-Emmett hijo, después de todos estos años, aún no eres capaz de cazar sin destrozar la ropa.- le dijo Carlisle sin poder ocultar la risa. Ante este comentario, Alice y Jasper empezaron a carcajearse.
Por otro lado, mi hermano, dejó caer la mandíbula y poniendo los ojos como platos, se colocó una mano en el pecho fingiendo estar ofendido.
-Carlisle por favor…! Me ofendes!- Alice y Jasper parecía que no podían parar de reír.
Yo intentaba ver la reacción de Bella, pero ella seguía medio oculta detrás de Emmett, cuando por fin se dejó ver me quedé sin palabras.
Tenía la mirada clavada en el suelo, se veía que estaba claramente avergonzada. Su pelo estaba completamente despeinado, iba descalza y su único atuendo era la camisa de Emmett. Sé que debería de preocuparme por si ella estaba bien, pero el único pensamiento que en esos momentos podía venir a mi cabeza, era imaginarme como se vería ella, si en vez de la camisa de mi hermano fuera una de mis camisas la que cubriera su cuerpo.
"EDWARD! Por favor, contrólate!" el grito mental de Jasper, me sacó de golpe de mis ensoñaciones. Tuve que agachar la cabeza avergonzado, mientras Jasper me dedicaba una sonrisita de suficiencia.
-¿No iba a dejar que fuera desnuda por ahí, verdad?- preguntó Emmett muy divertido. Bella bufó ante este comentario- Tendrías que haber visto como ha peleado con el oso, jajaja!- él empezó a reírse, recordando cómo había sido esa lucha. Me puse nervioso de ver ese recuerdo en su mente, creo que no habría podido soportar estar allí sin intervenir.
-Vamos Bella, tienes que cambiarte de ropa. –dijo Alice guiando a Bella hacia las escaleras.- Y será mejor que tú también te vistas Emmett. Créeme, no querrás que Rosalie te ve así.
Seguí a Bella con la mirada mientras subía las escaleras. Cuando llegaron al rellano de la primera planta, pude ver como ella giró su rostro disimuladamente para verme, intentando ocultarse con su pelo, no pude evitar que ese hecho, dibujara una gran sonrisa en mi rostro.
Sin dejar de mirar el lugar por el que había desaparecido Bella, les pregunté a mis hermanos como había ido la caza, y se Bella les había dicho algo.
-La verdad es que Bella no estaba muy habladora, lo único que quería era ver a Elizabeth. Quería saber cómo era. Y a quien se parecía. Se ha quedado mucho más tranquila cuando lo hemos dicho que era igual que ella. –comentó Jasper, de manera pensativa.- ¿Sabéis…? He tratado con muchos neófitos en mi vida, pero jamás he conocido a ninguno que estuviera tan controlado como Bella. En ningún momento se ha alterado.
-Eso es verdad.- aportó Emmett. – Tanto Jasper como yo estábamos preparados para actuar en cualquier momento, incluso mientras ella se alimentaba, pero no ha sido necesario ya que en ningún momento ha dado muestra de estar inquieta, ni nada por el estilo.- Emmett parecía muy sorprendido por eso, el recordaba su época de neófito, y el trabajo que nos costaba a todos controlarlo debido a su increíble fuerza.
-Entonces ¿tú crees que será capaz de estar cerca de Elizabeth?- le pregunté a Jasper.
-Yo creo que sí, Edward. Por supuesto tendremos que estar muy pendientes en todo momento, pero… podemos intentarlo.- me contestó encogiéndose de hombros.
-Llamaré a Esme para que vuelvan a casa.- dijo Carlisle.
Media hora más tarde, Esme entraba a la casa con Elizabeth en brazos, seguida por Rosalie.
Alice y Bella seguían arriba, sé que habían estado hablando, pero no se de qué, porqué Alice me había advertido mentalmente que no se me ocurriera escuchar su conversación. A los pocos minutos de que llegaran Esme y Rosalie, oímos como se abría una puerta en la planta superior, y después unos pasos que bajaban las escaleras.
Mis hermanos, Carlisle y yo, nos colocamos al pie de la escalera, creando una barrera entre mi madre y mi hermana que cuidaban a la pequeña, y la posible amenaza que podía suponer Bella.
