10. El Gran Cañón (parte 1)
"¿Qué es esta sensación?... ¡No te puedo ver!
Me duele mucho... snif... Me duele el cuerpo... y el espíritu...
Me siento solo... snif... me estoy muriendo... agh...
Snif... Me estoy muriendo y no hay nadie cerca mío... snif... snif...
Nadie me quiere..."
- ¿Qué ocurre? ¿Por qué no puedo drenarle toda la energía a este tonto?- se preguntó el Hypno.- ¡Argh, se movió! Mejor lo dejo. Si despierta me descubrirá. Al menos te dejaré un ataque de Pesadilla- el Hypno dejó de hacer Come-sueños e hizo la Pesadilla.
"Snif... ¿Quién eres?"
"Soy... A quien tú más quieres... ¡SOY TU ODIO!" - Una voz tenebrosa dijo.
"Tengo miedo... Tengo mucho miedo... ¿Qué me vas a hacer?"
"MWAHAHAHAHAhahaha... ja.. je je je!"
"¿Qué ocurre? De pronto la voz llena de odio se convirtió en una risa de alegría."
"No te preocupes, estás a salvo. He anulado el daño que te estaban haciendo."
"¿Quién eres?"
"No cejes. La verdad se sabrá muy pronto. Y el por qué has sido convertido en un Pokémon."
"¡Por favor, no te vayas!... Aunque sea... muéstrate... Para saber quién eres..."
"No puede ser ahora, pero te prometo que la próxima vez podrás saber quién soy. Adiós, Jamie."
Jamie se despertó. Un sol radiante iluminaba la parte exterior de la base. Nuestro amigo se asomó. Ahí estaban Takato, Kate y Shu.
- Hola chicos
- Hola, estábamos preocupados por ti. Shu dice que vio una sombra huir furtivamente de aquí pero no pudo ver qué era. Desapareció de pronto"- dijo Takato.
- ¿Sombra? ¿Desapareció?- Jamie intentó solucionar el misterio pero no se le ocurrió nada.- Chicos, anoche tuve un sueño muy extraño.
- ¿Extraño? ¿A qué te refieres con extraño?- dijo Takato.
- Pues...- Jamie contó el sueño.
- La verdad es que es un sueño raro... Pero augura bien, dice que la verdad se sabrá- razonó Kate.
- Sí, pero antes de eso vendrán dificultades- dijo Shu.- ¿Qué tienes tú tan especial, que eres amado por muchos y odiado por varios?
- Lo que pasa es que Jamie no es un Pokémon... Es un humano- contó Kate.
- ¿Un... humano?- dijo Shu, sorprendido por un minuto.- Ya veo... Pero... ¿Por qué estás aquí?
- No es un tema que me guste contar así nomás- dijo Jamie.- ¿Hagámoslo en el patio trasero de nuestra base? No sugiero que adentro porque Shu no cabe...
- OK - dijeron los tres.
Una vez ahí, los chicos le contaron a Shu la historia que sabían de Jamie. El dragón sólo analizaba. Cuando terminó la historia, sentenció.
- Hay un Pokémon que si puede ayudarte, lo hará, pero llegar hacia él es muy difícil. Su nombre es Xatu, y vive en la montaña Hao, al otro lado del Gran Cañón. Podríamos ir hacia allá.
- Será muy fácil si Shu nos lleva- dijo Takato.
- No lo será tanto- dijo el dragón.- El problema es que Xatu no vive en el pico de la montaña. Hay que seguir un sendero que parte desde algún punto del Gran Cañón. Éste se interna en la montaña y va a dar a algún punto de la misma. No es el punto más alto, pero se ahí se puede divisar todo el oriente de la isla Kanarabis.
- ¿Isla... Kanarabis?- dijo Jamie.
- Sí, la isla en la que estamos se llama así- dijo Kate.- Suena excelente. ¿Cuándo partimos?
- De inmediato si queremos- dijo Shu.- Lo que sí sugiero es llevar el orb de escape por si acaso.
- Y algunos gummis- dijo Kate.- No queremos caernos de hambre adentro.
- Yo igual estoy famélico- dijo el dragón- desde hace casi tres semanas que no como nada...
