Holaaaaaaa, ¿que crees?, ¡The Story is Over!. Así es, por fin les traigo el ultimo capítulo de este fanfic, de entrada les advierto que no es un final feliz, jeje. Tal y como lo dijo me querida pekerarita "Es peor que Garras de Guerra", jeje. Y bueno, como es costumbre le dedico la historia y agradezco sus reviews a las siguientes personas:
XAliinattionX
ALICIA LA 5050
dark soul T (Lee esto y dime si aún crees que no soy malvado, jeje)
MeryAlex
Nopiltze
Y por supuesto un agradecimiento y dedicatoria mega especial a XxpekeraritabonitaxX, mi niña hermosa. Espero que te guste.
Y bien, ya todos los sabemos pero me obligan a decirlo. El Tigre es propiedad de Jorge R. Gutiérrez y Sandra Equihua.
Strigoi
Capítulo 10: La Maldición del Strigoi
Emiliano se encontraba tirado en el suelo mirando horrorizado a Manny, ahora no solo convertido en Strigoi, sino con los poderes de El Tigre. La bestia que se levantaba frente al jefe Suárez era tan imponente, perversa y aterradora que el valor del adulto se había esfumado en un dos por tres.
-¡Rivera!, ¡Tigre!... ¡Manny!, ¡No!, ¡Por favor!- gritaba Emiliano mientras observaba nervioso las filosas garras y colmillos de su enemigo.
-jajajajaja, ¡¿Quién es el gato asustado ahora, Suárez?, ¡¿Por qué no mandas a tus malditos perros a atacarme como siempre lo haces?- dijo Manny con la crueldad reflejada en su voz.
No cabía duda, todos esos años de resentimiento y miedo hacia Emiliano estaban por salir en contra de él. El adulto se sentía por primera vez se sentía derrotado y temeroso. Ahora se arrepentía de no haberle hecho caso a su hija.
Las cosas se complicaban a causa de su brazo fracturado, le dolía a horrores pero sabía que eso no era nada comparado con lo que se acercaba. Manny lo odiaba, él lo sabía, después de todo se lo había ganado. Sin darse cuenta se había transformado en el mayor trofeo para el monstruo, su muerte no solo sería sangrienta, sino lenta y dolorosa.
-¡Ahora sufre y muere, mal nacido!- gritó Manny listo para empezar la tortura.
-¡Nooooooooo! Gritó Emiliano aterrado.
La voz del jefe de policía no había sido la única en escucharse, ya que otro grito había resonado en la habitación. Tanto Manny como Emiliano voltearon la mirada y descubrieron a Frida de pie en la puerta mirándolos y llorando.
-¡Manny!, ¡No lo hagas!- exclamó Frida.
-¡Mija!, ¡Huye de aquí!- gritó Emiliano.
-¡Mo, papá!, ¡Esto tiene que terminar!...Manny, yo se que aún eres bueno, se que sigues ahí adentro- dijo Frida esperanzada.
-¡No pierdas el tiempo, Frida!, ¡Vete!-
-¡No!, ¡Ya no quiero escapar!... Manny… te lo suplico, tú eres más fuerte que esto. Eres más poderoso que cualquier maldición. ¡Tienes que reaccionar!, ¡Termina con esto!- pidió Frida llorando.
Manny se le quedó mirando a Frida por unos segundos, en sus ojos se veía reflejada la niña de pelo azul mientras que Emiliano solo podía quedarse quieto rezando por que nada malo sucediera.
Por unos instantes a todos les pareció que una chispa de arrepentimiento aparecía en la mirada de Manny, todo parecía indicar que el muchacho sostenía una batalla interna para volver a lo normalidad. Entonces Manny sonrió, mas no era una sonrisa maligna, sino compasiva.
-Tienes razón Frida… debo acabar con todo esto- dijo Manny con voz suave.
-¿En serio?-
-Si… ¡Terminaré contigo y con tu padre!, jajajajajajaja- exclamó Manny retomando su maldad.
