Capitulo 10

Los primeros rayos del sol naciente, se colaron por entre los cristales de la ventana que estaba al lado de su cama, dando de lleno sobre el durmiente rostro de Hinata, perezosamente, entreabrió uno de sus perlados ojos, llevándose el susto de su vida al darse cuenta de que aquel lugar no era su habitación.

Se sentó cautelosa sobre el borde de la cama, pero muy pronto los recuerdos de los hechos acaecidos el día anterior se agolparon en su mente, de ahora en adelante viviría con Naruto-kun, una sonrisa agridulce se dibujo en sus labios, el dolor causado por las duras palabras dichas por su padre, era amortiguado por la sensación de libertad que su interior experimentaba.

Hizo de lado los pensamientos negativos, disponiéndose a enfrentar el nuevo comienzo que la vida le deparaba, junto con la nueva rutina que seguiría.

Con el mayor sigilo, se dirigió a la salida de la habitación, no quería despertar a su nuevo compañero de departamento, el cual dormía profundamente sobre una colchoneta en el piso, a los pies de la cama, cerró cuidadosamente la puerta y posteriormente dirigió sus pasos a lo que era la pequeña cocina, y es que quería de alguna forma agradecer las atenciones de su amigo rubio, por lo que supuso que la mejor forma era preparándole el desayuno. Estaba a la mitad de su preparación, cuando escucho llamar a la puerta principal, dejo los utensilios de lado y bajo un poco la intensidad del fuego en la estufa.

Calmadamente se dirigió a la entrada para atender a la persona que llamaba, no había acabado de abrir la puerta, cuando escucho un singular numero de reclamaciones venir del otro lado.

- ¡Naruto, no puedo creer que se te haya olvi...! – la joven de cabellos rosas calló de pronto, al darse cuenta de que no era su compañero de equipo quien le había abierto – ¿Hi-Hinata-chan? – miro incrédulamente a la chica que yacía parada frente a ella, sin duda se sorprendió de verla ahí, pero mas le sorprendió que llevara la pijama puesta, aunque lo interesante del caso, es que la ropa no parecía ser de ella, pues la playera negra que portaba le llegaba casi a las rodillas, mientras que los shorts lucían holgados.

- Bu-buenos días Sakura-chan... – saludo tímida, haciendo una respetuosa reverencia, frente a la recién llegada.

- ¿Qué haces aquí? – la ignoró distraídamente. Su sorpresa al no ver al rubio era evidente, por lo que le paso por alto el saludo de la otra chica.

- Ah, bueno, pues yo... – no había terminado de explicarle, cuando una tercera voz resonó en el interior del departamento.

- Ahí estas Hinata-chan... – expresó aliviado el rubio al ver a su nueva compañera de departamento, mas sin advertir la presencia de la pelirosa, quien aun permanecía frente a la puerta de entrada – me asuste cuando no te vi en la cama, pensé que te habías ido... – dijo despreocupadamente, al momento que se situaba justo atrás de ella, fue hasta entonces que se percato de que Sakura también estaba ahí – hola Sakura-chan...

La pelirosa casi colapsa ahí mismo, miro pálidamente a Naruto al ver como este también traía puesta la pijama, intercambio incrédulamente la mirada de uno a otro, al hacerlo, pensamientos cada vez mas atrevidos asaltaban a su mente.

- ¿Sakura-chan, te encuentras bien? – Hinata se acerco preocupada a donde estaba ella, luego de ver como su pálido rostro, se tornaba rojizo y finalmente una sonrisa algo picara asomaba a sus labios.

- Que guardado se lo tenían... – miro suspicazmente a los dos – hasta que al fin se decidieron a dar el primer paso...

- ¿Sakura-chan de que hablas? – dijo enteramente confundido el rubio.

- Vamos Naruto, no te hagas el inocente conmigo... – cómplice, le guiño un ojo – ahora entiendo porqué no llegaste al entrenamiento en la mañana – miro fugazmente a Hinata al decir eso – como sea no es asunto mío, así que ya no los interrumpo, lo mejor será que pospongamos la practica, no quiero hacer un mal tercio juju.

