BRUUUUM Llego rápido a lanzar este nuevo capitulo de contrabando (como todos los demás). A dejarles otro pedazo de mi imaginación aquí y desear que disfruten la lectura con todo su kokoro y no me linchen por tardarme tanto para esta QuQ

Advertencias: ligero contenido homosexual

Aclaraciones: Ningún personaje perteneciente a las películas de HTTYD o RoTG me pertenece, el único colado en esta historia es Eros/Cupido que se encargara de empujar nuestro ship...a su modo :U huehuehue

Agradecimiento especial para Hana, por pasarme ese fic que encendió la llama de la OTP en mi junto a mi inspiración y ganas de escribir. Mujer, te ODIO, ahora quiero escribir oneshots y una aqui teniendo que actualizar porque la culpa no la deja a gusto. (Ok no, VALES PIZZA MIL)

Sin más que agregar dejo la actualización *w*


Flechas perdidas en el fuego

—Entonces, supongo que el día de ayer te fue bien aún cuando no tenías mi hermosa compañía a tu lado.

—Si con bien te refieres a que Astrid parece odiarme cada día más y más, entonces sí, me fue de maravilla.

Jack revoloteó de buen humor a un lado de su amigo solo para apartar alguna que otra rama que parecía amenazar con atorarse en su chaleco. Ese día seguirían con la prueba siguiente de vuelo y era otro paso más para ambos, y con ambos Jack se refería a Toothless y Hiccup porque él no lo necesitaba, podía volar por su cuenta y sin ningún artefacto humano como el que ahora el vikingo cargaba y casi se le resbalaba cuando ambos escucharon un golpe cerca de los arboles cercanos.

—¿Qué fue eso?

—No lo sé, quizá sea alguna ardilla salvaje. No te preocupes bebé, veré si tiene rabia.

—Ja, ja.

Apenas Jack iba a acercarse al lugar donde ambos escucharon las hierbas removerse, cuando una figura salto frente a él. Sorprendiéndolo cuando un hacha se levanto en alto y el rostro de Astrid estaba justo en sus narices y a nada de dejar caer el arma que paró en seco a lo alto de la joven que veía fijamente a su amigo.

Los tres se quedaron en silencio por cortos segundos, mismos que les sirvieron para procesar la situación y recordar que la rubia no podía distinguir la figura del espíritu y esto solo sirvió como oportunidad para ambos chicos para escabullirse lejos de ella, usando la flora natural del bosque para aguardar debajo de una roca donde las enormes ramas servían como escondite y el silencio como un engaño que solo despistaba lo suficiente para que se desanimara a seguir el rastro.

—...— Jack congelo los dedos del vikingo solo para molestarlo y no dejo que contra atacara gracias a su retirada táctica que consistía en escabullirse y cerciorarse de que su perseguidora ya no se encontraba –No, sigue aquí. Bueno, no aquí pero todavía puede escucharte si sales o hablas. Yo te recomiendo que te quedes ahí un rato— regreso a su posición a un lado de él. Quejándose cuando un contacto helado tapo su nariz y tuvo que empujar a Hiccup cuando se dio cuenta que se había despegado el hielo que le formo en sus dedos, para ponérselo en la nariz cuando estuvo tan cerca como para devolverle el favor. –Todavía puedo traer a tu mejor amiga de regreso junto con su hacha— Jack sentía los ojos llorosos al sentir todavía el hielo en su nariz y no fue nada agradable tener que soplar para quitárselo.

—Ja, ja— el albino no podía borrar esa sonrisa de competitividad que Hiccup le encendía cada que le soltaba alguna broma.

Él era el mejor bromista, no iba a dejar que un pecoso humano y menos su amigo, le ganara en algo como eso. Por eso siempre le seguía la corriente en las bromas o agradecía que Hiccup lo hiciera, era divertido y llevadero, aún cuando en ese momento donde él podía reír y al menor no le quedaba de otra que taparse la boca para no delatar su posición, normalmente pensaría en hacerle competencia para devolverle el golpe.

Si, normalmente.

"No necesitas hacerme enojar"

—¿Hiccup?

La voz de Astrid llamando a su amigo a la distancia solo fue un recordatorio de que no podían salir todavía, pero ninguno estaba pensando en salir del escondite temporal que habían improvisado para ese momento.

No, la concentración de ambos chicos estaba en los ojos del otro. Jack se distrajo en intentar contar las pecas que Hiccup tenía en la cara, inclinándose como si se sintiera cansado o una fuerza invisible lo arrastrara a quitar la distancia que separaba a ambos y Hiccup parecía pensar lo mismo, pues había dejado de verlo para cerrar los ojos y ayudarlo a quitar la distancia que lentamente fue menguando entre ellos.

