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Descargo de Responsabilidad: No poseo ningún contenido de Bleach. El mundo de Bleach y todos sus personajes pertenecen al maravilloso Tite Kubo-sensei.
Capítulo 9: "始まります!地獄へ堕"
RRRRRRRRRRRROOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAARRRRRRRRRRRRRRRR!
El rugido de agonía de múltiples huecos muriendo a la vez inundó las calles de la ciudad de Karakura. Miles de Hollow cayeron en una sola oleada de flechas de luz y grandes láseres de reiatsu condensado.
"Parece que eso es todo." Señaló Ishida dejando dispersar su arco espiritual y regresando a una postura relajada. "Es increíble que un cebo atrajera tal cantidad de huecos poderosos al mundo humano…"
El cebo que él había utilizado hace casi dos años apenas pudo atraer a un par de cientos Hollows de nivel bajo y sólo un Gillian, en cambio el que se activó este día provocó la llegada de unos treinta Menos Grande y tres Adjuchas… Nada muy complicado pero preocupante de todos modos.
"…" Sado-kun manteniendo su personalidad tranquila no dijo nada, limitándose a recoger a Yuzu y Karin del lugar en donde se habían desmallado por el cansancio y agotamiento de reiryoku. Las sostuvo a ambas bajo sus brazos, preparándose para saltar al terreno de las velocidades supersónicas y llevarlas a la Clínica Kurosaki en un abrir y cerrar de ojos.
"Tsk-" Ishida se quejó. Él por unos momentos había acumulado toda su concentración en su habilidad para rastrear la presión espiritual, en busca de un rastro inusual de reiatsu ya sea quincy o shinigami, no importaba lo que fuera, sólo que le diera pie para iniciar una búsqueda, algo que lo ayudara a encontrar a los responsables de esta oleada de Hollows. Sin embargo, no logró hallar absolutamente nada, todo atisbo de poder fue camuflado por el reiatsu de los cientos de huecos que llegaron al mundo de los vivos hace escasos minutos.
Al poco tiempo se rindió… No tenía caso, era inútil rastrearlos por hoy, deberá estar alerta de ahora en adelante por si algo inusual ocurría.
Caminó hasta Sado-kun y tomó a Karin en sus brazos con el fin de ayudar al gigante mexicano a cargar a las hermanas de Kurosaki. No es como si él necesitara ayuda, pero él no quería aprovecharse de su amigo y dejarlo llevar a ambas a su hogar… eso y que no quería parecer un inútil debilucho.
"¿Qué piensas hacer ahora Ryuuken?" Cuestionó.
A Uryuu le intrigaba la forma en que su padre pensaba actuar de ahora en adelante. ¿Quizás él se involucraría más en el mundo sobrenatural que en el pasado?… Después de todo la hija de Masaki Kurosaki estaba irremediablemente interesada de llegar al lado de su hermano en lo que estaba casi cien por ciento seguro que sería una guerra entre este –Silbern- y la Soul Society.
"¿Qué pienso hacer?… Esa es una pregunta estúpida Uryuu" El médico respondió sarcástico a la vez que acomodaba la montura de sus lentes sobre su rostro. "Voy a regresar al trabajo, no soy un estudiante despreocupado como tú, yo sí tengo deberes que atender y pacientes a los que ver."
Típico de él, nada le importaba más que su maldito trabajo y el dinero que éste le producía… Era por cosas como estas que Ishida aborrecía por completo la medicina como una profesión. Esto y lo que le vio hacer a al cadáver de su amorosa madre Kanae poco después de su muerte.
El albino anduvo unos metros en dirección hacia el hospital y se detuvo, giró su rostro al lugar donde Uryuu y Chad se encontraban y con una mirada seria declaró "Asegúrense de que lleguen a salvo a su casa… No querrán saber lo que Kurosaki y su hijo les harán si eso no pasa… Por supuesto, no lo dudes ni por un momento Uryuu… yo también te castigare si algo les llega pasar mientras están bajo tu cuidado."
Ishida observó con desprecio a su padre mientras este desaparecía en un rápido paso de Hirenkyaku.
"*Sigh*…" Suspiró con frustración, todo lo que estaba ocurriendo le estaba cobrando peaje, no sabía si iba a ser capaz de resistir toda esta mierda… Debería buscar una forma de llegar a Silbern urgentemente, necesitaba hablar con Kurosaki y obtener un esquema completo de la situación.
"Vamos Sado-kun" Pidió a la vez que caminaba suavemente hacia la Clínica. Una vez que dejaran a las niñas en su casa él iría al campo de entrenamiento, su poder y resistencia habían aumentado significativamente en los últimos días y creía que ya era hora de intensificar el nivel de sus prácticas… Tal vez sería buena idea invitar a Sado-kun, necesitaba un compañero de entrenamiento que esté cerca de su fuerza, o por lo menos más que las chicas.
"Ishida Uryuu, Yasutora Sado" No habían dado ni diez pasos cuando una voz conocida los llamó.
Era definitivo, este día fue una completa bazofia. Detuvo su andar y se giró hacia la voz. Con la calma que definitivamente no tenía, preguntó.