Naruto y Hinata se miraron el uno al otro confundidos, mas al percatarse de las fachas en que estaban, finalmente se dieron cuenta de las indirectas palabras de la kunoichi de cabellos rosas, las mejillas de Hinata no tardaron en cambiar su sonrosado color habitual a un carmesí intenso, mientras que Naruto, aunque en un grado menos visible, igualmente se sonrojo.

- ¡Espera Sakura-chan!, no es lo que piensas... – dijo totalmente contrariado, al ver como la pelirosa emprendía la retirada, pese a lo que los otros creyeran por ser alumno de Jiraiya, él no era ningún pervertido, al menos nunca lo sería con Hinata, a quien consideraba alguien por demás puro e inocente.

- No, en serio, no tienes nada que explicar – le puso un alto a cualquier explicación que este pudiera darle – lo que tú y Hinata-chan hagan en su tiempo libre, no me incumbe en lo absoluto...

- Pero es que nosotros no hicimos nada... – reitero el rubio, a pesar de la negativa de Sakura por escucharle.

- Naruto-kun tiene razón Sakura-chan... – le apoyo Hinata – si estoy aquí es porque no tenía otro lugar a donde ir.

- Espera¿cómo que no tenías otro lugar...? – la expresión juguetona es su rostro, se borro, para dar paso a una de completo desconcierto.

- Si, ve...veras, es que, es que mi padre me echó de la mansión... – suspiro tristemente.

- ¡¿CÓMO?! – la conmoción en ella fue evidente – ¡¿pero por qué...?!

- No huelen algo... – interrumpió Naruto, antes de que Hinata declarará nada – huele como a quemado – Hinata se llevó horrorizada ambas manos a la boca.

- ¡El desayuno...! – exclamó exaltada, aunque en un gritito apenas audible, echándose a correr en dirección a la cocina, Sakura y Naruto le siguieron de cerca, y es que de un carbonizado omelet, era de donde provenía aquel desagradable olor – no puede ser... – miro pesarosa el chamuscado platillo, mientras lo sacaba del fuego.

- Supongo que desayunaremos ramen instantáneo... – el rubio poso conciliadoramente una mano en el hombro de la chica, al verla a punto del llanto a causa del desayuno fallido.

No es que hubiera mucha ciencia en preparar una ramen instantánea, pero Naruto hacía parecer su preparación toda una obra de arte, logrando arrancar una expresión sorprendida a sus acompañantes, menos de diez minutos después estuvo listo el desayuno, Sakura y Hinata, quienes le miraban desde sus puestos en el comedor, sonreían ante las graciosas maniobras que hacia el rubio al servirlo.

Los tres disfrutaron tranquilamente del desayuno, mientras tanto, Hinata ponía al corriente a Sakura sobre los últimos acontecimientos en su vida, a medida que avanzaba en su relato, la pelirosa se sentía mas y mas indignada, pero a la vez se sentía feliz de que su amiga los hubiese puesto a todos en su lugar.

- Sé que el clan Hyuga es demasiado conservador, pero esto es el colmo, y yo que pensé que en estos tiempos ya no existían los matrimonios arreglados...

- T-te sorprenderías, mis padres se casaron de esa forma... – argumentó la otra joven – pero aun creo que mi padre fue indulgente conmigo...

- ¡Bromeas! – exclamo completamente en desacuerdo el rubio – él te desconoció como hija Hinata-chan...

- N-no entiendes Naruto-kun, si él hubiese seguido las normas de la familia, no sólo me habrían expulsado, sino que también me hubiesen ejecutado, ya que lo que yo hice podría considerarse una alta traición al clan...

- Mejor ya no pensemos en eso... – intervino Sakura, a quien le daban escalofríos de solo pensar en la manera tan retrograda en la que actuaban los Hyuga – ¿entonces te quedaras a vivir aquí con Naruto?

- Lo eh pensado toda la noche Naruto-kun, y no quisiera ser una molestia para ti – se dirigió al rubio, el que ya iba por la tercera ramen instantánea.

- De ninguna forma... ya te dije que me hacia falta algo de compañía... – reitero firmemente lo dicho la noche anterior.

- De todas formas, pienso ir a hablar hoy mismo con Hokage-sama, para ver si tiene algún departamento bacante para mi... – reitero ella.

- Si eso es lo que quieres Hinata-chan... – su voz se escuchó un tanto desanimada – aunque como te dije, por mí no hay ningún problema... – subrayo él.

