Los Personajes de este fic no me pertenecen a excepción de uno o dos que saldrán posteriormente en esta historia. Los derechos correspondientes pertenecen a NINTENDO y a los creadores de THE LEGEND OF ZELDA.
Este fic no está hecho con fines de lucro solo es por entretenimiento y diversión.
Como siempre antes que nada me doy el lujo de recordar lo siguiente:
Las escenas están separadas por una rayita_ y puede haber alteraciones cronológicas entre cada una de estas, los pensamientos están entre "comillas", las notas de la Autora, están puestas en N.A. al final del cada capítulo e indicadas con un * en el intertexto. Finalmente las referencias a frases u otras cosas estarán en "cursiva y con comillas". Los recuerdos siempre estarán en cursiva y pueden aparecen en cualquier punto del texto sin previo aviso.
Comentarios sobre el capítulo al final porque así es más cómodo xD
Capítulo 9: El Secreto que Guarda Holodrum
-Este…? Princesa.
-Si dime- conteste mientras me recargaba en su espalda mirando el azul del cielo.
-Estaba pensando.
-Aja…?
- En que te quiero mucho. En verdad, ¿somos amigos cierto?
-Claro que si bobito, ¿Por qué me preguntas eso?
-Porque las cosas siempre son demasiado formales- añadió con cierta tristeza. - ¿Puedo llamarte Zelda?
-Por supuesto, la verdad Link no entiendo porque todavía no lo has hecho.
-Tenía miedo de que te enojaras. Los mayores dicen que es una falta de respeto.
-¿Y que saben los mayores?, Nosotros alguna vez también lo fuimos pero no por eso cegamos nuestra vista al entendimiento….. ¿Link?
-Dime.
-Me harías muy feliz si me llamas por mi nombre.
.
/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/
.
Cuando llegamos a la Academia de Caballeros Raven estaba tirado en el suelo, parecía como si un monstruo gigante le hubiera pasado por encima.
-Sir Raven ¿Se encuentra usted bien?
-Sí, eso creo….Gracias por su preocupación princesa. Maestro Mugetsu usted ha sido muy cruel.
-Es el dolor de la fama- le dijo burlonamente.- Apréndelo y después podrás comprender mejor a los otros, especialmente a aquellos a quienes has jurado servir.
Se incorporó de manera lenta pero se quedó sentado sobre el suelo con ambas piernas entrecruzadas.
-Aquellos a quienes he jurado servir…- repitió casi como en un trance y después por alguna razón se me quedo viendo.- entiendo.
Sir Raven siempre tomaba muy a pecho las palabras de su maestro aunque la verdad era que la mayor parte del tiempo yo no las comprendía.
-¿En dónde está Link?- le pregunte con algo de nervios, después de lo que me había dicho Mugestsu no sabía si podría verlo a la cara, en el camino de vuelta un montón de ideas raras me habían cruzado la cabeza.
-Todavía no ha vuelto- me contesto una voz a mis espaldas. – Yo le dije "no salgas", pero no quiso escucharme, espero que cuando regrese lo haga entero- hablo Ralph mientras acariciaba a Horus.
El halcón me miro curiosamente y después voló alegremente hasta mi lado, no sabía porque pero en ese momento tenía las palabras de Link metidas en mi cabeza "Yo siempre soy feliz cuando estoy contigo, acaso hay otra razón para creer que con Horus es lo contrario."
-Horus- lo llame acariciando su plumaje.- Por favor ve y búscalo.- me quite un arete de la oreja y se lo enrede en la pata, así Link sabría que también lo estaba buscando.
La academia de los caballeros era un lugar realmente enorme, pero mientras caminábamos por los pasillos me percaté de que el lugar estaba algo vacío.
-Maestro Mugetsu- hablo Raven, los caballeros ya han sido convocados, los tendremos a todos aquí más o menos en dos días.
-Perfecto- asintió con seriedad-Que preparen el foro grande, se metieron con algo sumamente sagrado, esos monstruos van a tener lo que merecen.
-Si- asintió también con firmeza.- Princesa todavía es un poco temprano, ¿Le gustaría pasear por los jardines?
-Sería un honor Sir Raven.
Entonces me llevo a pasear por los jardines, el ambiente ahí era fresco y agradable, y además había un delicioso olor a rosas. Por unos instantes se me olvidaron todos los problemas.