Manny se encontraba tan concentrado en burlarse de Frida que no se dio cuenta de que Emiliano acababa de sacar su navaja. Unos segundos después el monstruo dio un grito de dolor a la vez que Emiliano hundía el filo en su pierna.
-¡AHHHHHHH!, ¡Maldito!, ¡Esto te va a costar muy caro!- gritó Manny dándole un fuerte golpe a Emiliano y provocándole una fea herida en el otro brazo.
La sangre del Strigoi era completamente negra aunque con algunas tonalidades verdosas, el líquido salió por la herida de su pierna de forma repugnante y siniestra. Emiliano ahora estaba tirado al otro lado de él sujetándose la nueva herida sangrante mientras hacía gestos de agonía.
-¡Manny, no!-
-Manny se fue, Frida, y nunca va a regresar- contestó el monstruo quitándose la navaja de la pierna y ahora abalanzándose sobre Frida.
La niña intentó escapar pero era tarde, Manny ya la había acorralado. Ahora la sujetaba por el cuello apretándola lo suficientemente fuerte para hacer que se le dificultara respirar pero no demasiado bruco para matarla. Sus garras de clavaban ligeramente en su piel haciendo que la experiencia fuera realmente dolorosa para Frida.
-…agh…Manny….agh… por favor-
-jejeje, entiende que Manny ya no existe, mocosa estúpida-
-…agh…no...-
-Ahora si podré terminar lo que comencé y esta vez nadie te va a salvar, ¡Nadie!- rió Manny.
Frida trataba inútilmente de soltarse sabiendo de sobra que su fuerza no sería suficiente. Necesitaba de un milagro, no había modo de derrotar al monstruo y esta vez su Manny no estaba ahí para ayudarla.
-¿Algún ultimo deseo?- preguntó Manny cínicamente.
-¡No!, ¡Frida!- exclamó Emiliano desesperado.
-¡Calla!, ¡Idiota!- contestó Manny a la vez que lo golpeaba en la boca con su pie. -¿Entonces que, Frida?, tu última voluntad-
-Solo…agh…solo quiero….que… el Manny que amo… agh…regrese- dijo Frida con dificultad.
-Ese Manny ya no existe-
-S…si existe…agh…y… si es así como…debe…terminar esto…agh… quisiera que fuera él…quien…lo hiciera…agh…solo de él lo aceptaría- siguió Frida.
Manny no soltó a Frida pero esta vez su rostro si reflejaba una verdadera confusión. Al parecer la resignación de Frida a morir y sus deseos de ver por última vez a su mejor amigo habían despertado algo en él.
Frida no pasó por alto este detalle y entonces supo que esa era su oportunidad. Manny estaba despertando, su Manny estaba regresando y necesitaba de su ayuda.
-¡Manny!, ¡Despierta!- gritó Frida.
El monstruo no hizo nada, solo bajó la mirada.
-Se que estás ahí, se que luchas. Tu puedes contra eso, la maldición no tiene que ser más fuerte que tu-
Una lágrima resbaló por uno de los diabólicos ojos del Strigoi, una lagrima que reflejaba melancolía, arrepentimiento y miedo. Manny se estaba dando cuenta de la situación. Frida sintió entonces como la inmensa garra dejaba de hacer presión en su cuello.
-¿M...M…Manny?- preguntó Frida con ilusión.
-…Frida…- dijo el Strigoi.
-¡Manny!-
-Frida…yo…lo siento-
-No te preocupes, todo va a estar bien-
-No…no está bien…tienes que huir-
-Pero…-
-¡Correeeeeeeee!- gritó Manny instantes antes de que sus ojos se volvieran a enrojecer y su lado malévolo volviera a surgir. -¡No te irás a n9ingún lado, maldita niña!-
-¡No!- exclamó Frida comprendiendo que necesitarían algo más que solo un deseo para liberar a Manny de ese maleficio.
Estaba a punto de correr pero no iba a poder, el Strigoi estaba decidió a asesinarla cuanto antes al comprobar el peligro que la chica representaba. No obstante algo lo distrajo, algo que ninguno de los presentes esperaba.
