Decisión

El amanecer anunció un nuevo día, despertando lentamente a las hermosas jóvenes yacidas en la arena.

-chikane-chan…chikane-chan…despierta- le susurraba una preciosa muchacha de dorados cabellos.

-mmmm…- refunfuño la otra joven, entre sueños, mientras sus ojos se abrían lentamente.

La rubia le brindo una grata sonrisa, la cual fue correspondida y posteriormente besada.

-buenos días, Himeko-.

-buenos días, chikane-chan…-

Las miradas llenas de amor se hacían presentes, aun así, podía vislumbrarse una pequeña incertidumbre en ellos.

-creo que deberíamos irnos…llegaremos tarde a la escuela- reaccionó Himeko, agarrando su uniforme y alcanzándole el suyo.

-si…- atinó a decir Chikane, cabizbaja.

No quería irse de allí, sentía que si abandonaban aquel lugar, al cual clasifico como sagrado, todo se acabaría.

-himeko…- la nombró, tomándola sutilmente de la mano.

La nombrada se dio vuelta lentamente –que sucede, chikane-chan?- cuestionó, preocupada.

La peliazul solo se quedo cabizbaja, ruborizada. Le daba vergüenza retenerla.

Himeko la observo unos segundos, para luego sonreír –de acuerdo, hoy nos saltaremos las clases, que te parece?- la animó.

Una gran sonrisa se vislumbro en el cristalino rostro de la joven. Que increíble, acaso podía leer sus pensamientos? No…simplemente la conocía muy bien.

Comenzaron a caminar por la extensa playa, tomadas de las manos, disfrutando de aquel cálido sol matutino.

De repente, Himeko se paro en seco, provocando que Chikane se detuviera también.

-chikane-chan…yo…-

Dudaba, dudaba de sus pensamientos, de sus palabras, se encontraba tan confundida...en su corazón hallaba la respuesta a la pregunta que su mente estaba formulando, pero qué es lo que debía hacer? Qué era lo correcto?.

Himemiya la observo con agonía, otra vez…otra vez aquella rubia se lo haría de nuevo, ilusionarla para luego abandonarla…ya no podía tolerar aquello…

-himeko…- la nombro seriamente.

La rubia, anonada, le dirigió su mirada.

-mejor volvamos…creo que tienes mucho en que pensar…no quiero retenerte…no puedo obligarte a ello…- comenzó a decir, maldiciendo por dentro sus palabras. El miedo de separarse la invadía.

Himeko observo su mano entrelazada con la de su…amiga? amante?...amada? Qué es lo que era para ella? Conocía muy bien la respuesta, pero esta parecía no querer emerger de sus labios.

La peliazul comenzó a soltarse del agarre lentamente. La joven observaba aquel acto con desconsuelo. Su corazón se desgarraba de dolor, tan solo por ese pequeño desencuentro.

Aun así, decidió contestar –tienes razón…debo pensar en muchas cosas, lo siento chikane-chan…-.

Chikane la observo, sorprendida –por que lo sientes?-.

Himeko sonrío, desganada –por ser una maldita indecisa…por lastimarte tanto…por involucrarte en mi caótica vida…-.

La princesa frunció el ceño -te equivocas- la interrumpió, reposando su mano en la mejilla de su amiga –fui yo la que se infiltró en tu vida…fui yo…la que se enamoró de ti…es mi culpa…- decía, mientras una pequeña lagrima rozaba su precioso rostro.

*chikane-chan…por qué? Por qué te hechas la culpa de esa manera? Por qué tienes que ser así?! Si tu te expías de toda la culpa…que me dejas a mi?!* pensó, al borde de los nervios.

La princesa le brindo una ultima mirada, dio media vuelta y comenzó a alejarse de allí, dejando a Himeko, con aquellas palabras atragantadas en el fondo de su corazón.

-es muy fácil…tener la culpa…- susurró para si, reprimiendo las lágrimas que dolorosamente querían emanar.

Ya al atardecer, se dirigió a la casa de Souma, intuía que el joven estaría preocupado, ya que no había asistido a las clases.

Entró directamente, por costumbre, y lo encontró durmiendo placidamente en su cama. O al menos eso creía.

Se sentó a su lado, con una leve sonrisa, mientras acariciaba su suave cabello.