"¿Qué ocurrió para que una capitana del Gotei trece se aparezca por el mundo de los vivos, Soi-Fong-san?" Trató de parecer lo más cortés posible, porque estaba seguro que actualmente lo único que deseaba hacer era destruir a cada uno de ellos… a esos Shinigamis que decidieron eliminar de la ecuación a su salvador sólo por ser una -Potencial Amenaza- para la seguridad de la Sociedad de Almas.
"Si es por la destrucción de esos huecos… Debería decir que no es para nada mi culpa, yo sólo evitaba que los seres humanos fueran atacados, erradicando el problema antes de que algo malo ocurriera. En todo caso ustedes deberían enviar a segadores de almas más competentes en específico para esta ciudad tan saturada de reishi" Ishida intentó desviar lo mejor que pudo el tema de conversación que seguro ella tenía en mente.
Shaolin no se vio afectada por el desprecio evidente de Ishida Uryuu hacia las capacidades de los Shinigamis, simplemente lo ignoró y fue directo a lo que buscaba.
"No, de hecho eso no me incumbe en absoluto, tal problema es de ese blando de Ukitake… Sin embargo Ishida Uryuu algo que vi cuando recorría la cuidad mientras cumplía una misión especial me llamó la atención…"
El Quincy maldijo para sus adentros, tragó el nudo de su garganta y con una voz altiva habló "Oh?… ¿Y qué sería eso?"
Una sonrisa arrogante de victoria se arrastró por el rostro de la pequeña capitana. "Vi a esas dos mocosas luchar contra los primeros Hollow que llegaron hace unos momentos… es grandioso como ya tiene el poder para acabar con un menos grande… Parece que las has estado entrenado"
Chad e Ishida de forma inconsciente se movieron ligeramente preparándose para escapar, dejando de lado el hecho de que ninguno de los dos tenía la velocidad para hacerlo… luchar obviamente no era una opción, no en contra una capitana a la vez que cuidaban de Karin y Yuzu.
"Al parecer Kurosaki Ichigo no era un simple shinigami daiko como todos en el seireitei creíamos…"
Schattenbereich: Silbern
"Muchas gracias Inoue…" Le dije esas palabras llenas de calidez rara de mi parte luego de que ella me curara… otra vez.
Ella parecía bastante seria, o quizás estaba muy concentrada en terminar el tratamiento, aunque únicamente le faltaba recuperar mi resistencia y rellenar mis reservorios de reiryoku… No, eso no era, su habilidad había avanzado hasta el punto que ya no necesitaba ni prestar atención a su Soten Kisshun.
"De no ser por ti habría colgado mi cruz, eres realmente alguien increíble." Decidí bromear un poco para aligerar el ambiente y sonreí para tratar de calmarla… "Bueno, al fin de cuentas siempre termino dependiendo de tu Shun Shun Rikka."
"Eso es porque Kurosaki-kun es muy imprudente cuando lucha, siempre terminas lastimándote" Aunque parezca extraño, Inoue estaba reprendiéndome, pero… la verdad es que me lo merezco. Era sólo un jodido entrenamiento y aun así me deje llevar hasta el punto de volarme uno de mis brazos, de no ser por ella sólo mi brazo izquierdo existiera en estos momentos.
Sin embargo no podía ayudarme a mi mismo, quería demostrarles a todos los demás Sternritters que soy alguien con quien no deben meterse, que soy alguien poderoso, que merezco el título que Jii-san me dio, odiaría que ellos comenzaran a tratarnos como los débiles del grupo. También tenía la intención de enseñarle a Haschwalth que soy alguien imprescindible e irremplazable para el Wandenreich, porque, mientras yo esté con vida nadie, Inoue está bajo mi protección y nadie, absolutamente nadie podrá-
"… Kurosaki-kun…" Inoue detuvo mi línea de pensamiento abruptamente.
Se veía pensativa, la expresión de su rostro y sus ojos mostraba inseguridad y duda, a simple vista podía ver que algo la estaba carcomiendo.
"¿Qué ocurre Inoue?, Dime." Pedí suavemente a la vez que llevaba mi mano derecha hasta su mejilla, quería saber qué es lo que la tenía así.
"¿No te sientes a gusto en el Wandenreich?… ¿Quieres regresar a Karakura?"
Eso era plausible, ella vino hasta acá por mí y esto no es precisamente un paraíso, es únicamente un enorme cuartel militar dentro de una muy fría ciudad regida por un absurdamente poderoso gobernante, no es nada parecido a lo que estamos acostumbrados, este lugar no tiene la calidez y la felicidad que se podría obtener por vivir en el mundo de los vivos, en cambio este sitio le podría traer malos recuerdos sobre el tiempo que estuvo retenida en Hueco Mundo.
"N-no, no es que no me guste del todo" Ella refutó frenéticamente, moviendo con fiereza sus brazos para tratar de enfatizar su punto, luego agregó tímidamente en voz baja "En realidad no me importa mucho donde o como me encuentre mientras esté a tu lado, ayudándote en todo lo que pueda… siéndote útil, Kurosaki-kun"
Siendo sincero, en ese momento no logré entenderle muy bien ya que lo dijo tan suave que apenas pude escuchar algunas palabras… Sin embargo me sentí muy feliz en ese momento, no sé muy bien por qué.
