Capitulo 8
Ada
Me despierto en un lugar desconocido, ¿Dónde estaré? Me sobresalto ¿Me secuestraron otra vez? ¡Que idiota, estoy en casa de Leon! No recordé que me trajo aquí anoche, ¿pero dónde está el? En una silla encuentro mi ropa y mis zapatos, me visto y voy a buscarle.
Por fin lo encuentro está dormido en el sofá de la sala, se ve tan tranquilo, relajado cuando duerme ¿Por qué no habrá dormido conmigo? Pensé que al traerme aquí es lo que quería, le preguntare cuando se despierte, no quiero arruinarle el sueño, debe de haber acabado muy cansado por tantas batallas con armas biológicas (aunque eso en su vida ya debe ser normal), tantas revelaciones de mi misterioso pasado, no se la verdad porque me busca tanto si no soy una persona de bien como el, yo solo pienso en mi misma... a veces. Me doy cuenta de que tengo demasiada hambre no he comido desde hace 2 días, así que decido ir a la cocina a preparar algo para los dos.
Al llegar a la cocina abro el refrigerador y aunque tal vez no este mucho en su casa está muy bien surtido, pero preparare algo simple, así que me decido por una tortilla francesa, saco del refrigerador los huevos y los estrello un poco contra el plato y dejo caer la yema en el plato, cuando comienzo a batir doy un respingo, él está detrás de mí abrazándome por la cintura.
-Buenos días – me susurra al oído.-Nunca te imagine tan hogareña-
-Me ha dado hambre, tú estabas dormido y no quise despertarte- le digo aun batiendo los huevos.
-Muchas gracias, no te hubieras molestado, yo te ayudare a poner la mesa y regresare ayudarte a prepararlo.
-No yo lo hare sola, luego harás que se me queme la comida- le digo con burla y él sonríe.
-he estado preparado mi comida desde hace tiempo, se cocinar muy bien- me dice sonriendo pero aun sin soltarme.
-Aun así, solamente la mesa Kennedy-
-De acuerdo- Dice poniendo los ojos en blanco y se retira.
Cuando termino el almuerzo me llevo los dos platos al comedor a Leon no lo veo por ninguna parte. Comienza a sonar "Clair de lune" volteo y ahí está en el parado con el mando del estero en la mano, se ve tan... atractivo, lleva una camisa blanca y unos vaqueros que le quedan muy bien.
-La comida está servida- le digo sin poder ocultar una sonrisa, ¿Qué me pasa porque él tiene este efecto en mí?
-Huele delicioso- Comenta el muy contento.
Él se acerca a una silla después de retirarla un poco me indica que tome asiento, bueno al menos aún existe la caballerosidad, después él toma asiento, prueba un bocado y me mira, ¿tan mal cocino?
-Esto esta delicioso Ada- me sonríe al decirlo y me sonrojo.
La verdad nadie me había dicho eso, de hecho es la primera vez que alguien prueba mi comida y le gusto eso me alegra.
-Muchas gracias, que amable al decir eso-
-¿Cocinaste alguna vez para...John?-
Esa pregunta hace que deje caer el tenedor al plato y me quedo viendo a la comida ¿Por qué preguntaría eso? ¿Acaso quiere descubrir más de mi pasado? ¿De mi vida privada?
-Perdón por preguntar eso, mejor olvídalo- se disculpa.
-No-murmuro aun sin verlo.
-Entonces no consiguió saborear algo tan delicioso-
Me sonrojo y lo volteo a ver, le sonrió de agradecimiento por el cumplido, después el desayuno prosigue en silencio.
Terminando de desayunar levanto del asiento, recogo el plato y lo llevo al fregadero. Cuando abro el grifo y él pone sus mano sobre las mías.
-No te molestes yo lo hago, tu hiciste el desayuno, déjame hacer esto-
Yo solo asiento, me retiro a la sala y me siento en el sofá, creo que hoy no tengo misiones, creo que no tengo por un tiempo, por fin podre descansar algún tiempo.
