¡HOLA!

Estoy de vuelta no me volvi a ir XD

Perdon por atrasarme :(

De verdad les pido perdon, y agradezco su paciencia, habia estado sin tiempo para escribir. Disculpen mis errores de ortografia, se que tengo muchas, intento lo mejor que posible arreglarlo :)

GRACIAS POR SUS COMENTARIOS INCREIBLES Y ANIMOS PARA QUE CONTINUE, ME HACE MUY FELIZ, A Alexa618 EN ESPECIAL POR SUS GENIALES Y SEGUIDOS COMENTARIOS, AQUI ESTA EL CAPI PORFIN XD

¡GRACIAS A TODAS POR LEER Y SEGUIR MI HISTORIA, LAS QUIERO MUCHO!


Nymeria sintió como si se hubiera detenido el tiempo.

Thorin se cernía sobre ella acercando su rostro al suyo con la clara intención de besarla y ella no estaba en condiciones de detenerlo. Tampoco quería. Su cuerpo no respondía y un cosquilleo de anticipación y ansia la recorría, haciéndola separar instintivamente los labios para recibirlo. Había estado luchando contra esto, contra los impulsos peligrosos que la amenazaron con perder el control y ahora…ahora estaba a punto de cometer lo que tanto evito ¿Sería tan malo aceptarlo? ¿Dejarse llevar? El anhelo era fuerte, el deseo incontenible y la espera una tortura.

En el momento en que sus labios tocaron los suyos fue como si algo estallara en todo su ser, despertante cada sentido y sensibilidad que poseía.

La suavidad de sus labios rozando los suyos… y su barba cosquilleándole la piel, enviaba placenteras sensaciones por su cuerpo impidiéndole seguir conteniéndolo por más tiempo. Era lo había estado deseando con tanto anhelo hacia tanto…

Y era increíble.

Lo aceptó con todo el deseo que había estado reprimiendo, sin importarle las consecuencias.

Agarrando su cabeza, lo atrajo aún más, fundiendo completamente sus labios a los de Thorin, devolviéndole el beso con avidez, permitiéndose disfrutar con fascinación el contacto del enano con ansia y pasión desmedida, frotando, saboreando y mordisqueando sus suaves y cálidos labios desesperadamente hambrienta. Jamás había besado a nadie antes de Thorin, solo Dios sabía a cuantos idiotas aprovechados había golpeado solo por intentarlo, tampoco había tenido el interés hasta ahora, sin embargo, podía entender el gusto de la gente por un beso, la satisfacción de un contacto físico…

No pudo contener el gemido de placer que se le escapó al sentir la húmeda lengua de Thorin invadirla, tocándola y frotándola con la suya fervientemente. Siendo tan caliente, suave y dulce… y sobretodo, maravillosamente excitante. Su cuerpo temblaba y sus pechos cosquilleaban, sentía cada parte de si sensible a cualquier roce aumentando con toque de las manos de Thorin sobre ella.

Se regañó por haberse negado este placer por tanto tiempo, no imagino que un beso podía ser tan bueno, sus labios frotándose, sus alientos agitados chocándose, sus lenguas batallando febrilmente contra el otro, sus cuerpos rozándose…

¡Necesitaba más, mucho más!

Rodeo su cintura con las piernas acercándolo completamente presionando su gran y dura excitación contra su palpitante y húmedo sexo, para conseguir más placer moviendo las caderas contra él. Las delgadas prendas que llevaba le permitían contacto casi directo, logrando así frotar la protuberancia entre los pliegues de su sexo contra la erección de Thorin sobresaliendo en sus pantalones, recibiendo un ronco gemido del enano en su boca. Siendo consciente de su deseo por ella solo aumento su emoción y su pasión, necesitando deshacerse de la ropa que le estorbaba. Lo único que quería era sentirse piel con piel y liberar aquella caliente presión que crecía en su vientre.

Pero así no podía obtener suficiente, no lo era.

Rodo rápidamente con Thorin, colocándose sobre él sin deshacerse del placentero contacto entre sus piernas, continuo moviendo las caderas buscando la liberación con el delicioso placer que conseguía con la fricción que su duro miembro le proporcionaba, recibiendo en su boca más de sus excitantes gemidos, mientras le agarraba el cabello con más fuerza presionándola más contra él.

Continuando así cualquiera de los dos se correría o así mismo los dos en el desenfreno que ninguno podía controlar. Pero Nymeria estaba dispuesta a todo solo por conseguir aquel orgasmo que iba estallar en cualquier momento provocado el deseo intenso e insaciable que Thorin había estado provocándole desde el primer día.