*Souma…mi gran amigo…tu has estado conmigo desde el principio…desde que mis padres fallecieron…desde que fui adoptada por una amorosa mujer…desde que…cambié…* hablaba en sus pensamientos…con una nostálgica sonrisa.

Se acerco a su rostro, para luego rozar sus labios contra los de él. Sonrío nuevamente.

-nunca cambiarás, verdad…? Siempre serás aquel chico dulce y amable que conocí, aquel chico…que siempre me protegió…- se detuvo en seco.

De repente, la imagen de aquella joven que lograba quitarle el sueño apareció en sus pensamientos. ¿Por qué ahora?

Abrió los ojos de par en par al darse cuenta de aquello.

*así que…estos son mis verdaderos sentimientos...chikane-chan…te quiero tanto…tanto…que tu amor no puede ser igualado con el de Souma…pero…cuándo paso? No lo se, Cómo paso? Tampoco lo se…y Por qué paso? Eso es lo más inexplicable de todo. Si pudiera entender que es lo que vi en ti…todo se aclararía…tu belleza quizás? Si…es un punto a favor…pero no es lo más importante…tu corazón…si…eso es…tu querido corazón…el cual quiero poseer…*. Meditaba en silencio, observando el dormido rostro de su novio.

*pero aun así…aunque conozca mis sentimientos…aun así…no puedo dejarlo…se lo prometí…*

-Souma…- lo nombró, dejando caer unas dolorosas lagrimas en él -no te dejaré…eres mi mejor amigo…siempre lo has sido…te prometí que siempre estaría contigo y así será…si…es lo correcto…- le susurró, acariciándolo por ultima vez, para luego salir de aquella casa, dejando a un joven, no tan dormido, observando su ida.

Dentro de una gran mansión, una joven de cabellos azulados, lloraba en silencio.

-himeko…aun me sorprende haberte dejado ir…y pensar que me encontraba paralizada…de donde saque las fuerzas para decirte aquellas palabras?- se detuvo, tocando sus labios, recordando el hermoso momento que había pasado con la rubia al anochecer -de donde saque las fuerzas para dejarte ir?!- gritó, golpeando su ventana con fuerza.

Las horas pasaban, y la peliazul no tenia noticias de Himeko. Cansada de esperarla, las ansias la invadieron.

*debería llamarla?* pensaba, recostada sobre su cama, tapando su rostro con ambas manos.

-no puedo esperar más…Himeko…-.

En el departamento de la joven de cabellos dorados, el teléfono sonó, despertándola de su sueño, al cual se había sumido para evadirse de la realidad.

-hola…- atendió, desganadamente.

-himeko- La nombró, una voz llena de agonía.

Abrió los ojos enormemente, al reconocer su voz –chikane-chan…?-.

-escucha…yo…- el silencio se hacia presente, himemiya se encontraba indecisa, al igual que Himeko –se que te dije que tienes mucho que pensar…pero…no puedo soportar mas la espera, quisiera que me dijeras que es lo que quieres…realmente…- finalizó su pedido, agarrando el teléfono con fuerza y temor.

*te quiero a ti…* pensó, con dolor, maldiciéndose por dentro. Chikane poseía una tonada tan dolorosa que le dolía en el fondo de su alma…saber que la que provocaba aquel lamentable sonido…era ella.

-puedo pasar por tu casa? O es muy tarde?- cuestionó la rubia finalmente, luego de varios segundos en silencio.

La princesa, sorprendida ante aquel pedido, asintió enérgicamente. –claro, te espero en el jardín de mi casa…-.

Al llegar a la casa de la ojiazul, se dirigió al jardín que había nombrado. Al acercarse, la vió…a aquella mujer que había robado por completo su corazón.

La peliazul la miro con tristeza –se lo que me vas a decir Himeko- comenzó a pronunciar, mientras observaba el lento caminar de su amiga hacia ella –se que lo de ayer…no volverá a pasar…verdad?- finalizo, con un dejo de lamento.

–chikane-chan…eres muy importante para mi…mejor dicho, eres lo que mas amo…- confesó finalmente.

Los ojos de la joven princesa brillaron de esperanza.