- Sabes Hinata-chan, yo no creo que tú vayas a ser la molestia – miro maliciosamente al rubio, quien ni se dio por enterado del comentario malintencionado de su amiga – por cierto¿ya te instalaste?

- N-no hay mucho que desempacar – declaro ella – salí tan apresuradamente de la mansión, que a penas y cuento con dos cambios de ropa, a parte del que traía puesto cuando me fui.

- Oh, en ese caso qué te parece si vamos de compras y de paso vamos a ver a mi maestra para ver lo del departamento... – argumento Sakura, con una mirada por demás ilusionada, hacía tanto que no iba de compras, que incluso ya se veía parada frente a los estantes de las tiendas, probándose cuanta prenda encontrara.

- Pe-pero no tengo dinero... – declaro apenada la pelinegra.

- Pequeñeces... por el dinero no te preocupes, que yo te presto lo que necesites... – minorizó el asunto.

- No podría... – se aterró ante la idea, nunca en toda su vida había pedido dinero prestado, y no estaba segura de querer empezar a hacerlo ahora, lo que si, es que en la mansión le proveían de todo lo necesario, sin que ella nunca escatimara al comprar, claro que tampoco le gustaba mucho ir de compras que digamos.

- Me lo pagas luego... – dijo mas que convencida la otra, poniéndose decidida de pie y obligando a Hinata a hacer lo mismo – anda, que tenemos muchas tiendas por delante...

- Pero Sakura-chan... – intervino nuevamente la peliazul, mas la otra no le dio lugar a replica.

- Ya te dije que por el dinero no te preocupes – recalco, a pesar de que no era eso lo que Hinata trataba de decirle.

- N-no es por eso... – murmuro con nerviosismo.

- ¿Entonces...? – al ver como la joven bajaba apenadamente su mirada, la pelirosa fijó sus esmeraldas ojos en la indumentaria de la de negros cabellos, quien aun portaba los shorts y la playera que Naruto le prestara la noche anterior – ¡Oh! – exclamo sorprendida, para después acotar – pero antes, esperare a que te cambies...

Diez minutos después, Hinata ya estaba lista, se había puesto uno de los cambios de ropa que había llevado consigo, unos cómodos pantalones negros, una cuarta debajo de la rodilla, una playera de malla, y una holgada chaqueta blanca encima.

- Creo que debemos actualizar un poco tu guardarropa – Sakura se quedo mirándola pensativa, y es que en sí, Hinata era bastante hermosa, pero las amplias prendas que siempre usaba, no dejaban resaltar su verdadera figura, no había duda, tendría que solicitar la ayuda de una experta en estos casos, para que la auxiliara.

- Que esperan, vamonos... – apuró el rubio impaciente, este ya se les había adelantado unos cuantos pasos.

- Momento Naruto... – le detuvo la de cabellos rosas con autoridad – me temo que esta será una salida únicamente para chicas...

- Pero... – intento objetar el muchacho, mas Sakura no le dio tiempo.

- Además, ya que es tu día libre, deberías ordenar un poco el departamento... – acusadora, hecho un vistazo al desordenado lugar, en el piso abundaban pergaminos regados, asimismo como ropa sucia y tazones vacíos de ramen instantánea – si Hinata va a vivir aquí, aunque sea sólo por un tiempo, deberías ser un poco mas ordenado¿no crees...?

- Supongo que tienes razón jejeje... – murmuro apenado, al ver el caos que reinaba en el departamento.

- Entonces nosotras nos vamos... – se dirigió con una sonrisa a su compañera, antes de echar a andar.

- S-si... hasta luego Naruto-kun... – la otra le siguió, no sin antes despedirse del rubio, que únicamente alzo su mano en señal de despedida, lucia verdaderamente desconcertado al ver semejante desastre, nada mas no podía decidirse por cuál lugar del departamento comenzaría a hacer la limpieza.

Durante el camino, las jóvenes kunoichis hablaron de varias trivialidades, Sakura le daba algunas indicaciones a Hinata para llevar una convivencia pacifica con su amigo rubio, ya que ella mejor que nadie sabía lo cabeza dura que podría llegar a ser en algunas ocasiones, el tiempo se les paso rápidamente mientras charlaban, en pocos minutos estuvieron frente a la torre del Hokage, y es que primero que nada, Hinata decidió ir a hablar con Tsunade.

