La tenía muy abandonada la historia, verdad? Hubo un par de reviews que me subieron la moral y me dieron ganas de seguirla, gracias! :)
Le compte à rebours est commencé
Run, run, little girl. You can run but you can't hide.
Capitulo 10: Advertencias
El sol me sorprende mientras se asoma sobre las copa de los árboles. No tengo termómetro, pero estoy segura que la fiebre de Francis está cerca de los 40 grados. Su palidez ya está pasando a un tono verdoso, y a pesar de lo mucho que viene durmiendo no parece estar teniendo un descanso pacífico. Sus labios parecen tener un tono azulado, y cada tanto despierta por un ataque de tos, a veces con un poco de sangre, y luego vuelve a dormir. Tres de esas veces, hizo el esfuerzo de ir hasta el mar para vomitar. Ya no tenemos agua, pero creo que ni lo registra.
-Sesel-su voz me llama de la derecha, y por un momento me asusta.
Rápidamente tomo su mano y lo escuchó atentamente, su voz suena muy baja
-¿Cómo te sientes?-me pregunta, él a mí
Yo sonrió triste
-Yo estoy bien, papa, no te preocupes por mí. ¿Hay algo que pueda hacer por tí? Puedo intentar buscar agua, o-...-me toma fuerte la mano y yo me callo
-No, no te vayas de mi lado, s'il te plait-me pide, y por un momento parece asustado-Tú no te vas a enfermar, ¿verdad? Eres una chica fuerte, siempre lo fuiste. No recuerdo una vez que te hayas enfermado de hecho.
-Si no he tenido nada por ahora, creo que podemos asumir que no, no me enfermaré. ¿Cómo te sientes?
-Igual que antes-murmura y parece que batalla para que no se cierren los ojos-igual que antes...
Lo veo respirar profundo, y pronto vuelve a estar dormido. Dejo que todas las lágrimas salgan todas juntas, y me acuesto a su lado, aferrándome a su brazo. Como una niña que tuvo una pesadilla
¿Por qué justo ahora? ¿Qué es lo que está pasando?
Su estado parecería empeorar con las horas, y no sé qué hacer.
Va a morir, lo sé.
Agonizando, igual que todos. Intentando aferrarse a una vida que se le va, entendiendo tan poco como yo que es lo que está pasando.
¿Será que esta guerra colosal implica el fin de las naciones?
.
..
Entonces, ¿por qué todos menos yo?
Más bien, ¿por qué no me toca a mí aún?
No quiero dejarlo ir. No quiero perder a mi papa. ¿A dónde voy a ir después?, ¿a la resistencia? ¿Y para qué? ¿Para encontrar que Arthur también murió?
Todo esto no tiene sentido.
.
Pero es la realidad. Francis se me está muriendo, acá al lado mio.
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El sol ahora roza el mar, la luna brilla en todo su esplendor. Sentado con vista a la playa, noto que el pedazo de manta que corté para usarla de paño frío ya está seca sobre la frente de Francis, pero no voy a cambiarla. Simplemente la saco, y la pongo a un costado. Suficiente agua salada en su delicada piel. Tomó un mechón dorado, y me maravillo con lo sedoso que se siente, en contraste de su deplorable aspecto. Francis se remueve un poco cuando entierro mis dedos en su cabello, está despierto. Abre los ojos, pero no se queja por las caricias, más bien parece pedir más con sus ojos.
-¿Has comido algo?-me pregunta, de nuevo preocupándose por mí
Por un momento me debato si mentir o no
-No tengo hambre-le respondo al fín.
-Bien. No lo hagas.
Lo miro con confusión, y mi mano en su cabello se detiene unos segundos
-Es una intoxicación. Han envenenado las plantas. Los invasores me refiero. Tus invasores.
Por un momento yo soy la que quiere ir corriendo a vomitar al mar, porque la idea que se forma en mi mente es simplemente enfermiza.
-¿L-las plantas?
-Es algo bueno, cherie. Es decir, hay un lado bueno: si han tenido la necesidad de rociar con veneno, puede significar que la resistencia está aquí, en el sur. Puede que estemos cerca.
-P-pero envenenar u-una isla entera
-Media isla. No deben haber hecho nada cerca de Victoria, no son tan tontos. Aún los esclavos necesitan comida. Y con esclavos, me refiero a los lacayos que debieron haber enviado para encargarse de la ocupación.
Me duele la cabeza y el estómago, pero deben ser ideas mías. Quiero llorar, y ya no sé de qué. La simple idea de pensar en media isla, rociada con veneno, animales muriendo por todos lados, gente agonizando, y todo por...¿por qué?
-Los frutos rojos...-murmuró, recordando lo único que Francis comió que yo no
-Oui-me responde-Últimamente se ha vuelto una práctica más usual de lo que desearíamos, en realidad. Los peces, sin embargo, deberían ser una fuente segura. Quizás puedas pescar algo, para ti. Yo no tengo hambre.
