*Personaje propiedad de las CLAMP
La chica empezaba a desesperarse y ya hasta tenía un plan para escabullirse de la fiesta, ir por una buena taza de chocolate con malvaviscos y llamar a su chofer para que la recogiera; justo cuando empezaba a armarse de valor para hacerlo, una mano cálida se posó en las suyas. Giró su rostro, curiosa por saber quién se tomaba tal atrevimiento y un par de zafiros le devolvieron la mirada, junto con ellos una sonrisa le sacó un suspiro.
-Eriol- su voz le sonó extraña, nerviosa- ¿Eres tu Eriol?- sentía que era una visión, el chico ahora era más alto seguramente, su rostro se había adelgazado y ya no poseía rasgos infantiles sino una sutil sensualidad enmarcada por anteojos y unos mechones rebeldes de azulado cabello.
-Si Tomoyo y te agradecería que para el próximo evento social al que asistamos me avises con más tiempo ¿sabes lo difícil que es encontrar un traje a juego con tu exquisito vestido?- él vestía un traje negro con camisa rosa sin corbata y algunos botones abiertos.
-Traté de… yo no quería…
-Lamento haberte cortado pero sentí que rastreaban la llamada, tal parece que él empieza a adaptarse al nuevo siglo- un puchero se formó en sus labios- en fin ¿me creías capaz de dejarte sola? No pierdo detalle de ti Darling.
-¿No es peligroso?- intentó disimular el sonrojo que le provocaba ser llamada así en persona.
-¿Qué sería la vida sin algo de peligro? Además la gente empezaría a hablar si te descuido, recuerda que eres mi novia- le sonrió inocentemente- además yo también me merezco un descanso de la magia y de mis guardianes, necesitaba volver a estar en contacto con el mundo.- miró a su alrededor devolviendo algunas sonrisas mientras admiraba la decoración y se llenaba los pulmones de aire fresco.
-¿Estabas escondido?
-Podría decirse, ven Tomoyo vamos a bailar comienza a hacer frio- le tendió una mano que ella aceptó aun sin podérselo creer, y con la misma expresión de incredulidad se vio arrastrada hacia un circulo de jóvenes que se acercaban al reconocer al inglés y querían saber más sobre la nueva relación.
Sakura lavaba mecánicamente los trastes mientras rememoraba esa última semana. Shaoran terminó yéndose a Hong Kong por unos días para el funeral de aquellos que habían muerto en el ataque a su casa, se había marchado en la madrugada sin decir palabra más que a Yukito, quien se había encargado desde entonces del entrenamiento de Sakura con las cartas; aún no controlaba a voluntad usarlas sin el báculo.
Su hermano y el "conejo de nieve" regresaban a Tokio para terminar los exámenes finales, no querían dejarla sola pero no tenían elección, además el castaño regresaba ese mismo día a Tomoeda y sólo serían unas horas o menos los que ella pasaría sola entre la partida de unos y la llegada de otro. Sakura se había quedado en casa después de despedir a su hermano y guardián en la puerta y verlos abordar el taxi, no tenía muchos ánimos de ir a la estación de trenes, esa mañana el entrenamiento había sido muy duro.
-¿Un temblor?- se preguntó al sentir el movimiento trepidatorio. Conservando la calma se replegó a la pared mientras veía que en realidad los focos no se movían, sólo era una vibración en el suelo y en su cuerpo. Caminó hacia el centro de la cocina y al mirar por la ventana vio algo que la paralizó y la dejó sin habla, allí afuera había un hombre con túnica verde olivo, su piel era muy blanca y su cabello demasiado rubio, lo llevaba largo y sujeto por una coleta, sus ojos eran verdes, como los de ella, pero hasta allí terminaba el parecido puesto que su expresión mostraba una maldad que la castaña no creía existente, al notar que era observado una sonrisa se formó en su cara, pero sin llegar a los ojos, lo cual lo hizo más atemorizante.
Con lentitud, el hombre levantó un brazo y después desapareció mientras el báculo de Sakura se abría en toda su longitud con las alas abiertas y creaba, con ayuda de Escudo, una gran fortaleza alrededor de la castaña antes de que la oscuridad la rodeara y una temible energía se estrellara contra ella.
De nuevo, algo dentro de ella había reaccionado antes que su propio cerebro, y lo agradecía. Ahora debía concentrarse para mantener la barrera de pie, ya que sentía cómo lo que sea que acechara en la oscuridad, quería entrar hacia ella ¿con qué propósito? No quería ni imaginarlo. Con una nota de pánico advirtió que ya no podía ver nada aparte de sí misma y el báculo, quizás a causa de la carta Luz.
-Luz, haz algo para ahuyentar esta oscuridad.- dijo en un susurro a cuyo llamado acudió la mujer, sin éxito.
-Sakura, esto es magia negra- le dijo la mujer colocándose a su lado y brindándole más luz al báculo para repeler esa magia- Temo que mis poderes por sí solos no son suficiente, necesitas un hechizo de protección y luego uno para repelerla.
-¿Cómo lo que hizo Shaoran con sus sellos y la espada?- recordó la escena en el baño donde la había salvado - Pero no sé cómo lo hice, yo sólo he aprendido a sacar aves de mis manos- contestó un poco a avergonzada por no haberse puesto a estudiar más los libros del castaño.
