Buenas tardes.

Gracias a AnnaGreen, damcastillo, Testudine Black, Julietaa (para que veas: estás hasta subrayada), laina.1994 y Mery Vedder por los reviews del capítulo anterior.


"Qu'est-ce que tu fais?"

Quisiera ser el viento para poder huir de mí,
que calle el silencio, enmudezca el terror,
quisiera no morir.
"Me inventaré otra vida, mis sueños decoraré
y los cubriré de tus besos", pensó.
"Quemad mi alma también"
Mägo de Oz-La cantata del Diablo

Harry se muerde el labio, observando alejarse a la madre del novio de su hijo mayor.

Emilia Barrow acaba de denunciar al padre de Elijah, acusándolo de tener algo que ver con el hecho de que su hijo no haya dado señales de vida desde ayer. Le ha explicado que no lo encuentra por ningún lado, que ella, su actual marido y el propio James llevan toda la noche buscándolo, sin éxito. Y Harry sabe que empieza a estar histérica.

No le parece lo más profesional, pero supone que es justo que James sepa los avances en la búsqueda de su novio, de modo que le manda un patronus a su primogénito para citarlo en el Cuartel de Aurores en media hora. Mientras tanto, Ron se entretiene buscando en los archivos información sobre el acusado. Pese a que Harry lo recuerda muy bien; todavía le dan escalofríos al recordar aquella noche, pese a que han pasado ya más de once años.

También se acuerda del niño al que estuvieron dos días buscando, el mismo que ahora ha vuelto a desaparecer. James nunca ha sabido nada de eso. Harry supone que no le parecería justo descubrir que su padre conoció a su novio antes incluso que él; además, aquel chiquillo no prestó atención alguna a los aurores aquel día, así que probablemente ni siquiera sepa que fue él quien lo encontró.

James se materializa junto a él con un fuerte estampido, haciendo que Seamus, que pasa por ahí, de un bote exagerado y luego siga su camino maldiciendo la Aparición, al Elegido y a toda su progenie. Harry intenta disimular su sonrisa mientras su hijo suelta una carcajada, que no obstante se evapora conforme se acerca a él. Para cuando está a dos metros, su expresión es tan sombría que da miedo verla en su rostro habitualmente risueño.

-¿Es Elijah?-empieza con cautela.

Harry asiente.

-Su madre acaba de irse. Ha denunciado a John Anderson porque cree que él le ha hecho algo, o quizá que está reteniéndolo en contra de su voluntad-James se muerde el labio-. ¿Y bien? ¿Tú sabes algo?

Su hijo se encoge de hombros.

-Ayer habíamos quedado, pero no se presentó. Cuando fui a su casa, tampoco estaba allí. Su madre, Thomas y yo estuvimos toda la noche buscándolo, pero no lo hemos encontrado-resume.

James podría hablarle a su padre del pánico que le produce la sola idea de que Elijah esté con su padre, pero decide que sus sentimientos poco ayudarán en la búsqueda de su novio, de modo que no dice nada más que información objetiva.

-Vale. ¿Dónde habéis buscado?

-En Arndale's, en Piccadilly Gardens, en la zona de la Catedral…

Harry anota los lugares en los que están seguros de que Elijah no está, mientras ordena a Seamus que reconstruya lo que hizo Elijah ayer, para ver si encuentran alguna pista de su paradero.

Sin embargo, no permite a James colaborar en ningún otro aspecto. Su hijo, pese a tener un gran corazón y más ganas que nadie de desenredar todo el entuerto y encontrar a Elijah, entorpecería la labor de los aurores en lugar de acelerarla.


Louis todavía sigue confundido por lo que ocurrió anoche. Es decir, fue como… raro. Tiró por la borda siete días de sacrificio, descubrió que Leanne ya no estaba embarazada y luego, drogado y sin estar en pleno uso de sus facultades, besó a Julia Jordan. Se le hace curioso el hecho de que, pese a que generalmente lo que hace bajo los efectos de la heroína subyace en su mente borroso y sin ninguna claridad, recuerde ese beso tan nítidamente que incluso le parece volver a sentir los labios de ella contra los suyos si se concentra un poco.

Suspira y se observa el brazo. En los últimos días, había estado menos inflamado, incluso algunas heridas provocadas por las agujas se habían desvanecido. En cambio, ahora se ha hinchado de nuevo y le duele. Louis sabe que el dolor físico es mucho menor que la culpa por lo que ha hecho.

Pero, si lo piensa fríamente, ¿de qué le sirve sentirse culpable? ¿Acaso va a conseguir dejarlo por arrepentirse? No puede, la experiencia de ayer se lo demostró impecablemente. Y pedir ayuda, como sugiere Julia, es obvio que tampoco, sólo serviría para que la gente que le quiere sufriera con él. Bastante mal se lo está haciendo pasar a James, y a ella también, aunque lo niegue. ¡Si hasta la hizo llorar! Nunca, jamás, nadie ha llorado mientras lo besaba.

