—Solo queda uno—Inglaterra se mantuvo firme mientras América se acercaba lentamente a él como saboreando el momento, parecía demente con esa sonrisa.Jack miró fijamente a la nación más antigua. Sus inquietantes y fríos ojos como rubíes estudiaban el rostro de Arthur. El hombre sentía temor y remordimiento, si tan solo esa frase se repetía una y otra vez en su cabeza.Después de un largo y tenso silencio América por fin habló—Tú eres el que me hizo más daño Inglaterra, confiaba en ti y jamás te habría hecho lo que tú me hiciste y eres un completo ingenuo si creías que iba a pasar por alto lo que me hicisteis o que te perdonaría—Arthur cerró los ojos con pesar, pensaba que Alfred lo superaría pero se equivocaron. No le extrañaba que lo odiara a partir de ahora.—
Pero creo que en el fondo siempre desconfié un poco de ti, siempre nos tratabas un poco con condescendencia a mi y a mi gente cuando era tu colonia. Sin mencionar que nuestra relación empeoró después de mi independencia. Es curioso confié en Toris más que en ti a pesar de que él era un subordinado de Rusia. Supongo que eso y mi vergüenza por lo que hice en 1888 fue lo que hizo que no te contara nada, pero aun así esperaba decírtelo algún día junto a Canadá y Francia, pensaba que era tonto por no confiar en vosotros—Arthur se estremeció por lo que dijo América.—
Pero si que fui un tonto, por pensar que podía confiar en vosotros—Mathew sollozaba a través de la mordaza, el nunca quiso que Alfred fuera perjudicado Francis le dijo que así todos estarían bien. Inglaterra le dijo lo mismo, quería patearse así mismo a Francia e Inglaterra. La violación no era ninguna justificación, si estuviera en el lugar de América estaría destrozado por no mencionar que jamás los perdonaría y Alfred ahora les estaba ajustando las cuentas y se lo merecían.—
Durante este tiempo pensé en el mejor modo de castigarte y que lo lamentaras y se me ocurrió una cosa—Un hada apareció revoloteando junto a la cabeza de América.Los ojos de Arthur se ensancharon ¿que hacía un hada allí? El no la había llamado pero seguramente estaría aquí para salvarlos.—
Sé lo que piensas Inglaterra y ella no te ayudará—El inglés lo miró en shock, acaso él podía no...no podía ser.Jack debió notar la mirada confundida de Arthur y decidió sacarlo de su confusión.—
Resulta Arthur que si puedo ver a tus amigos mágicos, los veo desde que era pequeño——
¿Como? Pero tú me dijiste que no los veías que yo estaba teniendo alucinaciones——
Te mentí, cuando era pequeño la gente era muy supersticiosa y por eso no hablaba con ellos en público como haces tú. No te imaginas lo que las personas les hacía a aquellos que pensaban que hacían magia, sobre todo después de los juicios de Salem. Todas esas mujeres inocentes que murieron después de aquello no quise saber de la magia——
¿De qué está hablando? ¿de magia?—Alemania no entendía de lo que hablaban Inglaterra y América. Ahora sabía que América si que estaba loco decía los mismos desvaríos que Arthur, pero para su sorpresa y la de los demás apareció un hada.Las naciones soltaros sonidos de sorpresa, tenían que estar imaginándoselo pero el diminuto ser que brillaba como una luciérnaga estaba allí concentrada en Arthur.—
Te has mostrado ante los demás ¿por qué?—Arthur sabía que las hadas podían aparecerse ante aquellos que no pudieran verlos pero preferían no hacerlo.—
En esta ocasión nosotros creíamos que podíamos mostrarnos, es la verdad Arthur. Alfred siempre pudo vernos pero lo mantuvo en secreto debido a algunas vivencias traumáticas—Inglaterra sacudió la cabeza era demasiado en tan poco tiempo, América había podido verlos todo el tiempo.—
¿Vosotros lo sabíais? ¿todo? ¿por que no me lo dijisteis?——
Alfred debía decírtelo, era su secreto además de la oscuridad contra la que lucha. Cuando se vuelve así nos mantenemos alejados él. Su aura siempre nos asustó, pero el también es nuestro amigo—Inglaterra no se lo podía creer, sus amigos que conocía desde que era una nación chibi habían sabido todo este tiempo sobre Alfred.—
Las hadas me contaron algo interesante Artie, la magia viene de la mente es la fuente de poder de un mago ¿pero que pasaría si el puente que conduce la magia para que la uses se destruye?—Los ojos de Inglaterra se llenaron de horror y miró al hada con incredulidad.—
¿Se lo dijisteis a América?—La pequeña hada lo miró con desprecio algo que Arthur jamás había visto en sus amigos.—
