¡¡Hola de nuevooo!! ¿¿Para animarlos vale decir que la historia va por la mitad?? Sé que escribo mucho, me dejo llevar, pero algunos comentarios de ustedes me hacen seguir y seguir y bueno, en serio espero que les guste hasta el final. ¡¡Disfruten el capitulo 10!!

Original Mermaid: Me alegro que te haya gustado!! Intentaré continuar lo más rápido posible con esto.
Claire: Muchas gracias!! Y me alegro que sigas con la historia nn!!
Soldadodragon: Si, me inspiré en la peli nn pero no tiene nada de disney, o me equivoco??

Gracias tambien a todos los pokeshippers que leen y que han comentado, la verdad es que es por ustedes mas que nada, sin decir más, aqui les va!!


To be a Princess… for Dummies
By Maureen

- Décima parte -

El día estaba clarísimo, a poco había nubes. Tras esa ventana, ella observaba todo, todo lo que no podía disfrutar hasta que el reloj indique las cinco.

- Sigamos con la lección, alteza. -

Misty asintió algo como hipnotizada, su mirada iba perdida por ahí, sin prestar verdadera atención a lo que Lord Smith decía. De cuando en cuando él la veía sonreír sin motivo alguno, al parecer. Algo estaba pasando, ya desde tiempo atrás.

- ¿Alteza? -

- ¿Uh? – preguntó, salida ya de su trance.

- La noto algo… distraída. –

- Oh, no es nada, créame por favor. – dijo seria e incorporándose.

Lord Smith sonrió amablemente. Misty se sintió algo incómoda, era claro que él la notaba rara, ella también se sentía algo distraída últimamente, y creía saber de que se trataba. ¿Lo sabría él? Eso la ponía nerviosa.

- Eso es síntoma de ya hace algunas semanas, segura que no hay nada que la incomode. -

Misty le sonrió con toda sinceridad. Negó con la cabeza.

- En lo absoluto. – aseguró.

Lord Smith la examinó algo suspicaz. 'Más sabe el diablo por viejo que por diablo' recordó, y era claro que no le era totalmente posible engañar a Lord Smith.

- Muy bien, continuemos. – dijo.

Misty se acomodó de mejor forma en su silla, derecha y con la mirada al frente, como ya había acostumbrado. Lord Smith dejó el libro de Historia sobre la mesa. Se paró y se puso frente a ella.

- No tengo que repetir que ya en menos de tres meses será el día de su presentación a la corte y al parlamento Molvano. - luego agregó algo inquieto. – De hecho el tiempo se nos acaba cada vez más rápido. -

Misty asintió, no entendiendo del todo, pero conciente de la preocupación de su maestro. Sabía que de todos los involucrados, era Lord Smith quien a comprendía mejor, quien la sabía guiar mejor, aunque eso no evitaba que ya se sintiera algo cansada.

- Practiquemos una vez más. – sugirió él, sonriente, Misty asintió. – Usted entrará por la puerta, exquisitamente vestida y con una elegancia que dejará a todos anonadados. Yo la anunciaré antes de que esto suceda, claro está. -

Misty rió ante la explicación, Arthur siempre sabía como animarla. Cedió su mano, indicando que debía ponerse de pie para ensayar correctamente. Ella aceptó y lo hizo, se colocó en posición y caminó hasta él de regreso.

- Más suave, alteza, con gracia. – le indicó. – Haga como si se deslizara, de forma natural. -

Lo intentó y se alegró al ver que Lord Smith asintió, era un alivio no tener que repetir una y otra vez esta rutina. 'Para mantenerlo contento sólo tengo que ser anti-natural.'

- Perfecto, muy bien. – la felicitó. - Recuerde que, en Molvania, las tradiciones son fundamentales, de suma importancia, tanto como la etiqueta que, evidentemente, va de la mano con la misma. Bien, recuerde usted, ¿Qué debe hacer en presencia de una persona mayor? -

Lo había aprendido, el protocolo. Ese inútil pergamino de papel que le provocaba quemarlo a veces. Sería inútil intentarlo, Lord Smith volvería a copiar todo y ¿Quién sabe? Tal vez aumentarle más cosas, eso sería desastroso. Misty tomó aire, lista para responder.

- No debo hablar con esta a menos que me dirija la palabra primero. –

- Excelente. – la felicitó Lord Smith sonriente. – Y en caso de que entre alguien mayor al salón usted… -

- Haré una sutil reverencia ante su entrada. – respondió, imitando la reverencia.

- Magnífico alteza, ha aprendido bien. –

Misty le sonrió algo cansada. No era algo que no haya escuchado antes, ya se había acostumbrado a esos comentarios, '¡Muy bien! ¡De maravilla! ¡Justo como lo practicamos!' Y otros 'cumplidos'.

- En este momento, se acercará un sinfín de personas a usted, a saludarla, a besar su mano, o a pedir su palabra. – continuó Lord Smith.

- Debo recordar siempre sonreír, mas no reír. – dijo Misty.