El contacto fue suave y no duro tanto como los anteriores que Jack (de forma ilícita) le había dado a Hiccup, pero fue suficiente para hacerlo sentir una calidez extraña en el estomago y en la punta de sus orejas.

No dijeron nada más, no hacía falta. Se limitaron a dar un segundo contacto que duro más tiempo, lo suficiente para que ambos pudieran experimentar un poco ese extraño contacto, la forma en que sus labios se amoldaban de forma perfecta con los del otro, la extraña corriente que enfriaba el cuerpo del más joven y calentaba la helada presencia del mismísimo Jack Frost. Aún cuando se separaron, ninguno abrió los ojos hasta que su respiración volvió a la normalidad y el aire que ambos exhalaban les dejaba cierta sensación de cosquillas en las mejillas.

—Creo que ya se fue.

—Sera mejor que vayamos con Tooth antes de que vuelva más decidida que antes.

—No creo que eso sea posible— Hiccup se levanto con cuidado para evitar chocar con la parte alta de la roca. Dejando que Jack cargara unos momentos su montura para que él se ocupara de quitarse las fastidiosas ramas que le estorbaban en su camino.

El camino continuo en silencio, ninguno de los dos se sentía con ganas de preguntarle al otro la curiosidad que ese beso les había despertado y tampoco querían pasar por la vergüenza de tener que hablar si se les devolvía la duda en su contra.

Por ahora, solo harían como si ese bochorno que ambos cargaban en sus mejillas no existiera a lo largo del camino.

En él la isla congelada de norte, reinaba un silencio sepulcral donde los guardianes se encontraban sentados en una mesa redonda y todos parecían confundidos por la información que el guardián más viejo les había dicho con respecto al último tema que habían tocado en esa junta diaria personal.

—Norte, no creo que ese sea el caso— la primera en romper ese silencio fue la fémina que estaba sentada entre conejo y Morfeo. Mirando con tristeza al guardián que tenía una enorme sonrisa pintada en su rostro. —No puede ser posible.

—¿Por qué no? ¿No te das cuenta de lo bueno que es la relación que puedan tener Jack y Eros? Ambos pueden volverse una mejor persona por la influencia del otro, se los digo, eso es algo bueno.

—Pero es raro— Bunny frunció el ceño sin aceptar por completo la teoría y cuento que Norte les había dado después de que dialogaron un poco sobre lo raro que se estaba volviendo ver a Eros cerca del cuartel y más aún el intentar contactarlo. —Entiendo que Eros controla todo eso de la atracción como Meme lo de los sueños pero es...¡No lo sé! Ese tipo hace que me den ganas de esconderlo en un agujero para que nadie lo encuentre. Es raro.

—¿Tu qué opinas Meme?

El guardián de los sueños formo una equis encima de su cabeza más no se mostro tan alarmado como los demás. Volvió a hacer figuras con su arena y en ellas dibujaba fuego, copos de nieve, dragones y luego un corazón roto como si la comunicación entre ellos fuera tan avanzada como para que ellos entendieran a que se refería.

—Bueno, ese es un inconveniente. Si cualquiera de los dos termina devorado por un dragón, no creo que el otro termine bien parado.

El guardián negó con la cabeza al no haberse dado a entender en lo que quería decir. Una noche fue suficiente para visitar un pueblo con pocos soñadores y tan rápido como llego, fue que noto la cercanía que Jack estaba teniendo con uno de los pocos chicos que se sumergía en sus sueños relajados y no en pesadillas que atormentaban a los demás.

Por eso el sabía del buen humor que mantenía a Jack sonriendo de forma tan honesta o distraído en las juntas a las que lo habían citado. Porque nunca lo vio desear tanto el dormir y fue por eso que le regalo parte de su magia que le ayudaría a conciliar el sueño si la usaba, aunque todavía no la usaba y de eso se daba cuenta al no percibir ni una sola señal de los sueños que pudieran estar enterrados en la consciencia del menor.

—No, no es eso.

Meme tuvo que dejar atrás su berrinche que Norte había dejado caer en el por la mala interpretación que dio a sus figuras y presto atención a lo que Fairy les intentaba decir desde hace unos momentos y los otros dos solo no la dejaban continuar por estar en sus discusiones alternas sobre cuál sería la mejor opción en ese momento.

—El no puede, no porque sea incorrecto, me refiero a que no puede hacerlo. Chicos, Eros no es capaz de amar a nadie.

—¿En qué sentido te refieres?

—Si, Bunny tiene razón. Eso no tiene sentido, el lo representa, es imposible que no se sienta atraído por alguien.