-"Debería tener algo como esto Hyrule"- pensé y después nuevamente Link se me vino a la cabeza- "Que tontería"- volví a pensar, sin querer había hecho de nuevo lo mismo que en el bosque perdido.
Escuche como los pájaros cantaban y entonces me di cuenta, Sir Raven había estado muy callado, ahora que lo pensaba era una persona sumamente misteriosa, de verdad que era todo un caballero, valiente, amable y tal vez demasiado serio.
Estaba en mis cavilaciones cuando sentí que alguien se me había acercado por detrás, me vire rápidamente y lo siguiente que supe era que me había quedado atrapada en su abrazo.
-¡Sir Raven!- le grite al sentir que me estrujaba, cerré por unos instantes los ojos, di un paso hacia atrás y solté una de mis legendarias cachetadas.
El sonido viajo a través de los jardines haciendo un eco sordo.
¡Que atrevimiento!, y yo que acababa de pensar cosas buenas sobre su persona
-Auch- gimoteo mientras se sobaba la mejilla.
-¡¿Link?!- mire terriblemente sorprendida.- Pero tú, pero él, pero… pero.. – mire directo sobre sus espaldas, Sir Raven ya se encontraba muy lejos y lo último que alcance a ver fue que subió por unas escaleras.
-Lo siento- me dijo sumamente avergonzado.
Y después me sentí culpable, eran tan iguales que por un momento había creído que…. ¡Cielos!, a causa de mi despistadez lo había golpeado de nuevo.
-Ay Link perdóname, creí que eras otra persona.- un momento ¿había creído que era otra persona?, y había reaccionado como era debido, pero si hubiera sabido que era él de seguro que le habría correspondido ese abrazo.
"Los tratos que hay entre ustedes dos no son precisamente los de dos buenos amigos" las tontas palabras de Mugetsu me estaban dando vueltas en la cabeza.
-No, está bien- sus palabras me sacaron de mis cavilaciones.- fue muy impropio que hubiera hecho eso, lo siento Princesa.
-Ay Link perdóname- le volví a decir mientras lo abrazaba, rodee con mis manos su cuello y note que tenía un montón de pequeñas rasgaduras.- ¡Ah!, ¡Que mujeres tan más salvajes!- brame con enojo.
Pero Link no respondió solo se acurruco contra mi cabeza.
-¿Estás bien?
-Sí, Gracias. Te juro que no soy yo, yo no las provoco.- me contesto en cierto tono de melancolía.
-Si te creo- le dije con ternura, por alguna razón de verdad que le creía.
-No quiero que te enojes.- me susurro en el oído.- ya te lo había dicho… que mi corazón te pertenece.- me dijo estrujándome un poco.- Mi corazón.. y mi… lealtad …siempre están .. Contigo- me hablo con nerviosismo.
-Si- Le susurre perdiéndome en su cálido abrazo y cuando menos lo pensaba ya le estaba acariciando la cabeza.
"Esos tratos no son de amigos" ¡DIABLOS!, ¡MALDITO MUGETSU!, ¿Por qué demonios no podía sacármelo de la cabeza?, de verdad, ¡de verdad!, ¡DE VERDAD!, hacía que perdiera por completo la compostura. Incluso si las maldiciones estaban en mi cabeza eso no era propio de una princesa, a la basura con todos los años de aprendizaje, buenas posturas y agradables modales.
-Otra vez tengo tantas ganas de patearlo- se me escapo de la boca con cierto dejo de rabia.
-¿Qué?- clamo Link sorprendido.
Me moría de la vergüenza, ¿¡cómo era posible que algo como eso se me hubiera escapado!?
-Ay Link, no me hagas caso- le pedí cuando se separó un poco.
El pobre me miraba con cara confundida ¿Y si pensaba que se lo había dicho a él?, ¡Madre de las diosas! otra vez la había regado.
-Abrázame- le suplique. Y él accedió con gusto
Tal vez con demasiado, pero que importaba.
Después de una ligera cena, nos reunimos con los otros y hablamos acerca del destino que le deparaba a Hyrule.
-Vamos a reunir un ejército- me dijeron los caballeros con firmeza
-Pero solo hasta que estemos todos reunidos decidiremos nuestros siguientes pasos- hablo Mugetsu.
-Por favor alteza ténganos paciencia- me pidió Sir Raven.