La carta Esperanza hizo su aparición a lado de la card captor y le dedicó una hermosa sonrisa.
-Tranquilízate mamá, recuerda que si te presionas de más no puedes pensar en una solución ¿no te ha dicho siempre eso mi padre? Permíteme ayudarte, si trabajamos juntas, con mis hermanas podremos encontrar una solución.
-Pero ¿cómo?
-¿Confías en nosotras?-le dijo la carta Luz.
-Por supuesto.
-Entonces repite una vez más tu hechizo más poderoso- prosiguió la mujer mientras Esperanza colocaba dulcemente sus manos sobre los de su creadora.
-Todo estará bien.- contestó más tranquila al ver al resto de las cartas girar a su alrededor y poco a poco hacer la barrera más amplia, comiéndose la oscuridad.
-Un paso a la vez.- comentó Esperanza al sentir que su madre se hincaba debido al poder utilizado- ahora concentra tu poder en el báculo.
La castaña cerró los ojos y de la estrella del báculo comenzaron a salir finas hebras de magia dorada que adquirían la forma de pajarillos, quienes atravesaban la barrera y se adentraban a la penumbra, después de unos segundos, chispas se dejaban ver entre la oscuridad, como si esas criaturitas estuvieran atacando algo.
Li Shaoran estaba esperando su maleta cuando sintió ese pequeño "temblor" y fue cuestión de minutos para que sintiera el poder de Sakura más potente que nunca, y eso no le daba buena espina. Olvidándose de todo lo demás salió corriendo del aeropuerto con la espada en la mano y esa sensación de ahogo en el pecho, comenzaba a reconocerlo como un síntoma de que la magia negra estaba cerca.
En su interior sabía que algo estaba mal, la presencia de magia negra se sentía demasiado fuerte, más que en todas las ocasiones anteriores y eso no pronosticaba nada bueno. No había estado allí para proteger a su familia y ahora parecía que le fallaba a Sakura y eso, no podría soportarlo.
Cuando al fin llegó a la una distancia prudente, notó el humo que provenía de la casa, corrió más deprisa sin saber el porqué del fuego, escuchaba los gritos de los vecinos y las sirenas de los bomberos y probablemente ambulancias ¿dónde estaba Sakura? Tuvo que frenarse en seco cuando escuchó las explosiones y miró a lo lejos el círculo de seguridad que ya había hecho la policía alrededor de la casa, justo a su lado apareció Yue, que aunque despertaba algunas miradas curiosas, aquellas que no tenían suficiente con el incendio, parecía no importarle. Como si se leyeran la mente bastó con una mirada para que el chico sacara uno de sus sellos.
-¡Dragón de agua! Ven- gritó mientras un imponente dragón aparecía y se abalanzaba contra la casa, pero en vez de llegar a impactarse contra ella una fuerza invisible se lo tragó.
-Que rayos…
-La magia negra es demasiado poderosa, incluso para mi ama. Aún está dentro pero ya no logro sentirla. Si entro mis poderes se verán corrompidos, es demasiado abrumador.
-No podemos dejarla dentro- dijo el chico al escuchar como los cristales terminaban rompiéndose ante el grito de los mirones.
-Puede que mis cristales logren abrirte un camino y si entras…
Un fuerte destello de luz los hizo callar, las últimas explosiones en vez de mandar humo o llamaradas habían dado paso a varios pájaros dorados que salieron por lo que antes había sido el marco de la puerta.
-Sakura- dijo antes de emprender la carrera hacia la casa, sin detenerse a pesar de los intentos de la policía de mantenerlo a salvo.
Los pajarillos seguían saliendo y eso lo orientaba, ya que adentro la oscuridad aun prevalecía, aunque se iba desvaneciendo. Hasta que notó a la carta Esperanza parada a un lado de Sakura, quien estaba inconsciente, con un corazoncito revoloteando sobre su cuerpo.
-¡Padre!-dijo la carta al verlo- me alegro de verte- el castaño la ignoró deliberadamente e inspeccionó el cuerpo de su amiga, recobró el aliento al notar que respiraba.
-¿Qué ocurrió?- le dijo a la carta que se había arrodillado a su lado mientras lo veía abrazar el cuerpo de la castaña.
-Un hombre nos atacó con magia negra, mi madre logró repelerlo pero… pero presiento que él se retiró, no somos lo que busca, o al menos no lo somos aun.
-No comprendo ¿quiere a Eriol?
-No lo sé pero… algo en él me llamaba.
-¿Te llamaba? Eso no puede ser, sólo puedes seguir ordenes de Sakura y…
-No a mí, a mi antigua yo- le dijo mirándolo fijamente- Soy un poco distinta de mis hermanas, yo sé que antes de ser yo, era otra- le dijo confusa- no lo entiendo bien, pero sé que soy distinta. Pero… esa oscuridad era parte de mí.
-¿Esa oscuridad? Eso es imposible era magia negra que lo absorbe todo y…
-Vamos padre sé que lo entiendes- le dijo mirándolo fijamente- sé que puedes entenderlo.
