Advertencias y aclaraciones: El fanfic se sitúa en el mundo ninja, sin embargo, podría decirse que es un Universo Alterno, puesto que la historia de los personajes es diferente a la del manga y el anime. Lo notaran conforme vayan leyendo. Otra cosa, no voy a utilizar los honoríficos como el chan, kun y demás. Sabiendo esto, pueden proseguir.

Disclaimer: Ni Naruto ni sus personajes me pertenecen, son propiedad de Masashi Kishimoto.


Capitulo 10. Aliada.

Hay quienes piensan que vivir es seguir un camino, un sendero que ya está escrito desde el inicio y que no tiene forma de ser cambiado; que lo único que le queda a los seres humanos es seguirlo y tratar de disfrutarlo. También están aquellos que opinan que la vida es un ciclo o una combinación de estos, consiste en superar etapas y experimentar, cada quien a su tiempo, de fortuitos y efímeros momentos, períodos de orgullo y desilusión, de tristeza y felicidad, de angustia y prosperidad. Actualmente, Hinata podía decir que se encontraba satisfecha consigo misma, que los acontecimientos recientes demostraban que su vida estaba bien y que el destino, si existía, se encontraba de su lado.

Habían pasado dos semanas exactas desde aquel día, el día en el que Naruto solicitó su ayuda con aquella dificultosa petición: averiguar la razón detrás del extraño comportamiento de Sakura. Pero lo cierto era que, a pesar de sus esfuerzos, Hinata no había encontrado la oportunidad ni el momento propicio para hacerle frente a la joven de cabello rosa.

Sin embargo, lo importante no era aquello. Puede que en un principio Hinata se hubiese sentido aturdida con la idea de ser intermediaria entre Naruto, el hombre del que ha estado enamorada desde niña, y Sakura, el amor no correspondido de este, pero las cosas no habían resultado ser tan malas después de todo.

Hinata y Naruto siguieron encontrándose después de ese día, algunas veces era para comer, otras para entrenar, y en ocasiones simplemente para hablar. Naruto descubrió en Hinata una confidente, alguien con quien podía charlar sin temor a ser juzgado; situación que, lógicamente, nunca se había presentado con Sasuke o Sakura. La Hyuga, por otra parte, había logrado entender un poco más ese vasto mundo que era la mente de Naruto Uzumaki; solo compartir unas palabras con él le hacían comprender lo compleja que podía llegar a ser la mentalidad de una persona que, al criterio de los demás, parecía sencilla y, ¿por qué no?, algo tonta.

De ese modo, el objetivo inicial de Hinata se estaba cumpliendo: pasar más tiempo con el rubio y familiarizarse con su presencia. No había tenido mucho éxito con eso de buscarle defectos al Uzumaki, por lo que Tenten recurrió al hábito como una forma de conseguir que Hinata desistiera un poco de sus sentimientos. Hinata no podía decir con certeza si aquello estaba funcionando o no. Era cierto que, con cada encuentro, los sonrojos y los nervios disminuían, pero Hinata no podía asegurar si era porque se estaba desenamorando o porque sencillamente se había acostumbrando a la compañía del rubio, tal y como le había sucedido con sus compañeros de equipo. Sea lo que fuere, por lo menos su misión estaba resultando ser exitosa.

Pero… había algo que no dejaba de molestar a Hinata.

Estaba compartiendo más tiempo con Naruto, sí; estaba creando un vinculo de confianza con el rubio, también; a lo mejor estaba superando su enamoramiento, quizás; pero todo eso no era suficiente si no lograba alejar esa sensación de inutilidad que se apoderaba de ella al no poder ser correspondiente de la confianza que el Uzumaki le otorgaba. Necesitaba hacer algo respecto a Sakura, Hinata no estaría satisfecha consigo misma hasta no darle fin a ese asunto pendiente.

Desde el principio decidió afrontar aquella situación por su cuenta, tenía la voluntad para hacerlo y todas las intenciones de lograrlo, pero… al encontrarse en un escenario tan extraño y sin saber cómo proceder de manera correcta, Hinata se vio en la necesidad de recurrir, otra vez, con su querida amiga Tenten.

–Estás perdida –Hinata soltó un suspiro al escuchar ese comentario. No es como si no se lo esperara, pero Tenten podría ser un poco más optimista–. De verdad, creo que se te zafó un tornillo.

–Eso no me ayuda –el rostro de Hinata era un poema en ese momento, admitía que las circunstancias eran anormales pero tampoco se había vuelto loca o algo parecido–. Tenten, no te rías –reclamó esta vez, al ver las sonrisas que se le escapaban a la castaña.