-No tengo hambre-repito
-D'accord
Lo veo cerrar los ojos, va a volver a dormir. Luego de unos momentos, sin embargo, siento sus orbes zafiro sobre mí, y abre sus brazos a modo de invitación. Sin pensarlo me acurrico a su lado, con la cabeza en su pecho, y las lágrimas que nunca pararon en realidad caen en silencio. Francis también llora, de alguna forma lo sé, pero no lo miro porque sé que preferiría que no lo supiera. Trato de concentrarme en el suave subir y bajar de su pecho, y poco a poco los dos nos quedamos dormidos.
Cuando me despierto, el sol ya ha vuelto a salir del otro lado. Al principio no sé muy bien qué es lo que me despierta, pero de alguna forma sé que algo fue. Me giro a ver el mar, y entre las olas parecería ver una mancha más oscura. Es como una marca vertical, con una pequeña curva en la punta. Como un número 1 dibujado en la superficie.
Me giro a Francis de inmediato. El subir y bajar de su pecho ya no está. Gritando su nombre, pongo mis manos en su pecho, dos dedos más abajo del esternón, y con la punta de la palma empiezo a hacer RCP. Cuento hasta 30, haciendo presión a ritmo constante, trabando los codos para no cansarme, acomodó su cabeza para asegurarme que su lengua no trabe su vía respiratoria, y pongo la oreja al lado de su boca para escuchar si respira, anque sea levemente. Nada. Le tapo la nariz y fuerzo aire por su boca, le vuelvo a acomodar la cabeza y vuelvo a chequear por su respiración.
Hago todo perfecto, una y otra vez, llorando pero procediendo exactamente como se me enseñó tantas veces, en tantas guerras que tuvo el mundo. Pero no hay respuesta.
Y aún si sabía desde el principio que lo estaba perdiendo, grito su nombre una y otra vez, hasta que me duele la garganta, y le pregunto porqué me deja sola, y que es lo que tengo que hacer ahora, y que lo quiero y no quiero dejarlo ir. Pero Francis nunca más me vuelve a mostrar sus hermosos ojos color zafiro, su piel está fría y más blanca que el papel.
Es la cuarta baja, y duele tanto como la primera.
Cuando ya no tengo más voz, me quedo respirando agitada. Siento movimientos, e instintivamente miró hacia adelante. Entre dos arbustos de flores azules, veo dos ojos negros mirándome. Fijo, sin pestañear, y debajo de ellos hay una sonrisa. Mi cara automáticamente se transforma en furia, y estoy lista para gritarle qué es lo que quiere de mí, encontrando mi voz de alguna forma, pero cuando termino de tomar aire ya no hay nada.
Me dejó caer al lado de Francis, y simplemente hago lo mismo que vengo haciendo desde que me escondí debajo de mi cama. Lloro, lágrima tras lágrima, implorando que alguien me salve y me diga que todo es mentira, que nadie ha muerto, que fue todo un sueño.
Al parecer el tiempo pasó de contarse en horas, a puestas y salidas de sol, porque no es hasta que el sol vuelve a rozar el mar que me levanto de donde quedé tirada al lado de Francis. Le doy un beso en la frente, y me adentro en la vegetación a buscar la mayor cantidad de flores que pueda encontrar. Por un lado me da miedo tocarlas, pero por otro, si muero mejor. Las acomodó, una al lado de otra, alrededor de Francis, pero sin que lo toquen, aún si no tiene caso, no quiero más veneno en él. De todos colores y tamaños, demarcan su contorno, como si fueran la tiza blanca que se usa para marcar los cuerpos en la escena del crimen.
Una vez satisfecha, vuelvo a la vegetación y busco una rama que vi tirada en mi búsqueda anterior. Le arranco las hojas y ramas pequeñas hasta quedarme sólo con el tronco principal, de unos diez centímetros de grosor y tan alta como yo. Cavo un pozo en la arena, a un metro de Francis, y con ayuda de una roca, clavo el palo. Busco una corteza de árbol, que será de 30 centímetros de ancho, por 15 de ancho, con una enredadera la alto a la punta superior del palo, creando una especie de cartel. Finalmente, con un navaja que hay en una de las mochilas, me hago un pequeño corte en el dedo índice y con la sangre escribo "La vegetación ha sido envenenada" . Mi letra es torpe y enmarañada, pero aceptable.
Tomo mi mochila, y me arrodillo al lado de mi papa. Tomó 4 flores que he dejado a un costado a propósito, y las colocó en sus manos inertes: una azul, dos blancas, y una roja. Le doy un beso en la mejilla fría, me levantó.
A pesar de todos mis pensamientos suicidas que no han cesado desde el incidente con el arma, no puedo evitar ir al mar y lavarme las manos para sacarme el veneno que siento como si me pegoteara en la piel, aún si no tengo más que sudor que tierra. Sin mirar atrás, empiezo a caminar por la orilla hacia el norte, y pobre del que se cruce conmigo en este estado.
Oh sí, Kira sigue matando gente! Pero todo tiene un punto, lo prometo!
Si no les molestaría un review, en honor a Francis quizás? :)