Le pregunté que era entonces lo que la molestaba, ella se quedó pensando por unos momentos y luego me preguntó al mismo tiempo que tomaba con suavidad mi mano "… Kurosaki-kun t-tú vas a…"
Su mano temblaba, estaba muy nerviosa, estreché mi mano sobre la de ella con firmeza y suavidad, ella continuo "¿Kurosaki-kun vas a participar en la próxima guerra contra la sociedad de almas?"
"¿Eh?" ¿E-eso era todo?
*Sigh*… Bueno era entendible, Inoue siempre se preocupa mucho por todas y cada una de las personas que ella llegaba a conocer y tenemos muchos conocidos en el Seireitei, esa es una faceta que me gusta bastante de ella, su absoluta amabilidad incondicional (aunque algunas veces se extienda también a los que se suponen que son nuestros enemigos)
"Q-Quiero decir… Kuchiki-san, Abarai-kun, Yachiru-chan, Zaraki-san… tenemos muchos amigos y tendremos que enfrentarlos en algún momento durante la guerra y… y no-"
"Inoue" La interrumpí, yo aún no quería pensar en eso y tampoco quiero que ella lo haga
"Trataré de evitar el luchar con ellos, yo no quiero atacarlos de ninguna forma…" me detuve para pensar en que decir para calmarla un poco "L-le pediré a Yhwach-Jiisan que prohíba hacerles mucho daño, q-quizás acepte."
"Y-ya veo, s-sí… Tal vez él apruebe esa petición" Inoue intentó parecer relajada. No funcionó, creo que ella no tiene dotes para la actuación.
Levanté la parte superior de mi cuerpo abruptamente. Me quede sentado en frente de Inoue y con rapidez la atraje hacia mi abrazándola como lo haría con mis hermanas cuando se despertaban a las tres de la madrugada asustadas por una pesadilla.
"K-Kurosaki-kun?" Inoue intentó zafarse. No la dejé, y con cuidado comencé a acariciar lentamente su espalda.
"Inoue, yo sé lo difícil que va ser pelear con nuestros antiguos amigos, pero no tenemos otra opción" Hablé de la forma más tranquilizadora que pude, en estos momentos le agradecí a Yuzu hacerme practicar esto muy seguido cuando a lo largo de los últimos trece años.
"¿Por qué todo ocurrió de esta forma?" Ella sollozó en mi pecho. "¿Por qué ahora tenemos que ser enemigos de la Soul Society?"
"No podemos hacer nada, ellos fueron los que comenzaron…" Actualmente soy alguien buscado por el Gotei y si quiero la protección del Wandenreich tendré que luchar, ganarme un lugar de poder en el imperio y apelar por un respaldo para mis amigos, que sin duda serán un blanco para los shinigamis cuando se den cuenta que no van a poder encontrarme por más que me busquen.
Nos quedamos en esta posición por un largo rato, en un cómodo silencio.
Acaricié lentamente su cabeza y ella respondió acercándose más a mí hundiendo su rostro en mi cuello.
Su respiración me hacía cosquillas y el aroma de su cabello lentamente me hacía pensar que mantenerme en esta posición para siempre sería una buena idea… Sin embargo un pensamiento cruzó mi mente.
"Inoue… Hasta esta mañana estabas perfectamente bien, quiero decir, parecías bastante alegre incluso… ¿Qué hizo que de repente comenzaras a divagar sobre la guerra?" O más bien ¿quién fue que le contó sobre eso?, yo deliberadamente omití ese detalle cuando le hable sobre quedarnos en Silbern, después de todo ella no querría que entráramos en otro conflicto de ese tipo.
Ella pareció sobresaltarse un poco, pero rápidamente se recompuso, hizo una mueca como si pensara con mucha fuerza, parecía que no recordaba bien el cómo se enteró, luego hizo un gesto de entendimiento y respondió "M-mientras entrenabas con Haschwalth-san hablé un rato con Gabrielli-san y… bueno, ella me dijo que dentro de poco el Wandenreich entrará en una guerra a gran escala contra la Sociedad de Almas… y también me contó que con la potencia que tenemos actualmente, es muy posible que sea una batalla terriblemente unilateral… que… t-tal vez diezmemos con facilidad al Gotei"
Cuando escuche eso sentí como si una vena palpitara con fuerza en mi frente, podía sentir como mi enojo se desbordaba.
¡Oh, Creo que dentro de poco voy a tener una buena charla con Gabrielli!
Al otro lado de Silbern, La Sternritter 'Q' estaba tomando unas copas del whisky más caro que había en el mundo de las sombras en el bar principal del castillo luego de presenciar la sublime actuación de su –crush- en su entrenamiento con el Grand master cuando sintió un escalofrió extraño recorrer su cuerpo, era como si un depredador estuviese oculto, asechándola y desprendiendo una enorme intención asesina… intensión asesina que era claramente palpable.
Su piel se erizó y rápidamente se puso en guardia.
