Capítulo 10

Taylor POV

Habían pasado tres semanas desde que L fue a vernos para hablarnos en privado. Aún no me atrevía a decírselo a Mello y Matt no había mencionado nada al respecto. Pero lo que en definitiva me daría vueltas en la cabeza por un largo tiempo sería la conversación con L y como esta había terminado.

Me había gustado en cierto modo L, parecía ser una persona muy agradable y bastante enigmática. Suspire pesadamente, esos días habían sido una total locura.

Extrañaba a Matt, sentía que el estúpido castigo ya había durado una eternidad y aun quedaba una semana para que terminase, pero definitivamente Matt la estaba pasando peor que yo, ya que no podía evadir la realidad con algún videojuego.

Roger le había confiscado todas las consolas que poseía, incluso una que otra que tenía escondidas, por lo que se encontraba demasiado ansioso. Mello no perdía la oportunidad de burlarse de él siempre que se presentaba la oportunidad.

Una noche me encontraba sentada frente a mi escritorio buscando en que distraer mi mente, pero era imposible encontrar que hacer cuando ya has hecho todo lo posible, no tenía tareas atrasadas, inclusive había adelantado, había leído todos los libros que tenía y no podía ir por otro a la biblioteca.

La puerta de la habitación se abrió repentinamente, me gire para ver a Yon entrar, estaba dispuesta a ignorarla hasta que la sentí tocarme levemente el hombro, la mire un poco extrañada.

-Matt me pidió que te esto- dijo extendiéndome una hoja doblada a la mitad.

-¿Cómo es que viste a Matt? y ¿Por qué nos ayudas? Ni siquiera te agrado- ella sonrió ligeramente.

-No te odio, Taylor, solamente pienso que tuvimos un ligero mal entendido.

-¿Ligero?- pregunte extrañada.

-Sí, es que muchas de las chicas del orfanato me dicen Yon solo para burlarse y tu también lo haces, así que pensé que...

-¿Por qué nunca me dijiste nada?- ella se encogió de hombros –bien, entonces ¿Cómo te digo?

-Kimy- asentí ligeramente -fui a ver a Mello y Matt me pidió que te diese la nota.

-¿Por qué fuiste a ver a mi hermano?- vi sus mejillas sonrojarse violentamente –no me la creo.

-Me gusta, tiene un sentido del humor muy divertido- reí ligeramente.

-Tal vez, pero es un bruto con las chicas- esta vez ella se rio.

-No más que tu ex, Taylor.

-Sí, es verdad, como sea, espero que te vaya bien con él- ella asintió antes de recostarse en su cama.

Abrí la nota de Matt, las manos me temblaban notablemente, de verdad que me hacía falta su compañía. Leí lentamente la nota.

"Te veo en el tejado a media noche, me muero de ganas de verte"

Sonreí antes de guardar la nota, pero al mirar la hora mi sonrisa se borro de inmediato. Eran a penas las cuatro de la tarde, definitivamente esa sería una tarde muy larga. Me la pase leyendo, pero aún así el reloj pareció retroceder en lugar de avanzar, realmente me sentía muy impaciente.

Luego de lo que pareció una eternidad el reloj marcó la media noche, antes de salir de la habitación me puse una cazadora negra y me dirigí casi a tropezones al tejado, una vez ahí me di cuenta de que Matt aún no llegaba, camine a la barandilla, la tenue luz de la luna a penas iluminaba mi rostro.

Suspire pesadamente, extrañaba la brisa de la madrugada, realmente debía de evitar volver a ser castigada, era horrible estar encerrada todo el día. Sentí un par de manos en mis ojos, reí ligeramente antes de tomarlas, sentí la tela de los guantes de Matt. Me gire para poder verle la cara, él me sonrió de oreja a oreja.

Estaba a punto de decirle lo mucho que lo extrañaba y lo feliz que me sentía de estar ahí con él, pero me fue imposible cuando tomó mi rostro y apego sus labios con los míos. De inmediato me aferre a su chaleco. Me gustaba mucho sentir sus labios acariciar los míos, también sentía sus manos acariciarme desde la nuca hasta la espalda baja, ya que antes de llegar más abajo se detenía.

Una vez que nos separamos él me beso la frente y me rodeo con sus brazos. Yo solo me quede acurrucada contra su pecho, escuchando el rítmico latido de su corazón. Era muy agradable, relajante y bello ese momento. Mi pelirrojo favorito me miró a los ojos, yo sonreí al ver que sus goggles estaban sobre su cabeza y no cubriendo sus bellísimos ojos verdes.

-Te he echado de menos- susurre.

-Yo más, Tay, estas han sido las tres semanas mas largas de toda mi vida- dijo antes de besar mi mejilla, lo veía muy ansioso.

-¿Falta de videojuegos?- pregunte, él rio ligeramente.

-Sí, combinado con la falta de la compañía de mi hermosa novia y la de nicotina- fruncí el ceño.

-¿Aún fumas?