- ¿TRES SEMANAS?- dijo Jamie
- Un dragón no necesita comer tan frecuentemente como ustedes- dijo Shu.- De cualquier forma, me da que no podré comer nada porque estoy como parte del equipo de rescate.
- ¿Y no comes bayas o algo así?- dijo Jamie.
- Sí, pero no me sacian casi nada el hambre. Me tocó la mala suerte de ser carnívoro uu
- No importa chicos, eso lo arreglamos en el camino- dijo Kate.- Ya, moviéndose, moviéndose, que hay mucho por hacer- la Chikorita partió hacia la tienda Kangaskhan. Los chicos la siguieron.
Jamie notó de inmediato el efecto de ir con Shu a la plaza central. Los susurros entre los Pokémon al ver al dragón eran cuando menos, obvios. Kate salió con el orb, un par de semillas petrificadoras y tres semillas revividoras.
- Vamos entonces- se subieron sobre Shu y salieron volando. La verdad es que esta parte del viaje fue deliciosa. Hacía mucho calor y el aire fresco de altura le daba a Jamie en la cara, cosa que consideraba simplemente gloriosa. Llegaron a una parte donde la vegetación se hacía más escasa y había muchos riscos. De pronto, vieron una gigantesca grieta.
- ¡El Gran Cañón!- dijo Kate.- ¡Qué profundo!
- Son casi cuatro kilómetros de profundidad- dijo Shu.- Vamos. Habrá que buscar el sendero.
- Procuremos no separarnos- dijo Takato.- No nos volveríamos a encontrar nunca...
- Es cierto, aquí los senderos son como laberintos.- dijo Kate.
Shu bajó y se puso a volar a unos 2 metros de altura, a una velocidad cercana a los 18 kilómetros por hora. Iban ojeando todos los recovecos y senderos, pero no veían nada.
- Chicos- dijo Takato, que miró hacia atrás al escuchar un sonido raro- Tenemos compañía.
Todos se dieron vuelta como si les hubiera picado una avispa. No era para menos. Ahí estaban frente a ellos... 30 Yanmas.
- ¿Qué vamos a hacer?- dijo Takato.
- Perderlos, supongo- dijo Shu.- ¡Sujétense!
Shu hizo un giro instantáneo hacia arriba y partió a casi 330 km/h. Subió casi 5 kilómetros en 1 minuto, mientras hacía unos giros y vueltas evadiendo a los insectos que se les tiraron encima. Cuando el dragón se detuvo en el aire, pudo ver que los chicos estaban bien sujetos, pero que el vértigo no les hizo bien. Takato y Jamie vomitaron.
- Argh, me siento enfermo... Perdón- dijo Takato.
- Preocupémonos por nuestro problema- dijo Kate. Pudo ver que ahora alrededor de ellos había, ahora 65 insectos, entre Yanmas, Beedrills y Ledian.
- No queda otra, habrá que darles pelea- dijo Shu.
- Pero que sea en el suelo- gimió Jamie, que realmente se sentía mareado- No aguantaría más volteretas como esas tan rápido.
- Bueno- dijo Shu. Se puso a descender en forma medianamente pausada. Los insectos estaban tras ellos pero aún ninguno atacaba al cuarteto. Se demoraron unos 8 minutos en llegar abajo. Al grupo se le unieron aún más insectos, pero no atacaron aún.
Apenas llegaron a suelo, los chicos se bajaron del dragón. Pero vieron que la cosa abajo era peor: Aparecieron un montón de Pokémon que no podían volar. 78 insectos voladores, más 22 Pokémon no voladores para un total de 100 rivales contra los 4 integrantes de nuestro equipo de rescate.
Jamie vio que realmente la situación era cruda y que existían muchas posibilidades de no salir con vida. Vio a Shu. No denotaba tanta preocupación, pero había fruncido el ceño y analizaba la situación. Takato se animó después de comerse un pedazo de manzana que Kate le convidó. Kate era la única que no se sentía enferma, pero estaba muy preocupada. Sus amigos del equipo anterior, eran cuatro pokémones MUY poderosos y cayeron ante una cantidad de enemigos menor. ¿Cómo saldrían de ésta?
