Hola queridas lectoras!
Lo sé llevo años sin subir nada, tengo unos días de vacaciones y subiré un capitulo más en estos días.
Este capitulo es corto, digo cortísimo pero no quería que pasara un día mas sin publicar.
Como ya saben nada es mio, todo es de J.K Rowling
Al entrar al elevador Draco notó el lirio que Hermione llevaba en la cabeza.
-Granger, ¿sabías que solo las locas se ponen flores en la cabeza? – declaró Draco con tono divertido en su voz.
- Debo estar loca al ser tu asistente, soportarte todo el día y acompañarte a esta fiesta –dijo resumiendo su situación.
- Debe ser, solo una demente se comporta como tú lo haces –declaró con tono irónico-
- No entiendo tu ironía –
- Déjame ponerlo en palabras simples para que lo entiendas: ganas mejor que muchas asistentes, y estoy casi seguro que ganas 10 veces más que en tu anterior empleo, trabajas con Draco Malfoy, soy el mejor jefe que puede existir en este mundo, soy guapo, simpático, muchas matarían por estar en tu lugar… –
- "Si, claro y cuando se despertó en Gringotts no había ni un solo duende". Sin mencionar que eres insoportablemente molesto… -Hermione no se dio cuenta de que había hablado en voz alta hasta que terminó la frase.
Draco optó por no contestar más sus insultos, entendió que él había comenzado la discusión, como siempre, logrando sacar de sus casillas a Hermione, sin embargo, esta situación era diferente no le había agradado que Hermione pensara que era INSOPORTABLEMENTE molesto.
Salieron del elevador y Draco condujo a Hermione hacia el área de apariciones en el lobby.
- "Otra vez aparición, no!" –Hermione aún no se recuperaba de la última aparición, debido a la premura optó por callar y rogar a Merlin que la comida del medio día se mantuviera dentro de su estómago, Draco la tomó por el brazo haciendo un gesto indicando que era hora de aparecer, a lo cual ella asintió con la cabeza, la tortura comenzó y sintiendo que iba a caer al llegar a Witshire se sujetó fuertemente del rubio, dejando muy poco espacio entre ellos y cerrando los ojos.
Esperaba gritos de reclamo o burlas, "Granger se que te encanto pero no te me lances", "Quitame la manos de encima que libertades te estas tomando" o tal vez "Me has perforado un pulmón con mi propia costilla", pero no escuchó nada, abrió los ojos lentamente y vio dos ojos gris metálico viéndola fijamente con una mirada preocupante y expectante.
- Granger, ¿Estas bien?, estas pálida –
- Estoy bien, solo dame un segundo, ya sabes que no me van las apariciones –Draco estaba por alejarse para darle espacio y dejarla respirar, pero ella no soltó su agarre.
- Espera, no te muevas, me caeré si me sueltas –Draco no supo hacer otra cosa que abrazarla, no entendió porque lo hizo y se auto convenció que al abrazarla le estaba dando más soporte y evitaría algún desmayo.
Hermione se sorprendió al sentirse abrazada por Malfoy, pero no se alejó auto convenciéndose que de esa forma evitaría su cabeza tocara el suelo. No supieron cuanto tiempo paso, hasta que oyeron acercarse a la entrada de la mansión a un grupo de magos pertenecientes al grupo de cuerdas que amenizaría la velada.
Draco carraspeó y pronunció un tanto incómodo -Ya te ves mejor Granger, entremos –
-Si –pronunció al mismo tiempo que caminaba a su lado sintiéndose igualmente incomoda, hasta llegar al salón principal de la mansión Malfoy.
-Tengo que revisar algunas cosas, espérame aquí –
-Sí – pronuncio desconcertada viendo alejarse a Draco entre las mesas, todo estaba perfecto, la decoración azul de las mesas, la iluminación con velas, las amplias columnas adornadas con listones, acentuando la belleza de los vitrales de aquel salón, en su vida se había imaginado estar pisando la mansión Malfoy, casa de su eterno enemigo.