De modo que toma la única decisión que le parece viable: volver a la plaza de Manchester con el grupo y pedirles una nueva dosis de heroína. Es perfectamente consciente de que cada vez necesita más, pero para eso tiene el dinero que le dieron sus padres cuando se graduó. El cómo se las ingeniará para conseguirla cuando sus ahorros se agoten es una incógnita para el muchacho, pero sabe que en el peor de los casos le bastaría con un confundus. Después de todo, siguen siendo muggles. No sospecharían que ha sido magia ni aunque les prestara su varita para que la examinaran.

Se aparece en un callejón vacío cercano a la plaza. Louis tarda varios segundos en percatarse de que está en el mismo lugar en que Julia lo besó anoche. El recuerdo hace que se sienta incómodo y a la vez una extraña sonrisa recorra su rostro, una que nada tiene que ver con la perspectiva de pincharse en unos minutos.

-¡Louis!

¿Es que no tiene nada mejor que hacer que vigilarme?, piensa con cierto rencor. Empieza a convencerse de que no es que se esté volviendo paranoico: realmente Julia está por todos lados, como si no tuviera otro cometido más que vigilarlo. En el fondo, Louis supone que lo hace porque ya lo encontró una vez muriéndose y no le apetece repetir. En el fondo. Superficialmente, simplemente piensa que está ante una loca acosadora.

-¿Qué haces aquí?-pregunta con cierto desagrado.

-La pregunta es qué haces aquí-contrataca Julia-. Vienes a seguir matándote, ¿no?

-Y si así fuera, ¿a ti qué más te da?-replica Louis con amargura-. Que yo sepa, soy mayor de edad, no tengo por qué rendir cuentas a nadie. Mucho menos a ti-no sabe por qué ha dicho eso último; ha estado fuera de lugar. Julia se muerde el labio.

-Me preocupo por ti, idiota-gruñe-. No me apetece tener que ir a tu entierro, ¿sabes?

-El hecho de que me hayas besado no hace que tengas derecho sobre lo que hago o dejo de hacer-aclara Louis-. Si cada una de las chicas a las que he besado se comportaran como tú, tendría más de veinte madres.

-Sé que no tengo derecho-admite Julia-, pero…

-Entonces deja de meter las narices-la interrumpe él.

-¡Maldita sea, Louis! ¡Esa mierda te está matando y te niegas a verlo!-exclama Julia, enfadada-. ¡Eres un completo imbécil! ¡Por mucho que lo intentes no puedes dejarlo tú solo!

-Ni con nadie más-replica Louis-. Sólo haría que se preocuparan inútilmente. Y, de nuevo, es un asunto de todo menos tuyo. Así que búscate a otro por quien preocuparte.

Igual que anoche, los ojos de Julia se llenan de lágrimas. Louis comprende lo mucho que la ha herido con sus palabras, pero no pide disculpas. Es ella la que se ha metido donde nadie la llamaba. Quizá incluso hubiese sido mejor si lo hubiera dejado morir en el bosque.

La muchacha no dice nada más, simplemente gira sobre sí misma y se desaparece. Louis ve una lágrima bajando por su mejilla una milésima de segundo antes de que se desvanezca.

Y toda la vida que sintió anoche cuando la besó muere de nuevo.


James ya no sabe qué hacer.

Está aterrorizado. Lleva dos días sin ver a Elijah y no aguanta más. Como no aparezca rápido, está seguro de que va a volverse loco.

Recuerda que la otra noche, cuando se quedó a dormir en su piso, le dijo que le daba mucho miedo la posibilidad de que su padre le hiciera algo a su madre, o que terminase lo que empezó hace once años. Recuerda que él replicó que era un paranoico y un desconfiado, dos cualidades que no le abrirían demasiadas puertas. Recuerda que Elijah se enfadó y le dio la espalda en la cama, y varios minutos más tarde admitió que tenía razón y que quizá su padre hubiera cambiado después de todo y lo abrazó de nuevo.

Ahora, James se ríe de todo lo que le dijo. Con amargura. Elijah no es paranoico. Él es imbécil, por ser tan confiado y creer siempre que todo el mundo tiene tan buena intención como la gente que lo rodea. Si vuelve a ver a… Cuando vuelva a ver a Elijah, se corrige, le pediré perdón. Tenía razón. Siempre tiene razón.

En ese momento escucha un estampido en el recibidor. Supone que será Louis. No lo ha visto desde que ayer saliera del piso para descubrir que su novio está en paradero desconocido y que probablemente John Anderson tenga mucho que ver en ello.

Se asoma al pasillo, a tiempo de ver a su primo caminar por él, cabizbajo por alguna razón que no alcanza a comprender.

-¿Qué te pasa?-pregunta con curiosidad. Entonces descubre que tiene algo en la mano-. ¿Qué es eso, Louis?

