La historia es una adaptación del libro Taking Emmett de B. N. Toler y los personajes pertenecen a Stephenie Meyer. Si tienes la oportunidad te recomiendo que leas el libro original.


Alice y yo luchamos sobre la definición de sexy. Al final, nos encontramos en el medio. Estoy llevando un vestido negro sin hombros con sandalias de plataforma. Me pidió que llevara tacones, pero me reusé. El terreno intermedio fue la plataforma en las sandalias.

Tillie's está concurrido esta noche, es la hora feliz de los equipos y se amontonan alrededor de la barra, bebiendo animadamente antes de las siete. Estoy de pie en el vestíbulo del restaurante, buscando en las mesas que se alinean en ambos lados, buscando a Garrett, cuando la mano de alguien presiona mi espalda baja.

―He pensado en este momento cada día desde que nos conocimos. Cómo te verías. Tengo que decir que, mi imaginación necesita algo de trabajo.

Mi boca se curva hacia arriba mientras giro mi cuello y encuentro a Garrett con una sonrisa apreciativa en su cara. Cuando giro, me agarra para un rápido abrazo, pero antes de que me aleje, añade:

―Hueles mejor de lo que imaginé, también.

―¿Puedes imaginar cómo olerá alguien? ―pregunto mientras doy un paso atrás para verlo. Él está llevando desgastados vaqueros y una camiseta blanca de algodón. Se ve increíble. Oh, y está llevando sandalias. Estoy tan contenta de que no exageré con la vestimenta de esta noche. Estoy un poco mejor vestida de lo que él lo está, pero no tan torpemente.

―Tal vez no la esencia, pero puedes imaginar el sentimiento o sensación que un aroma te da.

Asiento en acuerdo y sonrío.

―Esa fue una excelente respuesta, Sr. Reynolds. ¿Está usted tratando de seducirme con su encantadora replica?

Su boca se eleva en un lado, y se encoge de hombros.

―Bueno, no tengo una vasta fortuna o increíble apariencia con la que impresionarla, así que soy forzado a usar la única cosa que tengo. Espero que te gusten los hombres inteligentes con enormes penes.

Aspiro el aire a través de mis dientes antes de morder mi labio, fingiendo decepción.

―Tal vez deberíamos cancelar ahora. Realmente odio los hombres inteligentes. ―Entonces luego de un latido, añado―: Pero… el enorme pene podría ser tu gracia salvadora.

―Sabía que este monstruo me haría sentir orgulloso un día ―dice, con orgullo, mirando abajo a sí mismo. Ambos reímos mientras la anfitriona se aproxima y Garrett le deja saber que necesitamos una mesa para dos.

Una vez que estamos sentados, nuestra camarera se aproxima y rápidamente toma nuestras órdenes de bebidas. La conversación fluye fácilmente. No puedo recordar la última vez que me reí tanto. Aprendo con rapidez que Garrett es un bromista y tiene un entusiasmo para contar historias que te hacen reír.

―Así que mi tío pasa el día entero con estos lentes de sol y se mantiene quejándose sobre cuán brillante está afuera. Mi primo y yo apenas podíamos mantener nuestras risas delante de él, pero de alguna manera lo logramos.

―¿Así que ustedes chicos, solo lo dejaron caminar todo el día llevando lentes de sol sin lentes? ¿Y nunca se dio cuenta?

Garrett se inclina hacia atrás y se ríe, y no puedo evitar admirar sus perfectamente blancos dientes.

―Todos los malditos días. Y la cosa graciosa es, que nadie más dijo nada tampoco.

Sacudo mi cabeza mientras me río.

―Tu pobre tío. Eso suena como algo que yo haría.

―Eh, él se lo tomó bien. Es bastante bueno con lo reírse de sí mismo.

Ambos sonreímos con una pausa de silencio que cae entre nosotros, pero cuando nuestros ojos se encuentran, Garrett se inclina hacia adelante, descansados ambos brazos sobre la mesa mientras me mira.

―Me gustas, Isabella Cullen.

Mis mejillas se calientan al mismo tiempo que lucho con la sonrisa tratando de salir a mi cara.

―Tú no estás tan mal, Garrett.

―Lo sé… ―Hace una pausa como si estuviera inseguro de cómo expresar lo que quiere decir―. Sé que está es tu primera salida desde que tu esposo falleció. ―No puedo evitar estremecerme un poco con sus palabras―. Lo siento ―dice, con sinceridad―. No quise traer a flote un tema tan sensible. Sólo quiero decir que, esto es nuevo, y hasta ahora me gustas. Y estoy preparado para ir tan lento como tú quieras.

Bueno, mi corazón revolotea un poco. Me tiene. Apenas me conoce, y me tiene. Si bien me siento lista para irrumpir en el mundo de las citas, no soy lo suficientemente ingenua como para creer que todo vendrá fácil. Edward es el único hombre que me ha tocado… íntimamente en los últimos siete años. Aunque el pensamiento dé la sensación que viene con enamorarse de alguien, ese sentimiento de tu cuerpo anhelando otro, me excita, hay un poco de miedo allí también.

―Gracias, Garrett. Aprecio eso.

―¿Puedo verte este fin de semana?

Mi peculiar boca sonríe.

―Estoy de niñera este fin de semana. ¿Quizás el próximo fin de semana?

―¿Lunes?

―El lunes funciona ―acuerdo.