Un grito de horror se escuchó desde la puerta de entrada, un grito de niño. Davi había seguido a Frida hasta la casa del macho y ahora era testigo de toda la infamia que se llevaba a cabo en ese lugar.
-¡Que es eso!- gritaba Davi señalando directamente a la bestia.
-¡Davi!, ¡Corre!- gritó Frida.
-¡¿Dónde está Manny?- preguntó Davi.
En ese momento el Strigoi se abalanzó sobre el chico y lo sujetó por uno de sus brazos observándolo con sus escalofriantes ojos rojos que denotaban deseos asesinos.
-Jajajajaja, Aquí estoy, Davi- susurró.
-¡¿Manny?- preguntó Davi horrorizado.
Frida se dio cuenta de que tenía que actuar rápido. No estaba dispuesta a ver morir a nadie más. Instintivamente tomó parte de una silla destrozada que estaba cerca y se la arrojó a Manny con la esperanza de que dejara en paz a Davi.
Tras el impacto, el plan dio resultado. Davi cayó al suelo un poco herido de la mano pero libre por fin. Frida le ordenó que escapara pero el niño no estaba tan seguro. No entendía lo que pasaba, no le cabía en la cabeza la idea de que Manny fuera el Strigoi.
Quería escapar de ese lugar, su mente se lo gritaba. Tenía la oportunidad perfecta, solo debía dar media vuelta y correr, nada malo le sucedería. Aún así, su corazón no se lo permitía, Frida lo había protegido y ahora ella era la que estaba en peligro, en peligro mortal por salvarlo.
N podía hacerlo, no podía abandonarla. Por lo general él era el que necesitaba ser salvado y sabía que no sería ningún rival para ese monstruo, pero debía intentarlo al menos. Algo frío y metálico rosó su mano y Davi se dio cuenta de que era una varilla que se había salido de la pared. No era mucho pero serviría como arma por el momento.
Davi tomó la varilla, apuntó hacia donde estaba Manny lastimando a Frida, cerró los ojos y corrió hacia él. Por su parte, Frida ya estaba muy herida por los ataques de Manny, quien sin duda estaba gozando de la masacre.
-jajajajajaja, es tu fin- rió Manny.
En ese momento la risa maligna fue cambiada por un grito de dolor. Frida se impresionó mucho al ver la varilla de metal atravesando el cuerpo del monstruo y quedando clavada en la pared que estaba frente a él.
-¡AHHHHHHHH!, ¡DAVI!- gritó Manny volteando a ver al niño. Su mirada ahora denotaba odio, por lo visto Frida tendría que esperar. El Strigoi se quitó la varilla como si fuera una espina muy grande y caminó hacia Davi.
El muchacho cerró los ojos creyendo que ese sería su final, solo esperaba que no fuera tan doloroso. Sin embargo nada pasó, Manny se veía muy cansado por alguna extraña razón, su fuerza estaba desapareciendo.
-¿Qué pasa?- preguntó Manny recuperando poco a poco su apariencia de humano.
Entonces el chico Rivera miró la varilla de metal con la que lo había atacado Davi. En la punta de ella había más que el color de su propia sangre, clavado ahí yacía su cuarzo, la fuente de poder del Strigoi.
-¡No puede ser!- exclamó Frida al ver que Davi sin pensarlo había dado en el blanco, con el cuarzo medio roto el poder del monstruo se había disminuido considerablemente.
-…agh… ¡No!- gritó Manny con los ojos enrojecidos. -¡No te vas a salvar, maldito mocoso!-
El Tigre mostró sus garras y se disponía a degollar a Davi cuando Frida se interpuso en su camino.
-¡No, Manny!- exclamó ella.
-¡Los dos se van a morir!-
-El cuarzo está roto, el Strigoi ha perdido su fuerza, puedes contra él-
-No lo entiendes… la maldición es eterna- dijo Manny.
-No, no lo es… vamos… libérate de ella-
-¡Deja de decir eso!- gritó entonces mostrando nuevamente sus garras y preparándose para clavárselas a la chica.
