Beth entró a la mansión con mucho miedo, la sola idea de estar ahí le helaba la sangre, no sabia lo que pasaría, cuando entró se sintió más nerviosa que asustada…la sola idea de ver a Draco y enfrentar sus sentimientos era algo más fuerte que un enfrentamiento con un mortífago.

-como se atrevió a venir… esa…

-¿cual esa?-Draco se paró del asiento para ver la presencia que molestaba a Pansy Parkinson; al ver a Beth en la entrada del salón, sonrió, se levantó y empezó a caminar hacia ella, pese a los gestos de disgusto de la otra chica.

-¿a donde vas?

-a saludarla…-sonrió- soy el anfitrión, y ella es mi invitada.

-¿que hay de mi?

-ahí están Crabbe y Goyle…no te quedas sola.

-¡Draco! ¡No me hagas esto!

-yo hago lo que quiera, y si no te gusta puedes irte-miró a los dos gorilas-y no se atrevan a molestarme

Beth no se movía de la entrada, miraba con miedo a los invitados que iban y venían alegres, se preguntaba cuales eran los nombres de aquellas personas; estaba segura que más de la mitad eran mortífagos, y trató de imaginarlos con máscara y túnica negra , en eso estaba, cuando la mano de Draco tocó la suya.

-¿te diviertes? Me da gusto que hayas venido, que hayas aceptado mi invitación… ¿podemos platicar?

-gracias…a mi también me da gusto verte…y si…-miró sobre el hombro de Draco y vio a Pansy que parecía que iba a estallar –ella no parece gustarle la idea de verme, y mucho menos parece que quiera dejarte ir conmigo…-Beth sonrió al ver aquello, no creía que ella fuera la razón por la cual Parkinson estuviera tan enfadada.

-¿Pansy? ella no es nadie para decirme que hacer, ven quiero enseñarte algo-Draco la miró de pies a cabeza, detenidamente, le ofreció su brazo sin dejarla de ver.

-¿que pasa? ¿pasa algo malo?

-no…es que te ves muy hermosa, -Draco acarició la mejilla de Beth con mucha dulzura, -en verdad…que si.

-gracias, supongo

-lo estas…es verdad –la puso enfrente del espejo del salón-¿ves porque me gustas mucho?

Beth se miraba en el espejo, y miraba el reflejo de Draco también, aquella imagen de los dos juntos la puso nerviosa, pero no podía evitar dejar de ver los ojos de Draco en el reflejo, esa manera de verla, era muy linda; extraña en alguna forma, pero linda y sintió algo muy extraño…no se sentía mal, se sentía contenta, la cercanía de Draco no la molestaba; al contrario, y tomó con decisión la mano que el le ofrecía cruzando sus miradas.

Caminó con el hasta una puerta, aquella era una gran biblioteca, con un enorme escritorio al fondo. Draco caminó hacía una esquina, tomó un libro y se lo dio a Beth.

-mira...es de dragones….te lo regalo, así no solo tendrás el dije…-Draco miró el cuello de Beth, el dije decoraba su cuello lo mismo que el chivatoscopio, por alguna extraña razón algo lo impulsó a seguir la línea de la cadena con el dedo, sin dejar de mirarla y no sabía porque se sentía tan nervioso.

-no ¿como crees? …toma tu libro.

-es para ti, lo compré para ti y lo he guardado por años

-¿por años?-intentó reírse sin ofenderlo-¿como que por años? pensé que el dije era el primer regalo.

-lo compré en primer año…si cuentas…tiene casi 6 años aquí.

-pero si no sabias que me gustaran, ni me conocías casi

Draco quitó el libro de las manos de Beth, lo puso en una mesita y puso sus manos sobre sus hombros, acercándose a ella con cuidado algo que ansiaba también ella.

-no hacía falta, algo me decía que era para ti, y cada vez que te veía quería dártelo, como muestra de mi afecto.

-Draco, por favor, esto…es mucho… ¿por qué me das tanto? ¿Qué quieres?… dime

Draco se acercó más- ¿es que no ves que somos perfectos uno para el otro, no viste los reflejos del espejo? –se puso tan cerca a ella que estaba a punto de besarla- sólo pienso en ti.

