Hola como están soy Royka y hoy tempano (a casi media noche de este viernes) les traigo el nuevo capítulo de instituto de guerra. Espero les guste el capítulo de hoy y espero verlos en dos semanas.

Guest: Abraham aparecerá después y pues ya sé cómo actuara así que espero no defraudarte cuando lo relate.

Sin más preámbulo disfrute el fic.

Disclaimer: League of legends no me pertenece si no a sus dueños de Riot Games.

Cap. 10. Primer fin de semana.

— Joven Orus ¿cómo esta, acaba de regresar de la escuela?— uno de los adultos del pueblo se encontraba regresando de labrar la tierra cuando noto al hijo de su dios en la entrada del pueblo.

— Hola Carlos, estoy bien gracias y si acabo de regresar vine a descansar en casa este fin— respondió con una sonrisa.

— Me alegro, bueno regresare al trabajo hasta luego— se despidió y siguió su camino.

Conforme caminaba la gente del pueblo lo saludaban felices de tenerlo de regreso y regresaban a sus labores, eso era algo que le gustaba a Orus de su gente, lo amaban como el hijo de su dios pero no lo sofocaban constantemente además que eso no los cegaba de seguir con sus labores.

Orus siguió por la calle principal hasta llegar al final y centro de esta donde se encontraba su hogar, una mansión de tamaño regular con ventanales en la parte delantera, la mansión estaba hecha de la misma madera que el resto del pueblo y el mismo Orus, como parte de su entrenamiento, la construyo solo, bueno también con algo de ayuda del pueblo.

— Joven Orus buen día— El anciano líder se encontraba frente a la enorme puerta y le hizo una pequeña reverencia cuando lo vio llegar.

— Hola señor Yail— respondió el regresándole el saludo de igual forma— Alguna novedad en el pueblo—

— Ninguna joven, nuestros campos están siendo cosechados y las caravanas mercantiles regresan hasta mañana— respondió el.

— Que bueno— hizo una pausa y prosiguió —... ¿y mi padre?—

— El templo no ha recibido visitas del desde su partida, posiblemente el faro de su templo se encienda en cualquier momento—

— Bien entonces iré allá tan solo dejo mis cosas— Orus subió las escaleras y se dispuso a entrar cuando el anciano detuvo su entrada

— No se preocupe joven Orus llamare a uno de los habitantes para que disponga de sus pertenencias— el anciano estaba a punto de mandar una señal telequinética cuando esta vez fue detenido por Orus.

— Anciano Yail se lo he dicho miles de veces, les agradezco todo su cuidado cuando era un niño pero ya no es necesario puedo valerme por mi mismo— dijo esto y no espero respuesta del pues entro a sus dependencias.

—"Se está volviendo un gran humano mi señor"— pensó el anciano en forma de oración viendo hacia el cielo.

Dentro de la gran casa de Orus había una sala de sillones sencillos en el centro, a la izquierda se encontraba una cocina con electrodomésticos de Piltover, a la derecha había una biblioteca repleta de libros, Orus siguió hasta las escaleras de caracol en una esquina de la habitación central para llegar al segundo piso, este era completamente su habitación, una hamaca estaba colgada en una esquina, había varios libros cerrados en el suelo y a un lado de un escritorio, encima de dicho escritorio había varios pergaminos tanto cerrados como abiertos, un ropero de madera ocupaba la mitad de la pared, existía una separación de donde se encontraba su baño, Orus dejo su maleta frente al armario, abrió este y tomo un nuevo atuendo, este era igual al que traía cuando llego a la escuela, pantalón blanco holgado, camisa roja vino y un penacho de oro junto al escudo de su padre, fue al baño para ducharse y posteriormente vestirse.

Bajo vestido dirigiendose a la cocina, la abrió y tomo un pedazo de pay de limón, algo que su pueblo acostumbraba hacer, lo comió con toda la tranquilidad del mundo. Por ultimo lavo sus platos y por fin salió de su casa.

Estaba atardeciendo en su hogar, podía ver a los niños jugar afuera de su casa ya que nadie se encontraba trabajando. Bajo las escaleras, camino detrás de su hogar hacia el templo de su padre.

El templo de Bardo se encontraba en la cumbre de las torres de Frohor, si los adoradores debían subir tenía que ir por las escaleras de piedra para poder llegar, para Orus había una excepción pues se acercó a la base de la torre coloco su palma sobre la piedra y el muro destello ese característico portal que usaba el celestial en los campos de la justicia, Orus entro en él y rápidamente llego a la cima, pero cuando llego noto una presencia que le dio un pequeño escalofrió.

Ese día en Jonia.