- Muy cierto, y no olvide mantener la vista en alto, siempre de frente, aunque nunca sobre su hombro, o hará que piensen que es indiferente. –

- Si, estudiamos eso la otra vez… - afirmó Misty, con voz leve.

- Y en caso de querer voltear, usted debe… -

- Hacerlo delicadamente. – completó la oración-

- Estupendo. –

Misty volvió a sonreír de la misma forma. Esta era su parte favorita del día, le gustaba practicar con Lord Smith, pero a veces le resultaba tan aburrido como las clases de Matemáticas, que e por cierto, las detestaba. Arthur estaba listo para ensayar más sobre el protocolo, pero fue interrumpido por el sonido de la puerta. Carole se asomó sonriente.

- ¡Carole! – exclamó Misty, sorprendida pero alegre de verla, la clase se le ponía insoportable.

- Princesa. – saludó con una reverencia. – Su tía desea hablar con usted. -

Misty miró a Lord Smith, en espera de su permiso, debía hacer eso, le habían enseñado. Él asintió sonriente como siempre. De forma tranquila, abandonó la habitación con Carole de compañía. Llegaron a la típica oficina de su tía, que más parecía una pequeña sala con un escritorio en el medio. Entró.

- ¿Me llamaste, tía? –

- Así es, cielo. – le dijo sonriendo.

Hizo un ademán para que se sentara. Lo hizo con gusto.

- ¿Todo bien con tus clases? – preguntó, concentrada aún en unos papeles.

- Si, todo va de maravilla. –

- Me alegro. – comentó. – Es bueno saber eso, pues tenemos una sorpresa para ti. –

- ¿Tenemos? -

Antonia sonrió. Misty se sentía sorprendida, pero no entendía lo que sucedía aún, la miraba curiosa. Después de una pausa, Antonia siguió.

- Estuve hablando con Lord Smith. Me dice que tu rendimiento en las clases es bastante adecuado y que a ese ritmo estarías lista para poco antes de la fecha. Lo que es una ventaja. – dijo bastante seria.

- Me imagino. –

Volvió a sonreír. Misty relajó su mirada y sus hombros.

- Como dije, charlamos. – dijo sonriendo. – Y decidimos que, una vez al mes, puedes tomarte un fin de semana completo para ti misma. Es decir, tendrías del jueves al domingo para hacer lo que quieras. –

- ¿De verdad? – preguntó emocionada.

- De verdad. –

No puedo evitar dejar escapar una risa emotiva, estaba sorprendida, alegre y emocionada también. Hacía bastante tiempo que se quejaba de no poder disponer ni de ella misma y ahora esto. Era perfecto.

- ¡Muchas gracias! –

- Pero, - puso énfasis en es palabra. – No olvides que debes ser vigilada. –

- Bueno, como es costumbre. – Misty relajó sus hombros y suspiró.

Su expresión se nubló un poco, aunque no dejaba de ser alegre. Sabía lo que significaba, estar con Ash las veinticuatro horas del día los siete días de la semana. Aunque disfrutaba de estar con él, todos necesitaban tiempo de estar solo o con otra gente. Cómo extrañaba su libertad…

- Nena, si te incomoda este agente, yo podría… - sugirió Antonia al ver su cambio de expresión.

- No me incomoda en lo más mínimo. – le aseguró. - Aunque ya sabes, a veces me gustaría estar sola de verdad, como antes. –

- Yo te entiendo. –

- Pero esta sorpresa ha sido de lo mejor. ¡Te lo agradezco mucho, tía! – se paró emocionada.

- De nada, Mirella. -

- Debo volver a las clases. –

Se preparó para retirarse, pero fue interrumpida.

- ¿Por que no te tomas este día libre? –

Los ojos de Misty se abrieron como platos, su sonrisa era indescriptible.

- ¿Es en serio? –

- Puedo arreglarlo con Lord Smith. Has trabajado duro, linda, mereces respirar. Pero será solo por hoy. –

- No lo dudo. – le sonrió. – ¡Hasta luego, tía! ¡Y gracias!

Tomó sus cosas y desapareció por la puerta. Rápidamente, llevada por su emoción, bajó las escaleras hasta el lobby principal, donde se encontró con Ash, quien estaba distraído, sentado de espaldas a ella. Se acercó a él despacio y le cubrió los ojos, sorprendiéndolo algo, pero no tanto. Él sonrió. Tomó sus brazos y la haló, ella cayó a el sobre el sofá y él la apresó entre sus brazos besándola. Misty rió, forcejeó un poco.

- ¡Ash! Nos pueden ver… - dijo nerviosa, con voz baja.

- No es cierto, todos están arriba. – respondió sonriente.

- ¿Acaso no conoces las ventanas? Estoy expuesta. – se incorporó.

- Por eso me encargo de cuidarte yo. –

Volvió a halarla hacia sí, besándola de nuevo. Era un juego divertido, pero peligroso a la vez.

- ¡Ash, basta! – pidió riendo.

Pero no se detenía, ambos reían ya. Los besos cesaron un poco.

