He vuelto chicos. Sé perfectamente y mejor que nadie que los abandoné por mucho, mucho tiempo. Sin embargo, aquí estoy de vuelta y como prometí, responderé a sus reviews antes de que comience el episodio que déjenme decirles, está de poca ma$ %... Como sea, nos vemos después, tal vez al final del episodio:


Roylando: No importa si es la primera vez y si lo sigues desde tiempos inmemorables; lo que cuenta es has comentado amigo y con respecto a lo de Ash, Giovanni y Alan pues: generalmente es una predicción pero ellos se encuentran peleando juntos, no es un final feliz tal cual. Te lo platearé así; ellos combaten en un futuro no tan distante, contra el verdadero mal que se aproxima. Ten en cuenta que este mal ya lo había imaginado, pero apenas pude saber quién será.

Invitado: Que bueno que te haya gustado y acerca de los siete pecados… El titulo lo dice todo.

Crimson Striker… Ah no xD…

Azure Striker Gunvolt: Así es amigo, crossover confirmado. Dentro de poco veremos al pinchi papi dios Meliodas. Espero y estés por aquí en lo que llega en todo su esplendor desde Eriones hasta Lumiouse.

Virginia Vir: Hola que tal Virginia, es bueno verte por estos lugares por primera vez. Ya decía yo; cuando vi la notificación de que seguías al fic dije; "ésta le será fiel, de veras". Me agrada que comenten y así yo responderé a sus reviews o hasta dudas acerca de la historia. Nos vemos entonces Virginia n.n

Gonzalo Flako: Me encanta que me estés siguiendo demasiado amigo, desde la loli, hasta este es muy agradable ver tus comentarios. Te prometo que los siguientes serán mejores. Cuídate.

Alansanchez933: Claro amigo, solo dame tiempo para poder crear los episodios ya que este es el fic más complicado que tengo, ya que debo crear lineas de tiempo, sellar huecos argumentales y además contiene un tema muy complicado. Pero prometo continuar hasta su fin.


Los Pecados y el Príncipe


En los alrededores del reino, rayos de luz cálidos hacían sentir bien a más de uno.

Nuestro herrero por otro lado, seguía encadenado a esa jaula a la que él no pertenecía y ya comenzaba a hartarse de estar ahí, pues ya tiene un más de un motivo para salir: su novia era un gran motivo, ama a Serena y quiere casarse con ella, pero debe salir de esa prisión; más recientemente su padre, alguien que no conocía en lo absoluto.

Además de esas personas, extrañaba a sus queridos pokémon y sobre todo a su fiel Pikachu, quien es cuidado por Serena.

Sentado en la camilla de la prisión, comienza a idear un plan pero para iniciarlo, debía ser paciente y debía estar en condición.

«Alan llegará aquí en cualquier momento y entonces me matará, pero debo convertir ese exacto a probabilidades, debo ser más y más fuerte para derrotarlo. Debo de limpiar mi nombre», dijo Ash mientras hacía flexiones en el piso.

Luego de un rato, tomó un poco de pergamino y una pluma de ave con tinta negra y comienza a escribir en ella:

Querido amigo:

Las noches en esta pocilga empiezan a ser duras y frías, ya han pasado dos semanas desde que Serena no me visita. Pienso que su padre le habéis puesto más guardias y eso le evita venir a verme. Pero eso no me preocupa, pues el rey ha dicho en mi presencia que el príncipe Alan va ser quien me ejecute. El día en que él llegue y reclame mi cabeza, sucederán muchas cosas malas, pues me he enterado de algo. Por ello necesito que vengas a dar una vuelta, el rey permite visitas.

Espero y sigas confiando en mí, te quiere: Ash.

Terminó de escribir y mandó a llamar a alguien.

De lo más profundo del túnel sombrío, se asomó una silueta, era un caballero del rey a quien había llamado el herrero.

-¿Para qué me habéis llamado? Sucio traidor-escupió el sosaño caballero.

-Os pido de favor que le entreguen esto a mi amigo Brock, él tiene una taberna cerca de la sastrería de la señorita May-suplicó Ash al guardia.

-¿Por qué debía de hacerlo?-dijo tomando el pedazo de pergamino.

-Porque espero que aún me recuerden.

-Eres idiota amigo, ya nadie te recuerda-comenzó a reír un poco de manera maligna y le dio la espalda al herrero-. Pero no vendría mal llevársela para que tú mismo lo confirmes.

Entre la oscuridad se perdió, luego Ash mostró una peculiar sonrisa; «A partir de ahora, todo será diferente».