Después de llegar a la terminal de teleporter en el centro de Jonia, Ciclan camino por varios minutos hasta que llego a un claro dentro de un pequeño bosque, en este había una cabaña de bambú, a las afueras podía verse un pequeño plantío de arroz, detrás de la misma había muñecos de prueba con varios cortes tanto sobre ellos como en el suelo, Ciclan se acercó a su casa cuando de ella se empezaron a escuchar gritos.

— ¡¿cómo que no llenaste el registro de Ciclan?! Era tu trabajo Yasuo— se escuchó la voz de una Riven enojada.

— ¡No te enojes por eso cuando a "alguien" se le olvido avisarle que era un internado y no quiso llevarle su maleta!— esta vez se oyó la voz de un enojado Yasuo.

Y así la discusión comenzó a tornarse más fuerte, Ciclan solo suspiro dejo la maleta en el pórtico y regreso al centro de Jonia.

Comenzó a pasear sin rumbo para perder el tiempo, saludando a la gente que la conocía hasta que llego a un puesto de adornos típicos.

— Buenas tarde jovencita— dijo la señora encargada sentada detrás del puesto.

— Buenas tardes, ¿cuánto cuesta este collar?— dijo levantando un collar en forma de gota color azul.

— Oh jovencita ese es un collar de mana para magos, lo usan en prácticas de concentración— respondió la señora viendo que ella no parecía una maga.

— Oh no se preocupe es para una amiga— respondió ella.

— En ese caso serían 200 monedas de oro— respondió ella.

— ¿Esta segura?, se ve que le costó trabajo confeccionarla— respondió ella

— Claro, lo suelo vender más caro pero se lo puedo dejar a un precio razonable a una estudiante del instituto— respondió ella con una sonrisa.

Ciclan saco una pequeña bolsa, tomo una moneda de oro de 500 y se la entrego — quédese con el cambio— respondió con una sonrisa, tomo el collar y se fue.

Siguió caminando y entro en una repostería, salió de ella y prosiguió a una tienda de ropa y por ultimo llego a lo que parecía una caravana mercantil donde compro un collar de cuarzo para ella.

No se dio cuenta cuando comenzaba anochecer así que con sus compras regresa su casa.

En el pórtico ya no se encontraba su maleta así que entro a la casa silenciosamente y se enterneció al ver dicha escena en la sala, Yasuo estaba dormido en el sillón con una Riven igual de cansada recostada en su pecho, frente a ellos había dos botellas de sake. Ciclan fue a su cuarto el cual solo tenía su cama, un baúl con su ropa y un estante donde dejaba sus espadas, encontró su maleta dentro, dejo las bolsas en la cama, fue a la habitación de sus padres tomo la cobija de la parte superior, regreso a la sala donde cubrí a sus padres con ella y camino a la cocina para buscar algo de comer.

Ese mismo día en la fortaleza flotante...

Zuru apareció en la terminal de tele portación en una de las esquinas de la fortaleza flotante de su madre, cuando noto hacia el vacío del límite se percató que sobrevolaban cerca de aguas turbias aunque en una trayectoria de regreso hacia Jonia.

Camino por el enorme jardín a los pies del imponente castillo que llamaba hogar, aún tenía la imagen de aquella chica cuando desapareció al tele portarse, subió las amplias escaleras, con uso de sus habilidades mágicas abrió el enorme portón de metal. Dentro se encontraban la sala principal de su casa adornada en un estilo jonio con piso de madera, varias columnas de mármol y enormes ventanales de cristal.

Frente a ella llego una esfera negra, Zuru le entrego la maleta y la esfera levito subiendo las escaleras en dirección a su habitación.

— ¿Mama dónde estás?— pregunto la joven en la enorme habitación vacía- debe estar afuera entrenando.

Camino por un pasillo alfombrado hasta llegar a una puerta de madera que llegaba hacia el balcón de entrenamiento. Ahí se encontraba la ex soberana oscura Syndra meditando con cinco esferas de poder a su alrededor, tan pronto como su hija puso un pie en el balcón ella hablo.

— Hola hija ¿cómo te fue?— pregunto la maga aun con los ojos cerrados y con una sonrisa en su rostro.

— A parte de tus burlas de siempre— dijo esto molesta— estuvo bien la semana— en su cara se dibujó una sonrisa al recordar todos los sucesos ocurridos

— Que bien— Respondió la soberana terminando su meditación y colocando sus pies en el suelo— ¿mantuviste tu entrenamiento estos días?—

— Me ponía a meditar antes de irme a dormir— respondió ella estirando sus brazos hacia arriba.

— Entonces probemos lo practico ¿te parece?— Dijo su madre haciendo aparecer una esfera muy alto sobre Zuru y dejándola caer sobre ella.