- Tengo una idea. – siseó Misty.

Lo llevó de la mano bajando las escaleras, un sitio que había visitado pocas veces y sabía pocos lo hacían. Estaba desolado, llegaron hasta una puerta que Misty abrió, era el cuarto donde guardaban los artículos de limpieza y demás cosas. Ash rió.

- Travesuras de la princesa. – comentó aún riendo.

- Admite que te encanta cuando me pongo así. – le dijo seductora.

- Me fascina. –

Entraron y Misty cerró la puerta detrás suyo, volvieron a besarse, esta vez sin miedo a que los descubran, con plena libertad. Al bajar la intensidad de su encuentro, Misty lo miró a los ojos tiernamente, aunque con dificultad, debido a que el cuarto estaba oscuro.

- ¿Y adonde me llevarás por mi día libre? – preguntó mientras acariciaba su cuello.

- ¿Día libre? – preguntó él, algo sorprendido.

- ¡Sí! Antonia me cedió hoy el día para mí, lo que significa… –

- ¿Qué puedo disponer de ti a mi antojo y sin horarios? – volvió a besarla.

- No era lo que tenía pensado… pero me gusta como sonó eso. –

Lo besó otra vez, aunque tuvo el mando por poco tiempo, él la arrinconó contra la pared dejándola sin escape. Claro está, ella no pretendía escapar esta vez, o al menos no lo planeaba hasta que escucho pasos sobre ellos. Tardó un poco en reaccionar cuando escuchó el rechinar de la perilla oxidada, dando señal de movimiento. Sin pensarlo, empujó a Ash y lo metió dentro de un armario algo viejo que estaba a su lado. Justo a tiempo, antes de que Carole entrara y gritara sorprendida.

- ¡Princesa! -

Misty quedó petrificada, sus ojos estaban bien abiertos y rezó por que Ash no hiciera ningún movimiento que pudiera delatarlo. Abrió su boca pero no pudo emitir sonido alguno, no había palabras. Luego de pocos segundos, que parecieron eternos para Misty, logró decir…

- ¡Carole! Yo… ugh… - tenía que inventar algo rápido.

Ash no emitió ningún sonido dentro de ese armario, se quedó inmóvil, intentando no respirar, no sólo para evitar el ruido sino que el olor no era muy agradable dentro de ahí.

- Y-yo… - volvió a intentar. – Yo… derramé algo en el pasillo y quise arreglarlo. – mintió.

Finalizó con una de sus famosas risas nerviosas, que últimamente se le hacían muy frecuentes. Carole pareció estar algo más relajada luego de la explicación, aunque claro, era poco convincente.

- Oh, pero alteza, de eso se podrían encargar los-.-

- Oh, lo sé, sólo… quería servir de algo… ya sabes, ser más útil. – asintió mordiéndose un labio.

Carole la miró con sospecha. Misty intentó mantener su mirada fija, no debía evadirla o sabrían que mentía. Se mantuvo serena, controlando su agitada respiración.

- Bueno, sería bueno que salga de ahí. – le dijo. – Yo venía por una escoba que me pidieron, tan sólo déjeme entrar para sacarla y-.-

- Yo te saco una. – dijo de inmediato.

Carole se había acercado al armario, y claro estaba, Misty no podía permitir que ella lo abriera y lo vea a él ahí. Sin esperar respuesta de Carole, se abalanzó a la puerta, antes de que ella pudiera alcanzarla.

- Pero… alteza, yo-.-

- Por favor, tan sólo ese pequeño favor, en pago a todo lo que has hecho por mí. –

- Si usted lo desea así. –

Con cuidado, intentó abrir la puerta lo suficiente como para poder ver, pero para que no viera lo que había escondido dentro. Ash colaboró, pasándole una escoba de por ahí cerca. Ella la tomó y cerró de inmediato la puerta al haberla sacado. Sonrió satisfecha.

- ¡Listo! Espero esté bien esta. – dijo mientras se la alcanzaba.

- Gracias, alteza. – respondió ella, aún confundida.

- Bueno. –

Misty se recostó contra e armario y dejó escapar un suspiro ya aliviada, aunque se hubiera debido preocupar aún.

- ¿No tiene que salir? – insistió Carole.

- Cierto… - dijo pensativa. – Bueno, iré a las fuentes, si es que necesita saberlo. –

- Está bien. –

- Y… ¡Eso es todo! –

Volvió a reír nerviosamente, salió y corrió escaleras arriba como pudo, aún preocupada por Ash, ¿Qué haría si lo descubrían

- ¡Maldición, estuvo cerca! -

Salió de la casa y esperó en el auto, donde generalmente era su punto de encuentro de todos los días. Esperó por algunos minutos y cada vez se preocupaba más. Se alivió al verlo acercarse de lo más normal hacia ella.

- ¿Te vieron? – preguntó alarmada.

Él la calmó con un gesto. Le sonrió.

-No. – dijo él. – Pero casi muero asfixiado. –

Misty rió ante el comentario.