–Es que… ¿cómo fuiste a involucrarte en algo así? –al distinguir la expresión acongojada de la pelinegra, Tenten no aguantó más y terminó riendo con fuerza–. Sakura y Naruto –de solo pensarlo su risa se volvía más fuerte. Y Hinata, que la observaba carcajearse, solo atinó a desplomarse en el asiento más cercano y suspirar–. Dios Hinata, ¿en qué pensabas?

–A lo mejor no estaba pensando –respondió la pelinegra en voz baja mientras jugaba con un mechón de su cabello. Irónicamente había dejado el hábito de chocar sus dedos cuando estaba nerviosa para sustituirlo por esa nueva manía–. Mi razón se esfumó en ese momento, y no te lo había contado antes porque pensé que podría solucionarlo sola –otro suspiro salió de su boca, a ese paso se desvanecería en suspiros–. Me equivoqué.

–Eso se nota –poco a poco Tenten había dejado de reír para asumir una expresión más seria. Ahora se encontraba observando a Hinata con algo de pesar–. ¿Y qué harás?

–Ayudar a Naruto –tampoco es como si pudiera, o quisiera, retractarse.

–¿Y cómo lo harás? –la depresión hizo mella en Hinata nuevamente, por lo que enterró el rostro entre sus manos. Era obvio que no tenía ni la más mínima idea–. Hinata, yo te iba a ayudar a olvidarlo, pero esto se me sale de las manos –Hinata la observó como cordero que mandan a degollar, por lo que Tenten frunció el ceño y empezó a negar con las manos–. No me pongas esa cara, sabes que tengo razón. Además, ¿no estabas haciendo esto para no tener que involucrarte con ese equipo?

–Sí, pero… –al ver a Hinata titubear, Tenten negó con la cabeza de manera reprobatoria.

–Lo estás haciendo, por si no te has dado cuenta.

Hubo un momento de silencio entre ambas kunoichis. Tenten se mostraba implacable frente a la pelinegra, mientras que esta solo observaba algún punto perdido de la habitación y continuaba jugando con su cabello.

–Tenten… –la mencionada dejó su expresión acusadora al notar que la Hyuga se enderezaba y se le quedaba observando–. ¿Y si mi objetivo hubiese cambiado? –Tenten frunció el ceño, confundida, pero le instó a proseguir con la mirada–. Digo que, a lo mejor, lo de olvidarme de Naruto puede pasar a segundo plano.

–Hinata, pero tú dijiste… –la pelinegra levantó una mano frente a ella, por lo que Tenten se quedó callada.

–Sé lo que dije –luego de interrumpir a la castaña, Hinata se levantó de su asiento y se acercó a la ventana–. Lo voy a hacer, pero… de otra forma.

–¿Te refieres a utilizar esto a tu favor? –poco a poco Tenten empezaba a comprender la situación que le planteaba Hinata, sin embargo no estaba muy a gusto con el rumbo de la conversación–. ¿Cómo?

–Ahora mismo lo que deseo es ayudar a Naruto –mientras hablaba, Hinata se dio la vuelta para encarar a Tenten, la cual le observaba intrigada pero también con curiosidad–; si, mientras lo hago, logro olvidarme de mis sentimientos por él, eso solo vendría por añadidura.

–Como un efecto secundario –Hinata asintió con la cabeza–. Bueno… si es lo que consideras correcto, yo no me opongo –Tenten aún lucía un poco desconcertada con el planteamiento de Hinata, pero no se negó–. Es tu vida, después de todo.

–M-Me gustaría que me siguieras aconsejando –Hinata se tornó tímida por un instante. Estaba algo insegura de que Tenten quisiera ayudarla después de contradecirla–, s-si no es mucho pedir –pero Tenten, al ver esa reacción, solo atinó a sonreír. Algunas cosas nunca cambiarían.

–Somos amigas –Tenten caminó hasta situarse al lado de la pelinegra y elevó su rostro para que le observara–, no debes cuestionar que te voy a seguir ayudando –Hinata se mostró sorprendida por un momento, pero no tardó en reemplazar esa expresión por una de alegría.

–¡Gracias Tenten! –después de sonreírle de vuelta, la Hyuga se le abalanzó con brazos extendidos. Puede que se le estuviese contagiando algo de la efusividad de Naruto –. Gracias, gracias –Tenten rió de nueva cuenta al ver a su amiga tan contenta, pero se separó de ella para poder hablar nuevamente.

