Inazuma eleven GO y sus personajes no son de mi propiedad, pertenecen a Level-5.

Diálogos—

Pensamientos

"FlashBack"

0-0-0-0-0-0-0-0: Cambio de escenario

(*): Notas que dejare al final aclarando algo de ese párrafo.

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Lentamente, un par de amatistas se asomaron de entre los parpados de la somnolienta joven, dubitativos de si seguir en tan reconfortante letargo o dejar de sentir el entumecimiento en todo su cuerpo, movió ligeramente los labios, perturbada por una muy extraña sensación, que no tardó en darse cuenta que también lo sentía en sus dedos.

Resequedad…

Levanto una de sus manos hasta que lograra entrar en su campo de visión, apenas podía ver debido a la lúgubre iluminación de su sitio y su borrosa vista, su mano estaba como siempre, salvo que faltaba la frialdad en su piel, movió está un poco… Se sentía diferente, algo estaba diferente.

Dejo caer pesadamente su brazo junto a si, notando la superficie suave y esponjosa que la lo recibió, como si eso la hubiera hecho espabilar, parpadeó varias veces buscando acararse la vista, lo primero que la recibió fue el alto techo abovedado de la habitación, junto con la lámpara de araña y cristales que colgaban de esta, quedo embelesada viéndola por unos momentos, pero inevitablemente miro a otros lugares a su alrededor, mareándose al instante, los muebles del lugar eran algo completamente nuevo para ella, como si de un resorte se tratara se sentó causando un sutil revotar gracias al colchón, examino el lugar donde estaba, todo era nuevo y extraño, sintió un deje de miedo…

Lo último que recordaba era estar nadando a todo lo que podía rumbo a la superficie. Quedo en blanco unos momentos…

Trató de mover su cola, pero la parte baja de su cuerpo estaba entumecida, como si esta aun durmiera, se miró a sí misma, una extraña cosa blanca la cubría y estaba algo reticente a tocarla pero al no sentir peligro, tomó entre sus manos las sabanas y las retiro, ya por fin logrando sentir algo extraño en su parte baja, no era su cola, sentía un extraño hormigueo y una vez luchado con la sabana unos segundos, retirando esta por fin viendo en su cuerpo -Aun desnudo- y en ahora, sus piernas.

Quiso gritar pero reprimió el grito en su garganta, olvidando por completo que aun si no lo hiciera, no saldría sonido alguno, no podía creer que de verdad hubiera funcionado aquella poción, una parte de ella aun pensaba que era todo una farsa, que no era posible para ella salir del mar con dos piernas y pies, pero allí frente a sus ojos estaba la realidad… Su nueva realidad.

Levantando con algo de emoción su pierna derecha, admirando cada parte de ella, flexionó está enfocándose en la rodilla y finalmente analizó con detenimiento sus pies, movía inquietamente los dedos, el corazón en el pecho le latía, casi explotando de emoción. ¿Cómo describir lo que sentía? No tenía palabras para hacerlo, se le desbordaban las lágrimas de lo feliz que estaba, por primera vez sentía su cara mojarse por estas, muy a pesar de la desagradable sensación de sus labios resecos.

Luego de recuperarse de su pequeño y emocionante shok, quedo detallando más lentamente la habitación, los muebles oscuros de madera, reconocía eso de los barcos que había bajo el agua, sin poder reconocer el resto del ambiente, cayó en cuenta que no sabía dónde estaba, no miraba el mar cerca, sin embargo podía reconocer el sonido de las olas romper muy sutil mente, enfoco su mirada en la ventana de la habitación, de allí provenía el sonido, moviendo levemente sus recién adquiridas piernas llegó a la orilla de la cama, por primera vez poso sus pies en el suelo, estaba a punto de saber lo que sería sostenerse en dos piernas.

Inclinándose hacia adelante, deposito todo su peso en dichas extremidades, enseguida una dolorosa corriente eléctrica pasa por todo su cuerpo, su espina dorsal fue atacada por un potente dolor, lo que comprendían sus piernas, tobillos y rodillas ardían y hormigueaban, aunque todo lo anterior fue opacado con el potente dolor en las plantas de los pies, quemaba como si estuviera caminando por brasas ardiendo, leves pero insistentes picos de dolor subían por cada parte apoyada en el suelo, enseguida cayo de rodillas con un mudo grito desgarrador, las lágrimas saltaron con más fuerzas de sus obres, sus uñas se encajaron en la suave alfombra, desgarrándola antes sus tirones, se sentó en el suelo evitando todo contento de sus pies con este, tratando de recuperarse del repentino golpe de dolor.