- ¿Nos vamos ya? – sugirió Ash.

Misty asintió. Se recostó en el auto y miró al cielo. Luego cerró sus ojos y se dejó sentir la brisa fría que hacía a esas horas.

- Libre por un día. – suspiró Misty. – ¡Quiero disfrutarlo al máximo! -

- Sabes, - comenzó. – Mi padre está de viaje y no volverá hasta dentro de unas dos o tres semanas… -

Misty se volvió hacia él, con las cejas ambas arqueadas. Su expresión era acusante. Ash se intimidó un poco.

- Digo. – se sonrió algo avergonzado. – ¿No te gustaría quedarte en mi casa? -

- Quedarme a… -

- Lo que quiero decir, es que podrías pasar el día en mi casa. -

Misty sonrió. Ash se relajó al verla hacer eso, no quería parecer algún aprovechado.

- Eso suena bien. - dijo algo no muy convencida. – Pero yo pensaba salir por ahí… hace tanto tiempo que no voy a tantos sitios… -

- Claro, entiendo, veremos que otra cosa podemos hacer. – dijo algo decepcionado. – Es sólo que, no tengo mucha libertad de estar contigo cuando estamos en público. –

- Sí… eso lo sé… -

Ambos subieron al auto. Se mantuvieron en silencio. Ash concentrado en la vía, Misty en sus pensamientos.

- Oye, Ash… - dijo suavemente.

- Dime. –

- ¿En serio nadie puede saber de esto? – preguntó inocentemente. – Me refiero… a lo nuestro. -

Ash se volvió a verla, ella lo miraba tiernamente, con una media sonrisa, aunque algo triste. Suspiró.

- No… es imposible. – le afirmó.

- ¿Es porque te despedirían? –

- Aún peor. – le explicó. – No me dejarían verte de nuevo. –

Misty bajó su mirada, pensativa.

- ¿Y que tal si desisto al título de princesa? –

Ash frenó de frente ante la sugerencia, las llantas rechinaron. Misty se asustó. Él se volvió a verla, algo alarmado.

- Misty… no te apresures a esa decisión. – le dijo.

- Es sólo que… - intentó hablar, algo asustada.

- Tienes que pensarlo muchas, muchas veces. Es el destino de un país y está en tus manos. –

- Lo sé… -

- Y por más que me gustaría que fueras libre para poder estar contigo cuando me plazca… sé que ese deber es mucho más importante. – le explicó.

- Entiendo… pero… sería tan bueno poder estar juntos sin escondernos así… -

La miró con ternura, con ganas de abrazarla. Ella siguió…

- Sobre todo no podemos estar de esta forma en las calles. Hay tantos… -

- Mi casa sería un lugar más seguro… - sugirió sonriendo.

Misty rió, vencida.

- De acuerdo. – sonrió Misty. – Acepto la oferta de tu casa. Pero… -

Lo miró desafiante.

- ¿Pero? – insistió él.

- Tienes que hacer algo muy, muy especial para mí. –

Ash sonrió sin más remedio, tenía la vista clavada en la vía.

- Dame el día para pensar. -

Pasaron por un centro comercial, cosa que llamó a atención de Misty. Se volvió de cuerpo completo para ver alguna que otra tienda.

- Bien, antes de ir a tu casa, ¿Podríamos ir de compras solo unos segundos? – pidió sonriente y con voz algo chillona.

Ash suspiró, al igual que un padre lo hace cuando su hijo pequeño insiste en que se haga algo meramente imposible.

- Ay, niña… - le sonrió. – Por eso te quiero tanto. -

- ¿Por ser menor? – rió Misty. – Vaya, Ash… si me hubieras dicho eso antes… -

Acercó su rostro al de ella, y lo acarició con una de sus manos. Luego la llevó hasta sí para poder besarla.

- Porque eres tan exquisita y maravillosamente irritante. – dijo al separarse de ella.

Volvió a besarla. Esta vez en la frente. Misty rió.

- Lo sé, es una de mis cualidades. –

- No lo dudo. – comentó algo burlón.

- Es cierto, no te conté la buena noticia. – le dijo en voz baja, para que no escucharan.

- ¿Cuál? –

- Muy bien, escucha esto. – dijo emocionada. – De ahora en adelante puedo disponer de un fin de semana completo por mes, cuatro días para mí. –

Misty esperó una reacción distinta a la que recibió, Ash sonrió sin sorprenderse, de forma muy natural. Misty lo miró curiosa.

- Sí, supe de eso. – le dijo.

- ¿En serio? ¿Y por qué no dijiste nada? –

- Si te lo hubiera dicho, no hubieras estado así de feliz ahora. –

Tenía tantas ganas de abrazarlo en ese momento, por un momento tuvo miedo de hacer que ambos chocaran, sin mencionar el que alguien los viera.

- Yo también tengo mi sorpresa para ti. – le dijo.

- ¿A si? –

- Sí, - afirmó él. – No sé si te guste la idea, espero que sí. –

- Ya, dímelo. – insistió curiosa.