-pero…- prosiguió –a veces el amor no lo es todo…a veces…uno debe sacrificar lo que mas ama…para hacer lo correcto- atino a decir, tomando su mano.

-lo correcto para quien…Himeko?- la cortó, enfadada, soltando ferozmente su mano –que es lo correcto realmente? Estar con un hombre? Formar una familia? Ser…normal? Si eso para ti es lo correcto…lo respetaré, después de todo es el camino que elegirás y…por algo lo harás…-

-te equivocas! No es por eso…es solo que souma…el…ha estado conmigo desde el principio, el…ha soportado todos mis caprichos, mis lamentos y yo solo…le he hecho daño…no puedo dejarlo de esa forma…yo…-

*ya no puedo…soportar esto…* pensó, la peliazul.

-himeko…- la cortó, tornándose seria – te acuerdas de ese sueño que tuviste? El cual me dijiste que era un secreto? Yo…yo…estoy segura que ese día…tuve el mismo sueño y eso…- dudo unos segundos – no es coincidencia! Yo…lo recuerdo, no sé como, pero sé que te conocí en mi vida pasada, pero eso no es lo importante…-

Himeko se quedo sin habla, recordando aquel sueño, en el que chikane la…violaba.

-yo…estoy segura de que te conocí en esta vida también, solo trata de recordarlo, y cuando lo hagas…ven a darme una respuesta, tú ya sabes…lo que yo siento…- finalizo, alejándose de ella, dejando caer unas lagrimas en el camino, confundiéndola aún mas.

-chika…-

-ve a caminar por la playa, por allí…hay una cueva…encuéntrala…-.

La joven de rubios cabellos se quedo perpleja ante su indicación.

Aun sin saber por que, se dirigió a la playa. Era de noche, camino y camino buscando aquella cueva que himemiya le nombró.

*Por qué estoy buscándola? Por qué no termine con ella de una buena vez?* hablaba en sus pensamientos.

En ese momento, perdida en aquella playa, la encontró.

-pero que?- se preguntó, observando la cueva que había encontrado, juro pasar por allí muchas veces, pero nunca se había percatado de aquel lugar escondido.

Se adentro en ella con temor, ya que la oscuridad de la noche teñía de negro el lugar.

-por qué me dijo que viniese aquí?...tengo miedo-

Se sentó en una roca dentro de la cueva, y suspiro largamente.

-chikane-chan…ya he tomado una decisión, por qué me lo haces tan difícil?!- gritó, haciendo eco en aquel lugar, para que luego pequeñas lagrimas comenzaran a recorrer su rostro.

De tanto pensar, se quedo dormida.

Caminando por la playa, escucho un sollozo que provenía de una pequeña cueva, que se encontraba escondida allí.

-pero que…es eso?-. Una pequeña Himeko, se adentro en aquel lugar, siguiendo aquella sensible voz.

-hola? hay alguien aquí?- preguntó, encendiendo una linterna, para luego encontrarse con una pequeña niña, de cabello azul, al igual que sus ojos, llorando desconsoladamente.

-oye….- se acercó sigilosamente –qué te sucede? Te encuentras bien?-

La niña alzo la vista, sus ojos cristalinos cautivaron inmediatamente a la pequeña.

-kawaii…- balbuceó, observándola detenidamente.

-…eh?- atino a decir, secándose las lagrimas.

-ah!- se alarmó, al darse cuenta de que había hablado sin su propio consentimiento –gomen! Es solo que…tienes unos ojos muy bonitos…-

La pequeña ojiazul se quedo en silencio, sonrojada. Sin embargo, aun se escuchaba un pequeño sollozo emanar de ella.

Himeko cambio su semblante –que te sucede? Por qué estás aquí sola?- cuestionó, preocupada, reposando su mano en el hombro de la pequeña.

Chikane desvió la mirada –n-no es nada…no te preocupes por mi…-

La rubia se entristeció al escucharla –no digas eso…-.

- nadie se preocupa por mi…siquiera mis padres…-.

Himeko abrió los ojos enormemente –eso no es verdad…estoy segura que lo hacen, pero a su manera…-

La peliazul volvió su mirada a ella. La rubia al sentirla, le sonrió –mis padres son igual, nunca están, viven viajando por su trabajo…muchas veces pienso que no me quieren, pero estoy segura que sus vidas no son nada fáciles, tratan de darme todo, pero se olvidan que lo que realmente quiero…es a ellos…-

La pequeña la escuchaba en silencio.