Nos encontramos en un pequeño bosque, lleno de hermosos pinos y que habitaban cerca muchas clases de pokémon.

En él, había un grupo de seis personas acampando. Ese grupo pertenecía al príncipe Alan, quienes disfrutaban de un delicioso desayuno.

-Muy bien chicos, hay que darnos prisa que solo nos hacen falta 2 horas de viaje-animó el príncipe a sus hombres.

Cuando todos asintieron, se levantaron dejando a su escudero Shouta y a él solos.

-Su majestad, ¿Tiene idea de que haremos cuando lleguemos al castillo?

Había hablado entre cortante el escudero de piel morena.

-Lo de siempre mi querido amigo.

-Pero que haremos si vuelve a... ya sabe; rechazarlo.

-Volverlo a intentar.

-Pero su majestad, bueno al menos en mi punto de vista... hace una mejor pareja con la princesa Aria-habló pero al instante agachó la cabeza en seña de arrepentimiento, pero el príncipe solo le regaló una sonrisa.

-Lo consideraré, pues siempre has sabido escoger las cosas por mí.

El chico se ruborizó por la respuesta y luego sonrió.

Después de un rato, comenzaron a juntar sus cosas y luego de haber terminado, partieron en los caballos que tenían. Por encima de ellos, sobrevolaba el Charizard de Alan.

Todos iban cabalgando alegres mientras platicaban de manera pacífica. Solo que el príncipe Alan no les hacía grupo, pues iba por la delantera y con una mirada penetrante hacia lo que hubiera frente a él.

Shouta sabía que algo andaba mal desde aquel día en que partieron hacia Lumiouse, pero no sabe aún que es.

Alan y Shouta llevan una gran amistad desde hacía años, pues su encuentro fue lo que le hizo a Shouta sentir el respeto y el cariño que le tiene a su majestad.

Flashback

Fue una noche de lluvia, en las calles de Fluxus un niño de 13 años estaba sentado en el piso observando su mano.

Ese niño, era Shouta. En aquel entonces, vestía trapos baratos, sucios y rotos. Luego de un calzado roto. Él era un niño miserable, pues nadie, ni incluso sus padres, lo querían.

El día en que nació Shouta, sus padres aborrecieron ese pedazo "negro" que salió del vientre de su madre. Era golpeado por los niños de la calle, pero temía a regresar a su casa pues si su padre lo veía con algún ojo moro, era rematado por un palo de madera.

Las personas lo discriminaban en todo momento. Tan solo el 90 por ciento de su vida era miserable, siendo golpeado por las demás personas o ignorado por sus padres y mal tratado. Pero el otro 10 por ciento, solo veía e imaginaba como sería ser aceptado por los demás niños y que lo trataran como lo que era; una persona normal.

Ahora este niño, se encontraba bajo la lluvia mirando su mano fracturada; dentro de esas cicatrices, se encontraba un recuerdo. Shouta solo quería visitar la iglesia y orar unos momentos, pero el cura de ahí lo sacó a palazos y le gritó una frase que hizo dudar de su existencia en la vida-« ¡Lárgate engendro del diablo!»-.

¿Sería cierto lo que dijo? ¿Realmente es un engendro mal parido de satanás? Entonces baja su muñeca rota y mira hacia el charco de agua que había dejado la actual lluvia torrencial, luego no duda dos veces en lo que cruzó por su cabeza.

Con gran fuerza, se sumerge en ese charco para poder ahogarse. No logró nada y entonces, con la tierra que tiene por dentro de la boca; alza su cara a la cruel lluvia para llenarla de agua y poder lograr su objetivo. Pero nunca contó con que un corcel a lo lejos de la calle, se acercaba con gran velocidad.

Con una larga túnica, botas negras y tan solo 15 años de edad, el príncipe Alan se acercaba con gran determinación para ayudarlo. Baja del corcel de un salto y llega a los pies del chico que estaba perdido en un llanto que ni él mismo había notado. Con una bofetada dura, tira toda la tierra y el agua de la boca del chico.

Lo vuelve hacia él pero nota que en sus ojos se encuentra enfermo, la temperatura ahí había descendido cruelmente y con los trapos que tenía puestos como ropa, apenas si lograban taparle los muslos, sabía que le comenzaba a dar hipotermia.

Entonces no dudo en cargarlo y subir al corcel de vuelta al palacio.

Una vez que llegó al palacio, su padre lo estaba esperando pues había salido de una conversación muy importante. Fue algo exprés, pero quedó boquiabierto al ver dicha gracia.