Shizune salió a su encuentro, Sakura inmediatamente pidió una audiencia para ver a la Hokage, quien inmediatamente accedió a atenderlas.

Hinata se sentía ciertamente nerviosa al estar frente a una mujer tan imponente como lo era su Hokage, por lo que casi en un susurro esta le explicó su actual situación, Tsunade escuchó atentamente la explicación de la chica, a penas esta terminó, la rubia dejo escapar un larguísimo y cansado suspiro.

- Ya veo... – le expresó seriamente – lo que no entiendo es en qué podría ayudarte yo.

- Maestra, Hinata-chan quiere pedir su ayuda para encontrar un lugar donde vivir... – intervino Sakura.

- P-por el momento Naruto-kun me recibió en su departamento, pero a mi no me gustaría ser una molestia... – complementó la de cabellos negros a lo dicho por la pelirosa.

- Me gustaría ayudarte Hinata, pero por el momento estoy atada de manos – dijo con verdadera pesadumbre la rubia – la próxima fase del examen chunin será en dos meses y prácticamente todos los apartamentos que tenía disponibles están reservados... – explicó con sencillez, si bien Naruto y Sasuke ya habían pasado el examen, mas que nada había sido porque no quedaba ninguna duda de sus habilidades, lo que no ocurría con la mayoría de los genins que habían hecho el examen junto con ellos.

- En-entiendo... – la joven bajo triste la mirada, estaba a punto de ponerse de pie para marcharse, cuando Tsunade retomó la palabra.

- Pero eso no significa que no tenga una solución... – prosiguió – cuando pasen los exámenes, lo mas seguro será que ya tenga algo disponible para ti, así que dime ¿podrías resistir vivir con Naruto hasta entonces?

- Por... por supuesto... – la cara de Hinata se ilumino con una agradecida sonrisa – muchas gracias por todo Hokage-sama... – impulsivamente, la joven se puso de pie, haciendo una respetuosa reverencia frente a la mujer.

Sakura veía feliz la escena, al parecer la vida de Hinata por fin estaba tomando un giro agradable, luego de todas las difíciles situaciones por las que había tenido que pasar los últimos días.

Al salir de ahí, se pusieron en marcha a su próximo destino, Hinata miró con asombro la fachada de la florería Yamanaka, en ningún momento le paso por la cabeza que ese sería el lugar que Sakura le comentó que irían, al entrar al local, Sakura llamó en un par de ocasiones a la campanilla que estaba sobre el mostrador, y unos instantes después, de la trastienda salió una hermosa chica rubia, quien se mostró un poco sorprendida ante la visita.

- Vaya, esto si que es una sorpresa... – expresó sonriente la rubia, al ver a sus clientes.

- Ino, necesitamos tu ayuda... – dijo sin mayores rodeos Sakura, al darse cuenta de la suspicaz mirada que la rubia les dirigía a las dos.

- ¿Mi ayuda? – su expresión se torno un poco confundida, era la primera vez en años, que la pelirosa le pedía algún favor.

- Así es, pero te lo explico por el camino... – corto la ojiverde, y aunque Ino tenía sus serías reservas sobre el asunto, aceptó sin decir nada más.

Luego de avisar a su madre que se ausentaría, Ino acompañó a las dos jóvenes en su recorrido al distrito comercial de Konoha, en el camino, Sakura le dio algunos detalles de lo ocurrido, Ino simplemente no podía creer lo que ella le contaba, de no ser porque Hinata había corroborado las palabras de la Sakura, difícilmente hubiera creído la historia de la de cabellos rosas, así que con gusto se apunto para acompañarlas de compras.

A pesar de tener el mismo tiempo que Sakura de conocer a Hinata, nunca antes había cruzado mas de tres palabras con ella, pero ese día basto para considerarla como una buena amiga, incluso había insistido en llamarla Hinata-chan, tal como lo hacía Sakura.

Durante el día visitaron un sinnúmero de tiendas, Hinata estaba completamente exhausta, y es que seguirles el paso a Ino y a Sakura era cosa de pensarse, estas habían insistido en que se probara un singular numero de prendas, animándola, al decirle que lucía estupenda con cada una de ellas, no obstante a que se sentía un poco apenada, pues mucha de aquella ropa era un poco reveladora, nada que ver con lo que estaba acostumbraba usar.