—Bueno, funciona diferente a nuestra magia. Solo una vez pude hablar bien con él. Sucedió hace unos años, me lo tope después de un trabajo y nos quedamos un rato a ver la aldea— confesó desanimada y dejando de agitar sus alas para tocar el suelo, sin voltear a verlos por la culpa de no haberlo contado antes —y había muchas parejas, eran los días en que volvían de la guerra y todos estaban de muy buen humor, paseando de un lado a otro. Entonces yo le pregunte si no le parecía lindo ver todo ese amor que desbordaba la gente, porque nosotros nos sentimos felices cuando vemos la dicha de los demás y cuando creen en nosotros solo nos hacemos fuertes— sonrió sin sentirse contenta del todo, pero ninguno de los guardianes la interrumpió. —El dijo que no, no sentía nada. No le alegraba verlos felices, no sentía dicha en verlos amarse y tampoco sentía que su alma diera un vuelvo cuando creían en él— Norte frunció el ceño sin comprender sus palabras, pero decidió no interrumpirla al ver la mirada severa que Bunny y Meme le dirigían —y entonces yo le pregunte...le pregunte porque si en ese pueblo eran todos felices gracias a él, pero no, me dijo que ellos eran felices porque él no estaba interviniendo.

Los tres se quedaron en silencio, tan confundidos como al principio y sin apurar a su amiga a hablar pues parecía al borde del llanto cuando tuvo que interrumpir su relato para tomar aire.

—La cosa es...que Eros se vuelve fuerte cuando la gente le da su energía. Con el no basta creer, si llega a obtener poder de los demás, no dejaría nada en ese lugar, quedarían solo las malas memorias y sentimientos negativos porque él se lleva esa atracción.

Lentamente la información fue encajando en la mente de los guardianes que miraron de forma estática al frente.

—Y como el obtiene poder de los demás, no puede generar el propio. Norte, Eros no tiene la capacidad de amar a nadie, por eso no creo que sea...buena idea que este cerca de Jack. Quizá el si le tenga cariño pero las intenciones de él son— se encogió de hombros al no poder describir que era lo que tenía en mente ese arquero imprescindible que iba de un lugar a otro sin siquiera avisar a nadie o alertar sobre algo. —No sé si le tenga cariño o no a Jack, pero la otra vez rastreamos a Pitch a un poblado desierto y encontramos una de las flechas que Eros utiliza...No sé si tuvo una pelea con él o no, pero no lo reporto. No me gusta como sonríe cada que decimos que no sabemos donde esta Pitch y se burla en nuestra cara, no es la misma intención a como lo hace Jack.

—Odio su sonrisa, prepotente. Pero Fairy tiene razón, cada que hablamos de Pitch ese haragán no hace más que burlarse de nosotros o restregarnos en la cara que no lo hemos encontrado. Norte, quieres darle el beneficio de la duda pero esto puede salirse de control y cruzar la línea de lo que está permitido hacer, lo correcto o lo incorrecto.

Meme asintió con la cabeza al concordar con lo que decían los otros, pensando en seguir los pasos de Eros para investigar en donde se metía cuando no estaba con ellos ni con Jack y desentrañar de una vez ese misterio para aclarar las dudas que salían con cada día que pasaba.

—¿Jack sabe esto?

—No creo.

Norte se quedo mirando al suelo por unos momentos, tomando un gran respiro para ordenar sus pensamientos y volver de nuevo al tema.

—Bien, tenemos que mandarlo a llamar, pero esta vez sin que Eros se entere.

—Yo puedo ir por él— Apenas el hada de los dientes agito sus alas cuando la arena de Sandman la interrumpió y formo una nube que lo elevo lo suficiente para señalarse y que todos pudieran verlo.

—¿Seguro? — pregunto sin tener problemas en intercambiar la tarea, más entendiendo su afirmación cuando hizo un leve asentimiento con la cabeza para dirigirse a la salida.

Sandman asintió con la cabeza por última vez a modo de despedida, sonriendo y dirigiéndose a donde sabía, Jack se encontraba con su extraña fijación e interés que había tomado por los humanos de ese poblado.

Los guardianes por otro lado no podían hacer otra cosa más que teorizar el porqué de las acciones realizadas por el espíritu que encabezo el tema de conversación de esa noche.

Los minutos lentamente se transformaron en más de una hora, tiempo suficiente para que los guardianes se empezaran a preguntar qué tan lejos se encontraba el albino como para que retrasara el viaje de quien era uno de los guardianes más rápidos.

Bunny volteó a donde Norte veía por la ventana de piedra que tenían en aquella torre. Buscando señales de arena que le avisaran sobre la llegada de su compañero pero sin percibir siquiera una luz.

—¿Creen que debamos preocuparnos?

