Capitulo IX
No pudo escalar más, la cima a la que había llegado no era lo suficientemente grande como para ver algo siquiera, solo la dejaba ver mas y mas tierra rojiza y lava, ofuscada bajo y fue al rancho tratando de buscar información pero solo encontró datos inútiles y uno que otro asustado por la erupción. De repente varios gorones aparecieron rodando y se detuvieron mareados cerca del rancho, Zelda no lo dudo ni un segundo y se acercó.
-¿Están todos bien?-
Los gorones asintieron aun mareados. Se dirigió hacia uno que se veía más despierto.
-¿Han visto a Link?-
Todos negaron con la cabeza, de pronto un goron hablo a lo lejos.
-Yo lo vi-
Zelda se acercó rápidamente hacia el.
-¿Donde lo viste?-
-Lo vi subiendo a la cima de la montaña muerte junto a Yunobo-
-¿Y Yunobo es…?- pregunto Zelda más preocupada que curiosa.
-Es el descendiente del campeon Daruk-
La respuesta dejó más preocupada a Zelda de lo que estaba, si Link se había encontrado con él e iban a bestia era porque algo grave pasaba, de pronto escucho a la bestia rugir enfurecida y a lo lejos en la cima del volcán la lava salió disparada con fuerza, sin saberlo estaba presenciando el momento justo en el que la bestia cayó al cráter del volcán, por su mente pasó lo peor.
-No… Link podria estar ahí…¡necesito subir!, ¿como hago para subir?- preguntó al goron cada vez más alterada.
-Ehh… tiene que tener una armadura si no, se quemará antes de llegar a la ciudad goron…-
-¡Maldita sea!- dijo recordando que necesitaba la misma armadura que estaba usando Link -¿donde la consigo?-
-En la ciudad goron, señorita…, no sabría decirle donde más- el goron lamento no poder ayudarla más.
-No puede ser…- estaba a punto de llorar de impotencia.
-Puede ir con muchas pócimas, aquí la señorita Hitta las prepara- dijo otro goron recuperándose del mareo.
-¿Que?- pregunto Zelda no creyendo en su suerte.
-Son unas pócimas resistentes al calor, claro que para llegar a la cima tendría que usar varias-
-Gracias, muchas gracias- dijo esperanzada y corrió hacia el rancho donde estaba la chica que le indico el goron.
-¿Usted hace pócimas?- le dijo repentinamente asustando a la pobre mujer que miraba atenta el fuego.
-Eh… eh… si soy yo- dijo un poco asustada.
-¿Cuantas necesito para llegar a la cima del volcán?-
-Bu-bue-no necesitaría muchas, sus 10 más o menos-
-Las quiero todas- comenzó a buscar su bolsa de dinero, al ver que solo tenía unas pocas rupias se sacó una hermosa pulsera de oro y diamantes y se la entregó -tome, ¿esto servirá como pago?-
La chica miro boquiabierta la maravillosa pulsera.
-No puedo aceptar esto, debe ser carisimo-
-No, importa esta bien, necesito esas pócimas, ahora-
La mirada de Zelda era insistente, así que la chica solo asintió y comenzó a prepararlas rápidamente, cuando ya estaban listas, Zelda tomó una, guardó el resto y partió corriendo a la montaña mientras le agradecia a la chica.
Extrañamente el volcán había dejado de entrar en erupción, gracias a eso Zelda pudo avanzar muy rápido por el camino y pronto llegó a la ciudad goron, poca era la destrucción que había dejado la erupcion, despues de todo las casas de los gorones estaban hechas de material muy resistentes para evitar daños producto de la actividad volcanica, los gorones que se habían quedado resguardados salían tímidamente de sus casas y reparaban uno que otro daño, Zelda le pregunto a quien se le pasó por delante si habían visto a Link pero recibía la misma respuesta, lo habían visto yendo hacia la cima, en eso tres gorones mucho más grandes que el resto se acercaron a ella.
-Señorita, ¿usted está buscando a Link?- preguntó uno de los gorones.
-¿Le ha pasado algo?- intervino el otro.
Zelda no le dio importancia a que fueran desconocidos, solo le interesaba que ellos preguntaban por Link como si lo conocieran.
-No lo sé, me dijeron que subió a la cima, temo que esté en peligro- dijo suplicando ayuda con su mirada.
-Nosotros iremos con usted, el camino es muy duro-
-Muchas gracias- suspiró aliviada.
Zelda con todas sus fuerzas continuó corriendo siguiendo a los gorones camino hacia la cima, cuando llegaron a los pies del volcán se dio cuenta que la bestia divina no estaba por ninguna parte, de repente y como si hubiera sido invocada por sus pensamientos esta última salto desde el interior del volcán hasta la cima, enseguida comenzó a bajar torpemente por la montaña mientras su característica luz exterior parpadeaba, indicando que estaba fallando, con un último movimiento llegó a los pies del volcán y se desplomó en el suelo, Zelda y los gorones la miraron sorprendidos, de pronto cuando el polvo que habia levantado al desplomarse se disipo uno de ellos noto que la bestia traia algo en su lomo, corrieron de inmediato hacia ella y empezaron a escalarla, Zelda desde abajo miraba preocupada, los gorones bajaron cargando lo que parecía ser otro goron y algo mas pequeño, segura de que era Link corrió hacia ellos.