El cerebro de Shaoran trabajaba a mil por hora. Antes de ser Esperanza había sido Vacío, una carta creada por Clow para crear a las demás, porque todo en esta vida tiene una dualidad y sin ella no puede existir la vida. El le había asegurado muchas veces en los últimos meses a Sakura que sus cartas no eran obra de magia negra sino de magia blanca ¿eso no significaba que para crearlas también debía haber algo malo? Una carta que ni Clow podía controlar y que había terminado persiguiéndolos a ellos, que al final había sido controlada por Sakura gracias a una carta creada por ella y que jamás había podido usar porque le faltaba justamente esa dualidad para estar viva ¿qué carta había creado Sakura o como lo había hecho? Hasta ese momento no lo sabía, recordaba que alguna vez, hace muchos años lo había preguntado y la chica se había puesto como un tomate y le había dicho que algún día se lo diría, pero aun no llegaba el momento.
-Vacío fue creada con magia negra ¿no es cierto?
-Soy diferente a las demás- dijo quedamente- recuerdo al creador de mi antigua yo, y no sólo respondo a los deseos de mi madre, sino que puedo permanecer aquí a voluntad si tu estas cerca, y si lo pidieras también te obedecería. No recuerdo mucho y tampoco lo entiendo, pero hay algo en mí que le pertenece a ese ser.
-Ya veo, investigaré más, descuida ¿puedes volver a la humilde forma que mereces? Ya lo has hecho bastante bien- le acarició tiernamente la cabeza mientras la chica se sonrojaba y el corazoncito enloquecía llenando todo de un brillo rosa- Gracias por cuidarla y protegerla.- dijo al ver que la chica volvía a ser una carta.
Tomó a la castaña en brazos y salió de la casa, en la puerta ya lo esperaba Yukito con la camilla, donde la depositó tiernamente ante los aplausos de los mirones que lo creían un héroe. El chico dejó que los paramédicos actuaran dándole oxígeno mientras rechazaba que hicieran lo mismo por él.
-¿Sakura está bien?- le dijo Yukito mientras era conducido hacia otra ambulancia donde pudieran checar sus signos vitales.
-Sí, sólo usó demasiado poder y está agotada.
-¿Ella combatió contra la magia negra?
-Sí, de alguna forma utilizó el hechizo de las aves para canalizar su energía y defenderse. Y creo que Esperanza actuó como una especie de escudo para que no se viera corrompida.
-Sakurita se ha vuelto muy fuerte en poco tiempo ¿tendrás algo que ver con eso?
-Yo sólo le he enseñado las cosas que me fueron enseñadas a mí, ella siempre ha sido fuerte, más que yo. Debes saberlo ya que tú nos juzgaste y me venciste fácilmente- le dijo mirándolo de reojo.
-Aun no era consiente de mi otro ser- una sonrisa se formó en su rostro- por favor no me odies- le contestó mientras el chico se dejaba tomar la presión.- ¿Aun crees que Sakura no merece ir a tu casa? Yo sé que si ella pidiera una audiencia como la maestra de las cartas se la darían sin pensar, aunque sea japonesa y no provenga de una familia mágica consolidada, yo creo que de alguna forma su familia si tiene cierto poder ¿no lo crees?
-Ya sabes que si- le dijo cuándo el paramédico lo dejó en paz, ya seguro de que sobreviviría- pero intento protegerla de mi familia… no, de mi familia no, de los ancianos. Ellos no entienden que… que ella es la elegida y tampoco reconocerán su poder. Hay una guerra interna entre las familias y no quiero que ella se vea envuelta.
-Li ¿Te parece que Tomoeda es un lugar seguro?- el chico guardó silencio.
Touya apareció abriéndose paso entre la multitud y tuvo que recargarse en un árbol al ver el estado que presentaba su casa, su amado hogar. Con la mirada buscó a alguien conocido y al ver al "mocoso" y a Yukito sentados en una ambulancia se acercó corriendo.
-¿Dónde está mi hermana?- dijo con el miedo reflejado en sus ojos.
-La están revisando en la otra ambulancia, con oxígeno y esas cosas, descuida ella está bien- contestó Shaoran con la mirada perdida.
-Pero ¿qué paso? Yuki de pronto te convertiste en esa persona y…
-Algo atacó tu casa To-ya, pero Sakura logró repelerlo de alguna forma, no te preocupes sólo está agotada por el uso de tanta magia.
Uno de los paramédicos se acercó a los chicos.
-¿Quién de ustedes es el responsable de la chica?
-Es mi hermana menor.
-Se encuentra fuera de peligro pero la llevaremos al hospital para hacerle más exámenes médicos, físicamente sólo encontramos quemaduras en sus manos que serán valoradas y tratadas ¿nos puede acompañar en la ambulancia para llenar formularios?- el moreno asintió mientras Yukito le decía que se adelantara, ya ellos verían la forma de llegar al hospital.
-Entonces ¿llevarás a Sakura contigo a Hong Kong?- preguntó el guardián cuando la ambulancia se hubo alejado.
INGLATERRA
Tomoyo miraba absorta en sus pensamientos por la ventana de su habitación en aquel departamento, más pequeña que cualquiera que hubiera pisado en su vida; sin embargo, eso cambiaría en unas horas y no estaba segura de sí mejoraría o empeoraría. Aún se sentía confundida con los acontecimientos de los últimos días, la cabeza le dolía al recordar todas las cosas inexplicables que había presenciado en tan poco tiempo. Pero en el fondo lo había presentido ¿por qué otra cosa iría Eriol a un aburrido baile escolar?
