Chapter nº10 "Pánico."
*Bebe's POV*
-Oye Bebe, iré al centro comercial después de el colegio ¿Quieres venir conmigo? -Me preguntó sonriente. Cómo decirle que no. Que no tenía ganas. Que ver esos maniquíes me hacen sentir envidia y rabia por no ser como ellas. Que vomito cada vez que termino de comer algo. Ella nunca pensaría de mí. Esa es mi arma.
-¡Claro! ¿Por qué no? Podeos mirar vidrieras o algo así. Será mega-divertido. -fingí estar entusiasmada mostrando mis blancos dientes.
-¡Sí! ¡Será genial!
-No se como haré para esperar a que sean las tres para salir juntas. -dije algo triste pero contenta a la vez.
La sonrisa de Wen se hizo más grande si era posible. Y una extraña sensación de calor sofocante me invadió. Me ardían las mejillas y casi toda la cara.
Wen es mi mejor amiga desde siempre. Desde que tengo la capacidad de recordar. Ella consiguió un trabajo como recepcionista, gracias a que habla muy fluido el inglés. ¡Qué suerte la de ella! Yo todavía dependo de mis padres y tal vez sea esa la razón de mis atracones. Otro de los tantos motivos. La clase transcurría lentamente. Era terriblemente aburrida. Incluso temía quedarme dormida en medio de la clase. ¡Qué vergonzoso!
Una vez que hubo terminado la tortura, me levanté rápidamente de la silla y guardé mis cosas en mi mochila con cansancio. ¡Qué día! Y eso que solo usé a Mia para vomitar el desayuno y el almuerzo. Necesito pensar en algo para no cenar. Mi vida depende de ello. Bueno, tal vez, estoy exagerando un poquitín.
Al terminar la clase, por no decir tortura, enfilamos hacia el centro comercial. No puedo decir que me guste mucho. Ese lugar me hacía sentir muy insegura de mí misma. Bueno, incluso más de lo ya me siento siempre. Podía contemplar a las chicas que por allí recorrían y solo me queda sentir una envidia de tal medida que era reflejada en mi rostro. Aunque creo que no tanto como para que ella pueda percibirlo, a veces suele ser bastante distraída. Punto para mí.
-¿Qué te pareció la clase de hoy? -me preguntó.
-A-bu-rri-da. -dije sincera. Levanté los hombros. -No estaba prestando mucha atención a lo que el profesor explicaba. -mis hombros bajaron lentamente. La verdad era que no había podido apartar mis pensamientos de ella en toda la clase. Ni que fuera pecado o algo así. Pero así lo sentía en ese momento
-¿Y se puede saber e qué pensabas?- preguntó curiosa.
Me sonrojé mucho y bajé la mirada para evitar su penetrante mirada. Bajo ninguna circunstancia podría hacerle saber que ella me gustaba. -¡En nada! En nada en particular.- dije al fin al cabo de unos segundos.
-¿Es acaso un chico? -dijo pícara levantado una ceja.
-No. No es nada de eso. - dije negando con la cabeza y con las manos extendidas. -Es algo que no entenderías.
-Bien. Cuando te sientas bien como para decirme, sabes que puedes contar siempre conmigo. - dijo con ternura.
-Muchas gracias Wendy, ¡Eres la mejor!- de un momento a otro y sin previo aviso me abalanzo sobre ella, dándole un fuerte abrazo. Y no puedo decir que me haya incomodado sentir sus brazos alrededor de mi cuello ni su rostro tan cercano al mío.
Llegamos por fin y nos dispusimos a mirar los aparadores para ver en cual tienda entrar primero. ¡Había tanto por ver!
-¡Mira! ¡Mira! -dije señalando hacia un aparador en especial donde se exhibían increíbles botas y zapatos con taco y plataforma.
Ella se acercó y juntas admiramos aquellas piezas.
-Entremos. -sugerí -Adentro debe haber zapatos aún más bonitos que estos.
¡Wow! - no pude decir más. La tienda era mucho muy lujosa y por si fuera poco había rebajas en botas de invierno. ¡Mortal para cualquier dama!