¡Que Mahal lo ayudara, no quería parar!

No era así como espero que Nymeria reaccionaría, había estado tan seguro de que le golpearía y le gritaría que su apasionada respuesta lo tomo por completa sorpresa, pero eso solo gatillo su deseo doblemente. Era demasiado dulce, demasiado suave, demasiado caliente y bueno para ser real. Mahal sabía cuánto había batallado consigo mismo para no ir sobre Nymeria, vergonzosamente como un enano adolescente e inexperto. Pese a ello terminó cediendo a sus bajos deseos que ella misma le había provocado desde el primer día, no solo con su provocativa manera de vestir, también con su actitud y reclamos.

Aquellas discusiones lo excitaban tanto como le hacían enfadar.

Y llegado hasta este punto no estaba dispuesto a detenerse, no cuando su cuerpo encendido y endurecido exigía poseerla completamente, tomarla de todas las formas posibles y llenarla con su semilla para marcarla, aquel deseo arrollador y primitivo era demasiado intenso para ignorarlo, su cuerpo temblaba de emoción solo de imaginarlo. Nada se lo impedía, ni siquiera las finas prendas que vestía las cuales fácilmente podría desgarrar y arrancar.

Luego, de un momento a otro terminó de espaldas en suelo bajo el cuerpo de Nymeria, sintiendo sus pequeñas manos en su cuello hurgando bajo sus capas de ropa y sus caderas frotarse contra él, estremeciéndose por el placer que conllevaba, incapaz de contener los sonidos que salían de su garganta, recibiendo a cambio aquellos dulces gemidos de Nymeria que solo incrementaban su excitación, queriendo hacerla gritar su nombre en el éxtasis que podía darle.

Cuando sus pulmones rogaron por aire, despegaron sus labios. Teniendo él la oportunidad de ver a la Nymeria excitada, una vista totalmente hermosa y encantadora. Sus rosados labios hinchados por sus besos, entreabiertos para conseguir aire, sus mejillas coloreadas y sus verdes ojos destellaban mas intensos que de costumbre con total deseo.

Deseo por él.

Ninguna mujer lo había mirado así antes…como si quisiera devorarlo. Saberlo le agradó y lo puso extrañamente nervioso, Nymeria era impredecible y en cierto modo, siendo ella algo que no podía manejar, le ponía en alerta.

-Esto…no ha terminado-Le dijo ella con la voz espesa. Pero antes de que pudiera responder su boca estaba sobre la suya, perdiendo nuevamente toda noción de tiempo y lugar.

Sumido en su deseo, tomo sus pequeñas caderas moliendo su erección palpitante entre sus piernas con más fuerza recibiendo con deleite todas las sensaciones que recorrían cada parte de su cuerpo. Necesitando desesperadamente hundirse en el cuerpo pequeño y suave de Nymeria y liberar aquella necesidad primitiva, que por tantas décadas había estado dormida. Sabiendo que a este ritmo, no le quedaría mucho para acabar en sus pantalones.

-¡Por los valar, en nuestro reino tenemos reglas de decencia!-Dijo una voz, que los hizo detenerse de golpe, mirándose inmediatamente con sorpresa. Nymeria alzo la vista para encontrar a ese elfo, Lindir, mirándolos con furia y vergüenza-¡Lo que dirá mi señor Elrond cuando sepa que la pareja de enanos está retozando en su jardín!

Nymeria lejos de sentirse avergonzada, sintió la furia hervir por la maldita interrupción deseando matar al jodido elfo.

Con decepción el calor fue disminuyendo de su cuerpo, pero no su frustración sexual.

¡Había estado tan cerca del orgasmo, solo habría faltado un poco más y lo habría conseguido! Su mojado sexo palpitaba dolorosamente insatisfecho y aunque su razón le decía que había sido un error, su corazón gritaba desesperado por Thorin.

Enfurecida se puso rápidamente de pie desenvainando su espada dispuesta a acabarlo, tan solo eso basto para hacer retroceder al elfo, quien rápidamente dio media vuelta y se alejó claramente molesto.

Esperando poder continuarlo con Thorin, se giró. Viendo atónita que el enano no estaba por ningún lado.

¿A dónde se había ido tan rápido?