Al final de la tarde, Hinata cargaba a cuestas con tres bolsas repletas de ropa y accesorios en cada mano, pero no se quejo, ya que Ino y Sakura cargaban con un numero parecido de bolsas.

- ¿Les gustaría ir a mi casa...? – sugirió la de cabellos platinados – aun hay algunas cosas que quisiera hacer con tu imagen Hinata-chan... – indecisa, la aludida busco ayuda en Sakura, pero ella solamente le sonrió cómplice a Ino.

Mientras Ino preparaba algunos bocadillos, Sakura le ayudo a elegir un nuevo atuendo a Hinata, era como vestir a una muñeca, eso fue lo que pensó la pelirosa al ver terminada su obra, y aunque la peliazul no estaba muy conforme, pues se sentía un poco incomoda, ya que a decir verdad ese no era su estilo, su amiga la reanimaba diciéndole que se veía hermosa.

- N-no... no estoy muy segura Sakura-chan – dijo al ver su conjunto en el espejo, este era un sencillo, aunque hermoso kimono azul celeste, con delicados bordados florales en color plata, complementado por un obi de color añil. Prácticamente toda la ropa que había comprado, asemejaba el mismo estilo.

- En serio Hinata-chan, luces muy bien... – argumento satisfactoriamente la otra al apreciar su obra.

- Wow Hinata-chan, te ves espectacular... – interrumpió Ino, quien iba entrando en la habitación con una bandeja de bocadillos y algo de té, que deposito sobre una mesita cercana – ahora solo te daré los últimos toques para que estés perfecta.

Así fue como Ino se encargo de recortar un poco las puntas del largo y brillante cabello negro azulado de la joven, el cual sujeto con un lazo, en una coleta alta, igual a la suya, después trabajo con su rostro, aplicándole una sutil capa de maquillaje, en colores neutros; sin sobrecargarlo logró resaltar elegantemente sus finas facciones, de una forma bastante natural, en su parecer, coincidió con Sakura en que Hinata era una perfecta muñequita de porcelana viviente.

- Listo... – dijo la rubia al dar los últimos retoques en sus labios con el pincel, posteriormente le paso una espejo para que se mirara – ¿y bien¿qué te parece? – Hinata toco cuidadosamente su rostro sin salir de su sorpresa, no podía creer que en realidad fuera ella, las otras dos chicas se sonrieron complacidamente al ver los resultados.

- Seguro que a Naruto se quedara mudo de la impresión cuando te vea... – le dijo picaramente Sakura, haciéndola enrojecer hasta las orejas, sin embargo la pelirosa no le dio importancia, ya que igual que Ino, estaba definitivamente orgullosa con los resultados.

Después de eso se sentaron a disfrutar tranquilamente de los bocadillos que Ino había preparado. Platicaron durante un largo rato, si bien Hinata se sentía un poco extraña con el cambio, no tardo en acostumbrarse, y por lo tanto, rápidamente entro en confianza, la pasaron muy bien, pues entre las anécdotas que le narraban sus amigas, ella fue cogiendo valor para narrarles las propias.

La tarde se les fue en un abrir y cerrar de ojos, para cuando Hinata y Sakura decidieron regresar a sus hogares ya había anochecido, después de despedirse de Ino, las chicas emprendieron el camino de regreso, Hinata se la paso con la mirada gacha todo el camino, no era tan tonta como para no darse cuenta de las miradas masculinas que atraía a su paso, Sakura se reía por lo bajo al ver lo tímida que seguía siendo.

Muy pronto ellas también tomaron caminos separados, al despedirse, Sakura se fue a su casa, mientras que Hinata se dirigió hasta su nuevo hogar, al llegar frente a la puerta del departamento, dejo escapar un hondísimo suspiro, se sentía ciertamente nerviosa de la reacción que pudiera tener Naruto al verla, armándose de valor, llamo en tres ocasiones a la puerta, aun no tenía una llave.

Cuando la puerta se abrió frente a ella, se quedo muda al ver las fachas de Naruto, pues este estaba todo lleno de polvo, lucia como un fantasma con el gran delantal blanco que traía sobre la ropa, aparte de una pañoleta en la cabeza, no podía negar que lucia sumamente gracioso con esa indumentaria, mas contuvo su risa para no ofender al chico.