-Casi no, me esta costando bastante, no me puedo evadir en algún videojuego ni lo puedo sustituir con otra cosa que me gusta más- susurro rozando mis labios con los suyos.

-Habrá que trabajas en ello en cuanto recuperemos la libertad- Matt asintió -solo faltan tres días.

-Eso es una eternidad, tomando en cuanta que mañana es fin de semana, me volveré loco.

-Entonces aprovechemos este momento, no me molesta pasar toda la madrugada contigo- nuevamente sentí los labios de Matt sobre los míos.

-Tampoco era como sí fuera a dejarte ir tan fácilmente- sonreí -¿sabes que tu hermano se la ha pasado tonteando con tu compañera de cuarto desde hace un par de semanas?

-Sí, ella me lo contó, al menos se distraerá con alguien y nos dejará un poco en paz- Matt rompió a reír.

-No lo había visto desde ese punto de vista, aunque creo que extrañare todos los motes que nos decía cuando le fastidiaba vernos juntos.

-Yo definitivamente no extrañare el de bella y bestia- comente, aunque la verdad nos decía de peores formas.

-¿En serio? A mí me gusta ese, pero creo que mi favorito es pitufina y pitufin- reí ligeramente, en realidad extrañaría a un menos ese ultimo.

Poco después de que empezara mi relación con Matt, Mello se había inventado un montón de apodos para dirigirse a nosotros, los cuales variaban según lo mosqueado que estuviese, lo cual era realmente útil porque así podíamos calcular cuando parar antes de que e enojase de verdad. Sabíamos que tortolitos nos lo decía cuando simplemente nos quería fastidiar y que par de idiotas estaba reservado para cuando estaba realmente de mal humor.

-Creo que ahora podríamos cambiar de papeles- comentó.

-Puedes hacerlo si quieres perder la cabeza.

-Entonces mejor no- dijo fingiendo una cara de terror –soy demasiado joven para morir y tu para quedar viuda.

-Que tonto

-¿No te ha dado problemas Jake?- preguntó poniéndose serio repentinamente.

-¿Por qué me daría problemas, Matt? Lo veo aún menos que a ti- se encogió de hombros -¿qué sucedió?- pregunte preocupada.

-Nada, solo me preocupa que quiera volver a dañarte, no dejaré que nadie más vuelva a hacerlo.

-Creo que ahora solo tu me puedes dañar- él enarcó una ceja.

-¿Qué?

-Sí, por ejemplo, si nos separamos o si te pasa algo, yo que sé, solo sé que quiero pasar el resto de mi vida contigo- solo lo sentí volver a apegarme contra su pecho.

Nos quedamos así un largo rato para luego sentarnos en el piso. No hablábamos, simplemente teníamos nuestras manos entrelazadas. No estoy muy segura, pero creo que me quede dormida por momentos y viceversa. Realmente estuvimos ahí toda la madrugada, hasta que el cielo comenzó a aclararse y oímos la campana que anunciaba la hora del desayuno.

Nos vimos a los ojos, consientes de que volveríamos a separarnos en menos de una hora, nos volvimos a besar, esta vez con más pasión, casi desesperados, de verdad que no quería dejarlo, no quería pasar tanto tiempo sin poder besarlo, sabía que nos veríamos a la hora de la comida y la de la cena, pero aún así me parecía demasiado limitante, ya que ni Roger ni Mello nos quitaban el ojo de encima.

-Volvamos a vernos a la media noche- pedí -no puedo soportar la idea de esperar otros tres días para poder estar juntos más tiempo.

-Me parece bien- susurro Matt antes de volver a besarme.

Una vez que nos separamos baje yo primero al comedor para que pareciera menos sospechoso, me senté a una mesa en una esquina, esperando que llegaran Mello y Matt, pero solamente vi a mi hermano llegar al lugar, lo cual me extraño, me preguntaba donde se había metido. Sentí miedo, tal vez Roger lo había pillado y en ese momento lo estaría regañando y de pasó renovándole el castigo.

-No seas paranoica, Taylor- dijo Mello llamando mi atención -vendrá de un momento a otro, se quedo buscando no se que en la habitación.

-Está bien- dije quitándole importancia al asunto.

-¿Qué estuvieron haciendo anoche?

-Lo que hace todo el mundo, Mells, dormir- lo vi fruncir el ceño.

-No te pases de lista, pitufina- puse los ojos en blanco.

-Solo hablamos ¿de acuerdo? Un par de besos, tal vez más, eso es todo.

Mello parecía estar a punto de discutir, pero la llegada de Matt interrumpió cualquier tipo de reproche. Matt por su parte parecía muy satisfecho de si mismo. Sonreí, me gustaba ver sus expresiones cuando las cosas le salían bien. Por su parte Mello gruño ligeramente.

-¿Ahora que te traes entre manos, perro?- preguntó, Matt sonrió.