-Nada-responde él. James arquea las cejas; incluso él, que no es demasiado perceptivo, sabe que miente. Y tiene una sospecha bastante concreta sobre lo que lleva en la mano-. ¿Habéis encontrado a tu novio?

-No-responde James-. ¿Qué llevas en la mano?-pregunta de nuevo, resistiéndose a que su primo cambie de tema.

-Nada-repite Louis, inflexible. James frunce el ceño-. Métete en tus asuntos y déjanos a los demás tranquilos, ¿quieres?-le sugiere de mal humor.

James se muerde el labio. Tras unos segundos, tiende la mano hacia su primo.

-Dame eso-le ordena.

Louis se lo mete en el bolsillo.

-No.

-Louis, dámelo-repite James-. No es bueno para ti, y lo sabes.

-Tampoco es bueno para ti ser tan cotilla-intenta Louis salirse por la tangente. James no mueve la mano-. Vamos, James. Deja de imitar a mi madre.

-Deja de matarte tú-replica James-. Como no me lo des, te lo quitaré a la fuerza-lo amenaza, sacando su varita. Está bastante asustado ante la perspectiva de perder a Elijah, no quiere tener que enfrentarse también a quedarse sin su primo y mejor amigo.

-Como quieras-Louis saca también su varita, algo más lentamente que James.

-¡Expelliarmus!

-¡Protego!-exclama Louis, retrocediendo un paso. James le lanza otro hechizo, que el rubio detiene cuando está a pocos centímetros de golpearlo. Entonces contrataca.

James repele el hechizo, pero no retrocede; acaba de darse cuenta de que juega con ventaja. Los reflejos de Louis no funcionan tan rápido como deberían; generalmente, su primo lo vence sin mucha dificultad. En cambio, ahora se limita a bloquear sus hechizos y retroceder.

-¡Incárcero!

Louis se aparta, esquivando el hechizo por unos milímetros. Jadea por el esfuerzo, y eso que apenas llevan unos minutos batiéndose en duelo. James está casi seguro de que no le costará mucho desarmarlo, un hecho francamente inaudito.

Sin embargo, cuando tiene a Louis arrinconado contra la pared, algo plateado se interpone entre él y su primo. Ambos reconocen el patronus en forma de ciervo de Harry Potter, que observa a Louis con sus grandes ojos, luego mira a su hijo, y entona:

-"Hay novedades".

James baja la varita mientras el ciervo se disuelve en una neblina plateada. Mira a Louis, que está apoyado en la pared, respirando trabajosamente, y luego vuelve a observar el lugar del que el patronus de su padre acaba de esfumarse.

Gruñe cuando llega a una conclusión que le duele en el alma:

-Como lo hagas, no vuelvas a hablarme-amenaza a su primo.

Louis no responde. Sólo lo observa con esos ojos azules, antaño llenos de vida, ahora desvaídos y con un brillo perdido, como si no tuviera ni idea de qué hacer.


Louis suelta un bufido cuando su primo se va de la casa. Está extrañamente agotado, pese a que apenas ha hecho esfuerzo; hace unos meses, hubiera desarmado, vencido y, si hubiera querido, maldecido a James sin parpadear siquiera. En cambio, es plenamente consciente de que, de no haber sido por el patronus de su tío Harry, James le hubiera ganado con una insultante facilidad.

Revive las palabras de su primo. Sabe que cumplirá su promesa; cuando James dice algo con ese brillo en la mirada, no miente. Es como cuando le dijo que tenía novio; pese a la cara que se le quedó (porque nadie en su familia es homofóbico, pero hay que admitir que la salida del armario de James pilló completamente por sorpresa a absolutamente todos), Louis tuvo claro que nada de lo que dijese o hiciese (tampoco tenía intenciones de ello, al menos hasta que descubrió que su novio era el imbécil de Elijah Anderson) haría que su primo rectificara.

Pero no tiene por qué enterarse, piensa, intentando convencerse. Con toda probabilidad, el aviso del tío Harry tiene que ver con Elijah, en cuyo caso James se pasará la tarde con él, si es que lo han encontrado, o preocupándose hasta dejarse los labios en carne viva, si son malas noticias lo que le aguardan.

De modo que, con su conciencia (que hoy ha decidido adoptar la voz de Julia Jordan) gritándole que es un completo imbécil y otra vocecilla insidiosa dándole la razón, Louis prepara la heroína para inyectársela. Sin embargo, cuando está a punto de clavarse la aguja de la jeringuilla, algo hace que se detenga:

-Qu'est-ce que tu fais?

Louis se muerde el labio, asustado por lo que sabe que va a encontrar, y gira la cabeza hacia el lugar de donde procede el sonido.

Su madre lo observa atónita desde la puerta.


Notas de la autora: Este capítulo me ha salido más corto que los demás. No obstante, confío en que los sucesos que se narran sean suficientemente… interesantes para compensar su poca longitud.

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