FLASH BACK
La pareja baila en el centro de la pista siendo objeto de las miradas de más de uno, ella se sentía un poco avergonzada pero a él parecía gustarle de algún modo toda esa atención. Llevan un buen rato en la pista, ajenos de cualquier interrogatorio al que pudieran ser sometidos nuevamente.
-Tomoyo- la saca de sus pensamientos- ¿te gustaría salir a tomar un poco de aire?
-Seguro- contesta nerviosa de ser interceptada por las chicas que ya no saben que más preguntarles; ya no tiene ganas de inventarse historias de amor que no existen.
Caminan a través del gimnasio, ella del galante brazo de Eriol Hiraguizawa, que sigue robando suspiros de más de una que envidia en secreto a la japonesa. Salen al enorme patio, donde encuentran a algunas parejas buscando privacidad, se sientan en la banca más alejada mientras ella piensa en la mejor manera de plantearle volver a Tomoeda.
-Te has expuesto a muchos peligros ¿no crees? Por Sakura.
-Ella es mi amiga, haría cualquier cosa por ella.
-No has cambiado en nada- le dedica una sonrisa radiante- Tomoyo- pone su mano sobre la de la chica mientras ella lo mira indecisa- ¿puedo pedirte un favor?- la chica asiente curiosa de saber qué puede ofrecérsele a la reencarnación de un mago- Quiero que corras, aléjate de la escuela y no mires atrás, yo podré hallarte.
-No comprend…- el chico se desvanece ante sus ojos mientras la chica se levanta asustada, su corazón late apresuradamente y siente la adrenalina correr por su cuerpo. Sin pensarlo demasiado se echa a correr hacia la calle ignorando a quienes se encontraba en el camino y la interrogaban por la presencia de su novio. Sale de la escuela y corre sin rumbo por varias calles ante la mirada de curiosos. Cuando se siente desfallecer nota que se ha perdido, no reconoce el lugar y baja la velocidad, incapaz de seguir corriendo, una mano trata de sujetarla, pero la esquiva en el último momento, instinto de supervivencia, piensa mientras cae al suelo por falta de habilidad.
-Salvaste tu vida- Sying aparece frente a ella mirándola sin expresión alguna.- no volverá a ocurrir.
-¿Lo buscas?
-¿Yo? No, mi amo lo busca, yo sólo soy una pieza en este juego sin voz o voto.
-Tú y Clow se amaron- afirma temerosa, intentando ganar tiempo.
-Eso dicen, pero yo no lo recuerdo. Era otra persona en aquella época. –sin previo aviso se lanza sobre la pelinegra que apenas comienza a levantarse, pero una energía la manda a volar y una intensa luz hace que Tomoyo cierre los ojos y cuando vuelve a abrirlos ve una motocicleta frente a ella y al conductor extendiéndole una mano.
-Sube Tomoyo- el inglés le sonríe tranquilamente mientras ella se sube al aparato.
-¡Clow!-grita Sying que lo observa sin furia, miedo o algún gesto de reconocimiento.
-En esta vida me llaman Eriol, lamento el golpe pero vengo a llevarme algo que es mío- una nueva luz aturde al ser mientras él arranca con la amatista aferrada a su cintura.
-¿Cómo me encontraste?-pregunta la amatista con los ojos cerrados debido a la velocidad.
-Siempre he sabido dónde estás. Gané el juego, te encontré primero- le dice en tono burlón mientras ella abre los ojos.
-No sabía que te gustaran las motos- cambia el tema porque es una mala perdedora, además se sentía en desventaja.
-Es un hobby recién adquirido.- gira bruscamente a la derecha y terminan en una carretera donde se integran al tránsito.
-Siempre te vi más del tipo príncipe en corcel blanco.- obtiene una sincera risa de su compañero.
-Los tiempos cambian Tomoyo. Así como ahora Cenicienta desearía una limusina, yo acudo a rescatarte en una Harley Davidson de lujo.
-Mientras salves mi vida, no me importa si es en patineta- se aferra a él al sentir que suben la velocidad, comienza a tener frío y se regaña mentalmente por no haber llevado un abrigo.
-Debo disculparme por lo que ocurrirá a partir de ahora.
-¿Qué pasará?- el miedo la invadía por momentos ¿y si la volvía a dejar a su suerte?
-Habrá un escándalo alrededor de nosotros, temo que huiremos juntos. Spinel fue a tu casa a recoger a Kerberus, traer tu equipaje y por supuesto el diario de Clow, Nakuru debe estar por encontrarnos.
-¿¡Fugarnos?!
-Tu idea de salir juntos me ha dado muchas libertades, te lo agradezco Tomoyo- la chica se sonroja sin saber si por el halago o por imaginarse el escándalo alrededor de su persona en las próximas horas ¿fugarse con un hombre? Su madre la desheredaría.
-Parece ser que tenemos compañía Darling, sujétate-le dice dándole apenas tiempo para reaccionar antes de que acelere y empiece a ir en zigzag para esquivar puntas de hielo que caían sobre ellos ante el asombro de la amatista, que se aferra a él como si no hubiera un mañana.