El bar-ténder y los demás presentes la miraron como si estuviera loca.
Ella escaneó la zona con sus sentidos espirituales '¿Pero qué?' La sensación había desaparecido
'¿Me estaré enloqueciendo?'
World of the living: Karakura Highschool
Poco después de que terminaran las clases del día en la secundaria de Karakura, Ishida se encontró con una de las mejores amigas de Kurosaki en la azotea de la escuela.
Arisawa le había pedido muy –Amablemente- que le explicara ¡QUE CARAJOS ESTABA PASANDO Y DONDE DEMONIOS ESTABAN ORIHIME E ICHIGO!
Por supuesto, Uryuu al ser el caballero que era accedió y le soltó la sopa… Dijo absolutamente todo lo que sabía, con lujo de detalles… S-sí, fue por ser un caballero, no tenía nada que ver la golpiza que le esperaba si trataba de ocultarle algo a Arisawa.
"¡Maldita sea!" Gritó. "¡Cómo puede ser posible que esos bastardos sean tan desagradecidos!" Ella estaba furiosa, caminó por toda la terraza en un intento en vano de calmarse. ¡Esos bastardos se atrevieron a apuntar sus espadas hacia su mejor amigo!
"Arisawa" Usando su voz seria y calmada, la llamó.
"¡Qué!" Bramó, aún con su temperamento en ebullición.
"Ambos, Kurosaki y yo, necesitamos que nos ayudes" comentó mientras acomodaba sus gafas sobre el puente de su nariz.
"¿Eh?" Se detuvo por unos momentos, su enojo remplazado por confusión… por ahora.
"Actualmente Ryuuken y yo nos estamos encargando de las hermanas de Kurosaki, sin embargo no creo que eso sea lo más acertado, ellas son demasiado dependientes de su hermano y mientras él esté en –Silbern- tendrán que conformarse con su padre, pero él tampoco puede estar al pendiente de ellas y aunque seamos familiares lejanos de ellas, las conocemos muy poco" Explicó.
"A mi parecer sería beneficioso que tú las cuides mientras no estén entrenando conmigo, ya que las conoces desde que eran más pequeñas y eres muy cercana a Kurosaki… Mucho más que yo por lo menos."
Ishida esperaba que aceptara, esto aseguraría que Yuzu y Karin siempre estén vigiladas por alguien, que si bien no era muy poderosa espiritualmente, le serviría para disminuir su paranoia un poco.
"Está bien, voy a velar por ellas…" Tatsuki declaró.
'Tal parece que voy a estar pasando la noche en la casa de Ichigo de ahora en adelante… Hace tiempo que no lo hago, aunque me gustaría que ese idiota este allí también'
Schattenbereich: Silbern
Salí de mi habitación y me dirigí lentamente a la sala del trono.
Hace unos momentos un Soldat vino y me alertó que Yhwach-Jiisan quería hablar conmigo, me pidió alistarme y presentarme ante su majestad.
Gracias a las habilidades tan convenientes de Inoue mi cuerpo se había limpiado y mis ropas se repararon por lo que sólo necesitaba levantarme y comenzar a caminar, por el contrario Inoue decidió tomar una ducha para relajarse y luego descansar un rato mientras esperaba a que yo llegara.
Caminé poco a poco por los enormes pasillos de Silbern reflexionando sobre las posibles acciones que tomaré en las próximas batallas.
Era casi un hecho de que en algún momento acabe por enfrentar a alguien conocido y estoy completamente seguro que en esa situación tendré que ir a matar, ya sea Kenpachi, Byakuya, Renji o Rukia, mi misión será asesinarlos a sangre fría…
Asimismo es seguro que ellos vengan a mí con esa misma intención, en ese punto yo seré un invasor nuevamente y no seré perdonado por ninguno nunca más.
Las cartas estarán a nuestro favor:
Tenemos el factor sorpresa, un ejército mejor dirigido y entrenado y la cantidad de guerreros nivel –Capitán- en el Wandenreich es más del doble de los que tiene el Gotei. Por otra parte tenemos una forma de neutralizar su arma más poderosa y hacerla nuestra.
Sí, no hay discusión, esta será una guerra fácil… un genocidio… Qué ironía.
Eso en sí es un alivio para mí, una vez terminada esta guerra, nadie será tan tonto como para atacar a mi familia o amigos…
El mundo será reformado y regido por el Emperador. Los Sternritter seremos los nuevos líderes debajo de Jii-san, y yo me aseguraré de convertirlos en VIPs y de mantener su seguridad como una prioridad…
Yuzu, Karin, chicos, no se preocupen… Me encargaré de todo.
Sin darme cuenta, ya había llegado a la sala del trono, me había perdido lo suficiente en mis pensamientos como para que mi cuerpo anduviera en piloto automático y me llevara hasta la entrada del salón.
Sin muchas contemplaciones entré.
Yhwach-Jiisan estaba como de costumbre sentado en su enorme trono luciendo su maniaca sonrisa con Haschwalth a su lado acompañándolo estoicamente. No me arrodille como lo harían los otros Caballeros de las Estrellas, jamás me he inclinado ante nadie y no tengo intenciones de hacerlo nunca.