-Alan, hijo ¿que hacéis con ese plebeyo en el palacio?-preguntó el rey Sycamore.

-Padre, menos preguntas y más acción. Este pobre plebeyo necesita atención médica de inmediato. Tal vez tenga hipotermia o algo peor.

Con Shouta en sus brazos, lo lleva hasta su habitación y lo tapa con todas sus cobijas lo más pronto posible.

Su mirada preocupada ante el niño moreno, lo inquietaba a cada rato pues no había señales de que se recuperara. Luego una mujer de cabello rosa entró a la habitación, siendo acompañada de un Wiglytuff. Era una curandera, empezó a ver la salud del chico que había traído Alan.

-Hijo, has hecho bien. Demuestras gran madurez cada día-dijo mientras tomaba del hombro a su hijo.

-No padre, verás yo conozco a este niño. Se llama Shouta, he visto un sin fin de ocasiones como lo maltratan, pero nunca supe que hacer, pero el día de hoy estuvo al borde de la muerte, por eso salí de vuestra platica.

-Alan, nuestro deber como gobernantes es ayudar a nuestros súbditos, por ello debemos tomar las mejores decisiones para el bien de nuestra gente. En este caso, tú has tomado la decisión de traerlo al castillo, ahora es cosa tuya lo que sea de su futuro a partir de ahora.

Alan volvió su mirada hacia el joven moreno, de ese modo, la curandera había terminado de vendar su mano rota.

-Ya está, por fortuna príncipe es que lo trajiste antes de que la hipotermia lo alcanzase, puedes hacerte llamar un héroe-la mujer le guiñó el ojo-. Por el momento debe descansar, si no lo mueven resulta mejor para su estado.

-Gracias señorita Joy-dijo el rey.

Haciendo una reverencia, sale del dormitorio y el rey también y Alan solo mira toda la noche al chico.

A la mañana siguiente; Alan se encontraba sentado en una banca cerca de la cama, para poder mirar al niño que había acostado. Su Charizard se encontraba con él, pero sin importar de todo ello, se encontraba dormitando pues no durmió en toda la noche, luego se estremeció al notar que el niño comenzaba a despertar.

Los ojos hinchados del moreno, eran reflejados por los rayos de luz que se asomaban por las ventanas de la habitación. Estirándose un poco, se da cuenta del vendaje que tiene en la mano, luego mira a su alrededor; una cama ancha y suave, cosa que jamás había tenido ni tendrá (o al menos eso él creía); sabanas de lana suaves como una nube; una habitación grande y lujosa. Al terminar de mirar a su alrededor, el niño nota la presencia del príncipe.

-¡Su majestad! No era mí... Yo no sé cómo...

-Calma, yo te he traído.

-Su majestad, lamento las incomodidades que le haya hecho pasar.

-Tu no me hiciste sentir incomodo-el príncipe caminó hasta donde el niño estaba-. Pero antes que todo, deja de llamarme 'su majestad', puedes llamarme Alan.

El moreno se ruborizó ante la dicha que le ha brindado el noble príncipe.

-Si... A-Alan.

-Muy bien. Oye, te os quisiera hablar acerca de algo.

-Lo que guste su... digo, Alan.

-Bueno. Yo te he observado Shouta. Si, conozco tu nombre-el niño comenzó a sentirse tenso-, te he estado vigilando, he visto como las personas te tachan de la sociedad...

»A lo largo de estos últimos 2 años, he notado como la gente de bolea. He visto como tus padres te golpean, he presenciado todos esos maltratos y desdichas que te han sucedido. Pero quería ofrecerte algo, una propuesta.

El niño se sintió interesado, era la primera persona que se interesaba de esa manera por él.

-Shouta, os pido seáis mi escudero.

Con las mejillas rojas, lleno de felicidad y sin palabras en la boca, solo se abalanza para abrazarlo, pues es la primera persona en hacer algo decente por él.

-Acepto, pero con una minúscula condición.

Con una sonrisa en la cara, Alan le cede la palabra.

-Quiero seguir llamándolo 'su majestad'.

Fin del Flashback

En la cabalgata con destino al reino Lumiouse, Alan no sacaba de su mente el plan del que le habló la condesa Diantha. ¿Estaba seguro de que era buena idea? ¿Tenía que sacrificar tanto? Eran tantas preguntas, pero notó que su escudero iba llegando a su lado.

-Su majestad, ¿Que le sucede? Ha estado muy distante, más de lo usual-preguntó directo el muchacho.

-Si supieras todo lo que tengo en la mente, entenderías mi distanciamiento. Solo espero que la princesa me acepte por fin.