Entonces asentí, no sabía que tan grande era nuestro enemigo, Pero Labrynna ya había sido destruida y mi pueblo había sido tomado de una manera estratégicamente inteligente, todavía no había logrado comprender como era que se habían filtrado y además para el colmo convertido en mis propios guardias.
-Según mis cálculos- hablo Mugetsu.- con la mayoría de los caballeros aquí reunidos, no nos van a quedar habitaciones suficientes, princesa Zelda creo que va a tener que dormir con uno de nosotros.
-Si gusta puedo dejarle mis aposentos.- se adelantó Sir Raven como buen caballero.
Y entonces lo note, Link se había puesto un poco nervioso. En realidad yo también me había puesto nerviosa.
-No.- hablo de nuevo Mugetsu.- Ralph y yo también necesitamos descansar. Princesa podría dormir con Link estas noches, además todas las recamaras son iguales, sería incorrecto dar favoritismos dentro de una academia.
Parecía que Link iba a replicar algo y entonces decidí adelantármele.
-Me parece perfecto.- dije mirando con cierta malicia a Mugetsu, no sabía exactamente lo que estaba tramando, pero a ver que le parecía si le seguía el juego..- ¿Se puede Link?- le pregunte antes de seguir adelante.
-Ah.. si… por supuesto.. princesa esas cosas no se preguntan- me dijo en tono sumamente nervioso.
-Entonces vamos, mejor descansamos temprano esta noche-dijo Mugetsu.
Caminamos por los pasillos, Ralph y Sir Raven se despidieron en una vuelta pero Mugetsu se quedó a nuestro lado.
-Hay que ver que tal esta tu cuarto, hace mucho que no lo usas Link.
-Tú siempre me avergüenzas- le dijo con cierto sonrojo.- La princesa Zelda va a pensar mal y seguramente esa habitación solo tiene un poco de polvo.
Cuando llegamos y abrimos la puerta me quede realmente sorprendida, Link tenía razón y había pensado mal a causa del comentario de Mugetsu, de un momento a otro me había imaginado la desordenada habitación de un chico. Pero en realidad estaba en perfecto orden, había una cama de buen tamaño, un armario, un sofá por un lado acompañado de un pequeño mueblecito y una rustica mesa.
-Qué lugar tan bonito- le dije a Link a modo de halago.
-No diga eso Princesa, es pequeño comparado con su palacio.
Entonces le sonreí.
Mugetsu abrió el armario y de ahí solo salió una cobija.
-Oye Link ¿Por qué no vas a buscar tu equipaje?, de seguro que ahí tienes más cobijas.
Mi amigo asintió y después salió de la habitación con cierto gusto.
-¿Qué estas tramando?, ¿Eh?- le replique de forma traviesa mientras me sentaba en la cama.
Me miro de reojo y después irguió una malvada sonrisa.
-Mi cuartada Alteza. Usted está sentada justo encima de ella.
-¿Justo encima?, ¿de la cama?.
-En la base de la cama- me dijo tranquilamente.
Mire la base pero ahí no vi nada, aunque era bastante curiosa, muy cuadrada y bajita casi al ras del suelo y justo en medio tenía una curiosa piedra rectangular la cual figure que era una clase de adorno.
-No es un adorno- me dijo como si me hubiera leído la mente.- es un cajón privado.
-No le veo forma de cajón.
-Bueno, ese el punto. Se los damos a nuestros estudiantes para que guarden sus cosas preciadas.
Después se acercó tranquilamente y le dio una patada, pero en lugar de abrirse una curiosa pluma color celeste salió volando.
-Aquí tiene princesa.- me dijo entregándome la pluma.
Lo mire con confusión desmedida.
-La clave para abrirlo es hacer una inscripción en la piedra, un símbolo, una palabra, lo que sea.
-Pero de seguro es algo que solo Link sabe, después de todo es su cajón.
-En teoría si, aunque no creo que para notros eso sea un secreto.
Arquee una ceja todavía en señal de duda.
-¡Por favor!, si ya le había dicho que está completamente enamorado, apuesto a que la clave es "Zelda"
-Es una broma- le refute en tono de nerviosismo.
-¿No quiere probarlo?, si no lo hace ahora perderá su oportunidad de hacerlo, no creo que Link tarde demasiado en volver.- me reto recargándose junto a la única ventana.
-Esto de verdad tiene que ser un chiste- murmure, pero su horrible plan había dado en el clavo, no podía soportar la curiosidad y me incline para probarlo.