Bella se detuvo en el último escalón, pero no nos miraba a nosotros, su mirada estaba fija, en el pequeño bulto que Esme tenía entre los brazos. Pudimos ver como Bella aspiraba aire suavemente, probándose a si misma. Tenía las manos cerradas en puños a los lados de su cuerpo, pero después de tomar aire varias veces, su cuerpo empezó a relajarse, se notaba que estaba intentando calmarse a si misma. En un primer momento pensé que tal vez Jasper la estaba ayudando pero cuando oí su comentario, me di cuenta de que lo estaba haciendo ella sola.
-Es impresionante!- exclamó Jasper.- No ha necesitado mi ayuda.- se veía que mi hermano estaba claramente impresionado.
-Hola Bella!- esta vez fue Esme quien habló, estaba claramente emocionada por tener a su familia reunida y completa al fin.- ¿Cómo te sientes?
-Estoy bien, Esme.- dijo Bella esbozando una sonrisa avergonzada.- Pero estoy un poco confusa, todo esto es demasiado.
-Es normal cariño… pero te acostumbraras ya lo veras.- le dijo Esme amorosamente.
-Hola Bella!- la saludó Rosalie. Bella se veía claramente confundida, ella sabía que no le caía precisamente bien a mi hermana.- Me alegro de que estés bien, y que estés aquí con nosotros. Yo quería disculparme, por cómo me comporté contigo cuando nos conocimos. ¿Me perdonas? Te doy mi palabra de que todo irá mejor a partir de ahora.
-Cl-claro, Rosalie.- murmuro Bella.
-Por cierto, tienes una hija preciosa.- le dijo Rosalie, acariciando suavemente la cabecita de la pequeña.
Ese gesto hizo que la atención de Bella volviera a centrarse en la bebé.
-Creo que puedo acercarme… pero manteneos cerca por si acaso.- nos dijo sin apartar la vista de Elizabeth.
Bella bajó el último escalón que le faltaba y se fue acercando despacio donde estaba Esme. Había duda reflejada en su rostro, entonces recordé el comentario de Jasper momentos antes. A ella le preocupaba que Elizabeth pudiera parecerse a esos desgraciados. La pequeña estaba despierta, así que Bella pudo ver el color de sus ojos, eso provocó que una sonrisa empezara a formarse en el rostro de mi amor. Bella extendió la mano, y tan delicadamente como si fuera el roce de una pluma, le acarició la cabecita a Elizabeth.
-Quiero cogerla.- dijo ella con duda en su voz.
Esme miró a Alice y a Jasper, ya que eran los únicos que podían ver si algo iba a pasar y sentir si ella estaba controlada. Ambos asintieron. Todos estábamos muy asombrados, era increíble el control que Bella tenía.
Bella extendió los brazos, y Esme le entregó a Elizabeth diciéndole como tenía que cogerla y recordándole que tuviera cuidado con la cabecita. Bella se veía emocionada con su hija en brazos, estoy convencido que de haber podido, ella estaría llorando en estos momentos.
Yo por mi parte, estaba deslumbrado con la imagen que tenía ante mí. La mujer que amo con toda mi alma, con la pequeña a la que ya consideraba a mi hija, entre sus brazos. Sólo faltaba que pudiera hablar con Bella y solucionar las cosas. Conseguiría que ella me escuchara, y al final formaríamos esa familia que yo tanto deseaba. Dedicaría el resto de mi existencia a hacerla feliz.
Sólo necesitaba saber que estaba pasando por la cabeza de Bella en estos momentos, como se sentía, y porqué no dejaba que me acercara a ella.
Hola, otra vez! Y siento mucho el retraso, pero como ya dije en el capítulo anterior, no sabía cuándo podría volver a actualizar.
He estado pensando, y os quiero hacer una consulta, esta historia es rating T, pero había pensado arriesgarme a hacer un lemmon, entonces no se si subir la historia a rating M, o hacer un outtake a parte. Porque si subo la historia a M, tal vez alguien deje de leer, y ante todo no me gustaría herir la sensibilidad de nadie, a si que decidme que opinais.
No sé cuándo podré volver a actualizar, así que no me arriesgaré a poner fecha, para que luego no quedéis decepcionadas si no soy capaz de llegar.
Espero que a pesar del retraso, os haya gustado el capi y me dejéis algún comentario sobre lo que creéis que va a pasar ahora, jeje.
Nos leemos pronto!