-es por eso que, trata de hablar con ellos, si? Ya que…aunque tengas esos sentimientos guardados, si no los transmites…a veces no sirve de nada, debes decirles lo que sientes- finalizó, aun sonriente.

Chikane, asombrada, comenzó a llorar nuevamente.

-o-oye! Por qué lloras? Perdona, te hice sentir mal? Lo siento!- exclamó, tomándola ahora, de ambos hombros.

La pequeña himemiya, negó sutilmente con la cabeza, para luego sonreírle con gratitud –no es eso…es solo que, nunca nadie me había dicho eso…estoy feliz…-

Himeko se sonrojo al observar su sonrisa –realmente, eres muy bonita…en especial cuando sonríes-

La ojiazul volvió a ruborizarse al escucharla.

-ya se!- se exaltó de repente, asustando a la pequeña –cada vez que te sientas triste, ven a este lugar! Yo estaré esperándote…-

-pero…como sabrás que yo estoy aquí?...-

-solo lo sabré, al igual que hoy…algo me dijo que tenía que entrar en esta cueva…no suelo venir a caminar sola por aquí…así que, definitivamente fue el destino!-

-destino…?- repitió, sintiendo que esas palabras se inundaban en el fondo de su ser. -d-de verdad estarás aquí?- preguntó, con esperanza.

La rubia asintió enérgicamente –así es!...mmmm…- se detuvo un momento -cómo te llamas?- inquirió, rascándose la cabeza.

Chikane sonrió –himemiya, chikane-.

-entonces…es una promesa…chikane-chan- dijo, levantando su dedo meñique. La pequeña la imito y entrelazaron sus dedos, sellando aquella promesa.

-ya debo irme…no olvides nuestra promesa, de acuerdo?- le recordó, comenzando a salir de aquella cueva.

-e-espera! No me has dicho tu nombre…-

Himeko se dio vuelta lentamente –kurusugawa, himeko…-

Pero…después de aquel día, ocurrió el accidente de mis padres, me mudé y nunca volví a saber de ella. Mi personalidad cambio radicalmente, solo quería olvidar…olvidar todo lo que paso…y en ese olvido…

-me olvidé…de ella…- habló dormida, abriendo lentamente sus ojos.

-no puede ser!- se reincorporo frenéticamente –esa niña…esa niña…era chikane!-

*cómo pude olvidarla?! Ella ha estado tan sola en estos años…fue capaz de recordarme y yo no…y lo peor de todo es que rompí nuestra promesa…chikane-chan…chikane-chan!...*

Se llevo la mano a su rostro, tapándolo, para luego chocar con fuerza los dientes. Se sentía impotente y furiosa con ella misma.

Se quedo en silencio unos largos segundos, su mirada parecía perdida, y las lágrimas no tardaban en caer…

-lo sé, se lo que debo hacer…y como una estúpida he estado perdiendo tanto tiempo…ja...baka...-

Se levanto con lentitud de donde yacía sentada, y levanto su rostro, ahora sonriente –chikane-chan…esta vez, haré lo que sienta...-

Asintió para si misma y comenzó a correr hacia la salida, decidida, pero se detuvo al notar una figura masculina en la entrada de ella.

Este lo miraba con tristeza.

-himeko…-

-souma…por qué?...- retrocedió unos pasos, sorprendida.

Esta vez no había vuelta atrás, debía decirle...sus verdaderos sentimientos.


Buenas! me recuerdan? si! volví! (nomeodien) peerdonen mi desaparición, pasaron muchas cosas y no pude seguir publicando los capítulos u.u pero ahora que todo se normalizo (creo) he vuelto a nacer!

Así que espero que todavía quede algo de kayita en sus corazones (? pronto, prontiito, les voy a traer el final de este fic! ya que ustedes se lo merecen por haber esperado tanto! muchas gracias a todos de verdad por la enoooooorme paciencia!

Por ahora les dejo este, y el próximo QUIZÁS sea el ultimo, o quizás me inspire y les traiga dos capitulos mas! :D

Hasta pronto! ^^