Una espesa niebla los rodea sin permitirles ver el camino, él en vez de frenar acelera aún más, no caería tan fácil ante ellos. Tomoyo sentía que algo los cubría, alguna clase de escudo los mantenía a salvo.
-¡Clow!- se escucha entre la niebla antes de que el fuego comience a rodearlos.
-Eriol, tengo miedo.-dice mientras se pega más, él sonríe al notar su cercanía.
-Nunca dejaría que algo te pasara- dice ensanchando su sonrisa y en el segundo siguiente se abre un camino ante ellos gracias a los cristales de Ruby Moon que está a unos metros sobre ellos, con esa sonrisa de autosuficiencia que la caracteriza.
-Déjamelos a mi Eriol, apresúrate al refugio, Spinel y Kerberus deben estar por llegar.
-Te lo encargo Ruby-le dice al pasar bajo ella, si Tomoyo no hubiera girado la cabeza la habría perdido de vista antes de que se la tragara la ráfaga de fuego.
-¿A dónde vamos Eriol? ¿Podrá Akizuke… digo Ruby…como se llame, contra Sying?
-Eso espero, y temo que deberás guardarte tus preguntas por un tiempo, te prometo que sólo el necesario.
El mago acelera por última vez esa noche con destino a la guarida, donde se reencontraría con los guardianes felinos.
FIN DEL FLASH BACK
Tomoyo se sobresaltó al ser sacada de sus recuerdos por unos golpes en la puerta de la que ahora era su habitación.
-Pase- contestó tímidamente aun deshaciéndose de los recuerdos de su más reciente aventura. Eriol Hiraguizawa entró con una charola de plata donde se encontraba una tetera, dos tazas, azúcar y unas cuantas galletas.
Es hora del té- le dijo con una sonrisa que ella le contestó y le indicó la mesita que había en una esquina y habían utilizado en más de una ocasión con el mismo fin.- Debo decirte que ese vestido te queda absolutamente radiante- le dijo a la chica, que usaba un sencillo vestido blanco de tirantes y unas sandalias.- Lamento no haber podido traer todo tu guardarropa.
-No tienes que preocuparte por eso, tus regalos lo han suplido bastante bien- comenzó a servir el té con una sonrisa en el rostro.
-¿Consideras interesante ese diario?- señalo el gastado cuadernillo con pastas rojas que descansaba en el tocador de la chica.
-Absolutamente fascinante.
-Es un poco vergonzoso que leas los disparates de un inmaduro Clow que…
-Que tenía nuestra edad. No sé por qué te resulta vergonzoso, es algo de tu vida pasada, no de esta. Además si como mago es famoso, yo creo que también como hombre es interesante.
-Nunca dejas de sorprenderme- la observó detenidamente con la mirada de Clow- eres una de las personas más interesantes con las que me he topado en esta vida.
-Es un buen halago, te lo agradezco- le dedicó una sonrisa y bebió un poco de su té.-¿Hablaste con mi padre?
-¿Hablas del hombre que le ha puesto precio a mi cabeza? Si, esta mañana tuvimos una charla de hombre a hombre, le aseguré por todos los medios que estas bien pero él no me dejó explicarle que tu honra está intacta.- ambos rieron al imaginarse al hombre gritando desde su oficina.
-Lo siento, mi padre tiende a dramatizar las cosas. De hecho tengo más de 50 llamadas perdidas en mi celular, por eso decidí apagarlo. No me sorprendería que mi madre ya esté en el país intentando conseguir una audiencia con la Reina Isabel para que mande a la guardia real a buscarme.
-Descuida, hice que mi secretaria le devolviera la llamada más tarde para repetirle que estamos bien y sólo iríamos a aventurarnos por el mundo… o algo así. Lo siento Tomoyo pero era muy peligroso dejarte por tu cuenta, no podía seguir arriesgándome a que te hicieran daño a casusa mía, como has de suponer el diario desprende cierta energía de mi antiguo yo, y eso les hacía más fácil localizarte.
-Lo comprendo, gracias por esperar hasta el baile ¿Y qué pasa con Sakura? Ella…
-Esperemos que Li la esté cuidando bien, aun no es el momento de encontrarnos. Temo que debemos preocuparnos por nuestra propia seguridad, hoy en la noche nos iremos a otro lugar ¿ya empacaste?
-Por supuesto, Kero me ayudó esta mañana ¿A dónde iremos?
-Será una sorpresa Tomoyo, pero te aseguro que te gustará.
Sakura miraba con asombro sus manos, su símbolo había aparecido en ellas como dibujado con fuego y no recordaba cómo había sucedido. Había estado viviendo en el departamento de Touya y Yukito en Tokio desde que fue dada de alta y aun se sentía un poco intrusa en ese lugar, aunque pasaba muy poco tiempo despierta. Su padre había ido a verla unos días pero había tenido que volver a su expedición con más tranquilidad al verla restablecida, no sin antes encargarla mucho con su hermano y agradecer a Li que hubiera estado allí para cuidarle y ayudarle en tantas cosas. El seguro se haría cargo de toda la reconstrucción de la casa que según quedó en registros, había tenido una fuga de gas.