Ellos no le prestaron atención ese mísero detalle, el Emperador simplemente si limitó a elogiar mis capacidades de combate y de pensamiento rápido en medio de una batalla.
"Si eso es para lo único que me llamarón, me voy. ¡No soy ningún perro faldero que trata de resaltar en busca de que lo adulen!" Comenté despectivamente.
Eso siempre me ha molestado mucho, incluso en mi época como un mero humano, los oficiales de policía siempre me felicitaron por reprender a los delincuentes, Hmp, no necesito nada de eso, yo hago las cosas porque hay que hacerlas, lo mismo ocurre con mis entrenamientos y mis peleas.
"¡JAJAJAJAJAJAJAJAJA!" Jii-san se soltó a reír, eso logró enojarme aún más.
"¡¿Qué?!" Pregunté cruzando mis brazos sobre mi pecho con altanería.
"Eso es lo que esperaba de mi hijo nacido en la obscuridad." Felicitó nuevamente.
"¡Tsk! ¡Te he dicho que no me llames así!" Grité furioso "No soy tu hijo" agregue después de unos segundos.
Él sólo aumento el tamaño de su sonrisa y comentó con diversión "Por supuesto que eres mi hijo, Ichigo… Todos lo quincies lo son"
Eso ya lo sé, pero aun así no me gusta que se refiera a mí de esa forma, siento como si despreciara lo que Oyaji hizo por mí durante estos diecisiete años…
¿Qué estará haciendo en estos momentos? Seguro que esta cuidado de Yuzu y Karin como una mama osa, a pesar de ser un hombre.
"No, Ichigo, de hecho yo te llamé con un buen propósito"
"Hm?" Con esto mi oído se animó.
"Tengo intenciones de enviar dentro de unos meses al Capitán de Caza Quilge Opie y al Jagdarmee al Hueco mundo en una misión de reconocimiento simple." Dijo levantándose de su trono y caminar hasta los pilares a un lado del salón, los cuales dejaban ver la cuidad del Wandenreich en todo su esplendor.
No dije nada, sencillamente lo seguí y me coloqué a su lado izquierdo, apreciando el paisaje y oyéndolo al mismo tiempo.
"Quiero que te unas a él" Anunció. "Tú conoces mejor el Hueco Mundo que Quilge y será una buena práctica para ti luchar en ese lugar. Vas a quedarte allá hasta el que ordene el inicio de la invasión."
Después de terminar mi reunión con Jiisan merodeé por el castillo congelado tratando de pensar en que hacer a partir de ahora.
Aparentemente tengo que ir a ese maldito lugar de nuevo para brindarle mi –apoyo- al Sternritter J…
Ya sabía que íbamos a invadir primero a Hueco Mundo, pero no tenía idea que sucedería tan rápido, por lo general las guerras premeditadas llevan mucho tiempo de preparación… aunque por otro lado, yo no tengo idea de cuánto tiempo el Wandenreich ha estado preparándose para este inminente momento.
No estoy seguro si debo llevar o no a Inoue conmigo, puede que el estar en esos desiertos de mala muerte le traiga muy malos recuerdos.
Me detuve por un momento, miré por una ventana hacia el horizonte, aún era temprano, alrededor de las cinco de la tarde… y no estaba cansado en absoluto, el Shun Shun Rikka de Inoue se encargó de eso, incluso me siento como si acabara de despertarme en estos momentos.
Ella probablemente esté dormida a estas alturas, luego de ese incidente mientras sanaba mis heridas ella terminó tan cansada que estoy seguro que si no la obligaba a darse un baño antes, Inoue se habría rendido ante el sueño desde el momento en que yo salí a mi reunión.
Bajé al primer piso de Silbern buscando algo en lo que entretenerme, tenía que quemar mis energías en algo y entrenar estaba descartado puesto que Haschwalth se había retirado a sus aposentos.
Algo atrajo mi atención, muchos Soldats de rango más o menos alto se reunieron en un salón amplio custodiado por soldados rasos.
Música fuerte se desprendía del lugar y los que estaban adentro parecían muy animados, charlando entre sí y bebiendo lo que claramente era alcohol… "Genial, en este sitio tan disciplinado también existen los bares…" murmuré con molestia para mí mismo, a pesar de que era algo bastante comprensible, de alguna manera tenían que evitar el estrés y como más lo harían ¿teniendo sexo y luego matar a su compañero?
No obstante esa demostración de falta de sentido común no fue lo que me hizo pensar en siquiera entrar, sino fue la presión espiritual que sentí adentro.
"Oh, tengo unas palabras que decirte ~Gabrielli~" Entré en el bar sin contemplaciones, no tuve la necesidad de pedir permiso, aunque sea menor de edad, pero ¿que Soldat en su sano juicio cuestionaría a un Sternritter? nadie sería tan idiota.
The Balance regresó temprano a sus aposentos.
Después de informarle a su majestad de las habilidades de lucha de su más nuevo recluta, le había preguntado si tenía algún conocimiento sobre lo que estaba ocurriendo en el mundo de los vivos, por supuesto eso luego de contarle sobre las proezas de las hermanas de Ichigo y de la horda de huecos que invadió el mundo humano hace tan solo unas horas.