Zuru hizo aparecer una esfera blanca que detuvo el ataque de su madre— Esperaba que dijeras eso mama— dijo sonriendo preparada

Ambas comenzaron a lanzarse esferas mágicas las cuales eran bloqueadas por la otra.

— Tu defensa sigue siendo muy buena hija— dijo la maga mayor— pero lástima que no percibes ataques por la espalda— dijo esto y dos esferas negras golpearon a Zuru por la espalda atrayéndola y levitándola frente a su madre.

— Recuerda hija siempre debes esperar ataques por sorpresa del enemigo— dijo su madre en tono de sermón.

— Lo sé, por eso esperaba este ataque tuyo— le respondió y sonrió, las esferas negras empezaron a tornarse blancas. Syndra noto aquello y se alejó rápidamente, Zuru la ataco con dichas esferas, su madre logro bloquearlas solo para recibir una tercera esfera en el pecho, Syndra retrocedió por el impacto y cuando levanto la vista su hija tenía preparada diez esferas en el aire lista para terminarla.

— Bien creo que me rindo— dijo la maga con una sonrisa levantando los brazos.

Zuru suspiro y desistió el ataque — sabes que no me gusta que te limites mama— dijo con molestia.

— Pero sabes que si te ataco con todo podría lastimarte mi cielo— bajo los brazos— además si seguíamos probablemente terminarías levitando más alto—

Zuru confundida volteo al suelo para darse cuenta que estaba volando a 5 metros del suelo, su cara empalideció del miedo y perdió la concentración cayendo precipitadamente, Syndra se apresuró y llego a tiempo para atrapar a tu hija.

— Sabes, cuando peleas te vuelves más valiente al ignorar tu miedo— dijo dedicándola una sonrisa en sus brazos— ¿Zur...?— no termino la frase pues dejar caer a la joven y se alejó estrepitosamente, Zuru con gran destreza cayo de pie al suelo y postro su vista en su madre, sus ojos destellaban de color blanco y con un impulso rápido se abalanzó contra ella con una cuchilla blanca que apareció en su brazo derecho.

— ¡Sello actívate!— fue lo último que grito Syndra.

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Horas más tarde. Zuru se encontraba dormida en su habitación, la luz del sol, por el atardecer, paso atravesó de la ventana y entre las cortinas alrededor de su cama, con esto la joven comenzó a despertarse. Súbitamente el recuerdo de la pelea vino a su mente y se levantó de la cama, notando que su madre le había cambiado las ropas por su atuendo de noche (una blusa blanca larga y lisa y unos pantaloncillos de tela cortos.) salió de la cama, de su habitación, bajo rápido las escaleras y llego a la cocina donde estaba su madre sentada en la mesa cenando.

— Hola Zuru, veo que desper...— Zuru la abrazo por atrás súbitamente.

— ¡Perdón, perdón, perdón!— dijo entre sollozos la joven.

Su madre le sonrió y correspondió al abrazo- tranquila hija no pasó nada-.

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Es día, en una cabaña de los restos de las sombras...

Detta llego a su hogar en la pequeña isla de los restos de las sombras, la terminal de tele portación estaba prácticamente a un lado de su casa, esta era una cabaña de madera con una sola entrada. Entro. Dentro la habitación solo se conformaba por un sillón viejo y una pequeña cocina improvisada, sus padres al ser espíritus no necesitaban ningún cuidado mortal, Detta en cambio al haber nacido de una humana necesita crecer y dormir, por ello había unas escaleras al sótano escavado donde se encontraba su habitación, una cama improvisada, mas muebles viejos, un estante con la colección de conchas y piedras acuáticas que Detta recogía de vez en cuando.

Detta encontró una nota en la cocina.

Detta tu madre y yo fuimos a Demacia, al parecer el rey Jarvan III está en su lecho de muerte y perecerá hoy en la noche, asistiremos al funeral como es costumbre y siendo de tal persona no creo que regresemos hoy, así que nos vemos mañana Sábado.

Atte.: Thresh.

Detta la giro y encontró una posdata.

P.D: te deje unas galletas que cocine en la mañana, no te las acabe todas por favor.

Atte.: Tu madre.

Detta dejo en su lugar la nota, abrió el pequeño mueble que servía de alacena y encontró una jarra con las galletas dentro.

— Mama deberías conocerme mejor— dijo arqueando la boca en una pequeña sonrisa, el notando esto…— Maldición se me olvido tomarla hoy—

Bajo a su habitación, de su repisa tomo uno de los frascos de medicina y lo bebió, luego se recostó en su cama a comer sus galletas.

Bien espero que les haya gustado y cualquier duda o comentario recuerden que estoy atento a sus reviews, espero verlos en la siguiente actualización.

Que tengan un buen día, una grandiosa o que duerman bien de parte de Royka.