"En esos tres meses, estará utilizando una extremidad a la que no está acostumbrada para nada, así que es probable que duela mucho con cada paso que des, es comparable a estar caminando sobre clavos ardientes"

Por supuesto que en el instante que acepto sin rechistar no era capaz de imaginarse el dolor del que le advertía la bruja del mar, intentaba calmar sus mudos sollozos, lo único que emitía era el sonido de su respiración frenética, esta vez su corazón exaltado por le intolerancia al dolor, miro contrariadamente hacia sus nuevas extremidades, aquello que tanto había deseado le producía un dolor que nunca antes había experimentado, sin embargo… no se detendría, tomando valor con un hondo respiro, volvió a colocarse sobre sus pies, de nuevo aquel inaguantable dolor la embargo, más apretando fuertemente los ojos y las manos en puños logro soportar un rato más extenso aquella infernal sensación, requirente comenzó a intentar dar sus primeros pasos, siendo tan torpes como los de un recién nacido, con sus piernas temblándoles cual cría de gacela intentando emprender carrera, tambaleos y tropiezos fue los que la llevo por fin a la ventana, apoyándose en el alfeizar.

La salina brisa de mar la recibió, olvidándose por un segundo del martirio en sus pies, miro por primera vez el mar desde fuera, escuchaba atentamente los sonidos que emitían las gaviotas, el ondear de las olas no dejaban ir su atención, aunque la idea de mirar el extenso y azul cielo también era tentadora, el distintivo olor marino acariciaba su nariz y en su piel quedo grabada la sensación del viento soplar contra su cara y hacer danzar suavemente sus ahora cortos cabellos, así hubiera podido expresar algo en voz, lo único que logró escapar de ella fue un pausado suspiro.

Olvidándose de las preocupaciones, olvidándose de pensar en lo que haría a partir de ese momento, olvidándose del dolor que esto conllevaba, ignorando por completo el camino por el que estaba destinada a recorrer… Se permitió ese solo rato vivir su sueño, sentir la satisfacción y emoción de ver parte de su sueño cumplido, ya que el resto estaba por vivirlo.

Se permitió por ese instante ser feliz.

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La punta metálica de su pluma se movía con fluidez y cierta velocidad, su mirada se posaba entre la libreta donde escribía y varios otros libros sobre su escritorio, con el sonido del mar como ambientador hacia un poco más amena su dichosa labor.

No podía concentrarse en un cien por ciento, todo el aun estaba intranquilo tratando de averiguar donde había apreciado aquellos amatistas, porque le resultaban conocidos y familiares, por lo que cumplir con sus tareas era la última cosa que quería hacer, no fue sino por la interrupción de una de las sirvientas anunciándole que su padre solicitaba su presencia que paro.

Algo perturbado, se hacía una idea de lo que quería hablar con él, más se asombraba que no lo hubiera interrogado justo el día anterior, cuando había llegado con aquella chica en brazos, no había tenido noticias de como ella se encontraba, seguramente por órdenes del Rey, solo por dicha información era que se encontraba caminando casi desesperado hacia la oficina de su padre, por primera vez en su vida ansioso por llegar. La idea de entrar directamente era tentadora, sin embargo la reprimió por no molestar al hombre y tuvo que esperar pacientemente luego de tocar la puerta de madera maciza hasta tener autorización entrar al estudio. Sin esperar instrucciones se acercó a sentarse en uno de los sofás.

El rostro inexpresivo del hombre lo recibió, en su cabello de un tono café oscuro se dejaban ver ligeros destellos blancos, aparte de las arrugas que comenzaban a marcarse en su rostro, el silencio que se había cernido sobre ambos se interrumpió con la grabe voz del mayor.

Tal parece, que la joven que has encontrado se encuentra en mejor estado, el médico me ha informado que solo necesita reposo y muy posiblemente despertara, parece que no sufre de hipotermia a pesar de haber salido del mar por lo que entendí — Sin rodeo alguno con las manos entrelazadas sobre la superficie de su escritorio, el rey soltaba cada palabra sin pensarlo mucho, ignorando el inexplicado alivio que sintió el príncipe.

Es un alivio — Se permitió suspirar por fin — ¿Cree que más personas de su barco lleguen a la orilla también? Es muy obvio que ha naufragado, aunque no entiendo como consiguió llegar a la playa — En los último hablaba más para sí, mirando el sólido color marrón del escritorio.