Thorin camino a prisa hacia su habitación intentando tapar el incómodo y doloroso bulto entre sus piernas con las capas de su ropa, ignorando las miradas curiosas de los malditos elfos. Apenas hubo cerrado la puerta detrás de sí pudo respirar con más calma, sin embargo, su erección no parecía querer ceder, como podría si tenía totalmente grabado lo recientemente sucedido con Nymeria, cada toque, cada beso…

Por tan solo un beso lo hizo caer tan rápido a sus deseos que se sentía molesto, por dejar que ella le hechizara con su belleza y su pasión, reduciéndolo a un enano necesitado de contacto.

Era… vergonzoso para él. Era un rey por Mahal, no podía ser superado por una mujer y por sus propios y bajos deseos.

Había estado a punto de acabar en sus pantalones a la vista de los elfos, sin embargo, eso no lo enfrió, no estaba enfadado con Nymeria, estaba enfadado consigo mismo. El mismo había iniciado todo, siendo ingenuo al esperar una inequívoca reacción de ella, sabiendo lo impredecible que era.

Pese a todo, no podía decir que se arrepentía, su corazón decía que era correcto, en cambio su conciencia le reclamaba todo lo contrario.

Con un gruñido golpeo la puerta con su puño, frustrado y adolorido.

Maldita fuera Nymeria por hacerlo sentir de esta manera, una parte de él todavía quería culminar lo interrumpido, en un lugar privado donde no hubiera prendas que les separaran siendo así capaz de sentir su piel y su húmedo calor rodeándolo apretadamente…

Incomodo por la presión en sus pantalones, se quitó el cinturón para la liberarse de las prendas superiores y dejándolas en la cama, sentándose a un lado, termino recostado mirando el techo.

-Mahal…-jadeo frotándose los ojos ante lo que estaba a punto de hacer, pocas veces lo había hecho y fue cuando era apenas un jovencito. Pero si no acababa ahora esto no se detendría. Deshaciéndose de los brazales metió una mano dentro sus pantalones tomando su pene para frotar su gruesa y dura longitud.

Cerrando los ojos imagino que la causante de todo era quien lo tocaba, con sus intensos y brillantes ojos verdes mirándolo con tal ferviente deseo… sus pequeñas manos rodeando su engrosada longitud y sus rojos e hinchados labios por sus besos, sobre la punta húmeda de sus fluidos con su rosada lengua recorriéndolo…

Con el aumento de la excitación, forzó más los movimientos sobre su miembro, abarcando el glande con la otra mano presionándolo entre sus dedos acorde a su imaginación.

Todos sus músculos estaban tensos a la espera del clímax.


Fili se preguntó que pudo haber sucedido para que Nym terminara tan furiosa, había pasado entre los elfos con espada en mano, empujándolos mientras caminaba hacia su habitación.

Al parecer esta vez la discusión fue más fuerte que de costumbre como para que Nym quisiera matar a su tío. Le parecía absurdo que por un juego discutieran a tal punto como para querer asesinarse, pero conociéndolos, cualquier cosa era posible.

Kili le había pedido no decir nada, pero de todos modos no lo podía dejar estar, Nym era parte de ellos, todos lo sabían, el único que no quería aceptarlo era Thorin.

Llegando a la habitación de su tío, alzo el puño para tocar, pero detuvo la mano a centímetros de la puerta al oír unos roncos quejidos y gruñidos.

Ceñudo y curioso acerco el oído a la puerta, aun sabiendo que estaba mal, escucho. No era que hiciera eso a menudo, pero siendo su tío, le interesaba, sobre todo por lo reservado que era con su vida privada.

-Oh, Mahal…-Resonó el gruñido de Thorin dentro de la habitación-Oh, Nym… si…

¡¿Nym?!

Los gemidos siguieron resonando, haciéndolo alejarse de la puerta como si quemara. Totalmente rojo y avergonzado de estar escuchando a su tío en un momento tan íntimo se fue prácticamente corriendo, antes de lo descubriera y lo castigara de por vida.

¡Había dicho Nym, por Mahal!

Sabía que Thorin gustaba de Nym, por como la miraba difícilmente podía ser simplemente deseo.

Era la primera vez que pillaba a su tío en una situación así y tanto como le avergonzaba también le daba curiosidad. A diferencia de su hermano él ya había tenido unas cuantas mujeres en su cama y podía entender a Thorin, pero de todo el tiempo que lo conocía no vio nunca en él, por alguna otra mujer en el pasado, aquel interés especial que tenía por Nym y se notaba cuando claramente cuando discutían.

Debía idear algún plan para juntarlos y solo Kili podía ayudarlo.


