Cap 10: Nombre
Desde que regresaron el fantasma no había aparecido de nuevo, Aomine parecía haber dado un respiro de tranquilidad por eso, aunque el moreno aun permanecía más tiempo fuera de la mansión, rondando por el pueblo o recostado bajo la sombra de cualquier árbol , y sólo regresaba a la casa por las tardes o a dormir .
Kagami en cambio, aunque nunca le había gustado estar encerrado, tampoco encontraba nada de interesante afuera, más que las caminatas matutinas para ejercitar su cuerpo, y algunas veces los recorridos por las áreas naturales y salir a comer. Al parecer, lo más interesante de un lugar como lo era ese pueblo , era lo que se encontraba dentro de esa mansión, es decir , el fantasma.
Y hablando de ello, no había vuelto a verlo, desde que habían regresado ese día no lo había visto de nuevo. Ya habían pasado tres días y no había ninguna seña de él por ninguna parte. Kagami se preguntó si eso era parte del trato de paz que habían acordado, o tal vez…
O tal vez, no había resistido esa tarde que lo vio bastante mal…
No…era un fantasma, debería estar bien. Si ya había resistido a muchos intentos de exorcismo en otras ocasiones, obviamente no debería resultar tan afectado por uno que habían intentado unos principiantes.
Esperaba…
Era más que nada un remordimiento de conciencia, a pesar de su apariencia el pelirrojo a veces tenía la costumbre de preocuparse mucho por las cosas, incluso luego no podía dormir, como era este el caso. Rodó de nuevo en su cama sin encontrar una posición lo suficientemente cómoda para lograr conciliar el sueño.
Decidió mejor levantarse, aunque era la cuarta vez que se levantaba en lo que iba de la noche. Y también fue la cuarta vez en acercarse a la ventana y corres las cortinas para mirar al exterior, pero como era de esperarse sólo logro ver el jardín de la mansión sin ningún ser sobrenatural en ella, casi como una casa normal, o al menos así lo parecía sin el fantasma. Como lo sería si el fantasma no estuviera, o como si ya se hubiera ido…
Era extraño, las veces anteriores que Kagami había mirado hacia afuera cerca de la media noche siempre lo había visto en el jardín, pero ahora no. No desde que habían vuelto después de ese exorcismo, y con esta era la tercera noche que revisaba el exterior sin encontrarlo.
Kagami suspiró, sin darse cuenta y cerró las cortinas para caminar de regreso hacia su cama, pero a medio camino no se sintió con ganas de volver a intentar dormir, seguramente no podría de todas formas. Y mejor se dirigió a al apuerta para salir a dar un paseo por la casa, o a la cocina más específicamente.
No había mucho que se pudiera ver en la oscuridad de la noche salvo las siluetas que se dibujaban gracias a la poca iluminación natural que entraba por las ventanas. Kagami nunca había sido cauteloso o observador con su entorno, pero esta vez se encontró prestando atención hasta el menor movimiento de las sombras en la estancia.
No había nada en los pasillos, tampoco al bajar las escaleras, llegó hasta la cocina sin encontrar nada. Allí tomo algunos aperitivos nocturnos, y luego continuó paseando por la casa. Se volvió a asomar hacia afuera por una ventana y de nuevo encontró el jardín vació, tampoco había nadie en la sala, aunque por un momento le pareció ver al fantasma recostado en la pared como lo había dejado aquella tarde, pero lo catalogó como parte de su imaginación , dado que al parpadear estaba totalmente vacía la estancia.
Continuó por el pasillo y abrió otro par de puertas sin ningún resultado. La casa estaba totalmente vacía. Al final volvió a la sala y se sentó en uno de los sillones para terminar de comer sus bocadillos.
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Había estado fuera desde las once de la noche, y ahora mismo eran aproximadamente las tres y media de la mañana. Generalmente era difícil que las personas lo notaran, pero si se esforzaba podía ser realmente invisible para el resto del mundo, cosa que estaba intentando arduamente desde hacía algunos días.
Aquella tarde el pelirrojo, llamado Kagami, creía, le había ofrecido algún tipo de trato de paz que había aceptado sin dudarlo, para evitar crearles problemas a esas personas, y por supuesto evitarse problemas innecesarios el mismo. Un fantasma tenía que permanecer como una leyenda después de todo y no era bueno que las personas aseguren haberlo visto con demasiada frecuencia.
Camino ligeramente y tratando de no hacer ruido como usualmente lo hacía y entro por la puerta principal y se disponía a cruzar la sala, cuando notó un ruido a sus espaldas.
¿Cómo había podido tener una distracción así?
No había notado hasta ahora al chico pelirrojo que ahora lo veía silenciosamente desde el sillón de la sala.
Primera vez que fallaba al trato de paz que había aceptado.
-¿Fantasma?- había dicho el pelirrojo cuando sus miradas se conectaron- Así que aun estabas por aquí…
-si…lo siento- contestó el fantasma reprendiéndose por mostrarse de nuevo ante los habitantes de la casa- no fue mi intención- dijo haciendo un intento por marcharse inmediatamente del lugar.
-Espera…acerca de lo que hablamos el otro día…- dijo Kagami en cuanto vio que el fantasma iba a desaparecer de nuevo. 'no es necesario que te ocultes' le iba a decir, pero fue interrumpido por el fantasma.
-lo recuerdo- contestó el fantasma- aun tenemos el trato de paz Kagami-kun- aseguró.
-¿có-cómo sabes mi nombre?-preguntó el pelirrojo algo alterado.
-Lo he escuchado varias veces- respondió tranquilamente el fantasma.
-y tu…- dudó en preguntar Kagami- ¿tienes un nombre?
-Creo que ya no importa mi nombre- contestó el fantasma- pero si lo tengo, puedes llamarme Kuroko- finalizó, pensando en que, si trataba de llevarse bien con esa persona al menos debería de confiarle su nombre.
-Kuroko…eh…-murmuró Kagami frente a él. Y El fantasma sintió algo extraño dentro de él, al escucharlo decir su nombre, será porque no estaba acostumbrado a ser llamado por su nombre por las personas. Esa sensación lo hizo sentirse un poco incómodo. Así que aprovechó un momento de distracción del pelirrojo para escaparse.
Tal vez había sido un poco descortés hablando sólo, pensó en cuanto se había retirado de él.