Entre la plática, vieron a lo lejos como el palacio del reino Lumiouse al fin se postraba ante sus ojos.

Mientras que ellos seguían su rumbo hasta el palacio, en la taberna del amigo del herrero, Brock, el caballero a quien le entregó la carta Ash iba llegando a la susodicha.

Al entrar, el olor a cerveza se dispersaba en toda la taberna. Música sonaba entre los disparates de los aludidos en la taberna.

Entonces se decidió a entrar; se topó con varias mujeres tentativas. Una de ella le tocó el trasero, entonces le dio un fuerte rubor al sentir como en su entrepierna le comenzaba a dar una erección, pero dejó todo eso atrás, debía entregar una carta y después buscaría algo de "entretenimiento".

En la barra donde servían las copas, un moreno de cabello castaño se asomaba. Sabía entonces que lo había encontrado y de ese modo, se acercó a él para entregar la carta.

-¿Tu eres Brock?-preguntó para confirmar su destino.

-Por supuesto, de día o de noche, lo que se le ofrezca, aquí estamos para servirle en mi changarro.

Impresionado por el humor tan raro de aquel muchacho, decidió ir al grano.

-Te manda una carta el herrero desde las mazmorras.

Al terminar de hablar, todo el establecimiento se apagó, como si un rayo hubiese pasado por ese lugar y haya quemado a todos. Eso daba a conocer el gran odio que había entre el pueblo hacia Ash.

-Gracias-tomó la carta y con una mirada asesina, advierte que se aleje de su taberna.

Miró la carta y efectivamente, tenía su nombre escrito. Por dentro se alegraba de que aún estuviera vivo y que lo recordara, pero la otra parte de su conciencia decía; ¿Por qué?

Se volvió a su muerta taberna, apreció que todos estaban serios y balbuceando cosas acerca de Ash, entonces tuvo que tomar medidas desesperadas.

-¡FRIJOLES CHARROS DE LA TÍA CHEPINA PARA TODOS!

Alegres, todos esperaron a que los frijoles llegasen hasta sus lugares. Entonces entró a la cocina y abrió la carta. Leyó el contenido y miró hacia el frente, pues los frijoles se le quemaban.

Mientras Brock se desocupaba sirviendo los pedidos, el príncipe se hacía presente en el pueblo. La gente lo veía pasar como un salvador, pues comenzaron a alzar sus manos mientras cruzaba las calles de Lumiouse. Solo que había un gran "por qué" en todo esto.

Pero casi a llegar al final del pueblo, justo para cruzar el puente que conecta al palacio, la gente comenzó a gritar de manera estruendosa « ¡MATA AL TRAIDOR!».

-Su majestad, usted cree que se refieran a...-dijo aludido Shouta.

-No cabe duda amigo mío, no cabe la menor duda.

-Al fin se digna a venir-bufó el rey mientras veía su mapa de Britania-. Recíbanlos, a Alan decidle que lo veré en la tarde, tengo muchas cosas que hacer. Otra cosa, que no se acerque a mi hija, ¿Entendido?

-Entendido-respondieron al unísono un par de caballeros que se encontraban allí.

El rey estaba enojado al máximo con Alan por no haber respondido de inmediato a su llamado, pero lo que le enojaba aún más, era que no sabía dónde hacían los famosos frijoles charros de la tía chepina.

En la entrada del palacio, Alan y sus hombres estaban esperando a que les dieran el permiso de entrar, pero los caballeros que habían recibido órdenes de Lysson aún no llegaban; eso enfadaba demasiado a Alan.

Por otro lado, por la ventana del palacio, una mujer observaba a Alan y sus hombres. Se trataba de Aria, entonces posó su mano en su pecho.

Bajó las escaleras y se dirigió a la biblioteca para hablar con Serena. Con 4 guardias encima, ya no podía bajar para nada con Ash aunque ella quisiera.

Abrió las enormes puertas de madera para poder entrar a la biblioteca, una inmensa habitación con dos pisos de altitud y que en ambos, habían libros ordenados. Entonces la vio a lo lejos, leyendo un libro como de costumbre.

-...el me hizo sentir que la vida aún más allá de la muerte, tenía sentido. Así fue que entonces, me susurró en el oído y me dijo: ¿Me amas? Real o no real. Entonces respondí: Real...-cerrando el libro, la muchacha sonrojada y con un poco de lágrimas, se levantó-. Un fabuloso libro, una excelente historia de amor trágica.

-Hermana, buen día.

-Que tal Aria, buen día. ¿Qué te trae por aquí? Algo urgente supongo, de otro modo no entrarías.