-¡Link!- gritó al reconocer al herido joven.
-Esta muy herido, necesita atención- dijo el goron preocupado -Bajare con Link al rancho para que puedan atenderlo- dijo a sus dos compañeros quienes asintieron.
-Nosotros nos encargamos de Yunobo-
-Muchas gracias, de verdad- dijo Zelda.
-No se preocupe, estimamos mucho al chico-
El goron tomo a Link fácilmente y partieron rápido al rancho. Apenas llegaron el goron dejó a Link dentro, Zelda le dio las gracias nuevamente y segura de que cuidarian de Link por mientras, corrio rápido a los establos para sacar a Epona y Duquesa dispuesta a llevarlo a Kakariko.
-Necesito llevarlo a Kakariko- dijo entrando de vuelta preocupada.
-Traiga a su caballo, nosotros la ayudamos- dijo el dueño rapidamente.
Zelda asintio y salio corriendo, tomo a Epona y la acercó a la entrada del rancho donde los locatarios la esperaban y le habló despacio.
-Epona, Link está herido, necesito llevarlo a Kakariko- en eso Epona se tiró al suelo para que pudieran subir a Link a su montura mucho más fácil, una vez acomodado y asegurado, Epona se levantó y partió veloz corriendo como nunca antes.
-¡Epona, espera!- Zelda subió a Duquesa y corrieron tras Epona.
…...
Yunobo abrió los ojos aturdido, aun acostado en el suelo miró hacia los lado, al encontrarse completamente solo en ese extraño ambiente blanco sintió un poco de miedo, se levantó poco a poco pero se detuvo a medias, un extraño goron lo miraba fijamente.
-¿Usted es Daruk?- pregunto.
-Claro que no, muchacho, soy Darunia, sabio del fuego- su voz era potente.
Yunobo ladeo la cabeza confundido, por un momento se sintió estúpido, realmente se parecían.
-¿Qué fue lo que pasó?, ¿Donde esta Link?-
-El no esta aquí, muchacho, solo los descendientes de los sabios pueden estar acá-
Yunobo lo miraba cada vez más confundido.
-¿Descendientes… de sabios?-
-Así es, escúchame atentamente, te aclarare todas tus dudas-
…...
Le hechicera se levanto adolorida, miró al interior del cráter, luego al exterior, allí a los pies de la montaña sólo veía a la dañada bestia pero ni rastro del mocoso ni del goron, esperando que estuvieran achicharrados, voló hacia su hermana, quien ya estaba más repuesta luego del flechazo de hielo.
-¿Y?...¿los mataste?...-
-Eso espero… cayeron al cráter…-
-Malditos sean…-
-Esto no nos está funcionando hermana, debemos trazar un mejor plan-
-Tienes razón… solo nos quedan tres sabios más… -
-Y si ese mocoso sigue vivo, será un verdadero dolor de cabeza…-
-Demonios… debemos preocuparnos de liberar a nuestro amo, de los sabios podemos ocuparnos una vez él esté libre-
-Me parece bien, averiguemos donde lo han sellado estos malditos-
Las brujas subieron a sus escobas y se fueron sin rumbo fijo buscando algo que las conectara con su amo.
…...
Epona era la yegua mas rapida que Zelda había visto, logro sacarle varios metros de ventaja aun cuando partió de inmediato tras ella, luego de unos minutos apenas, Epona logró llegar en tiempo récord a la aldea. Zelda llegó unos segundos después, allí vio a Epona inquieta, relinchando insistentemente tratando de avisar a todos que su amo necesitaba ayuda mientras los sheikah trataban de calmarla, Zelda bajó rápidamente de su caballo.
-Link está herido, necesita ayuda- les aviso a los sheikah, tomo a Epona de las riendas que al sentir a Zelda cerca se tranquilizó y volvió a acostarse en el suelo para que pudieran bajar a Link, en medio de todo el caos una niña pequeña ya conocida salió de la casa de Impa.
-¿Que pasa aqui, que es todo ese alboroto?- grito Prunia desde la puerta de la casa, dirigió su vista hacia el lugar del alboroto y al ver a Link herido bajó rápidamente, en seguida Impa y Rotver salieron a ver qué pasaba.
-Diosa mía, ¿Que ha pasado?- preguntó asustada Impa mientras los guardias subían con Link herido hacia la casa mientras Zelda los seguia detras.
-Impa… es un desastre…-
De inmediato Prunia entró junto con los sheikah a la casa, dejaron a Link en el suelo y Prunia quien tenía alguno que otro conocimiento de medicina reviso que tan grave se encontraba. En seguida Zelda entró y se tiró al suelo junto a ella preocupada, mirando constantemente a Prunia y esperando la respuesta.