—No lo sé, ya no sé que es bueno pensar o si solo estamos siendo sobre protectores— Norte suspiro incomodo y el silencio entre ellos seguiría de no ser por la figura que se estampo de lleno en la pared y los empujo para poder ponerse de pie.

—¡¿Eros?! — Fairy fue de inmediato a levantar al arquero que estaba con la ropa hecha un asco y su aseo ajeno no se veía mejor que su presentación rápida.

Pero a ninguno le dio tiempo de evaluar que sucedía cuando el castaño ya se aferraba a la pierna de Norte como si implorara por un favor aunque se negaba a verlo directo a la cara.

—¿Qué pasa muchacho? — Aún cuando no eran muy cercanos, al gran guardián del norte no le gustaba ver ese tipo de angustia en los ojos de ninguno de sus compañeros guardianes o espíritus y solo un vistazo fue suficiente para ver esta brillar en los ojos del espíritu.

—Jack...es Jack— les comento con un poco de trabajo al hablar, como si tuviera algo atorado en la garganta y le fuera difícil hablar y mantenerse de pie al mismo tiempo —Estábamos en una isla cuando Pitch llego, veníamos para acá cuando nos ataco y Jack huyó para el lado contrario para que no me persiguiera a mi— conforme hablaba el sentido de alerta despertaba con creces en los ojos de los guardianes. —Y entonces él...

—¿Dónde estaban? Meme acaba de ir por ustedes, tenemos que ir a respaldarlo.

—Al suroeste, no sé muy bien los kilómetros pero avance en línea recta— asintió con la cabeza, un poco tembloroso pero mirando distraído a todas partes como si la ayuda le fuera a caer del cielo —Ustedes no me agradan— aclaró sin poder cambiar su tono de voz al burlón que siempre tenía e automático. —pero Jack es mi amigo, no quiero perderlo.

Con tanto ajetreo y la emoción del momento, Norte tuvo poco tiempo para poder presumirle esas palabras del arquero al hada que volaba preocupada de un lado a otro, esperando a que le dijeran en qué momento sería bueno ir a buscarlos. El cual, era en ese momento.

—No te preocupes Eros, iremos por ellos. Tú quédate aquí.

—En ese estado solo nos estorbaras si nos acompañas

—Y si alguien más entra al palacio de norte, huye— concluyo Fairy mientras conejo y Norte estaban preparando el trineo para partir lo más rápido que eso les permitiera.

—Si, si..Vayan con cuidado— murmuro el arquero conforme el traqueteo del trineo avisaba sobre la partida de los guardianes y esto le provocaba una leve sonrisa al espíritu que se levanto sin mayor trabajo y la angustia que hasta hace unos segundos explayaba sin mucho trabajo, ahora desaparecía de sus orbes y le daba espacio a la diversión. —Vayan con mucho cuidado.

Sin embargo lo que dijo no era una mentira aunque era una verdad incompleta. Solo esperaba que ellos se dieran cuenta que era lo que él decía como verdad y que era lo que él decía como una mentir, sería interesante y divertido ver el resultado de ese pequeño experimento en el que Pitch lo había envuelto.

—(—)—

—Eres un tonto.

Jack no paraba de reír mientras él se ocupaba más en arreglar la las cuerdas de su montura que apenas tuvo la suerte de salvar antes de que Astrid los descubriera y por ayudarlo, Jack intento congelar el metal para romperlo pero solo había atinado a congelar su mano, que ahora estaba con sus dedos entumidos y en una feroz batalla contra el seguro, usando un desarmador como arma y su fuerza como soporte a no caer por el esfuerzo.

—Ya me disculpe ¿por qué sigues enojado?

—Quizá hubiera ayudado que no te la pasaras riendo durante todo el transcurso del camino.

—No puedo evitarlo, tu cara lo provoca.

—Ja, ja.

Se limito a poner los ojos en blanco aunque sin estar enojado en realidad. La irritación abandono su gama de emociones cuando el metal finalmente cedió a la presión y las tiras dejaron de sostenerlo para caer al suelo.

—Bueno, solo tengo que volver a coser las puntas y un nuevo aro y soporte. Por lo demás, no sufrió mucho daño.

—Creo que lo más dañado fue tu cabeza.

—No espero que comprendas a un genio como yo, Jack.

—No, hablo en serio— Jack dejo su cayado a un lado con tal de aproximarse a poner la punta de sus dedos cerca de la nuca ajena y dejar en obviedad como su temperatura corporal de esa zona estaba más alta a lo normal. —¿No te pegaste cuando la cuerda se rompió?

—No sé, no creo— y a pesar de tenerlo cerca en más de una ocasión, eso no evito que la poca distancia que ahora tenían entre los dos pintara sus pecosas mejillas. Le adormecía un poco esa punzante molestia que hasta hace unos segundos seguía martilleando su cabeza, si no había dicho nada del golpe que recibió fue por pura costumbre a solo aguantarlo y seguir con su rutina de diario. —No me duele.