Hice un dibujito de una mariposa y no pasó nada, después escribí la palabra Hyrule, tenía que asegurarme de que no me estaba mintiendo y que el cajón no se abriría con cualquier palabra. Pero los trazos que hice solo se iluminaron por un momento y después desaparecieron.
Suspire…..
"Zelda" escribí sobre la losa color azul celeste, y de repente sonó un clic y el cajón salto había afuera.
Pude escuchar su malvada risita a la distancia, de haber estado frente a mí seguro que se hubiera reído más al ver mi cara de asombro.
-¡Por las diosas!- dije con intenciones de cerrarlo de nuevo, lo que había hecho no estaba nada bien.- Pero… ¿Qué es esto?.- por alguna razón no pude cerrar el cajón. Algo ahí adentro…. Era como si me estuviera llamando.
Mugetsu me miro atento de reojo. Metí la mano y saque varios de los curiosos objetos.
-¿Cartas?... todo está repleto de cartas- murmure con asombro desmedido.
No medí mis acciones y cuando me di cuenta cerré aquello con fuerza sintiéndome culpable y avergonzada.
-No tienes por qué sentirte así- me dijo con tono serio.- después de todo, todas son tuyas, es decir, todas son para ti.
-¿¡Que!?- murmure con aire incrédulo
-Pensaste que Link no te escribía.
Mi cuerpo se quedó helado, era cierto, incluso se lo había reclamado la primera vez que nos encontramos.
-Pero en realidad- prosiguió con aire sereno mientras sus violáceos ojos se perdían a través del cristal de aquella ventana.- Lo único que no podía hacer era mandarlas. Siempre se lo recrimine, pero hasta cierto punto lo entendía, porque cuando él escribía se desahogaba un poco.
Me quede pérdida, no sabía qué hacer ni tampoco que decir, así que solo permanecí ahí tirada en el suelo, como si de esa forma fuera a encontrar la respuesta. Unos pasos se escucharon en la cercanía provocando que saliera de mis ensoñaciones.
Link entro por la puerta y me levante rápidamente para que no me encontrara en aquel sitio, pero todavía tenía la pluma en la mano y eso ocasiono que me pusiera por demás nerviosa.
-Princesa traje las mantas- me dijo de forma alegre
Se me hizo un nudo en la garganta y después mire a Mugetsu, a las espaldas de Link me hizo una curiosa seña. "Suelta la pluma" me decía con mímica. Entonces la solté esperando y rogando que no fuera una trampa. Pero no lo era, cuando la deje libre ésta se volvió polvo y volvió mágicamente a su lugar de origen.
-Ah. Link- le hable con alivio desmedido.- gracias.
Mugetsu bostezo exageradamente y después dijo.- ya es noche nos vemos mañana, y Link, no hagas cosas extrañas recuerda que Zelda es una princesa.
-¡Mugetsu!- le reclamo con la cara toda coloreada.
El joven dragón salió burlescamente y nos dejó solos.
-Te traje alguna ropa ligera.- me dijo con un poco de nervios.- sé que no es muy femenina, pero le prometo que mañana sin falta le comprare algo.
-Gracias Link.- le dije acercándome a su lado.
Me entrego la ropa y después salió unos instantes para que yo me cambiara.
Esa noche fue confortable, yo dormí en la cama y él en el sofá. No era el escenario más bonito de todos pero al menos estábamos solos como lo habíamos estado hace ya muchos años. Aunque los demás eran muy amables a veces me estresaba siempre tenerlos a mi lado, extrañaba la privacidad como nunca antes lo había hecho.
-"Privacidad"- pensé , ¿Y Link?... quien sabe, pero en realidad no me afectaba, tal vez porque le tenía demasiada confianza o tal vez porque sin importar qué, siempre me había gustado estar a su lado.
A la mañana siguiente curiosamente me levante temprano pero sin ningún rastro de sueño, aproveche que Link estaba dormido y me dedique a cambiarme. Mi vestido de verdad era un desastre estaba todo roto y rasgado así que sin pensarlo dos veces tome prestado uno de los uniformes que Link guardaba en su alcoba. Era cómodo pero me quedaba un poco grande.