-¿Tienes hambre Sakura?- Yukito había entrado al cuarto en el que dormía la ojiverde para ver si se le ofrecía algo, había tomado el turno nocturno en el restaurante para poder cuidarla por las tardes mientras Touya terminaba los exámenes en la universidad.
-Aun no, muchas gracias Yukito- le sonrió- sólo me preguntaba por qué mis manos… tienen mi símbolo.
-Es un sello de magia, lo pusiste inconscientemente para no ser afectada por la oscuridad. Se quitará cuando logres sacar esa magia de tu cuerpo.
-¿Pero cómo pude?
-Li me dijo que has hecho muchas cosas de ese tipo.
-Sería de más utilidad saber cómo lo hago y no simplemente hacerlo.
Una puerta que se azotaba les hizo saber que Li Shaoran había vuelto al departamento, de mal humor como cada día desde que Sakura había sido dada de alta.
-Sakura- se sorprendió de ver a Yukito pero se recompuso enseguida- lo lamento ¿podemos hablar? A solas.
-Iré a comprar cosas para la cena ¿se les antoja algo en especial? Bueno improvisaré.- el guardián salió del departamento, dejándolos a solas.
-¿Cómo te encuentras hoy?
-Tengo sueño, pero me siento mucho mejor, gracias.
-Me alegra saberlo yo… sé que no hemos hablado mucho desde que despertaste pero…
-Sigo pensando en lo que me dijiste de Vacío, pero no recuerdo mucho de esos momentos Shaoran, ya te conté lo que creo que hice.
-No es eso, Sakura debo volver a casa, a Hong Kong.
-¿Ocurrió otra cosa?- le dijo alarmada.
-No, nada grave desde la última vez. Pero las peleas entre los clanes bajos han empeorado y enserio debo regresar.
-Lo comprendo Shaoran, es tu familia. Yo estaré bien, ahora estoy con Yukito y…
-No Sakura, no me entiendes. Quiero que vengas a casa conmigo, allí tendrás muchísimos libros de magia y a los mejores maestros del clan y…
-Creí que no me querías allí y que no puedo ir.
-Lamento haberte dicho eso- hizo una gran reverencia- no es verdad. Puedes ir a mi casa cuando gustes y no es que no quiera que vayas… sólo no quiero que sean groseros contigo- lucía terriblemente incomodo, aunque había pensado por días cómo decirle y explicarle, sentía que no había palabras para hacerlo- Los ancianos son muy recelosos en cuanto a quienes entran al círculo mágico y nunca han entendido por qué tienes las cartas creadas por Clow, pero es porque no te conocen- se apresuró a decir al ver los ojos de la chica- ellos están equivocados en muchas cosas, incluso a mí me molestan y yo no quería que a ti te dijeran algo; sin embargo, Yukito está convencido de que es el lugar más seguro y no sé si tiene o no razón pero…
-Shaoran, si por ti no hay inconveniente, iré contigo a China- le dijo al notar que él estaba cada vez más incómodo.
-Sólo hay… hay una condición que ambos debemos acatar para que… para poder protegerte en su totalidad.
-¿Una condición?
-Sí, lamento que deba ser así- le contestó quedamente.- Y también lamento todo lo que ocurrirá en cuanto pongas un pie en Hong Kong.
Tres días después Sakura y Shaoran descendían en el aeropuerto de Hong Kong. Yukito se había quedado en Tokio cuidando a Touya hasta que la castaña lo llamara, ya que aunque Shaoran les había dicho que era bienvenido no querían forzar las cosas. Apenas habían recogido la maleta cuando Wei se acercó para ayudarlos junto a una mujer alta y pálida con cabello castaño claro de no más de 30 años y con ojos rojizos.
-Bienvenidos a Hong Kong- hizo una leve inclinación ante ellos.- joven Shaoran, señorita Sakura- el hombre les dedicó una cordial sonrisa.
-Hola Wei- la castaña le devolvió la reverencia.
-Gracias por venir a recogernos Wei, también a ti Fai- le dijo a la mujer que le hizo una reverencia, después tomó un par de maletas y las subió al carrito que empujaba para dirigirse a la salida. Los tres la siguieron hasta la camioneta que ya los esperaba para llevarlos a la mansión. Una vez en el interior la japonesa se perdió observando por la ventana los edificios que iban dejando atrás, habían pasado muchos años desde la última vez que estuvo allí.
-Me complace verla de nuevo jovencita Sakura- el hombre se giró a verla mientras esperaba a que un semáforo les permitiera avanzar- siempre supe que este días llegaría.- le sonrió a través del espejo y la chica le respondió con una sonrisa algo forzada.
-Nos alegra que haya vuelto joven Li- la mujer era poseedora de una voz demasiado aguda con la que hablaba un japonés muy pausado- todos se alegraran de saber que está con nosotros, en especial Jyang. – el anciano le mandó una mirada de reproche.
-Yo no creo que esto le agrade para nada- dijo el chico quedamente- por cierto, no las he presentado formalmente, Sakura- la castaña le prestó atención- ella es Fai del clan Zhao, Fai ella es Sakura Kinomoto, mi novia.-la castaña se sonrojó al escucharlo e hizo un asentimiento con la cabeza mientras trataba de sonreír.