Para su sorpresa el emperador Quincy de hecho sabía lo que atrajo a los Hollows. Según su majestad los responsables eran residentes de -ese lugar- que por un corto período de tiempo lograron materializarse en el mundo real.
Haschwalth no entendía muy bien la razón de porque ellos haría algo como eso o como lograron salir de –allí- en primer lugar siendo que está fuertemente custodiado por –ellos-… pero no importaba de todos modos, su majestad le ordenó no tomar acción en ese asunto, y él no desobedecería las ordenes de su emperador, probablemente él quería probar a Ichigo o tal vez tenía algún otro plan en mente.
'*Sigh*… olvidémonos de eso por ahora.' Decidió irse a descasar por ahora, estaba sumamente exhausto gracias a su formación con Ichigo Kurosaki, la cual se había prolongado durante más de cuatro horas.
Se dirigió directamente a su armario y se desvistió, posteriormente colgó su uniforme personalizado en un gancho y lo guardó. Vestido con únicamente su ropa interior se acercó a su cama King size.
"Haschwalth-sama~"
Debajo de esas sabanas estaba un excelente regalo para la vista.
Su sirvienta personal se encontraba en una pose sugerente, completamente desnuda… su sudor hacía brillar su pálida piel con el resplandor naranja del ocaso, una de sus manos estaba perdida entre el medio de sus largas y bien torneadas piernas y la otra deslizándose por el modesto pero firme valle de sus pechos.
Sus ojos completamente negros rebosaban de deseo puro e irrefrenable por recibir el toque mágico de su amo y señor, su lengua colgaba de su boca abierta provocada por la rápida y dificultosa respiración que mantenía.
"M-mis más sinceras disculpas Haschwalth-sama… Y-yo iba a esperarlo p-pero el saber que me premiarías me excitó mucho… N-no pude ayudarme a mí misma~" Su sirvienta rogó, lagrimas se escapaban de sus ojos negros.
The 'B' no pudo evitar salirse de su personalidad habitual y sonrió con perversidad.
"~Has sido una chica mala~" susurró en su oído a la vez que tomaba su cabello suelto con fuerza y le daba un tirón fuerte.
"Aahh~ a-así es Haschwalth-sama… He sido una mala sirvienta."
Tal parece que Jugram no tendría descanso en un buen rato, después de todo, tenía una sirvienta desobediente que adiestrar.
"Ahora voy a tener que castigarte en vez de premiarte como originalmente había planeado…" murmuró suavemente tomando uno de sus pechos y pellizcar su pezón, retorciéndolo y estrujándolo con fuerza, aún sin soltar su cabello plateado.
"AAHH~ HASCHWALTH-SAMA~"
World of the living: Kurosaki Clinic
"Con permiso" Tatsuki entró a la casa de su mejor amigo, ella ya sabía que no había nadie en casa con la excepción de las chicas Kurosaki, pero de todos modos ella murmuró al entrar esas palabras que desde pequeña le metieron en la cabeza junto con su educación, justo como a cada persona Japonesa.
Deambulo unos momentos por la casa, estaba casi desierta.
Yuzu y Karin estaban aún descansando de ese atenuante momento, ellas gastaron mucho poder espiritual para eliminar de la existencia a esa manada de Hollow así que era entendible que ellas pasaran el resto del día inconsciente, recuperando su reiryoku.
Fue a la habitación que compartían las niñas y las observó por unos minutos, sus expresiones de paz hizo sonreír a Tatsuki, le recordaban a Ichigo cuando él estaba pequeño… antes de que perdiera a su madre.
Soltando un pequeño suspiro, Arisawa se dirigió hacia la sala, donde había dejado las cosas que trajo con ella, como sus maletas (porque desde ahora pensaba vivir ahí, por lo menos hasta que Ichigo y Orihime regresen), sus útiles escolares y comida instantánea que compró de camino a la clínica.
Calentó su comida en el horno de micro hondas, luego de comprobar que estaba lista, la tomó junto con una soda que sacó del refrigerador y se fue al sofá grande que se encontraba frente al televisor. Lo encendió y comenzó a cambiar canales al azar.
'Ichigo… Ishida, Chad y yo cuidaremos lo mejor que podamos a Yuzu y a Karin… Así que encárgate de proteger y de mantener a salvo con toda tu alma a Orihime y no te descuides a ti mismo… No sé dónde estás, ni que estás haciendo, pero te deseo la mayor de las suertes… porque conociéndote, te meterás en innumerables problemas a partir de ahora"
Schattenbereich: Silbern
¿Cómo demonios todo esto terminó así? ¡Maldita sea!
Se supone que debía estar reprendiendo fuertemente a Gabrielli por decirle a Inoue sobre la guerra sin tacto alguno, se supone que ella debería estar arrodillada frente a mí con un gran chichón sobre su cabeza pidiéndome disculpas por la idiotez que cometió…
En vez de eso, terminamos en esta situación.