-"Que cosa más extraña, aunque me recuerda un poco a mi traje de Sheikah"- mire nuevamente con curiosidad el cajón y suspire con enfado al no poder aguantar las ansias. –"¡Maldito Mugetsu!"- pensé mientras le daba un golpecito de la misma forma como lo había hecho él la noche pasada. La pluma salió con parsimonia y se deslizó lentamente sobre el aire hasta tocar el suelo, me quede mirándola con cierto recelo.- "Esto no está bien"- me dije a mi misma, estuve a punto de abandonar la idea pero había algo que no me dejaba hacerlo, así que me incline de manera cautelosa y recogí el objeto antes de que desapareciera.
"Zelda" escribí nuevamente sobre la losa colocada en la base de la cama. El cajón nuevamente abrió con clic. Mire a mis espaldas con un dejo de nervios pero Link no había despertado.
-"Que pesado tienes el sueño"- pensé, desde siempre él había sido un completo perezoso.
Metí la mano al cajón, tome una de las cartas sin siquiera mirarla y después con agilidad insana la oculte entre mis ropajes, cerré cautelosamente el cajón y me acerque a Link de puntitas. No pude evitar sonreírme se veía demasiado tierno dormido. Me incline para darle un beso en la frente y después de cobijarlo un poco salí de la habitación a hurtadillas.
En la puerta de la academia me encontré con Sir Raven y me pregunto a donde iba.
-Iré a tomar un poco de aire, ya he visto la ubicación de la academia, así que no se preocupe no me pierdo.
Me cuestiono un poco el hecho de que deseara salir sola y después de un rato llamo a Horus.
-Si necesita algo solo tiene que escribirlo.- me dijo mientras equipaba al halcón con un anillo para cargar recados.
-Gracias.- le dije.
Y me despedí de manera rápida.
-"No puedo creer que por culpa de un chiquillo me haya convertido en una semi- ladrona"- me cuestione mientras caminaba hacia la plaza.
Pero entonces recordé, Mugestu no era ningún chiquillo aunque todo el tiempo lo pareciera, Quien sabe cuántos años tenía y de seguro aquello había sido un truco de viejo sabio.
-¡Diablos!- me dije con enojo al verme a mí misma vencida, me tuve que resignar porque de todas formas ya lo había hecho.
La plaza de Holodrum era grande y muy bonita*. Tenía una forma circular como en los típicos pueblos de antaño, en el centro se erigía una bonita fuente adornada con un piso brillante, posiblemente losa decorativa, alrededor había muchos comerciantes en puestecillos de comida y ocio, camine directamente hacia la fuente, la mañana estaba realmente agradable y fresca.
-"Que bien se siente"- pensé estirando los brazos y solo entonces me di cuenta que había perdido a Horus desde hacía un buen tiempo.- Bueno, ha vivido con Link aquí casi toda su vida, no creo que se pierda- musite.
Y con mucho cuidado cruce la losa decorativa que yacía bajo mis pies, había visto ese tipo de piso antes y por experiencia sabía que era resbaloso. Un comerciante de palomas me sonrío al ver mis cuidados, le devolví el amable gesto antes de quedarme curioseando entre sus decenas de jaulas apiladas a modo de pirámide.
Finalmente me senté al ras de la fuente, el olor del agua fresca era cautivante.
-¡Ay, cielos!- suspire con recelo para mí misma, todavía tenía la carta en uno de mis bolsillos.- ¡De todas formas ya la tomaste Zelda!- masculle.- haz el pecado completo.
Sabía que en cualquier momento podía volver hacia atrás, bastaba con devolver la carta y nadie se enteraría. Pero algo muy dentro, muy, muy dentro me lo impedía.
Suspire con enfado de nuevo y finalmente me di por vencida, ya no podía seguir evadiendo esa inmensa curiosidad que me carcomía por dentro. Saque la carta y le dedique una larga y atenta mirada.
El papel estaba gastado y viejo como si llevara años en aquel cajón del exilio, la abrí con sumo cuidado y del rostro se me escapo una sonrisa.
-Ésta letra- dije riendo.- estaba toda rara y torcida, mire la fecha escrita en una esquina y verifique aquello que había sospechado. La carta era muy vieja posiblemente tenía cerca de tres años y seguramente Link la había escrito cuando recién había partido.
Durante nuestro viaje a Holodrum una o dos veces había vuelto a ver su caligrafía y había corroborado con cierto gusto su gran avance.
La desdoble para poder leerla y con sumo cuidado la puse sobre mi regazo.