Por supuesto que sí Alfred al igual que tú, era nuestro amigo aunque no quisiera saber de la magia, tú no tienes ni idea de cómo estaba después de lo que le hicisteis. Todos los seres mágicos estábamos horrorizados y avergonzados, Inglaterra él era como tu hermano y le hiciste eso así que estuvimos de acuerdo con América para que te castigue—Arthur sintió un profundo dolor en el pecho. Quería llorar, las hadas habían sido sus amigos de confianza, los que habían estado allí para él cuando sus hermanos lo perseguían. Y Alfred su pequeña colonia que siempre anhelaba ver después de sus viajes, el tonto alegre que daba voces en las reuniones.Ahora entendía lo que debió sentir América, solo que él debió pasarlo mucho peor.—
¿De que están hablando?—Matthew no entendía nada pero por la expresión en el rostro de Arthur no era nada bueno.—
Voy a quitarle a Inglaterra su magia—América sacó una aguja de metal muy larga y fina que debía medir dos dedos—Las hadas me enseñaron que si clavo la aguja en un lugar concreto de su cerebro, Inglaterra no podrá hacer magia ni ver a los seres mágicos nunca más—Las naciones se quedaron sin aliento, ahora sabían que las hadas existían pero siempre vieron a Arthur presumir de su magia aunque fuera un desastre y hablar con aparentemente nadie si le quitaban eso a Inglaterra estaría devastado.Inglaterra desesperado intento escapar no podían quitarle su magia o dejar de ver a sus amigos aquello había sido una parte de él toda su vida era como quitarle un brazo pero aún peor.—
¡Alfred por favor sé que estás ahí, para esto!——
Ahórrate saliva Arthur él no puede hacer nada a causa de ti, es hora de que pagues las consecuencias de tus actos—Inglaterra miro desesperado al hada—Por favor—Pero el hada negó con la cabeza—No Inglaterra perdiste el derecho a la magia y vernos por tu crimen y nosotros no queremos verte, tienes que asumir tu penitencia—Inglaterra estalló en llanto por esas palabras, América lo agarró del cuello y empezó a introducirle la aguja por la parte posterior de la cabeza.Jack le introdujo la aguja donde le enseñaron las hadas y luego la sacó.—
Bueno se acabó Inglaterra espero que con esto pienses mejor las cosas antes de actuar, pero antes de acabar tengo que darte un recuerdo de parte de Jack el Destripador—Agarró a Inglaterra y a continuación le introdujo un cuchillo en el abdomen. América ignorando los gritos de Arthur y las otras naciones lo abrió en canal hasta que las tripas de la nación cayeron en el suelo.Dejó tirado a Inglaterra en el suelo y agarrando sus entrañas se las puso alrededor del cuello de Canadá que estaba totalmente horrorizado, América acercó su cara a la de Mathew.—
A ti no te he hecho nada en esta ocasión querido hermano pero la próxima vez que me vuelvas a traicionar todo lo que les he hecho a ellos te lo haré a ti. O bien un día cuando vuelvas a casa no encuentres a ese amigo oso polar tuyo ¿como se llama? ¿Kumaji? ¿Kumi? Bueno el caso es que no lo encontraras y en su lugar habrá una bonita piel de oso como alfombra en el suelo de tu salón—Canadá lo miró aterrado por esas amenazas, en su interior sabía que eran reales, América lo haría de verdad.América se sacudió la ropa y miro hacía los presentes—Cometisteis un error. Os metisteis con el tipo equivocado—Se dirigió a la puerta y la abrió, a continuación les lanzó las llaves de las cadenas a las naciones—Podéis iros espero que hayáis aprendido la lección. Nadie me traiciona sin pagar caras con las consecuencias NADIE, ni siquiera vosotros. Sobre todo vosotros—Después de decir eso se fue dejando a las naciones solas. Italia rompió a llorar, los demás parecían que también lo harían después del infierno por el que pasaron, unos estaban aturdidos y otros demasiado cansados y afectados para decir nada.Se liberaron de las cadenas y fueron a buscar ayuda pero con cautela por si América todavía se encontraba allí. Mientras Matthew liberó a Francia e Inglaterra, tenía a las dos naciones mutiladas en sus brazos mientras las lagrimas de Canadá caían en sus rostros.—
¿Que hicimos? Cometimos un gran error—se lamentó.Lejos de allí una nación abría la puerta de su casa mientras silbaba una alegre melodía Jack sonrió, se duchó y se cambió de ropa. Ya era hora de descansar después de castigar a esos imbéciles, estaba seguro de que no lo olvidarían durante mucho tiempo.Se llevó una mano a la cabeza, podía sentir como la parte normal de él empezaba a surgir, en cuanto despertara después de dormir volvería a la normalidad.Suspiró, esperaba que cuando lo recordara todo no se sintiera muy culpable por lo que les hizo aunque se lo merecieran, siempre le pasaba lo mismo. Después de vengarse volvía en sí, sin recordar nada y cuando lo hacía lo invadía la culpa.Sé hecho en la cama y cerró los ojos.