Después de un rato regresa y se sienta a mi lado, parece nervioso.
-¿Qué vas hacer hoy?- Me pregunta mirándome a los ojos, esos ojos tienen un efecto especial en mi ¿pero qué es esto que siento? Si lo quiero si ya se, y sé que se lo confesé pero ojala no se lo haya tomado tan enserio, el merece algo mejor que yo.
-Nada, no hay nada que hacer por el momento y de hecho ya no tengo jefe ahora que lo pienso, Wesker y Simmons están muertos- Al mencionarlos palidece y se me viene recuerdos horribles.
-Bueno mejor para ti, tampoco tengo nada que hacer por el momento pero yo si tengo jefes y me pueden llamar en cualquier momento- Contesta serio, creo que no le gusto que hablara de sus "enemigos". -¿te gustaría salir conmigo el día de hoy?- me dice con una sonrisa.
-Leon es muy peligroso que nos vean y lo sabes-
-Pero aun así quiero salir contigo-
Este hombre es tan desesperante, pero aun así siento... amor por él, tal vez puedo sobrevivir a todos los apocalipsis zombi que pasen, pero a él no le puedo ganar, tiene un efecto muy fuerte en mí.
-De acuerdo- Digo poniendo los ojos en blanco y el solo sonríe.
El muy contento va con una sonrisa conduciendo su Toyota Yaris y yo la terrible verdad es que si deseo salir con él, pero aun así me preocupa que nos vean juntos, podría suceder otro problema como el que tuvimos con John. Se le nota mucho la alegría que hasta un ciego lo notaria, no ha dejado de sonreír desde que salimos de su departamento y yo no quiero que pase un mal rato así que lo intentare disfrutar. Llegamos a una casa de playa grande con las paredes pintadas de blanco, esta hermosa.
-Valla yo pensaba que saldríamos no que iríamos de una casa a otra- comento muy confundida de que me haya traído a este lugar.
-Solo es una parada, aquí dejaremos el auto y nos meteremos a cambiar, tengo otros planes en mente- me mira con picardía y muy sonriente.
Se me ocurre cual puede ser uno de esos planes con esa mirada que me lanza.
-¿De quién es la casa?-pregunto para cambiar tema.
-Mía, pero la cuida un amigo mío y su esposa-
-Ohhh-
Cuando nos acercamos a la casa y apaga el motor me detiene cuando estoy a punto de salir del coche.
-Yo te abriré la puerta- Me dice sujetándome la mano y ese contacto basta para que me detenga completamente.
Cuando se baja veo como rodea el coche, se acerca a mi puerta y la abre.
-Gracias- me sonrojo y le digo sonriendo.
-La caballerosidad aún existe- Me murmura sonriendo.
-Me doy cuenta de ello- Le sonrió.
Me extiende la mano y yo se la acepto. Vamos tomados de la mano hacia la enorme casa de playa, tiene una mejor vista de cerca.
-Es una gran casa, esta hermosa- Le digo cuando abre la puerta.
-Era de mis padres, pero ya que nadie de mi familia esta vivo a sido heredada a mi- Se pone serio al decir eso, pobre Leon es totalmente Huérfano, yo aún tengo al menos a mi padre que se encuentra en las islas Maldivas en una parte que hasta el momento no ha llegado el virus pero se preparan para eso.
Mi padre es un hombre valiente, fuerte y muy astuto, creo que dé el saque todo de mí, aunque jamás conocí a mi madre, mi padre me conto que me parezco mucho a ella, aunque seguramente mejor persona que yo en muchos sentidos.
-Lo siento- Me disculpo por hacer que recordara eso.
-No te preocupes, la vida sigue para algunos y mi deber es proteger a cualquier ser vivo de este planeta- Me dice y sonríe con tristeza.
Le duele mucho no tener familia, pero creo que eso le ha hecho fuerte, pero aun así necesita de alguien y ese alguien no soy yo, de eso estoy muy segura, conmigo será peor, todos los que están cerca de mi mueren, me sorprende un poco que Leon siga con vida pero ni tanto él es todo un experto en supervivencia.