Querida Zelda,
Espero que no estés enojada
me he marchado sin preguntártelo antes, pero Sir Raven
me dijo que era una oportunidad única en la vida,
los exámenes de admisión para ser caballero solo
se realizan cada cinco años.
Sé que de todas formas no hubieras estado de acuerdo,
así que me gustaría mucho mandarte una carta,
para pedirte disculpas y también
para confesarte algo que quería decirte
desde hace mucho… mucho tiempo.
No sé por dónde empezar, es difícil ponerlo en palabras,
pero quiero que lo sepas, que siempre te he querido
y que por ninguna razón voy a abandonarte.
Tal vez debas estar pensando que en estos momentos no
tengo ni el más mínimo derecho para decírtelo, pero
desde hace mucho que ya no puedo verte como amiga,
no sé cómo, ni cuando, pero mi cariño
se convirtió en amor verdadero.
Tal vez estés pensando que soy muy joven para decirlo
pero en estos momentos mis sentimientos son lo
único que tengo claro en mi cabeza.
Quiero protégete, cueste lo que cueste, eres lo más importante en mi vida
y por eso debo volver a convertirme en un buen guerrero.
No puedo estar dependiendo siempre de la espada Maestra
y por eso mismo he decidido luchar con mis propias fuerzas.
Tal vez de verdad estés muy enojada, ya sabes, especialmente por haber desaparecido en medio de tan importante ceremonia.
Pero sin importar lo que suceda, quiero decírtelo.
Te amo.
Siempre voy a estar a tu lado.
Incluso si al volver me rechazas, yo he decidido quedarme contigo
todavía no he decidido como, pero encontrare la manera…
Me quede con la mirada en blanco, al final no había despedida, ni firma, simplemente una ralladura como si la pluma se le hubiera resbalado de las manos y además… y además…. pequeños rastros de humedad sobre la carta.
-Link- susurre mientras la vista se me nublaba.- ¿estabas llorando cuando me escribiste esto?
Mi corazón se me había partido en mil pedazos, era cierto… me amaba y desde hace tanto tiempo. Las lágrimas se me rodaron por los ojos y nuevamente esa carta quedo manchada con agua salada.
-¡Ay cielos!- dije con voz quebrada tratando de limpiarla.
Aspire el aire profundamente, pero aun así tarde mi tiempo en recomponerme. ¿Y ahora que sabía sus sentimientos….? ¿Qué era lo que haría?, ¿cómo podía saber si después de aquello podría seguirlo tratando del mismo modo?
No.
No podía. Me limpie las lágrimas y trate de ahogar la tristeza.- "He sido muy mala contigo"- pensé, incluso si la noche anterior me había disculpado eso no bastaba.
Nada bastaba.
-¡Princesa Zelda!
Escuche que alguien me gritaba.
-Link- murmure, incluso en la distancia había reconocido su voz de inmediato y con torpeza desmedida me apresure a guardar la carta.
Lo vi correr con todas sus fuerzas para llegar a mi lado, entonces sonreí, y después recordé algo.
-¡Link!, ¡Espera!.
Pero cuando quiso detenerse realmente no pudo, aunque había frenado justo enfrente de mí, la resbalosa losa lo había traicionado. Lo siguiente que vi fue que patino hasta el infinito y más allá, no pudo mantener el equilibrio e incluso antes de salir de los terrenos de la fuente ya se había caído al suelo.
Se escuchó un ruido realmente estruendoso y después cientos de palomas salieron volando.
-¡Link!- grite un poco asustada, pero no cometí el mismo error que él y me acerque con extrema precaución. - ¿Estas bien?- le pregunte cuando lo vi tirado entre las jaulas, tenía la cabeza en el suelo y los pies hacia arriba.
-Si- me contesto en voz raída, mientras un montón de plumas blancas caían desde el cielo.
-Santo cielo- le murmure con ternura, y de alguna forma no pude evitar reírme, tenía que admitirlo, sonaba mal decirlo, pero era gracioso lo que le había pasado, solamente a él se le ocurriría correr de esa manera.- ¿En que estabas pensando?- le pregunte mientras me arrodillaba a su lado y después con suma delicadeza lo jale para sentarlo.
-Creo que no estaba pensando- me confeso completamente avergonzado.- ¿Por qué ha salido fuera sin ninguna escolta?, algún día me va a matar de un susto.
-Hay Link- no podía evitar sentir un montón de alegría, lo mire con ternura y me devolvió la mirada, sus cristalinos ojos azules me miraban de manera intensa.