Seguro la marea la arrastro, tuvo suerte — Contesto secamente, el más joven se encogió en su asiento ante la dureza de la realidad, puestas en esas dos simples palabras — Aunque me gustaría saber mucho la razón del como la encontraste en la playa, más bien, por el hecho de que te encontraras allí — Se tensó de inmediato, se veía ya venir el seguro castigo de su progenitor, y el refuerzo sobre su seguridad para evitar que se escapara de nuevo a la playa, sorprendentemente, este no llego… o al menos no como lo esperaba — Sin embargo, debo agradecer tu desobediencia esta vez…

¿Qué quiere decir, padre? — Era imposible ocultar su sorpresa.

El medico aparte de todo esto, me comentó algunas sospechas que tubo al examinar a esa jovencita, dice que no ve rasguño alguno en su piel o manos, ni heridas típicas de trabajo manual, su piel es muy pálida por lo que no parece haber sido expuesta al exterior en mucho tiempo, y… en palabras del médico su porte y figura reflejan delicadeza y su rostro no demuestra imperfecto alguno — Enumero el Rey, desconcertando a pobre Shindou con cada palabra, no caía realmente en cuenta de lo que trataba de decir su padre — Parece ser una princesa.

¿Una princesa? — Murmuro para sí, quizás por aquello le había parecido conocido su rostro, quizás alguna vez de niño la conoció en algún baile o festejo que incluyera a las figuras de alta cuna, aun así, el sentimiento de inquietud que sentía no se iba.

Eh puesto a algunas personas a investigar sobre ello, pero no la reconozco de reinos vecinos, quizás de ella y su familia venían de muy lejos pero sucedió este incidente — La voz del hombre adquirió un ligero tinte apagado, mas no quiso preguntarse por qué — En cuanto despiertes te encargo ser el que le explique un poco todo lo que sucede, parece ser de tu edad, quizás así se sienta más cómoda y pueda asimilar mejor todo esto, ya se le esta preparando una habitación adecuada para su hospedaje — Dicho esto, con un ademan de mano le indico su permiso para que pudiera retirarse, aunque lo sintió más como si lo estuviera corriendo.

De acuerdo, muchas gracias por todo padre — Con una ligera inclinación a modo de reverencia dio media vuelta retirándose, en busca de alguien encargado de vigilar el estado de la chica para ser informado en cuanto esta abriera los ojos, sin perder más tiempo se dirigió a la habitación del castillo donde ella reposaba.

Girando en una de las esquinas de los pasillos, quedó petrificado por un par de segundos, tal como había quedado viendo la silueta de la joven tirada en la arena, no pudo evitar quedar con la boca abierta esa vez mirándola de nuevo, allí tirada en el suelo pero esta vez sentada, absorta al parecer escudriñando con detalle cada parte de las pinturas a lo largo de la pared, tras suyo una ventana abierta dejando pasar la brisa que ondeaba la sabana sobre sus hombros, siendo esto todo lo que la cubría, reprimió un grito, no supo descifrar si de la sorpresa o del susto… Quizás de vergüenza un poco también viéndola nuevamente sin casi nada encima.

El resonar de los pasos apresurados del pobre príncipe fue lo suficiente para llamar la atención de la chica, dejando de lado las curiosas pinturas que se encontraba observando antes, al chocar lila contra marrón se detuvieron un segundo, ella lo reconoció casi al instante, sin embargo en el solo siguieron creciendo los extraños sentimientos de nostalgia, definitivamente conocía aquel par de enormes y brillantes ojos.

En un momento de emoción, con el corazón latiendo desbocadamente de nuevo, con pasos torpes y a trompicones, la recién humana se levantó corriendo directo donde el joven, estático por la impresión, no le quedo de otra más que extender los brazos atrapándola antes de que se fuera de bruces contra el suelo, quedando el recostado de una de las paredes sosteniendo parte del peso de la peli ceniza.

Nuevamente pero más cerca sus ojos se encontraron, parecía mirarlo con preocupación hasta que luego de unos segundos una sonrisa ilumino en su rostro y los obres amatistas brillaron en lágrimas, pero sin quitar la expresión de felicidad absoluta de su rostro, cabe decir que no entendía para nada las acciones de la chica, y mucho menos esperaba verla colocar tal expresión siendo que acaba de despertar luego de quizás, el suceso más traumático de su vida, aun algo requirente, decidió hablar despacio, esa fue la parte sencilla, lo complicado fue buscar algo que decir. ¿Qué le dirías a alguien que acaba de posiblemente perder todo en su vida, pero que curiosamente te mira como si estuviera más feliz que nunca, y que de paso, no entiendes el por qué te provoca tantos sentimientos verla sonreír?