Si se pensó que aquel caluroso momento borraría la curiosidad y la necesidad que Nymeria y Thorin sentían mutuamente, pues estuvieron totalmente equivocados. Lejos de disminuirlo, pareció aumentar el doble, lo que había estallado entre ellos difícilmente se podía olvidar. Las veces que sus miradas chocaron durante la cena pareció como si algo ardiera entre ellos, siendo notorio para algunos, pues tanto como sus miradas lo decían, también su lenguaje corporal.

Algo había cambiado para Nymeria, con lo sucedido. Ella no podía darse por satisfecha solo con ese corto momento, simplemente no podía. Quería más, mucho más. Todo lo que pudiera conseguir del rey enano. Había sido tan explosivo, tan emocionante… tan perfecto, que se había sentido tan despierta y llena de vida. Siendo incapaz de ignorar tales abrumadoras emociones que hacían que su corazón casi se saliera de su pecho. Él había despertado ella algo poderoso y no estaba dispuesta a dejarlo ir, no iba ignorar los deseos de su cautivado corazón.

Sin embargo, Thorin escudo de roble no tenía la más mínima idea de lo que había desencadenado con sus acciones.


-Te veo inquieto-Menciono Balin. Sentándose junto a su rey en la banca frente a fuente de agua cristalina que reflejaba la luz de la luna-¿Puedo saber el motivo?-Thorin era su rey, pero para el siempre seria como un hijo. Lo conocía desde que era un niño y sabía perfectamente cuando algo lo perturbaba.

-No es nada-Contesto Thorin sin mirarlo.

-¿Debo recordarte que te conozco lo suficiente para saber cuándo me mientes?-Thorin resoplo-Estoy seguro que no tiene nada que ver con los elfos-Al verlo apretar los puños confirmo que estaba en lo correcto-Entonces asumo que tiene que ser Nymeria

-¿Qué te hace pensar eso?-Gruño Thorin.

-Es la única, aparte de los elfos, capaz de alterarte…

-Solo lo de costumbre-respondió Thorin rápidamente-Siempre con sus insolencias…

-Últimamente parecían estar bastante bien…-Menciono pensativo-Pero eso no es de lo que quiero hablarte.

-¿Entonces?

-Eh estado pensando desde hace algún tiempo… viéndote a ti y a ella, que cabe la posibilidad de que Nymeria… sea tu única-Dijo mirándolo seriamente, esta vez Thorin se atrevió a mirarlo aunque con una expresión que decía que estaba verdaderamente loco.

-¿Has bebido mucho de ese vino elfico Balin? ¿Se te ha subido a la cabeza?

-Estoy hablando totalmente en serio muchacho-Respondió alzando la voz, provocando que Thorin volviera la mirada al frente con un suspiro cansado.

-Eso es imposible, esa mujer rebelde no puede ser mi única.

-No puedes negar hay una conexión. Puedes decir lo que quieras sobre Nymeria, pero ella siempre ha sido leal, pese a todo ha seguido con nosotros peleando por la compañía.

-Eso lo sé bien.

-¿Entonces porque sigues sin aceptarla? No puedes decirme que no sientes nada por ella, porque más que mentirme a mí, seria mentirte a ti mismo-Señalo esperando alguna respuesta, pero el solo se quedó en silencio mirando a la nada. Eso era más que suficiente para confirmar sus sospechas. Lo sabía, siempre lo supo. Thorin jamás había tenido interés especial en ninguna mujer antes, siempre disciplinado y centrado en sus deberes de príncipe y rey… y después de lo de Smaug… Se cerró tanto en sí mismo, amurallando su corazón, reservando una parte solo para su familia.

Nymeria había demostrado ser una verdadera guerrera que protegía a los demás sin dudar. Y eso en una mujer era muy inusual y raro de ver, entre los enanos las mujeres eran protegidas y resguardadas dentro de las montañas con celo, sobre todo por lo escasas que eran, siendo aún más preciadas para ellos y el hecho de encontrar a un único, el ser creado por Mahal para complementarte, era lo más precioso que podía suceder en su raza. Era una bendición de Mahal recibir tal regalo. Nada le haría más feliz que ver a Thorin acompañado, después de todo lo que ha sufrido en guerras y dolorosas pérdidas…merecía más que nadie, ser feliz-Solo tienes que acercarte a ella-Dijo Balin poniendo su mano en el brazo de Thorin-O así nunca podrás cortejarla.