Nos probamos un par de botas borceguíes con plataforma y taco. Y Wendy se decidió por llevar unas color suela, mientras yo escogí unas de modelo diferente unas con cordones al frente y de color blanco. Salimos muy satisfechas de ese lugar, la atención había sido más que ejemplar.
-¡Aw! ¡Mira ahí! -dijo de repente al notas una tienda de ropa cassual. Había vestidos soleros, de fiesta, calzas, jeans, camisas y blusas anchas. En el aparador y en diferentes poses se lucían los maniquíes usando hermosas prendas. Wen se decidió por entrar a ver pero yo me quedé en la vitrina con la boca entreabierta, contemplando aquellos modelos de madera tallada.
-No creo que nunca en la vida la ropa nos quede como a ellas. -dijo feliz riendo de su propio comentario, desde adentro.
-Sí. -asentí, sin apartar la mirada.
-Vamos, entra... miremos a ver que hay. -sugirió, saliendo y tomándome de la mano. Casi arrastrándome hacia adentro.
Cuando al fin entramos. Wendy no se detenía ni por un instante, preguntaba por talles, por colores, por diferentes precios.
Yo no me creí en derecho de comprarme alguna prenda de ese bonito lugar, decididamente no me lo merecía... había sido una se4mana terrible. Había tenidos días en los que superaba la cantidad de tres atracones al día. ¡Asqueroso! Me veía en mi mente usando esa hermosa ropa pareciendo una ballena. Esa sola idea me revolvía el estómago.
Me dediqué a asesorar a Wens sobre qué llevar. Después de un par de vueltas y muchas preguntas... llegó el momento de probarse las prendas en el vestidor.
-¿Qué te parece esta? -me preguntó. Era una blusa ancha y larga de esas para usar con un cinturón en la cintura.
-Creo que te ves genial. -dije asintiendo. -Es Estampada así que puedes ponértela con tu Jean negro. -le aconsejé.
Y así con cada prenda. Yo no había comprado tantas cosas como ella. Me dediqué a seguir unos de los principios de Ana Y Mia: Cómprate ropa dos talles más chicos para obligarte a entrar en ellas. Era una idea genial. Y estaba muy feliz hasta que Wendy hizo esa pregunta.
-Oye ¿Por qué no quisiste probarte la ropa que compraste? Tal vez tengas que venir a cambiarla luego. Si no te quedan bien. -me dijo.
-Me quedarán, ya verás... ya verás. -fue todo lo que dije.
Es lunes y es la hora del almuerzo. Siempre almorzamos con las chicas, todas juntas. Me siento muy mal. Hasta ahora he vomitando tres veces y todavía me falta el almuerzo. Y lo peor es que lo vengo esperando con ansias. ¿Cómo se puede esperar con ansias algo que odias hacer? No tiene el menor sentido. A veces ni yo entiendo mis contradicciones. Son muy molestas. No me dejan vivir en paz. Algunas veces pienso que sería mejor morir, así no tendría toda esta presión todo el maldito tiempo. Pero es entonces cuando pienso en ella. No puedo dejarla aquí. Acabo con la comida al instante. Lo leí en "VACIO CON LÁGFRIMAS" Las Mias como yo debemos comer velozmente para sin perder tiempo vomitarlo. Así mi cuerpo no tiene el tiempo necesario para desintegrar y absorber los nutrientes de la comida. Esa un consejo genial. También lo aplico en casa. Después de cada comida les digo a mis padres que me voy dar un baño y lo vomito todo en la ducha. Termino con mi plato. Ahora es momento de llamar a Mia.
N/A: hola todos! Lamento mucho la tardanza... pero quiero que sepan que gracias a sus reviews escribí este Chap. Así que espero que les guste y el próximo les prometo que lo subiré pronto y será de Kyle's Pov. Espero que sigan leyendo y me dejen algún comentario aunque no sea del todo positivo. Me encanta saber su opinión. Es algo muy importante para mí. Sin más me despido y les doy un millón de gracias a los que se molestaron en leer este Chap. DOMOU ARIGATOU GOZAIMASU!