Tenía ambos brazos en su espalda, sosteniéndola a la altura de la cintura, por su paz mental se centró en mirarla a los ojos y no a cualquier otra parte, aún tenía las piernas flojas por lo que debía mirar arriba para encararlo y el abajo para lo mismo, aun así sus rostros estaban próximos, él se dejó envolver en esa atmosfera nostálgica ¿Por qué demonios se sentía así con ella? Unos minutos de cómodo silencio pasaron hasta que inconscientemente hablo.

¿Nos hemos visto antes verdad?

Fue apenas un murmullo que ella escucho perfectamente con una sutil sonrisa y lágrimas acumuladas asintió muy sutilmente, algo contrariada en cuestión de emociones, inmensamente feliz de volver a aquel amigo, al primer humano con el que hablo y compartió, pero algo desilusionada de que n la recordara, siendo que para Akane, él había formado parte muy importante de su pasado. Más recordó las grandes diferencias entre las sirenas y humanos, no poda decepcionarse o molestarse por algo como eso, solo debía ser feliz ahora que podía volver a verlo y tenerlo cerca.

¿De dónde te conozco? ¿Por qué no puedo recordarlo claramente? Estoy seguro que recordaría perfectamente unos ojos tan peculiares y hermosos — No estaba seguro de donde salían esas palabras, ni tampoco el momento en que dibujo una sutil y pacifica sonrisa en su cara, un pequeño brinco fue el que dio el corazón de la sirenita, parpadeó un par de veces asimilando el alago que la acababa de hacer, hizo e ademan de tomar aire para contestar y mover los labios.

En es su rostro fue perdiendo la alegría súbitamente, apartando la mirada de el por primera vez y bajando la mirada avergonzada, ¿Cómo había olvidado aquel detalle? No podía hablar, no podía comunicarse con él, no podía decirle la verdad de donde se conocían tampoco. Apretó un poco el agarre que tenía sobre él, aferrándose a su saco, aun no se acostumbraba a intenso dolor, estando semi apoyada en sus nuevas extremidades aun agonizaba internamente.

¿Te encuentras bien? — Desconcertado por no recibir respuesta, y nuevamente tan súbito cambio de expresión, trato de ayudarla a apoyarse correctamente en el suelo, sin prever que más bien colocaría una mueca de dolor y se dejara caer sentándose inmediatamente — ¿Te lastimaste las piernas? — Era consiente que todo lo que le había dirigido en el corto rato que duraban juntos eran preguntas, mas no podía evitarlo, recibió esta vez un asentimiento más firme, aun con los ojos llorosos pero expresión de dolor — Te llevare de regreso a descansar — Igual que la primera vez, paso una de sus manos bajo las rojillas de la chica y la otra la sostuvo de la espalda, antes asegurándose de cubrirla correctamente con la sabana y cargándola cual princesa que según su padre, podría ser. Le seguía sorprendiendo el poco peso que tenía la muchacha, viéndola tan delgada no le sorprendía pero no era sano, una preocupación más a la lista que recién inauguro.

Una vez de regreso en la habitación la dejo reposar delicadamente sobre el colchón, volviendo a disfrutar ella de aquella mullida y cómoda sensación, no tuvo tiempo antes de que él ya la estuviera cubriendo bien con la sabanas, pareció soltar un suspiro aliviado y se quedó mirándola por un rato, sobra decir que se sintió algo pequeña e indefensa siendo escudriñada.

Creo que será mejor que te revisen las piernas, viendo que parece dolerte mucho al caminar, ¿Te sientes bien de resto? ¿No te duele algo más? — Todo lo que recibió en respuesta fue una sutil negación con la cabeza, entiendo ella la mirada fija en su regazo — ¿Podrías hablarme? — Esta vez algo molesto por no recibir repuesta de su boca ni una sola vez, no supo que sentir cuando la miro negar lentamente ¿No quería hablarle? — ¿Por qué?

Akane lo encaro nuevamente con una mirada afligida, sacando uno de sus brazos de entre las sabanas y señalando su garganta, negando sutilmente a la vez esperando que entendiera.

¿No puedes hablar? — Decir que estaba sorprendido era poco, nuevamente ella negó bajando la mirada — ¿Desde siempre ha sido así? — Se sentía algo mal por estar prácticamente interrogando a la pobre, pero muy lejos de sentirse incomoda ella respondía sin rechistar, claro que se limitaba a contestar si o no, y nuevamente ella negó.