Ella actualmente colgaba de mi cuello totalmente ebria cantando delirios y estupideces a todo pulmón.
"Vamos, Kurosaki… Bebe algo no seas aburrido~" Ella balbuceo forzando la salida de las palabras por su garganta y obligando a trabajar a su lengua sin control por efecto del alcohol.
¡Maldito sea el licor!
Hice caso omiso a su petición caprichosa y en un movimiento ya bastantemente practicado lance sobre mi hombro a Gabrielli para llevarla a su habitación, ella ya estaba completamente perdida y ahora mi deber era asegurarme que llegue a salvo a su cama para que duerma la mona…
"Oh-hoo~ Quieres hacerlo ahora Kurosaki, no creía que fueras tan lanzado –Hip-" Arrastró las palabras agregándoles un toque de sensualidad.
*Sigh* espero que la resaca de mañana le pegue con tanta fuerza que ni se pueda levantar y pase todo el día en el baño vomitando.
"¡Oigan todos!" Ella inesperadamente gritó con toda la fuerza de sus pulmones, su voz resaltó bastante con respecto a la música.
"¡Kurosaki y yo vamos a tener sexo en estos momentos!" Desde mi hombro levantó su brazo derecho en signo de gloria.
Ehhhhh! ¡¿QUÉ DEMONIOS?!
Rápidamente la sala se llenó de aullidos y silbidos de los Soldats borrachos, Comentarios como:
"¡Así se hace Gabrielli-sama!"
"¡Nosotros sabíamos que podrías seducirlo!" o
"¡Que envida Gabrielli-sama compártenos un poco de él a nosotras también!" Se dispararon a diestra y siniestra por los presentes… ese último en especial me hizo avergonzarme hasta más no poder.
"¡Maldita sea! ¡Gabrielli mantente callada joder!" La regañé dejando caer algo de mi reiatsu sobre ella para enfatizar mi punto, asimismo golpee con algo de rudeza el costado de su pierna… grave error.
"AHhnnnnn!" Gimió en voz alta, lo que provocó que los alaridos de los soldados estallaran nuevamente.
"¡Vallan a una habitación!"
"¡Sí, no es necesario que se exhiban en frente de todos!"
"¡Están locos! ¡Por supuesto que pueden hacerlo aquí!"
"¡Denos un espectáculo!"
… Je… Jeje… Trágame tierra…
Salí de ese infierno y me precipité hacia la habitación de Gabrielli, ya estaba exhausto y eso que hasta hace sólo una media hora me sentía como nuevo…
No estoy hecho para esta mierda.
Entré a su cuarto y pasé directamente hasta su cama, la solté sobre ella con nada de delicadeza. No quería quedarme más tiempo del necesario aquí, me volteé y comencé a caminar hasta la salida-
"~Kurosaki~"
Regresé mi mirada hacia ella, estaba apoyada en sus brazos intentando en vano levantarse del colchón.
"¿~A dónde vas~?" Preguntó haciendo un puchero.
¡Ja! Eso no funcionará conmigo, no cuando a diario yo veía las caritas de cachorro de mis lindas hermanitas y uno que otro que he visto de Inoue, Gabrielli nunca llegará a hacer un gesto lo suficientemente adorable como para doblegar mi voluntad (aunque yo fallara miserablemente cuando eran de Yuzu o Inoue).
"Me largo" Contesté con sequedad.
"Eh? Pero si estoy tan caliente~" Se quejó.
"Ayúdame a calmar esto que siento en mi pecho y vientre" Ella dijo eso a la par vez que arrancaba a la fuerza los botones de la gabardina de su uniforme, dejando al descubierto su… ¡SUS PECHOS!
Momentáneamente mi mente se quedó en blanco…
No pude dejar de ver hacia esos pequeños y claramente suaves montículos de lujuria coronados por unas diminutas y rosadas cerezas ya firmes esperando para ser acariciados, estrujados, lamidos y succionados…
"Lo ves~" Sonrió con satisfacción. "¡Tú también lo quieres!"
"¡¿Q-qué te hace pensar eso?! ¡Idiota!" repliqué con fuerza y 'tapé' mis ojos con mis manos… Bueno, tanto como lo hice con Rangiku-san aquella vez que intentó seducirme.
Al parecer mi fuerza de voluntad no era tan fuerte como yo creía. Tanto Yoruichi-san como Rangiku-san o incluso Gabrielli ahora han logrado que mi cuerpo me traicione un poco…
Aunque el mayor efecto lo logró Inoue esta mañana, casi pierdo el control de mí mismo… casi me dejo guiar por mis instintos-
"Mira lo mojada que estoy~"
Nunca en mi vida me había movido tan rápido, incluso luego de mi entrenamiento en el Dangai yo estoy seguro que no podría escapar de un lugar tan rápido que como lo hice de la habitación de Gabrielli…
En serio no tengo idea en que momento ella se quitó sus pantalones y sus pantis.
Aunque debo decir que la vista no era para nada mala, sí había algo de vello púbico (en lo personal no me desagrada) pero creo que sin temor a equivocarme, la de Yoruichi-san es mucho mejor y más agradable, su color chocolate hace que… un minuto…
¡¿En qué demonios estas pensado Kurosaki Ichigo?!