–Aún así, quiero preguntarte algo –Hinata le miró sin dejar de sonreír, animándola a continuar–. Me gustaría saber si hubo… algo, cualquier cosa, que te haya hecho tomar esta decisión.

–Bueno, h-he estado hablando con Hanabi –respondió la pelinegra mientras sus mejillas se ruborizaban. En respuesta, el semblante de Tenten se tornó confundido.

–¿Tu hermana? –al ver que Hinata asentía, optó por seguir preguntando–. ¿Qué hablaste con ella?

–Le conté todo –Tenten abrió los ojos con sorpresa al escuchar aquella confesión.

–Todo…–Hinata solo le miraba sin perder el rubor del rostro– lo que se dice ¿todo?

–S-Sí –una risa nerviosa escapó de sus labios al ver que Tenten no salía de su estupor–, al principio fue incomodo, pero lo asimiló rápidamente –Hinata prefería no recordar a detalle lo que habló con Hanabi, bastaba con saber que a partir de ahora no dejaría de molestarla con Naruto–. Justo ayer estaba conversando con ella de nuevo y, mientras hablábamos, se nos ocurrió algo.

–¿Qué cosa? –tratando de sobreponerse a la sorpresa, Tenten le instó a continuar.

–Lo más probable es que no pueda acercarme a Sakura –Tenten asintió sin negar ese hecho. Hinata, al igual que ella, no tenía la relación más estrecha con la Haruno, sus interacciones se basaban en precarios encuentros sin importancia o de compartir alguna que otra misión–. Por lo que no puedo ir y hablar con ella con intenciones de sonsacarle información.

–Supongo –esa era una de las razones por las que Tenten no se terminaba de convencer con ese plan, pero por lo visto Hinata tenía una idea con respecto a ello–. ¿Y entonces?

–Si no puedo relacionarme con ella, al menos no en estas condiciones, puedo…recurrir a otra persona –Tenten se le quedó observando, aturdida, hasta que su mente ató los cabos sueltos.

–Un intermediario entre tú y ella.

–Alguien que sea cercano a Sakura y que, al mismo tiempo, esté relacionado conmigo –Hinata volvió su vista al paisaje en la ventana, mientras sus ojos se encontraban directamente con los brillantes y dorados rayos de sol –, lo suficiente para poder platicar acerca de este asunto.

–Hinata –Tenten se acercó a ella y dirigió su mirada al mismo sitio que la pelinegra–, estamos pensando en la misma persona ¿no?


–¿Quieren que yo las ayude a qué? –los ojos de Ino se abrieron de par en par al escuchar semejante solicitud, no es como si no se lo esperara, pero… ¿a quién engañaba? ¡Era totalmente inesperado!–. ¿Por qué? –bastaba con ver a la rubia para darse cuenta que la situación le tomó completamente desprevenida.

–No te hagas la sorprendida Ino –sus ojos claros se dirigieron rápidamente hacia la dueña de aquel comentario, Tenten le observaba de brazos cruzados y con una mirada de complicidad en el rostro –. Apuesto a que estás feliz de que recurriéramos a ti.

–Bueno, eso no lo voy a negar –mientras hablaba, la rubia paseaba su mirada entre Tenten y Hinata, buscando la manera de asimilar qué diablos pasaba–. Pero, aunque me siento halagada, debo preguntar –las dos chicas frente a ella le escuchaban con atención –: ¿qué quieren que haga exactamente?

–E-Eres la mejor amiga de Sakura –contestó Hinata con la mirada puesta en un arreglo floral, ahora mismo prefería alejar su vista de Ino y sus reacciones. La Yamanaka levantó una ceja extrañada ante esto pero la dejó continuar–. Por eso… necesito que me ayudes, hablando con ella.

–¿De qué? –el nerviosismo de Hinata alertó a la joven de cabellos dorados. Lo que fuese que le pediría debía ser algo importante para ella.

–Es acerca de Naruto –respondió esta vez la castaña, tomando asiento en el mostrador de la florería. La curiosidad de Ino aumentó al escuchar el nombre del Uzumaki–. A Hinata se le ocurrió la "brillante" idea de decirle a ese rubio atolondrado que… le ayudaría en su relación con Sakura –terminó de decir Tenten con un suspiro resignado.

Hinata enrojeció al percibir la estupefacta mirada de Ino sobre ella, por lo que trató de desviar un poco más su rostro, si es que acaso era posible eso.