Pero el quejido bajo que la presión de los dedos provoco en él, revelo la mentira y causo por primera vez, que Jack frunciera el ceño frente a él.

—¿En serio?

—...Hm— Hiccup evito el contacto visual para no revelar más de ese agudo dolor que le provocaba la presión sobre esa zona sensible de su nuca. Los dedos deslizándose de forma lenta por su cuello solo servían para atraerlo lentamente hacia el rostro consternado de Jack, quien no dejaba de revisar que no tuviera otro golpe oculto en su cabeza y poca atención parecía prestar a la distancia que volvía a ser poca entre ellos. —...No me dolía tanto.

Termino por confesar cuando estuvo tan cerca como para sentir de nuevo su respiración chocando contra sus labios, sintiendo de nuevo ese impulso de cerrar sus ojos e inclinarse a repetir el contacto que habían tenido en la tarde y sentir de nuevo esos fríos y suaves labios que se movían menos torpe que él.

¿Cuánto tiempo llevaban parados? Podía sentir como sus piernas empezaban a entumirse como queja de estar en la misma posición.

¿Esperaba que dijera algo? ¿Qué se disculpara por no avisarle antes o por hacerse el fuerte y no decir nada al respecto o simplemente le estaba dando el típico sermón silencioso que te dan los amigos después de haber hecho algo malo?

No, Jack no se veía tan enojado para decir o expresar algo así, no. Quizá era su imaginación, pero desde su punto de vista se veía triste.

Si se ponía a pensar mejor en ello, no sabía mucho sobre el tipo de vida que tenía Jack a pesar de que él le contaba sobre los espíritus y fantasmas a los que él llamaba guardianes o los problemas que algunos gnomos o duendes podían causar en él. No sabía por ejemplo si Jack tenía una familia, un hogar, amigos aparte de él o Eros, el arquero que llego a mencionar una vez.

No sabía nada de él, pero tampoco necesitaba saberlo.

No iba a preguntar sobre cosas que Jack no tuviera deseos de responder así como el también respetaba ciertos temas que prefería evitar. Aún cuando nunca acordaron nada, ambos llegaron a un acuerdo de no tocar temas incómodos y para ambos era perfecto ya que ninguno sabía que decir cuando realmente se necesitaba de un buen consejo.

Hiccup mantenía su atención en los ojos azules del mayor, intentando expresarle que tenía su apoyo a pesar de que no tenía ni idea de que lo tenía tan preocupado como para hacer esa expresión que se veía tan extraña en su rostro siempre risueño.

No sabía cuánto tiempo llevaban en esa conversación silenciosa que constaba de un intercambio de miradas y los dedos de Jack aún palpando un poco sus hebras. Pero esta conversación termino cuando por segunda vez en ese día, los labios de Jack lo despertaron un poco ante el frío contacto que solo lo espabilo lo suficiente para corresponder con el contacto y sujetarse de sus hombros al abrazar lo suficiente su cuerpo para darle a entender que ese contacto podía ser más largo.

Dejo de sentir culpa por no aclararle que esos gestos no los hacían los amigos normalmente, cuando noto que Jack parecía deducirlo cuando ninguno de sus compañeros de entrenamiento se llego a portar de esa forma. Quizá sabía, quizá no, le gustaba más la idea de no preocuparse por eso cuando las caricias que Jack le daba al jugar con su cabello solo lograban desconcentrarlo más de lo que el beso lo hacía.

¿O eran ambas acciones al mismo tiempo?

Esa era otra pregunta a la que no encontraba respuesta. Recordaba que de pequeño veía a las parejas de la aldea demostrar su afecto de forma pública y a él solo le parecía asqueroso por la idea de tener que tocar con su boca un lugar donde la otra persona habría comido algo como leche de yak o platillos que no eran de su gusto y solo le dejarían ese sabor en la lengua.

Si, ríanse. Eran preocupaciones de un niño normal.

Apretó sus manos al sentir que presionaba de nuevo el lugar donde se había golpeado, quejándose en voz baja y sintiendo como la lengua ajena entraba a su boca por error y el roce que consiguió cuando se separaron de golpe, solo le provoco otro quejido que iba en un tono diferente al primero.

—Lo siento. ¿Estas-

—No, no— se aclaró la garganta para poder recuperar el tono de su voz aunque aun sentía un cosquilleo terrible en la parte baja de su vientre por ese roce que Jack había dado con la punta de su lengua en su paladar. —Es, no me dolió…

—¿No te congele?

—No.

—Oh...bueno..