-Pero joven Li… el consejo ya eligió…
-Ella es mi propia elección, los ancianos me escucharán y…
-La niña Jyang…
-Sé que es tu discípula y te encantaría que fuera mi esposa para ascender en posición dentro del círculo de magia, pero temo que es hora de dejar ciertas cosas en claro- le dijo huraño mientras Sakura volvía a perderse en los paisajes que dejaba atrás, no le apetecía escuchar nada de la tal Jyang.
-¿Y qué puede hacer esa niña de maravilloso?- dijo en chino para no ser entendida por la "intrusa" mientras la examinaba con ojo crítico- ni siquiera noto una presencia mágica activa, es acaso…
-Es porque la mantiene oculta. Ella es la poseedora de las cartas Clow, y si te preguntas que la hace tan maravillosa, simplemente te diré que me ganó en el juicio final- le dijo tajante en su idioma natal para después perderse viendo el paisaje al igual que su compañera, no llevaba ni diez minutos en su país y ya quería irse ¿por qué había tenido que volver?
Los siguientes 20 minutos Shaoran se mentalizó para el cambio de personalidad que debería de adoptar ante los ancianos, no le apetecía para nada pero era necesario. Por su parte Sakura se preguntaba cómo debería actuar ante unas personas que le habían dejado muy claro que la odiaban por no venir de una cuna mágica; y claro, ahora tenían buenos motivos porque era la novia de Li Shaoran, o al menos lo aparentaría porque la condición para que ella fuera a esa mansión era precisamente fingir ser la pareja del chico, así él podría cuidarla.
La camioneta entró en un gran terreno flaqueado por pinos, Sakura lo reconoció enseguida y ante sus ojos apreció la mansión de los Li, pintada de blanco pero con un aura de tristeza que le provocó escalofríos. Aparcaron a un costado y los mayores se bajaron para sacar las maletas e introducirlas a la casa.
-¿Estás lista?- le dijo aun dentro de la camioneta mientras la veía morderse el labio y retorcerse las manos que llevaba enfundadas en guantes para tapar las marcas que aun prevalecían.
-En realidad no. Shaoran mi experiencia como tu novia, o la novia de cualquier persona es nula, eso era cosa de niños, en realidad jamás nos tratamos de ninguna forma especial enfrente de nadie ¿cómo vamos a convencer a todo el clan de nuestra relación?
-Yo tampoco sé, pero es la única forma de mantenerte a salvo y estar con mi familia. No creo que debamos tratarnos de ninguna manera en especial, sólo lamento las cosas que tendrás que soportar y…
-Los ancianos ¿también son malos contigo?
-Son horribles- la tomó de la mano para tranquilizarla- pero no permitiré que lo sean contigo ¿de acuerdo? Y menos que te menosprecien, eres muy fuerte, créelo- la chica asintió- Ahora vamos.- le ayudó a bajar de la camioneta y se encaminaron de la mano hacia la casa, donde ya los esperaba Li Leeran.
-Me alegra verte de regreso hijo- lo miró con dureza mientras él hacía una gran reverencia frente a la mujer seguido por la castaña, quien enseguida captó la mirada de la matriarca en ella.
-Kinomoto Sakura, la poseedora de las cartas Clow y causante de que mi hijo haya abandonado las funciones de líder- la castaña se sintió culpable y agachó la cabeza, sin subir el tono de voz esa mujer lograba atemorizar a la gente- Bienvenida de nuevo a mi casa, que también es la tuya a partir de este momento.
-Muchas gra-gracias- contestó la castaña mientras seguía al joven al interior de la mansión por donde su madre ya había pasado.
Se encaminaron por varios pasillos hasta llegar a una gran estancia donde un grupo numeroso de personas ya los esperaban, entre los que se encontraban las cuatro hermanas del castaño. Entre los ancianos, había uno que se destacaba por su larga barba blanca y su cabello escaso, llevaba una túnica color hueso y usaba un bastón, unas pobladas cejas se unían en una mueca de disgusto al verlos entrar.
-Ya era hora que recobrara la cordura joven Xiao Lang, debe hacerse cargo de sus obligaciones- dijo en chino mientras caminaba con pasos ágiles pero cansados hacia la pareja.
-Nunca fue mi intención huir de ellas, sólo que había una responsabilidad mayor que pedía mi atención.
-¿Un lío de faldas? No es propio de un líder…
-¡Cuida tus palabras Xen! Estas hablando de la maestra de las cartas Clow- el silencio fue roto para dar paso a los murmullos de los que estaban en la habitación- ella es la elegida por Kerberus y Yue y… mi novia- un color rojo empezó a subir por su rostro mientras lo decía.- Más bien, mi prometida.
La castaña no entendía nada de lo que se decía allí pero el sentirse objeto de las miradas la hizo sonrojarse, además de sentir que el chico apretaba cada vez más su mano.
-¡No estás en condiciones…
-Es mi vida de la que estamos hablando y me gustaría decidir en ella. No me casaré con Jyang o ninguna de tus nietas. Sakura Kinomoto es la chica que yo elegí hace mucho tiempo, posee un poder inigualable y es la dueña de las cartas Clow así que no hay nada que le impida entrar a mi familia como mi prometida.