Y en ese momento se me vinieron a la mente sus palabras en la carta, mi corazón latió como loco, no pude evitar ruborizarme.
-¿Estabas preocupado?
-Sí. Mucho, y por eso salí a buscarla.
-¿Cómo me encontraste?
-Pues…- su rostro se ruborizo un poco y después apunto hacia el cielo. Horus sobrevolaba nuestras cabezas haciendo círculos en la plaza.
Agacho un poco su mirada, durante largo tiempo no lo había comprendido, pero ahora lo sabía, ese pequeño gesto que siempre hacia era para poder ocultar sus sentimientos.
"Te amo"
Nuevamente la palabra cruzaba por mi mente, ¿También lo amaba?, de momento estaba un poco confundida, no lo sabía con total certeza. Pero de todas formas si sabía que lo adoraba más de lo que jamás a nadie.
Abrace cariñosamente su cabeza y me quede ahí un buen rato acariciando su cabello, él no dijo nada, pero tampoco hacía falta, lo mire de reojo y pude ver una sonrisa en su rostro, estaba feliz igual que aquel día cuando me había salvado de los wolfos y habíamos vuelto a abrazarnos.
Un "cuh cuh" invadió el ambiente, las palomas que antes habían salido volando ahora volvían al suelo.
-Lo lamento- le dije al mercader de palomas.- por mi torpeza sus preciadas aves se han escapado.
Link me miro confundido, el que se había resbalado era él no yo, pero de alguna manera me sentía un poco culpable. El mercader sonrío con cierta gracia.
-No se preocupe Señorita, todas son palomas mensajeras, no importa que tan lejos vuelen siempre regresan con su dueño. Igual que ese joven ahí tirado. Joven Link hace mucho que no veía.
Link sonrío discretamente.
-Perdóneme señor Hato, no lo veía en años y ahora esto.
-Tranquilo chaval- le hablo mientras reacomodaba las jaulas, las dejo todas abiertas y con un silbidito las palomas volvieron adentro.- ¿qué tal tu halcón?
-De maravilla, cada día más pícaro e inteligente.
Horus descendió lentamente y las palomas en las jaulas se alborotaron, después de todo se trataba de su depredador natural. Link lo llamo para que se posara sobre su hombro y después de levantarse del piso me pidió que lo acompañara.
Nos despedimos de Hato el vendedor de palomas y nos adentramos en las callecitas cercanas a la plaza.
-¿A dónde vamos?- le pregunte curiosa.
-Ayer le prometí que hoy le compraría algo decente, vamos a las tiendas para escoja lo que quiera.
-¿Estás seguro?... es decir, las cosas por aquí parecen costosas, Holodrum no se ve como Hyrule, más bien parece una ciudad de comercio e intercambio.
-Que buena observación- me dijo sonriendo, al parecer con algunas pequeñas miradas había dado en el clavo.- Pero mejor aún, con suerte y encontramos algo lindo. La verdad no tengo mucho dinero pero de seguro que para algo me alcanza.
-Bueno, tampoco es muy necesario, mira que bien me queda tu uniforme, hasta tenia incluida una mascada…¿mmmm?... no sé porque me la traje.- dije mientras miraba el pedazo de tela atado como adorno en uno de los lados del uniforme.
Link soltó una risita- Si, de verdad que se ve bien, pero de todas formas quiero cómprate algo.
Lo mire un poco avergonzada, era demasiado lindo, al pasar sobre una calle dio un traspié y volvió sobre sus pasos, mire con cautela, algunas de las chicas locas estaban paseándose por las esquinas.
-¡Diablos!- escuche que bramaba, seguramente con las prisas se le había olvidado cargarse con la capucha.
Suspire por unos instantes y después recordé la mascada.
-Eso es.- dije con cierta picardía, me acerque a su cabeza y se la coloque en el cabello..- Ahora recuerda, no eres Sir Link aprendiz de caballero, eres un fiero pirata venido desde los mares del oeste, buscas tesoros y fama, y también eres un chico muy malo así que no olvides decir cada cinco minutos "Arggg".
Me miro por unos instantes y después le gano la risa tonta.
-¿De dónde te has pillado eso?
-Lo leí en un cuento de hadas, pero ¡Anda! ¡Vamos! Que quizás funcione.
Después también me gano la risa tonta, en parte por la bobada que había soltado, pero también por las cosas que él me había dicho, extrañaba tanto que me hablara de tú y no de usted.
