Disclaimer: El universo de Harry Potter es propiedad de J. K. Rowling y de la Warner (Bros). La trama es mía, no robes, no lo publiques en ningún otro sitio sin mi permiso expreso. No escribo con ánimo de lucro.
Notas: Regalo del amigo invisble que organizó adharaphonix en LJ, para Estrella de la Tarde.
ASTORIA
No es ni muy tarde ni muy temprano, sino que están exactamente en la hora justa. Por allí a las diez y media de la madrugada, al despuntar el alba, pero como ya durmieron unas cuantas horas eso no les importa mucho. Astoria enreda los dedos en el pelo rojo de Ginny y esta, con los ojos entrecerrados, se dedica a murmurar el tremendo aprecio que siente por ella cada vez que le acaricia el pelo y a la vez le rasca la espalda.
La verdad es que Ginny siempre fue una mujer de pasiones sencillas.
Un par de tostadas con mantequilla para desayunar, un café ben cargado y al héroe del mundo mágico en la cama cada noche. Tampoco le hizo ascos a la casa y los niños, y mucho menos a los vestidos de premamá que siempre le gustaron tanto, esos que son enormes y cuando los ves en la tienda parece que pueda caber un elefante en ellos, pero que cuando te los pones resulta que a duras penas cabéis tu y ese paquete destroza riñones que resulta ser tu hijo.
-¿Has desayunado ya? -le pregunta Astoria, dejando de rascarle la espalda momentáneamente.
-Mmmm -se arquea contra su mano como una especie de gato, pidiéndole que siga con la caricia-, en realidad no, pero no me gusta desayunar tan temprano.
Esa es una costumbre que le quedó de vivir con Harry, por supuesto, como muchas otras. Se levantaban tarde después de echarse un polvo largo, de esos que estiran el tiempo como si este fuera un chicle, y al final acababan comiendo lo primero que podían encontrar.
Pero la verdad es que pese a que no puede dejar de acordarse de Harry, no volvería atrás en el tiempo ni por todo el oro de Gringotts. Ni siquiera por todo el oro del mundo, volvería a la casa con Harry, los niños y los vestidos de premamá. ¿Para qué, teniendo también una casa preciosa, los niños y a Astoria?
Y eso último, ese Astoria añadido a sus pertenencias -mejor que no se entere nunca que la ha nombrado así bajo ningún concepto, porque aunque sea un término provisional podría ofenderse-, es lo que le sorprende incluso a ella. Astoria, a quién se encontró un día en el Ministerio cuando estaba tramitando el divorcio con Harry. Astoria, la esposa (futura ex-esposa, en esos momentos) del nuevo amor del Héroe del mundo mágico. Astoria, con su pelo rubio y sus ademanes de dama de alta alcurnia, de niña pija y consentida.
Astoria, quién expone el cuello cuando sabe que la vas a besar allí y gime quedamente cuando al final lo haces.