Después de la derrota de Voldemort la fama y prestigio de los Malfoy había descendido unos cuantos escalones al huir Lucius y Narcisa al mundo muggle, esperando que las cosas se calmaran en el mundo mágico y la gente olvidara los vínculos que ellos habían mantenido con Voldemort, dejando a un Draco muy joven a cargo de los negocios familiares. Al parecer la gente olvida rápidamente al haber negocios y dinero de por medio, la familia Malfoy seguía siendo de las más ricas y permitiendo el rápido regreso de Lucius y Narcisa a su antigua mansión y al Londres mágico que tanto extrañaban.
Draco dejó la casa de sus padres y tomó el penthouse de un elegante edificio como su nuevo hogar, era su forma de declarar que no era como sus padres y de igual forma una muestra de su nueva independencia económica.
Quien imaginaría a Hermione en ese lugar con motivo de una recaudación de fondos para caridad, era increíble las vueltas que da la vida y lo más increíble era quién la acompañaba y había abrazado minutos antes, todo era tan irreal, nuevo y a la vez familiar.
-¿En que piensas? – le dijo Draco, sacándola de sus pensamientos con un sobresalto al haber regresado sin ser notado por la castaña.
-En nada –
- ¿En nada?, de verdad ¿te puedes dar ese lujo? –
- Ehh, no entiendo –
-No te imaginabas pisar este lugar algún día, ¿no es así? – Hermione abrió un poco más los ojos mostrando su sorpresa –Yo tampoco me lo imaginaba, pero al menos esta noche tu imagen esta a la altura del lugar –
-"Si serás imbécil" Al parecer tenemos que repasar el trato que hicimos, si no quieres que me vaya y te deje aquí con todo y cena será mejor que te guardes tus comentarios de mal gusto y con respecto a la mansión tienes razón, el estar aquí no estaba en mi lista de deseos antes de morir, sin embargo, es bueno tener la oportunidad de conocer la mansión, la imaginaba más lúgubre y oscura–
-Es lo que la gente siempre dice, en otro momento podrás ver lo que resta de la mansión seguro es diferente a la mansión que tenias en mente, tiene más estilo y mi madre es una gran decoradora –
-Ah, sí me gustaría, mira ya están llegando los invitados deberíamos acercarnos…-
La noche transcurrió lenta para Hermione, tuvo que saludar y sostener pequeñas charlas con muchas personas quienes parecían conocerla y ella no tenía ni idea de quienes eran, Draco permaneció en todo momento a su lado haciendo más fluidas las conversaciones incómodas y las preguntas incomodas sobre el porqué estaba trabajando con Draco, esto no lo incomodaba, por el contrario le daba la oportunidad de presumir al nuevo miembro de su equipo y dejar en claro que su oscuro pasado había quedado atrás con nuevas alianzas con el bando bueno.
Tras la deliciosa cena Draco despareció por unos minutos dejando sola a Hermione en la mesa junto a Narcisa.
-Querida, no sabía que estabas trabajando con Draco –
-Tiene poco tiempo… -de pronto la copa de vino enfrente de ella se veía más atractiva, de que se suponía que hablaría con la madre de Draco, ¿del clima?, ¿de lo bella que es su casa?, dio un trago a su bebida –tal vez por eso no se lo había dicho –
-Debió haber sido eso, o tal vez pensó que no lo aceptaría, él sabe que no me agradas –dijo esbozando una pequeña sonrisa, al escuchar esto Hermione estuvo a punto de escupir su trago –no me lo tomes a mal querida, simplemente no me gusta que estés cerca de mi hijo, aunque al parecer él piensa todo lo contrario, al parecer tiene la estúpida idea de que contigo se echaría a la bolsa más fácilmente a los del consejo y a aquellos incrédulos de su cambio, realmente es una tontería no hay tal cambio – dijo Narcisa haciendo una pequeña pausa.
-"¿Qué demonios a que se refiere?, ¿sigo a lado de mi eterno enemigo o de un nuevo Draco?"
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Saludosss Atte. Cynthi = )