Frida y Davi retrocedieron y sin darse cuenta llegaron hasta donde estaba Emiliano. Los tres ahora victimas del monstruo, los tres estaba perdidos y aterrorizados. La sonrisa diabólica de Manny les decía que pronto acabarían muertos.
Emiliano, Frida y Davi se abrazaron instintivamente y cerraron los ojos esperando el final. O por lo menos dos de ellos, ya que Frida permaneció con los ojos abiertos y la mirada fija en Manny.
Una mirada que ya no le suplicaba, sino que le reprendía. Sus ojos le decían cuan decepcionada estaba, cuan triste se sentía por él. Esa mirada fue suficiente para que Manny pudiera dominarse una vez más, una última vez.
-No…no… ¡No!... ¡Yo no soy un asesino!- dijo Manny.
-¿Manny?- dijo Frida.
-Frida… discúlpame…-
-Manny… ¿Qué…estás…?-
-Hubiera querido que nada de esto pasara-
-…-
-Siempre estaré contigo… te amo- fueron las últimas palabras del muchacho antes de correr hacia la ventana y sin que nadie pudiera evitarlo, saltara por ella.
-¡NOOOOOOOOOOO!- gritó la chica levantándose y corriendo hacia el balcón. Desde ahí pudo ver al chico más importante de su vida cayendo al abismo.
Su mirada atónita y llorosa siguió a Manny hasta el fondo, hasta su destino final. No lo podía creer, la respuesta había estado ahí todo el tiempo, solo había un modo en que eso podía terminar.
Minutos más tarde, los tres sobrevivientes se encontraban en la calle que estaba frente a la casa de macho, en donde una gran multitud se había reunido. La gente formaba un círculo, y en el centro de este, el cuerpo sin vida de Manny yacía a la vista de todos. Frida logró abrirse paso y llegar hasta él, hasta su amigo.
Se arrodilló a su lado y lo abrazó. Ahora todos los presentes contemplaban a una deprimida Frida sollozando mientras abrazaba el cadáver de su verdadero amor. Lo había perdido para siempre, ya no había nada que hacer.
-¡Manyyyyyyyyyyyy!-
...
La mañana siguiente las cosas ya estaban regresando a la normalidad. Los cadáveres habían sido recogidos, velados y sepultados. Emiliano, Davi y Frida ya habían sido atendidos y ahora estaban recuperándose. Los tres en la misma habitación del hospital.
Los molestos reporteros no paraban de hacerles preguntas sobre lo que había pasado. La noticia ya se había extendido y pronto el tema del monstruo que había asesinado a sangre fría a tanta gente sin que nadie siquiera lo sospechara.
Todo parecía ahora como un mal sueño, una horrible pesadilla, mas no lo era. Solo tres personas habían vivido para contarlo, lamentablemente esa no era una historia que nadie quisiera contar.
En uno de los limitados momentos de tranquilidad se encontraban conversando entre ellos sobre lo que había sucedido. Aún había cosas que necesitaban sacar de sus mentes.
-No lo entiendo… ¿Por qué lo hizo?, ¿Por qué Manny se suicidó?- preguntó Davi.
-No tengo idea… pero gracias a eso nos salvamos. Ahora entiendo que Rivera no era tan malo, debí valorarlo más cuando vivía. Creo que prefirió sacrificarse a matarnos- dijo Emiliano.
Frida se encontraba muy seria, ella si conocía la respuesta y decidió compartirla.
-En parte fue eso- dijo –Manny no quería matarnos y saltó al abismo para evitar que la maldición lo dominara… pero había otra razón-
-¿Cuál?-
-Nadie puede matar a un Strigoi, todo el que lo mate se convertirá en uno. Es así como esos demonios han prevalecido… hasta ahora-
-¿Quieres decir que…?-
-Así es papá, si tu lo hubieras matado tu habrías seguido con su maldad. Lo mismo con Davi y yo. Pero Manny supo cual era la respuesta, lo que debía hacer por el bien de todos. Solo la muerte le iba a quitar la maldición pero no quería que esta se expandiera… él fue su propio asesino, la maldición no tuvo a donde ir esta vez-
-Manny se sacrificó…por salvarnos a todos… por liberar al mundo de la maldición- susurró Davi con lágrimas en sus ojos.