Por su parte, él se quedo boquiabierto al ver a la bellísima joven que estaba de pie frente a él, a la cual únicamente pudo reconocer, por el distintivo color blanquecino de sus ojos.

- ¿Hi-Hinata-chan? – medio articulo sin salir aun de su sorpresa.

- Hola Naruto-kun... – desvió sus ojos un poco apenada, al ver la conmoción que había despertado en el rubio.

- P-puedo pasar... – titubeo un poco, ya que el chico no daba señas de quererse mover de ahí.

- Por... por supuesto, adelante Hinta-chan, después de todo ahora también es tu casa jejeje... – rió nerviosamente, presa de su atolondramiento al ver lo guapa que lucia la joven.

- Gracias... – al entrar, esta se sorprendió tanto como lo había hecho cuando él la vio, la única diferencia fue que su asombro era causado al ver cuan distinto lucia el departamento, que no se parecía en nada, de cómo lo había dejado por la mañana – en verdad hiciste un extraordinario trabajo Naruto-kun...

- ¿Tu lo crees...? – involuntariamente se llevo una mano a la nuca, sonriendo halagado por el gentil comentario de la chica.

- Seguro... – le decía mientras inspeccionaba con un rápido vistazo, cada rincón del lugar, que se veía mucho mas amplio ahora que todo estaba en perfecto orden, con decir que podía ver incluso su reflejo en el piso, que rechinaba de limpio.

- Ven, déjame mostrarte algo... – en un impulso la tomó de la mano, conduciéndola a un extremo del departamento, que antes estaba cubierto por algunas cajas, Hinata se sonrojo un poco por el contacto, pero aun así le siguió obediente – este armario estaba repleto de cosas, pero ahora que me deshice de toda la basura, mucha de la cual ya estaba cuando llegue, me di cuenta de que en realidad era una pequeña habitación, así que decidí acondicionarla para mudarme aquí... – decía feliz mientras habría la puerta, era un espacio reducido, pero podía funcionarle ampliamente como habitación al rubio – ¿qué te parece?

- E-es estupendo, pero creo que lo mejor será que yo duerma aquí, después de todo soy yo la que te está dando las molestias... – intento argumentar Hinata, pero el chico no la dejo.

- De ninguna forma Hinata-chan, igual y yo no necesito tanto espacio... – dijo alegremente el rubio.

- Pero... – al darse cuenta de que el rubio no aceptaría un "no" como respuesta, termino aceptando su propuesta con una dulce sonrisa – de acuerdo Naruto-kun...

- Ahora creo que tomare un buen baño... – anuncio él, deshaciéndose del delantal, y dirigiéndose a la cómoda que se encontraba en el fondo de su nueva habitación, de uno de los cajones saco algo de ropa limpia, luego de eso se dirigió al cuarto de baño, pero antes de entrar, se detuvo y se dirigió otra vez a la morena – por cierto Hinata-chan, te ves muy linda con esa ropa... – le dedico una amplia sonrisa y con esas ultimas palabras entro definitivamente al baño.

Hinata tardo en reaccionar unos cuantos segundos, no pudo evitar sonrojarse ante el cumplido, sacudió bruscamente la cabeza para apartar la tonta sonrisa que había aparecido en sus labios luego de escucharlo, aquellas palabras bastaron para elevar su animo hasta el punto mas alto, estaba tan feliz que preparo un banquete para la cena, cuando Naruto salió de la ducha, quedo fascinado con la comida que ella le había preparado, era la primera vez que alguien hacia la cena especialmente para él, sin lugar a dudas el pedirle a Hinata que se quedara a vivir, era la mejor decisión que pudiera haber tomado hasta ahora, en ese poco tiempo, ella se estaba encargando de llenar el inmenso vacío, que durante toda su vida había sentido por dentro.

Continuara...

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Primero que nada una gran disculpa por haberme tardado tanto en actualizar, pero por una u otra cosa no había podido, y lo segundo es que ¡ya decidí con quien va a quedarse Hinata!, pero aunque lo parezca, eso no se descubrirá hasta el capitulo final (por fin se como va a terminar esto (XD), lo cual será dentro de dos o tres capítulos mas, sip, esta historia ya va a acabar, así que bueno, pues nos estamos leyendo y hasta el próximo capitulo...