-Cierto, hermanita afuera del palacio está el príncipe Alan-entonces tiró el libro al suelo.

-Debéis de estar bromeando, ¿Cierto?

-Me gustaría decir que sí.

Pero por la puerta, entró un caballero que había recibido órdenes del rey hacia los guarda-espaldas de Serena.

Habló con ellos y salió de la habitación.

Confundida, intentó salir para verificar que lo que decía Aria fuese cierto. Pero antes de llegar a la salida, los guarda-espaldas le prohibieron salir.

-Lo lamento princesa, órdenes del rey.

-Entiendo.

-Velo de esta forma hermanita, así Alan no vendrá a molestarte-mostró una sonrisa la más joven de las hermanas y salió de la habitación Aria.

Cuando bajaba los últimos escalones para llegar al vestíbulo del castillo, observó cómo entraba por la gran entrada el príncipe Alan, entonces su corazón comenzó a latir muy rápido al verlo caminar.

En el pasado, Aria estaba enamorada de Alan y siempre quiso que él le hiciera caso, pero fue caso perdido cuando se enteró que buscaba la mano de Serena. Aunque hubo una vez en que un pequeño rayo de luz se postró ante ella cuando supo que su hermana no quería nada con él príncipe, rayo que murió cuando Ash entró a la cárcel.

Para este entonces, Alan se dio cuenta de que Aria le miraba. Mandó a sus hombres a comer y fue hasta donde ella.

El corazón de Aria latía muy fuerte, nunca antes se había acercado tanto a ella.

-Buen día princesa-dijo seductoramente, pero ella siempre hizo creer que no le simpatía, entonces debía de endurecer sus sentimientos.

-Buen día-le dio la espalda pero el príncipe la detuvo tomándola de la mano derecha.

Para cuando quiso zafarse, Alan ya la tenía en sus brazos.

-Mi hermana está en la-en la biblioteca-dijo con jadeos, cosa que hizo sentir excitado a Alan.

-Pero yo no busco a tu hermana, te buscaba a ti.

Sonrojada, siente como por sus bragas comienzan a correr líquidos de éxtasis.

-¿A mí? ¿Pero porque a mí?

La mano del príncipe que estaba en la cintura de Aria, estaba descendiendo a lugares prohibidos.

-Supongamos que hice un viaje, en ese viaje me topé con múltiples mujeres pero yo buscaba la belleza de tu hermana, sin embargo no la tenía, hasta que una noche me di cuenta de que estaba errado, siempre eras tú a la que debí... Coger-para los colmos, ahora su otra mano comenzó a acariciar su seno derecho.

Aria sentía como su intimidad se humedecía rápidamente, hasta que él joven dejó de tocarla y ella; poco a poco regresaba a su tono original.

-Solo que no puedo llegar a vuestra casa y deciros a vuestro padre que ya no quiero a su otra hija, que la cambio por la más grande. Eso sería inapropiado-Aria quiso golpearlo en la cara, pero se ha dado cuenta de que sus palabras son ciertas y analizando las cosas, tenía sentido.

Antes de que bajara las escaleras e irse con sus hombres, Alan se regocijó con un beso que implantó de inmediato a Aria.

Ella quiso aceptarlo, pero al momento de querer hacerlo, Alan se separó.

-Adiós-fue lo único que pudo decir.

¿Qué había pasado? Se decía en la cabeza, no tenía idea remota de lo que sucedió, solo un beso, caricias intimas y confesiones reales. Aunque quiso enojarse consigo misma, se alegró por qué al final, ella había sido la ganadora.

Perdida en sus pensamientos, subió las escaleras hasta su habitación. Mientras que en la entrada del gran vestíbulo, el gran amigo de Ash, Brock, se hacía presente para poder verlo.

Preguntó la ubicación de las mazmorras y pidió permiso de poder visitar a Ash. Siendo aceptada su petición, fue revisado que no llevase nada que hiciera que escape el prisionero.

-¿Y esto?-preguntó el caballero por unos vasos de comida que llevaba.

-Son frijolitos de la tía Chepina que le traigo a mi amigo, imagínese, pobre de ese muchacho, a de andar hasta los huesos.

-Muy bien, pero deberás dejarme un bote, por qué... Me gustan los frijoles de la Tía Chepina.

Guiñándose el ojo, baja las escaleras hasta las mazmorras el buen amigo. En lo más oscuro de la habitación, puso la bolsa que llevaba independientemente en su otra mano, para que así tomase una antorcha y pudiera pasar sin dificultad.