-son reflejos nada más, no dicen nada...además…

-¿además que?

-hablando de dragones…talvez esta sea de las últimas veces que podamos estar así…estaré de viaje…no nos veremos hasta septiembre…y esto no puede seguir así…

-¿por que no me lo dijiste antes? –lucía enfadado-debiste decirme… ¡no puedes irte! y mucho menos ahora que te necesito tanto.

-si puedo…es más tengo que irme ahora, gracias por tu libro, pero no puedo aceptarlo –se soltó de los brazos de Draco, estaba ahogándose en la necesidad que tenía por estar con él, algo que era más grande que sus sentimientos, no lo entendía...estaba más confundida que cuando llegó, y decidió irse de ahí…alejarse de la fuente de confusión.

Beth salió corriendo de la biblioteca, repitiéndose a si misma "¿por qué vine? ¿por que no puedes ser tú Harry?–Beth sentía una mezcla de amor y odio por el chico de ojos verdes…-cualquier cosa que pase Harry; entre Draco y yo…tú serás el único culpable…porque no puedes quererme como yo a ti…no puedo esperarte más –decía entre dientes ahogando las ganas de gritar y llorar.

Beth recogió la falda de su vestido y salió corriendo rumbo al jardín ahí esperaría a su madre, no sabia porque algo le hervía en la sangre, enfrente del espejo soltó su lazo y dejó caer su largo cabello negro sobre sus hombros desnudos buscando su reflejo, pero lo que vio, fue una imagen entre neblina…Ella y Draco…juntos…

Más alterada por eso; salió y se perdió en los jardines; ahora en su cabeza bailaba la imagen del espejo, la extraña mirada de Draco, el recuerdo de las miradas vacías de Harry hacia ella; era obvio, que no podía vivir esperando a su amado Harry.

Se recargó en un árbol mientras veía la luna que iluminaba la casa dándole un aspecto fantasmagórico, temblaba del frío y del susto, mientras se preguntaba que había pasado ahí dentro; el porque sentía tantas cosas, por alguien tan poco agradable en su pequeño mundo.

-toma mi capa, hace mucho frío aquí afuera.-Draco la había encontrado después de deshacerse de Pansy, que le había gritado con fiereza palabras que le estaban retumbando en la cabeza "déjala ir, ella no te ama, nunca lo hará, te lo advierto, sufrirás mucho por culpa de esa… verás…solo ama a Potter solo a él…¡te traicionará!"

-Gracias, si hace frío aquí…-no levantaba la mirada para que no la viera llorar.

-¿hice algo malo para que te fueras así? No dijiste nada, solo saliste corriendo.

-nada, no hiciste nada…al contrario, has sido muy amable, todo un caballero.

-¿entonces? ¿Por que te saliste así? sin esperarme…

-porque me asusté supongo…porque me das miedo, porque me di miedo…

-no te entiendo.

-por lo que sientes, ¿por que te pusiste así por la noticia de mi viaje?

-eso… ¿cómo quieres que este? Te perderé por siempre…no volverás y si lo haces será por alguien, que no seré yo.

-¿por qué dices eso?…volveré…empezáremos otro año en Hogwarts tontito, de ser posible me quedaría, pero algo si te digo… será la ultima vez que nos veremos así Draco…no puedo estar con el hijo de un asesino…si a eso te refieres con perderme…si…

-¿acaso no es verdad?

-no.

Draco no podía creer lo que Beth decía; a la luz de la luna los ojos azules de Beth brillaban como estrellas, su cabello se perdía en la noche, y podía verla sonreír al verlo, como un impulso la tomó de la cintura y la jaló hacía el, la sostenía con todas sus fuerzas, ella no hizo nada para evitarlo, se dejó llevar por él, y por su nuevo sentimiento hacia Harry…despecho.

-si así fuera el caso… ¿por qué estas tan seguro que no serás tu la razón? –Beth no podía moverse, sentía el aliento de Draco en el cuello, era algo extraño…pero no se sentía mal.

-no me mientas, no me gusta que me hables así, porque se que mientes…por favor...-su voz sonaba como la de alguien que evita a toda costa mostrar que sufre, que esta a punto de llorar.