Pasamos con cierta cautela, ¡Rayos no me podía creer que mi plan hubiera funcionado!, tan simple era que de seguro al final resultaba ingenioso.
-Increíble, usted princesa, sí que piensa en todo.
Y mi sonrisa desapareció por unos momentos.
-¿Qué sucede?- pregunto al notar el cambio.- ¿Dije algo malo Alteza?
-Más o menos.- le confesé, era ahora o nunca.- Link… yo…
-¿Si?
-Quería pedirte algo. Podrías…- de pronto se me hacía cierto nudo en la garganta.- ¿Podrías?, volver a llamarme…
-¿A llamarle?
-A llamarme…Zelda.
La caminata se detuvo de golpe y me miro con un poco de pena. Respire hondo, tenía que concretar correctamente mi pregunta.
-¿Podrías volver a llamarme Zelda?, ¿Podrías volver a hablarme de tú y no de usted?
-Ah.. bueno,- se tropezó con sus propias palabras y se notaba que hasta se había puesto a sudar en frío.
-Solamente si es posible.- añadí con tristeza.
-Es que, sería una falta de respeto. Ya no somos niños y además.. y además- dijo casi como un susurro.- no creo que yo me lo merezca, ese es… un honor muy grande.
-Por favor- le pedí en forma suplicante, de verdad era algo que deseaba.
Lo mire de reojo, al parecer mi petición se le había hecho un remolino en la cabeza, lo observe moverse inquietamente y caminar en círculos de un lado a otro.
-Ya no importa- dije entre suspiros mientras me alejaba. ¿Por qué sería que siempre teníamos que terminar por quedar atrapados en las ridículas reglas sociales?
-Princesa, espera- me dijo mientras me alcanzaba, pero no podía mirarlo de nuevo a los ojos, me sentía… como decirlo… me sentía... vencida….. Sí, eso era, me sentía vencida.- Espera- me decía con voz preocupada, pero el cuerpo me temblaba y no podía hacerle caso.- Espera… Zelda.
Entonces me detuve.
-Por favor, no estés enojada.
¿Había vuelto?
-Hare lo que me pidas, por favor, no te pongas triste, por favor, no te enojes. Pero …
Nuevamente se hizo enredos.
-Solo puedo hacerlo si estoy contigo… a solas, ¿Está bien?
-Está perfecto.- le dije mientras me volvía la sonrisa.- "Por ahora"- pensé.
Estire mis brazos y casi como inercia me recibió en los suyos.
-Te adoro- le dije sin siquiera pensarlo, mientras me acurrucaba entre sus brazos acariciando mi rostro en su pecho.
Su corazón tamborileaba rápidamente como si de un momento a otro se le hubiera subido la adrenalina, intente decirle algo que lo calmara pero nuevamente me había ganado la risa tonta.
.
.
Continuara...
.
N.A.: *Perdón no tengo ni la más mínima idea de cómo es la plaza de Holodrum o si siquiera existe, es que nunca llegue a terminar el juego de Oracle Season (¡malditos bailecitos de Subrosia! Y yo que de verdad soy manca para eso), así que realmente esto me lo he inventado aunque bueno yo ya se los había advertido desde un inicio que la geografía de Holodrum iba estar meramente raída. De igual forma no me acompleje tanto puesto que solo tres capítulos de esta historia transcurren en este sitio.
Comentarios del Capitulo:
Jaja sin comentarios ¡Mugetsu! Eres un chico malo xD
Bueno ya hablando en serio espero que les haya gustado la verdad es que de todo lo que he escrito en este fic esta parte sigue siendo mi favorita, en parte porque se trata del corazón del fic mismo y porque gran parte de las ideas alrededor de la trama surgieron precisamente de esto.
Tan tara raaaan también deje algunas incógnitas y bueno las deje a propósito porque no le corresponde a Zelda narrarlas, espero pronto comenzar con el fic hermano de éste aunque de momento tengo muchos proyectos abiertos y creo que tardare mi tiempo en concretar bien la otra idea. Así que bueno me disculpo por eso y solamente digo "paciencia", "paciencia" lento pero seguro, especialmente con éste porque la trama está un poco compleja.
Bueno sin más por el momento me despido xD nos leemos en el siguiente capitulo cuando Zelda se ponga a hacer un poquito de berrinche jajaja.