-¿Cortejarla? No quiero cortejarla Balin, es parte de la compañía nada más-El enano anciano rio palmeándole el brazo.

-soy viejo Thorin pero no tonto, se cómo la miras, te conozco de toda la vida y nunca te había visto así por nadie, la muchacha es única no encontraras a nadie igual en ninguna parte, es una joven guerrera Thorin como muchos de nosotros pero también es una mujer, una que está arriesgando mucho por ti y todos nosotros ¿no la hace eso especial?

-Sea como sea… tenemos algo más importante de lo que preocuparnos, la misión es más importante que cualquier otra cosa, preocúpate de eso-Respondió Thorin cortante poniéndose de pie para alejarse.

Balin soltó un suspiro mientras veía a su terco rey distanciarse, mientras más lo negara peor seria, no se podía luchar contra ello, Mahal así lo había decidido desde la creación de su raza. Solo esperaba que no reaccionara demasiado tarde.


Nymeria, su única. Resoplo ante las tonterías que se le ocurrían a Balin. Un único era la otra parte de tu alma que Mahal creo para complementarte, para ser el compañero eterno. Quizá sonara demasiado cursi pero así era. Cuando Aule creo a los enanos, estos se centraron demasiado en sus deberes y apreciaciones de forja y manipulación de la roca que fueron perdiéndose. Mahal al ver a sus hijos disminuir creo para ellos su otra mitad, su corazón, una joya en sí misma.

De todas las mujeres que había conocido en su vida, Nymeria era totalmente opuesta al resto. Era rebelde, insolente, impulsiva, desobediente y descarada. Un único significaba que te complementaba ¿cómo podía ella hacerlo con todos esos defectos?

Es todo eso lo que te gusta de ella, todo lo que tú no eres.

Con un gruñido agito la cabeza intentando acallar las voces de su cabeza. Era absurdo, quería ignorarla, pero siempre terminaba atraído a su voz, a su risa, a sus acciones. Terminando siempre a su cercanía, deseoso por tocarla, por besarla, por tomarla y enseñarle de maneras poco decentes quien era él. Y conseguir mucho más de aquel momento, sabiendo que no había sido suficiente de ella.

Estaba harto y cansado de esta confusión.

Se tensó al sentir unas manos agarrando sus brazos, soltando un jadeo al sentir una caliente humedad recorrerle en la oreja, sorprendido y atónito se apartó para girarse, encontrándose con quien menos esperaba ver.

-Maldita sea, mujer, ¡¿qué crees que estás haciendo?!-Espeto con las mejillas ardiendo, viendo a Nymeria mirarlo con una ceja arqueada.

-Pues continuar donde lo dejamos, claro está-Le dijo ella como si nada.

Mahal…. ¿Estaba escuchando correctamente? ¿De verdad le estaba diciendo eso? Qué clase de sueño era este, no recordaba haberse ido a dormir.

-¿Te burlas de mí? No estoy para juegos tuyos-gruño.

-¿Juegos? Yo no soy quien inicio todo esto, y según recuerdo estabas más que dispuesto a acabarlo debajo de mí…-Dijo Nymeria acercándose, por instinto Thorin retrocedió chocando contra una estatua elfica-¿Ahora me tienes miedo?-Pregunto ella con curiosidad.

-¡Claro que no! Yo no le temo a nada y menos a una mujer-Gruño Thorin con el corazón desbocado, la anticipación y las ansias lo recorrían, enfadándolo. Su propio cuerpo lo traicionaba.

-Ya, entonces… ¿Porque pareces un cachorrito asustado?-Pico Nym con una sonrisa burlesca.

Enfurecido Thorin abrió la boca para contestar, siendo contenido por la boca de Nymeria sobre la suya atrapando sus labios, mientras le agarraba de la ropa presionándolo contra su cuerpo. Todo su cuerpo reacciono inmediatamente, encendiéndose, deseoso y dispuesto. Su mente gritaba que luchara, su voluntad así lo exigía. Había peleado con cientos de orcos y no tenía la maldita voluntad para resistírsele a una mujer. Era ridículo.

Agarrando sus brazos con fuerza la aparto de golpe, recibiendo de Nymeria una enfada mirada.

-¡basta! Basta…-gruño desesperado por atraerla y volver a besarla. Usando todo su control y fuerza de voluntad, fue capaz de soltarla y alejarse-No entiendes nada mujer…esta misión, es de gran importancia, no necesito distracciones que la dificulten-Soltó sin aliento.

