Muñequita
Capitulo 9
"Escapando a la vida"
Bella PoV
- ¿Entendiste lo que haras? – pregunto Edward mientras acomodaba mi cabello detrás de la oreja.
- Lo entendí a la perfeccion – prespondi tratando de sonreir.
- Espera a que pasen cinco minutos después de que salga antes de que empieces a moverte ¿Ok?
- Tengo miedo – admiti.
- Todo saldrá a la perfeccion, mi amor. Estare afuera esperando por ti, solo, confía.
- Confio en ti – respondi – en lo que no confio es en mi capacidad de llevar a cabo tu plan.
- Eres lo suficientemente capaz – beso mi frente con ternura – esperare por ti afuera. Date prisa.
Le devolví su abrigo y Sali de la habitación poniendo mi habitual cara de desprecio a todo aquel que se me acercara demasiado. Edward salió dos minutos después de mi de la habitación y se fue a su mesa, tomo un par de tragos mas mientras yo trataba de aplazar mi acto lo mas que podía.
- ¿Te sientes bien, Bella? – pregunto Jessica.
- La verdad no… - susurre, lo cual no era una mentira por completo ya que mi estomago estaba a punto de dejar salir mi comida de la tarde – creo que tengo… nauseas.
- Tu acto esta por comenzar – dijo tocando mi frente, afortunadamente estaba tan nerviosa que llegaba al punto de transpirar como si hubiera corrido un maratón. Lo cual me ayudo – no tienes buena pinta ¿Qué comiste en la tarde?
- Fui a comer con Jacob a un restaurante de mariscos – respondi agregando un leve estremecimiento a mis síntomas.
Mire en dirección a la mesa de Edward, el estaba poniéndose de pie sin siquiera voltear a verme. Dude por un segundo que el en verdad estuviera esperándome cuando yo saliera pero una fugaz mirada mientras se dirigía a la puerta me recordó que tenia que confiar en el.
Conte hasta cien y empece a llevar a cabo el plan de Edward.
- No me siento muy bien – dije llevando mi mano a la boca con urgencia.
- ¿Quieres ir al baño? – pregunto Jess.
- Si – conteste contra mi mano. Respire profundamente un par de minutos para hacer mas tiempo, seque el sudor de mi frente y me puse de pie presipitadamente mientras volvia a poner una mano en mi boca y la otra en mi estomago.
Corri a la primera puerta que estaba a mi derecha, que era el baño de caballeros.
- Bella ese es el baño de hombres – grito Jessica detrás de mi.
- No me importa, tengo que vomitar ahora…. – grite mietras abria la puerta con fuerza. El pequeño y asqueroso baño estaba vacio, afortunadamente.
Puse el pequeño pasador en la puerta y mire la habitación. La ventana estaba sobre el tercer cubículo. Corri en su dirección y baje la tapa del inodoro para poder subirme por ahí. Jale y empuje la ventana con todas mis fuerzas pero esta no se movio ni un centímetro. Eso empezaba a ir mal.
Pegue mi rostro al cristal y vi el volvo plateado estacionado a un par de metro de distancia de la ventana. Edward estaba afuera mirando de un lado a otro completamente alerta. Le di dos golpecitos al cristal y él puso su atención en mi.
- Abre la ventana – grito al ponerse frente a mi del otro lado de la ventana.
- No puedo, esta atascado – articule, tratando de no hacer mucho ruido.
- Rompe el cristal.
- Me descubrirán.
Edward suspiro – alejate de la ventana – dijo mientras se quitaba el saco y envolvía su puño en el.
Lo obedeci al ver lo que tramaba. Su puño se estrello contra la ventana estrepitosamente, el cristal cedió ante su fuerza, quedando solo el marco de la ventana.
Se escucharon dos golpes en la puerta – Isabella, abre la puerta! – grito Sam.
- Ya voy – grite en respuesta.
- ¿Qué fue lo que se rompió? – pregunto la voz de Jessica.
- Nada – grite subiendo de nuevo a la taza del baño.
- Primero tu cabeza – susurro Edward tendiéndome los brazos para ayudarme.
- ¡Isabella, abre la puerta o la derribare!
- Calmate, Sam. Ahora la abro – grite mientras sacaba mi cabeza.
Pasaron diez segundos antes de que empezara a escucharse como Sam envestía la puerta. Mire con urgencia la puerta, esta cedería en cualquier momento.
- Debes darte prisa, Bella – me reprocho Edward.
Asenti y termine de sacar la mitad de mi cuerpo por la estrecha ventana mientras la puerta seguía siendo embestida. Aun había vidrios pegados en el marco de la ventana y no me libre de un par de rasguños en los brazos y otros mas en el abdomen cuando la puerta finalmente cedió.
- ¡BELLA! – grito Sam mientras corria en mi dirección.
Afortunadamente había puesto en seguro en el servicio y eso lo demoraría un poco mas. Edward me tomo por debajo de brazos y termino de sacarme de ese lugar. Nuestros movimientos fueron urgidos y presipitados por lo que mis rasguños fueron mas numerosos y profundos.
Terminaba de sacar mi pierna derecha cuando sentí que me tomaba por la zapatilla…
- ¿A dónde, mierda, crees que vas? – grito tratando de regresarme dentro del edificio.
- voy camino a mi libertad. ¡Sueltame! – grite tratando de safarme de su agarre.
- Si lo hago, Jacob me matara – grito jalándome dentro con mas fuerza. Un vidrio rasgo mi pierna con profundidad haciéndome soltar un grito al sentir la sangre correr por mi pierna – Dile a Seth que vaya por el callejón.
Entre en pánico. Si Seth venia por nosotros de este lado estaríamos perdidos. Me obligue a ignorar mi dolor y meti la otra pierna por la ventana en un acto de fingida rendición, Sam sonrio con satisfacción y Edward me miro con confusión. Pero entonces para sorpresa de ambos le di una patada en la cara a Sam, el no estaba preparado para eso por lo que me solto de inmediato mientras sujetaba su nariz chorreante de sangre.
- ¡Sacame de aquí! – le grite con urgencia a Edward.
Este se movio con rapidez y termino de sacarme por la ventana.
- ¿Estas bien? – pregunto.
- Eso no importa todavía – dije señalando el coche – estarán aquí en segundos.
Edward asintió y me ayudo a llegar al coche, cerro la puerta detrás de mi y entro al auto. Ni si quiera se puso el cinturón, se limito a encender el auto y pisar el acelerador a fondo, los demás chicos iban llegando al callejón cuando nosotros salimos a toda velocidad de ahí.
Mire por el retorvisor como los chicos nos miraban perplejos, varias de mis compañeras salieron a contemplar mi huida.
Era libre… después de tantos años, era libre. Sonreí. Por primera vez en mi vida, sentí una infinita paz llenar mi alma…