-Nada, nada, solo encontré algo que nos será la mar de útil a Taylor y a mí- dijo sacando del bolsillo de su chaleco un par de artefactos.

Se trataba de un par de radio comunicadores, tome uno entre mis manos, a juzgar los la capa de polvo que los cubría era obvio que no habían visto la luz en años. Enarque una ceja en dirección a Matt.

-Has tenido estas cosas todo este tiempo y se te ocurre sacarlas hasta ahora, Mail, no me la creo- Mello rió ligeramente.

-Bueno, la verdad ya no me acordaba de que los tenía y ni siquiera estoy seguro de que funcionen- puse los ojos en blanco.

-Serás idiota, perro, si un día conozco a alguien más distraído que tu te juro que dejare de molestarte- dijo mordazmente.

-Como sea, habrá que probarlos en cuanto lleguemos a nuestras habitaciones, siempre quise hacer esto de decir cambio cuando terminas de hablas y decirte nombres claves- yo estaba entre la risa y la exasperación, mientras que Mello se puso a reír.

-Yo tengo una sugerencia para tu nombre, Matt- comenzó Mello –puede ser algo así como: perro 007- no pude evitar reí, mientras que Matt fingió estar molesto.

-Hermanos tenían que ser- refunfuño.

-Bueno, no perdemos nada probando esto, Matt, aunque la próxima vez podrías recordar cosas como estas antes- vi a Matt sonreír con malicia.

-¿La próxima vez?- preguntó -¿Acaso planeas volver a escaparte conmigo a Londres?- la mirada de burla de Mello cambio, yo no sabía si devolverle a Matt la sonrisa con la misma malicia solo para picar un poco a Mello o quedarme con una expresión neutral, al final opte por la primera.

-No es tan distraído como piensas, Mello- mi hermano puso mala cara.

-Sarán idiotas- gruño, así que decidimos dar por terminada la broma.

Una vez en mi habitación puse el radio comunicador en el escritorio, me preguntaba si funcionaría eso de comunicarnos de esa manera, normalmente confiaba en las habilidades en electrónica de Matt, pero como él mismo lo había dicho, esas cosas podían no funcionar después de tanto tiempo guardadas. Pasaron unos minutos antes de que el aparato emitiera un ruido de estática, así que lo tomé antes de acercarme a la ventana, entonces captó con más claridad la voz de Matt.

"Me escuchas, aquí el agente p707, cambio" reí ligeramente.

-¿p707, en serio?- espere a que Matt respondiera.

"No has dicho cambio, así no es divertido, la mia bella, cambio"

-¿Ahora hablas italiano? Pienso que estas llevando esto demasiado en serio- dije, esperé su respuesta, puse los ojos en blanco al darme cuenta de que no me contestaría si no le seguí bien el juego -cambio- dije en un tono de fastidio.

"El agente p707 habla muchos idiomas, querida" reí ligeramente, ciertamente era divertida la situación "al menos ahora sabemos que estas cosas sirven, cambio"

-Eso sí, por cierto ¿qué es eso de "agente p707? Cambio

"Pues lo de 707 se me ocurrió a mi y lo de p se le ocurrió a Mello, cambio" pude oír al fondo la risa de mi hermano.

-No me digas, la p significa "perro" ¿Verdad? Cambio.

"Me parece que sí, cambio" contestó Matt, nuevamente de fondo oí la voz de Mello diciendo "¿qué más podría significar?"

-Mejor solo quédate con 707*, cambio.

"Me parece bien, la mia bella, cambio" antes de poder responder Matt nuevamente hablo "me temo que debo dejarte, el deber me llama, hasta ahora, la mia bella. Cambio y fuera"

-¿A dónde fue? cambio- pregunte consiente de que Mello continuaba en la habitación.

"El viejo le pidió que lo ayudara a arreglar un fallo en el sistema del orfanato, supongo que tardara un buen rato" explico.

-Mells, no dijiste cambio- dije fingiendo un puchero.

"No, vayanse al diablo con su estúpido juego" reí ligeramente "no es que me aburras, pero hay cosas más interesantes que debo hacer"

-¿Cosas?- pregunte -¿Qué cosas?- pero ya no me respondió.

Matt y yo continuamos usando durante el día los radio comunicadores, con todo y los espontáneos comentarios de Mello y a la media noche nos veíamos en el tejado, así los tres días pasaron volando y finalmente Roger nos comunico que nos levantaba el castigo siempre y cuando no volviéramos a escapar de esa manera, ambos lo prometimos, pero sabíamos que a la larga romperíamos esa promesa.


Hola, lamento haber dejado tan abandonado el fic, tuve una etapa muy difícil en mi vida y eso provocó que no tuviera ni inspiración ni ganas de escribir. Me siento mucho mejor ahora y decidí retomar esta fic. No les prometo que actualizare pronto, pero si que lo haré por lo menos una vez al mes.

Espero que les haya gustado este capítulo, sus reviews los responderé con calma vía PM en cuanto me sea posible, cuídense y hasta la otra.