Con un poco más de iluminación al fondo, Brock observa como Ash está... Está haciendo ejercicio.

-Vaya forma de re-encontrarse, ¿No es así amigo?-preguntó Brock mientras llegaba a la celda de Ash y este dejaba de hacer flexiones.

-Vaya que si amigo, entra-abrió la celda para que hablaran mejor.

-Dicen que lo que bien se aprende, nunca se olvida.

-¿Porque lo dices?

-Tienes abierta la celda que se supone debe estar cerrada, amigo eres único.

Tomó asiento en la camilla de la celda de Ash mientras este toma asiento cerca de su amigo.

-Bueno antes de platicar, ¿Trajiste lo que te pedí en la post data?

P.D.: Amigo, sino te importa, cuando vengas a la celda, te encargo me traigas unos frijolitos charros, un chicharroncito prensado con su salsita molcajeteada y unos tlacoyos de la Tía Chepina que tanto me gusta, es que aquí en la celda te dan puros huevos.

-Por supuesto amigo, no te dejaría muerto de hambre para nada. Podré dejarte abandonado en una celda por miles de años, pero muerto de hambre, jamás.

Mientras el joven comía, su plática dio inicio.

-Ash, las cosas haya afuera se han hecho en un caos. Ya nada es como antes.

-Lo supongo amigo, todo debe de ser diferente, entre tanto, todos han se reclamar mi cabeza.

-La gran mayoría al menos. Pero todo fue a causa de un rumor.

-¿Qué clase de rumor?

-Uno donde dicen y aseguran, haberte visto en los bosques junto a tus pokémon hablando con infiltrados del reino Laverre.

-Son unos bastardos, jamás hice eso.

-Lo sé, muchos lo saben. Pero otros se dejaron llevar por los chismes.

-¿Sabes quién lo inició?

-De hecho no, pero la princesa Aria nos ha estado ayudando desde hace una semana, ella muy aparte de Serena, sabe que eres inocente...

»Ella llegó un día a la taberna, me encontraba hablando de casualidad con Clemont y May, ella propuso la idea de buscar de diversas fuentes que crean que eres inocente, la verdad. Aunque solo hemos encontrado más rumores, hay algunos que siempre se repiten. Uno de ellos cuenta que el príncipe Alan es quien hizo esos rumores para mantenerte en la cárcel. Pero no me fio de él pues no se había visto su presencia en el reino hasta hoy.

-Un momento, ¿Dices que Alan está aquí, en el palacio?

-Más claro no te pudo quedar. Como decía. Hay otro más confiable, ese insinúa que hay varios infiltrados en el reino y que han esparcido esa mentira por todo el reino. Y aunque sea cierto, no podemos dar con ellos.

-Bueno, hay muchas cosas que hará a Lumiouse, un campo de batalla.

-Hablando de campo de batalla, mencionaste algo de que te has enterado.

-He encontrado a mi padre.

-Eso es excelente, ¿Quién es?

-Su nombre es Giovanni.

Entonces el herrero comenzó a relatar todo lo que había sucedido con su padre, como lo conoció y por qué lo conoció.

-Es difícil de creer tal cosa.

-Lo sé, por eso te pido que me ayudes. Si Alan está en el reino, debo de hacerme más fuerte, por eso entreno. Pero de nada servirá si mis Pokémon no entrenan igual, si de ser así, no podré hacer ya-sabes-qué.

-Cierto, yo te ayudaré con eso amigo, pero promete que estarás preparado para todo.

-Te lo prometo.

-Bien, porque debes escuchar algo muy importante. La razón por la que todos quieren vuestro cuello, es por culpa de la princesa Serena.

-¿A qué te refieres?

-Amigo, créeme cuando os digo esto. La gente ronda por el reino pidiendo tu cuello a causa de que todos, sin ningún rumor, llegaron a la conclusión de que estás siendo protegido por ella y que tú le has robado el corazón antes porque ya veías venir esto.

-Pero que barbaridad.

-Por eso os digo Ash, si es cierto lo que dices acerca de tu padre, en algún momento tu vida estará en riesgo y Serena va a ayudarte, ahí es cuando debes estar preparado para romperle el corazón.

-Jamás, yo amo a Serena.

-Pero el amor que tu padre te tiene es más grande que eso, así que por el bien de toda la región, cuando tu vida esté en peligro... ¡APARTALA DE TU VIDA!

Estremecido, Ash traga saliva para decir una última cosa:

-Lo prometo.

Fuera de las cumbres en las que se encontraban esos dos, nos dirigimos a la biblioteca, donde se encuentra nuestra anhelada princesa de cabello miel.

