10. Dragón


Draco era un dragón que combatió al lado de los titanes cuando luchaban contra los moradores del Olimpo. Después de diez años de batalla, Draco se enfrentó a Atenea, pero la Diosa lo tomó por la cola y lo lanzó al cielo. Quedó atrapado en el polo norte porque el aire era tan frío que lo congeló y jamás pudo escapar.


Sabía que todas las fichas jugaban en su contra, que los guerreros del Creador eran más poderosos que los suyos. Aún así, recordaba perfectamente que él también había sido un ángel. En cierto modo, aún lo era. Eso le daba esperanza para recuperar la confianza que había sentido quedar atrás en las tinieblas.

No importaba cuántos ángeles enviaran, él siempre sería más poderoso que ellos y el único verdadero obstáculo siempre sería Míchaël, a quien esperaba ansioso. Quizás lo había derrotado en el pasado, mas esta vez sería diferente.

De ninguna manera se dejaría atrapar. Ahora que estaba libre, lo estaría por siempre, incluso si eso significaba tener que matar al otro arcángel.

Sin saber por qué, el corazón de Nick latió más rápido con ese pensamiento. Tal vez era que ese recipiente humano tenía un alma que lo afectaba, tal vez era que simplemente no quería matar a Míchaël, pero lo cierto era que la idea lo aterraba y tras haber vivido una eternidad sin miedo, no sabía qué hacer con esa emoción que siempre le había sido ajena.

Haciendo todo el asunto al lado, dio algunas instrucciones a sus guerreros e intentó concentrarse en lo que debía hacer. Lo único que importaba en ese momento era atrapar a Sam Winchester. Sus dilemas acerca de Míchaël tendrían que esperar.

"No quiero hacerlo, pero eso no me detendrá. Te enviaré sus alas después de haberlo matado lentamente."