-no te miento

Beth no sabía porque de su boca salían tantas cosas que jamás había planeado decir, pero aquella manera de verla, aquella voz tan calmada, le recordaban a la persona que añoraba más en el mundo; y la que jamás le diría todo eso, se preguntaba como tomaría Harry todo esto si se enterara…aunque ya no le importaba, estaba como en el limbo en aquel momento; sonriéndole a Draco, intentando amarlo como el deseaba.

-no te creo…no te creo…

-alguna vez me pediste que te creyera que me amabas... ¿lo recuerdas? Te pido que me creas.

Pero Draco no quiso escucharla más, rozaba con su boca la de ella… la besó con toda su alma; nada parecido con los besos rápidos de la escuela, fue un largo y apasionado beso que ella correspondió de igual manera.

-¿que hay de...Potter...?

-no lo menciones si me vas a besar, no digas su nombre.-puso su mano en su boca y ella lo besó con todo el amor que había reservado para él, para su Harry…pero eso ya era historia, ahora solo lo besaba a él, Harry jamás se había mostrado interesado… ¿por qué guardar luto a un amor que no es correspondido? pensaba al besar a Draco...no sabía la razón de por qué le gustaban esos besos tan fuertes y asfixiantes.

Beth se soltó de Draco, pero el la volvió a jalar hacia él; fuertemente, Beth sentía que aquel anillo grande se clavaba en su espalda, pero no le importaba en lo absoluto.

-me me tengo que ir…déjame

-no…ahora menos que nunca-la besó y besó su cuello-no ahora, te necesito, no podré estar ya en paz, no sin ti.

-¡por favor! –ella rió-anda Draco…déjame ir…hablaremos de nosotros cuando vuelva.

-dijiste ¿nosotros?...entonces… tú y yo…sabia que me querías…

-hablaremos de eso luego, ¿si? sobre tú y yo –se despidió con un beso de el.

Draco no le quitó la vista de encima…estaba feliz de aquello…ahora sabia que las cosas iban a cambiar, podría ser que fuera la primera vez en que era realmente feliz.

-nos vemos en septiembre…no me olvides…ahí viene mi madre…y Draco…

-¿si?

-te qui… ¡te cuidas mucho! –Beth no sabía porqué no había podido decirle que lo quería, te quiero…esas eran la palabras…pero algo le impidió…talvez es porque no es amor…por eso no puedes decirle eso…pensaba mientras entraba a la chimenea del recibidor…

A Beth la esperaba una gran sorpresa en casa, Remus había arreglado todo para que ella se fuera unas semanas a Rumania a visitar a Charlie y a ver los dragones que tanto le gustaban; estaba tan contenta haciendo su equipaje, y escribiéndole a los chicos de que los vería en la Madriguera antes de volver a Hogwarts.

Estaba tan emocionada que no se acordaba de Draco en lo absoluto, al menos no de una manera especial; incluso, no le importaba en lo absoluto lo que estuviera pensando él en ese momento, simplemente estaba demasiado contenta con la idea de ver dragones.

Pero hubo alguien a quien no quiso enviarle una lechuza; quería verlo en persona para darle su obsequio de cumpleaños, prometerle que se cuidaría mucho, y que él le diera la respuesta de el por qué no amaba a Draco, sentía en su interior que él tenia que ver con eso…

-¡Feliz Cumpleaños Neville! …se que no es hoy…pero será el primer y último cumpleaños que no pase a tu lado… ¡te lo prometo! –Beth lo abrazó fuertemente- te voy a extrañar muchísimo mi Nev…-y así era…no podía evitar sentirse triste de no ver a su amigo casi un mes, para ella su sola presencia le daba paz-sabes…necesito contarte algo…no puedo guardarlo en secreto…

-dime…y gracias- dijo Neville sonriendo al ver un libro sobre plantas mágicas – "las plantas, las pociones y usted" suena bien, a ver si ahora aprendo algo de pociones…

-eres muy listo, lo sabes…solo que con Snape hasta el más listo se pone mal, no te lo regalé por eso… ¡oh… olvídalo ya! ¿quieres?