-Buenos días, señor Kennedy- Dice un hombre alto como de unos treinta y muchos de pelo cobrizo pero con algo de canas, debe ser el hombre del que hablaba Leon que cuida la casa.
-Buenos días, Fredd-Le dice extendiéndole la mano al hombre amablemente y alegre, al menos ya no se ve tan triste como hace unos momentos.
-Ada, te presento a Fredd Smith, Fredd ella es Ada Wong-Me presenta y Fredd me tiende una mano y la acepto.
-Un placer conocerlo señor Smith-Le digo educada y amablemente mientras le estrecho la mano.
-El placer es mío señora Wong, ¿usted es la novia del señor Kennedy?- me dice aun estrechándome la mano.
Eso me paraliza completamente, me ruborizo ¿Cómo se atreve a decir eso? ¿Acaso eso parecemos? Volteo a ver a Leon y el está tratando de ocultar una sonrisa.
-No Fredd, ella solo es una amiga-dice y noto algo de decepción y la verdad es que yo también la siento.
-Es una lástima porque se ven muy bien juntos-
¡Dios mío!
-Lo sé una gran lastima- dice Leon sonriéndole.
Maldito, está disfrutando de esto.
-Bueno los dejos solos, me tengo que ir a comprar un material para seguir construyendo-Dice tomando las llaves de un auto de la mesa que tiene al lado.
-De acuerdo – Dice y le extiende la mano para despedirse.
En la acepta y se la estrechan.
-Que tengan una linda tarde, hoy hace buen clima para todo tipo de actividades al aire libre-dice sonriente.
Me tiende una mano, le extiendo la mano y también la estrecha.
-Adiós señora Wong-
-Adiós señor Fredd- le digo sonriente, la verdad es que a pesar de su imprudencia me agrado el hombre.
Y él se retira por la puerta de enfrente.
-¿Así que es una lástima que no sea tu novia?- le digo volteando a verle y parece aún divertido.
-Si lo es y mucho -
-se vale soñar Kennedy-
-Lo sé-
El solo sonríe con algo de tristeza porque no es verdad.
-¿Quieres ir a nadar?- Me pregunta señalando la playa que se ve por la ventana.
-Sí, tal vez eso me relaje un poco- Le respondo con una pequeña sonrisa.
-Ven- Me tiende una mano y se la acepto.
Subimos por las escaleras y me lleva por un pasillo hasta la tercera puerta.
-En esta habitación te puedes cambiar de ropa en ese armario hay demasiada ropa- Dice señalando el armario - A mi madre le encantaba ir de compras- Sonríe recordando a su madre seguramente.
-Muchas gracias Leon- le digo y sin darme cuenta le rodeo con mis brazos.
El responde al abrazo y me abraza más fuerte.
-Que bien hueles- inspira mi aroma y me ruborizo.
Quedamos así por varios minutos, ambos disfrutamos del más mínimo contacto que tenemos.
-Iré a vestirme- murmuro mientras me separo de él, entro en la habitación.
Él me toma por sorpresa y sus labios encuentran los míos en un beso largo y apasionado. Yo respondo a su beso, volvemos a quedar un largo rato pegados.
-Si seguimos así no iremos a ningún lado, mejor dejo que te vistas- me susurra aun sus labios sobre los míos.
Tengo los ojos cerrados, pero puedo notar como sonríe.
-Te lo agradecería-Digo abriendo los ojos y separándome de él.
-Tomate el tiempo que quieras- Dice saliendo de la habitación y cerrando la puerta.
¡Dios! Este hombre lo es todo para mí, no puedo estar sin él, pero debo salvarlo, merece algo mejor ¿Por qué le gusto? Simplemente no lo entiendo. Es tan guapo, valiente, amable, cariñoso... la lista es inmensa. Puede tener a cualquier mujer, pero el por algún milagro me quiere a mí y yo a él, pero no se lo hago ver como él hace.
Tengo que cambiar eso, se lo confesé, tengo que hacerlo feliz.