T-tengo que sacar de alguna manera esa imagen de mi cabeza, no puedo llegar con Inoue con mi –amiguito- erguido, eso sería demasiado vergonzoso…
Mientras caminaba se me ocurrió una buena idea, desde que llegué a Silbern me concentré demasiado en la guerra y mi entrenamiento, y a estas alturas no he leído ni una vez el Daten.
Saqué el libro de datos que proporcionaba el imperio a cada soldado perteneciente a los Sternritters y comencé a revisar los detalles de personas que ya conozco para ver qué tan acertada es nuestra red de información…
Me alegro que me dieran una versión escrita en japonés, no sé ni cómo leer una oración en alemán.
Ahora que lo pienso ¿todos aquí hablan a la perfección el japonés?
En el libro aparecían todos los Capitanes y tenientes con sus estadísticas de batalla, patrones de lucha y cada cosa resaltable como fecha de nacimiento o el nivel de peligro que podrían presentarnos (ninguno era resaltable… incluso Yamamoto-Jiisan es considerado como medio en ese aspecto), también mencionaba que luchador tenía en su poder un Bankai y para algunos incluso cómo funcionaba.
Esto me enterneció un poco, la descripción de los Bankai de Byakuya, Toshiro, Soi-Fong-san, Komamura-san y Renji eran de hecho muy completas y acertadas. Cosa que me asustaba un poco, el saber que aparte de Aizen, existía también alguien más que mantenía un ojo sobre nosotros a tiempo completo.
Luego de ojear un poco más las descripciones de los capitanes, salté hasta otra sección de este Data Book: Los potenciales de guerra.
Ya sabía que yo aparecería en esta sección, Haschwalth, el pelirrojo y la niña espeluznante no dejaron de repetir que yo era un –potencial de guerra especial- que de hecho encabezo la lista.
Éramos cinco los que aparecíamos aquí.
Aizen Sousuke por su incalculable y prácticamente infinito reiatsu, Kenpachi Zaraki por su increíble fuerza bruta, Urahara Kisuke por sus ingeniosos planes para cada situación que puedan presentarse, otro Shinigami anciano que nunca he conocido por su sabiduría y yo mismo por mi capacidad de crecimiento.
En cada página recalca en nivel de peligrosidad de cada uno (Aizen y yo teníamos el nivel más alto), a quien daba su lealtad y la posible actuación que tendríamos en la guerra.
En mi estado aparecía un sello que indicaba que me había unido al ejecito de su majestad, el de Aizen aparecía un signo de interrogación ya que él no era ni un enemigo ni un aliado por los momentos.
En la siguiente 'capítulo' del Daten estaban escritas de forma simple las próximas misiones y los objetivos de esta.
Entre ellas se encontraba el reconocimiento de las áreas de Hueco mundo, la invasión y conquista de este, además de la captura, sometimiento y alistamiento de Arrancars…
Así que eso es lo que voy a estar haciendo… creo que tendré que dejar a Inoue en Silbern, no quiero que ella este presente cuando hagamos eso, a ella no le gustara para nada ese comportamiento, Inoue respeta bastante la vida de los demás y su libertad.
Finalmente el libro tenía unas páginas en blanco que al momento de actualizarse estas se llenarían.
Oh? Acaban de cargar nueva información…
Um? ¿Una Horda de menos grande invadieron Karakura?… Bien, eso no es muy común, aun con la cantidad de reishi en la atmosfera era extraño que muchos huecos viajen desde Hueco Mundo hasta allí de golpe, hasta donde yo sé sólo ha ocurrido una vez antes y eso fue cuando Ishida utilizó ese cebo hace poco más de un año.
Supongo que Chad e Ishida se encargaron del asunto, o tal vez Oyaji haya actuado por un momento extraño de responsabilidad por parte de él, no creo que se quedara quieto con sus hijas viviendo en ese pueblo… pero, él no hizo nada cuando era yo el que se enfrentaba a eso.
Espera… ¿Yuzu y Karin hicieron qué?
Real World: Karakura-town outskirts
Time: 9 pm
Cinco figuras envueltas en mantos negros salieron paso lento de un portal en forma ojo bordeado de llamas azules y cadenas el cual había aparecido en algún lugar sobre Karakura-Chou. Ellos tenían sólo una cosa en mente.
"¡Finalmente es el momento!" El que parecía ser el líder se adelantó unos metros y sin voltear a ver a sus compañeros anunció teatralmente.
"¡Hoy es el día en que tomaremos nuestro primer paso en el camino hacia la Libertad!" Su voz exudaba la felicidad que sentía al saber que dentro de poco ese monstruo iba a liberarlos de ese maldito lugar.
"¡Por fin nuestras cadenas serán removidas!" Exclamó extendiendo sus brazos hacia los lados para enfatizar su declaración.
Sus compañeros estallaron en vítores… Sí esto es lo que esperaban.
"¡Taikon, Gunjō, Garogai, Murakumo, vallamos en busca de la carnada que atraerá a nuestro salvador!"
"¡Como ordene Shuren-sama!"