Después de terminar nuestra comida, tomamos una bebida más antes de que me acompañe fuera hasta el estacionamiento. Abre la puerta de mi auto para mí y ambos hacemos una especie de risa torpe. ¿Nos besamos? Estoy segura de que él se está preguntando si debería besarme; ¿es eso demasiado descarado? Yo, estoy dividida entre esperarlo, y no esperarlo. Pero Garrett toma el control; se inclina y besa la esquina de mi boca castamente.

―Buenas noches, Bella ―susurra antes de alejarse retrocediendo.

―Buenas noches. ―Le doy un pequeño saludo y me deslizo dentro de mi auto, mientras salgo del estacionamiento, toco mi boca donde sus labios la rozaron, sonriendo porque, en resumen, esa fue una perfecta primera cita.

Mientras estoy saliendo de mi auto, dirigiéndome a la casa, escucho el rugir de la motocicleta de Emmett. Unos segundos después, entra detrás de mí. El sensor de movimiento de la luces a un lado de la casa parpadeó encendiéndose cuando entré así que puedo verlo perfectamente, y puedo ver los delicados brazos sujetos alrededor de su sección media. Cierro mi puerta, con la intención de apurarme hacia el interior, insegura de porqué quiero evitar encontrarme con quien sea que está trayendo a casa, pero él apaga el motor y llama:

―Hola, Bella. ¿Todo bien?

Volteando, planto una sonrisa amistosa.

―Oh sí. Solo cansada. Ha sido un largo día.

Él no responde de inmediato, pero mueve su cabeza, indicándole a su invitada que baje mientras sostiene la motocicleta estable. Me quedo de pie allí, sintiéndome como una idiota porque no sé si sería grosero ir adentro ahora o no. ¿Debería esperar por una presentación? Entonces, una rubia alta con un cuerpo perfecto se baja y me sonríe. Debería haberme ido adentro.

―Hola. ―Ella agita la mano, dándome una sonrisa amistosa. Es la definición de chica sexy motera―. Soy Rosalie. ―Claro que lo es. Es hermosa y tiene un nombre asombroso.

―Bella ―respondo con un gesto con la mano de vuelta―. Gusto en conocerte.

―Sé quién eres. He escuchado mucho sobre ti, Bella. ―Resplandece mientras se apresura y me da un fuerte abrazo. ¿Ha escuchado de mí? ¿Emmett ha hablado de mí? ¿Y por qué está abrazándome? Lanzo mi mirada hacia Emmett, quien aclara su garganta mientras baja de su motocicleta y se estira. Cuando Rosalie se gira devuelta hacia él, él le da una mirada que dice, cierra la boca. Pero no tengo tiempo de pensar en eso porque su mirada se mueve a mí y baja por mi cuerpo y sube de vuelta. Me siento enrojecer sólo con su obvia apreciación, y ruego que la limitada luz esconda mi reacción. Su manzana de Adán se balancea mientras traga antes de preguntar:

―¿Has estado fuera esta noche?

No sé por qué su pregunta me hace sentir nerviosa, pero miro mis pies y empujo mi cabello detrás mi oreja, después me encuentro con su mirada.

―Sí. Tenía una cita.

Ahora sus cejas se levantan, y sus ojos se amplían.

―Oh. ―Entonces… hay silencio. ¿Era sorpresa lo que escuché en su voz? Espero para que diga algo, lo que sea, pero todo lo que consigo es silencio. El sonido de grillos y ranas parece resonar hasta que Rosalie se mueve al lado de Emmett y envuelve uno de sus brazos alrededor de su torso.

―Bueno…

―Nosotros íbamos a tomar algo rápido para comer y tomar una copa ―ofrece Rosalie―. ¿Te gustaría acompañarnos? ―Vaya, esta mujer es agradable. Y tan raro como suena, hay algo sobre ella que hace que parte de mí quiera conocerla. Parece el tipo de persona que tiene toda clase de historias interesantes de aventuras para contar. Viéndolos lado a lado, Emmett en su dura gloria; tatuajes, músculos, y vaqueros desgastados y Rosalie en su traje perfectamente ajustado, unas largas y delgadas piernas, no puedo evitar pensar cuán bien se ven juntos, ahora, estoy sintiéndome un poco apagada. Y no puedo entender porqué.

―Oh, ya comí ―respondo rápidamente―. Pero te agradezco. Ustedes diviértanse, chicos.

―Tu vestido luce realmente bien en ti, por cierto. Apuesto que fue una gran primera cita ―grita Rosalie cuando alcanzo a dar un paso.

Mientras subo las escaleras de mi porche trasero, veo hacia atrás.

―Lo fue. Gracias. ―Sonrió y entro.

Después de cepillar mis dientes, abro la ventana del baño justo cuando la luz en el apartamento de Emmett se apaga. Supongo que Rosalie está pasando la noche. Mientras subo a la cama, reviso mi celular y encuentro un texto de Garrett.

Garrett: Gracias por una noche increíble. Espero no espantarte con toda mi inteligencia. ;)

Yo: No. Sólo por la charla de tu enorme pene. He decidido que solo me gustan los pequeños.

Garrett: Demonios. Quizás lo exageré. No es tan grande.

Me río y le respondo:

Bnas nches ;)

Garrett: Dulces sueños, Bella.

Cuando apoyo mi cabeza en mi almohada después de apagar mi lámpara, inhalo profundamente. Los pensamientos de Garrett se escapan de mi mente, seguidos por los pensamientos de Edward. Pero a medida que mis ojos se cierran y voy a la deriva por el sueño, el último pensamiento que tengo es: ¿Emmett está teniendo sexo con Rosalie?


Incluso estando en cama sintiendome mal, les traigo un nuevo capitulo.

Muchas gracias a todos los que leen y comentan, alegran mi dia.

xoxo