Ambos prefirieron ver a otro lado, buscando algo con que distraerse o al menos Hiccup buscaba algo que le distrajera lo suficiente para no decirle que quería repetir ese beso. Sus ojos se detuvieron en una extraña figura que estaba en la esquina de la habitación, mirándolos con una expresión que solo se podía comparar con el shock y tenía su boca abierta de la impresión.

Puede que Jack no le hablara de su gente, pero por la estatura, apariencia y brillo que ese hombre desprendía con solo su presencia, no le fue difícil adivinar que era alguien del mismo lugar que Jack.

—¿Hola? — lo saludo mientras rezaba mentalmente a Thor que le cayera un rayo a través del techo y lo partiera ahí mismo de tanta vergüenza que ahora se acumulaba en su ser al darse cuenta que fueron observados por un tiempo indefinido.

—¿Hola? — repitió Jack al no haber captado lo mismo que él. Girándose y saltando por culpa de la sorpresa y el instintivo nervio que ahora lo poseía al ver que había un tercero en la habitación. A pesar de que siempre tenía su piel blanca, de alguna forma pudo ver que esta se volvía más clara conforme los segundos pasaban frente a ellos.

—M-Mucho gusto…mi nombre es hiccup— se presento aun cuando seguía con la vergüenza encima y ahora le tenía que sumar la mirada de pánico que Jack le lanzaba sobre su espalda cuando camino a donde estaba el enano frente a ellos.

El hombre comenzó a hacer unas extrañas figuras sobre su cabeza con una arena que se movía como si fuera agua sobre río. Algo que lo cautivo pero intento centrar su atención en las figuras y gestos que el hombre hacía sin dejar de mover sus manos de un lado a otro.

—Sandman, el es un...no creo que..

—Es mi amigo y lo conocí hace unas semanas— respondió a lo que el entendió como una pregunta y luego asintió con la cabeza cuando el enano señalo sus propios ojos e hizo un gesto como si tuviera basura en ellos —No, nos encontramos por casualidad pero desde entonces pude verlo. No todos pueden verlos ¿verdad?

—¿Qu-Hiccup le puedes entender?

—Espera— hizo un gesto para que Jack guardara silencio —estamos hablando Jack, sh— y se volteó en el momento justo en que el nombrado ponía los ojos en blanco y casi se jalaba el cabello por lo posiblemente confuso y bizarro que se estaba volviendo todo en ese momento.

No sabía que puesto o relación tenía ese hombre dorado con Jack, pero tampoco quería meterlo en problemas o mentir respecto a su forma de interactuar.

—Si...bueno, al principio me daba muchos problemas— Asintió cuando el hombre simulo una avalancha y ambos inclinaron la cabeza como si fuera una de las peores noticias recibidas en ese corto lapso —pero am...Jack no ha hecho nada malo, no sé qué tipo de conducta es apropiada para ustedes, pero no ha causado problemas. La mayoría de daños son por dragones que atacan a la aldea y con el único que ha hablado es conmigo. Tampoco ha hecho travesuras a los demás— mientras más hablaba la expresión de tristeza que Jack padeció unos minutos atrás ahora se dibujaba en las facciones del enano que parecía verlo con algo parecido a la ternura. —El es...

—Okay~ creo que ya quedo claro que me he comportado correctamente en mi estancia aquí— Hiccup salto al tener la punta del cayado helado en su cuello. Contacto que lo obligo a retroceder y ver con irritación al chico que ahora tenía frente a él —¿Dónde están los demás para regañarme? Ah y... — ambos chicos quedaron callados al ver que ahora la arena estaba formando, entre sus múltiples formas, a una figura esbelta sosteniendo una flecha que rompió con sus manos y luego un copo de nieve (que hiccup estaba seguro, representaba a Jack) siendo atrapado por las extrañas garras que el hombre de la silueta tenía.

—Jack— miro preocupado a su amigo que parecía entender por primera vez en su vida la comunicación que Sandman le daba —Así era la figura de...

—Lo sé, lo se...Sand ¿Dónde están los demás? — el guardián hizo una figura de una montaña como respuesta que Jack afirmo de inmediato y volteó a donde él estaba. —Creo que voy a tener que irme...hay mucho que tengo que explicarles y esas cosas...

—...¿Quieres que tengamos una despedida dramática o con un "ok, nos vemos después"te conformas? — sonrió al no poder ver la posibilidad de no ver a Jack de nuevo. No cuando la razón de la presencia de ese sujeto parecía ser una diferente a la de Jack haciendo amigos humanos.

—Ja, ja. Con eso quiero decir que cuida tu pecoso trasero en la prueba de...de mañana— el susurro y el gesto fueron suficiente para que Hiccup entendiera que se refería a la prueba de vuelo libre con Toothless.