Sentada en un sillón de la habitación leyendo un nuevo libro, a la espera de nuevas noticias acerca de Alan pero algo la interrumpió; sus guarda-espaldas estaban siendo dormidos, caían al suelo como sacos de harina.

Aterrada, se levanta y camina hacia los escalones que conducen al segundo piso de la biblioteca hasta que fue detenida por un cuerpo.

Se dio la vuelta muy lentamente, con el terror de ser atacada o peor, ser violada por alguien hasta que notó un rostro muy familiar.

-Serena debemos hablar-era el conde Red quien había llegado en estos momentos.

-Pero conde, como es que vos...

-Estoy encargado por el rey Giovanni cuidar de Ash y vos, por eso sigo aquí, sin embargo, no solo.

De entre las largas cortinas color rubí, se dejó ver un muchacho de no menos de 22 años, de cabellos azules y buen carisma.

-Él es James, es mi compañero en esta misión.

Luego de haber explicado, Serena se siente más aliviada y regresa a su lugar.

-Puedo saber a qué se debe su visita, conde-dijo interesada Serena y con un tono muy desquiciante.

-El motivo es para asegurarme de que este supuesto príncipe no la toque.

-Pero como logrará eso si no debe ser visto por los guardias de mi padre.

-Siempre hay una segunda opción princesa-dijo sentándose en el sillón junto a la princesa-. Créame cuando os digo que extrañé sus hermosos ojos azules.

Ruborizada, Serena evade su vista tan acechante que mostraba el conde.

-Sabe que yo amo a Ash, conde, ¿Porque sigue apostando a que le haré caso?

-La esperanza muere al último. No es eso a lo que vengo, debo advertiros que algo grande se acerca.

-¿Grande? ¿A qué se refiere?

-¿Conoce a Meliodas?

-¿El dragón de la ira? ¿Capitán de los legendarios siete capitales del reino de Eriones? Se todo acerca de él.

-Bueno, te lo contaré...

»Fue hace unos días, el rey se dispuso a sacar a su hijo como de lugar, entonces me envió una lechuza diciéndome que tomaría medidas desesperadas. Vos no lo sabe, nadie en realidad lo sabe, pero logró conquistar Kanto gracias a un apoyo de su buen amigo, Meliodas y un pequeño extra de BAN, el zorro de la codicia. Ellos se conocieron en Britania hace muchos años, pues Giovanni no es perteneciente total de Kanto, nació allí, pero se crio en Eriones. Ahí conoció a Meliodas y son muy buenos amigos desde entonces. Sus medidas desesperadas de Giovanni han sido que le ha mandado una carta a Meliodas para que de un largo viaje hasta Kalos.

-Eso es impresionante, pero algo peligroso. ¿Porque el rey tomaría esa decisión?

-Ni yo lo sé, solo llegó el Pidove de la nada con la carta.

Como si de Pokémon se tratase, comenzaban a llegar dos pequeños Pokémon; Pikachu e Eevee, dos pequeños animalitos enamorados que saltaron hacia los pies de Serena, para que así recibieran un poco de cariño.

-¿Son tuyos?

-Solo el Eevee, el Pikachu es de mi novio.

-Pues lo has cuidado muy bien, parece no recordar a su dueño.

No debió de hacerlo. Miro el rostro de Red y la mirada que postraba era muy detallada, en resumen; hermosa.

Se sonrojó e intento ocultarlo. Tomó de su amplia cabellera, dos pedazos y se ocultó en ellos. Red se dio cuenta (pero no del sonrojo), le causo algo de gracia y rio un poco.

La princesa comenzaba a disfrutar la compañía de Red y mejor aún, él la de ella.

Britania

Reino de Eriones

Era una noche espectacular, con sonidos retumbantes en todo el reino. Se festejaba el término de la guerra que había entre los siete pecados capitales y el reino de Eriones, a su vez, celebraba el retorno del rey mejorado. Ahora todo era pleno y bello en ese lugar.

-Señor Meliodas, ¿Todo cambiará a partir de hoy? ¿Verdad?-preguntó Elizabeth en lo alto de un pequeño cerro siendo acompañados por Diana, King, Ban, Hawk, Merlín, Gil Thunder, entre otros.

-Por supuesto que si Elizabeth, todo será diferente.

La princesa de cabellos platinos, se sonrojó y Meliodas le entregó una sonrisa y después se percató que venía a lo lejos algo que parecía una paloma mensajera.

-¿Que eso capitán?-preguntó ebrio Ban.