-Así es- contestó Frida.
-Hay otra cosa que no me queda claro, ¿Por qué se debilitó cuando rompieron el cuarzo?- preguntó Emiliano.
-El cuarzo es la fuente de poder de los Strigois, sin él no pueden existir. Cuando Davi le dio con esa varilla provocó que perdiera mucha fuerza, Manny estaba agonizando ya antes de arrojarse por la ventana- explicó Frida
-Ya veo- terminó Emiliano.
Hubo unos segundos de silencio, todo estaban agotados tanto física como psicológicamente.
...
El funeral de Manny fue muy triste para todos, y muy raro. Ciertamente estaban velando al asesino responsable de todo, pero a su vez, al héroe que los había salvado a todos aún a costa de su vida.
Frida lloró mucho esa perdida, se sentía vacía pero a la vez contenta de que su amor hubiera encontrado la paz. Además, sabía que él estaba con ella y nunca la abandonaría.
-Descansa en paz, mi Manny. Hasta que nos volvamos a ver- dijo mientras sonreía y colocaba una flor sobre la lapida que tenía grabada la siguiente leyenda:
Aquí yace Manuel Pablo Gutiérrez O´Brian Equihua Rivera
Amado hijo y amigo
Héroe y villano
Tigre y Strigoi
Siempre estarás en nuestros corazones.
Una pequeña brisa sopló entonces acariciando el rostro de Frida. La chica sonrió u secó la lágrima que acaba de brotar de su ojo. Él estaba ahí, jamás la iba a dejar. No había por qué llorar.
-Vamos a casa, papá- le dijo a Emiliano.
-Adelántate, mija- dijo Emiliano –Solo atiendo un asunto y te seguiré-
-De acuerdo, te quiero papá- dijo Frida abrazando a su padre y retirándose al hogar.
Emiliano la vio irse y luego caminó hasta el otro lado del cementerio donde alguien lo esperaba. Se trataba de un hombre vestido elegantemente y sujetando varias carpetas bajo el brazo.
Emiliano llegó hasta él y le dio un apretón de manos en señal de saludo. Ambos habían acordado verse ahí desde temprano.
-Disculpe la tardanza, doctor. ¿Quería verme?- preguntó Emiliano.
-Así es, señor Suárez. Tengo los resultados que me pidió- dijo el doctor entregándole un folder a Emiliano con las palabras "Manuel Rivera, autopsia"
Emiliano lo abrió y lo revisó. Unos momentos después se veía preocupado.
-¿Qué significa esto?, no puede ser-
-Si puede, señor Suárez- dijo el doctor –No estamos seguros pero tenemos motivos para creer que el chico no murió por la caída-
-Es imposible, nadie sobreviviría a eso- dijo Emiliano.
-No… pero… pudo haber muerto antes de llegar al suelo- dijo el doctor.
Emiliano cerró el folder a la vez que se le quedaba viendo muy seriamente. Tenía un presentimiento muy malo y un temor remordiéndole las entrañas.
La escena de Davi atacando a su enemigo y atravesándolo con la varilla llegó a su mente también. El muchacho había roto sin querer el cuarzo y había debilitado a Manny, los había salvado. O tal vez no.
-Le agradecería no decir nada, doctor-
-No lo haré, jefe Suárez, pierda cuidado-
-Al contrario… hay que tener mucho cuidado a partir de ahora.
Los dos hombres caminaron hasta la salida del cementerio mientras uno de ellos, el que usaba el parche en el ojo, recordaba con pesar las palabras de su hija, palabras tan vanas en su momento, pero ahora tan perturbadoras.
"Cuando Davi le dio con esa varilla provocó que perdiera mucha fuerza, Manny estaba agonizando ya antes de arrojarse por la ventana"
"El cuarzo es la fuente de poder de los Strigois, sin él no pueden existir."
"Nadie puede matar a un Strigoi, todo el que lo mate se convertirá en uno."
¿FIN?
Lo dejo a su consideración, jeje, espero que les haya gustado. Nos vemos en la proxima historia.