–¿De… verdad? –sin salir de su letargo, la mirada de Ino saltó de Hinata a Tenten, la cual asentía resignada, como diciéndole a la rubia que no escuchó mal–. ¡No puede ser!

–Lo es –Tenten volvió a suspirar con cansancio; esta situación se la hacía cada vez más extraña, pero todo sea por ayudar a una amiga–. Obviamente, Sakura no le dirá a Hinata nada, al menos no algo importante. Pero, como tú eres su amiga más cercana…

–Ya veo por donde va esto –Ino sonrió con suspicacia y se encaminó hasta donde Hinata le observaba con vergüenza. En esos instantes la Hyuga era un manojo de nervios frente a ella y, aunque trataba de disimularlo, su creciente rubor la delataba por completo.

–¿M-Me ayudarías? –aún sin observarla directamente y mientras sus manos se concentraban en un mechón de su cabello, Hinata se atrevió a cuestionarle aquello. Ino la observó con diversión, vaya que esto se pondría interesante.

–Está bien –la sencillez con la que respondió tuvo el efecto de sorprenderla, provocando que Hinata levantara el rostro y encarara a la rubia, se arrepintió al percibir el gesto pícaro en las facciones de Ino–, pero hay una condición.

–¿C-Condición? –Ino asintió sonriente mientras tomaba entre sus manos aquel mechón de cabello con en el que Hinata estaba tan entretenida. La Hyuga tragó en seco para finalmente obligarse a preguntar –. ¿C-Cuál?

–Si voy a colaborar en esto –su tono de voz era suave pero de cierto modo malicioso, logrando aterrorizar a Hinata más de lo que estaba–, tengo que estar informada de todo lo que pasa –concluyó la rubia con suficiencia, ocasionando un sobresalto por parte de la pelinegra–. Todo.

–¿A qué te refieres con eso? –intervino la castaña mientras adoptaba un semblante serio.

–Simple –respondió Ino, sonriente, mientras soltaba el cabello de Hinata y procedía a pasar un brazo por sus hombros–. Si no me dicen qué pasa, no ayudo. Así de fácil.

–Ino, tú… –Tenten le observó con desconcierto mal disimulado. En respuesta, la aludida optó por mostrar una sonrisa ladina.

–No soy tonta Tenten –la rubia sujetó con su mano libre el rostro de la Hyuga, obligándola a verle directo a los ojos–. Tú no pudiste involucrarte en una situación como esta por arte de magia ¿verdad Hinata? –al notarse observada, la Hyuga prefirió desviar la mirada, incluso aunque su rostro siguiera frente al de Ino–. Y a juzgar por la reacción de ambas, he de suponer que hay algo que ocultar aquí –dicho eso, se alejó finalmente de la pelinegra, se posicionó frente a las dos kunoichis y las enfrentó con una radiante sonrisa–. Así que confiesen, ¿qué sucede?

La florería se quedó en silencio. Ino sabía que las tenía acorraladas por lo que no necesitaba decir nada más, ahora solo le quedaba esperar una respuesta por parte de ambas, no por nada era una experta consiguiendo información. Hinata y Tenten, por otro lado, intercambiaron miradas silenciosas, sabiendo que, aunque no lo expresaran con palabras, por sus cabezas pasaba el mismo pensamiento.

Ino podía ser atractiva, vanidosa, y encajar perfectamente en el estereotipo de rubia tonta; pero aquel que se basara en ello para decir que era poco inteligente, claramente no conocía de lo que era capaz Ino Yamanaka.


Hola a todo el mundo, antes que nada, quiero agradecer nuevamente a todos aquellos que se toman el trabajo de comentar, y le doy la bienvenida a los nuevos lectores, ya sea que comenten o simplemente den follow.

Además quiero pedir perdón por el retraso. Es que sufrí un bloqueo con este capitulo, sabía exactamente lo que quería poner pero empezaba a escribir y no sé, las neuronas se desactivaban ._.

Otra cosilla, en la descripción del fic voy a poner Hinata y al equipo siete, pero eso más que todo porque Hinata ha terminado involucrándose demasiado con ellos. Aún así, cuando se revele su pareja definitiva (por decirlo de alguna forma) también la pondré en el summary.

En fin, es todo lo que digo por ahora, no quiero aburrir con tanta palabrería. ¡Ah! Por cierto, ya salí de exámenes y estoy de vacaciones, así que espero no tardarme mucho con el próximo capitulo.

Ahora sí, hasta la próxima.