-Por lo menos, no necesitará ir al santuario de la vida-
-¿Estás segura?-
-Si… está herido pero no como esa vez-
-Llevenlo a la pieza de visitas y curen las heridas necesarias- indicó Impa a los sheikah, quienes en seguida tomaron con cuidado a Link y lo llevaron, Zelda se levantó dispuesta a seguirlos cuando Impa la tomó delicadamente del brazo -Zelda, déjalos que vayan solos, tú necesitas descansar tambien- Zelda quedo viendo a Impa, luego a los sheikah desaparecer en las escaleras, finalmente asintió cansada.
-Estara bien, esa vez parecía estropajo, ahora por lo menos respira- dijo Rotver tratando de animar a Zelda.
-¡Rotver!- lo regañaron Impa y Prunia.
-No le hagas caso- le dijo Impa a Zelda.
-No se preocupen, está todo bien- estaba muy cansada.
-Zeldita.. yo se que estas muy cansada pero…¿que paso?- pregunto Prunia curiosa.
Zelda los miro a los tres quienes la miraban curiosos, sabía que tarde o temprano tendría que contarles todo lo que había pasado.
-Es una larga historia- se sentó en suelo dispuesta a contarles.
Impa fue a la cocina para prepararle comida, cuando estuvo más repuesta comenzó a contarles toda la historia con lujo de detalles.
…...
Apaya llegó alegre a la casa de su abuela con las compras, afuera vio a dos caballos, uno blanco muy hermoso y a Epona, más alegre aún subió las escaleras, si Epona estaba afuera significaba solo una cosa. Entró y se sorprendió cuando vio al extraño grupo sentado en círculos, pero mas se sorprendio al ver que no estaba él, tuvo que reprimir el deseo de preguntar de inmediato porque no estaba ahí.
-Hola abuela, tía Prunia, tío Rotver, princesa- dijo alegre -que gusto verlos-
-Hola Apaya, ¿de compras?- preguntó Prunia.
-Si…- sin saber qué más decir rogó para que alguien hablará de Link, como escuchada por la diosa los sheikah bajaron la escalera.
-Ya hemos curado y dejado a Link acostado, solo necesita descansar-
Apaya abrió sus ojos preocupada.
-¿Que paso?- pregunto sin aguantarse.
-Link esta un poco herido, al parecer…-
Rotver no termino su frase, Apaya salió corriendo escalera arriba apenas escuchó la palabra herido dejando a todos los presentes mirándose las caras.
-Bueno, muchas gracias por todo- fue Impa quien rompió el silencio.
Los sheikah salieron de la casa volviendo a dejar a los cuatro solos.
-Termina de contarnos Zeldita- dijo Prunia.
Zelda quien no tenía ánimos ni para sentir celos, continuo la historia.
…...
Apaya subió corriendo la escalera, pero entró despacio a la habitación, allí estaba Link dormido y vendado, se acercó con cuidado y muy preocupada, se sentó en la cama y lo miro dormir, a pesar de saber que ella no era la chica indicada para él no podía evitar sentir lo que sentía, aunque estuviera con la princesa ella siempre estaría enamorada de él. Acercó su mano a su rostro y lo acarició despacio, de pronto sintió movimiento abajo, salió de su ensueño y se levantó, comenzando a ordenar las cosas que habían quedado tiradas tratando de que no se notara su nerviosismo. Impa la vio ordenando agitada y sonrió apenada, estaba consciente de los sentimientos de su nieta por el muchacho.
-Apaya, no hagas eso ahora, ya es tarde, ven a cenar con nosotros-
-Sí abuela, es que estaba muy desordenado- rio nerviosa -ahora bajo-
Impa bajo junto con su nieta, mientras Zelda subía la escalera agotada dispuesta a descansar, Impa le había dicho que podía acomodarse en su habitación pero Zelda no pudo evitar entrar a la habitación donde estaba Link, tomo una silla que había cerca de la puerta y se sentó al lado de su cama, lo miraba con tristeza y preocupación, sentía que todo lo malo que le pasaba al chico era por su culpa, con su mano acaricio su rostro y su cabello, poco a poco el agotamiento le fue ganando, apoyo su cabeza en las suaves mantas de la cama y media dormida llevo sus piernas de la silla a la cama, de inmediato se quedó dormida junto a él.
Ya entrada la noche, Apaya subió para dormir, al pasar por la habitación de Link vio a la princesa durmiendo al lado de él, sonrió, hacían una muy linda pareja, entró despacio y tomó una manta del armario, la estiro y tapo a Zelda, luego apagó las velas y cerró muy despacio la puerta tras de sí.
…...
Afuera un hombre oculto entre las sombras había escuchado atentamente toda la historia de Zelda, si resultaba ser cierta realmente deseaba conocer a ese par de brujas, despacio dio media vuelta y desaparecio entre la oscuridad de la noche.