-Para que sea una candidata necesita la aprobación de un miembro de tu clan y un anciano y…
-Ella no será una de las prometidas, es mi prometida y no tiene que demostrarle nada a nadie.
-No puedes ir contra las tradiciones milenarias- le dijo el anciano con el semblante rojo debido a la ira.
-Sakura cuenta con mi aprobación- Li Leeran se abrió paso hacia su hijo- desde que conocí a esa chica me pareció una buena elección, la he sondeado y sé que posee un enorme poder.
-También yo he sido testigo de sus habilidades- Wei se había acercado al grupo y sonreía- he entrenado a dos generaciones del clan Li y puedo asegurar que esta jovencita es un diamante en bruto, sin duda la indicada para ser la esposa de un líder.
-Nosotras también la aprobamos- las cuatro hermanas de Shaoran se habían abalanzado hacia la japonesa que no entendía que pasaba a su alrededor.
-Aún falta que un anciano…
Un hombre con el cabello cano se abrió paso entre los susurrantes ancianos, usaba una túnica negra y cojeando un poco se acercó a la pareja. Observó detenidamente a la castaña que se había sonrojado aún más y luego le sonrió cálidamente mientras Shaoran lo miraba ceñudo.
-Tiene mi aprobación- el anciano se giró hacia ellos- ¿te parece bien Xiao Lang?- el castaño asintió sin quitarle la vista de encima.
-Pero Fa Yang- intervino Xen- creí que te habías abstenido de votar…
-Porque no creía que ninguna de las prometidas tuvieran lo necesario para liderar el círculo mágico, y no me refiero a las habilidades mágicas o físicas. Pero creo que esa chica, tiene cierta chispa, después de todo el juez Yue la eligió por encima de nuestro pequeño lobo ¿no crees que al menos deberíamos darle una oportunidad?
-Siempre dices disparates- contestó Xen antes de caer en un ataque de toz.
-Sakura es mi prometida, la que yo elegí por encima de las tradiciones tontas que rigen desde hace siglos, y exijo que sea tratada como tal dentro de mi casa. Ella sólo habla japonés así que al dirigirse a ella usen ese idioma- sentencio Shaoran- con permiso, estamos cansados del viaje- tomó de nuevo la mano de la castaña y le hizo señas para que lo siguiera, atravesando la habitación entre un mundo de miradas.
-Shaoran-susurró cuando se sintió a salvo del escrutinio.-¿Qué ocurrió?
-Sólo les dejé claro que eres mi prometida.
-Pero no creo que les haya gustado la idea…
-Nada que vaya contra sus deseos les hará gracia nunca, sólo no les hagas caso, es lo que me repito cada día de mi vida desde que vine al mundo.- le dijo sin mirarla a la cara.
-Shaoran… ¿no quieres casarte con Jyang?
-Tengo 16 años, no quiero casarme con nadie- contestó tajante mientras se detenía al final de un pasillo con dos puertas contiguas, una de caoba rojiza y la otra de un suave bambú- esta puerta- señaló la roja- es mi habitación y casi nadie tiene acceso a esta ala de la casa, la otra puerta será la tuya, dentro hay una puerta que conecta ambos cuartos, si necesitas algo no dudes en abrirla- su mirada intentaba rehuirla, el color había vuelto a su rostro.- le quitaré el seguro.
-¿Por qué hay una puerta que conecte las dos habitaciones?
-Es una tradición Li, allí duerme la prometida del líder porque… bueno…a veces se dan ciertas libertades…Yo le encuentro utilidad para mantenerte a salvo.- le rehuyó la mirada mientras un sonrojo adornaba sus mejillas.
-De acuerdo- gracias Shaoran.
-De nada, entra y descansa, las maletas ya están dentro. Hay un baño propio por si quieres refrescarte, vendré por ti en un rato para cenar ¿de acuerdo?- la castaña asintió y entró a su habitación, una amplia estancia con una enorme cama con dosel y jarrones chinos en las esquinas, un gran ventanal con vista al jardín le dio la bienvenida, además de una puerta casi oculta junto al tapiz de un gran tigre y una más visible del otro que llevaba al gran baño que contaba no sólo con lavabo, excusado y regadera, sino con una enorme tina que más parecía un jacuzzi. Un armario de caoba estaba abierto de par en par y un tocador a juego la esperaba; como Shaoran había dicho, las maletas descansaban a los pies de la cama, era hora de instalarse.
Unas horas más tarde el castaño tocó quedamente a su puerta para bajar juntos a cenar.
-¿De verdad es una buena idea?- preguntó mientras lo seguía hacia el comedor.
-Se supone que eres mi prometida, debemos bajar juntos y esas cosas.
Una vez que llegaron al comedor, una terrible sorpresa les aguardaba.
-Xiao Lang, te exijo una explicación inmediatamente.- una chica alta de cabello largo y negro con reflejos azulados, ojos grandes y marrones, piel blanca y labios rosas se había puesto frente a ellos con las manos en las caderas, usaba un ajustado vestido chino color violeta.
¡Apareció Eriol! ¡Estan en China! ¡Sakura se quedó sin casa xD!¡Los ancianos son unos malditos racistas xD!
Las leo en los reviews :3 gracias a todas por leer.