Ash no dijo nada, la mantuvo en suspenso, ella estaba ansiosa por saberlo y él lo sabía, se sonrió.

- Planeé algo para esos días libres. – dijo, luego agregó. – Algo para los dos. -

- ¿Qué cosa? –

- Bueno… ¿Qué te parecen esos cuatro días en mi playa privada? –

Misty dejó escapar un grito, Ash empezó a reír. Dibujó una enorme sonrisa en sus labios, se acercó a él y lo besó en la mejilla.

- ¡Sería increíble! – exclamó emocionada. – Pero, ¿Cómo? ¿Es decir que ya lo planeaste todo? Si apenas yo me he enterado hoy… -

'¿Cómo es que me oculta tantas cosas…?'

- Tiene algo de ventaja trabajar para tu tía. – sonrió. – Saldremos en dos semanas, solos tú y yo. -

- ¿No habrán más agentes? –

- Soy el único que tiene la autorización de ir contigo a todas partes. – dijo gustoso.

- Pero… ¿Qué pensará mi tía si le digo que me voy sola contigo un fin de semana? –

- Pues, podrías decirle lo mismo que le dijiste a tus hermanas cuando te escapaste conmigo. –

Se sonrojó ante el comentario, estaba sorprendida, ¿Quién le habría dicho? Cierto, le mintió a sus hermanas diciéndoles que se iba con Janis, cosa que luego descubrieron. ¿Cómo lo supo él?

- ¿Tú sabías? –preguntó, aún ruborizada.

- Así es, pequeña mentirosa. – le dijo Ash.

- Bueno, tú deberías guiarme por buen camino en vez de incitarme a repetirlo. – se defendió Misty con una sonrisa. – ¿O acaso esperas que con eso se repitan esos días? –

Lo último lo dijo con un tono seductor, aunque ella reía. Él le sonrió de lado, tomó su mano.

- Es algo que me gustaría. – le dijo. - También quise hacerlo porque, bueno, - comenzó a decir algo avergonzado. – Ya ha pasado más de un mes desde que comenzamos a salir y, bueno… -

Misty intentó examinarlo, ¿Era él? ¿El chico que conoció? Sabía que Ash era romántico, pero nunca se imaginó que pudiera llegar a ser tan tierno, tan... sensible.

- ¿Querías celebrar? – le preguntó sonriente.

- Mas o menos. –

- ¿Algo así como un aniversario? –

Ash la miró de soslayo, al principio pareció vacilar el responder, pero estaba vencido, una sonrisa se formó ene sus labios sin poder evitarlo más. No podía esconder ya esa faceta suya, ¿Y por qué hacerlo?

- Se podría decir. – respondió al fin.

Ella se acercó a él y se recostó en su hombro, él no se lo esperaba. Lo abrazó discretamente, aunque las lunas eran polarizadas, no quería correr el riesgo.

- Pero, sólo los novios tienen aniversarios. – recalcó Misty, susurrándole al oído. – ¿Insinúas que somos novios, Ash Ketchum? - inquirió de forma seductora.

Lo tenía atrapado, Misty se sonrió al escucharlo titubear un poco. Era un gran paso, el aceptar una relación como tal, pero era necesario, y ella lo sabía, no quería juegos, y esa podría ser su prueba, la prueba de que él la consideraba mucho más, más que sólo palabras, que sólo besos.

- Creo que… entramos en el perfil, ¿No es cierto? -

No era suficiente, a Misty le hubiera gustado una declaración formal, aunque claro, era algo difícil en su situación, difícil, mas no imposible, y Ash sabía como hacer posible todo, de cualquier forma.

- Puede ser, pero no es como si me lo hubieras pedido. – le insinuó.

- ¿Quieres que lo haga? – preguntó sonriéndole. – Porque puedo hacerlo. -

- ¿Ahora? No lo creo, no tendría ninguna gracias. – rió Misty. – Te doy plazo hasta la media noche de ese último día de playa, ¿Te parece? –

- O sino… - jugó con ella.

- Pues… ya veré que hago sino… -

Lo abrazó más fuerte aún y hundió su cara en su cuello. Ash aprovechó en poder besarla.

- Es un trato. – le susurró.

- Bien. – afirmó Misty, separándose. – ¿Me llevas a comprar? –

Le sonrió de forma infantil. Ash rió y le acarició el rostro con una mano libre.

- Tus deseos son órdenes. – le dijo.

Ash estacionó el auto y la ayudó a bajar, como era de costumbre, la gente se volvía a mirarlos de cada vez, y algún camarógrafo no hacía falta. Claro que, después de las medidas que tomó Antonia, y el dinero invertido en la prensa, estos no se acercan a molestarla, sino se limitaban a una distancia de tres metros, como había sido acordado, además de temerle al guardaespaldas. Intentó tomar su mano, pero Ash la retiró. Debían guardar las apariencias, pero era tan complicado salir con él a veces.