—Ten cuidado con el fuego y ese tipo— si, aún no olvidaba el sueño que Jack había pasado por alto.

—Bien.

—Bien.

Ambos asintieron al unisón, pero también se dirigió al hombrecillo que estaba guiando el paso de salida.

—No vayan a estrellarse con ningún dragón si van volando.

Y por alguna razón desconocida, ese último comentario sacó una sonrisa del guardián que se despidió con la mano y desapareció por la ventana de madera con el manto nocturno envolviéndolos a ambos hasta no dejar rastro de su presencia.

—(—)—

—¿Qué tal amigo? — Hiccup sonrió al ver que Toothless parecía tan emocionado e impaciente como él con respecto a la prueba de vuelo, aunque también noto que el dragón miraba a los lados y detrás de él, buscando la presencia del chico flotante que llegaba a su lado o a veces incluso antes de él. —Hoy no vendrá, tiene asuntos importantes que arreglar y no podemos ir con él. No aún— agregó para si mismo e intento no poner tanta atención a la ausencia de Jack.

.

.

.

Jack no estaba ahí. Eros frunció un poco el ceño al no poder bromear con el chico y la idea de haber ido todo el trayecto hasta ese lugar solo para encontrarse con el chico vikingo con su noble dragón, fue solo un peso más al berrinche que ahora se estaba formando en torno al espíritu que se colgaba con sus pies de una rama que le servía de soporte en un árbol donde se encontraba su guarida de ramas y hojas espesas y robustas.

—Hm~ ¿va a subirse hoy sin cuerda? — al menos tendría algo bueno que ver, si bien era aburrido no hablar con alguien como Pitch o Jack, tampoco es que fuera aburrido ver los desastres que los humanos infortunados lograban provocar por su propia cuenta.

Se levanto apenas vio que ambos despegaban en dirección a la zona boscosa de la isla y de forma lenta pero progresiva, la altura aumentaba hasta que solo veía el vuelo lento del dragón en dirección a los pilares de piedra.

Eros enfoco mejor su vista sobre la figura oscura de jinete y dragón, sonriendo con orgullo al saber que su visión era mucho mejor que la de muchos depredadores al punto que podía incluso ver como el humano parecía verificar el estado en el que se encontraba su equipo. Las asas, correas, notas, la cola, todo.

Sí, todo estaba en perfecto estado para evitar caídas letales para ambos.

—Hm...Choca mucho, pero creo que es normal. Si Jack estuviera aquí, volarían más rápido o chocarían más— hablo para si mismo al ver que ahora la figura se elevaba con confianza y el grito de júbilo llegaba a sus agudos sentidos. —Sería más divertido con él aquí...

Su vista continuo sobre el vikingo y al ver el constante ascenso que este tenía, una idea furtiva cruzo su mente traviesa. Sonriendo al pensar en algo que le agregaría diversión a la práctica, que quitaría su aburrimiento y que probablemente no le iba a gustar a Jack si se enteraba.

—No es personal— Levanto con agilidad su arco, apuntando de forma rápida y precisa una de sus flechas a donde las notas descansaban y de forma inmediata apunto una segunda flecha que daría donde, él calculaba, la velocidad descendería y el seguro que mantenía al jinete unido a la silla fallaría para separarlos por un pequeño desliz provocado por la gravedad y el impacto de la flecha.

— ¡Le di! — celebro en voz alta sin poder evitar el reír por las vueltas tan extrañas que ambos cuerpos estaban dando en el aire, el grito del dragón y el golpe que le había dado al vikingo cuando intento recuperar el equilibrio. — ¿Los ayudo ahora o espero a que estén cerca de las copas de los arboles? Mm...Mejor voy, si el muere quizá Jack no vuelva a hablarme— y con el pensamiento de amortiguar su caída se acercó a la zona donde sucedería la colisión.

Levanto la cabeza, topándose con la sorpresa de que el jinete volvía a estar en la silla, tirando a un lado las preciadas notas que le costó recuperar y recuperándose justo a tiempo para que el dragón estirara sus alas y estas pasaran rozando cerca de su coronilla. No podía moverse, sus sentidos estaban concentrados en los agiles movimientos de ambos cuerpos sobre el viento, moviéndose como lo haría una corriente marina, cortando el viento con el vuelo y dando giros hermosos en el aire, los cuales causaron un ligero escalofrió en su espalda y dibujaron una sonrisa de emoción en él.

Sin darse cuenta levanto sus brazos con el mismo júbilo que el vikingo estaba mostrando al haber resuelto el problema sin necesitar ayuda.