Ya veo… — Suspiro, tenía miedo de preguntar si creía que era a causa de su naufragio, aunque no dudaba puesto que ella se habría sobresaltado mucho al ver que no tenía voz de repente — Sé que debes tener muchas preguntas, como donde estas o porque estas aquí — Trato de relajarla con una sonrisa, aunque el mismo se encontraba un poco angustiado por su posible reacción, ella asintió a la primera, que si bien se lo preguntaba, paso a segundo plano luego de encontrarlo, si se preguntaba por qué le había sido tan fácil encontrarlo, pero no quería cuestionar su buena suerte.

El comenzó a explicarle que muy posiblemente había naufragado, claro en no sabía que en realidad venia el fondo de océano así que decidió dejarlo creer que era una humana común y corriente, le conto como la encontró y que llevaba por lo menos un día bajo los cuidados de ellos, le sonrió como forma de agradecimiento a lo que le pareció entender, estuvo un rato más con ella, presentándose y demás, solo se limitó a escuchar atenta.

¿Recuerdas tu nombre? — Pregunto aun con cautela, la había parecido que ella había perdido los recuerdos, puesto que mientras le explicaba lo de su naufragio no se mostró para nada alterada o entristecida, al menos espero que llorara o mostrara alguna mínima expresión afligida, pero nada, aun así se preguntó por qué ella creía conocerlo. Akane asintió e hizo el ademan nuevamente de hablar pero de nuevo se detuvo a media, una idea pareció iluminar su rostro pero enseguida cambio a una mueca asustada, desesperadamente comenzó a tratar de buscar algo — ¿Qué sucede? — Ella señalo con insistencia una de las palmas de sus manos, viéndolo con angustia pero para su desgracia no entendía nada — Lo siento, no te entiendo — Se maldijo internamente al verla bajar a mirada y comenzar a sollozar tratando de frenar las lágrimas con sus brazos.

Ella buscaba el rubí que había traído consigo del mar, el único recuerdo que tenia de su vida en el océano, hubiera seguido así de no ser por un destello que llamo su atención, como reclamándole por no haberlo visto antes, la joya en forma ovalada destellaba reposado en una de las mesitas de noche, como un resorte brinco a tomarla suspirando de alivio y presionándolo entre ambas manos contra su pecho. Con una sonrisa le extendió la joya.

¿Un rubí? — Parpadeo confundido — Tu nombre… ¿Es rubí? — Ella negó — ¿Tiene algo que ver eso? La joya… su color — Un repentino asentimiento lo interrumpió — Rojo… Red… Aka… — Busco todos los sinónimos asegurándose de decirlo en voz alta, le arecido divertido estar tratando de adivinar el nombre de la chica en lugar de pedirle que lo escribiera simplemente, se detuvo al conseguir un asentimiento en la última opción — Aka… Akari… Akako… Akashi… Akane… — Y Con un leve salto y un fuerte asentimiento lo detuvo, mostrándole una emocionada sonrisa.

¿Akane es tu nombre? — Nuevamente ella solo se pudo limitar a asentir, él le mostro una cálida y feliz sonrisa, tomo la mano que aun sostenía la joya y deposito un rápido y sutil beso en el dorso de esta — Es un placer conocerla, mi nombre es Shindou Takuto.

Por tercera vez fuera del agua enes nuevo mundo, su corazón latía como loco, pareciendo querer salírsele del pecho, por segunda vez en su vida lograba ver la sonrisa de aquel joven que le traía tanta paz… Sin embargo por primera vez en su corta vida sintió algo completamente nuevo y extraño, no solo al recibir ese cálido contacto en su mano, llevo su otra mano a una de sus mejillas encontrando su cara complemente caliente y acalorada.

Ahí empezaban sus descubrimientos en el mundo humano… Comenzando por el hecho de que ese simple acto quizás común entre los humanos, viniendo del joven príncipe frente a ella la hacía sonrojar son remedio alguno.

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Tengo sueño! :,D

OK, por fin me llego el internet! CofCofMeniraPorQueLlegoHaceBastanteCofCof(?

Pfff, bueno les dejo esta burrada de cap que se suponía los dejaría en las 1500 palabras pero que me emocione de mas :I

No tengo mucho mas que decir XD espero que alguien quiera leer esto… ¿Me dejan Review? QWQ

ATT: MariaViolet. Bye Bye :3