-No entiendo, no entiendo que tiene esto que ver con la misión…-Thorin la miro esta vez sin su ceño, pero con los puños apretados, conteniéndose.

-Lo tiene todo que ver…

-Piensas demasiado-Declaro ella inclinándose con la intención de volver a besarlo, pero la detuvo rápidamente, sosteniéndola por los hombros.

-No-con un rápido movimiento de zafo de ella alejándose-Concéntrate en la misión Nymeria o esta vez definitivamente, te echare de la compañía, no quiero más juegos ni tonterías-Demando antes de girarse y alejarse, sintiendo una punzada en el pecho por dejarla. Sin embargo su prioridad era recuperar su hogar, no podía darse el lujo de perder tiempo valioso, no podía fallar, y Nymeria era una distracción, fácilmente lo hacía olvidar sus propósitos y problemas.


-Estúpido Thorin-Gruño Nymeria golpeando la estatua con su puño. Sentía una punzada en el pecho ¿Por qué le dolía su rechazo? No debía importarle, no era el único hombre en el mundo. Pero mientras lo pensaba sentía que no había nadie más que deseara tener. Solo quería al el gruño rey enano. Imaginar a otro hacia que se le revolviera el estómago.

No entendía porque se negaba, no le estaba exigiendo matrimonio ni ningún tonto compromiso.

Molesta se tocó los labios mientras caminaba hacia su habitación. Frustrada maldijo a Thorin por ser tan difícil, ella había querido besarlo tanto…hasta perder el sentido…

Nymeria…

Se detuvo de golpe al oír la femenina voz en su cabeza, rápidamente se giró buscándola. En lo alto de la escalera vio con sorpresa a la blanca figura de Galadriel, haciéndole señas para que se acercara.

Sin dudar ni un instante obedeció, corriendo para alcanzarla-¿podemos hablar un momento?-Dijo Galadriel girándose para que la siguiera. En silencio la llevo a una terraza donde había una fuente de agua cristalina, Nymeria conocía el poder de eso y no le animaba en absoluto

-¿Qué es lo que quiere?-Pregunto con sospecha.

-Solo enseñarte algo querida…-Le señalo la fuente-Mira sin miedo, pasado, presente o futuro se te mostrara…-Con vacilación se acercó y se inclinó para ver. En el agua se formó una escena una que recordaba muy bien con mucho odio y dolor, el día que aquellos mercenarios irrumpieron en la casa golpeando a los bastardos de sus padres, ella, el monstruo, fue ofrecida a cambio de pagar la deuda y vivir sus miserables vidas. Después la escena cambio a cuando ya tenía dieciséis, en ese año ya era una experta en asesinar, se vio en la casa de sus padres allanándola y asustándolos hasta que le rogaron matarlos, no se los hizo tan fácil, los torturo por días hasta que se aburrió y acabo con sus miserables existencias haciéndoles pagar por todo el sufrimiento.

Al cambiar nuevamente la escena vio a Thorin vestido con ropajes reales y su corona, totalmente elegante, viéndose como todo un rey caminando por un salón hermosamente adornado, noto que era Erebor, había muchos enanos reunidos riendo, comiendo y bromeando. Era una celebración, entre el gentío vio a toda la compañía, Fili y Kili llevaban coronas también, Kili sostenía en sus brazos una hermosa niña de oscuros cabellos, mientras que Fili cargaba a un bebe, pensó feliz que eran sus hijos, pero cuando Thorin se acercó, la niña se lanzó a su brazos llamándolo "Adad", el riendo la alzo unos momentos y la beso en la mejilla, después acaricio la cabecita del bebe, este tenía el pelo igual de oscuro que él, dándole a entender que también era su hijo, los ojos del enano brillaban llenos de amor y adoración por ellos.

Thorin sobrevivirá. Recuperaría Erebor. Él se convertirá en un rey... y un padre. Ella estaba tan feliz de verlo. Se merecía nada más que ser feliz por el final de sus días después de todo lo que había sufrido.

Pero de repente la escena cambio nuevamente, esta vez Thorin estaba sentado en el trono medio destruido de Erebor con la piedra del arca sobre su cabeza incrustada en el roto material mientras a su alrededor estaba repleto de objetos de oro y joyas, la oscuridad le rodeaba y sus ojos eran brillantes y vacíos por la codicia, la enfermedad lo había tomado. Una enfermedad que lo llevaría a la muerte.

Una muerte que le provocaría un dolor mayor, que ni su mismo pasado podía igualar.


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