No era buena idea separarse, había dicho Ash. Misty, por otro lado, se sentía algo incómoda al tener que elegir prendas con él viéndola. Aunque no pareciera, siempre hacía sus compras con Janis o sus hermanas, era uno de los pocos momentos que no estaba con él. Optaron por la opción de que Ash esperase fuera de las tiendas donde ella tuviera que comprar, y así lo hicieron. Cuando Misty salió de la última tienda que visitó esa tarde, no encontró a Ash. Se preocupó, por primera vez le había pasado algo así. ¿Cómo se había vuelto tan dependiente? ¿O es que se sentía desprotegida? Cosa que antes nunca le hubiera sucedido. Una mano tocó su hombro, ella gritó. Se volvió rápidamente, y suspiró aliviada al ver al rostro sonriente que estaba en frente.

- ¿Pero qué paso? – se rió Ash.

- Me asustaste, eso pasó – dijo algo enfadada.

- Lo siento. – se disculpó. – Fui por un par de helados, pensé que te gustaría comer algo. -

Algo desganada, Misty tomó uno de los helados que él le ofreció.

- Gracias. – le dijo después de haberlo probado.

- De nada. – sonrió. - ¿Qué es eso? – preguntó al ver el pequeño libro medio fuera de su bolso.

- ¿Esto? Es el diario de mi madre… bueno, lo fue. -

- ¿Escribes en él? –

- Sí, algunas cosas. – le contó Misty.

- ¿Secretos? – inquirió él, en tono juguetón.

- No tengo secretos. – dijo muy segura.

- Todo el mundo tiene secretos. –

'Tengo secretos…' pensó, ¿Qué era un secreto en verdad? Algo que nadie más puede saber… ella tuvo uno, o más bien creyó tenerlo, hasta que Ash tuvo que confesar quién era y lo que sabía, sabía su secreto. Pero aparte de ese secreto, que más suyo, fue impuesto por una herencia que ella desconocía, ¿Tenía otros?

- ¿Tú tienes secretos? – le preguntó ella, siguiéndole el juego.

- Sí. - le afirmó Ash, muy natural.

- ¿Puedes decirme alguno? -

- Eso depende. –

- ¿De qué? –

- De que tú me digas uno primero. – le sonrió al decir esto.

Misty vaciló por un momento, pero, ¿Qué decirle?

- No lo haré. – le dijo. Ash resopló, algo decepcionado.

- Está bien, no me tienes confianza. – dijo fríamente.

- ¡Ash! No se trata de eso… -

Lo miró con ojos asustados, asustados de que en serio creyera eso. Lo quería, y no quería perderlo, menos por una tontería como… secretos…

- Puedo decirte mis secretos en otra ocasión… -

Estrechó su mano, él le devolvió el gesto, cautelosamente.

- Vamos de una vez. – dijo al fin, y la llevó de la mano al auto.

Ya en el auto, Misty aprovechó para tomar la mano de Ash, ya que siempre mantenía una libre y la descansaba sobre los cambios. Él la estrechó al sentir su toque y le sonrió de lado. Ya llegando a su casa, se estacionó en frente. Bajaron ambos, tomados de la mano otra vez, fueron hasta la entrada.

- Nunca viste mi casa por completo. – comentó Ash, antes de entrar por la puerta, seguido por ella.

La última vez que ella había entrado ahí fue esa tarde, una tarde que terminó por volverse noche, y qué noche. Una noche que no olvidaría jamás. Entraron más allá de la sala, esa zona Misty desconocía. El camino se bifurcó en dos pasillos, bastante amplios. Uno de ellos parecía ir a una especie de sala, el otro…

- Es cierto, me limité a la cocina y la sala. –comentó algo pensativa, recordando, admirando.

- Creo que esto te va a gustar. –

La llevó de la mano hasta dentro de ese pasillo. Era algo largo, pero no tardaron en llegar hasta una vitrina de vidrio, que él abrió sin esfuerzo. Detrás de ella, estaba un enorme jardín, muy bello, lleno de flores. Entraron, Misty estaba maravillada con todo eso. Más adentro, volteando a la izquierda, comenzaba un camino de mayólicas, las cuales, luego de cruzar un pequeño puente decorativo, llevaban a una especie de terraza, que estaba en frente de una gran piscina.

- Vaya… - comentó Misty, aún contemplando todo lo nuevo.

- ¿Quieres nadar? –

- Oh, pero, no traje mi… -

Sospechas entraron en ella. Sonrió algo avergonzada. '¿Qué espera que haga?'

- No voy a nadar desnuda, si eso es lo que pretendías. – le acusó de forma burlona. Ash rió, aunque parecía algo confundido con esa acusación.

- No era lo que tenía planeado, pero si tu quieres… - la rodeó.

- De ninguna forma. – aseguró ya seria. – Si me hubieras anticipado esto… -

Ash abrió una de las bolsas que traía desde el auto. Misty no se había fijado que la había llevado hasta ahí. De la bolsa sacó un bikini color índigo algo brillante. Bastante bonito, había pensado ella.

- Compré este para ti. – le dijo.