-lo se…lo se…-Neville rió al ver a su amiga tratando de explicar las razones por las cuales le había dado ese obsequio- es porque me quieres y siempre me regalas lo que me gusta. ¿me equivoco?...Beth!

Beth miraba a Neville sonriendo, no podía quitarle los ojos de encima.

-¡pues claro que te quiero Neville Longbottom! por eso mismo…ahora vuelvo…tengo que deshacer una estupidez que hice.

-¡quédate ahí! No te irás…al menos sin que me digas lo que venías a contarme.

-no hace falta… ya lo voy a deshacer…

-no…dime por favor. ¿es que no confías en mí?

-¡claro que si! –era verdad, Beth no confiaba en nadie como confiaba en Neville, pero ahora; no sabía si decirle aquello era una buena idea, pues a ella le pareció que no lo había sido en lo absoluto, con Draco se había dejado llevar por el despecho, la ira contenida por Harry, y la soledad…y se sentía avergonzada a cada segundo por darse cuenta de la bobada que había hecho, poniéndose de todos los colores…

-debe ser algo muy serio…Beth yo…-Neville le tomó la mano-te apoyo en todo, lo que sea, dímelo.

Beth resopló, suspiró…y empezó a dar de vueltas alrededor de la mesa del pequeño cuarto al que Neville llamaba invernadero, para encontrar las palabras; a lo que cansado de esperar Neville la detuvo de la capa; la tomo de la cintura y la sentó en la mesa al lado suyo, o más bien casi encima suyo…pues le falló la fuerza en el último segundo, y ella quedó encima de él; sin moverse o tratar de quitarse, y a ninguno pareció molestarle.

-esta bien…no es agradable pero ahí va- le contó todo… desde lo de Malfoy padre hasta no haberle podido decir nada a Draco…

-y así fue…no pude decirle nada…porque no estoy segura de que fuera amor… ¡no es amor…furia si…resentimiento… Estoy muy confundida Neville…este viaje me hará bien, ¿que dices? pero antes de irme, le iré a decirle que me equivoqué…si…Neville dime ¿que opinas?

Neville se bajó de la mesa de un salto, dejándola a ella ahí sentada, no podía decirle nada, no tenía la base para reclamar nada…si le decía algo y ella se enfadaba… era algo que no iba a poder manejar bien; se había enojado ella con él, a principios del año anterior…y fueron muchas largas y tristes semanas que le hicieron descubrir sus sentimientos, pero ahora…si se iba enojada con él, no sabía si podría estar bien, la amaba demasiado.

-no…esta bien, yo te ayudo si necesitas verlo en Hogwarts.-aquello era un gran sacrificio, pero era eso o pelearse fuerte, y perderla de una vez por todas.

-¿solo eso opinas?

-¿que querías?

-nada…es solo que…olvídalo ¡me voy! Que tengas un buen verano.-Beth no sabía porque la tibia respuesta de Neville le pareció tan espantosa, le recordaba a alguien que actuaba igual que él...se comportaba como Harry, y eso no le gustaba, no él…no su Neville.

-¡espera! –la jaló del brazo- no será fácil para mi, pero entiéndeme… él no es nada agradable, pero es mortífago piensa las…

-¡cállate!

-¿eh?

-no me vengas con eso de misiones para la orden y caza a magos tenebrosos, ya bastante tuve con Harry –cerró los puños- ¡es imposible! ¿Qué es lo único que les importa?

-no es eso.

-¡si! si claro…mis sentimientos que se vayan al infierno ¿no?... ¿no se les hace suficiente haber perdido a mi padre? o que…. ¿también era una estúpida misión? Si es así…pues que tengas un buen verano, y no esperes cartas… ¡No las tendrás! ¡Quédate con Harry y sus misiones!

Sin querer Neville había hecho enfadar a Beth, y no estaba seguro de que esta vez lo perdonara tan fácilmente, y sintió que si algo más serio pasaba él iba a tener enteramente la culpa….

Beth tomaría un traslador para llegar a Francia; y de ahí el viaje sería en tren hasta Rumania, algo que ella ansiaba pues adoraba viajar en tren muggle, incluso; más que en traslador….