Eros no sabía muy bien cuál fue la razón de la adrenalina que lo atacó. Si fue porque vio como su vida peligraba, el giro rápido de sus emociones cambiando de un semblante a otro o el hecho de que su valor fuera más grande que el miedo de morir si no lograba llegar al dragón, pero si de algo estaba seguro era que ese chico le agradaba.

Ahora entendía porque Jack fijo su atención en él.

Era interesante.

—(—)—

—¡Jack! — Eros saludo a su amigo el albino que regresaba como un cohete a la aldea, mirando a todos lados consternado y parecía como si lo persiguiera el diablo por la prisa que tenía. —¿Qué pasa?

—Hola ¿no has visto a Hiccup?

—Si, lo vi esta tarde. Pero no está aquí.

Con la expresión que ahora estaba en su rostro, Eros aclaro antes de que fuera a reclamar sobre algo.

—Me refiero a aquí físicamente, todavía está en el mundo de los vivos pero fue a una isla que está cerca de aquí— el alivió llego como una ola a borrar la preocupación de las facciones ajenas y eso solo relajo al espíritu encargado del afecto externo. —Casi se cae pero se las arreglo para recuperar el equilibrio.

—¿Cómo que casi se cae?

—...Su equipo fallo— no era una mentira —creo que fue por eso— al menos no completamente.

—Le dije que lo revisara bien— Jack puso los ojos en blanco aunque no fue difícil para él averiguar que no estaba enojado ahora que sabía que su amigo estaba vivo. —Hoy..bueno, ayer también me asuste. A veces olvido que los humanos son...

—¿Fragiles? ¿limitados?

—...Entonces ¿esta en otra isla?

Sonrió sin presionar ese tema, dejándolo pasar solo por esa incomodidad que Jack desbordaba por los ojos y no le dio opción más que cambiar el tema de conversación.

—Si...¿dónde estabas tú?

—Fui...algo así como descubierto, la verdad no lo sé.

—¿Por qué no lo sabes? ¿No te dijeron nada los guardianes?

—Es que...no estaban— Eros inclino la cabeza como lo haría un ave curiosa, recordando las palabras de Pitch sobre limpiar los escombros o matar a los insectos que le estorbaran, recordando esas conversaciones en las que no sabía si hablaba de los guardianes o si de verdad se pondría a cazar insectos en medio del invierno —Cuando llegamos a la base no había nadie, ni siquiera los yetis o duendes. Sandman me dijo que me regresara para acá o al menos eso le entendí, dijo que si ocurría algo acudiéramos a él. ¿Has visto algo fuera de lo normal?

Primero los guardianes

—No— si sandman estaba solo, el debía ser el siguiente objetivo y Pitch lo atraparía rápido. —nada de nada— sonrió con sinceridad cuando Jack parecía más aliviado de solo escuchar que Pitch Black no estaba cerca de la isla.

Eros se lo dijo muchas veces a Jack, él no consideraba a los guardianes como sus amigos.

—Mira, creo que ya llego— señalo un punto negro que descendía por el lado de la montaña donde se encontraba el escondite de ambos chicos.

—Si, voy con él..Eros ¿ellos te dijeron algo la última vez que los viste?

Jack se preocupaba por esos guardianes que parecían ser solo una piedra en el zapato, esos que dibujaban una línea dividiendo su lugar de los demás. .

Jack era una persona amable.

—¿De qué hablas, Jack? Ambos los fuimos a ver ¿recuerdas? Esa fue la última vez que los vimos.

—Bueno, al menos no te metiste en problemas después de eso. Ten cuidado ¿oíste?

—Claro que si Jack, lo tendré.

Movió su mano a cada lado de forma perezosa, esperando a que el chico estuviera tan lejos como para no escuchar o ver lo que hacía en ese momento.

—Listo ¿con eso ya están todos? — se giro de forma juguetona a donde la silueta del coco reposaba entre las casonas. Sonriendo tan contento como Eros y asintiendo con la cabeza con tranquilidad. —Estoy seguro que a Jack le va a gustar tener más libertad, justo como a ti y a mí.

—Es lo más seguro, hiciste un buen trabajo Eros. Un excelente actor sin duda, excelente.

Eros sonrió por las palabras de aliento que le daba su amigo, la segunda persona más amable que conocía hasta ahora.


¿Donde estan los guardianes? ¿Cuál es el plan de Pitch? ¿La lealtad de Eros traicionara a Hiccup y Jack? ¡¿Estoico se enterara de la homosexualidad de su hijo?!

TODO ESO Y MÁS VENDRA EN EL SIGUIENTE CAPITULO

PD: Gracias a tí tambien, pequeño lector por seguir este capricho que no ha hecho más que crecer *W* espero esta actualización haya sido de tu agrado. ABRAZO PSICOLOGICO Y ESPERO QUE TODO TE SALGA BIEN 3