- ¿Qué? ¿Cuándo? –

- Aproveché mientras estabas ocupada, fui a la tienda de al lado y lo compré. –

'Por eso no lo encontraba. Vaya susto que me dio…'

- Sí que pensaste en todo. – se acercó a el sonriendo.

- Me pediste que lo planeara bien. –

Lo besó rápidamente, aunque él no la dejó ir hasta una repetición. Ella rió.

- Iré a cambiarme y te encuentro luego. -

Salió antes de que fuera capturada por tercera vez. Ash hizo lo mismo, se vistió y fue a nadar, aunque tardó mucho menos que su amiga. Por fin vio llegar una silueta, acercándose a él al borde de la piscina.

- ¿Cómo se me ve? – preguntó dando un giro. – Debo decir, que tienes buen gusto, Ketchum. -

- Te ves hermosa. –

Se sonrojó un poco ante el comentario. Sus ojos la recorrían por todos los rincones, Misty se sintió algo acalorada, era esa mirada, esa mirada que ya conocía pero hacía tanto no veía. Trató de apaciguar ese fuego. Corrió y se lanzó al agua salpicando todo alrededor.

- Te reto a una carrera, ¿Que tal? – dijo después de salir, algo despeinada.

- No podrás ganarme. –

- ¿Estás seguro? – lo miró rentándolo.

- Necesitas más que encantos para comprar mi victoria, princesita. –

- Puedo intentar. -

Ambos fueron al borde de la piscina, Misty tomó impulso con la pared de la misma, dejando a Ash algo atrás. La carrera fue de un extremo al otro. No pudo saborear la victoria, ya que después de poco Ash la alcanzó y la pasó. Braceaba bastante rápido, se sorprendió de verlo. Llegó con ventaja a la meta y la esperó ahí.

- Y yo gané. – se jactó.

- Supongo que ahora quieres un premio. – se acercó más a él.

- Si, eso sería bueno. –

Antes de que él pudiera abrazarla de todo, ella se deslizó y nado lejos de él. Se volvió a mirarlo sonriente, parecía confundido, pero no tardó en entender.

- Pues tienes que atraparlo. – le dijo.

Ash sonrió. Él nadaba más rápido que ella, ella era conciente, pero notablemente de daba ventaja, o no se esforzaba lo suficiente, tal vez para luego aprovechar que estaba desprevenida y atraparla. Eso fue justamente lo que hizo, y al ser sorprendida gritó un poco cuando él se abalanzó a ella, tomándola entre sus brazos. Estalló en risas luego de eso. Se aferró a su cuello y lo abrazó.

- ¿Ya puedo disfrutar de mi premio? -

Misty asintió aún riendo. Ash se acercó y la besó, por un largo rato. Ella aceptó con gusto el beso, de misma manera que lo devolvió. Salieron de ahí. Ash tenía 'otra sorpresa' le había dicho. ¿Qué tantas sorpresas puede tener este hombre? 'Pues, si tiene el dinero para hacerlo…' Y eso era cierto, lo sabía, a pesar de todo.

La guió hasta el comedor, ella ya lo conocía. El salón estaba oscuro, a excepción de unas velas que estaban alumbrando la mesa, el ambiente era bastante romántico. Se sorprendió más al ver la cena, se veía espectacular.

- ¿Lo hiciste todo tú? -

- Quisiera decir que si pero no, soy buen cocinero pero no tanto. –

- Y todo este ambiente… -

- Ese sí fui yo. –

- Lo sospeché. – rió Misty. – Así que intentas seducirme. –

Ash rió y la abrazó.

- No creí que esa era una opción. – le susurró.

- No te he dado esa opción, solo recalco lo que pretendes hacer. –

- Pues, no puedes culparme por intentarlo. –

- No, definitivamente no puedo hacer eso. – lo besó. – Gracias por todo esto. –

Ash la miró tiernamente, el lumbre de las velas hacía de su mirada algo más profundo, Misty se hundió en ellos, por poco se dejó llevar. La besó de nuevo, esta vez un beso rápido.

- Comamos antes de que se enfríe. – sugirió.

- La verdad es que muero de hambre. –

- Ya suenas como yo. –

Ambos rieron. Se sentaron a comer, no podía faltar una de sus famosas botellas de vino, pero Misty no estaba dispuesta a dejarse caer esa noche tras sus efectos, era más fuerte. Ya terminada la cena, se dirigieron a la sala, también conocida por Misty. Se sentaron juntos, ella recostada en él, él abrazándola, copa de vino en mano.

- Se parece a nuestra primera cita, ¿Cierto? – comentó Ash.

'Bastante similar' recordó Misty. Aunque no era algo tan formal como lo de esa noche. En ese entonces eran apenas dos extraños, divirtiéndose, tal vez. Esa noche era diferente, compartían algo distinto, más fuerte, más profundo. El ambiente seguía oscuro, en la sala no había velas, sino una fogata, que ardía de forma muy bella, al ver el fuego Misty sintió una sensación de tranquilidad que hacía tiempo no experimentaba.