En el Ministerio donde tomaría el traslador, su madre se despedía de ella con cariños y recomendaciones; así como de Remus, al que le encargaba que su pequeña tomara el tren correcto y que se encargara de supervisar todo.

-ya la conoces Remus…es un poco despistada…no vaya a tomar otro tren… ¿llevas todo hija? ¿le avisaste a Charlie?

-todo estará bien Liz, yo le avise a Charlie, no te apures…yo me encargo de todo-le sonreía Remus mientras ayudaba a un hombrecito menudo a cargar el equipaje en un especie de gran caja que serviría como traslador.-ahora…es hora de irnos.

Beth abrazó a su madre y tomó la mano de Remus, pero al voltear atrás, sintió que el corazón le daba un enorme vuelco…abriéndose paso entre la pequeña multitud; un chico alto, que tropezaba con la mayor parte de los baúles y volteaba a disculparse después, se acercaba tan rápido como sus piernas se lo permitían…Beth no pudo evitar soltar a Remus y correr hacía él.

-¿que haces aquí Neville? –reía ella tratando de no llorar, estaba contenta de que su amigo viniera a verla

-vine a despedirme y a decirte algo.

-¡oh! ¡vamos Neville, no me iré para siempre…!-le dio un golpecito en el brazo-¡no te hagas ilusiones! ¡no te desharás de mí tan fácilmente!

-no es eso…no quiero que te vayas enfadada conmigo, es sólo que yo…-pero ver a Remus que apuraba a Beth hizo que se quedara pasmado y no terminara de decir nada-debes irte…hablaremos cuando vuelvas ¿si?

-si…y ¡gracias! –Beth se puso de puntillas para alcanzar al cada día más alto de Neville, el la abrazó, y ella respondió con un beso en la mejilla –te voy a extrañar horrores…y perdón…por lo de ayer…te escribiré diario lo prometo, no podría estar sin ti por largo tiempo…no podría estar sin ti más bien….bueno, tengo que irme…

Tan pronto como se despidió de Remus en la estación, Beth se sintió más sola que nunca…la cabeza le giraba con demasiados pensamientos; sentía ganas de llorar conforme el tren se alejaba, se había dado cuenta que desde el día en que soñó con aquella horrible boda, no había vuelto a llorar o pensar en una forma lógica…no sabía si aun seguía soñando y cuando despertara estaría en Grimauld Place jugando con Buckbeack, Harry y su padre.

Los pensamientos sobre la vuelta de Voldemort, y el peligro en los que todos se encontraban ocupaba un nuevo espacio en su ya confundida cabeza, y el corazón tampoco lo tenía en orden…sabía que lo de Draco había sido una gran equivocación; aunque le tenía afecto, ahora si estaba segura, pero no sabía lo que pasaría con Harry…y porque se había sentido tan contenta de ver a su Neville antes de irse.

Beth despertó de su largo sueño en el tren cuando llegó a Rumania…al bajar y mirar el extraño paisaje se sintió un poco desolada…quería volverse a Londres, hasta que alguien la llamó a gritos desde el otro lado del andén…Beth sonrío al ver a un chico pelirrojo que la veía con una gran sonrisa.

-¿no pensabas en irte o si? –Charlie ya llevaba las manos llenas con el equipaje, pero se arregló para darle un abrazo –tanto tiempo esperándote…. ¡por fin aceptaste venir!

Beth abrazó a Charlie Weasley; que ante sus ojos era una especie de caballero de la Mesa Redonda…todo un caballero andante moderno que en vez de matar dragones los estudiaba…-¡Hola Charlie…gusto en verte!

-¡bienvenida! Serán unas largas semanas…pero te prometo que te divertirás de lo lindo…no le tienes miedo a morir o ¿si? –el chico rió –no es verdad, ¡no te asustes! te encantará y no querrás volver ¿lista para ver dragones?

-¡claro! si no ¿a que vine?

-pensé que a verme… ¡pero veo que no! aunque –dijo riendo- podrían cambiar las cosas en este tiempo ¿no?

Los dos rieron mientras llegaban al sitio donde Beth pasaría las siguientes semanas….