-Esto es un Pidove, se usan en las regiones de Kanto y demás, islas donde existen criaturas únicas.

-¿Estás diciendo que existen criaturas más raras que un demonio blanco capitán?-preguntó impresionado King, siendo acompañado por Diana.

-Exacto, lo impresionante en estas criaturas son sus poderes que esconden.

-¿Un animal puede tener poderes? ¡Entonces debe haber ratas súper poderosas!-gritó Diana aterrada de encontrarse algo.

-No Diana-comenzó a hablar Merlín-, en esas islas las criaturas son conocidas como 'Pokémon', viven en paz con las personas de ahí. Estas criaturas pueden evolucionar hasta cierto nivel, pues ellos son usados muy seguido para un deporte llamado: "entrenamiento Pokémon". Son batallas que se hacen de uno contra uno, los entrenadores más fuertes se les conoce como maestros Pokémon.

-Exacto, pero aquí hay algo muy curioso.

-¿A qué se refiere Señor Meliodas?-preguntó Elizabeth curiosa.

-Que este Pidove tiene una carta con mi nombre.

Amigo Meliodas:

Soy Giovanni, espero que aún me recuerdes. De ser así, por favor necesito que me ayudes con algo de suma importancia, si aceptas ven a la región Kalos, ahí te buscaré o tu a mí. Estamos en contacto.

-¿De quién es capitán?-preguntó muerta de curiosidad Diana.

-De un viejo amigo.

Kalos

Reino de Lumiouse

En el atardecer, cerca de las 6 de la tarde, Lysson mandó a llamar al príncipe Alan para terminar al fin con sus planes que tenía el rey para el herrero.

Así fue que el azabache, caminó hasta el solar que tenía en la parte trasera del jardín.

Una vez dentro de la habitación algo oscuro, observa al rey sentado en una silla al fondo del solar.

-Toma asiento-indicó con su mano, una silla que se encontraba frente a él.

Tomando asiento, observa como a su costado duerme un espeluznante Pyroar, seguro era de él. Pero fijo su vista al rey frente a él.

-Hace dos meses y medio, te había mandado una carta. ¡Donde estuviste todo este tiempo!

Relajado, el príncipe cruza sus brazos.

-Estuve de viaje. Tenía que re-encontrarme.

-Lo tomaré como un perdón. Necesito que hagas algo por mí.

-Lo sé.

-¿Cómo lo sabes?

-Solo mandas a llamar a una persona de manera urgente si necesitas algo de ella. Creo saber por dónde viene todo.

-Como sabrás, yo no tengo la fuerza de voluntad para matar al herrero.

-Después de la muerte de su madre, tú mismo te encargaste de criarlo: apartado, pero lo cuidaste. Entiendo por qué quieres que yo lo haga, pero sigo sin comprender el cómo.

-Es que eso quería hablar contigo-se levantó de la silla y se acercó a él-, tú debes ser quien lo sentencie.

-Muy bien, si así lo quiere.

Tomando su espada y ocultando una malvada sonrisa entre la oscuridad, se levanta y comienza a salir de la habitación.

-¿Qué es lo que harás?

-Llévenlo a la viga dentro de una semana, yo sé qué haremos.

Volviéndose al rey, mostró su lado más oscuro y temible que alguien jamás haya imaginado.

Su faceta que mostró hizo hasta al rey temer de él, fue entonces que comenzó a dudarse si había hecho bien en hacer eso.

-«Prepárate mugroso herrero, al fin tus días están contados».


SIP, no cabe duda que en mi opinión al menos, haya sido el mejor episodio del fic. Otra cosa, no sé ustedes, pero yo siento que habrá un poco de SerenaxRed, no sé, la pareja me gusta ¿Que me dicen ustedes? Claro que ya sé que sucederá al final, pero pues, no se me pongan nerviosos, que esto lo hago para que se venga el DRAMA. Seee, las cosas se vienen bien cañonas, pero así como veo el fic, creo que haré una segunda parte, ya que muchos van a querer ver más acción. Aunque el final es truculento, una secuela no viene mal, bueno si el anime lo hizo, que yo no. La verdad que meter a los siete pecados capitales fue todo un desafío, pues tenía que encontrar algo que tuviera coherencia con toda la historia, sin embargo fue exitoso el intento.

Ahora solo queda esperar verlos entrar ya que acaban de hacer mutis y dudo meterlos en el próximo episodio, chance y si, pues luego la inspiración me da al mil.

Bueno, solo espero ver su opinión del episodio, espero les haya gustado y nos vemos muy pronto. Cuídense y bendiciones.