- Si lo pones así. – sonrió Misty, respondiendo. – Es cierto, es casi como la primera vez que salimos juntos. -

- Sólo que no estábamos precisamente hablando. –

El comentario le puso la piel de gallina, su voz, su voz había agraviado, Misty volvió a sentir ese calor, y estaba segura de que no era el vino. Ash se acercó a ella muy lentamente, ella se retrajo, algo miedosa. Él sonrió, pero no se detuvo. No se detuvo hasta que ella no tuvo salida, quedó apresada por él, otra vez. Cerró sus ojos y respiró hondo, intentando que no se vencieran sus brazos, que la apoyaban. Él la besó. Era un beso distinto al de otros días. Recordó lo que le había dicho tiempo atrás, cuando aún peleaban. 'Hace tanto tiempo que tú y yo…' ¿Habría sido un error? Fue un error incitarlo, provocarlo mientras él no podría tomarla, o ¿Acaso lo hizo a propósito? Curioso. Cedió a su beso, primero un brazo, lo posó en su cuello, luego el otro, y se dejó caer de espaldas y él sobre ella, aprovechando el momento, no dejándola ir. Cuando sus labios tocaron su cuello, bajando poco a poco, se estremeció. No podía dejarse ir tan lejos. Posó una mano en su pecho, separándolo.

- Ash, ya es tarde. – siseó Misty. – Mis hermanas… -

- Yo sé… - dijo él, más bien algo como un gruñido.

La incorporó, pero al verla a los ojos volvió a besarla, y ella no podía luchar más. Suerte tuvo al que Ash se detuviera al escuchar una campanada del reloj, indicando que otra hora había pasado.

- Te llevo a tu casa. -

Misty asintió, ya débil. ¿Cuanto más hubiera podido soportar eso? Era mejor no averiguarlo, pensó. 'No por ahora.'

Mientras tanto, a esas mismas horas, Antonia seguía trabajando arduamente en papeles que sólo ella parecía entender. Fue interrumpida por el sonido de la puerta, abriéndose. Sonrió al hombre que acababa de entrar de forma amable.

- Lord Smith, ¿Necesitaba hablar conmigo? – le habló.

- En efecto, Milady, creo que es hora de que sepa… - vaciló algo.

- ¿Sí? – insistió ansiosa.

Lord Smith se adelantó y se sentó frente al escritorio de Antonia. Ella volvió a tomar asiento al verlo. La expresión de Arthur la preocupaba, definitivamente no era señal de buenas noticias.

- Pude comunicarme con el parlamento Molvano, - comenzó a decir. - Y preguntan cuándo estará la princesa lista para volver. -

- Vaya que son impacientes. – se quejó Antonia. - Les pedí un plazo de hasta cuatro meses… -

- Eso fue lo que dije, pero ahora, al parecer, han decidido reducirlo a tres, lo que quiere decir que necesitamos… presionar la situación, si es que me entiende. –

- Sí, yo le entiendo. –

La cara de Antonia empalideció. Presionar. Misty necesitaba aprender más rápido que nunca, no estaba lista. ¿Lo estaría en dos meses más? Era casi imposible, pero necesitaba hacerlo, necesitaba convertirla en princesa, o sino…

- Milady. – interrumpió sus pensamientos.

- Dígame. – dijo con voz vacía.

- Hay algo más que debería saber… -

Se volvió a él, la expresión de su rostro era de preocupación, casi desesperación. Con miedo de lo que la respuesta pueda ser, inquirió.

- ¿Y qué es? -

Lord Smith suspiró, encogió sus hombros y la miró muy sereno.

- Pues, no son malas noticias para nosotros, pero para la joven… -

- Por favor, dígame ya de qué se trata. – insistió ansiosa.

Lord Smith asintió. No iba a ser fácil que ella lo sepa de esa forma, pero no había opción, ¿La había? Él no fue quien lo decidió, al fin y al cabo, todos tenían que apegarse a las leyes de vez en cuando. ¿Leyes de quién?

- La joven no será princesa… -

Antonia no dijo ni una palabra. Estaba aterrada, ¿Significaba eso que…? Podía significar tantas cosas, y sólo ambas personas en ese cuarto sabían todo lo que esas palabras podían significar. Sin embargo, la respuesta a eso no era nada que Antonia se hubiera imagina, nada que tuviera que ver con sus miedos.

- ¿Qué quiere decir con eso? -

Lord Smith vaciló. Ella lo miraba insistente, su respiración se había hecho pesada, su miedo la invadía, a pesar que luego le parecería tonto haber estado tan asustada, pero esa mirada, no era nada bueno, eso era seguro, o al menos, nada bueno para…


Continuará...

Qué será qué será... ¿Qué teme Antonia? ¿Qué dira Lord Smith? ¿Cómo serán esos días de playa? Sólo si siguen leyendo lo sabrán. Sé que no es de los mejores capis, pero bueno, denme tiempoo la historia va a ponerse interesante... hasta el siguiente capii nos vemoos!!
- Maureen